martes, 26 de julio de 2011

Escupiendo Rabia: Superhéroes de barrio





Hará cosa de un mes y medio o así, Rumbo a la Distopía escribió un post donde se defendían los ideales del 15-M y explicaba un poco por qué el pueblo español debía protestar ante la situación que vive nuestro país. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y aquí no hay posicionamiento posible ni nos gusta el maniqueísmo. El mundo de buenos y malos es para la gente que guste de vivir entre mentiras. La Distopía está hecha para que la gente aprenda a pensar de una vez por sí misma. Es por eso que este post contiene críticas hacia la llamada Revolución Española porque, aunque creemos que sus ideas son buenas (ver posts anteriores al respecto) y que están haciendo las cosas por el bien común, también cometen errores que deberían enmendar. En resumidas cuentas, primero hubo una tesis, y ahora una antítesis. La síntesis resultante es cosa vuestra, queridos Distópicos.

Ante todo, me gustaría dejar muy claro que este blog no rinde pleitesía ni vasallaje a colectivo alguno. Nadie nos paga un duro por soltar lo que se suelta aquí (ojalá, pero va a ser que no). Por tanto, es de entender que no hay lealtad a ideal alguno en concreto, salvando quizás el del pensamiento autónomo, libre de cualquier tipo de influencia, bien de individuos, bien de grupos, asociaciones, tribus o clanes. Si se tiene que decir algo bueno de alguien o algo, se dirá. Pero si existe algún punto negativo de ese alguien o algo, no existirá la censura y se mencionará expresamente; esto deberá entenderse no como un ataque, sino como un ejercicio de crítica. Porque si la Distopía no es perfecta, tampoco lo es el mundo que la rodea. Cualquier persona que quiera ver algo no reflejado en estas líneas, que vincule a este blog con determinados ideales, o bien que llegue a conclusiones partidistas, deberá ser consecuente y entender que está incurriendo en una valoración personal que en absoluto se corresponde con la política de Rumbo a la Distopía.
Por tanto, lo que digo siempre: con este blog se puede (o no) estar de acuerdo. Pero que no se diga que se carece de argumentos, o que no se ha buscado información. Otra cosa es que solo se quieran ver las cosas desde un ÚNICO punto de vista.
Lo sentimos, pero no existimos para eso. 
Marx fue quien acuñó los conceptos de Tesis-Antítesis-Síntesis. Me resulta particularmente triste que muchos de aquellos que van de marxistas por la vida sean los primeros en mearse en esa consecución de ideas y sean incapaces de llegar a nada que no sea el insulto despiadado y sin argumentos.


Dicho todo esto, empezamos:

Supongo que todo empezó durante las jornadas revolucionarias que tuvieron lugar a lo largo de los últimos meses. Aquí un servidor se pasó por las asambleas que tenían lugar en la Plaza de la Constitución (cuyo nombre fue provisionalmente cambiado por el Indignado Medio a Plaza de la Libertad. Irónico, si leeis lo que plantifico a continuación): como no está bien hacer crítica de algo que no se ha vivido, voy y me siento allí en el suelo, junto con chorrocientas mil personas más. A ver qué se cuece.


Era la noche de reflexión justo antes de las elecciones y el personal iba pasando por allí para ir proponiendo ideas acerca de lo que hacer con nuestro país de mierda. La única restricción era, por supuesto, hablar de partidos políticos, sindicatos, o cualquier otra fuerza democrática que tuviese algún peso en las urnas. Muchos de vosotros ya sabeis que intentar influenciar el voto del viandante en esa jornada está penado. Si no recuerdo mal, los mismos organizadores del movimiento 15-M lo advirtieron expresamente; por tanto, se entendía que eso, aparte de todo aquello que no tuviese que ver con Democracia Real ya y sus peticiones, quedaba fuera de lugar. Pues bien, el personal, tras varias manifestaciones, parecía que se había crecido y se sentía con las fuerzas suficientes como para soltar la primera reivindicación que les saliera del culo. Y en su derecho que estaban.

En esto, como en todo, había buenas ideas: se habló de acabar con el bipartidismo, de acabar ya con la corrupción y demás medidas que sobre el papel están muy bien, pero requieren un montonazo de años para poder llevarse a cabo. Sólo respetar la Constitución implicaría casi una década, y soy optimista. Pero bueno, ya lo dije en su momento: que esas cosas se empiecen a hablar me parece bien. Que se hablen en público, con la intención de llegar a algo, me parece bien. Que ese algo en concreto sea cambiar las cosas para mejor, me parece lo mejor que ha podido hacerse en España, si os digo, desde la transición.
Lo que SÍ me pareció vomitivo fue lo que me fui encontrando, conforme iban pasando las horas.

Mi aspecto era más o menos así, pero sin trenzas.


Se supone que cuando se pide una Democracia Real, el respeto es un valor fundamental. Así como la libertad de expresión. Del mismo modo que me resulta total y absolutamente despreciable que ciertos sujetos confundan esos valores con un autoproclamado "derecho" a no escuchar y a hacer boycott sobre las opiniones que no comulgan con las suyas.
Os ilustro esto claramente: en dichas asambleas, la gente iba hablando por turnos, haciendo una ordenada cola hasta llegar a un micrófono (o megáfono, cuando se escoñaron los altavoces). Una vez allí, el señor o señora en cuestión se plantificaba delante de la gente y al estilo speaker's corner de Londres, hacía las reinvidicaciones que le venían en gana. La gente sentada podía elegir bien entre agitar las manos abiertas para mostrar conformidad, o cerrar los puños y hacerlos rodar (algo parecido al gesto de falta en baloncesto) para decir que no estaba de acuerdo. Hasta aquí bien: uno habla y la gente puede estar o no de acuerdo.


Speaker's Corner: un señor se sube al cajón. Habla, y si la gente está interesada, se queda y escucha.

Lo que tocaba la moral era el hecho (terriblemente frecuente) de que había sectores más o menos multitudinarios en los que la gente no se molestaba ni en escuchar lo que se decía. Y no hablo de la violación de los principos arriba mencionados; de ser así, yo mismo no estaría escribiendo este post y habría entendido perfectamente por qué se hacía...
... Pero en el momento en que se insinuaba algo que estos no compartían, ya empezaban a rodar los puños. Hasta el punto de que en algunas ocasiones, el que estaba en el micrófono apenas había dicho dos palabras seguidas. Esto pasó en contadas ocasiones, hasta llegar al punto de que tanto un hombre de los que estaban entre el público como la misma organización tuvieron que decir que eso no estaba bien. DOS VECES.

Oí muchísimas historias, bien emotivas, bien comprensibles, ante las que NADIE protestó aunque a lo mejor no tuviesen demasiado que ver con las propuestas (o bien lo hicieron algunos a los que no vi), del mismo modo que recuerdo que alguien dijo que no era el momento de hablar si queríamos o no una República o una Monarquía. Que eso debería decidirse más adelante, cuando hubiese algo sólido en lo que basarse. Esta persona, entendí yo, lo que estaba diciendo era que sí, que todo aquello estaba muy bien, pero que se estaban saliendo del tema. Que por favor, plantásemos los pies en la tierra y que nos centrásemos en lo que era esencialmente primordial. Si alguno de vosotros ha estudiado algo acerca de creación de empresas, lo más básico es, sin lugar a dudas, la detección de necesidades. Cualquiera que quiera iniciar una empresa de cualquier tipo (por empresa ya no solo me refiero a negocio, sino a actividad) debe ser consciente de ello.
Respuesta: puños rodando. Ni terminó de decir las primeras palabras cuando ya estaba el coro de guerreros jaleando.

 ¿Es esto libertad de expresión? Sin duda. ¿Es respeto?  No sé muy bien qué decir. Mi concepto de respeto y de diálogo no es ese. Para mí, consiste en escuchar todo lo que una parte tenga que decir y, si es posible, coger y rebatirlo con argumentos SÓLIDOS, y que luego cada uno piense lo que quiera. Pero el abucheo silencioso y el refugiarse en la masa para despotricar contra un argumento contrario no me parece tarea de indignados, ni de luchadores. Ni siquiera de gente que quiera arreglar las cosas.
Para mí eso es de cobardes e intolerantes.


"¡Pero si no he terminado de hablar, no me comáis todavía!"


Y la cosa suma y sigue. Lo que empezaron siendo buenas ideas, se acabó convirtiendo en un puto disparate. Que haya gente que quiera una Tercera República no es algo que yo me vaya a poner a condenar. No lo comparto, pero no me pondría a freir a tiros al que lo quiera; por la misma regla de tres, me parecería lo más justo que ciertos sujetos se hubiesen guardado según qué opiniones acerca de la Monarquía (de fascistas, autoritarios y déspotas no bajaron a la Casa Real) en un ambiente donde se suponía que las opiniones políticas estaban en segundo plano en favor de respetar la Constitución de 1978. En mi tierra, si quieres respeto, tienes que respetar a todas aquellas otras formas de pensamiento que son respetables, aunque no comulgues con ellas. ESO es la esencia de la Democracia y no tener una Monarquía o una República. Y sin embargo, había bastantes pancartas donde se encontraban caricaturas del Rey como uno de los responsables de la crisis. Todo un ejercicio de respeto hacia los Indignados Monárquicos (sin embargo, no vi a nadie que criticase o ridiculizase la idea de una República)

¿Qué pasó entonces? Pues que poco a poco se fueron institucionalizando ciertas posturas: si uno se hubiese subido al pódium y hubiese dicho que la Monarquía Democrática que tenemos no le parecía tan mala, lo abucheaban. Si hubiese aparecido alguien de derechas y lo hubiese manifestado abiertamente, igual se lo habrían comido allí mismo. ¿A esto se le llama democracia? ¿Es que resulta que unas posturas sí son válidas y las otras no? ¿En qué coño estamos pensando?


Ya pasaba en Rebelión en la Granja, de George Orwell: "Todos los animales somos iguales... pero unos animales son más iguales que otros"


Y no quedó ahí el tema. Si creéis que a la gente no se le pudo ir más la olla, llegamos al punto del hippismo fuera de onda, que me resultó tan terriblemente inocente que no supe si echarme a reir allí mismo o pegarme cabezazos contra el suelo.
Llega un tipo, muy bienintencionado él (lo tenía a unos siete metros, de modo que escuché perfectamente lo que decía) y suelta que lo que teníamos que hacer para tener una Democracia en condiciones era abolir la propiedad privada y el ejército. Y así de pancho se quedó el colega, con media plaza aplaudiéndole, como si hubiese bajado el puto Superman tras haber rescatado un helicóptero a punto de descogorciarse contra algún edificio.
El rollito hippy pudo estar muy bien en los sesenta. Lo de renunciar a las posesiones tuvo que ser la polla en verso cuando llegó un fulano nacido en Galilea y se puso a predicar en el desierto mientras los romanos le miraban con cara rara. Lo de abolir el ejército sería una idea de la putísima hostia si el planeta entero se encontrase en total igualdad de recursos y tuviesemos la consiguiente garantía de que los colegas de abajo (o de arriba, que nunca se sabe) no nos van a invadir.
Pero esto es libertad de expresión, amigos. Un derecho fundamental.
Un derecho de cuyas responsabilidades nadie parece ser consciente.
No basta con decir lo que piensas. Sino que es tan importante (o más) pensar antes de hablar (a menos que en tu casa no haya tejado, claro). También tienes que ser consecuente del alcance que tiene lo que dices, ya sea una idea sublime o la gilipollez más grande del planeta.
Ojalá alguien hubiese grabado estas asambleas y le hubiese pasado al plantel de sabios las ideas que tuvieron.
O mejor no. Muchos se reiteran.


Dicen que el ser humano es el único en tropezar dos veces con la misma piedra.
Y tres.
Y cuatro.
Algunos hasta acaban por convertirse en verdaderos profesionales en ello, e incluso hacen gala de semejante habilidad.


Entre eso y la cantidad de pancartas que encontré con las que no estaba de acuerdo, llegué a un punto de cierto escepticismo hacia la Revolución Española. NO retiré mi apoyo (y a día de hoy no lo he retirado del todo, eso que quede claro), pero... digamos que ciertas cosas levantaron mis reservas. Por ejemplo, el hecho de que muchos usaran la Democracia Real y sus ideales para abogar en pos del movimiento okupa. Como si ambas cosas tuvieran relación.
De un modo similar al de la República, no comulgo especialmente con el movimiento okupa. A los dieciocho ya estuve en una reunión que se daba en la Facultad de Psicología al respecto y creedme: lo que oí ahí sería para escribir otro post. Con lo cual, a diferencia de lo de la República, puedo decir que es un movimiento que me la trae totalmente al fresco. Fuerza de razón suficiente como para que me toque las pelotas que me identifiquen con ellos. Pues nada, los pancartones con los símbolos okupas plantificados en la plaza. Y que vale: que a lo mejor ellos estaban en su derecho de ponerlas. Pues muy bien, yo estoy en mi derecho de decir que no me gusta que me impongan una doctrina por cojones.

Podeis decir que no me la impusieron. Que los okupas estaban en su derecho de manifestarse. Sí, por supuesto que sí. Y a mí me gustan los comics y no por ello plantifico una bandera con el logo de Batman en mitad de la plaza. Porque no era el sitio ni el lugar. El 15-M surgió como un movimiento para arreglar las cosas. Sin una ideología específica. Porque si nos ponemos en ese plan, ahora cualquiera puede plantar su bandera ahí; banderas de ideologías contrarias. O incluso enfrentadas. Ideologías en un movimiento apolítico...
Poneos como queráis. Yo no lo veo.

Ya sabeis cómo se desmanteló lo del 15-M. En la mayoría del país fue una retirada acordada y bastante pacífica. A partir de ahí me desvinculé un poco, porque ya el tema se estaba yendo lo bastante de madre y no me apetecía identificarme (o vincularme) con los sectores más beligerantes de la Revolución.
¿Y qué me he encontrado?


Un becario de Rumbo a la Distopía en nuestra hemeroteca. Fue una labor ardua, pero Brutus se las apañó para encontrar la letra C sin sufrir una embolia...


Echad un vistazo a estos casos, información cortesía de una de las colaboradoras más recientes de Rumbo a la Distopía:

Caso 1:

Un señor se compra un piso y llega el clásico punto en que no puede pagar la hipoteca. Por ello, decide poner el piso en alquiler y éste se va a vivir a casa de un amigo. Al piso se va a vivir una señora. Dicha señora se queda en paro y se niega a pagar el alquiler. Así, de chula. Tan chula que ni se larga de ahí, vamos. El dueño del piso, ante la tesitura, no sabe cómo pagar la hipoteca y tiene que tirar de ahorros como puede. La historia va a juicio, declarándose en favor del propietario, que es aquel que ha sido agraviado (os lo explico de un modo más claro: la inquilina firmó un contrato y en el momento en que ésta no paga y se sigue quedando ahí, incumple el contrato. Es decir, no sólo quebranta la ley sino que además falta a su palabra). Por tanto, se tiene que llevar a cabo un deshaucio.
El día que esto se produce, aparecen los superhéroes del 15-M y defienden...
Sí, amigos.
A la inquilina morosa que se niega a pagar y a largarse del piso en el que está viviendo ilegalmente. Y los coleguis en su salsa, llamando hijos de puta a la Policía y enarbolando histéricamente el derecho constitucional a una vivienda digna.
Con dos cojones. Y al tipo que estaba pagando la hipoteca, que le den por culo.

Aquí, el enlace hacia la noticia que recoge el caso, amén de otros más. Podéis leerlos tranquilamente:
http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/paralizado-desahucio-madrid-polemica/csrcsrpor/20110628csrcsrsoc_4/Tes
http://www.elpais.com/articulo/espana/indignados/aplazan/dias/controvertido/desahucio/Vallecas/elpepuesp/20110628elpepunac_3/Tes

En cualquier caso, mi pregunta es la siguiente: mola mucho eso de defender la vivienda y todas esas historias, y que a nadie se le ocurra poner en mi boca palabras que no son: yo también defiendo el derecho a que la gente tenga una vivienda. Pero, ¿qué pasa con el hombre que ha pagado su hipoteca? ¿Tiene él menos derecho a ella sólo porque no es él el desahuciado? Y aun quiero ir más lejos: si vosotros tuviéseis un piso alquilado y os hicieran lo mismo que a él... ¿Lucharíais también contra ese desahucio?
Esta, y no otra, queridos Distópicos, es la pregunta del millón de pavos. Pensad friamente vuestra respuesta y luego me habláis de lo que es justo y lo que no.

Caso 2: Este caso queda un poco al beneficio de la duda, porque mi informadora no ha podido conseguir más datos que los básicos. El resto está basado en sus propias deducciones que (consideramos), si bien no son la realidad, tampoco creemos que ande del todo lejos de ésta.


Dejo aquí enlaces para que os vayais poniendo en situación ante lo que se cuenta:


http://www.elpais.com/articulo/madrid/desahucio/frenado/Malasana/van/elpepiespmad/20110720elpmad_1/Tes
Esta señora de Malasaña, si os fijais, debe recibir una pensión por cuidar de un hijo discapacitado, que viene a ser de unos 900 euros, sumado al sueldo que gana un trabajador de la ONCE, que ronda los 400 o 500 euros. En resumen, tendríamos un ingreso mensual de unos 1300 o 1400 euros, sin saber cuánto se cobraría por viudedad.
Según informa mi contacto, la deuda total asciende a unos 5000 euros. De lo que se calcula que, visto lo visto, el alquiler al mes sale a unos 50 o 60 euros.

De este caso se deduce que tendríamos una casa en que dos personas tendrían unos 1200 pavos para vivir. No es para vivir en la abundancia, pero si partimos del hecho de que hay muchísimas familias más numerosas que dependen de un único sueldo de 1200 o 1300 euros, no salen las cuentas.
Y los Indignados defendieron esto.
Por el derecho a la vivienda digna. Joder, yo también tengo derecho a una vivienda y no me meto en alquileres que no puedo pagar. Y si lo hago y me quedo sin dinero, me marcho, no me quedo a chupar del bote en la casa de nadie.
Pero si hablamos de derechos, venga. Hablemos de derecho. Todo el mundo tiene derecho a comer, y no por ello vamos atracando supermercados para ponernos hasta el culo de chococrispis. Y me tendrían que defender.

Pero es que hay más: ya no hablo sólo de la vivienda. La idea del 15M puede ser buena. De hecho, sigo manteniendo la fe en que es buena. Pero lo que no se puede es autoerigirse en cruzados y dedicarse a putear todo aquello que viene de fuera. Dedicarse a plasmar sus obsesiones y filias/fobias personales en todo cuanto hacen y proyectarlas por ahí.
Pensad en el caso del fulano que se cuela en el metro. Ahí, sin pagar. Porque no tenía pasta o bien porque no le salió de los cojones. Me importa una mierda. Yo estoy en paro y cuando me he quedado sin pasta me he vuelto a mi puta casa andando (de ahí que siempre ahorre un poco de lo poco que ya tengo precisamente para evitar eso). La Policía (de la que siempre nos quejamos cuando nos pasa algo y no están cerca) le ve y echa a correr detrás de él. El fulano sale de la estación de metro y se topa de bruces con un deshaucio impedido por los Indignados. ¿Qué hacen éstos? Lo más sabio del planeta: no preguntar y ponerse sistemáticamente en contra de la poli.

Dejo enlaces con noticias sobre esto; la decisión de creer lo que viene aquí o creer cualquier otra versión es vuestra:
http://maes.blogfree.net/?t=3519925
http://www.rtve.es/noticias/20110705/varias-decenas-personas-increpan-policia-lavapies-cuando-se-llevaban-extranjero/445738.shtml


"DEJADLE EN PAZ, NAZIIIIISSSS"


Aquí es cuando yo me pregunto: macho, ¿en qué cojones estamos pensando? ¿Qué coño queremos favorecer? ¿Nos amparamos en la Constitución y ahora vamos permitiendo la morosidad? Nos hemos pegado años viviendo de la puta hostia sin pagar ni los chuupachups. Viviendo a tutiplén, entrampándonos como cabrones y no ahorrando ni un duro. Luego las cosas se ponen feas y resulta que la culpa es SOLO de los bancos (que sí, que soy el primero en pensar que la banca es una panda de cabrones chupasangres que se han dedicado a la usura más rastrera desde hace años... pero no por eso los demás somos unos pobres corderitos inocentes y vírgenes que no sabíamos absolutamente nada).

Todos nosotros, ABSOLUTAMENTE TODOS, hemos conocido morosos de la puta hostia, que han vivido como reyes, a costa de estafar a todo bicho viviente que se le ha puesto por delante. Y esos tíos, durante años, nos han parecido los listos. Los que viven bien. Los putos amos. Nunca los hemos denunciado, y si lo hemos hecho, la Justicia ha sido más lenta de lo que resultaría una peli muda de Scorsese. Pero en el fondo los hemos envidiado.
Ahora que podemos cambiar las cosas, los defendemos.

Si la gente se cuela en el metro, resulta que no lo consideramos un delito. Lo defendemos también, porque el pobrecito tenía que ir a Dios sabe dónde en metro aunque no tuviera un duro. Pues nada, mañana hacemos lo mismo los demás. Al servicio de transportes, pues como a la Policía: que le den por culo, porque todo lo que venga pagado con nuestros impuestos parece que nos da urticaria. Así que cuando el Metro, el autobús urbano o los trenes de cercanías cierren porque no pueden pagar los gastos ya que todo el mundo tiene derecho a viajar de puta gorra, nos quejaremos. Nos parecerá todo una mierda. Diremos que el Estado es opresor, fascista y reaccionario. Levantaremos nuestros puñitos en altos, diremos que abajo la propiedad privada (aunque luego nos neguemos a renunciar a nuestros coches o nuestras teles) y cuando venga la policía a evitar el consabido saqueo (que acabará por producirse), diremos que son unos cerdos nazis en favor de un sistema que nos oprime.


Venga, va. Todos los días nos arrean con el látigo, se follan a nuestras mujeres e hijas y queman nuestras granjas.


El sistema. Si pensáis que el sistema es la banca, el gobierno y los políticos, vais de puto culo. Estáis viendo la punta del iceberg. Ellos son los poderosos, sí.  La cúspide de la pirámide... pero el sistema lo conformamos entre todos, ¿o es que os pensáis que porque ellos gobiernen nosotros estamos exentos de toda responsabilidad? ¿Que con no ir a votar o votar a quien sea ya estamos libres de pecado? ¿Que la culpa es solo de los de arriba y nosotros, integrantes de la masa votante, podemos lavarnos las manos tan ricamente?
Eso en mi tierra se llama maniqueísmo.
Y luego soy yo el que por lo visto no ha abierto los ojos.


Habláis de derechos que os debe el sistema, pero pensad en los deberes que teneis vosotros para con él. Por eso, cada vez que alguien estafa a la seguridad social, viviendo de ayudas que no merece por haber falsificado información; alguien que tiene dos trabajos, uno de alta y el otro en negro. Alguien que usa mil triquiñuelas para no pagar los impuestos que todo ciudadano tiene que pagar. El clásico que no paga la comunidad de vuestro bloque, pero cambia de cochazo cada seis meses. Todos esos, queridos Distópicos, son tan hijos de puta o más que los que están arriba. Podeis justificarlos. Darme mil explicaciones. Decid lo que os salga de la polla. Pero si defendeis a aquellos que están machacando nuestra economía a causa de vuestros propios prejuicios de clases, ya me estais dejando claro que no pensais por vosotros mismos. Me obligareis a pensar que no sois personas justas y que estais defendiendo a delincuentes y criminales simplemente por el hecho de no ser gobernantes o banqueros.

O bien podeis defenderlos. Enarbolar unos ideales que son superguais para luego pensar que el fin justifica los medios y que en realidad todo vale para cambiar las cosas. Defender a morosos. Justificar a la gente que estafa a su país. Hablar de racismo cuando en realidad tenemos a alguien que no paga un servicio público (usar un argumento tangente a otro es una de las falacias más grandes que ha inventado la demagogia... pero ya he dicho mil veces que la demagogia es lo que tenemos, y que visto lo visto es lo que nos merecemos)Mearse sobre todo lo que implique un mínimo orden, porque el orden (por mínimo que sea) es de fascistas y opresores. Anarquía y birra fría. La ley de la puta jungla. A tomar por culo con todo.
Pues nada. Seguid así, sin pensar en lo que haceis. Luego las cosas saldrán mal y yo seré cruel por decir que tenemos lo que nos hemos buscado.

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