jueves, 22 de noviembre de 2012

Escupiendo Rabia- Sobre cultura gratuita y otras patochadas



Estaba yo hace varias noches en la cena del primer aniversario de mi grupo literario, cuando una de nuestras componentes nos contó cómo le está yendo con eso de distribuir tu libro por cierta página web que se encarga de ejercer como editorial. Según nos relataba, la experiencia está siendo bastante buena: la acogida de su novela está siendo fenomenal e incluso nos dio noticias aún mejores, que no reproduciré aquí por razones obvias.

Lo que sí reproduciré fue lo que nos comentó acerca del mundo de la piratería y demás gañanes que pululan alrededor de la industria literaria como rémoras. Sé que está de moda eso de berrear por la cultura gratis y por eso de que libros y pelis sean accesibles a todo el mundo, pero no nos pasemos de listos: el libro de mi amiga está disponible para descargar a 0.99 euros. No cuesta ni un puto euro y parece ser que ha tenido que ponerse en contacto con la distribuidora para que barran del mapa a estos seres que ponen el libro a descargar por la patilla.

Aquí, queridos Distópicos, ya es cuando ese abanderamiento de "la lucha contra los gigantes corporativos y las empresas, que se aprovechan del trabajo del autor" se va por el desagüe del retrete. ¿Por qué? Muy sencillo: porque da la puñetera casualidad de que esa distribuidora en concreto permite al autor establecer el porcentaje de lo que quiere llevarse de cada obra y el precio de ésta. Dicho de otro modo, si tú escribes una novela sobre pepinos alienígenas que atacan la tierra, puedes establecer que dicha obra no llegue a un puto euro y llevarte el máximo porcentaje de cada venta (que, si mis informaciones no me fallan, supera el 50% de esta). Dicho de otro modo, que si compras La Invasión de los Pepinos de Marte por apenas un euro, SABES que la mayor parte de lo que estás pagando va para el autor y no para esos "Malditos estafadores que se aprovechan del lector".
Y sin embargo, mire usted que hay montones de gente que ya se han dedicado al asalto pirata de libros que cuestan un precio de risa.

"Es que yo lo quiero. Lo quiero rápido, lo quiero gratis y lo quiero YA".
"¿Quieres? ¿Y alguna vez has pensado en algo que no sea lo que TÚ quieres?"



Y es que, amigos míos, vamos a quitarnos de una vez la venda de los ojos. Lo he hablado ya con unos cuantos amigos que se dedican profesionalmente (no como un servidor) a esto de la literatura: al personal, la mitad de las veces, lo que les toca las pelotas es eso de pagar por un servicio. Y con tal de justificar esa idea (muy cool, oiga, eso de pedir para todos, aunque lo que se quiera decir realmente es "para uno") se sacan ideas de la manga que son, como poco, discutibles.
En este punto volvemos a la idea de siempre del españolito de a pie (no entro en la mentalidad de otros países porque vivo aquí, me he criado aquí toda mi vida y la sociedad que conozco es la de mi país), en la que se pasa todo el puto día clamando por sus derechos, pero pasándose por la bolsa escrotal lo que son sus responsabilidades o sus deberes. Porque queda de lo más molón eso de alzar puñitos y entonar lemas aprendidos vete a saber dónde para pedir cosas que, así plantificadas sobre el papel, están de putísima madre... pero seamos honestos. No son factibles, y me permito decir que incluso moralmente discutibles.

Analicemos esto.
Eso de la cultura gratis suena bien, sí... pero parece ser que esta es una visión bastante limitada. Lo es si nos ponemos a pensar en el hecho de que con esto, cogemos y nos plantamos con ambos pinreles, pantorrillas, muslos y parte del ojete del culo en la idea de que la cultura es arte.
Bien.
Pero también es un negocio, como lo es la gastronomía (la cual se considera arte en muchos contextos). Supongamos que yo me planto en un restaurante y le pido al camarero un menú. Me lo zampo como un campeón, pido una segunda ración, mojo pan, pido seis botellas de vino del bueno, café, copa y puro... y luego le digo al dueño que no me sale de los cataplines pagar por el servicio (de cocina y de mesa) porque "tengo derecho a comer".
Y claro, ese derecho nuestro, el de comer (o, más relacionado con el caso que menciono aquí, el de leer o el de ver una peli) está por encima de la persona que ha llevado a cabo la obra de arte. Porque parece ser que, como la sociedad nos debe algo siempre, solo importa nuestro derecho a consumir, pero JAMÁS el derecho a la persona que produce a subsistir.
Es para pensarlo.

Justo mientras escribo estas líneas, me comentan un pensamiento que soltó el señor Ortega y Gasset que, con permiso de la persona que me lo ha pasado (y mi más sincero agradecimiento), viene a decir algo tal que así: la sociedad puede entenderse casi como una entidad colectiva, con un pensamiento que podría rozar el Pensamiento Único del que hablaba Orwell. El hombre, por tanto, se puede identificar sin demasiados problemas con lo que Ortega llamaba el Hombre-Masa. En un mundo como en el que vivimos, este Hombre-Masa ha crecido rodeado de bienes de consumo y servicios, llegando al extremo de no cuestionarse siquiera de dónde proceden dichos servicios. Hasta tal punto llega esa carencia de preguntas que acaba por pensar que las cosas de las que ha vivido rodeados son derechos inalienables.
Pensadlo en algo así como un bebé.
Esto que comenta esta persona me recuerda a una clase de filosofía en que la profesora nos decía que no existe criatura sobre la faz de la tierra más egoísta que un bebé: solo vive para sus necesidades y, si no se las dan, berrea hasta obtenerlas.
No somos muy distintos cuando somos adultos, si observamos el tema desde este punto de vista: lo que queremos, lo queremos AHORA, porque nos lo merecemos. Porque la sociedad nos lo debe. Y aquí es cuando todo lo demás nos importa una mierda: ni agradecemos en lo más mínimo a la persona o personas que nos sirven esos "derechos" en bandeja y montamos la de Dios cuando resulta que, ¡Oh, desgracia!, tenemos que pagar por acceder a ellos.

"¿Me estás diciendo que tengo que pagar por entrar al cine?"
"Emmm, pues sí, del mismo modo que tendrías que pagar por subirte a un avión o coger un tren"
"¿PERO CÓMO PUEDES DECIR ESO?"


Esto, además, para mí es un terrible insulto hacia la persona que crea. La de veces que habré oído decir que la cultura debe ser gratis... dando a entender que oiga, como parece ser que parir una obra es algo que puede hacer cualquiera, no merece reconocimiento ni esfuerzo.
Con dos cojones.
Claro que también están los "amantes de la posteridad", que sostienen que el arte es el único pago por el que un artista debería crear, y que será la posteridad la que se lo agradezca.

Muy bien: pues en ese caso, ancha es Castilla, colegas. Cuando vayamos a cualquier sitio y nos toque pagar por un servicio (véase algo tan básico como ponerle gasofa al coche o pagar por ir al Port Aventura a subirte en una de las atracciones) le soltamos al operario de turno que no pasa nada, que el dinero es algo zafio y nimio y que "la posteridad se lo pagará".
Luego si nos lleva a juicio por chorizos, o bien si nos sopla dos guantazos para que nos bajemos de la nube nos parecerá mal... pero joder, es que "la posteridad" no nos va a pagar las facturas.
Eso parece que no lo ve ninguno de estos caballeretes.
Y a los que escribimos, dibujamos o tocamos en un grupo (yo he hecho todas estas cosas, precisamente), nos tiene que parecer bien. Porque si no, ¿alguien sabe lo que nos encontramos? Que nos llaman "peseteros", "vendidos" y demás gilipolleces.

Tócate los huevos con el rollito hippy de tercera división, macho: uno se parte el lomo currando y sí, es un currante, un compañero, un camarada y tal, que tiene derecho ("derecho, derecho, derecho", léase con eco) a un sueldo digno, pagas extras, unas condiciones de trabajo decentes y demás.
Hasta ahí, de acuerdo. No voy a ser yo el que le diga que eso le parece mal, porque creo que es lo justo.
Ahora, bien: cuando decimos que el currante es músico, ilustrador o escritor, es cuando se mira para otro lado. No se le paga la actuación, el dibujo o se piratea su libro porque "la cultura debe ser para todos".
Dicho de otro modo, que todos somos iguales (currantes), pero se ve que unos son más iguales que otros.

Con esto, no digo que ahora TODOS los autores de cualquier pelaje tengan la obligación de cobrar por una obra. Algunos de vosotros recordaréis como yo mismo (leed esto con voz de Troy McClure, de los Simpson) he participado gratis en algunos proyectos benéficos o no benéficos. Lo que yo defiendo no es eso, sino el hecho de que el autor pueda elegir sin que haya una presión social o un entramado de gañanes que se aprovechan del trabajo de unos pocos con un reconocimiento escaso o mínimo de la labor del autor.

"Hola, soy Troy McClure, y a mí también me han piratedo la forma de hablar"


Aquí es cuando salta otra falacia que hace que me descojone de la risa, y es esa que dice que un autor no es nadie sin su público.
Llevaos las manos a la cabeza si queréis, pero para mí eso es una MENTIRA como la copa de un pino.
Existen obras sin público, que son aquellas que un autor crea para sí mismo. Un diario es literatura, nos pongamos como nos pongamos. Recordad en esos artistas muertos cuyas canciones inéditas se han rescatado treinta años después.
Sin público, y sin embargo, existen. Sus autores las crearon, probablemente de un modo mucho más íntimo y personal que cuando componían o escribían para que el mundo conociese lo que habían hecho. Obras sin la autocensura del "Esto no va a gustar a nadie", y que sin embargo, están ahí.

Pero un público que no tiene una obra a la que echar el diente... es simplemente gente. Y eso no hace mover la industria literaria o musical. La "demanda" misma, de la que tanto hablan en este tema, es otra falacia, ya que las propias modas o los pelotazos (best-sellers, exitos de la radio) en gran parte provienen de una campaña publicitaria de las gordas y son pocos, muy pocos, los que sobreviven en un mundo tan jodido como este sin respaldo publicitario.
Pensad en Ken Follet, en Stephenie Meyer, en Queen o en Nirvana si no hubiera habido una campaña detrás de ellos, dándoles a conocer al mundo. La pregunta es: ¿habrían desaparecido? ¿Se habrían negado a crear? Permitidme dudarlo: porque no lo conozcamos no quiere decir que no exista; señores como Kurt Cobain, Freddie Mercury o quien sea, si llevan el arte en las venas, componen o escriben en su casa y acaba por importarles una mierda que el mundo entero les conozca.
Pensad en la cantidad de artistas que pululan solo por lo ancho y largo de nuestro país y a los que no conoce nadie. Que lo mismo no han publicado ni publicarán jamás, y sin embargo tienen obras de lo más prolíficas. Bibliografías y discografías en sus casas a las que solo tienen acceso ellos y poco más.
No, no digáis que el arte no es nada sin un público, porque yo no me lo pienso creer.

Ya lo comenté en su momento cuando hablé del fandom literario: un autor no necesita doscientos millones de seguidores en todo el mundo para ser bueno. Si los tiene, mejor... pero que nadie os diga que una obra es buena porque la ha leído mucha gente.
El público es importante. Muy importante.
Pero no os engañéis: el artista principalmente crea (o debería crear) para sí mismo. Para sacar lo que lleva dentro de las tripas.
Todo lo demás es secundario.
Pero ya que llega a un público, lo mínimo es reconocerle su labor y su mérito... y las palmaditas en la espalda no bastan, nos pongamos como nos pongamos.


Volvamos pues, a esa concepción que tiene nuestra sociedad del arte: como ya he dicho, lo considera un derecho inalienable al que todo el mundo tiene acceso por la cara. Algo así como un derecho sin ningún tipo de retribución, reconocimiento o cualquier otra cosa que suponga agradecer al creador de dicho derecho por ello. Lo más gracioso es que algunos incluso son de los de decir que hoy en día no tenemos acceso al arte a menos que sea pagando.
Para mí eso es una muestra de la más absoluta de las ignorancias: hoy en día, en nuestro amado siglo XXI, no pueden existir más bibliotecas por metro cuadrado (generalmente una por cada barrio). Cines de verano gratuitos. Exposiciones al aire libre. Muestras de música local.
Pero claro, ese no es el debate: el personal lo que quiere conseguir de gratis es el pelotazo. Lo que está ahora mismo de estreno en el cine, el libro que se está leyendo todo el mundo e ir a ver a los putos U2 con pase de backstage sin aflojar un duro. Que se jodan libreros, distribuidores, editores, autores, técnicos de luces, taquilleros y todos los demás, porque aquí lo que importa es que nosotros tengamos algo diver que hacer un fin de semana le cueste al que le cueste. Si hay muchas familias que comen de esto, que les follen a todos, esa es la filosofía. Y si no son muchas y lo que tenemos es un autor que se ha editado a sí mismo, pues también: "¿Qué se ha creído ese tío, que nos va a cobrar por su creación?" es el pensamiento dominante.

"¡SOCORRO! ¡EL HOMBRE-MASA INTENTA ASFIXIAR MIS CUERDAS VOCALES PARA IMPEDIR QUE HABLE!"


Y es que el concepto del autor mismo es algo que a mí me deja pasmado, cuando hablo con gente que no tiene mucho contacto con este mundo. Una vez me llegó un señor argumentando que a él le costaba mucho ganar dinero como para dárselo a un señor que vive en una mansión "solo" por escribir.
No supe si reírme de su inocencia o de su ignorancia.
Probablemente este señor no conocía a ningún escritor. Da la puta casualidad de que yo conozco ya a unos cuantos, y fíjate tú que igual he tenido mala suerte (o igual, horror de los horrores, este señor se equivoca) NINGUNO de ellos es un millonario que vive en una mansión. De hecho, los que conozco en su mayoría son gente que tienen otro trabajo aparte de escribir, viviendo en pisos normales y corrientes, con hipotecas que pagar, o incluso son estudiantes que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. De hecho, si nos ponemos estadísticos, me atrevería a decir que escritores que vivan única y exclusivamente de sus obras y que ganen una pasta... si llegan al 1% de los autores patrios (tampoco creo yo que a nivel mundial cambie demasiado la cosa) me parece que ya estamos exagerando, y a lo bestia.
De ahí que me tuviese que descojonar vivo cuando medio país la emprendió con Lucía Etxeberría cuando dijo lo que dijo de la piratería hará cosa de un año. Que una premio Planeta suelte eso me pareció pelín fuerte, pero digo lo mismo: esto lo dice uno de los autores que acaba de sacar su primera novela y las palmaditas en la espalda vienen por doquier.
O no.
O todavía tenemos que encontrarnos a uno de esos que no ven, o no quieren ver la realidad: de esos que proclaman el lema de "CULTURA GRATIS" ("porque yo lo valgo", como subtítulo) sin pararse a pensar que detrás de cada obra hay un trabajo. Que tras cada libro en papel hay un señor que se ha pegado un tiempo dándole vueltas a una idea (expresada de mejor o peor manera, pero al menos se la ha trabajado lo mejor que ha podido), un librero que te la pone por delante (y al que nadie le ha agradecido nada, porque bien que hubo boycots el año pasado contra las librerías por la subida de precios, como si ellos tuviesen la culpa... luego si cierran porque no pueden sostener el negocio, decimos que es que la cultura se va a la mierda), un distribuidor que te lo trae a tu ciudad (con la actitud de este sector tengo mis reservas, pero reconozco que son otra pieza más de la industria) y con un editor que dice "esto es vendible" y lo edita (otro sector con el que tengo mis reservas, pero digo lo mismo que con los distribuidores: están ahí).

"Pues no, no pago porque no se me pone en el coño. Y si me preguntan, esgrimo argumentos como libertad, igualdad y justicia para todos, que quedan de lo más molones y nadie me los puede rebatir, so pena de convertirse en unos prosistemas vendidos a la industria. Y si fastidio al prójimo, que se joda. Si lo que tenemos que hacer es vivir sin dinero, sin leyes, sin orden. Lo que mola es la ley del 'hago lo que me da la gana, cuando me da la gana y porque me da la gana'. He dicho".


Todo esto a mucha gente le importa tres cojones, y su actitud ante la vida es "¿Para qué pagar 50 céntimos por un libro cuando puedo pagar 0 céntimos?"
Y te lo tienes que comer.
Es más, hasta tiene que parecerte bien y lo tienes que apoyar, porque eso es lo que mola.
"Vamos a joder a la industria, que son unos chorizos"
Claro que sí. Y de paso jodéis al autor.
Luego, cuando veáis que cierren editoriales, que hay libros que no están llegando a vuestras tiendas, o bien que hay libros que se tienen que devolver de la librería (porque la gente no los ha comprado, lo que supone pérdida para el librero) o que hay autores que pasan de vuestro culo y a partir de ahora se van a dedicar a escribir para sus hijos, será cuando llegue la lagrimita. Cuando digáis que la cultura desaparece. Que estamos llegando al puto Apocalipsis.
En ningún momento pensaréis que ha sido vuestra actitud de "Lo quiero y lo quiero YA, y sin aflojar un duro" la que, si bien no ha sido la única responsable del hundimiento de esta industria, ha hecho una cantidad de daño que no es en absoluto fácil de subsanar.
Y no, no miréis para otro lado.
No le echéis la culpa al sistema, ni a la banca, ni a la ley electoral ni a los Reyes Magos.
Vosotros habéis tenido vuestra parte de culpa.

23 comentarios:

Violeta Lago dijo...

¡Amén! Te has expresado con una claridad meridiana poniendo en palabras lo que pensamos muchos...
Felicidades.

Rumbo a la Distopía dijo...

Muchas gracias, Violeta/Mamen! Bueno, yo puedo entender también que haya gente que no comparta este punto de vista; lo que me hace mucha gracia es el hecho de que hay gente que al leer algo así no se siente respetada, pero jamás piensa que con la actitud contraria precisamente lo que hace es faltar al respeto a los autores. Irónico, como poco...

Lucía Arca dijo...

Comento pero solo digo "Sin comentarios". Lo has dicho todo y solo me queda asentir y aplaudir.

Besos alados

Lu

Rumbo a la Distopía dijo...

Muy agradecido, Lucía! :)

Alena. Collar dijo...

Gracias.
De parte de una autora semi desconocida.

Rumbo a la Distopía dijo...

De nada. De parte de un autor al que no conocen ni en su casa a la hora de comer :D

Nando dijo...

Yo no estoy de acuerdo con lo que dices. En general, me parece que asumes varias cosas que no son así, y haces comparaciones que no tienen sentido como los libros con un menú de un restaurante.

Pero no puedo discutirlo. Tocas demasiados puntos diferentes, algunos mezclados.

Yo no creo que esta opinión refleje para nada la situación general. Los libros se van a seguir vendiendo, y cada vez más. La mayoría de autores no van a vender nada ni a vivir de ello, como siempre. A nadie se le va a caer ninguna lágrima por los motivos que tú expones. Y la industria va a seguir creciendo. Como siempre, como el cine, la música y todo lo demás.

Tampoco van a dejar de quejarse los autores, sobre todo los que menos venden, buscando culpables en cualquier parte menos en ellos mismos, como siempre.

Vamos, que en mi opinión van a cambiar las formas y los medios y poco más.

El cine la música y todo lo demás también iba a desaparecer según los catastrofistas hace muchos años y ahí siguen.

Es un discurso que ya se ha oído muchas veces, hace muchos años, y que nunca se cumple.

Y que se seguirá escuchando, como siempre.

Un saludo.

Javier Pellicer dijo...

Pues a mí esas comparaciones me parecen muy lógicas, Nando. ¿Qué tienen en común los libros con un restaurante? Muy sencillo, que ambos cuestan algo de producir. Y por tanto que ambos deben tener un precio.

Estoy bastante de acuerdo contigo, Javi. La cultura no puede ni debe ser gratuita, pero sí accesible. Y vivimos en una época en la que podemos alardear de que si algo tenemos es accesibilidad. Que alguien me diga si hay una etapa histórica en la que la cultura haya sido gratuita. Siempre ha costado dinero, bien fuera al público, al estado o a un mecenas.
Si la cultura debe ser gratuita como dicen algunos iluminados (y que ya puede serlo, solo vete a una biblioteca, sal un poco de casa, leches, y no quieras tenerlo todo a un click de ratón), ¿no debería serlo mucho más la comida, que es algo verdaderamente necesario?

Nando dijo...

Yo sigo sin ver la relación. Pero entrando en ese juego de comparaciones. Facebook, Blogger, Google, la televisión... Todo tiene un coste. ¿Piensas que deberían cobrarnos por todo eso? Y son solo unos ejemplos rápidos. Si de verdad te gusta este juego, podemos seguir.

La realidad es que los libros se siguen vendiendo y van a seguir así.

La mayoría de los escritores nunca van a vivir de ello. Exactamente igual que antes de la era digital y la aparición de los discursos de esos "iluminados", como os gusta calificarles.

Ya hay más libros y productos culturales de los que nadie podría consumir en 100 vidas. Y solo unos pocos, en %, vivirán de ello. No va cambiar nada en absoluto a ese respecto.

Y la razón es bastante evidente, y no tiene nada que ver con lo que se cuenta aquí, ni con el precio del menú de un restaurante, ni con modelos digitales o físicos o piratería.

Una de las cosas que sí aporta la piratería es una excusa para quejarse, para seguir haciendo las cosas mal, o peor, y tener algo a lo que echar la culpa, cuando es evidente que se siguen vendiendo millones y millones de libros.

¿Creéis de verdad que el discurso de cultura libre va cambiarlo todo y acabaremos llorando? ¿O el de la piratería es la culpable de que no se vendan mis libros?

Todo va a seguir igual en cuanto al fondo. Unos pocos van a vivir de ello y la inmensa mayoría no.

Es mejor tratar de hacer las cosas bien que quejarse con un discurso antiguo, comentado desde hace años en otros sectores, y que ya se ha visto que no ha destruido nada.

Rumbo a la Distopía dijo...

Pues sí, estoy más de acuerdo con el señor Pellicer que con Nando (algo obvio, porque él mismo dice no estar de acuerdo conmigo). No creo que hable de una catástrofe como tal; tampoco me parece que la industria vaya a perecer, como asumes que digo yo. Cuando digo que la cultura desaparece, no lo interpretaba tanto por ahí como por "una cultura de calidad, accesible".

De todos modos, tú apuntas que el cine sigue estando. Sí. Y qué hay en el cine ahora? Una falta de imaginación tremenda y una falta de rentabilidad total, por lo que el dinero se está destinando más a series que otra cosa. En esto tal vez no estés de acuerdo conmigo (no tienes por qué estarlo), pero es un hecho confirmado desde hace algunos años. Hay documentales (salió uno en la 2 hace cosa de un año, por ejemplo), que lo atestiguan. Desde cierto punto de vista, entonces, podemos estar presenciando una paulatina desaparición del cine como producto "comercial" (porque no está saliendo rentable) en detrimento de unas series "comerciales". Dicho de otro modo, cambia el formato, como tú apuntas, aunque ello conlleve a una desaparición a largo plazo (véase el caso en su día del cine mudo, que fue sustituido por el cine sonoro).

En cuanto a lo de que toco varios puntos, pues claro: es un tema complejo con una enorme cantidad de variables, y no se puede limitar todo a "lo que está bien y lo que está mal". Si algo tiene este blog es que procura analizar todos los aspectos posibles de un tema. Se puede estar o no de acuerdo con ellos, pero la idea es precisamente no dejar demasiados cabos sueltos.

Cabe destacar lo último que ha dicho el señor Pellicer acerca de la cultura: se puede comparar de un modo análogo a la comida, pero con el hecho de que la comida es un bien necesario para la supervivencia, cosa que la cultura (nos pongamos como nos pongamos) no es. Eso es otro hecho, pero en caso alguno debería justificar que deba ser gratuita por narices. Creo que es algo que debería depender más del autor que de un puñado de listos que se creen que les pertenece cualquier cosa que les guste. O acaso el señor Nando vería con buenos ojos que una de sus novelas o escritos fuese apropiada por terceros para su distribución gratuita a sus espaldas?
Puede que a lo mejor tú lo apoyes o lo veas bien, pero yo desde luego que no...

Nando dijo...

Tampoco estoy de acuerdo con el tema de la calidad, pero creo que ese debate es otro.

No, no veo bien el ejemplo que pones. Y es un ejemplo real, que se está dando desde hace años en mi caso. Pero no hablaba de mí o mi experiencia personal. Trataba de hablar de la situación general.


Nando dijo...

Me refería a que pirateen mis novelas, cuando dije que no lo veía bien.

Pero es una visión sesgada, parcial, de una problema complejo. Tampoco veo bien que cobren 10 € por un fichero que cuesta lo mismo producir 1 que 1000 millones. Pero son solo matices, hay muchos.

Personalmente, si miro esos detalles en general, veo muchas más cosa que no me parecen bien por parte de la industria editorial tradicional que por cualquier otro.

Y juzgar a los lectores porque algunos piratean no me parece bien, porque es evidente que millones y millones compran libros a diario. Es agarrarse a la parte que nos interesa para quejarnos, y pasarle a esa parte, todos los problemas, llamándoles "listos", "iluminados" y ese tipo de cosas.

Javier Pellicer dijo...

Nadie, creo, ha juzgado a todos los lectores. Estamos hablando de los que quieren que la cultura sea gratuita. No son una mayoría, afortunadamente. Y Javi no ha dicho que lo sean.

Rumbo a la Distopía dijo...

De hecho, es cierto: yo no he hablado por ninguna parte de que TODOS los lectores sean así (asumir tal principio sería poner en mi boca palabras que no he dicho), sino de los que usan ese argumento tan asquerosamente demagógico para defenderse de una acción que desde luego no tiene justificación alguna.

Habrá quien piense que por decir yo que es demagogia estoy entrando en faltar al respeto, pero todavía no he oído a nadie disculpándose por la falta de respeto que consiste mearse en la labor del autor, asumiendo que por narices tiene que regalar su arte, y si no es un usurero (y esto lo he oído no una, sino unas pocas de veces, y parece ser que me ha tenido que parecer bien).

Y la verdad es que eso que dices de los lectores... yo escribo para mí mismo y si tengo la suerte de que le guste a los lectores, bien. Pero no me va a quitar el sueño que un texto que ni siquiera está publicado o que es gratuito (como los artículos de este blog, por los que no cobro un duro) no guste o no tenga doscientos mil millones de lectores.

Si hay algo que no me gusta de la masa es precisamente que se comporta como una tirana en muchas ocasiones. Y si la masa es la que decide cómo tengo que pensar, actuar, cómo tengo que enfocar mis escritos o si tengo que venderlos o regalarlos... creo que por mi parte la masa ya sabe a dónde se puede ir.

Rumbo a la Distopía dijo...

En cualquier caso y volviendo a lo que comentas, Nando, hay algo que no termino de entender. Corrígeme si me equivoco, pero tú mismo eres escritor y has dicho que te parecería mal que te pirateasen. Sin embargo, creo entender que al mismo tiempo estás defendiendo la piratería (pongo creo porque no lo tengo muy claro y no quiero dar nada por sentado) o, en el mejor de los casos, que te parece absurdo que se critique su práctica.

Mi pregunta, en caso negativo, es: ¿Tienes costumbre de regalar absolutamente todos tus libros al público en Internet para que la gente los lea gratis? Y si es así, ¿entendemos que tu objetivo es simplemente que tu obra llegue y el tema económico es algo secundario?

Wurunkati dijo...

Estoy prácticamente de acuerdo con todo. Además, si yo he creado algo, canción, libro o vídeo es de mi propiedad y yo soy el único que debe decidir si se hace público o no, si se regala o se vende al precio que yo quiera: es mi elección. Si se toma algo de mi propiedad contra mi voluntad para mi es un robo, solo eso. Por eso siempre pensaré que piratear es robar lo disimulen como lo disimulen.

Rumbo a la Distopía dijo...

Creo que el debate es justo ese, Carlos: no se está diciendo en caso alguno que un autor deba o no regalar su obra, sino que, como tú apuntas, debe ser decisión de éste. Yo mismo, como he comentado en el artículo, he decidido alguna vez regalar mi trabajo por los motivos que sean (en mi caso, benéficos o simplemente porque me ha parecido lo correcto con según qué personas)... Pero que se dé por hecho de que el autor deba regalarlo -no digamos, apropiarse de ello y regalarlo por ahí en su nombre- es suponer demasiado y, tal y como tú indicas, yo diría que es (como poco) complicado de defender. O al menos, de defender usando argumentos que tengan una cierta coherencia, claro.

Gissel Escudero dijo...

Pues a mí no me molesta regalar mi trabajo de vez en cuando, pero me revienta que otro decida regalarlo por mí. Y cuando pongo el resto de mi trabajo a la venta, también me revienta que alguien más decida que puede distribuirse gratis sin siquiera pedirme permiso.

O sea, tío, estoy totalmente de acuerdo contigo y te aplaudo.

Rumbo a la Distopía dijo...

Y yo te lo agradezco, Gisselita! Además, que ya hemos hablado del tema tú y yo un montón de veces :P

Nando dijo...

Perdona por haber tardado en responderte.

Mi postura respecto a la piratería es complicada. No soy capaz de simplificarla para estar totalmente en contra o a favor. Hay muchas razones diferentes y modos de hacerlo. Algunas las entiendo, otras no, algunas las comparto y las practico, otras no, y así sucesivamente.

Llevo más de dos años con mis libros pirateados. Tengo muchos, en 3 idiomas, en diferentes géneros, en todas las tiendas importantes a nivel mundial...

Una de los detalles más importantes que he aprendido es que la queja más generalizada de los escritores es completamente falsa. La famosa frase "es que me han pirateado 10.000 libros... por eso no vendo, no vivo de eso... bla,bla,bla".

Quienes no viven de eso, es por otras razones, pero eso no lo dicen o ni siquiera lo consideran, mejor quejarse. Y a todos esos les iría, como muchísimo, exactamente igual si no les hubieran pirateado X libros, probablemente algo peor.

Pero prefieren creer que esas descargas serían compras y que si no pueden vivir de los libros es por algún factor externo, no les dan la oportunidad, las editoriales no dan oportunidades...

Lo segundo más importante que he aprendido es que hay formas de hacer las cosas mejor y aprovechar la piratería para sacar beneficio, que es una realidad de nuestra vida, como tantas cosas que no deberían existir pero ahí están (la corrupción, por poner el ejemplo más cercano últimamente). Las pataletas no valen para nada, salvo para que otros escritores acudan a decir "es verdad, a mí también me pasa... así no hay manera..."

Pero vamos que es todo cuestión de sentido común. Los escritores seguirán con sus pataletas, culpando a cualquiera de sus fracasos menos a ellos mismos, es un mecanismo de defensa natural, muy extendido. No cambiará nada, y seguirán viviendo de ello solo unos pocos en %.

En realidad es bastante sencillo.

Rumbo a la Distopía dijo...

Tranquilo, Nando, no hay nada que recriminar por tu tardanza.

Sí, es un tema complicado y en eso estoy de acuerdo contigo; sin embargo, lo que yo estoy atacando en este post no es a la piratería en todo su conjunto, sino a aquellos en concreto que se justifican pensando que así están luchando contra la malvada industria que les extorsiona y les pone precios desorbitados. Si eso fuera así, a autores autoeditados no les piratearía ni Dios (por razones obvias), y si hablamos de una protesta contra los elevados precios, me mantengo en eso de que piratear un libro que cuesta menos de un euro hace que ese argumento caiga por su propio peso, nada más.

Por otra parte, creo que denunciar estas prácticas no es para nada una pataleta, porque casualmente la gente que me ha comentado que le han hecho este tipo de jugadas es gente a la que las ventas no les han ido nada mal. Yo lo veo más bien como abogar porque cada uno obtenga lo que se ha ganado con su esfuerzo, al margen de gañanes que se aprovechan de ellos, sin su permiso o su consentimiento (porque una cosa sería que el autor decidiese subir gratuitamente su obra para darse a conocer, lo que es de lo más respetable, y otra muy diferente que llegue alguien y, sin decirle nada, regale su obra por ahí, lo que me parece totalmente injustificable) para lucrarse. Porque no nos engañemos, estos que suben obras gratuitas no lo hacen ni por el bien de la cultura, para hacerla asequible, ni por combatir a la malvada industria (insisto, si piratean a autoeditados o gente que vende sus novelas a un euro, eso es un argumento falaz), sino para sacar provecho de la publicidad de las páginas que usan, cuentas premium y demás historias. Es decir, es la política del "no produzco nada, regalo gratis lo de otro sin pedirle permiso y, si jodo al que ha producido esto, me da exactamente igual".

Creo que esa actitud es la que puede revolverle las tripas a cualquiera que tenga un mínimo de sentido común o que sepa lo que cuesta crear una obra artística de cualquier tipo.

Nando dijo...

Pues probablemente no he estado muy acertado con la palabra "pataleta", y me disculpo por ello.

Parte de lo que dices lo comparto, especialmente el rechazo por los que crean páginas de las que sacan dinero.

En otros puntos no estoy de acuerdo, para variar.

Y al que se le revuelvan las tripas y quiera quejarse, que lo haga. Lo que faltaba ahora es no poder expresarnos. No estaríamos manteniendo esta conversación si no fuera por eso.

Yo solo digo que, en mi opinión, la mayoría de los problemas que se achacan a la piratería son falsos. Y harían mejor en buscar la solución a lo que de verdad les preocupa en otros sitios. Eso para los que tienen la aspiración de vivir un día de sus libros, que por lo que dices no parece ser tu caso. Tú escribes para ti mismo, según he leído en un comentario anterior, yo no. A lo mejor ahí radica una diferencia importante ente nosotros: tenemos objetivos diferentes.

De todos modos, como te dije en FaceBook, a mí me gusta "discutir" con personas que opinan diferente. La conversación se enriquece, aprendo y refino mis ideas.

Así que te has ganado otro seguidor para tu blog.

Rumbo a la Distopía dijo...

Muchas gracias, Nando! La verdad es que tu punto de vista, diferente al mío, siempre es de agradecer (personalmente me resulta un poco aburrido ver que todo el mundo me da la razón en todo, atreviéndome a decir incluso que me resultaría preocpante).

Como bien dices, el debate se enriquece precisamente de opiniones diferentes: creo que ambas posturas han quedado claras, llegando a lo importante, que es encontrar puntos en común y puntos en contra.

Bienvenido a la Distopía... y cómo no, espero que disfrutes leyendo estas cosas que uno suelta :)