Que mi país está poblado (y tomado) por una estirpe de imbéciles es un hecho tan claro que ni yo mismo voy a caer en reiterarme (más de lo de por sí habitual) en mencionarlo. Pero que además nos regodeemos en nuestra propia ignorancia y nuestras ganas de convertirnos en unos putos analfabetos es de la clase de cosas que me hacen pensar en por qué no me metí a biólogo para crear un virus mortal que nos barra a todos del mapa.
Ahora la moda es la de mearse sobre el pasado.
Antes de que saquéis vuestra vena libertaria y empecéis a encender las antorchas para perseguirme, quiero remarcar desde el principio el hecho de que soy el primero en reconocer que eso de la Ley de Amnistía a la hora de entrar la democracia fue una total y absoluta cagada por parte de nuestros gobernantes (no la única, claro está, pero más gorda que los cataplines de Godzilla). Eso y tener todavía a los muertos de la Guerra adornando cunetas son cosas que no me parecen bien. Por cultura (seamos católicos o no), todos o casi todos estamos de acuerdo de que todo muerto merece una sepultura más o menos digna. Algo así como lo que nos dice la Constitución sobre la vivienda, pero cuando nos vayamos al otro barrio.
Más que una cuestión religiosa, si os fijais, es una cuestión antropológica: desde el principio de los tiempos se sabe que todo muerto ha de pasar por algún tipo de ritual (depende de la cultura) para que sus restos mortales sean separados de los vivos: bien por medio del entierro o bien por la incineración, o bien por algún otro que ahora mismo se me escapa. El caso es que vivos y muertos no deben, o no deberían convivir. De ahí que los cementerios estén aislados y que la gente más o menos educada no hable de los muertos (por lo general de los que conocía) poco más que un par de cosas y se pasen rápidamente a otro tema.
Casi todas las culturas sobre las que he leído mencionan, de un modo u otro, que ofender a los muertos o no darles una sepultura digna da lugar a los fantasmas.
Ya sabéis: luego los muertos se levantan y pasa lo que pasa.
Esto es así hoy en día.
No hablo, lógicamente de fantasmas en el sentido sobrenatural de la palabra (mis creencias aquí no vienen al caso y ponerme a hablar de ello supondría desviarme mucho del tema que quiero tratar hoy). Cuando hablo de fantasmas me refiero a "Todo recuerdo desagradable del pasado que mantiene una persistencia en el presente" (curioso que el Diccionario de la RAE no recoja esta acepción, más que como "algo que sobrevendrá en el futuro"...)
Esos fantasmas siguen ahí, dándonos la tabarra.
Pero claro, no vamos a cargar la responsabilidad de todo el cipote que tenemos montado aquí sobre unos pobres que se tuvieron que matar entre ellos. Eso sería maniqueo y simplista. Y además, eximiría de responsabilidad al Españolito Gilipollas De A Pie que pulula y se arrastra por nuestro país de asco, esgrimiendo una cantidad de valores que, lo mismo están de puta madre, pero que a la hora de aplicarlos, hacen más aguas que el sótano del Titanic.
Y es que ahora se ha puesto de moda el obviar lo malo. El borrar del recuerdo todo lo que nos ha pasado, aunque sólo para lo que nos interesa.
Me vienen a la cabeza las pelis futuristas estas en que un fulano viaja al futuro y ve que YoNoSéQuién, que inventó la Supermegabomba Putoneutrónica no aparece en ningún libro. Sus estatuas han sido eliminadas de la faz de la Tierra y los humanoides (generalmente una panda de asexuados en pijama de plata) tienen miedo de pronunciar su nombre. El mismo caso de Harry Potter, donde pronunciar el nombre de Voldemort hacía que el mago medio se cagara en los pantalones.
O bien la escena de la lapidación de La Vida de Brian. Si podeis, echad un vistazo a esa película y a esa escena en concreto y ahí los amigos Monty Python os explicarán con mucha más habilidad que yo por qué esa idea es una soberbia gilipollez.
"Ha dicho Jehová!!!!"
Una gilipollez supina, sí, pero como todas, de moda en la cultura moderna y muy especialmente en Españolitolandia, donde nos la pone dura centrarnos en polladas del tamaño de los atributos de Power Girl. Véase la modita de algunos politicuchos de coger el callejero de su ciudad/pueblo/pedanía/montón de roca que se eleva medio metro sobre el suelo y mirar los nombres de todas y cada una de las calles. Nombres que, no sé a vosotros, pero yo no soy un experto en historia. No voy por Liborio García, en mi ciudad natal y me pongo a pensar quién era ese señor. Para mí ahí es la calle donde está la oficina de registro de la Propiedad Intelectual y, por un módico precio, saco el copyright de mis cosas.
Para mí Teatinos no es un lugar cuyo nombre hace referencia a una orden sacerdotal: para mí es donde está el puto campus universitario y donde hay unos bares de tapas bastante apañados.
Power Girl. Me moría por tener la excusa más absurda (ver unas líneas más arriba) para subir un dibujo de ella a este blog. Y no, no tiene nada que ver con el tema, ¿pero a que mola?
Y sin embargo, tenemos liberales como el señor Romero, que se ve que no piensan así.
Explico lo de "Liberal". Aquí el caballerte tuvo hará algunos años una denuncia por injurias que fue a juicio. ¿Sabéis por qué? Pues porque el señor, por aquel entonces líder local de cierto partido político, fue de piquete informativo a una huelga, a decirle a la gente por qué debían marcharse de su puesto de trabajo. Resulta que se encuentra con un señor que dice que no, que se acoge a su derecho a no ir a la huelga (igualmente respetable) y que prefiere seguir trabajando. Hasta aquí, en un lugar civilizado, todo bien. Ambas posturas han quedado claras y no pasa nada, ¿no?
Pues no.
Aquí el tolerante se coge un mosqueo de no te menees y va y llama al otro hombre "fascista" en toda su jeta, lo que produjo un altercado que acabó en juicio.
Con dos cojones, Antoñito, tú si que sabes.
El caso es que el Capitán Libertad de Pensamiento no se debió quedar tranquilo con la hazaña. En un afán reivindicativo (o de exceso de tiempo libre, si me preguntais a mí), este tío presentó la moción de cambiar el nombre del emblemático hospital de Carlos Haya. ¿Por qué? Porque el hospital en cuestión recibe el nombre de un aviador de la Guerra Civil. Este aviador en concreto ha pasado a la historia, no sólo por eso, sino por ser un inventor bastante inteligente que diseña y patenta un integral giroscópico para aviones, así como un corrector de derivas. Fue además piloto deportivo, cubriendo rutas de veinticuatro horas hasta el Sáhara.
Entonces, ¿por qué borrar su nombre del mapa?
Bingo, chicos. Estaba en el bando Nacional. Eso caca. Eso no se hace. Malo malo. Muy malo. Me pregunto qué habría pasado si por alguna casualidad le hubiesen puesto al hospital en cuestión el nombre de algún miembro de la CNT, que hasta antes de convertirse en sindicato, eran un puto grupo terrorista. ¿Habríamos escuchado la misma propuesta? Me permito dudarlo.
Pese a que algún malpensado encuentre cierto parecido físico con el amigo Romero, este señor es Josef Stalin. Lejos de comparaciones, que son odiosas (de hecho, el que diga que comparo a uno con otro más le vale que se meta la lengua en el culo porque ni es eso lo que estoy diciendo ni me parece que el tema del que estoy hablando tenga que ver) , este último tenía la tendencia a decir que todo aquel que no comulgase con su pensamiento era un fascista. Hoy en día, por algún motivo que desconozco, esta forma de actuar parece molar bastante, pese a ser una forma atroz de faltar el respeto a la gente...
Pero no nos pongamos maniqueos. Esta movida no se aplica sólo a los políticos, ni se limita sólo a la Guarra Civil. Sin ir más lejos, me acuerdo de una charla que hubo en la Plaza de la Constitución (con el nombre cambiado a la Plaza de la Libertad, otra vez la manía de cambiar nombres porque les sale de los huevos, aunque el fin sea noble; ¡si lo que hay que hacer es respetar la Constitución, coño!) cuando aparece un exaltado de apenas veinte añitos diciendo que lo que había que hacer era echar abajo la estatua del Marqués de Larios, porque era un explotador y un cacique.
Ole sus huevos.
Este chaval es otro de los que van por ahí viendo una peli medieval y pensando que no veas si son tontos los caballeros, que se mandan palomas mensajeras en vez de dejarse un mensaje por Facebook. O peor, de los que se creen que paridas como Piratas o Águila Roja poseen un exhaustivo rigor histórico que instruye además de entretener.
"Qué tonto del culo era el Aquiles este. Ir en barco cuando podía haber ido a Troya en avión"
(el que no pille el chiste que mire a la parte superior de la foto)
La gente (y aquí entro ya de lleno en el tema de una puñetera vez) parece que no se entera de que no podemos contemplar la historia con los prejuicios del siglo XXI. Como si la democracia la hubiésemos inventado ahora, o como si el resto de épocas fuesen bárbaras y la nuestra no.
Por favor, abramos los ojos.
¿Qué os creéis que era la Revolución Industrial? ¿Qué os creéis que era todo hasta hace unos años? ¿Os suenan de algo las palabras "sociedad de clases" o "sociedad estamental"? Las diferencias entre las distintas clases, por poco que nos guste, han existido hasta hace muy poco. Hoy en día las sigue habiendo, pero la moda es mirar para otro lado y decir que nooooo, que somos todos iguales.
Y una mierda.
Buscad trabajo si estais en paro. Probad a sacaros una carrera si no teneis un duro. Salid a la puta calle y mirad que, por muy guai que sea eso de decir que todos somos iguales, que tenemos los mismos derechos y cascárnosla de gusto con todas esas historias, en la práctica, lamentablemente, no es así. La política del enchufe funciona. La política del peloteo funciona.
El mamoneo.
La titulitis.
Veinte mil mierdas más. ¿Está bien? En absoluto, pero no por eso seáis tan gilipollas de negarlo, porque si hay algo triste de mentir es precisamente creerte tu propia mierda. Eso, además de mentiroso, te convierte en ingenuo.
La Era Industrial se hizo por medio de la sangre y el esfuerzo de miles de trabajadores. Muchos de ellos niños. Le pese a quien le pese, las cosas eran así y ya que han pasado, sólo podemos hacer una cosa: mejorar nuestro día a día para que no vuelva a repetirse. Pero, por amor de Dios, ¿ignorar lo que sucedió? ¿Despreciar el pasado, sin ver las circunstancias sociohistóricas, porque vivimos en una sociedad que (creemos) es más cool? ¿Borrar todo vestigio de ello?
Este caballero con la perilla poco fashion y la ropa no comprada en Zara es Charles Dickens. En su día, escribió largo y tendido sobre la sociedad de su época, denunciando lo que estaba mal. Las cosas, no obstante, tardaron muchísimo en cambiar, pues todos los cambios sociales profundos necesitan tiempo. ¿Quemaríais sus libros por contar situaciones pasadas que no eran agradables?
Esto es el poema original London, de William Blake. Este autor y grabador (un pedazo de artista completo, como puede verse) también denunció lo que sucedía en su época, describiendo con bastante detalle cómo se vivía en una ciudad industrial y cómo las clases bajas vivían, literalmente, pringadas de barro hasta los ojos.
Tanto como vamos de "abiertos de mente" y de imitar a los demás... ¿alguna vez habéis oído hablar que los ingleses destruyan sus propias obras de arte en función de razones políticas? Pensad en ello.
Muy bien. Vamos a hacerlo, entonces.
Pero en plan bien hecho, nada de paridas. Empezaremos derribando las estatuas (a tomar por culo el valor artístico que tengan); luego lo que decís. Destruimos el Valle de los Caídos piedra sobre piedra y mandamos a tomar por culo un monumento, en vez de usarlo para enterrar ahí a todos los muertos de la guerra que no han sido reconocidos; destruir y olvidarse del pasado, por malo que sea, es mucho mas constructivo que usar lo malo para mejorar el futuro, ¿a que sí? Luego nos vamos al Prado, ¿vale? Le meteremos fuego a los Tizianos y demás porque ensalzaban a reyes que eran unos tiranos. Echamos abajo cualquier edificio histórico, porque lo construyeron obreros por un precio exiguo (en algunas épocas probablemente incluso ni cobraban).
Pero no, no nos quedemos ahí: como Paquito lo hizo absolutamente todo mal menos morirse, vamos a coger y dinamitar todas y cada una de las presas que construyó durante su régimen. A tomar por culo el abastecimiento de agua, los embalses. La energía eléctrica que proviene de ahí.
Venga. De vuelta a la puta Edad Media.
¿A que ahora que igual tenéis que cargar el móvil con dos piedras haciendo chispas os pensáis mejor el rollito reivindicativo?
Con esto, por supuesto, no hago apología política alguna. Más bien todo lo contrario: hago antiapología de la gilipollez. Que sí, que está muy guai levantar vuestro puñito en alto, decir que sois más rojos que el puto Lenin o más de derechas que los gringos. Que mola mucho cagarse en la puta madre del tío que no vota a "los vuestros". Mola mucho mirar hacia atrás y decir "qué tontos que eran mis antepasados", sin molestaros en entender una puta mierda de lo que pasaba. Eso es de putos ignorantes. De garrulos. De paletos. De españolitos de mierda.
Y así pasa. Que luego vamos al cine, vemos mojones como El Reino de los Cielos, Juana la Loca, Destino de Caballero, El Primer Caballero o La Última Legión y nos creemos que antiguamente las cosas eran como ahora. Que las mujeres gozaban de la libertad y la independencia que tienen hoy en día en el mundo occidental. Que la tolerancia religiosa era un hecho. Que pobres y ricos podían convivir de guai. Que cualquier conflicto se solucionaba hablando. Que todo el mundo tenía acceso a una educación, que todo el mundo sabía absolutamente de todo. Pues muy bien. Haceos vuestras pajas y mirad con desprecio a la historia. Seguid pensando que vivís en la cúspide de la Humanidad. Que ya no queda nada por lograr. Que nuestra vida es tan guai que en cualquier momento nos va a dar un síncope de puro gusto.
Historicismo al poder. No hablamos de que cuando se haga una serie histórica tenga que parecer un puto documental; pero coño, existe un término medio entre lo novelesco y lo que directamente llamaríamos "churro pseudohistórico"...
Eso, pequeños inocentes, no es más que el inicio del olvido. Y si no os da miedo, como parece que os da todo aquello que sea malo o que no sea pensar que el ser humano es un ser maravilloso y bienintencionado (o al menos, todo ser humano que sea tan guai como vosotros), recordad que el olvido es el caldo de cultivo para repetir los errores del pasado. Ya hemos empezado con la intolerancia a pensamientos divergentes y con eso de borrar todo vestigio de "maldad". A ver con qué me sorprende la ignorancia de esta especie de putos monos venidos a más.
5 comentarios:
Javi, estoy de acuerdo al 100% contigo. Se puede decir más alto pero no más claro.
Aunque a veces no comente siempre leo tu blog.
Con lo que me río mucho es con las fotos, y con los pies de fotos. :)
Un saludo. :D
Yo también estoy de acuerdo, Javi. Y aplaudo a los rumanos por no derribar el palacio que hizo construir el HDP de Ceaucescu. En lugar de eso, lo hicieron suyo. Y me parece bien, porque al fin y al cabo lo construyó el pueblo.
Gracias, señoritas!
La cuestión es un poco esa: que por un lado parece querer olvidarse de lo malo que sucedió (aun a riesgo de volver a repetirlo) a base de destruir sistemáticamente todo recuerdo físico; mientras tanto, lo que sí persiste es la mala leche y los rencores, lo que hacen que toda la situación se convierta en la semilla de una manta de hostias inminente.
No sabía lo de Ceaucescu, Gissel; sin embargo, una amiga mía me habló de que en Alemania todavía existen castillos de las SS. Apenas los publicitan (sin embargo, Auschwitz, según me ha dicho, se ha convertido en una especie de parque temático donde te cobran 10 pavos por entrar) pero no los han tirado abajo.
Además del detalle de ponerse a tirar cosas y cambiar nombres, con la cantidad de problemas que hay en España. Parece que algunos tienen demasiado tiempo libre, demasiado acceso al dinero del contribuyente y muy pocas ganas de darse amor del bueno con su pareja para estar todo el día dándole vueltas a estas chorradas...
Pues el palacio de Ceaucescu es muy, muy hermoso, y lo usan para no sé qué cosas del gobierno. Hubiera sido una pena tirarlo abajo por cuestiones políticas. Total, se pueden cambiar los significados. Puestos en ello, la svástica era un símbolo positivo hasta que lo usurpó Hitler.
Y hablando de borrar la memoria histórica, ni la peli "Fantasía" de Disney se salva. ¿Recuerdas a los centauros? Pues había una centaurita negra que le pulía los cascos a las jóvenes centauras presumiblemente caucásicas (puedes encontrar el segmento original en YouTube si buscas por Fantasia + Sunflower + centaur). Ah, y en los libros de Mark Twain quitaron el término "nigger" para sustituirlo por "slave", como si jamás se hubiera dicho esa palabra. Nota: he leído comentarios de personas de color diciendo que no les parecía bien el cambio, porque es como negar el pasado y así no se aprende nada. Sería mejor que dejaran las cosas y luego se explicara a los niños por qué estaba mal.
No tenía ni idea de ello, pero sólo confirma la tontuna humana...
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