Llevo ya una buena temporada hablando con algunos amigos que andan metidos en el mundillo literario. Algunos publicados, otros en la misma situación que yo, viviendo en ese Limbo de los autores noveles que, para muchos, parecemos no valer una puta mierda por eso de no tener un libro en la estantería de una librería. No deja de ser curioso cómo muchos de esos amigos, independientemente de las circunstancias, coinciden.
La industria literaria da puto asco.
Ante esto, seguramente me llegarán miles de justificaciones, diciendo que son tiempos duros, que si tal que si cual... el típico argumento de la gente que no tiene memoria y que parece haber olvidado que las marranadas que hacen las editoriales vienen llevándose a cabo desde antes de 2008, que fue la época en la que estalló esta crisis económica que parece ser la excusa definitiva para justificarlo todo.
También es posible que me llegue gente diciendo que no está bien generalizar, pero amigos: a mí me gusta ser una persona empírica y basarme en mi experiencia. Y tócate los cojones, que llevo ya cerca de tres años por aquí dando vueltas y, de todas las editoriales con las que me he cruzado, el 100% han demostrado ser unos chapuceros. Los que no, unos estafadores. Los que no, unos gañanes. Y el resto, gente que igual tiene muy buena intención, pero que en el fondo no tiene ni zorra de mantener el negocio a flote -o competir con los tiburones y chacales que suponen la competencia- y acaban cerrando.
Que igual es cosa mía, no digo que no. Solo digo que qué buena suerte han tenido algunos y qué mala suerte he tenido yo, que todos los cabronazos me han tocado a mí.
Que igual es cosa mía, no digo que no. Solo digo que qué buena suerte han tenido algunos y qué mala suerte he tenido yo, que todos los cabronazos me han tocado a mí.
Preguntas por ahí y el panorama, por lo que he visto, no es mucho más alentador: la mitad de la gente que conozco se encuentra con cosas similares o incluso peores a las que yo mismo me he tenido que enfrentar. Así que cuando alguien me dice que no generalice, coño... Lo que me están pidiendo es un puto acto de fe.
Y es que parece ser que en este mundillo solo algunos resultan ser los malos (véase el caso de cierta editorial Insumergible, que sigue aprovechándose de los pobres novatos que, en lugar de informarse acerca del proceso standard para publicar, pagan por hacerlo... que igual no es del todo malo si te lo dicen de antemano, pero que es muy fuerte cuando ves que no solo has pagado, sino que no has visto un puto duro). Pero ojo, que estos no son los únicos en hacerte cabronadas, no nos engañemos. Hay editoriales que he visto por ahí que tienen la fama de ser "Estupendas", "con suma dedicación" y "que cuidan al detalle los libros". De estas que te las pintan tan bien que dices, "Coño, pues habrá que mandarles algo". De hacerlo y encontrarte excusas absurdas de cojones para no publicarte, amén de reconocer que ni se han leído tu manuscrito (porque oye, si me dicen que es malo, me callo como una puta en Cuaresma y me pongo a currar para mejorarlo, como llevo haciendo siete años). Cosas tan irrisorias como el hecho de que ya tienes algo subido a un blog y que no les interesa la prepromoción.
Ya.
Que nos hemos caído de una higuera ahora, señores. Como si luego la promoción no corriese a nuestro cargo, sea con una editorial pequeñita o sea con una editorial grande. Lo he visto varias veces y, a menos que seas uno de Esos Afortunados, por los que una editorial se parte la cara y te publicita, pringas como todo hijo de vecino.
" ¡Hala, curra, cabrón!"
En esa misma editorial, por casualidad, tuve la oportunidad de participar conjuntamente en el proyecto de un amigo, el como escritor y yo como ilustrador. Fue terriblemente curioso enterarme de que dicho proyecto contaría con luz verde por parte de la editorial... si mis ilustraciones eran retiradas. Ante esto, yo comenté que si era por la calidad de éstas, no tenía ningún problema en repetirlas. De hecho, había repetido varias de ellas antes de presentarlo por no haber quedado satisfecho con ellas, y fue mi compañero de proyecto el que me dijo que lo que tenía ya le satisfacía.
Ante mi pregunta, éste me dijo que no era por eso, que la persona al cargo de la editorial consideraba que los dibujos estaban bien. Supuse que se trataba de una cuestión económica, ya que colocar ilustraciones (y estas eran varias decenas) no es barato.
Nueva respuesta negativa.
La explicación fue todavía más extraña: según me contó, la persona que daba luz verde al proyecto "Se enamoraba de los libros conforme los veía, y los publicaba según le gustaría comprárselos".
- Más concretamente- dije yo-, se me quiere apartar del proyecto por razones personales, más que profesionales- Porque eso de "Es que no me gusta con dibujos" (sic.) me parece un argumento que se puede calificar de muchas maneras, pero en caso alguno como "Profesional".
Ni que decir tiene que ese proyecto al final no salió adelante y el libro que teníamos pendiente sacar adelante quedó arrumbado en un cajón, pese a que esta persona dijo que era de lo mejor que había leído en mucho tiempo.
Muy lógico todo.
Puedo hablaros del caso de otra editorial, que ya me dieron mala espina al leer el apartado de "Envío de manuscritos" de su página web. Si los llamo prepotentes me quedo corto, con líneas que insinuaban "No nos hagáis perder el tiempo, panolis de mierda, que no estamos para atender vuestras gilipolleces". Con todo, les mandé un manuscrito, por si era una pose de entrada y luego resultaban ser algo más honestos.
Me equivoqué.
Estos no solo parecían bordes, sino que además, comprobé en su correo que eran unos jetas de cuidado: van los tíos, con todo su morro y me sueltan que no ven mi novela para publicarse en papel, pero que sí la ven como para formato electrónico (¿?) y que se ofrecen, bajo presupuesto, a hacer el montaje digital. Es decir, que aquí los genios me van a cobrar por convertirme un archivo a .pdf, algo que puede hacer medio cualquiera que tenga un programa. O a e-book, que se hace también con otro programa.
Os puedo mencionar el caso también de otros que me pedían un depósito de 125 pavos por publicar, Dios sabe para qué... porque con 125 pavos si te vas a un Copicentro te puedes imprimir y encuadernar unos veinte libros como mucho. Conociendo como ya me conozco además la movida de las coeditoriales, donde la práctica habitual es decirte que tú pagas parte de la edición, pero en realidad estás pagando la edición entera (es decir, ellos te dicen que publican X y que tú pagas X-y, pero en realidad ellos publican X-y y tú has pagado el 100% de la edición), me dio la impresión de que iban a publicar una tirada ínfima (y vete a saber con qué calidad, ya puestos) pagada íntegramente por mí.
Va a ser que uno es novel, pero no necesariamente gilipollas.
Concepto de autor novel según más de uno y más de dos.
De gente que se ofrece a publicar libros de alguien, admitiendo no habérselos leído. Sin filtro editorial alguno, y muy probablemente sin una corrección decente. Joder, una cosa es que algunos quieran publicar y otra cosa es que se dé por hecho de que todo el mundo quiere publicar a toda costa. Algunos de mis amigos, de los que todavía conservan esperanzas en publicar, tienen la honestidad de esperar que el editor o persona encargada se lea su obra y decida si es correcta. No como hacen algunos, que oyen campanas y no saben dónde, les suena que tal escritor es bueno y aceptan las cosas a ciegas.
No. No así.
Gañanerías tan gordas como la típica de mentir al autor sobre el número de volúmenes vendidos ya las hemos oído todos; pero cuando el autor se entera POR UN LECTOR que su obra ha llegado a otros países de habla hispana, es cuando se queda con el culo torcido ante el flujo de comunicación por parte de la editorial. No queráis ni preguntarles cuántos ejemplares se han vendido allende los mares, que vete a saber por dónde te salen. Algunos llegan a nivel premium y, no contentos con este racaneo del dinero que un autor se merece, tienen los santísimos cojones de pedir una participación a una productora cuando una novela da el salto al cine. Dicho de otro modo, no solo no te pagan lo tuyo, sino que encima quieren ver pasta de una cosa en la que no tienen que ver un carajo.
Y se supone que yo tengo que tener fe en todos estos. Se supone que tengo que esperar que hagan bien su trabajo. Se supone que tengo que hablar bien de gentuza que se pasa el día aprovechándose del trabajo de los demás, y justificándose con mil y una gilipolleces: "Que si la cosa está mal para todos", que si tal que si cual. Al mismo tiempo, tengo que ver cómo el mundillo que los rodea (otros autores, lectores, satélites y pelotilleros de muy diversa estofa) me intenta persuadir de que no diga nada. De que tenga fe. Me intentan convencer, sin muchos argumentos, de que todo es guai. De que hay buena gente. De que la industria mola.
Y digo yo: "Mira, no digo que no, pero mi experiencia ha sido una puta mierda al 100%. ¿Qué clase de fe puedo tener en un mundo que me ha demostrado estar poblado por sinvergüenzas?" Cuando TODO lo que has vivido son marranadas, chapuzas e intentos cutres de aprovecharse de uno, decidme: ¿Qué se puede esperar?
Por lo que a mí respecta, yo ya lo único que puedo esperar de la gentuza que lleva a cabo estas prácticas es que se muera de hambre de una puta vez y que se vaya a hacer puñetas.
Que algunos ya estamos hartos de que nos tomen por imbéciles.
Y de que vengan otros detrás a justificarlos y a decir que son chavales estupendos que tienen que ganarse la vida.
De ahí mi falta de fe. Hasta hace unos años, yo pensaba que publicabas como premio por tener un mínimo de calidad. Porque alguien pensaba que lo que habías escrito merecía la pena lo suficiente como para arriesgarse al lanzarlo al mercado. A convertirlo en un producto, que es algo respetable hasta cierto punto. Bastan casi tres años para darte cuenta de que te has estado engañando a ti mismo. De que el concepto de producto enmascara cualquier otra cosa: que el producto que se vende en caso alguno pasa los controles de calidad. Que hay gente que es buena y publica es innegable. Pero que gente que es peor que tú (lo cual manda cojones), gente que no ha leído un libro en su puta vida pero quiere ir de "escritor" por la vida, se suma al carro de cualquier moda dominante y publica auténticos truños, también, y mucha. Muchísima. Bien por eso de ir a la moda o bien por tener algún colega en alguna editorial (de medio pelo, pero editorial al fin y al cabo) que (digan lo que digan) coge y lo publica sin pensárselo.
Ante esto me podéis decir que una editorial no se arriesga a tal cosa, que si tal que si cual. Yo os propongo la experiencia de que os paséis por cualquier librería, pilléis libros de tal género de moda y veáis las pedazo de mierdas que están saliendo: fotocopias de fotocopias de fotocopias de autores ya mediocres, sin un estilo mínimamente personal. Noveluchas baratas, cargadas de tópicos, palabras y expresiones repetidas hasta la extenuación e incluso faltas de ortografía sistemáticas. A eso se están arriesgando no una ni dos editoriales, sino muchas, en nuestra industria.
Y no pasa nada. Todo vale. Todo es guai. Todo es respetable. Mientras aquí unos satisfagan su ego presentando libros en cualquier tiendaza de moda, rodeados de camarillas de pelotas que les digan que son magníficos autores, mejores personas, clásicos indiscutibles que pasarán al Olimpo de la Literatura, todo está bien. Mientras los que han dado luz verde a estos abortos literarios estén ganando pasta a costa de reírse del público (sí, reírte: cuando le cobras a un cliente el precio por un producto de una determinada calidad pero lo que vendes es bazofia, te estás riendo de él), aquí todos contentos.
"¡Y luego todos hacemos sexy time!"
Pero no solo es cosa de editoriales, no. Suelo decir que hay mucha culpa en todas partes, y esto no es una excepción. Pongo el caso de una amiga mía que es reseñista y suele recibir libros de autores y editoriales con la intención de que ella los lea y haga una crítica seria y minuciosa sobre ellos. Se me cae la cara de vergüenza ajena cuando me cuenta que ha habido autores que, con todo su morro, le han llegado a decir que le envían el libro a reseñar de forma gratuita a condición de una crítica positiva. De editoriales que, con todos sus cojones, han intentado presionarla para que su valoración sea mejor de lo que es. En definitiva, forzar su criterio o, dicho de un modo más directo, obligarla a mentir.
Y hay gente que todavía me viene diciendo que está harta de escuchar historias sobre lo podrido que está el mundillo... como si ignorar toda esta avalancha de mierda fuera la solución. Más harto estoy yo de ver cómo amigos míos (autores o lectores) cada día se sienten más estafados, más defraudados y, lo que es peor, más desanimados a la hora de escribir. Gente que es BUENA. BUENA de verdad. Gente que tiene un bagaje literario que ya quisiera más de uno de esos pobres publicados. Sí, de esos que ignoran cualquier crítica negativa, de los que bloquean a aquellos que les llevan la contra o a aquellos que no les bailan el agua. Gente mediocre que carece de las agallas para admitir que son unos mediocres y, por tanto (y aquí viene lo peor), sin el más mínimo afán por mejorar como autores. Gente de mente simple que se contenta con escuchar alabanzas vacías que los comparan a los Grandes Clásicos de la Literatura Universal... y se lo creen. Pobres diablos que viven en su propia Matrix de halagos y aplausos. Tiernos muchachos que se contentan con que les metan la lengua por el ojete dieciséis horas al día (las otras ocho son para dormir) y se piensan que todo eso que les dicen es la pura verdad. Que no han cometido fallo alguno en su puta vida.
Podría decirse que hablo desde la envidia. Es lo que diría más de uno cuando suelto las verdades a la cara. Qué queréis que os diga, a mí no me causa envidia eso de ver cómo la gente chapuza se rodea de pelotas que se pasan todo el día diciéndoles lo magníficos que son. Aquellos que me conocéis, sabéis que me incomoda sobremanera que me hagan la pelota. A veces incluso me molesta, cuando veo que el peloteo es descarado e interesado. Teniendo en cuenta que considero estar como un cencerro, me resulta tela de escamoso que la gente me dé la razón por las buenas y, si lo pensáis, la gente más cercana a mí raramente lo hace. Si yo publicase (cosa que, a día de hoy, ya no me interesa demasiado), me resultaría terriblemente irritante, por no mencionar que me causaría un enorme cargo de conciencia, irme a la cama pensando que me han publicado un libro porque tal es amigo mío en lugar de que porque lo que he escrito merece la pena. Sinceramente, me siento mucho más cómodo sabiendo que soy un autor de segunda o tercera línea y que puedo (y debo) mejorar antes de quedarme solo con el peloteo, creerme el rey del mambo y acabar publicando por méritos que no son míos. Me siento mucho más cómodo sabiendo que, hoy por hoy, lo que escribo no está a la altura de ser publicado porque no quiero estafar a los pobrecitos que me lean. Qué coño, si saco algo al público alguna vez, lo que quiero es dar lo mejor de mí mismo y no defraudar al que se gaste veinte pavos en confiar en mí. Por eso reviso y reviso, y corrijo y corrijo. Por eso lo mismo llevo más de media década destruyendo y reconstruyendo escritos, y pasándoselos a gente que no tiene reparos en decirme qué es lo que les parece una mierda, para así poder mejorarlo. Los pelotas me resultan tan útiles como los pezones de una armadura.
Además de ridículos.
Podría decirse que hablo desde el resentimiento por no haber publicado. Pues lo mismo, pero tampoco estoy viendo que eso sea algo que me quite el sueño últimamente. Viendo el nivel de mierda redomada que pulula por el autoreo y por las librerías, como que casi me causaría vergüenza ajena compartir estantería con según quienes. No con todos, desde luego; hay algunos con los que sí me gustaría... pero no son tantos como yo habría querido esperar. Viendo cómo he visto a unos cuantos subirse al púlpito en el momento en que han hecho DOS presentaciones de libros, dando de lado a la gente que tenían al lado y poniendo pose de "Hola, soy escritor (y tú no)", mira, me parece que prefiero que ni se me presente la tentación de volverme así. O al menos, desde aquí os doy permiso para inflarme a hostias si me vuelvo igual un día de estos. Pero en resumidas cuentas, casi que está mejor uno con su mierda en casita, leyéndola en el sofá o la cama y pasándosela a algún amigo para que te diga "Vale, muy bonito, pero casi mejor te dedicas al ganchillo, tío". Al menos sé que esos son honestos.
O dedicarme a otra cosa que no sea la escritura pura y dura. Como nacido bajo un signo regido por Mercurio, tengo la mente inquieta y puedo dedicarme a varias tareas sin despeinarme. No me considero un genio en ninguna, pero sé que no tengo por qué serlo; con que me haga feliz, es suficiente. Quizás es por eso por lo que ahora estoy dedicándome a una pasión que casi supera a la escritura, tal como es el dibujo. Y no necesito llevar lo que hago a una editorial para que todo el mundo vea lo grande que la tengo. No necesito que me adulen, sino que me digan qué es lo que puedo mejorar. Para dar lo mejor de mí mismo, nada más. Para no tener que soportar a mi conciencia soplándome en el cogote y diciéndome "Aquí has sido muy indulgente contigo mismo, ¿eh, chaval?"
Viendo la cantidad de zurullos que inundan la literatura (puede que no todos, pero muchos más de los necesarios), y viendo el sumo desprecio que tiene la industria por el cómic patrio (no solo los editores, sino también el público, al que ver un nombre español en la portada parece que les causa urticaria o algo), casi me trae mas cuenta la autoedición. Y ojo, no digo esto como una opción que me entusiasme, sino como una única opción de poder medio proyectar un trabajo. Tampoco es que me dé ganas de sacarme el rabo y hacer el helicóptero ver cómo unos cuantos van por la vida creyéndose Dios (más guapos, más molones, mejores personas, con pollas como salchichones) porque han vendido algunos ejemplares en una autoedición digital. No, no es que tenga que contener mis orgasmos cuando pienso que se me puede acabar metiendo en el mismo saco que a estos.
Pero como digo, la idea de publicar ya no me resulta tan atractiva como antaño, pero tampoco pierdo nada por subir un trabajo a una plataforma digital que, puede que no tenga filtro editorial alguno... pero al menos da más oportunidades que el noventa por ciento de la gentuza que me estoy encontrando. Porque igual soy malo (insisto, no tengo muchos reparos en reconocerlo), pero está claro que eso no tiene nada que ver para no publicar. Hoy en día puedes escribir como un puto orangután con lesión en el area de Broca, que si escribes lo que está de moda tienes más oportunidades de proyectar que si no lo haces. Echaos las manos a la cabeza, pero vosotros sabéis que es cierto tanto como yo. Otra cosa es que no haya huevos de reconocerlo. Así que no me habléis de lo chungo que lo tiene un novel, porque sabemos que entre los noveles hay categorías. No es lo mismo un novel que escribe sobre lo que está de moda, que está harto de lamerle el culo a según quién, que tiene amiwitos hasta en el infierno y que se ha pasado lo más grande vendiendo su alma a Satán para hacerse un huequecillo que el que va por libre. El que escribe lo que realmente quiere, sin pensar en "Esto va a molar a mucha gente". El que no se mete en foros, ni discusiones. El que no toca las palmas a quien considera que le va a echar una manita.
Pero como digo, la idea de publicar ya no me resulta tan atractiva como antaño, pero tampoco pierdo nada por subir un trabajo a una plataforma digital que, puede que no tenga filtro editorial alguno... pero al menos da más oportunidades que el noventa por ciento de la gentuza que me estoy encontrando. Porque igual soy malo (insisto, no tengo muchos reparos en reconocerlo), pero está claro que eso no tiene nada que ver para no publicar. Hoy en día puedes escribir como un puto orangután con lesión en el area de Broca, que si escribes lo que está de moda tienes más oportunidades de proyectar que si no lo haces. Echaos las manos a la cabeza, pero vosotros sabéis que es cierto tanto como yo. Otra cosa es que no haya huevos de reconocerlo. Así que no me habléis de lo chungo que lo tiene un novel, porque sabemos que entre los noveles hay categorías. No es lo mismo un novel que escribe sobre lo que está de moda, que está harto de lamerle el culo a según quién, que tiene amiwitos hasta en el infierno y que se ha pasado lo más grande vendiendo su alma a Satán para hacerse un huequecillo que el que va por libre. El que escribe lo que realmente quiere, sin pensar en "Esto va a molar a mucha gente". El que no se mete en foros, ni discusiones. El que no toca las palmas a quien considera que le va a echar una manita.
Corren malos tiempos para la gente honesta. Eso también lo sabéis igual de bien que yo, y muy pocos de vosotros tenéis los cojones de admitirlo abiertamente.
Lo más interesante es que esas mordazas nos las ponemos por miedo. Por el qué dirán. Por el "No vaya a ser que esto siente mal a gente que me podría echar una mano".
Por mil excusas igualmente absurdas.
Por eso no me vengáis a pedir fe en este mundillo de comemierdas, lameculos, chupapollas, camarillas y pandillitas, porque a mí no me la dais con queso. Me estáis hablando de un mundo ideal en el que las cosas son chulis si agachas la cabeza y te unes al rebaño. Al pensamiento único. A bailar aguas, tocar palmas y a hacerle los coros a los de siempre. Me estáis hablando de conversión, de sumisión y de aceptación ciega, y los que me conocéis solo un poquito sabéis que esas cosas no van conmigo. Sabéis que le he llevado la contraria a buenos amigos simplemente porque no creo que tengan la razón. Que cuestiono absolutamente todo aquello que no considero lo bastante razonado. En algunos casos incluso he llegado a tener roces con gente con la que me llevo muy bien porque considero que han metido la pata hasta el cogote y no me he callado. O bien lo he hecho para no liarla, pero jamás les he aplaudido ni les he dicho "Tío, eres magnífico, te apoyo incondicionalmente".
Me pedís resignación.
Me habláis de sumisión.
Pero oculta en ese disfraz, siempre hay un arma mortal.
Como he dicho arriba, corren malos tiempos para los honestos. Para la gente íntegra, que considera que el triunfo debe reconocer un esfuerzo. Que tras cada logro debe haber un trabajo detrás, y no horas y horas de chupadas de polla. Por cada autor con unos valores medio decentes, o con un sentido de la honestidad, me he encontrado al menos a diez que venderían a su madre por un plato de lentejas, o lo que es lo mismo, por un contrato con cualquier editorial chuliguai. Le comen el rabo a tal un día, y cuando ven que éste no les va a hacer el favor que esperan, lo mandan a la mierda y se buscan a otro. A menudo, haciéndole alguna putada de las gordas, que también lo he visto. Algunos de esos desgraciados, verdaderos inútiles de las letras, ahora mismo están publicando algunas cosas. Y seguramente, creyéndose que están ahí por sus propios méritos. Porque son buenos autores.
Yo creo que sí.
Esta es la clase de cosas que hacen que me dé verdadero asco formar parte (o medio formar parte, porque cada vez me siento más ajeno a todo) de este mundillo. Conservo unos cuantos amigos, que me han demostrado ser gente honrada, que ni me han pedido favores ni me los han ofrecido. Gente que me ha animado en malos momentos, que me han hablado sin pelos en la lengua acerca de lo que debo mejorar y, sobre todo, gente que ha confiado en que soy capaz de hacerlo mejor. Que espera mucho más de mí. Que cuenta con que no los defraude. Eso me vale mucho, mucho más que escuchar esa imbecilidad de "Eres un genio de las letras", "Eres magnífico".
Más allá de esta gente valiosa con la que me quedo, todo lo demás me resulta prescindible. Con el tiempo, el resto de los chupópteros y ansiosos de peloteo acabará por dejar de formar parte de mi vida. Al fin y al cabo, alguien que dice lo que piensa y no lo que quieres oír suele ser alguien que resulta incómodo. Alguien que, a la larga, muchos de vosotros queréis tener lejos porque, coño, anda que no mola que os la chupen. Esa gente acabará por demostrarme a mí y a sí misma, que son gente superflua, que no aporta absolutamente nada. Puede que ellos tampoco me echen de menos.
Pero, como le dije a una amiga mía, que el otro día me contaba lo muy deprimida que estaba por cómo de injustas estaban saliendo las cosas en este mundillo, yo (o nosotros, que somos unos pocos) cuento con algo que sé: que lo poco que consigo, lo consigo yo. Que puedo decir que cada minúsculo paso que doy, lo doy por mis propios méritos. Que soy consciente de mis errores y que pago por ellos, con la idea de aprender y mejorar.
A ver cuántos pueden decir lo mismo en esta Dinamarca particular.






12 comentarios:
Te ha faltado lo de creerse que por publicar en amazon y vender tres libros ya eres un superventas xDDD (que también los hemos visto xD). Ains, el mundillo literario es el que es y lo importante es no cegarse y creerse las fantasías, que al final todos nos hacemos el cuento de la lechera y luego nos estampamos de bruces. Normalmente las alabanzas falsas se notan, los que se acercan por interés también y tampoco es que todas las editoriales sean malas, a mí me han hablado bien de algunas, al menos, si algún día me responden ya te contaré xDDDDDDDDDD
Jajajajaja es verdad, me había olvidado de esos! Suerte que te tengo a mano para que me recuerdes las cosas que se me escapan! :)
¿Otra vez puteando contra el mundillo editorial? :-D Pobre Javi. Yo ya no tomo en serio el asunto y trato de arreglármelas por mi cuenta (salvo casos puntuales). Así no me enfurezco...
Bueno, la verdad es que no lo escribía enfurecido, sino más bien haciendo balance del aburrimiento que supone todo. De ver como cada día hay más y más gañanes y como cada vez es más difícil encontrar nadie que se salve :(
Pues sí que te noto quemado, aunque la verdad es que yo te conozco poco, pero es la sensación que me da al leer la entrada.
A mí me gusta comentar cuando estoy en desacuerdo, intentando aportar otro punto de vista. Para decir "qué bueno eres" seguro que ya tienes gente.
Pero la verdad es que no soy capaz de hacerlo con tus posts (hace meses que te leo) porque son muy extensos. Mencionas tantos detalles, tocas tantos palos diferentes, que no sé por dónde empezar. Personalmente, estoy en desacuerdo con muchas cosas que dices, con otras no, lo normal cuando se dicen tantas, ¿no?
Por decir algo, te recomendaría (ya sabes lo que se hace con los consejos) que no te lo tomes tan a pecho. Muchas de las cosas de las que te quejas no son exclusivas del mundo de la escritura. Sucede en todos lados, forman parte de cómo somos las personas en general.
Y de verdad siento no atreverme con un texto tan largo. Si tratase un un punto o dos, más concretos, te daría razones para discutir un rato. Y así a lo mejor te desahogabas.
Saludos.
Hola, Nando! En primer lugar, gracias por tu colaboración. No hay absolutamente ningún problema con que manifiestes tu desacuerdo; de hecho, te lo agradezco, incluso.
En segundo lugar, ando... más que quemado, aburrido. Hasta el punto de que en realidad, más que tomármelo a pecho (supongo que es lo que parece), en realidad es que hace ya algún tiempo que dejé de tomármelo en serio. Supongo que por eso me siento un poco con esa libertad para decir las cosas tal y como las veo, le pese a quien le pese. Porque total, ya he visto que no tengo absolutamente nada que perder.
Sí, estoy de acuerdo en que estas cosas no son exclusivas del mundo de la literatura. Yo mismo las he visto en otras partes, pero supongo que, como ahora mismo ando más metido en este (o saliendo, según se mire), he preferido enfocarlo por aquí :)
Pues si decides no salirte del mundillo todavía, recopilando tus posts podrías publicar un libro. ¿Cuántas palabras tienen de media?
Puede que diga una estupidez, pero si los juntas y le das un título "pensamientos de alguien que está hasta los cojones" o el que tú quieras, podrías publicarlo en Amazon.
Piénsalo, ¿qué pierdes? Es un texto que no va a ir a ninguna parte, que yo sepa, y que tampoco dejaría de estar en tu blog, y así a lo mejor alguien más lo lee. Yo, probablemente, lo haría. Y si no, pues has perdido un poco de tiempo maquetando un ebook (asumo que sabes cómo hacerlo) y has intentado algo nuevo. Otra experiencia. Otra posibilidad de que algo que ya has escrito llegue a más gente.
A mí la sensación que me da es que hay cierto curro detrás de tus posts. Son extensos, incluyen fotos relacionadas con los puntos que quieres resaltar... Cuando alguien se molesta en expresar algo de ese modo a mí me llama la atención, aunque no esté de acuerdo con todo lo que diga.
Bueno, alguna idea tengo prevista, pero es un proyecto a medio-largo plazo. De hecho, en la actualidad ando con otra cosa y tengo lo que es la escritura (tomándomela en serio) aparcada.
No te creas que hay tanto curro en estos posts. Los escribo a vuelapluma, y lo de las fotos... las encuentro rápido. Supongo que la experiencia como dibujante me sitúa fácilmente lo que quiero mostrar. Y para encontrar las imágenes no necesitas demasiado tiempo :)
Ya ves, Javi, no soy la única que lee enfado entre líneas :-D El problema concreto con el mundillo editorial es que hay mayores probabilidades de que te quemes antes de empezar, porque se requiere MUUUCHO más tiempo para meter un pie en el sistema, hacerse seguidores y que el tiempo invertido resulte rentable (partiendo de la base que uno escribe bien, claro). Hay días en que yo mandaría todo al carajo. Si no lo hago es porque ya tengo seguidores esperando mis próximos libros, aunque últimamente también le estoy dedicando más tiempo al dibujo (al menos es algo en lo que no me limita el idioma español).
Yo ando igual, dibujando, que es algo que me hace feliz. Por lo demás, bueno... a mí no me quema el hecho de no llegar a nada. Si no doy la talla, pues no la doy, ya mejoraré y santas pascuas. Lo que me aburre es ver cómo eso de la calidad no se está convirtiendo en baremo indispensable y, por cada bueno que publica (es decir, por mérito propio y de forma totalmente justa) salen cuarenta boniatos que no saben ni dónde se pone una coma. Para mí lo absurdo mola cuando estamos viendo una comedia; para todo lo demás, hace que me entren ganas de bajarme los gayumbos y dedicarles a todos los que apoyan estas salvajadas un chorro de diarrea directo a su esófago.
No conozco mucho el tema, pero por lo que sé no me extraña lo que dices. Ya lo he comentado más de una vez: cuando trabajaba en el Depósito Legal, pasaban por mis manos todo tipo de libros, así que vi muchos de esas editoriales de las que hablas y todos sabemos cuáles son. Cualquier persona que esté acostumbrada a leer reconoce ciertas pautas establecidas en la edición de libros que, mal que bien, en las editoriales serias se siguen respetando y puede distinguir de un vistazo si éstas se cumplen o no, así que no había más que echar una ojeada a los libros de esas editoriales para darse cuenta de que el trabajo de edición era pésimo, cuando no inexistente: encuadernación y portada cutres a más no poder, texto muchas veces sin corrección ortotipográfica (no hablemos ya de estilo), en algunos casos sin siquiera maquetación... La verdad, yo veo uno de esos libros y sólo por la apariencia ya no me fío. A lo mejor es una joya escondida, fruto del trabajo de un buen autor, pero como hay tanta morralla (porque, efectivamente, estoy segura de que esas editoriales publican a bulto, sin importarle tres carajos si lo que están editando es una rayada, o incluso una auténtica mierda pinchada en un palo, con tal de sacarle el dinero al autor; de verdad que he visto auténticas mamarrachadas escritas por gente que debía de tener serios problemas psicológicos), como hay tanta morralla, digo, las pocas buenas obras publicadas por esas editoriales corren el riesgo de perderse en las profundidades abisales sin llegar a un público lector que sepa apreciarlas. Para eso, de verdad, creo que es mejor autoeditarse: al menos no te estafan.
Otro tema es que también las editoriales "serias" gasten papel en editar a tipejos como Dan Brown... Pero eso ya es más complejo y ahora no tengo tiempo para comentarlo.
Creo que has tocado un palo del asunto en el que no se me había ocurrido entrar, Nymeria... pero, curiosamente, este palo aporta otro aspecto del asunto que demuestra que esto se está haciendo de puñetera pena. Y ya no es ni resentimiento ni envidia ni leches, como últimamente se ha dicho acerca de mi crítica al mundillo (parece que aquí o alabas TODO lo que haga la industria o no molas). Y es de agradecer que alguien como tú, que ha trabajado en un sitio como es un depósito legal, pueda confirmar según qué cosas, como lo que mencionas de la publicación "a bulto". Hoy en día muchos autores lo niegan tajantemente, pero lo cierto es que si algo medio vende, esa demanda se satura con una oferta a lo basto que lo que hace es asquear al personal. Lo que viene siendo una chapuza comercial en toda regla. Pero para muchos, se ve que la industria es perfecta y que todo lo que hacen está bien "porque la gente está leyendo".
Pues cojones, a partir de ahora vamos a coger y editar sucedáneos del Mein Kampf. A ver si cuando ese público "lea" tienen los huevos de usar ese argumento :D
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