Estaba el otro día intercambiando mensajes con un amigo que suele colaborar con bastante frecuencia en la Distopía acerca de música, cuando éste me envió un enlace a la Frikipedia donde se hablaba del gran músico Lemmy Kilmister. Ni que decir tiene (por el nombre de la página) que el contenido era básicamente cachondeo, donde se contaban, a cual más exagerada, hazañas ficticias de semejante personaje. Hasta aquí, todo bien... pero resultó curioso que, sin venir a cuento, el redactor (o redactores) de la entrada hacía un par de alusiones de dudoso gusto al mundo homosexual y en concreto a otro gran músico como es (y será) Rob Halford.
Lo más lamentable es que éste no es un hecho aislado. Habiendo visitado esa página alguna que otra vez, he podido ver que sus redactores, en un alarde de gracia, parecen considerar "homosexual" a criaturas reales o ficticias como Bob Esponja, Justin Bieber y todo ser vivo que no les cae bien. Todo en clave de "jí jí já já, qué guais que somos, cuánta gracia hacemos".
Pues a mí que me lo expliquen, porque yo no le veo ni puta gracia al asunto.
Rob Halford. Señor del Heavy Metal. Y gay. ¿Y qué coño pasa?
Y no son los únicos. Poned la tele y haced la prueba. Os vais a los programas con que la Cadena Enemiga nos bombardea y veréis con demasiada frecuencia alusiones a la homosexualidad de tal o cual famoso, como si eso fuese a estas alturas algo vergonzoso o algo de lo que tener que justificarse. Que esta caza de brujas la protagonice gente que se ha declarado homosexual públicamente me parece algo aún más vergonzoso. Si ya es una falta total de respeto señalar con el dedo a alguien que no tiene la misma tendencia sexual que tú en modo acusatorio, es de un cinismo vomitivo cuando lo hace alguien que es de tu misma condición.
Y qué queréis que os diga, me toca mucho las narices. Me revuelve las tripas que vayamos de democráticos y tolerantes por la vida, llenándonos la boca con eso de las libertades individuales, con eso de la integración, con obligarnos por cojones a respetar al prójimo... y a la primera de cambio nos descojonamos cuando alguien aparece proclamando a los cuatro vientos que es gay o lesbiana.
Me resulta asqueroso que se persiga con un histerismo casi brutal el más mínimo comentario que parezca ser homófobo y al mismo tiempo tengamos a seres despreciables (pero aparentemente mucho más "respetables" que el "marica" de turno) que vayan insinuando, o afirmando claramente, que la homosexualidad es algo antinatural, una enfermedad, que hace peligrar a la familia tradicional, o que va en contra de la Ley de Dios Todopoderoso Creador del Cielo y de la Puta Tierra.
"Lesbianaaaaaa", ¡Que vuelven los puritanos!
Vamos a analizar estos grandes argumentos, esgrimidos por Altos Señores que, sin duda, se hallan en una posición moral y se creen con derecho a juzgar al prójimo. Creía que eso sólo lo hacía Dios, pero claro, si lo tienen de su parte, igual Éste ha bajado una mañana y les ha pasado una autorización firmada donde tienen derecho Divino para tocarle los cojones a los demás.
Lo de que la homosexualidad es antinatural es quizás una de las mayores muestras de cinismo que haya parido (o cagado, mejor dicho) ser humano alguno. Que haya tontos del culo (nunca mejor dicho) que vengan a hablar de prácticas "antinaturales" a estas alturas de la película es una ridiculez de marca mayor. Para empezar, dichas prácticas por lo general están hechas por voluntad propia y no hacen daño a nadie. Si queremos hablar de cosas que no lo son, me animo a preguntar a cualquier lector de este blog a ver cuántas cosas hace al día que no tiene ganas algunas de hacer. Ya sea en casa, en el trabajo o en cualquier otro momento del día a día.
Pero si queremos hablar de cosas antinaturales, venga, vamos a hablar de cosas realmente antinaturales: que uno de esos biólogos tenga las pelotas de decirme si es natural alterar el clima, acabar con absolutamente todos los recursos del planeta, matar a su propia especie de hambre, declarar la guerra a sus semejantes por conceptos que no tienen nada que ver con la naturaleza tales como el dinero, la venganza o la ambición. Que me digan si existe alguna otra especie sobre la faz de la tierra que haya creado una cultura, que use ropas simplemente por estética o que se haga la cirugía para tener las tetas más grandes. Si hablamos de cosas antinaturales partiendo de la base de cosas que hacemos los humanos que no aparecen reflejadas en ningún aspecto de la naturaleza, podemos hablar de toda la civilización basada en mentiras en la que vivimos. Podemos hablar del arte. Podemos hablar de filosofía. Incluso de religión. La democracia, por tanto, es antinatural, ya que los animales no votan. Los países son antinaturales, ya que los animales viven en manadas, bandadas, bancos o son solitarios. El día que asumais que la Humanidad es la más antinatural de las especies, lo mismo entenderéis que no podéis rasgaros las vestiduras por una memez semejante.
Incluso manipular la ciencia para fines tan aberrantes como barrer del mapa a la propia especie es antinatural. Y sin embargo, se hace a diario: mirad todo el compendio de armas atómicas, de hidrógeno, armas biológicas, químicas y demás mierdas que no aparecen en la naturaleza.
Lo de la enfermedad es algo que me resulta curioso; hasta donde yo creía saber (posiblemente me equivoco, porque no soy médico ni psiquiatra) el tema de la homosexualidad era algo meramente social. Si ponemos el caso de la Antigua Grecia, la homosexualidad entre varones (el tema del lesbianismo y la feminiddad merecería todo un post aparte) era algo socialmente reconocido. Tanto, que el matrimonio (luego hablo de eso y la familia) era sólo un mero formalismo administrativo entre familias. La relación heterosexual, pensada casi exclusivamente para tener hijos y poco más. Y no pasaba nada. Los guerreros griegos no eran menos machos por amarse entre hombres; si os digo, eran mucho más fieros y peligrosos. Me refiero al caso de las Legiones Tebanas, formadas por parejas de amantes. Si moría uno de ambos, el que se lo había cargado se podía ir preparando, porque su amante no pararía hasta mandarlo al otro barrio así le costaba la vida. No hablo ya de espartanos, atenienses u otros guerreros. Todos habéis visto 300. Si hacemos caso aquí a los Darwinistas de barrio estos, hemos vivido durante gran parte de la Historia Antigua enfermos y no nos hemos enterado...
En Roma, hasta donde sé, el respeto por la libertad sexual era algo similar. Muy posiblemente (historiadores, aporten información por aquí, por favor) las clases esclavas tal vez no disfrutasen de ese derecho a zumbar con quienes quisieran, pero tengo la ligera impresión de que entre los patricios no parecía haber problema alguno. El Cristianismo, por ejemplo, ha protestado muchas veces contra la tendencia "viciosa" de la sociedad romana, muy posiblemente debido a eso.
El asunto de la familia: esto me hace una gracia que te cagas. Para ilustrar el tema, os voy a remitir el caso de un tío al que conocí cuando estaba en los últimos años del instituto. Éste era el claro referente de tío con diecinueve años pero con la mentalidad de la generación anterior, la de sus padres. Y no hablo de unos padres que vivan en este mundo, sino en su particular Matrix, donde todo es blanco o negro, la gente es muy muy buena o muy muy mala, y donde el "ellos" significa "enemigos de nosotros". Este tío, como habréis imaginado, tenía un serio problema con los homosexuales. A tal punto llegaba su obsesión que si tú le dabas un abrazo a un colega él ya lo calificaba de "mariconada". Un día le preguntamos qué le pasaba con eso, y él respondió: "Los maricones me ponen enfermo porque yo no lo soy". Tendríais que haber visto su cara, que decía sin palabras "y con eso lo dejo todo claro".
¿Por qué hago referencia a este caso? Veréis, la sociedad en general no es muy distinta a este sujeto, desgraciadamente. No en el sentido de que muchos se autoerigen Centro del Universo y todo lo que no sea Su punto de vista lo consideran abiertamente una amenaza o un ataque a su forma de pensar. El Foro de la Familia, algunos grupos religosos y demás Respetables Miembros de la Sociedad son un poco de esta condición. Parecen pensar que, en el momento en que se acepta legalmente la homosexualidad (concretamente, el matrimonio, del que se han adueñado como palabra, así, por narices... sin pararse a pensar que el concepto de "matrimonio" es precristiano) la familia heterosexual peligra. Como si ahora la gente estuviese obligada a mantener relaciones homosexuales.
Igual es que piensa el ladrón que todos son de su condición y que el mundo homosexual va a obligar a la gente a hacer lo que no quiera, tal y como hacen ellos...
Hablando de grupos religiosos o del Cristianismo, nos metemos de lleno en el último tema. Este es el que me resulta más gracioso de los tres argumentos: resulta increíble ver cómo un puñado de colgados se han adueñado de la Palabra de Dios y la han manipulado del modo que les ha salido del culo. A ver, aquí sí tengo bastante más claro de lo que hablo. Como ya he mencionado más de una vez, me he criado durante casi una década de mi vida en un colegio religioso y me quedaron bastante claritas las Escrituras. No es tan difícil entender (independientemente de la creencia religiosa de cada uno) que lo que promulga originalmente el Cristianismo es el amor al prójimo, aunque sea tu enemigo. El perdon hacia la gente que te ha tocado la moral.
"Amad a vuestros semejantes, no los jodáis"
Pero del dicho al hecho hay un trecho del tamaño de los dientes de Freddie Mercury. La Iglesia Católica es la primera en pedir respeto y tolerancia hacia su Particular e Inamovible Punto de Vista Dictado por Dios Todopoderoso, pero ella y sus esbirros más beligerantes son los primeros en mearse sobre lo que piensen los demás. Tomamos el ejemplo de las persecuciones contra los cristianos en los primeros años del Culto. Qué malos que eran los romanos, ¿verdad? Pues muchos quizás os sorprendais al saber que Roma, durante la mayor parte de su hegemonía, promovió la libertad de culto. Si no rezabas a los dioses oficiales, pagabas un impuesto (de ahí el término "pagano") y santas pascuas. Pero no, los cristianos no pasaban por el aro. Su Dios era más chachi que el de los demás (pese a haber sido de los últimos en aparecer) y no dudaban en escupir a las estatuas del Emperador, cuando se instauró el culto a su figura. Podían haber hecho como los demás, claro... pero no, tenían que dar la nota. Se produjeron disturbios, y de ahí las persecuciones. Pobrecitos.
Hoy en día no os vayáis a creer que han cambiado tanto las cosas. La Iglesia Católica tiene ya unos dos mil años de experiencia en decirle a la gente cómo y con quién acostarse. Predican una castidad que ni ellos mismos practican ni se la creen (la Iglesia no ha sido casta siempre, hasta que se instauraron de un modo más o menos estricto los votos de castidad, pobreza y obediencia en el Concilio de Trento, si la información que he conseguido recoger no es errónea). El Cristianismo (o mejor dicho, el Catolicismo, que para mí no son la misma cosa), en su afán de imponerse sobre todo cuanto se le pone por delante, organiza sus cruzadas (mediáticas) atacando a todo bicho viviente que no profesa una práctica de obediencia total y absoluta al Sumo Pontífice o a la bandada de cuervos que tiene a su alrededor. Todo aquel que no comulga con su credo es denunciado legalmente o amenazado, según el caso, con ir derechito al Infierno. La amenaza con la que llevan dándonos la tabarra desde poco después que ejecutasen al Hombre que fundó el culto. Pero a ellos nadie puede decirles nada. La ley del embudo, como siempre, para que ellos se favorezcan y todos, absolutamente todos, tengan que agachar la cabeza porque a un par de tíos con sotanas de colorines se les ha puesto en los huevos.
Y es que me pongo a pensar en el pobre Jesús (ya no en el Ser Divino, sino en el Hombre, en el predicador que tenía esperanza en hacer del mundo un lugar mejor) y si yo fuera Él, regresaría... pero con un puto lanzallamas y le metería fuego divino por el culo a los hijos de mala madre que se han dedicado a machacar a los demás en Su Nombre. Pégate años predicando por el desierto, llevándote hostias de todos colores. Muere bajo el sol de una manera horrible para que el personal, apenas unos años después de que hayas muerto, se pase por el culo tus ideas, las pervierta y las corrompa. Que el mensaje de paz, amor y buen rollo que tú querías llevar al mundo se haya convertido en motivo de guerras, cruzadas, invasiones, asesinatos, violaciones, discriminación, odio, violencia, saqueos, expolios y demás mierdas. A mí me revolvería las tripas comprobar que se ha montado un negocio en mi nombre y que el amor que yo predicaba se ha convertido en odio desatado. En una mala leche sin estrenar que ríete tú del Dios Hebreo que castigaba a los impuros con fuego y azufre o mandándoles unas inundaciones que ríete tú de cualquier tsunami moderno. Mensajes como "Dios odia a los homosexuales" o "el SIDA es una plaga divina para barrer del mapa a los homosexuales" aparecen por medio planeta, provocando una antinomia que, si no fuera porque es un asunto serio, me daría unas ganas terribles de reirme.
"Pero qué habéis hecho, desgraciaos..."
Y cada día son más los que odian a este sector de la población. No sólo en los Estados Unidos rurales, donde todo nos parece una barbaridad y nos da risa (sólo echad un vistazo a la película Brüno, que no deja de ser un falso documental, pero que muestra cosas no del todo desencaminadas con respecto a cómo se odia y desprecia al colectivo gay/lésbico por esas tierras). En nuestra sacrosanta España, donde "todo es diferente", todavía sigue pasando. No es necesario que tengáis que iros a épocas más represivas, ni mucho menos. Quizás en esas épocas "oscuras", como muchos las llaman, los que estaban al mando iban más de cara y eran tajantes con esas cosas. No, hoy en día es mucho peor, porque todo el mundo es tolerante de cara a la galería pero, en el fondo, son tan hijos de puta o más que aquellos que por lo menos tenían el detalle de confesar abiertamente su repulsa a estos colectivos. Ahora todos somos guais, pero en el momento en que nos enteramos que un compañero de trabajo es homosexual de vez en cuando se oyen comentarios. Si un futbolista resulta ser gay, la hinchada ya lo mira de otra manera. En el mismo ejército o cuerpos del Estado como la Guardia Civil ser homosexual, a estas alturas de la vida, todavía es un tabú. En esas épocas de represión, al menos la represión era clara y tajante: no eran tan hipócritas como para decirte "no nos importa, si esto es algo que aceptamos" al tiempo que, con toda su sonrisa, te hacían firmar la carta de despido para que te fueras a la puta calle por unos motivos que no estaban del todo esclarecidos. ¿Habéis visto Philadelphia? Pues no vayáis a pensar que ese tipo de cabronadas son únicas y exclusivas de los americanos. Eso sucede en todo el puto mundo occidental, al que a hipócrita no gana ni Dios.
Aparte de los ejemplos que he puesto arriba, mirad comentarios de políticos (véase el famoso alcalde de Badajoz), mirad a Rouco Varela o Ana Botella. Promulgan el odio a la diferencia, y no sólo ellos. Lo hace mucha, muchísima gente. El arriba citado Foro de la Familia. Las Asociaciones de Telespectadores. Las distintas agrupaciones religiosas o parroquiales. Ninguno os va a decir abiertamente que odia a los homosexuales, pero esgrimirán mil argumentos en contra de su forma de ver la vida. Con gente de esta calaña no es de extrañar, por tanto, que empiecen a surgir ya movimientos reaccionarios. A menudo he criticado que el colectivo homosexual lleva bastante tiempo cerrándose al mundo y, en lugar de optar por luchar en pos de una integración, se recluye en grupos marginales creando revistas gays, cómics gays, cine gay, etc.
"No, pese a que hemos pedido tu carta de despido justo después de habernos enterado de que te casas con alguien de tu mismo sexo, no somos homófobos ni odiamos a los gays. Es que buscamos una empresa con mayor unidad, ¿sabes? Toleramos todas las formas de vida sexual, pero no terminas de encajar con nuestro perfil hetero. Pero que sepas que no es discriminación, te lo repito. Es que nuestro perfil es muy estricto"
Pero me pongo a pensarlo. ¿Realmente les merece la pena querer integrarse en un mundo que los odia? ¿Querrías ir a una fiesta donde todo el mundo te desprecia por el mero hecho de que, en vez de hacértelo con una modelo de revista, te lo haces con un modelo? ¿Querrías que te etiquetasen como "la bollera de la clase"? La respuesta es harto evidente. Y no, no comparto esa tendencia de cerrarse en banda al mundo... sigo diciendo que eso tiene tanto sentido como el negro que odia a los blancos porque los blancos se portaron muy mal en la época de la esclavitud. Que te hayan jodido en ningún caso justifica que te comportes igual que tus persecutores. Que te hayan discriminado no te da derecho alguno a convertirte en un discriminador.
Pero, por otra parte... joder, es que me pongo a ver la cantidad de gilipolleces que se oyen al cabo del día y lo entiendo. Entiendo que haya cada vez más gente hipersensible con los ataques homófobos y vean homofobia incluso donde no la hay (me acuerdo del caso aquel de Jesús Vázquez contra Risto Mejide que, pese a parecerme un comentario bastante desafortunado por parte de éste último, no me pareció una muestra abierta de desprecio hacia los homosexuales... pero entiendo que el presentador se cabrease, viendo cómo está el patio).
Como ejemplo de perseguidos y discriminados que se creen con derecho a joder a los demás, tenemos aquí a un soldado israelí (Israel tiene hoy en día el mejor ejército del mundo, lo cual resulta bastante paradójico). Gracias al cine y a la cultura popular, su pueblo se ha conseguido autoproclamar como las "Víctimas" por definición, lo que les ha hecho sentirse como poseedores del monopolio de la tragedia. Eso, según ellos y los que lo apoyan, les da pleno derecho a convertirse en genocidas (lo llaman "defensa", aunque eso suponga emplear tanques y misiles contra civiles que atacan con ladrillos y cócteles Molotov). Aquellos que no están de acuerdo con semejantes barbaridades serán automáticamente considerados "antisemitas".
Pero, por otra parte... joder, es que me pongo a ver la cantidad de gilipolleces que se oyen al cabo del día y lo entiendo. Entiendo que haya cada vez más gente hipersensible con los ataques homófobos y vean homofobia incluso donde no la hay (me acuerdo del caso aquel de Jesús Vázquez contra Risto Mejide que, pese a parecerme un comentario bastante desafortunado por parte de éste último, no me pareció una muestra abierta de desprecio hacia los homosexuales... pero entiendo que el presentador se cabrease, viendo cómo está el patio).
Y es que vivimos en un mundo absurdo, donde todo, absolutamente todo, se polariza hasta llegar a unos extremos completamente descabellados: hoy en día todo se saca de quicio y, si una parte del colectivo homosexual todavía piensa que es mejor vivir ocultos dentro del armario, otros van por ahi convirtiendo lo que debería ser algo tan natural como tener el pelo rubio en una especie de proclama o manifestación de principios. El Outing (o sea, sacar a la gente del armario, lo quieran o no) se pone de moda, bajo el pretexto "pero si es que no es malo". Igual decir que alguien es gay o lesbiana no lo es; lo que sí es malo, y todo el mundo debería tenerlo muy clarito, es ir soltando esas cosas sin el consentimiento de la persona en sí. Atentar contra su intimidad. Eso es lo que da asco. Más repugnante todavía es revestirlo de esa especie de carácter humanitario. No hace ningún bien a nadie, por mucho que quiera tacharse de "lucha en pos de la integración". Las cosas deben hacerse cuando la gente está preparada para ello, ni antes ni después... ¿O es que no habéis visto lo de la democracia en los países árabes? Tanta invasión inútil... y al final son ellos los que acabarán luchando por sus derechos, cuando se sientan preparados.
Y cuando eso pase, los de siempre se quejarán, diciendo que no les respetan...
Para terminar, concluyo con una cita de Lewis Carroll, que decía que el mundo sería un lugar mejor si cada uno se ocupase de sus propios asuntos. Eso en este post va dedicado a todos aquellos que se dedican a ir por ahí pensando si a tal o cual le gustan los totos o los pitos y no es capaz de ver si su propia familia es un antro de bastardos, o si ellos mismos son dignos de ir de cabeza al Infierno para que Satán en persona los ponga mirando para el Purgatorio tres veces por semana.
Y si a mí me tienen que mandar al Infierno o excomulgarme por defender a un grupo de antinaturales pecaminosos que van en contra de la Ley de Dios, bueno... sólo tengo que decir que el Dios en el que yo creo no es un hijo de la gran puta que se dedica a bombardear ciudades con fuego y azufre porque se le ponga en sus Sagrados Cojones. Y si tengo que ir al Infierno, pues al menos allí me estarán esperando Bon Scott o Jim Morrison. Prefiero pasar la Eternidad con alguno de estos dos elementos y que me cuenten lo que hicieron en sus mejores cogorzas a tener que soportar a un santurrón tocando el arpa (y de paso, tocándome los cojones recordándome lo bueno que fue en vida). Y con esto, creo que queda todo dicho. Por favor, la solicitud de excomunión me la envían por correo electrónico, si puede ser. No suelo mirar mucho el buzón de casa.
Y si a mí me tienen que mandar al Infierno o excomulgarme por defender a un grupo de antinaturales pecaminosos que van en contra de la Ley de Dios, bueno... sólo tengo que decir que el Dios en el que yo creo no es un hijo de la gran puta que se dedica a bombardear ciudades con fuego y azufre porque se le ponga en sus Sagrados Cojones. Y si tengo que ir al Infierno, pues al menos allí me estarán esperando Bon Scott o Jim Morrison. Prefiero pasar la Eternidad con alguno de estos dos elementos y que me cuenten lo que hicieron en sus mejores cogorzas a tener que soportar a un santurrón tocando el arpa (y de paso, tocándome los cojones recordándome lo bueno que fue en vida). Y con esto, creo que queda todo dicho. Por favor, la solicitud de excomunión me la envían por correo electrónico, si puede ser. No suelo mirar mucho el buzón de casa.










2 comentarios:
Genial, Javi, como siempre. Se puede hablar mas alto pero no mas claro.
Buenísimo :-)
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