jueves, 30 de mayo de 2013

Tebeos en Vena- Comics, los Puto Imprescindibles de Rumbo a la Distopía, Primera Parte.



Llevo ya un tiempecillo viendo cosas sobre rankings de cómics en algún que otro blog, amén de haber escuchado a algún colega que, con eso de que uno colecciona, lee y dibuja cómics, se va para ti y te dice eso de "Pues oye, a ver si me recomiendas alguna cosa, que siempre he tenido ganas de leer alguno y no he sabido nunca por dónde empezar". La clase de cosas que, en un día en que no se te ocurre mucho más sobre lo que escribir (porque seamos honestos, uno no vive encojonado las veinticuatro horas del día -qué coño, ni siquiera vive más de dos horas seguidas encojonado- y ya queda más que claro que la raza humana está dominada por soplapollas integrales), te dices "Mira tú que igual podría ponerme a hacer alguna recomendación en plan artículo de los míos" y matas varios pájaros de un tiro.

Antes de nada, quiero deciros que los Puto Imprescindibles de este blog en caso alguno son TODOS los puto imprescindibles que todo bicho viviente debería leer. ¿Por qué? Porque yo mismo ando a la caza y captura de algunos cómics que siguen en mi lista de los más buscados, o bien a la espera de que algún editor (¡EDITOREEEES! ¡ESTE MENSAJE VA PARA VOSOTROS!) tenga a bien rescatar alguna cosilla antigua de estas que hagan que se nos caigan los lagrimones o se nos haga Pepsicola el orificio rectal (o cualquier otro orificio, ya puestos); en otros casos, como sucede con series como Fábulas, Juez Dredd o el Superman de John Byrne, son series que estoy leyendo en la actualidad y de la que no tengo un volumen de lectura suficiente a mis espaldas como para entrar en recomendaciones. En muchos otros casos, da la puñetera casualidad de que son cómics que nunca me han entrado del todo por el ojo y no me he leído, por lo que sería pelín deshonesto recomendar algo que no he leído. Tomadlo como una lista de los que yo os recomendaría, pero siempre desde un punto de vista PERSONAL y con la premisa de "Son todos los que están, pero no están todos los que son". No obstante, sí intentaré haceros una pequeña defensa de cada Puto Clásico, argumentando por qué creo que lo es.

Dicho esto, vamos allá:

1. Neil Gaiman:



The Sandman, de Neil Gaiman y varios autores:

Que Neil Gaiman ha estado siempre entre mis autores favoritos no es ningún secreto. La razón principal es precisamente esta obra, recopilada en diez arcos argumentales y que plantea toda una cosmología que, si bien en un principio estuvo enraizada con fuerza en el Universo DC, poco a poco fue abriendo toda una veda para lo que vendría siendo el sello Vertigo, la línea "Adulta" de esta editorial norteamericana. Tomando como premisa principal el hecho de que el lector es una persona adulta e inteligente (y no el típico gilipollas friki con gafas de pasta y que huele a sudor retestinado y que se la menea pensando en Catwoman), Neil Gaiman nos presenta a Morfeo, uno de los siete Eternos, cuyo poder es superior al de los propios dioses. En esta serie, nos planteará la lucha contra el Cambio: ¿debe el Sueño seguir siendo quién es o, como cualquier otra criatura de la Creación, evolucionar? A lo largo de todo este trasiego de idas, venidas y visitas a un lado y otro del universo, iremos descubriendo un enfoque en que los maniqueísmos y las simplezas brillan por su ausencia. Dioses, elfos, inmortarles, demonios y simples humanos desfilarán por delante de nuestras caras y en ningún momento nos darán motivos para tomárnoslos a chufla.

Lo Mejor: La atmósfera, la cojonuda prosa de Gaiman, las constantes referencias culturales y literarias, el argumento y el trazado de personajes (algunos creación propia de Gaiman, otros ya veteranos del Universo DC). El concepto de Gaiman de "No todo tiene por qué estar relacionado con la trama principal. Siéntate, disfruta del arte de contar historias y déjate de chorradas".
Lo Peor: Me cuesta ser objetivo con esto, pero si tuviera que decir algo, en algunos momentos el ritmo tan marcado que vemos en sus primeros cuatro arcos argumentales decae un poco. El dibujo en algunos momentos puede ser demasiado "exótico" para ojos poco entrenados.
Momentos Puto Memorables: Si tuviera que elegir uno, me quedaría con el episodio 24 Horas, del primer arco argumental, Preludios y Nocturnos. No hay Dios que se olvide de algo así.




Muerte, el Alto coste de la Vida, de Neil Gaiman y Mark Buckingham:

Normalmente cuando oye hablar de un spin-off de algo que, con el paso del tiempo se ha convertido en una obra maestra, se echa a temblar. Es lo que podría pensarse cualquier hijo de vecino que se haya metido entre pecho y espalda el Sandman del señor Gaiman y se entera de que hay uno dedicado a Muerte, hermana del protagonista. Sin embargo, no hay más que echarle un vistazo a este Alto Coste de la Vida para arrearnos una hostia en toda la napia y darnos cuenta de que, lejos de eso, lo que tenemos es una historia creada con mucho mimo. El dibujo de Mark Buckingham, por su parte, aporta una estética optimista y llena de un buen rollito que, aparte de resultar en general muy agradable a la vista, ayuda a ver las cosas de otra manera. Recomendable para leerlo en días en que uno anda de bajón y quiere animarse. Existe un segundo spin-off (Lo Mejor de tu Vida) con el mismo equipo creativo que no está mal, pero que veo muy por debajo de este.

Lo Mejor: El tono optimista y alegre de la historia. El precioso dibujo de Mark Buchingham, detallado y limpio a partes iguales. El personaje de Muerte, que es alguien de quien no puedes evitar enamorarte.
Lo Peor: Que Muerte se haya quedado en dos spin-offs y que de los dos, uno de ellos sea una pasada y el otro (a nivel de historia, el dibujo se mantiene) cumpla.
Escenas Puto Memorables: La frase en que Muerte explica que ser simpática es exactamente igual de fácil que ir de borde y que es el doble de divertido. Que aprenda más de uno y más de una de ella.


2. Alan Moore:



Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons:

Considerado por muchos el Ciudadano Kane del cómic y, para variar, no se trata de una sobrevaloración. Alan Moore rompió muchos, muchísimos esquemas con esta obra; para empezar, porque fue de los primeros en considerar que no tienes que ser niño o idiota para leer cómics (como vemos, Gaiman mantendría esta tradición) y planteaba, sin demasiados tapujos, la cara oculta del glamour que se tiende a asociar al cómic de superhéroes. Moore nos muestra una atmósfera cruda, sórdida y cruel, donde los que se hacen llamar justicieros o superhéroes son seres con pies de barro (tal y como ya plantearía Stan Lee en su día) y con más sombras que luces: reprimidos, psicópatas o de marcada ideología fascista son los que se alinean al lado de los "héroes". Conspiraciones, tramas más cercanas a la narración negra y un profundo pesimismo, lejos de ese halo inocente que marca al cómic "convencional" son las señas de identidad de Watchmen. Ni que decir tiene que esto marcaría un antes y un después y que, a raíz de esta obra, empezarían a surgir generaciones enteras de héroes y antihéroes oscuros, desarrapados y de moral -como poco- distraída.

Lo Mejor: El tono sobrio de la obra. Su obsesión por el más mínimo detalle. La creación, en tan sólo doce números (recopilados en un tomo único), de un universo ucrónico, sólido, realista y, de un modo escalofriante, tan al borde del caos como el nuestro propio. El desarrollo de ciertos personajes, como Rorschach, Ozymandias, el Doctor Manhattan o El Comediante.
Lo Peor: Aquí me arriesgo al lapidamiento, pero que conste que estas son mis valoraciones personales y lo que yo piense en realidad es solo lo que pienso yo y no una verdad universal. El tono es pesimista, muy pesimista. Tanto que tienes que tener un buen momento para leerlo. El desarrollo de los personajes femeninos, algo que siempre he achacado a Alan Moore. El elenco en general, aunque muy muy bien desarrollado, complejo y creíble, suele plantear arquetipos que personalmente me repatean bastante.
Momentos Puto Memorables: Probablemente me quedo con el del origen de Rorschach y la frase final que cierra ese capítulo.



La Cosa del Pantano, de Alan Moore y varios autores:

Segunda obra que cito del Pelos. Aquí tenemos otro de los grandes momentos del cómic moderno, cuando el Greñudo de Northampton decide pasarse por la bolsa escrotal el Comics Code Authority (lo que viene siendo la censura de toda la vida, para que los contenidos de los cómics no sean del todo políticamente incorrectos ni inciten a perversiones tales como tomar drogas o volverse homosexual - no es coña, es algo que se venía pensando desde los años 50 a causa de un gilipollas que decía ser psiquiatra y puso en la picota al mundo del cómic básicamente porque le salió de los cojones) y crear toda una serie de tramas orientadas a un público que estaba hasta los huevos ya de tanto héroe blancurrio y tanto maloso vestido de negro. Con Swamp Thing, Moore toma en práctica su premisa de destruir por completo un personaje en horas bajas (la pobre Cosa estaba ya en las últimas) y recrearlo de tal forma que ni su puta madre lo reconocería. Con esto nos crea una serie que es puto imprescindible en cualquier biblioteca comiquera que se precie.

Lo Mejor: Pasarse por el forro de los huevos la censura, el origen original (valga la redundancia) del personaje y crear algo desde cero sin (y aquí viene lo difícil) contradecir lo ya contado. El fantástico dibujo de Bissette y Tottleben, siniestros, barrocos y oscurantistas a más no poder. La creación de John Constantine, del que hablaré luego. Ese tono de novela de horror, presente en casi toda la colección.
Lo Peor: Que te lo pilles en color.
Momentos Puto Memorables: El episodio Lección de Anatomía, primero de la colección y que nos cuenta de qué va el rollo y lo que nos espera.



V de Vendetta, de Alan Moore y Dave Lloyd:

Seguimos con los cómics de la Pelusa Ojerosa, mencionando aquí mi favorito suyo. Si bien hemos visto que los dos anteriores muestran un tono oscurantista, pesimista, decadente y muy, muy siniestro, este no se queda atrás. V de Vendetta nos muestra otra ucronía con una Inglaterra posnuclear de corte fascista. Opuesto a ella, un único hombre, llamado solo V. Uno de los últimos hombres en pensar por sí mismos, jodidamente inteligente y como una puta cabra. Un elogio a la anarquía y a la lucha por un ideal al coste que sea. No me extiendo más porque ya escribí un artículo sobre esta historia.

Lo Mejor: El ritmo, la ambientación, el respeto por la literatura, el cine y la cultura en general que emana. La mala leche tanto de los malos como del propio protagonista, lo que hace que el maniqueísmo brille por su ausencia. No verle la cara a V en ningún momento de la historia, lo que hace que el personaje resulte coherente.
Lo Peor: Una vez más, el tratamiento de los personajes femeninos, que oscilan entre la comparsa (Evey Hammond) que, casi literalmente, "aprende a respirar" del protagonista, y la arpía con nitrógeno líquido en las venas, como el caso de la mujer de uno de los miembros del Partido.
Momentos Puto Memorables: Dos. La primera entrada de V citando a Macbeth y la historia de Valerie.




La Broma Asesina, de Alan Moore y Brian Bolland:

Un clásico donde los haya. No cuenta entre mis favoritos, pero eso no quita que no lo recomiende. ¿Por qué? Bueno, a mí lo que no ne atrae especialmente es la historia, a nivel general: Moore escribiendo Batman es la clase de cosas que, visto desde fuera, haría que nos derritiésemos como becerros pero, para empezar, es una historia sumamente CORTA. De ella se salvan dos cosas, que son las que hacen que lo recomiende: una, ese origen (o no origen, que nunca se sabe) de el Joker, el cual ni siquiera tiene nombre en la historia. Es un origen tan dramático como irónico, que explica (o explicaría) cómo alguien aparentemente normal puede perder la chaveta y convertirse en un majara de cuidado. Encontramos también algo interesante, como es el hecho de reciclar a Barbara Gordon, alias Batgirl (personaje ya en horas bajas por aquellas fechas) y preparar lo que sería la antesala del personaje que conocemos hoy en día como Oráculo. ¿Fue Alan Moore el que decidió también que una antigua aliada de Batman, ahora inutilizada, se convirtiese en la hacker y buscadora de información que conocemos hoy en día? No tengo la respuesta y, viendo el desarrollo de este cómic, tengo mis dudas. Barbara reaparecería como Oráculo ya en la serie de El Escuadrón Suicida, ya escrito por John Ostrander. Pese a ello, no deja de ser interesante como punto de inflexión.
Lo segundo digno de mención es el impresionante dibujo de Brian Bolland. Detallista y expresivo como él solo, nos muestra un Joker al que se le va a salir la cara de la página en cualquier momento. Una feria abandonada y una fábrica, como escenarios más destacables. Todo con una precisión que se ve raras veces.

Lo Mejor: El dibujo y la puesta en escena de Brian Bolland. A nivel argumental, el planteamiento del Joker y Barbara Gordon.
Lo Peor: Historia sumamente corta y con aparente más interés en los flashbacks que en la línea argumental en sí. Final tan abrupto que cuesta asumirlo. Argumento muy por debajo de lo que es capaz de hacer Alan Moore normalmente.
Escenas Puto Memorables: El Joker emergiendo del foso de residuos y desternillándose de la risa.



From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell:

Último Puto Imprescindible de Alan Moore. Una recreación de los asesinatos de Jack el Destripador, con una teoría que, según sus investigaciones, han sostenido algunos autores. Como siempre, la teoría te la puedes creer o no (de ahí que sea una teoría y no lo puto real), pero es innegable que aquí el amigo se lo ha currado tela a la hora de trabajar en el guión de esta obra. Imprescindible leerlo consultando las notas históricas y culturales que hay en el apéndice, lo que nos da cuenta de que es algo hecho en serio. Muy en serio. En serio de cojones.
Lo Mejor: El crudo realismo con el que se nos describe Whitechapel. La decadencia. La sordidez. La patente elaboración de documentación.
Lo Peor: El dibujo es tan sui generis que puede echar para atrás a más de uno (a mí el primero, lo confieso). Lo grotesco de algunas escenas igual es algo para lo que no todo el mundo esté preparado.
Momentos Puto Memorables: El paseo en carro por el Londres sobrenatural.

3. Frank Miller:



Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzuchelli:
Si tengo que quedarme con una historia de Batman, en primer lugar me quedaría con esta. No excesivamente extensa, pero sí muy concisa y bien narrada, nos muestra el concepto del héroe que actúa. Del hombre que, tras una experiencia traumática, decide no ser uno más de esos que se encogen de hombros y se dedican a lamentarse de lo mal que va el mundo. Batman aquí deja de ser una coña. Ya no es Adam West, con sus PUM y ZAS. Ya no hay chistes malos, ya no hay posibles referencias homoeróticas con Robin (gracias). No hay nada que no pueda tomarse en serio. Este es el Batman que surge tras la Crisis en Tierras Infinitas. Todo lo que hemos visto después, se lo debemos a esta obra.

Lo Mejor: Batman es tomado en serio, con la dosis justa de gilipolleces, lo que asciende prácticamente a cero. El dibujo, sencillo y basado en tonos marrones y grisáceos.
Lo Peor: Se te hace corto. Jodidamente corto. Quieres más.
Escenas Puto Memorables: Batman diciéndole a las familias de la mafia que nadie está a salvo.



El Regreso del Señor de la Noche, de Frank Miller y Lynn Varley:

En esta obra, Miller se pone a currar como artista cuasi-completo, encargándose también del apartado gráfico y dejando a la que sería su mujer, a cargo de los colores (si me preguntáis a mí, que me suele repatear tela cómo dibuja este tío, me pondré mamón y diré que le tapa los guarreos; pero no es algo que diga en público, me vayan a lapidar). Aquí, a diferencia de en la obra anterior, nos muestra una Gotham futurista, más cercana en ambientación y trasfondo a lo que podría ser Robocop (también guión suyo, por cierto, el del cómic y el de la segunda película), Batman es un hombre de mediana edad, retirado y solitario, viviendo más en el pasado que en el terrible presente. Todo parece gris y apagado en la superficie, pero en su interior hay algo que sigue gritando. Un murciélago que no parará hasta volver a salir.

Lo Mejor: La ambientación, violenta y decadente. El concepto de Batman como héroe que actúa, esta vez pese a los años.
Lo Peor: A Frank Miller se le va la olla en algunos momentos y es capaz de ponerte a Batman matando a alguien (no digo a quién) o empuñando una M-60.
Momentos Puto Memorables: Esa escena de Bruce Wayne viendo la escalada de violencia por televisión y comprendiendo que, si él no hace algo, está claro que nadie lo hará.



Daredevil, de Frank Miller:

La prueba puto definitiva de que los autores noveles necesitan una mano que apueste por ellos. Daredevil era un personaje que llevaba un tiempo renqueando por Marvel y con una colección a punto de irse a tomar por donde amargan los pepinos. Estaba el Roger McKenzie, el guionista de la colección, comiéndose los mocos porque no tenía cojones de echar adelante aquello cuando le dice a su editor que el chavaleta que está dibujando con él tiene ideas que molan un huevo. Pues a esto que le dan luz verde y el muy cabrón no es que tenga buenas ideas, sino que él solito acaba por coger las riendas de la colección y lavarle la cara a un personaje que, unos meses antes, iba a desaparecer de la faz de la tierra. Daredevil deja de ser uno más, mostrándose como un personaje más oscurantista, melancólico y obsesivo. Un hombre que, poco a poco, destruye su vida personal por su cruzada contra el crimen. Temas como las drogas, las bandas callejeras, el uso de niños en el mundo del crimen y el tratamiento a los veteranos de guerra son temas que empiezan a surgir en esta colección con una crudeza bastante inusual para la época y para la editorial. Esto culmina en la novela gráfica Born Again, que incluyo en esta etapa.

Lo Mejor: El concepto de criminales como personajes inteligentes, Kingpin como un villano que usa el poder económico para llevar a cabo su guerra contra Daredevil en lugar de planes ultramalignos y rocambolescos. La creación y el desarrollo de Elektra. Ver cómo Matt Murdock, poco a poco, se destruye a sí mismo. El acabado urbano y los ambientes sórdidos. El cojonudo ojo que tiene Frank Miller para concebirte una página y cómo componer una imagen.
Lo Peor: En mi caso, Frank Miller es un tío que me gusta como guionista (por lo general) pero al que soporto raras veces como dibujante. Aunque entiendo su concepto de distorsión, su concepción anatómica a veces me echa mucho para atrás.
Escenas Puto Memorables: La batalla entre Elektra y Bullseye.



Elektra Asesina, de Frank Miller y Bill Sienkiewicz:

Si Marvel hubiese tenido una línea a lo Vertigo en los 80, Elektra habría sido su Cosa del Pantano, casi sin lugar a dudas. Miller toma a Elektra de su Daredevil y nos plantea un enfoque ligeramente diferente del personaje, más desquiciado y despiadado que en su versión original, y con algún superpoder mental extra del que no teníamos noción hasta ahora. El dibujo de Sienkiewicz, magistralmente compaginado con una pintura que roza lo expresionista (lo siento, estudiantes de Historia del Arte, si la he cagado con el adjetivo, es que no se me ocurre nada mejor para definirlo) sirve para mostrar este nivel de demencia que emana de cada página.

Lo Mejor: El enfoque adulto, el tono enloquecido.
Lo Peor: Otro cómic que se hace corto.
Escenas Puto Memorables: Si no consigues sentirte impresionado por la pintura de Sienkiewicz, no entenderás por qué no he conseguido quedarme con ninguna en concreto. Visualmente es todo Puto Memorable.



Ronin, de Frank Miller:

Otro clásico de los 80, de los que catapultaron al Pelirrojo con Cara de Loco al estrellato. De todos estos, quizás sea el que menos me convenza, y no del apartado de Miller, sino probablemente de toda la lista. Pese a ello, una obra muy recomendable gracias a su forma de narrar, su ritmo y su ambientación. Samurais mezclados con el futuro más... bueno, futurista.

Lo Mejor: El ritmo y la alternancia entre el Japón tradicional y el futuro mas hi-tech sin que dé la impresión de parche. El lenguaje visual y la composición de las viñetas. El giro argumental que se da casi terminando la historia.
Lo Peor: El final carece de un epílogo, de forma que si no estás acostumbrado a finales abruptos, pues te tocará pillarte el cabreo de turno. Si no te gusta el dibujo de Frank Miller, lo tienes pelín crudo con esto.
Escenas Puto Memorables: El giro argumental al que me he referido antes y la progresión tecnoorgánica que muestra el inicio de cada capítulo.



4. Hellblazer, de varios autores:

Ya he comentado arriba que John Constantine fue creado bajo el seno de Alan Moore en La Cosa del Pantano. Algunos años después, este amoral personaje tuvo una oportunidad de tener su propio título que, durante muchos años, se convertiría en el buque insignia de Vertigo. Algunos de los mejores guionistas del panorama han pasado por sus páginas, sin mencionar a unos pocos de dibujantes que hoy en día son de lo más respetados. Grandes dosis de sátira, blasfemia, humor negro, magia y sobre todo un inconfundible sabor británico son las señas de identidad de esta serie.
Lo Mejor: El carisma de John Constantine, por encima de cualquier otra cosa que te puedas encontrar. Los arcos argumentales de Jamie Delano y Garth Ennis.
Lo Peor: Ciertas miniseries, especialmente las más modernas, que intentan mantener el espíritu, pero pierden bastante gracia. El dibujo de Camuncoli, en la etapa de Peter Milligan (la última antes de su cierre) tiene un acabado demasiado cartoon para mi gusto.
Escenas Puto Memorables: John Constantine, sacándole el dedo a los tres demonios más gordos del infierno y, consciente de que estos no pueden ponerle un dedo encima, acompañarlo con la fantástica frase "A joderse". Con dos cojones.



5. Predicador, de Garth Ennis:

Si tuviera que definir la blasfemia usando un cómic como ejemplo, usaría sin lugar a dudas esta obra. Garth Ennis desprecia la religión y se le nota. Desprecia a los (super)héroes y se le nota. Desprecia lo hipócrita que es la sociedad, con sus mierdas ultraconservadoras y se le nota. Nos muestra un mundo de degenerados, paletos, endogámicos, sodomizadores de todo bicho viviente (literalmente), caníbales, vampiros, asesinos en serie, asesinos a sueldo, papas bulímicos, sádicos, masoquistas, mesías oligofrénicos, ángeles caídos, ex-estrellas del porno metidas a autostopistas, cowboys y hasta la puta máquina de matar definitiva.
Y lo mejor es que no paras de reírte, porque es imposible que te tomes en serio algo así.

Lo Mejor: El tono de gamberrada que emana de principio a fin.
Lo Peor: A Garth Ennis llega un momento en que se le ve el plumero con tanta fobia y a menudo parece que habla por sus personajes en algunas conversaciones o monólogos en que parece que intenta aleccionarte sobre lo que él cree que está bien. También se pasa a veces cargando las tintas e intentando mostrarte algo que, si bien es decadente por sí mismo, hace rizar el rizo y llega un momento en que parece que lo está haciendo por impresionarte.
Escenas Puto Memorables: La escena final de Hugo Root.



6. X-Men de Chris Claremont, Dave Cockrum y John Byrne:

Diecisiete años estuvo el Claremont escribiendo X-Men, que se dice pronto. Sin embargo, de entre toda esta etapa tan extensa se puede decir que tiene tres momentos que son Putos Clásicos, pero de los de dejarte los lagrimones colgando. Me refiero a la Saga Fénix, la Saga de Fénix Oscura y Días del Futuro Pasado. En los dos primeros arcos argumentales, Claremont le lava la jeta a Jean Grey, que bien podía ser un personaje fundador de la Patrulla-X, pero que pasaba una temporadilla en horas bajas. Qué mejor forma de hacerlo que con una historia épica sobre muerte y renacimiento que, en cierto sentido, nos habla de la dualidad del ser humano entre el bien y el mal. En el tercer arco argumental, nos plantea por primera vez en la colección el concepto de los viajes en el tiempo, haciéndonos ver un futuro dominado por los robots Centinelas... cuatro años antes de que se estrenase el primer Terminator en el cine. Distopías de corte racista y superhéroes (y supervillanos) prisioneros en campos de concentración. Un patente tono de derrota y de esperanza impregna esta saga que es de las más recordadas de la serie. Años después se intentaría repetir la fórmula, pero quedándose en la complicación de tramas y poco más.

Lo Mejor: Entretenimiento a la par de una narración bien llevada. El dibujo de John Byrne. El tono épico en las historias de Fénix y esa atmósfera triste en el futuro de los Centinelas.
Lo Peor: Que años después les diese por toquetear historias como esta y se sacaran refritos de la manga cada dos por tres, como en el caso de Fénix a mediados de los ochenta y las cuarenta mil sagas del futuro de los Centinelas, a cuál más enrevesada, más coñazo y con menos pies o cabeza.
Escenas Puto Memorables: Jean Grey recuperando la conciencia por un momento en mitad de un fregado y diciéndole a Logan que por favor, que la mate. Ver Nueva York arrasada por los Centinelas.



7. Los Nuevos Mutantes, de Chris Claremont y Bill Sienkiewicz:

Tras sagas tan brutales como las dos mencionadas arriba, más alguna otra que las sigue más o menos de cerca, X-Men era un título que disfrutaba de un buen momento en los 80. Tal es que se decidió abrir un segundo título en la franquicia. Fue así, más o menos, como nacieron los Nuevos Mutantes, recuperando un poco la esencia del grupo original (de hecho la Patrulla-X iba a haber sido llamada en un principio The Mutants), con el concepto de los estudiantes con poderes y demás.
Fue más o menos cuando llevaban un par de añitos de colección y vieron que la cosa tiraba cuando se incluyó a Bill Sienkiewicz a cargo del apartado gráfico. ¿En qué supuso esta etapa una revolución? Pues en esto mismo: el dibujo era expresionista, oscurantista, con un trazo nervioso, con unas proporciones distorsionadas. Las líneas de dibujo eran temblorosas, dobles o incluso triples. Las sombras, auténticos plastajos de negro, con salpicaduras y rayas. No sabías dónde terminaba una figura y dónde empezaba otra. Algo que no se había visto en la puta vida en un cómic supuestamente destinado a "chavales". Este trazo sirvió como puntal para añadir líneas argumentales oníricas, pesadillescas (véase la Saga del Oso Demonio- o el Oso Mísitico, dependiendo la edición en castellano, o la Saga de Legión) o personajes de aspecto surrealista como Warlock.

Lo Mejor: Ese tono oscurantista y la frescura de ese dibujo tan poco convencional, que sirven como apoyo visual para este tipo de historias.
Lo Peor: Es un dibujo que tarda un poco en entrarte si no estás acostumbrado a cosas así.
Momentos Puto Memorables: Ver los ojos de chalado del Oso Demonio es algo que no tiene precio.




Y hasta aquí, la primera parte de los Puto Imprescindibles, ya que está resultando un post kilométrico a más no poder, todavía queda más de la mitad de los que tenía pensado añadir en mi lista y os va a reventar el cerebro con tanto dato friki. En futuras entregas os iré contando más cositas sobre cómics que merecen MUCHO la pena leerse. Os dejo aquí un avance de lo que os espera:

The Authority, de varios autores
Planetary, de Warren Ellis
Los Invisibles, de Grant Morrison
Lobo, de Keith Giffen y varios autores
Hellboy, de Mike Mignola
Ranx Xerox, de Liberatore
El Incal, de Jodorowski y Moebius
La Casta de los Metabarones, de Jodorowski y Gimenez
Estela Plateada, de Stan Lee y John Buscema
Estela Plateada: Parábola, de Stan Lee y Moebius
La Espada Salvaje de Conan, de Roy Thomas y John Buscema
JSA, de Geoff Johns
Crisis en Tierras Infiitas, de Marv Wolfman y George Pérez
Los Nuevos Titanes, de Marv Wolfman y George Pérez
Wonder Woman, de George Pérez
Spiderman: La Muerte de Gwen Stacy, de Gerry Conway y Gil Kane
Green Arrow/Green Lantern, de Denny O'Neil y Neal Adams
Green Arrow: El Cazador Acecha, de Mike Grell
The Ultimates, de Mark Millar.
Kick-Ass, de Mark Millar
Lorna, de Alfonso Azpiri
Sueños, de Terry Dodson
Kingdom Come, de Mark Waid y Alex Ross
El Espectro, de John Ostrander y Tom Mandrake
Starman, de James Robinson y varios autores
JLI, de Keith Giffen, J.M.M DeMatteis y varios autores.
El Bruto, de Eric Powell.


4 comentarios:

Agustín Lobato. dijo...

Créame amigo: si ya ha leído los cinco primeros números del Superman de Byrne ya tiene elementos de juicio suficientes. Y no es que lo que venga detrás sea malo, sino que eso es una auténtica maravilla. De momento, de acuerdo en todo. Y no se deje engañar por el tratamiento de "usted". Ya nos conocemos de las redes sociales.

Rumbo a la Distopía dijo...

Muchas gracias, señor FreakCast, sea quien sea :D

Sí, de momento el Superman de Byrne me está pareciendo una obra maestra, pero me gustaría comentarlo cuando lo haya leído entero, para así tener una perspectiva completa. Además, siempre me viene bien para cuando añada la Escena Puto Memorable ;)

Agustín Lobato. dijo...

Ahora me entero que sale el nombre de FreakCast. Esto está como una puta carraca ...

Rumbo a la Distopía dijo...

Jajajaaja bienvenido al futuro :D