viernes, 20 de mayo de 2011

Escupiendo Rabia: Las llamas de la Revolución





Lo han llamado de todo: la Revolución Española, la Plataforma por la Democracia Real, el Movimiento del 15-M. En cualquier caso, lo llamemos como lo llamemos da exactamente igual. Lo importante no es la forma, sino el contenido. Lo que se quiere hacer. Lo que de verdad tiene que llegar.

Veamos el tema en su contexto, puesto que sé que muchos Distópicos provenís de otros países y a lo mejor no sabéis muy bien de qué va la historia. Normal. En plena Era de la Información, los medios de comunicación (esclavos de grandes corporaciones o sirvientes a intereses mucho más allá del objetivo de su profesión) tienden a bloquear los canales de transmisión y las noticias llegan fragmentadas... cuando llegan. Ya lo vimos en Islandia, país que se echó a la calle y nos lo dijeron casi un mes después. Tomad nota, estudiantes de Periodismo y zombis de la tele: no todo lo que veis es verdad.

¿Cómo empezó esto? Ni zorra idea. El caso es que un buen día, las redes sociales empezaron a saturarse de manifiestos y de convocatorias a un movimiento llamado Democracia Real Ya. Aquí tengo que decir que me llamó la atención: los que habéis seguido este blog ya me habréis visto decir que España no vive en democracia, sino en demagogia. Me resultó curioso ver que no estaba solo y que había más gente que pensaba de modo similar. El caso es que me puse a ver por encima algunas de las exigencias de sus manifiestos y fue ahí cuando me eché las manos a la cabeza: sí, parecía que por fin la gente estaba perdiendo el miedo a hablar y estaba haciendo uso de la neuronas para algo más que para configurar su Blackberry...

"Woah, qué bien ha salido la foto que me hice del punto negro que me salió en el ombligo!"

España es un país donde, desde hace unos quince o veinte años hasta la fecha presente, reina el bipartidismo. Tenemos un supuesto gobierno socialista y un supuesto gobierno de derechas que se ponen a parir mutuamente en el Parlamento, pero que nunca llegan a ninguna solución que arregle nada. Ambos se han encargado de destruir progresivamente el sistema educativo (y con ello, de modo tangencial, nuestra escala de valores), han propugnado unas políticas ultracapitalistas, subvencionadas con el coste de los impuestos, que cada día son más altos, y siempre han acabado pactando con los terroristas, aunque digan que no lo hacen ni lo harán jamás.

Esto, para que me entendáis, viene a ser una especie de País de las Maravillas, donde todos están como una cabra: donde te pueden encerrar dos años por vender películas bajadas de Internet, pero donde eres absuelto de violar, mutilar, quemar y atropellar a una chica deficiente sólo por el mero hecho de no ser mayor de edad. Este es un país dominado por una casta de subnormales que escriben leyes sin saber en qué mundo viven. Donde se justifica a los criminales (especialmente si son gente con dinero), pero se exprime a los pobres. Donde se putea a los funcionarios (a veces con motivo, dependiendo del funcionario en cuestión, claro) por tener un puesto fijo... pero sin pensar que su sueldo apenas sube de unos 1200 euros, como mucho. Se putea a esa gente pero no se habla de los puestos de libre elección de la administración pública (traduzco: la gente elegida a dedo por haberle comido el nabo a alguien o por ser hijo de alguien), del sueldo vitalicio de los políticos, o del hecho de que éstos últimos acceden a pensión completa de jubilación tras haber trabajado SIETE años. En las últimas declaraciones, el gobierno siguió sin hablar de bajarse el sueldo o de renunciar a la pensión vitalicia... pero sí habló de subir la edad de jubilación y del número de años que hacía falta cotizar para acceder a pensión completa.

Para entendernos mejor, hablamos de un gobierno (por gobierno hablo de gobierno y oposición; como digo siempre, para mí son lo mismo) que se ceba con los débiles privatizando empresas que han pagado todos los españoles con sus impuestos, machacando a las pymes y a los autónomos, rebajando los sueldos cada vez más... pero sin tocar a la banca ni a las grandes empresas, que han sido los que, junto con los especuladores, han propiciado gran parte de esta crisis que azota al mundo occidental.

En las calles empieza a verse la miseria de gente que lo ha perdido todo: su empleo, su casa y la esperanza en poder encauzar sus vidas. Hasta ahora, éstos nos parecían grupos más o menos marginales. Pero ahora ha surgido una nueva especie de gente que hurga en los cubos de la basura (no es broma, lo veo a diario cuando voy por la calle): gente normal, que ha perdido su trabajo y no ha podido pagar la hipoteca. Padres de familia, señores ya mayores o víctimas de expedientes de regulación de empleo. No hace falta una Peste Negra para ver esta clase de cosas. Las tenemos aquí y ahora.

El problema, además, es generacional. Creo que en algún post anterior comenté que en Navidades estuve charlando con un familiar y este me dijo que su generación había corrido delante de los grises y había luchado por lo que estaba mal. Eran los años previos a la Transición y una masa de jóvenes (y quizás no tan jóvenes) entendía aquello por lo que luchar... y lo hacían. Este familiar me dijo que nuestra generación había perdido ese espíritu y que era una pena, porque estaban más centrados en comprarse un móvil nuevo que en luchar por lo que se cree. Y tuve que agachar la cabeza porque me pareció que tenía más razón que un santo.


Pero llegamos a esto. Ahora la gente se está moviendo, ¿para qué? ¿Para cambiar el mundo? ¿Para luchar contra el Mal? ¿Para conseguir cómics más baratos? Ojalá. Ojalá todas esas cosas se consiguiesen tan sólo con un par de manifestaciones... pero dejadme que os diga algo. En ningún caso estamos hablando de una lucha perdida, ni mucho menos. España ya está demostrando de lo que es capaz. Está perdiendo el miedo a decir lo que piensa (recordemos que hablamos de un país donde te pueden denunciar si pones la radio en una peluquería porque vulneras los derechos de autor del fulano cuya canción estén retransmitiendo, y no bromeo), sin que algún gilipollas se retrotraiga a la puta Guerra Civil de los cojones (arma demagógica donde las haya) y te diga que eres un "rojo" o un "facha".

El espíritu de todo esto es precisamente ese: las manifestaciones están perdiendo casi toda su connotación política. No hay partido que tenga los cojones lo bastante bien puestos para acercarse a los manifestantes y hacerse una foto con ellos para quedar bien ni para defender al currito como han hecho siempre, porque el personal ya está viendo de qué va la película y saben que en realidad son una panda de chacales que sólo buscan el voto. Ahora, más que nunca, se le está viendo el plumero a esos putos vampiros que lo único que hacen es prometernos mierda para luego metérnosla por el culo día sí y día también cuando les votemos.

Y así está el patio. Uno detrás de otro nos la mete por detrás y sin vaselina candidatura sí y candidatura también. Y por lo visto no podemos quejarnos porque, como les hemos votado...

Y ya hay gente que dice que no. Es más, hay gente que se une para decir no, lo cual es el logro del siglo, considerando que la última vez en unos treinta o cuarenta años que nos unimos fue para celebrar que ganamos un Mundial de fútbol. La vez anterior, para protestar por la masacre del 11 de Marzo (y ahí hubo gente que aprovechó para politizarlo todo y para hacerse la fotito, tócate las narices). Y siempre estarán los hijos de la grandísima puta que los miran desde fuera y dicen que son una panda de rojos, progres, hippies, sociatas, comunistas o terroristas (nuevamente esta palabra usada con total libertad e impunidad, sabiendo lo putas que las hemos pasado con los terroristas, y esa gente SÍ puede decir lo que piensa) que lo que van es a minar las elecciones. Que vulneran el derecho de la gente a votar lo que quieran.

Su puta madre.

¿Queréis que hablemos de derechos vulnerados? Venga, vamos a hablar de derechos vulnerados.

Para empezar, aquellos hijos de mala madre que fueron diciendo por ahí que querían ilegalizar las manifestaciones, señores democráticos todos ellos, estaban vulnerando el derecho recogido en la Constitución Española a reunirse, sin por ello tener que dar explicaciones. Asimismo, se entiende por manifestación ilegal aquella que expresa una ideología política concreta o hace apología de un crimen o grupo terrorista. Nada de eso ha sucedido en este movimiento. Si bien es cierto que las manifestaciones tienen que estar debidamente convocadas y todo eso, también sucede que la gente acampa para ir a comprar sus entradas de Justin Bieber, Lady Gaga, Madonna o para el Madrid-Barça. Y todavía no he visto a la Policía en ninguno de esos campamentos improvisados decir "esta boca es mía".

Partiendo de esa base, la gente que va a ver a este chaval son una panda de rojos antisistema que quieren vulnerar los derechos, no sé... de la gente que quiere ir a ver a los Metallica, ¿no? ¿Mandará entonces el Estado a los antidisturbios para reducir las masas ilegalmente manifestadas? Por favor, seamos coherentes de una puta vez...

Seguimos hablando de derechos vulnerados cuando los medios de comunicación "democráticos" hablan de antisistemas, violentos, okupas, radicales y posiblemente hasta adoradores de Satán. Me encanta la injuria masiva que se produce contra el pueblo en el momento en que un servidor se pasa por la manifestación y ve padres de familia, estudiantes, desempleados y hasta señoras mayores. Violentísimos todos. Antisistemas, desde luego. Seguramente las abuelitas jubiladas se irían con las familias con carrito y los niños a pegarle ladrillazos a  un Corte Inglés. Incluso saquearían media ciudad, luego violarían un par de vírgenes y por último sacrificarían una cabra a Satán.

Vulnerar derechos es decirte que tu país tiene que ir a una guerra en Libia porque a nuestro presidente (y al americano) se le pone en los cojones. Y no pasa nada. O ir a una en Irak (promulgada por el presidente del partido ahora en la oposición) y decir, casi literalmente, que te pasas por los huevos que la gente proteste. O que la gente diga que no le interesa una reforma educativa y tú decir que no importa las caceroladas que se hagan, que esa ley sale adelante. Eso es democracia, ¿verdad?
Es democrático entonces decir que tu país cerrará páginas webs sin resolución judicial o bloqueará el acceso a los servidores extranjeros porque a una gilipollas se le ha puesto en su santo coño, vaya a ser que a algún hijoputa le de por bajarse pelis ilegalmente. No importa que el acceso informático del país quede limitado. No pasa nada.

Pues nada, ahora se va a poner de moda irnos a ver el porno al cine. ¿No dice la ministra de cultura que hay que fomentar la industria? Hala, todos en manada al centro comercial de turno a ver a Jenna en el IMAX... y en 3D!

Es democrática la forma de pensar también de que, si no eres de un partido, eres de otro. O comulgas con las ideas de un partido o con las de la oposición. Pensamiento Único. Polarización: o eres del PP o del PSOE. O eres rojo o facha. O eres del Madrid o del Barsa. No existen términos medios, no existe la libertad del pensamiento.

"¡Somos libres! ¡Somos un país democrático! Pero oye, ¿tú eres de derechas o de izquierdas? Es que yo sólo me junto con mis amiguitos y no quiero que me vean en público con un indeseable que no piensa como ellos..."

Democracia es que tu madre tenga cáncer y te pegues todo el santo día rezando para que no le pase nada antes de que la lista de espera baje un poco y la puedan operar... y veas en la tele que a una política le detectan un bulto en una teta y en 24 horas ya ha pasado por el quirófano.
Es la puta hostia de democrático el hecho de que te hablen de reducir costes bajándote el sueldo y veas a los mismos hijos de la gran puta de siempre (no es difamación, es definición) a tutiplén en sus coches oficiales para ir a la puta peluquería o de mítin en mítin y tiro porque me toca. Gastando pasta pública para infraestructuras, transporte, seguridad, merchandising, pantallas LED y posiblemente hasta condones para follarse putas de lujo. De ahí se explica que UN TERCIO de la deuda pública de nuestro país (que se dice pronto) recaiga en los préstamos que los partidos políticos han pedido a los bancos y cajas de ahorros para financiar sus gañotes.
Democracia es ver como existen dos administraciones públicas paralelas: una, formada por la gente que se ha preparado unas oposiciones y otra formada por los primos, los sobrinos y los amiguitos de los políticos. Ver además, que en el momento en que escasean los fondos, lo propio es fusionar a ambas e ir pensando en echar al primer grupo a la calle, principalmente porque no tienen suficiente ración de pene de políticos en su dieta.
Es la puta hostia de democrático abaratar despidos del currito medio (que al fin y al cabo es el que nos pone la comida en los restaurantes, el que nos pone los chococrispis en el super y el que nos cambia el rollo de papel del wáter en el curro, entre otros trabajos igualmente dignos. Mucho más dignos que ir a putearte a diario con un subnormal en traje al Parlamento, tocándote las pelotas mientras el pueblo pasa necesidad) mientras que a los que están arriba no les toca ni Dios. Por favor, se vayan a molestar sus Mercedes.
Pero vamos al parlamento o escuchamos a estos putos bastardos en la tele y sólo mencionan una palabra: DEMOCRACIA. Con un par de cojones.

En resumen: lo que aquí conocemos como la Ley del Embudo: para unos, el lado ancho (el cómodo) y para otros, el estrecho... Por supuesto, democrático a más no poder, dónde va a parar.


Pero es que tienen razón. A esos hijos de puta que nos dominan todo el santo día a golpe de pollazo en el culo los hemos votado nosotros. Sí, nosotros. Los borreguitos de siempre, que vamos a las urnas a votarles por eso del "voto útil" (JA!) o el "voto tradicional" ("en mi casa siempre hemos votao a esta gente"). Hagan lo que hagan, no importa. Ya pueden establecer el derecho de pernada y venir a zumbarse a nuestras mujeres e hijas a base de hostias en la cara con un martillo pilón que siempre habrá algún gilipollas que lo justifique. Que diga que eso es un valor democrático. Que eso está muy bien, qué coño, que si el pudiera se sumaría a la fiesta.

Y así nos va.


Sin embargo, dejadme que os recuerde algo: un monstruo de la talla de Hitler salió elegido democráticamente. Pensad en eso.


O nos ha ido, hasta ahora. En estos momentos, toda esta política de desinformación, de insulto abierto al pueblo y de despreciar a los manifestantes se traduce en un miedo cerval. En un miedo a que este movimiento casi revolucionario llegue a más. Que el pueblo realmente sea consciente de lo que está pasando y despierte. Y decida provocar el cambio de una vez por todas. Sin violencia, sin empañar el ideal. De modo realmente democrático, en las urnas...
Ahora me preguntaréis: ¿entonces van a cambiar las cosas con esta Revolución? Yo os responderé, entonces: ¿Queréis saber lo que me gustaría, o lo que creo que va a pasar? Si me haceis la primera pregunta, os diré que me gustaría que las cosas cambiasen de una puta vez y que estos desgraciados se fueran ya a tomar por culo de una puta vez. Si me preguntáis lo segundo... bueno, no creo que las cosas sean tan fáciles. Permitidme que, para variar, me ponga escéptico: es cierto que ha salido a lo mejor un millón de personas a la calle... pero los que me preocupan son los 39 millones restantes que todavía viven en el País de las Maravillas. Los que todavía se creen que vivimos en un mundo de buenos y malos, donde un partido es bueno buenísimo y el otro es lo peor desde el último disco de Sara Montiel (sí, ese con versiones bakala). Esa gente sigue siendo la mayoría y todavía tienen que abrir los ojos para darse cuenta de que lo malo que nos pasa no es culpa del enemigo, sino de todos. Que todos hemos estado haciendo girar la rueda, desde el currito que vota a tal o a cual para conseguir una subvención al político que se pasa por la chorra lo que le pase al país porque tiene la vida resuelta, pasando por la banca que fuerza al político a hacer lo que le salga de los cojones en base a sus intereses. TODOS hemos conformado este sistema y echarlo abajo para crear algo mejor no será en absoluto nada fácil.

Por mucho que nos joda reconocerlo, nosotros hemos sido los robots que han configurado este sistema. Dándole poder a los que menos se lo merecen. A aquellos a los que menos importamos. A irresponsables a los que les da igual que la economía se vaya a tomar por culo porque ellos tienen el futuro ya resuelto. Pero el primer paso para solucionar algo es admitirlo... Y ahora, ¿quién quiere ser el primero en salir de la cadena de montaje?


Pero esto ya ha empezado. Ojalá me equivoque y, más allá de un simple movimiento de concienciación más o menos curioso, más o menos bienintencionado, se convierta en las bases de algo sólido (independientemente de lo mucho que me guste la idea, que es cierto que me gusta, y mucho; sólo leed posts anteriores de la sección Escupiendo Rabia y os quedará clarito). Quizás no sea sólo un simple cambio, sino EL Cambio, en mayúsculas. Demostrádmelo y os prometo que lo diré claramente.

Tal vez llegue el día en que las ovejas se coman a sus supuestos amos...


Permitidme que os recuerde una cosa. Ya lo he mencionado en otros posts, pero es imperativo hacerlo aquí: ¿acaso os creeis que los gobernantes son los que realmente mandan? ¿Que nos van a salvar la vida? Recordad lo que pasó en la Guerra de la Independencia, cuando la Realeza vendió al país. ¿Quién salió a la calle a luchar contra los franceses?
Recordad Numancia y lo que hicieron cuando tenían a los romanos en sus puertas. Recordad la Reconquista, y lo que conseguimos a partir de un reducto en Astruias. Recordad de dónde provenimos. Cuál es vuestra herencia. Mandad ya a tomar por culo la Guerra Civil, Filipinas, Cuba o la puta Armada Invencible. No dejeis que nadie os diga que sois unos perdedores, joder. España vale para algo más que para ganar un puto mundial o una puta eurocopa. No tengais miedo a estar orgullosos de vuestro país. Eso no os convierte en fachas ni en gente peligrosa, que no os dividan los subnormales partidistas. Os convierte en gente que ama el lugar donde ha nacido y crecido.

Permitidme que os parafrasee las palabras de alguien cuyo país tuvo que enfrentarse a unos invasores bastante temidos: "Haremos hervir nuestra sangre. Lucharemos en los mares y los océanos. Lucharemos, haciendo aumentar nuestra confianza y nuestra fuerza allá arriba, en el aire. Defenderemos nuestra isla [entiéndase "isla" como "patria"] a cualquier precio. Lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles; lucharemos en las colinas... ¡Y JAMÁS NOS RENDIREMOS!"

3 comentarios:

Gissel Escudero dijo...

(Gissel se levanta de su cómoda silla frente al ordenador para aplaudir el excelentísimo post de Javi y a los valientes manifestantes españoles. ¡Hala!)

Alejandro Castroguer dijo...

El texto es rabioso a más no poder (no es para menos) y el final de TRACA.

¡¡BRAVO, Javi!!

Si te apetece, súbelo a mi muro de Fb.

Rumbo a la Distopía dijo...

Como siempre, agradezco el feedback y los ánimos (esto último va especialmente por ti, Gissel!)

Alejandro, muchas gracias por haberme permitido compartir este post en tu muro!

En próximos días, seguiremos trabajando en la Distopía; bien con El Gusano Interior, bien con algún otro post diferente para no saturaros, queridos Distópicos!