sábado, 6 de julio de 2024

Escupiendo Rabia- Sobre tiranos, lecciones de moral y pelis guarras


Caricatura hallada en Google Imágenes que me remitía al feisbus de la Asociación de Caricaturistas de España. Al no tener feisbus y ser una foto muy pequeñita, no he conseguido encontrar al autor; si alguien lo conoce, por favor, que me lo diga para poder acreditarlo como es debido. Me encanta esta puta caricatura.




Cada día estoy más convencido de que nos gobierna un tirano. No hace falta dar un golpe de estado ni andar ejecutando disidentes para serlo. Basta con creerte el puto Dios por ganar unas elecciones (o, en este caso, por andar pactando con gente totalmente contraria a tu ideología para plantar tu culo cuatro años más en la Moncloa) y andar repartiendo lecciones de moral como si fueran Lacasitos al tiempo que haces y deshaces al avolunto de tus santos huevos. Pegando puñaladas traperas a tus socios de gobierno, a miembros de tu propio partido y hasta a tus votantes, si hace falta.

Hay tiranos que se pasan el día hablando de la Democracia, como si ellos mismos fueran su personificación. Se la saltan a la torera cuando les sale del alma, pero todo el que les lleva la contra es un antidemócrata. Allá donde otros tiranos levantaran pantanos para decirle a la gente que estaban haciendo cosas por el país, aquí otros viven de la renta de reformas laborales y subidas del sueldo mínimo (necesarias, por supuesto, pero que en caso alguno justifican tropelías constantes a los derechos individuales, a la separación de poderes o lo que sea); allá donde otros veían conspiraciones judeomasónicas cada vez que alguien les tosía, aquí el enemigo es "la alianza de la derecha y la ultra-derecha", dispuesta a soltar bulos para desestabilizar al sacrosanto gobierno y sus incuestionables ideales. ¿Que la derecha y la ultra-derecha no son precisamente unos benditos y espurrean mierda por doquier? Sí. Pero seamos honestos, ¿de verdad nos tenemos que creer, por putísimos cojones, que todo el que esté descontento con el Honorable Líder es ahora un fachoesférico (no me invento el término. Viene precisamente rescatado por nuestro presidente, ese al que se le llena la boca con eso de combatir "la máquina del fango") que se traga los bulos o que alza el brazo mirando al sol? ¿De verdad va a resultar que aquí El Amo es telépata y cualquier pensamiento crítico contra el sistema (o contra él, como él mismo afirma cada vez que le dejan el micro abierto más de dos minutos) es, por sus putos huevos toreros, un alzamiento reaccionario contra las libertades?



"Plan sin fisuras, bro: aquí mandan mis putísimos cojones y el que me lleve la contra, aunque sea de izquierdas, se convertirá automáticamente en un fachorro porque lo digo yo".


Allá donde otros tiranos se dedicaran a silenciar las voces disidentes con censura y cárcel, aquí el planazo propuesto (que, de momento no ha salido) ha sido "Habilitar un espacio de información gubernamental en todos los informativos nacionales a fin de evitar desinformación". Porque parece ser que toda la información que viene del Estado es pura y santa y todo el que no esté de acuerdo con ella, la cuestione o la refute, es un vendido a siniestros señores que se sientan en la sombra y dicen "Buajajaja" mientras entonan sus planes en voz alta. Y a ese no le pegan un tiro en la nuca, pero le hacen la vida imposible con mensajitos del Gobierno (pagados con nuestros impuestos o con fondos de la UE, que no sé qué es peor en cuanto a cara dura) para señalarlo con el dedo y ponerlo de enemigo del Estado.

Allá donde otros tiranos tuviesen una serie de medios de comunicación nacionalizados para irradiar su ideología día sí y día también, aquí tenemos un caballerete al que le falta sacarse el pene cuando acude a una entrevista (pactada, sin mucho lugar a dudas) y el lacayo de turno se dedica, durante quince minutitos o así, a darle un masajito, un cepilladito a su traje (que por cierto, le queda genial, Honorable Líder) y, si el horario infantil lo permite, una felación dialéctica, cargada de insinuaciones erótico-festivas cruzadas, para dejar claro que nuestro Amo no solo es un hombre elegante, atractivo y dotado de un magnetismo animal; también es un cachondo (en el estricto sentido de la palabra) que no duda en insinuarse lascivamente ante todo aquel que lama el Escroto Presidencial delante de toda España.



"¿Puedo votar dos veces?"
Antiguamente, los gobernantes tenían que cuidarse muy bien de lo que hacían o lo que decían (bueno, o todo lo que tiene un gobernante que cuidarse, ya me entendéis) porque la prensa era la que les sacaba los colores, si no destapaba de una forma más que directa sus miserias, sus mentiras o sus corruptelas. Ahora el Poder se siente lo bastante legitimado como para siquiera plantearse controlar a la prensa (y no al revés), y hacer apariciones a lo Obama en la tele, donde el lacayo de turno le hace una colonoscopia con la lengua delante de todo el país, sin preguntas incómodas. Sin representar a los ciudadanos con una mínima inquietud.
Ahora lo que tenemos son peloteos, chistecitos y un ambiente de cordialidad con el Poder. Para que así el Poder nos la pueda meter por el culo una vez más y nos tenga que parecer bien.


Nótese, por cierto, la bipolaridad rampante cuando, en lugar de aterrizar en un nido de lacayos, mete el pescuezo en un programa de máxima audiencia pero que, o bien no es de su ideología (ideología que ni yo mismo comparto, pero que reconozco como legal) o bien da con un presentador que no se considera vasallo de este caballero. Entonces, las sacadas de chorra, los chistes de humor blanco acerca de su masculina belleza y el aura superheroica desaparecen y se convierte en un mártir. Las bravuconadas se convierten en lágrimas de cocodrilo y de pronto el presentador es un villano que ha sido muy malo con él, con lo bien que se porta el Líder con sus súbditos.



"Sí, yo, siempre, yo. Claro, como siempre, yo".

Y allá donde otros tiranos hablasen de los "valores tradicionales cristianos de España", impusiesen una censura ultraconservadora, harían que todo el que tuviera recursos acabaran en Perpignan para ver una peli donde se viera una tetilla o un culete, aquí el demócrata inicia toda una cruzada contra la industria adulta. Aquí el progresista y el rancioconservador se dan la manita a la hora de creerse los padres de la nación y decirle a la gente lo que está bien y lo que está mal. Lo que pueden ver o lo que no pueden ver.

Tiranos de un color y de otro, diciéndole a la gente lo que le tiene que gustar, lo que tienen que despreciar, lo que tienen que pensar y, en definitiva, cómo tienen que vivir.

Me gustaría hacer varias especificaciones acerca de esto, porque es un tema que me resulta bastante interesante, en el sentido de cómo el "progresismo" (lo entrecomillo, porque me niego a reconocer como progresista a nadie que intente inculcarle un código de moral al prójimo, bajo amenaza de insulto, cancelación o cárcel, dependiendo de lo intensito que se ponga) parece tener una percepción bastante rancia de la industria adulta y, carambolas e ironías de la vida, bastante machista.


Que la cosa tiene huevos: toda la vida cachondeándonos de los telepredicadores por decirnos que nos alejáramos del pecado oculto en las pelis guarras y ahora nos encontramos a entidades como Barbijaputa o Irenita, diciéndonos justo lo mismo. Y oye, ahora resulta que llevarles la contra a estas dos, pese a decir lo puto mismo que decían los telepredicadores es guai.
Esto deja claro que el argumento ha dejado de tener validez en sí mismo y ya su credibilidad, o su autenticidad, van a depender de quién lo diga. Aunque quien te lo esté diciendo tenga sus propios intereses al intentar metértelos por el gañote...

Vamos a ir arrancando. Como siempre, aquí podéis pensar lo que queráis. No estáis obligados a estar de acuerdo conmigo, ya lo sabéis. De hecho, yo mismo podría equivocarme, lo cual no me convertiría ni en un monstruo ni en un defensor de aberraciones. Sencillamente en alguien cuyo punto de vista no ha estado muy fino. Pero también podría tener mi parte de razón, así que tomad esto un poco como algo que, como mínimo os haga reflexionar, aunque sea para afianzaros en lo que ya pensabais.

Punto 1: La mezcla de churras con merinas. Según el "Progresismo", tanto industria adulta (hay quien lo llama "trabajo sexual"; no es un término que me entusiasme y no porque no lo considere trabajo. Sencillamente, me resulta un término quizás demasiado simplista, demasiado estigmatizante, pero es una opinión mía y allá cada uno) como prostitución pura y dura como trata de blancas y esclavitud humana son exactamente lo mismo. Términos indivisibles que tienen por objetivo humillar, maltratar y destruir a las mujeres, por lo tanto estamos hablando de un mundo que debería ser exterminado de arriba abajo.

Vamos a matizar un poco esto, porque a mí me parece una auténtica burrada, propia de alguien que ve las cosas un poco como le da la gana: por un lado existe la trata de blancas, también conocida como esclavitud sexual. Esto está tipificado como delito y muy bien tipificado que está, si me preguntáis. ¿Por qué? Me parece ridículo tener que explicar esto, pero creo que está claro que atentar contra la libertad sexual de nadie es una cosa tan grave que, si por mí fuera, cogía al responsable y le estaba zurrando patadas en los cojones hasta hundirle la bota en el puto esternón. No hablemos ya de la esclavitud, hablando en términos generales (sí, incluyendo esa esclavitud proveniente de las multinacionales, donde se toma a niños para trabajar en fábricas de ropa, contra la que se cacarea bastante menos).



Partimos de la base de una idea bastante burguesa de lo que son los derechos de las mujeres: muchas de las que se dan golpes de pecho por eso de estar "con las mujeres", sin saberlo, siguen doctrinas de mujeres que, en su día abogaban por derechos de... las mujeres de una determinada posición social. Al resto, que les dieran por el culo.
Quizás (y esto es especulación mía) por eso se ponen tan intensitas con eso de decidir por mujeres de clase más o menos media en nuestro país, y pasan del culo de cientos de miles de esclavas que trabajan en talleres en el tercer mundo para confeccionar su ropa, para empresas españolas.
O tal vez les gusta decidir por las mujeres, en general, pero de las que trabajan como esclavas para multinacionales pasan como de la mierda porque... porque, bueno, alguien tiene que coserles las camisetas de "La revolución será feminista o no será". Ya sabemos que para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos.


Por otro lado existe la prostitución. Bien cierto es que la prostitución, alegal en España (de momento), es un nido para la trata de blancas y la esclavitud sexual. Todos sabemos de mafias organizadas en nuestras ciudades que comercian con mujeres, por lo general extranjeras, chicas captadas por redes de explotación y demás, que son extorsionadas, amenazadas físicamente, vejadas y torturadas de las formas más crueles imaginables para no salirse un pelo del redil. Sí, eso es lo que hacen las mafias y los tratantes de blancas, y son gente a la que yo mismo incluiría como sujetos de ese pateo cojonal constante. Y sin piedad, oiga. La piedad es para los que se piensan que todo el mundo es bueno y la sociedad es mala malísima y corrompe a auténticos santos.

Sin embargo, hay un porcentaje de prostitución (no tengo el dato, pero me gusta especificarlo precisamente por no generalizar) donde la prostituta, por el motivo que sea (luego hablaré de esto), decide voluntariamente dedicarse a esto. No sé cuántas son, pero sé que existen, y no por eso creo que haya que correr un tupido velo sobre ellas, ni ejercer ninguna atribución causal sobre ellas. Ni mucho menos ignorarlas como argumento para ilegalizar la prostitución y convertirla en algo abiertamente criminal. Me resulta muy graciosa toda esa beligerancia hacia la prostitución, en general, pero luego muchísima menos pasión cuando se habla de perseguir con más dureza a las mafias que trafican con personas (más concretamente, mujeres, en este caso). Mucho hablar de derechos humanos y de dignidad, pero invito a quien sea a que se pase por cualquier polígono industrial a las dos de la mañana y vea las condiciones infrahumanas de las mujeres (o transexuales, tema de moda) que allí se encuentran. Que miren el tema a pie de calle y luego tengan los cojones de dar lecciones, si es que tienen un ápice de humanidad. Que desde un despachito, en un hemiciclo, o en un mítin, lo hace cualquier tonto de la polla. Literalmente, cualquier tonto de la polla.



Esto que veis aquí es una foto tomada del polígono de Guadalhorce (Málaga). No es ni exagerada, cuando yo ensayaba con mi grupo en ese polígono hace ya unos cuantos años, ese era el ambiente que se destilaba: hogueras en invierno y mujeres pasando noches enteras sentadas sobre un puto adoquín, pasando hambre, frío y expuestas a enfermedades de todo tipo, sin la más mínima atención, abandonadas de la mano de Dios en un callejón de mala muerte.
Es un tema complejo, porque siempre está el que dice: "Si no hubiera clientes, no habría prostitutas". Y sí, es cierto, pero eso no es excusa para que esas mujeres, mientras tanto, estén pasando frío o viviendo en plena calle, en un lugar que es de todo menos seguro. Ahí no pasa ni la Policía, no hay ni putos semáforos. Si un día atropellan a una prostituta y se dan a la fuga, o si la apuñalan por diversión, no va a pasar absolutamente nada porque la vida ahí no tiene absolutamente ningún valor.
Que venga nadie a decirme que no regular esto es "abogar por la dignidad de las mujeres" es de tener un cuajo enorme, cuando ves escenas así.
Es de dárselas de humanista, de feminista, de progresita o de lo que le dé a uno la gana, pero luego dejar el tema debajo de la alfombra. Mientras tanto, muchísimas mujeres están ahí y nadie hace nada por ellas.


Luego tenemos la industria adulta: aquí podríamos englobar muy diversas actividades relacionadas con el ámbito sexual, pero que no implican necesariamente un ñaka-ñaka remunerado. Encontraríamos aquí desde la industria de las pelis guarras hasta las webcammers, pasando por las modelos eróticas por suscripción y, si nos ponemos muy estrictos, hasta las strippers. La mayoría de estos trabajos, formando parte de una industria por completo legal, con gente que paga sus impuestos (o pagando los impuestos como los paga un español de a pie, no nos pongamos dignos ahora con ese tema) y que cobra por sus servicios, como cobro yo los míos por dar clases o los paga Manolo por levantarte un tabique en el baño, con sus azulejos y todo.

El "Progresismo" parte de la base de que, mire usted, como esto va de vender carne, automáticamente no es un trabajo, porque eso es inmoral, dando entender que la sexualidad debe ser SIEMPRE un contexto íntimo y nadie pueda ni plantearse comerciar con ella, aunque no vea la sexualidad así, bajo pena de "cosificarse", "perder la dignidad" o "mercantilizar con su cuerpo". Argumento culpabilizante que, coincidencias de la vida, es el mismo que me enseñaron a mí en catequesis a los nueve años cuando me hablaban de María Magdalena. Ironías de la vida, Cristo no se puso digno y acabó acogiendo a esta señora, viendo más allá de su profesión. Hipocresías de la vida, el "Progresismo" resulta ser, literalmente, más papista que el Papa y tiene la curiosa tendencia de demonizar no solo a estas mujeres, acusándolas prácticamente de todo (aunque luego se desdigan), sino a todo el mundo que las rodea, entrando en una bipolaridad de lo más deliciosa: o bien son partícipes de una industria que humilla a las mujeres o bien son pobres corderitas que tienen el cerebro lavado y no tienen decisión por sí mismas, o bien que han vivido en una mentira y tampoco tienen capacidad para distinguir La Verdad. Muy feminista el concepto.



Asia Carrera, por ejemplo, se formó como pianista clásica y a los dieciséis años, estaba impartiendo clases de inglés en Japón. Y como esta, unas pocas que, según más de uno o más de dos que van de ultradefensores de la feminidad, son unas pobres subnormalitas que no juntan dos neuronas para buscarse un "trabajo decente".


Punto 2: "Tu cuerpo, mis normas". El "Progresismo" ha entrado en una espiral de puritanismo encubierto bastante interesante, si se tiene en cuenta el punto arriba mencionado acerca de que están tocando sus argumentos con los de la Iglesia Católica (a la que consideran su encarnizada enemiga porque, mire usted, le dice a la gente cómo tiene que pensar. Perdonad que me ría un poco a este último respecto). Yo igual me equivoco, pero veo un doble argumento bastante peliagudo en todo esto: cada vez que vemos manifestaciones "Progresistas", vemos influencers "Progresistas" levantar el puñito por "la defensa de las mujeres" o escuchamos a ciertos elementos del equipo de gobierno (o aliados), el discurso es, como poco, curioso: una mujer, según ellos, tiene derecho a abortar sin pedir permiso a nadie (lo que me parece bien, siempre dentro de unos mínimos parámetros y supuestos legales que ejerzan una mínima regulación, como en prácticamente todo en esta vida); tiene derecho a manejar su propio dinero, a votar, a tirarse a quien le dé la gana, etcétera. Derechos que, como es lógico, consideramos impepinables y legítimos.

Pero en el momento en que una mujer dice, por voluntad propia, "Voy a vender fotos y vídeos de mi potorro caldoso en Onlyfans o voy a crearme un perfil en una plataforma de vídeos guarros para ganar pasta con mi coño moreno", el discurso cambia radicalmente y esa mujer, como he aludido arriba, resulta que ya no tiene decisión propia y su decisión sobre su propio cuerpo ya no depende única y exclusivamente de ella: es el Patriarcado (entidad invisible, pero tentadora, presente en cualquier esquina, en cualquier rincón, susurrando maldades a nuestro oído) el que ha lavado el cerebro a estas pobres criaturitas para convertirse en unas máquinas del pecad... digooo, de la explotación sexual. Aquí la mujer resulta que ya no es libre de decidir qué hacer con su cuerpo, sino que necesita, si bien no un permiso expreso del poder (o de elementos cercanos a éste, con una capacidad de presión acojonante), sí su aprobación. Muy democrático, muy feminista eso de decirle a las mujeres lo que pueden o no pueden hacer con su vida, su cuerpo o su coño.



"¡¡¡Que lo que tienes que hacer es lo que yo te diga, cachoputaaaa!!!"


Punto 3: Los estereotipos y los bulos. El "Progresismo" tiene una curiosa tendencia a hablar de La Verdad, como si solo ellos estuvieran en posesión de ella, pero en este tema tienen una facilidad pasmante de hacerse ecos de estereotipos rancios de cojones y unos bulos que les cuelan por la escuadra (o bien que usan ellos mismos para su propio beneficio. Recordemos las críticas sobre el CIS, hablando de otros ámbitos donde los bulos ahí, pues oiga, resulta que no están tan mal). Para machacar, ningunear y pisotear a la gente que forma parte de una empresa que, por poco que les guste, es legal, el "Progresismo" nos mete por el pescuezo clichés de lo más rancios como partir de la base de que toda trabajadora de la industria es, en ocasiones, una pobre oveja descarriada sin un mendrugo de pan que echarse a la boca y, si los escuchamos el tiempo suficiente, con tres bocas que alimentar, una pensión de mierda por discapacidad mental y un pobre padre veterano de la guerra del Sahara que no llega a fin de mes; en plan peli de sobremesa de Antena 3, la pobre y sufriente mujer se baja las bragas, se traga las lágrimas y deja que un monstruo gordo y peludo le meta el salami repetidas veces por un par de migajas.


Vamos con el melodrama. Con la llorasión. La sufrisión.
Porque si has nacido con potorro, has venido al mundo a de zufrír.


Otras veces tiran del cliché de la tipa de barrio sin estudios que se baja las bragas para pagarse caballo y que, si bien no pilla un sidazo después de que un choni la empotre en el váter de una discoteca, palmará de sobredosis porque aparte de puta es yonki. Eso no lo cuentan así, claro, sino con el toque victimizador (y paternalista) de "Era una pobre víctima de la sociedad, que acabó cayendo en las redes de la droga hasta que encontró su triste fin". Semántica. La cosa es que ninguno de estos intelectuales de chichinabo, que tiene los huevazos de hablar por las mujeres que se dedican a esto, pero en su puta vida ha hablado con mujeres que se dedican a esto, han tenido el detalle de preguntarles por sus estudios. Por si tienen carrera. Ni por aquello a lo que se dedicaban antes de dar el paso hacia la industria. No, es mucho más fácil dejarse guiar por el prejuicio y ponerse la chapita.


Esta señorita es Alyx Lynx. Actualmente se dedica al cine para adultos, siendo ella misma directora y productora, de una forma principalmente autónoma e independiente. Antes de eso, se graduó en la carrera de comunicaciones, y aparte tiene un máster en administración de empresas. Otro ejemplo de otra pobre criatura que no tiene capacidad de decisión por sí misma, ni estudios ni donde caerse muerta.

No falta tampoco el caso de la pobre víctima de abusos infantiles que, en un acto de tara mental galopante, se tiñe el pelo de rosa, se tatúa un "Fóllame duro" en la barriga y se quita el trastorno límite de la personalidad a golpe de pollazo, preferiblemente a manos de un tipo que le dobla la edad y le recuerda poderosamente al padrastro que la visitaba en su habitación tres veces por semana a las tantas de la madrugada. Otro dramón de tres pares de pelotas, que posiblemente acabe con depresión, suicidio o lo que nos quieran contar.

¿Que estos casos existen? Pues claro, y sería ridículo decir que eso no pasa (pero ojo, pasa como en cualquier otro ámbito laboral. Poneos a mirar en ámbitos como la medicina, la educación o el funcionariado y decidme que no hay mujeres dentro de ese perfil ejerciendo en esos puestos de trabajo, lo cual, además de ser falso, sería caer un poco en "correlación implica causa": si hay sexo en el trabajo, es porque la trabajadora tiene un trauma; si no hay sexo en el trabajo, la trabajadora debería tener una mente sana. Esto cae por su propio peso a la que escarbas un poco). Ahora bien, ¿representan un porcentaje tan asquerosamente grande de tooooda la industria como para generalizar, demonizar y señalar con el dedo a todo bicho viviente que forma parte de ella? Pues aquí, permitídmelo, queridos y queridas, tengo mis dudas. El "Progresismo" se esfuerza tela en hacernos creer que todo aquí, absolutamente todo aquí, es malo malísimo. Inmoral. Pernicioso. Peligroso. Radiactivo. Han tirado de estudios de psiquiatras que, si bien hace veinte años, entendían la industria adulta como un complemento a las relaciones sexuales (como lo es comprarte un consolador o untarte el cirulo con aceites de olor a frambuesas o, qué cojones, ponerte un disfraz de Pikachu para cuando vayas a hacértelo con tu chorba), ahora cambian su discurso y les falta arrojar biblias en la cabeza a toda modelo erótica, actriz porno, webcammer, y a toda entidad vaginoportante que medio quiera enseñar el culo. Conste que no pongo en cuestión a la psiquiatría en general: cuestiono a esos psiquiatras que se sacan estudios de la manga dependiendo de cómo sople el viento ideológico. A Fredric Wertham me remito, por enésima vez en este blog.


Fredric es un viejo conocido de este blog para aquellos que seguís la sección de Comics en Vena. Este desgraciado, psiquiatra y más fascista que su puta madre, falseó sus propias publicaciones (incluyendo su obra magna, La seducción de los Inocentes) para hacerle el juego al Macarthismo más rancio de la Guerra Fría. Este hijo de la gran puta arremetió contra artistas y una industria entera por quedar bien con los cazadores de comunistas y disidentes del poder en Estados Unidos de los 50, argumentando que los cómics inculcaban tendencias comunistas, rebeldes y (horror de los horrores para los rancios) homosexuales en los chavales de la época. Gracias a este pedazo de mierda, en el Infierno se esté pudriendo, promulgó la censura en los medios de entretenimiento gráfico e incitó al odio al diferente.
Y también era psiquiatra.

Casos como el de Mia Khalifa, Amouranth o incluso el de Adriana Chechik han ido saltando de vídeo viral en vídeo viral, de cuenta de insta a cuenta de tuiter y tiro porque me toca, hablando de cómo estas pobres corderitas dijeron "Eh, voy a hacer porno" sin tener ni pajolera idea de lo que era eso. Ellas, pobres vírgenes e inocentes, que nunca habían visto Pollazos en la Cara 4 y se pensaban que iban a rodar una peli de animación tipo Chicken Run, de pronto acabaron en un sórdido plató, donde cuarenta negros las rellenaron como un pavo y...

Tío, que no. Que esto no cuela: esto es otro guión de peli de Antena 3 de los años 80, de la época en que los telepredicadores pegaban fuerte en Estados Unidos y tildaban de "oveja descarriada" a cualquier tía que fuera fan de Ozzy Osbourne. No cuela porque la industria, como industria que es, se atiene a contratos, guiones y demás medidas legales. Las actrices tienen abogados, representantes y demás asesores legales. Los productores y los directores forman parte de empresas dadas de alta, y se la juegan si cometen una gilipollez en su estudio. Otra cosa es que nos encontremos ante el caso de Torbe (tampoco vamos a negar que haya gente que cometa mala praxis, o incluso delito, como en cualquier puta profesión), que dudo enormemente que sea lo normal.



De hecho, dudo que el aborto con patas este sea un buen ejemplo de nada, como para ponerlo como el paradigma de nada normal. Y aun así, el mierda pacta con la justicia y evita la cárcel. Ahora me habláis de justicia social, eminencias.

Actrices como Alyx Lynx tienen blogs donde precisamente desmitifican todo esto, y dejan claro que es un trabajo, donde llegas, cobras y te vas. Donde desmienten eso de que los estudios sean un antro de drogas y perversión y las actrices sean barra libre para un puñado de mastodontes y donde folla hasta el tío que sostiene el micro (el micro del equipo de audio, a ese me refiero; entiendo que los actores no necesitan sostenerse el micro). La propia Alyx ha comentado que sí, ha podido tener alguna (ALGUNA) mala experiencia, del tipo "Pues mira, con este director no me he sentido cómoda", pero eso no es para demonizar a la industria entera; sencillamente, no ha vuelto a trabajar con tal director y punto pelota. Porque esto no es una industria donde vas por la calle, te cogen con un saco, te meten en una furgona y te están zurrando por todas partes hasta dejarte como un donut relleno, joder. Y si se hacen prácticas así, no son parte de la industria: son grupos clandestinos de gente que realiza vídeos ilegales, como el que habla de una snuff o de peleas de vagabundos. No mezclemos cosas.


Esto es como si, partiendo de la base de la cantidad de abusos sexuales cometidos contra menores dentro de las líneas del profesorado, abogamos por la persecución de todo el sistema educativo, desde profesores hasta directores de colegio, pasando por conserjes y limpiadores, dando a entender que absolutamente todos son cómplices de abusos continuados. Si esto nos parece ridículo y no nos lo parece participar en una cruzada contra la industria del cine para adultos partiendo exactamente del mismo argumento, es algo sobre lo que quizás merecería la pena reflexionar.


Volviendo a lo de Mia Khalifa y compañía, se ve que el "Progresismo" ve solo lo que le sale de los cojones: el relato lacrimógeno de la pobre y dulce muchachita que fue engañada para rodar 200 vídeos de pollazos al año, y que ahora va por las esquinas diciendo que el porno le ha arruinado la vida. Y oye, puede ser cierto, no seamos tan rápidos a la hora de juzgar la historia de una señorita con la que yo no he hablado en mi puta vida y con la que nunca me he ido de cañas para escuchar su versión, sin tropecientos millones de personas pendientes de lo que diga de cara a la galería. Lo que pasa es que el "Progresismo" se queda solo en eso y no se plantea que la criaturita, como en el caso de Mia, no solo no dejó el porno al darse cuenta de que aquello no iba con ella (algo que puede ser a las pocas semanas o a los pocos meses, no a los AÑOS, me parece a mí), sino que amasó una pasta bastante bestial (porque aquí la corderita inocente resultó ser una estrella dentro del mundillo), usó su fama para saltar al mundo del periodismo deportivo y... oh, sorpresa... CONTINÚA en la industria, montándoselo por su cuenta en Onlyfans. Ante esto, pues yo tengo mis dudas: ¿Es completamente cierto el relato de Mia Khalifa, fue un calentón del momento al convertirse en un meme, o bien sencillamente se dio cuenta de que al adoptar el discurso ranciopuritano de algunas élites ganaba más seguidores y, por tanto, más pasta? Pues a saber. Yo tengo mi propia teoría, pero os dejo que elaboreis la vuestra.

Por cierto, poco saben los modernos que buena parte de las cruzadas antiporno provenientes de Estados Unidos (el lugar del que viene todo lo que nos meten con cucharones, como siempre), resultan estar financiadas por grupos extremistas religiosos, tanto allí como en Europa. Una vez más, los que abogan por las libertades parecen repetir los discursos de la gente a la que juraron oponerse...

La historia de Amouranth es parecida: dejó boquiabiertos a sus seguidores contándonos un buen día que estaba casada, que su marido era una especie de monstruo psicópata que la tenía amenazada con matar a sus perros si no grababa contenido sexy a diario, y... resulta que, justo después de estas escalofriantes declaraciones y de un supuesto divorcio (o algo así, no me enteré muy bien de esto último), te encuentras que ahora, en su cuenta de Onlyfans, anda degustando polos de carne. Como que no cuadra la primera mitad del discurso con la segunda: no resulta muy coherente decir que has estado bailando en bikini obligada, que tú en realidad eres una chica tímida que no se identifica con ese tipo de prácticas y luego montártelo, de forma totalmente autónoma, de una forma mucho más hardcore, con juegos manuales, orales y chorrazos sobre tu cutis. O se mintió en el primer o momento o se miente en el segundo, pero es complicado decir una cosa y luego la contraria sin dejar al personal, como poco, algo descolocado. Dejémoslo en que es algo que plantea las suficientes dudas como para poder afirmar nada con rotundidad.

En cuanto a Adriana Chechik, yo diría que esto es ya directamente bulo: el "Progresismo" la puso de pobre víctima para arriba, al revelar unas presuntas declaraciones emitidas por ella, en la cual ésta decía que el porno literalmente la había destrozado, causándole unos terribles desgarros en sus orificios corporales provocados por unos brutales pollazos sin piedad y blablabla... Ajá. Según estas presuntas declaraciones, Adriana Chechik advierte a las jóvenes que el porno es chochodestructivo, humillante y que nadie debería dedicarse a ello. Entonces supongo que el "Progresismo" podrá explicarme por qué, tras unas palabras tan espeluznantes, esta señorita participa en un podcast donde, no solo desmitifica el porno, sino que cuenta anécdotas divertidas a lo largo de su carrera. Carrera que, no estoy del todo al día, pero creo que sigue manteniendo en activo a día de hoy. Se pueden sacar una explicación mágica de la manga, aludiendo que, yo qué sé... su productor la está amenazando a punta de pistola con ir al casting y tirará a su madre de un puente si no sigue rodando. También tenemos la posibilidad de que el "Progresismo" nos esté mintiendo a la puta cara y nos esté tomando por subnormales.

"¡No pasa nada! ¡Si lo digo yo se lo tienen que comer! Y si me cuestionan, me critican o dicen cualquier cosa que no me guste, pues digo que son de la fachoesfera y que forman parte de la máquina del fango! ¡Pues ya está!"


Punto 4: ¿Es que nadie piensa en los niños? Uno de mis argumentos mamporreros favoritos acerca de la demonización de toda la industria para adultos es la demagogia barata acerca del acceso al porno por parte de menores. Aquí seguramente más de uno se me va a echar al cuello, pero yo suelto mis argumentos y ya decidís si os gustan o no. Insisto, yo puedo equivocarme, pero es así como veo las cosas.

Este punto alude que el acceso temprano al porno es directamente responsable de yo no sé cuántas violaciones masivas a manos de menores a lo largo y ancho de nuestro planeta y, muy en especial, en nuestro país. Según indica el "Progresismo" y la nube de psiquiatras y sociólogos que lo rodean, el cine de puñalada de carne fríe las neuronas de los críos y éstos, que son gilipollas crónicos e incapaces de distinguir entre ficción y realidad, considerarían muy divertido coger a una chorba entre siete y reventarla por todos los orificios del cuerpo. Yo este argumento ni lo voy a afirmar de forma categórica ni lo voy a desmentir, no tanto por una cuestión de ideología (ya sabéis lo que pienso de los que hacen esto y me la suda que sean menores. Yo los tiraba a todos de un puto barranco con un pedrusco de cuarenta kilos encadenado al nabo y luego me iría a comerme un bocata sin atisbo alguno de conciencia), sino por falta de datos de los que me fíe: ya veo la profesión de la psiquiatría y la psicología, por este y muchos otros motivos aparte, bastante politizada como para poder hacerme eco de sus estudios, así que lo dejo en "es posible".


"¡Naaadie, naadie piensa en los niños! ¿Nadie piensa hacer nada por ellos?"

Vamos a poner incluso que sí, que es cierto: que si ves una peli guarra con nueve años se te va la chaveta y te conviertes en un violador de primaria. Mi pregunta al respecto es: si los críos acceden al porno, ¿de quién es culpa? ¿De una industria que crea contenido que NO es para ellos, o de unos padres que han fallado en el momento en que le han soplado a un enano un smartphone sin absolutamente ningún control, para que vean lo que les dé la puta gana, para que compartan lo que les dé la puta gana o para que suelten por redes sociales lo que les dé la puta gana?

Y es aquí donde el "Progresismo", una vez más, ha caído exactamente en el mismo fallo que aquellos a los que critica o a los que dice oponerse: en cargar las antorchas en una dirección totalmente errónea y matar mosquitos a cañonazos. Si bien en Estados Unidos en los 50 la culpa de la conducta delictiva o inmoral de los jóvenes provenía de los cómics, en los 60 fueron el movimiento hippy (pacifista, por cierto) y las drogas; en los 70, el heavy metal; en los 80, la tele; en los 90 (al menos en España), de los juegos de rol, o bien el anime, dependiendo de a quién le preguntes. También, los videojuegos, que te vuelven agresivo; Marilyn Manson, que te dice que te líes a tiros en el instituto en la hora del comedor; Harry Potter te vuelve satanista; Madonna te volvía una fulana. El reggaeton te licua el cerebro y acabas por la vida yonki perdido, apaleando mujeres y hablando como Bad Bunny. En todos, en absolutamente todos estos casos, salió un psiquiatra con un estudio sacado del sobaco y sin apenas respaldo serio de una comunidad científica, politizado y demonizante; se ha buscado un culpable generacional al que señalar con el dedo y en caso alguno se ha reconocido que los padres han fallado.


—Los niños han vuelto a darse de hostias en el patio.
—Uhhh, eso está muy mal, ¿qué podemos hacer para solucionarlo?
—¡Buscar un culpable!
—¡WIIIII!
—Vale, ¿a quién le cargamos el muerto esta semana? ¿A los Kiss?
—¡No seas antigua, mujer! ¡Marilyn Manson está más de moda!
—¡No digáis gilipolleces! ¡Vamos a cargarla contra el juego del Mortal Kombat!
—¡Contra Dragon Ball!
—¡Contra Chicho Terremoto!
—¿Y qué tal contra las pelis guarras?
—¿Quién ha dicho eso?
—Yo.
—¿Estás diciendo que echemos la culpa de que los niños se comporten como unos garrulos a clasicazos como Enfermeras Cachondas III o Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo?
—Chí.
—¡ES LA PUTA MEJOR IDEA QUE HE OÍDO EN MI VIDA!


Los padres han fallado al soplarle móviles a críos de tres años (esto no me lo invento, cojo el metro a menudo y lo veo en directo) para que se callen y no den por culo. Han fallado al dejar máquinas que te conectan con el planeta entero (con todo lo bueno y todo lo malo) sin absolutamente ningún control ni vigilancia. Han fallado al no enseñar a sus hijos lo que está bien y lo que está mal; a distinguir lo falso de lo verdadero. A desentenderse por completo en eso de inculcar unos valores mínimamente acordes con la sociedad y dejarlos que se conviertan en una panda de neandertales, egocéntricos, narcisistas y por completo carentes de empatía alguna o sentido de la responsabilidad. Han fallado en todos estos puntos uno por uno y ahora resulta que la culpa es del porno. Como lo fueran los juegos de rol, el heavy metal o las pelis del puto Jean Claude Van Damme.

El "Progresismo" hace gala de una hipocresía tremenda al ir de defensor de los desvalidos, y al mismo tiempo dejar que esto se convierta en el coño de la Bernarda al desentenderse de una educación de calidad, basada en valores de sanidad (sí, las charlas sobre identidad de género estarán muy bien, pero los he visto mucho más intensitos obligando a los chavales a asistir a charlas por completo politizadas antes que a charlas donde se deje claro que el porno es una fantasía y no es una práctica real. Todo lo más, decirles que es "malo". Como en una puta catequesis, solo falta que digan que irán al Infierno si ven una peli guarra). Participan y colaboran con esos padres que aseguran "no tener tiempo" para dar una educación a sus hijos y decir, con sus cojones toreros, que para eso está el colegio. Eso sí, para pegar el pollazo y atiborrar a sus hijos con un iPhone nuevecito cada año, sí que hay tiempo, oiga.


"Demasiado tuvimos ya con echar el polvo sin cagarnos encima como para andar con responsabilidades de esas de padres antiguos. ¡A nuestros hijos, que los eduque Internet, que pa eso pagamos la cuota!"



Y, una vez establecidos estos cuatro puntos, a cuál más demagógico, rancio y machista al respecto de la industria (por no contar con la homofobia al ignorar que también existe un porno gay, los cuales, mire usted, nunca sufren de explotación, nunca se meten en la industria por error ni nada por el estilo, sencillamente no existen. No importan. Que se jodan todos, por lo visto), nos encontramos con la Medida Estrella de nuestro Sacrosanto Gobierno para erradicar esa enfermedad de pornofilia infantil. ¿En qué consiste esa medida, queridos Distópicos? ¿Acaso en prohibir por ley el uso de móviles a menores de cierta edad, a menos que se estipulen unos motivos concretos? ¿Tal vez en obligar por ley a que los móviles de los menores de edad dispongan de una supervisión parental? ¿En sancionar duramente a aquellos padres que hayan consentido, de forma expresa o tácita, que sus hijos accedan a contenido prohibido para su edad o lo anden compartiendo por ahí?

Me olvidaba de otro detallito machista de cojones a la hora de demonizar a la industria, que es invisibilizar a todas aquellas actrices de cine para adultos que llevan AÑOS guionizando, produciendo y dirigiendo sus propias películas (como el caso de Catalina May, sobre estas líneas; no la conocía hasta que me puse a investigar un poco. No necesité ni dos minutos para encontrar información sobre directoras de cine para adultos). Porque, según aquí los Defensores de la Fe, la industria es por y para hombres heteros, y a tomar por culo con todo. Y como ellos están en posesión de La Verdad Absoluta, tú te callas.

Pues no: resulta que la medida consiste en que, todos aquellos usuarios de plataformas donde se aloje contenido para adultos, tengan que registrarse en una aplicación para acreditar su mayoría de edad. Dicho de otro modo, que un adulto (y no un niño), si quiere ver un vídeo guarrindongo, tiene que acreditar su mayoría de edad aunque sea perfectamente legal que él lo vea, lo que viene ser una matanza de mosquitos a cañonazos que ríete tú de la que se lio en el Abismo de Helm.

La cosa no se queda ahí, ojo, porque el acceso debe acreditarse desde una aplicación que te bajas desde el Gobierno, donde ya que estás, puedes acreditar cosas tan majas como el certificado de penales para demostrar que no tienes delitos por agresión sexual o, yo qué sé... para pedir una vida laboral. O sea, un duplicado del puto certificado digital que, según ellos (y aquí es donde tenemos que tirar de fe en el Honorable Líder y sus Acólitos), no deja tus datos registrados en ninguna parte. Sea como sea, ahora si quieres estrujarte el platanito con lo último de Gabbie Carter o Dredd, tienes que pedirle permiso a Papá Gobierno, que magnánimamente, te soplará un bono con un número determinado de visualizaciones al mes. Y si un mes concreto estás más cachondo de la cuenta, pues ese mismo gobierno que dice que no registra tus datos te mandará un mensajito para decirte que igual andas demasiado salido y que te relajes. O que busques terapia. Sí, con esos terapeutas que, gracias a un sistema de salud mental de puta mierda, te dan cita para cuatro o cinco años porque están saturados, o bien con los que te pagues tú de tu puto bolsillo. En cualquier caso, ya hemos llegado al punto de tener que rendirle cuentas a los subalternos del Honorable Líder cuántas pajas caen en un mes viendo guarreo. Y esto, amigos Distópicos, es Democracia. No sea que te pase como al Quijote y, justo antes de la sobredosis de gallardas, se te seque el cerebro junto con los cojones y te vayas a algún callejón oscuro a asaltar jovencitas en minifalda. Eso de que la mayor parte de violaciones y agresiones sexuales se suelen producir dentro de un ámbito familiar o entre conocidos, ya si eso, lo dejamos para el otro día: vamos a quedarnos con el hecho de que al Gobierno sólo parecen interesarle los asaltos fortuitos (a ser posible entre varios, que tiene como más pegada en la prensa) y, ya que estamos, pues le echamos la culpa al porno, que siempre está bien señalar un enemigo del Estado. O, en un momento dado, nos podemos terminar de partir el bullarengue con el despropósito porque los adalides de la moral incorrupta resulta que se han rasgado las vestiduras cargando contra las páginas de guarreo y, tras gastarse una pasta indecente en echar a rodar una aplicación que viene a darte permiso para el número de gallofas que te puedes hacer al mes bajo su consentimiento expreso, ni siquiera contempla esas mismas webs que critica dentro de su "filtro antimenores".

Dicho de otro modo: ni están impidiendo nada, ni están mejorando la vida de nadie ni están consiguiendo una sociedad más sana e igualitaria con esto. Si acaso, están gastándose una pasta de nuestros impuestos para dictar moral y, si cae algún pobre diablo, pues tenerlo vigilado. Que ellos dicen que no, pero a ver quién es el guapo que se lo cree. Y si no, quiero que me respondáis a esta pregunta: Si el bono de los cojones es totalmente anónimo y está pensado para que los menores no vean contenido de puñalada de carne... ¿por qué cojones está limitado a un número concreto de visualizaciones al mes?




O el hecho de que auténticas burradas como los intentos de secuestro de jóvenes se han estado saldando con una orden de alejamiento hacia la joven en cuestión que se ha querido secuestrar y libertad con cargos, como sucedió con el secuestrador de Teatinos (Málaga), que estuvo MESES acechando a chicas sin que las autoridades hicieran un coño zurrido en aceite y hasta que no intentó meter a una chica en el maletero de su coche, no le dio a nadie por detenerle. Para nada, porque el tío está en la calle y a saber qué se le ocurre hacer ahora. Pero sí, queda mucho más guai alzar el puño contra las pelis guarras legales y disuadir a cualquier consumidor standard con una zarandaja administrativa que apesta a Ministerio de la Verdad. La deep web, donde está el contenido ilegal de verdad, ni tocarla. Porque como los que nos gobiernan son una panda de cobardes sin cojones, es mucho más fácil y chuli amonestar y paternalizar al ciudadano de a pie que al auténtico delincuente.

Y es aquí donde entramos un poco en la reflexión acerca de la Democracia y el Progreso: si la idea de ambos es dotar al ciudadano de unas ciertas libertades individuales siempre y cuando no infrinja la ley, ¿qué podemos decir de un Estado que se mea en ellas, atentando contra la libertad de elección de un modo paternalista, decidiendo por la gente (especialmente las mujeres, como he explicado arriba) y actuando de un modo pre-activo (es decir, culpabilizando antes de que llegue a producirse un delito, si es que llega a producirse)? ¿Qué podemos decir de un sector de la población que, a tenor de unas noticias que inculcan un terror desorbitado (recordemos los famosos pinchazos en discotecas que, de buenas a primeras, desaparecieron de los medios al demostrarse que, EN NINGÚN CASO, ni existió rastro de droga alguna ni hubo abusos sexuales por medio) empiezan a pedir censura y el recorte de libertades como el derecho a la intimidad o a la presunción de inocencia?


"Me gusta tanto la Constitución que me la follo siempre que puedo: la libertad de expresión, la libertad de prensa, la separación de poderes, el derecho a la intimidad, la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley... es que cojo cada artículo, le atizo con el rabo y no paro hasta dejarlo como la radio de un pintor".


A ver, yo entiendo que haya gente a la que no le guste el porno. Como hay gente a la que no le gusta el gore, las pelis de kung-fu o los partidos de la liga. Todo eso va en el gusto personal de cada uno y a nadie se le puede obligar a que le guste algo por putos cojones. Me parece legítimo. Lo que no me parece legítimo es esa costumbre que está tomando el Poder de que, si no les gusta algo, no les basta con no verlo, como haría cualquier hijo de vecino; parece ser que, inflados de un halo de poder absoluto, se ven con la categoría moral (JA, JA) de erigirse en las guías espirituales del pueblo llano y poder permitirse el derechazo de exterminar de la faz de la tierra cualquier cosa que no case con su ideología para que nadie pueda siquiera elegir si les gusta o no. Y esa es la parte que me parece realmente peligrosa: la de decidir por la gente "por su bien". Hoy es el porno. Mañana lo mismo es el reggaeton (música que no me gusta, pero que yo tampoco me pondría a prohibir); pasado mañana, cualquier otra cosa que no le guste a nuestros Honorables Sátrapas. Y, cuando nos queramos dar cuenta, no podremos ni abrir la puta boca, porque llevar la contraria a estas Ilustrísimas Mercedes, Libres de Tacha, Pecado o Mancha Alguna, que estarán en posesión de La Verdad Absoluta, te llamarán machista, terrorista, reaccionario, fascista o lo que toque.

Queridos Distópicos, ya vivimos en la Distopía. Por lo menos, no seamos tan gilipollas como para aplaudirla.


miércoles, 30 de noviembre de 2022

Escupiendo Rabia- Sobre campañismo, demócratas de chichinabo y otras mierdas gigantescas que nos estamos comiendo a diario





Antes de empezar, me gustaría dejar claras un par de cosas. Que no haría falta, pero viendo cómo están los pellejos de finitos y lo dura que se le pone a la gente eso de ir atribuyendo ideologías en el prójimo, es lamentablemente necesario.

Para empezar, quiero recordaros que aquí nadie financia este blog. No tengo amigos entre ninguno de los personajes aludidos y, debo decirlo, algunos hasta me caen mal... aunque no por ello son menos dignos de defensa ante la picota constante que se está convirtiendo esta sociedad de soplapollas y fanáticos del s.XXI.

En segundo lugar, creo que tampoco hace falta recordaros que ningún partido político ni asociación supervisa este contenido, de forma que si vais a empezar a jugar a las adivinanzas acerca de mi ideología personal, os invito a que me lamáis el ojo del culo y luego os vayáis a cascarla. Como ciudadano español, me reservo mi derecho a no declarar acerca de mis inclinaciones políticas y, si alguno de vosotros es lo bastante imbécil como para exigirme que lo haga, lo más bonito que se puede encontrar es que lo mande a cagar con todos los gastos pagados. Y, si algún pedazo de mierda con patas tiene las narices de acusarme de machismo, le invito a que eche un vistazo a posts como el que escribí acerca de los sobamientos indebidos en los Sanfermines años antes de lo de la Manada y que, en vez de opinar acerca de mi persona, opine sobre su puta madre, a la que seguro conoce mejor. O eso espero.

Dicho esto, vamos a empezar, que la cosa viene intensita:

Desde hace algún tiempo estoy viendo cómo el gobierno se está viniendo arriba con una serie de campañas publicitarias con las que se están luciendo cosa mala. Ya no es que lo diga yo y ya está, es que cada vez que suben una se está liando pardísima y, en alguna que otra ocasión, se están viendo obligados a retirarla ante el estrepitoso ridículo que han hecho.

Podríamos empezar con la funesta campaña del verano de 2022, en la que se mostraba a modelos alternativas de Instagram en una playa, luciendo unas carnes más que abundantes, con un slogan que, ya podía decir lo que le diera la gana, pero a mí me sonaba a "Tú, puta foca, no tengas miedo de ir a la playa por ser una foca". Obviamente, no dicho así, sino con un tonito como muy de sororidad y buen rollito (e infantilizante, que va genial para lavarle el cerebro al personal). Una idea de fondo, dicho sea de paso, que demuestra bastante la ignorancia de los mandamases, que viven en el Centro del Universo (sin playa, por cierto) y que parecen no haberse enterado de que en las playas de nuestro país (o, al menos, en las de mi tierra), lo que abundan precisamente son los cuerpos no normativos. Partiendo de esta idea, resulta a todas luces ridículo decirle a nadie que no tenga miedo de ir a la playa siendo obesa, teniendo estrías o lo que sea, cuando el puto 90% de lo que ves en una de nuestras playas es GENTE NORMAL: abuelas que entierran la sandía en la arena, madres de familia con un cuerpo nada escultural después de haber traído al mundo a varios críos, señoras y señoritas con sobrepeso o incluso obesas de todas las edades y así hasta donde queráis. Sí, también hay chicas esculturales o directamente pibonazos, pero van a la playa a lo mismo que a todo el mundo: a tomar el sol o hacer lo que les salga del coño. Ni tiranizan a nadie con sus formas esculturales ni imponen nada a las mujeres con un cuerpo no-normativo. Dicho de un modo algo más contundente, que la que tiene un complejo por no tener un cuerpo escultural, lo trae de casa y en caso alguno tiene que ver con lo que vea en la playa en sí, porque también puede verlo en el Mercadona o en la calle. Dicho de un modo más contundente aún, que eso de decir "La playa también es vuestra", aparte de ser una falsedad (nadie les ha quitado jamás ese derecho) apesta a victimismo revestido de un empoderamiento bastante cutre. Pero queda tela de guapo llamarlo "violencia" ("violencia estética", en este caso) , que es algo que está tan de moda como la palabrita "vulnerable", manifestar y/o ver con buenos ojos el odio a los hombres (que ahí no parece haber discurso de odio, oiga, porque viene con su paquetín de excusas de mierda que lo justifican) o andar señalando lo "normativo" como una fuente de decadencia, corrupción y maldad en estado puro.



La cosa se pone heavy en el momento en que la campaña, aparte de causar la risa de aquellos que vivimos en la costa, se vuelve ilegal. Ilegal desde el punto de vista de la ley, no de una mera opinión que, una vez terminéis de leer esto, podéis decir "Será mongolo" y poneros a ver pelis guarras, que sin duda es algo más productivo. No. Es ilegal en el momento en que coges esas fotos sin permiso de sus creadoras y, no contento con eso, vas y las retocas con Fotochop para acentuar la obesidad y plantarlas en un cartelón. Más degradante aún ha sido el hecho de coger la foto de una modelo anglosajona que necesitaba una prótesis para poder caminar y retocarla para ponerle una pierna. Porque sí, las gordas son hermosas, pero cuando hablamos ya de una discapacitada, parece que como que ya no tanto y hay que cubrirlas. Y, de hecho, llueve sobre mojado: esto no es nuevo, ya que ya ha habido antecedentes acerca de la actitud de la pandillita contra los discapacitados. (Esto, por supuesto, ni es violencia verbal ni delito de odio ni nada, así me lo aprendí yo)



Luego podemos decir que el Potochós se usa para que las influencers creen una falsa e irreal imagen de belleza con la que contaminar la mente de las chavalitas más influenciables.
¿Y esto entonces qué coño es?


Pero es que aquí no acaba la cosa: en el momento en que empieza a llover el aluvión de protestas (y con razón, por lo insultante que ha sido la campañita a todos los niveles), comienza la huida hacia delante. Ante esto, el Ministerio de turno puede coger y decir "Vale, esto ha sido una cagada en toda regla y aquí van a rodar cabezas, desde la división de comunicación hasta la agencia con la que se ha contado para perpetrar semejante despropósito, y ya de paso emitimos una disculpa pública, garantizando que esto no va a volver a repetirse". Eso sería lo lógico, porque bueno, todos cometemos errores y demás, ¿no?

Pues no.

Resulta que, en lugar de depurar responsabilidades, van y sueltan que la artífice de semejante asalto contra la propiedad intelectual y presunta culpable de un acto discriminatorio en toda regla, (por no mencionar ya que ha cogido a unas modelos que, lo mismo son afines al gobierno, lo mismo no, y las ha convertido en imagen de éste) es una activista antigordofobia y al parecer es una especie de santa porque, ojito, va a repartir la pasta que ha ganado entre las afectadas. Esto es como si pillas a alguien mangando en un MediaMarx y dices que es un activista porque va a devolver lo que ha mangado. No, amigos, eso se llama actuar de forma reactiva y no proactiva: explicado en términos más sencillos, esa pasta se está devolviendo no por activismo ni gaitas, sino porque han pillado a la diseñadora con el carrito de los helados. Habría sido una activista si hubiera contactado con las modelos, les hubiera pedido permiso y les hubiera prometido donar todo lo que ganase desde el minuto uno. A partir de aquí, de lo que estamos hablando no es de activismo, es simple y llana cara dura, justificada de la manera más trapera y cutre.

Volvamos a lo arriba mencionado acerca de "No volver a repetirlo", porque es de traca. Sucede apenas unos meses después, cuando nos encontramos otra campañita de lo más bonita y preciosa, esta vez referente al tema de la crisis energética. En ella, se nos pone por delante a un puñado de actores en lo que viene siendo una terapia de grupo, de las muchas que proliferan en este país. Dicha terapia no muestra a alcohólicos, drogadictos o ludópatas, no. Lo que muestra es a gente que se pasa consumiendo, con un slogan más bonito y precioso aún, que dice que "De malgastar energía también se sale".


Sin criminalizar, ahí.



Vamos a analizar esto, porque en el momento en que lo vi a mí se me revolvieron las tripas: desde varios meses antes de la invasión de Ucrania, las eléctricas ya estaban cogiendo por los huevos a media Europa, pegándose unas columpiadas con las facturas de aquí te espero  (¿O no nos acordamos ya de los horarios de consumo del año pasado?), o cometiendo cerdadas tan grandes como vaciar los embalses para encarecer el precio de la energía, pese a la sequía galopante (por cierto, también nos dicen que tenemos que ahorrar agua, tócate los cojones a dos manos). El amigo Vlad, dicho sea de paso, se convierte en la excusa perfecta para que ahora eso de que te cobren un cojón de pato por kilowatio, pero eso sería entrar en otro tema... El caso es que las eléctricas hacen lo que les sale de los cojones, aludiendo vete tú a saber qué, porque yo todavía no me he enterado. Se suma a esto la crisis alimentaria producida por la guerra (y de la que grandes empresas sacaron tajada a las veinticuatro horas de haberse declarado el conflicto, como si no tuvieran existencias de aceite o cereales, ni almacenes, ni una puta garrafita guardada en la alacena del garaje) y la consiguiente subida de precios. Podemos sumar otros grandes temazos como la precariedad laboral, el paro y los ERTEs a causa de la pandemia, las congelaciones de sueldos, las trampas producidas por hipotecas, los impuestos (que son necesarios, no se puede negar) y los gastos cotidianos, que no hacen sino subir. En resumidas cuentas, que la gente ya de tanto apretarse el cinturón, está ya casi que no puede respirar.

Paralelamente a esto, nos encontramos cumbres climáticas cada dos por tres, donde los mandatarios cogen sus avioncitos, van de aquí para allá con su séquito, consumiendo recursos, fondos destinados (pero una pasta al fin y al cabo) en seguridad, alojamiento, dietas, fotógrafos (importantísimo, oiga) y demás. Cumbres donde se gasta aire acondicionado, luz, agua y toda clase de recursos para al final encontrarte que se han reído de ti en tu puta cara, porque terminan siempre con un "No ha habido acuerdo" y se vuelven para casa con las putas manos vacías, en lugar de no haber parado hasta llegar a un compromiso real. Te encuentras partidos políticos que, a una escala menos espectacular, hacen tres cuartos de lo mismo: te montan un bolo delante de tropecientas mil personas, con electricidad invertida en iluminación, megafonía y putas pantallas LED para verles la jeta. Más pasta, más recursos, más energía invertida en combustible para menear vehículos oficiales, camiones y cualquier día hasta un puto helicóptero.


Y todo el puto día de paseo, las criaturas. Viviendo a tope.


Y es la gente la que derrocha. Eso te lo dicen con toda su puta cara, los mismos que tienen a una caterva de chupópteros vendiendo basura en vez de reciclarla y que tienen los huevazos de decirte que eres una malísima persona por no separar el cartón del plástico.

Algo en lo que yo no había pensado al ver esta campaña fue en un detalle que descubrí apenas unos días después, que fue cuando apareció el portavoz de una asociación de adictos en rehabilitación, preguntándose a qué cojones venía semejante anuncio de mierda. Que a santo de qué, eso de comparar a alguien que derrocha luz (insisto, con estas facturas, para mí que el que derrocha luz no es precisamente "el ciudadano", sino todos esos pisaverdes a los que se la sudan las campañas, la concienciación y que ve a la gente de a pie como una especie de tribu de simios de la que reírse. Esos también son ciudadanos, sí... pero parece que las campañas y la conciencia no van con ellos; es mucho más molón meterse con el pobre, que es el que tiene que hacer -más- sacrificios) con un adicto. Porque los adictos, aunque muchos no se lo quieran creer, también son personas y no les hace ni puta gracia que, con lo que ya tienen a las espaldas para superar sus adicciones, venga un soplapollas de arriba y lo ponga como ejemplo de la mierda más grande de la sociedad y encima venga de salvapatrias.

Esta campaña, por cierto, fue tildada como "polémica" en el momento en que dichas quejas saltaron a la luz, y no es para menos: te pones la chapita de progresista, ecologista y lo que te dé la gana, pero en la primera has humillado a una discapacitada y en la segunda a los adictos en rehabilitación. Sin embargo, el gobierno, una vez más, se pasa por el pellejo del capullo las quejas y los actos humillantes hacia un colectivo en concreto (parece que la gente que no hace lo que puede por salir de una adicción no es un colectivo "vulnerable", ni "sensible", ni hostias. Algo así como los discapacitados, como ya hemos visto) y, de retirarla, nada. Hace escasos unos días que volví a ver el anuncio de marras.

Vamos con la última hasta la fecha, para ir montando ya un bonito hat-trick de burradas. En esta ocasión, tenemos cómo el Gobierno se saca una campaña de lo más molona para denunciar actitudes machistas en la sociedad. Algo que, así contado, dices: "Ah, mira, ¿van a entonar un mea culpa y admitir que su última ley ha rebajado penas a agresores sexuales o incluso permitiendo que éstos, ya declarados culpables, se peguen el órdago de pedir una indemnización al gobierno por daños y perjuicios? Porque más machista que sacar una ley que rebaja penas (pese a las advertencias de juristas y otros partidos durante DOS años), poquita cosa; de hecho, si iba de ayudar a las víctimas de violaciones, flaco favor les está haciendo"...


En un alarde de democracia, lo más bonito es decir que es que los jueces actúan así por machismo. Cuestionando el poder judicial entero antes que reconocer una cagada. Así vamos genial.



Pues no: esta campaña tiene un acabado mucho más siniestro, y es que consiste en señalar con el dedo a ciertos sujetos de la sociedad y ponerlos en la picota. Me refiero al señor Pablo Motos o al Xokas que, como he mencionado arriba, ni son amigos míos, ni me caen bien ni me han llegado a soplar un euro por escribir esto.

Perdonadme si no escribo mucho sobre el Xokas. No estoy todo lo puesto en la farándula de Internet como para permitirme hablar de nadie que apenas sé quién es, pero sí puedo hablar por Pablo Motos, alguien a quien he venido siguiendo de una forma más o menos standard a lo largo de los últimos años y a quien ya conocía de su etapa en la radio. Que Pablo Motos no me parece el comunicador más brillante de este país no es ningún secreto; que en muchas ocasiones es desacertado a más no poder, pues también, del mismo modo que os puedo decir que, en muchas, muchísimas ocasiones, no tiene ni puta gracia. Como digo, no es colega mío y los que me conocéis sabéis que yo ni a mis amigos los defiendo a capa y espada si reconozco que la han cagado. Hasta aquí, bien... pero vamos a ser coherentes: el programa del señor Motos es lo que es. Es una versión suavizada del Crónicas Marcianas de Xavier Sardá (de hecho, ambos a manos del señor Jorge Salvador, otro tío que siempre me ha caído tirando a mal), de modo que tampoco es que engañe a nadie ni te esté vendiendo algo que te vaya a decepcionar: es espectáculo, tirando a más o menos barato dependiendo del día. No es La Clave de Balbín, ni el programa aquel de Garci de la 2.

El humor de Pablo Motos me parece, en ocasiones, algo simplón y sus colaboradores por lo general me dan vergüenza ajena, pasando desde un Jandro que, será un excelente mago, pero abre la boca y me cuesta entenderlo porque se está riendo de sus propios chistes hasta un Juan del Val que me parece el perfecto ejemplo del cuñadismo capaz de soltar unos comentarios hacia su propia mujer que, seguramente estarán pactados y más estudiados que mi temario de la carrera, pero que resultan harto humillantes.

Y sin embargo, toda esta campaña de desprestigio me resulta directamente vergonzosa: aquí he leído montones de cosas maravillosas, donde se dice que el anuncio de marras no alude directamente al señor Motos y que (transcribo textualmente) "Alude a una realidad diaria, reflejando situaciones tristemente cotidianas". Eso os lo puedo comprar, pero entonces quiero que alguna mente pensante me explique por qué se han citado, coma por coma, las palabras exactas del señor Motos en la entrevista a Elsa Pataki de hace unos años. Entrevista, por cierto, en la que se le preguntó si dormía con ropa interior sexy... porque precisamente ropa interior sexy era lo que estaba promocionando ella en la entrevista. En un programa de tono humorístico y con una promoción de ese tipo, ¿qué coño queríais que le preguntase a la señora Pataki, qué era lo que pensaba de Proust?



La campaña de Women'Secret que promocionaba Elsa Pataki tenía por nombre "Me siento sexy". Y el baboso es Pablo Motos por preguntar al respecto. Sí, debo ser un machista por preguntarme qué coño tenía que haber preguntado el hombre en su lugar...
Nótese además que cuando Elsa Pataki empezó a verse con Chris Hemsworth, fue vejada y humillada públicamente hasta lo indecible, y no por Pablo Motos, precisamente, sino por toda esa gente que ahora la ve como una pobre corderita por algo que ni vieron en 2014 o por ahí.
Hasta hicieron un vídeo en Youtube, basado en el vídeo de Women'sSecret, cambiando la letra del original por una parodia bastante insultante acerca de su relación con el actor.
Y a todas esas personas que ahora se rasgan las vestiduras les pareció divertidísimo porque parece que su relación es ilegítima para aquí los jueces de la red. Entonces aquí sí es libertad de expresión.


Esto es como si yo digo: "Yo no quiero señalar a mi vecino de enfrente por aparcar mal, pero un hijoputa con un Fiat Punto del 91 de color azul metalizado cuyo nombre empieza por Pa y acaba por Co me ha rayado el coche". Es decir: no hace falta dar nombre y apellidos para aludir a nadie; es más, según estos iluminados, parece que encima hay que dar gracias al Ejecutivo por no haberlo hecho. Más acojonante aún es decir que "El que se pica, ajos come" si el aludido en cuestión recuerda claramente esa entrevista y descubre cómo, una vez más, el ejecutivo ha tenido el detalle de usurpar sus palabras sin su permiso y usarlas para lo que le ha dado la real gana, que es para ponerlo en la picota.

Nótese además la manipulación brutal y descarada: de esa entrevista se cuenta lo que le da la gana, aludiendo ahora que Elsa Pataki es una pobre corderita vulnerable (me encanta este término, porque se está empleando para victimizar a toda mujer cada dos por tres, aludiendo a la idea, machista por cierto, de que una mujer es incapaz de defenderse por sí misma por el hecho de ser mujer) que estaba fingiendo estar cómoda en la entrevista mientras un monstruo estaba acosándola delante de toda España (Elsa Pataki no es del todo mala actriz, pero llegar a ese nivel de actuación supondría un papelón para el que no creo que tenga las tablas). Se parte de ahí para decir que es que Pablo Motos acosa a toda mujer que se encuentra por delante, haciéndole preguntas inapropiadas y yo creo que a más de uno que ni ha visto el programa en su puta vida le falta decir que está dale que te pego con la zambomba en la mano mientras realiza la entrevista. Porque aquí los primeros que atacan son los primeros que se niegan a verlo (ataque desde el prejuicio) y, ya puestos, son los primeros en comerse toda la manipulación propagandística y, no contentos con eso, aplaudirla. Ver toda esta campaña de ataque personal hacia una persona (obviando otros programas mucho más humillantes como La Isla de las Tentaciones, donde directamente se vende carne como si estuvieran en el puto mercadillo) poco menos que como una gesta digna de Los Vengadores.



Tú aquí sueltas a parejas y las "tientas" a cada una por separado, con carne a manta, para ver si se ponen los cuernos y ante esto, el personal, calladito. Igual es porque la gente que más protesta contra Pablo Motos y compañía, en el fondo lo que le gusta es el salseo. Y ante el salseo, ni mu.


Hablo de manipulación mediática en el momento en que desde arriba te vienen diciendo que Pablo Motos solo hace preguntas inapropiadas a mujeres, teniendo un trato muy diferente hacia los hombres, lo que es abiertamente falso. Preguntas "indecorosas" acerca de ropa interior (me resulta muy gracioso que en el s.XXI esto se considere indecoroso, por cierto, y más aún en un programa humorístico) a famosos como a Maluma y otros tantos varones que han acudido al programa. Peter Dinklage puso bastante mala cara a una pregunta que aludía a su, ejem, reducida talla (no entraré en las polémicas que el propio señor Dinklage ha provocado sin ayuda acerca de su condición enana, que os dejo por aquí, para que vosotros valoréis si lo que dice os parece coherente o la bocachanclada digna de un gilipollas, mida lo que mida). Y sí, algo se comentó al respecto, pero no causó el revuelo de la desacertadísima entrevista a Las Chicas del Cable (a partir de la cual, se rebajó bastante el tono sexual de las entrevistas, precisamente a causa de las críticas) hacia 2016. Pero, como suele decirse, el mal que hacen los hombres les sobrevive y lo bueno queda enterrado con sus huesos.

Pero vamos al meollo de todo esto: la cuestión no es que Pablo Motos tenga más o menos gracia o que sus entrevistas nos encanten o nos parezcan un truño; eso entra en el gusto personal de cada uno y, como tal, es como olerse los pedos. Los nuestros nos encantan, pero los de los demás nos dan puto asco. El asunto está en ver cómo un gobierno tiene la frialdad de señalar con el dedo a ciudadanos que no han cometido delito alguno y azuzando a la población en su contra, dando a entender que todo aquel que no apoye la campaña y lance su ladrillito contra el señor Motos es un machista que apoya lindezas como el acoso callejero, la violación o el maltrato. Por desgracia, no exagero: solo tenéis que ver cualquier hilo de Instagram u otra red social y leer los comentarios para descubrir cómo se está polarizando a la población hacia un fanatismo de tres pares de narices.



Esto es al final algo de lo que he  hablado mil veces: los de arriba nos azuzan para pelearnos entre nosotros mientras ellos están a sus historias, viviendo de puta madre y con más privilegios de los que los de abajo veremos en nuestra puta vida, y de vez en cuando nos señalan a algún enemigo para que mantengamos la pelea calentita.
La diferencia es que hasta ahora no estaban siendo tan asquerosamente descarados.
Igual es porque se lo pueden permitir.
Igual es porque estamos ya tan anestesiados que ya les da igual mantener la compostura y pueden azuzarnos sin cortarse un pelo.


Tres cuartos de lo mismo sucede con el lamentable caso del colegio mayor Elias Ahuja de Madrid de hace unos meses: se demostró que el vídeo, que tantísimo había inflamado las iras del Gobierno por su contenido machista y violento, resultó estar cortado y, donde se veía a un puñado de universitarios berreando a las chicas de la residencia de enfrente "¡Salid, conejas, que os vamos a follar!", se obvió a las aludidas, las supuestas "víctimas vulnerables", respondiendo a la bastada con otra bastada como "¡Queremos más!¡Queremos más!". Se criminalizó una novatada que a mí me resulta ordinaria y que atenta contra el decoro, pero no como para poner de delincuentes sexuales a los que lo hicieron y de compararlos con la Manada, como se ha hecho. Con la Manada, tíos: con una panda de hijos de puta que no es que berrearan por la ventana de una residencia; es que esos, sin berrear, violaron al menos a dos chicas en diferentes puntos del tiempo y se jactaron de ello, lo cual, os pongáis como os pongáis, dista MUCHO como para semejante comparación. Se empleó una manipulación y un doble rasero repugnante en el momento en que se cortó el vídeo y solo se mostró la actuación de ellos, porque se ve que la de ellas ya no interesaba mostrarla. Se sacó a alguna de las residentes a las que aquello le parecía una borricada y se las expuso como "el sentimiento generalizado" (el clásico caso de tomar la parte, identificarla con el todo y manufacturar una conclusión a la que el personal tiene que llegar por cojones, bajo pena de formar parte de la cultura de la violación, justificar el maltrato o cualquier otra animalada que se nos ocurra). A ellos se les ha condenado públicamente y se les ha llevado directamente a la expulsión (pese a no ser los únicos partícipes), fomentado desde el Gobierno y sin juicio, en el momento en que se muestra el edificio de la residencia en esta última campañita gubernamental de la que estoy hablando (eso ya, sin mencionar, las declaraciones de la ministra, referenciadas en uno de los links previos, donde ella se permite el lujazo de ir diciéndole a la gente qué es machista y qué no, o quién apoya o justifica las violaciones, según ella y su sacrosanto e infalible criterio. Gracias a sus magníficas gestiones, se está rebajando la condena de violadores de facto y no en potencia, pero los que justifican la violación son los demás). Esto, por no mencionar el caso del futbolista Rubén Castro, absuelto de un delito de maltrato (no una, sino DOS veces, en 2017 y en 2021), pero al que se ha acusado igualmente desde la campaña. Pero se ve que al Ejecutivo que una persona haya sido absuelta dos veces no le basta para seguir acusándola; lo que decida el Poder Judicial, a lo que se ve, se la suda y se puede andar socavando su legitimidad, a menos que se trate de cosas que le beneficien. Entonces los jueces ya no son unos machistas, sino que son "una parte necesaria de nuestro sistema democrático". Pero eh, cuando no te apoyan, es completamente legítimo cuestionar a un poder entero. Fabuloso. Democrático. Una putísima preciosidad.


Tiene tanta lógica y sentido común como decir que un profesor, por cometer una falta de respeto al decoro tal como tirarse un pedo en clase, es un pederasta. Me parece que aquí las instituciones podrían medir un poquito sus palabras a la hora de abrir la boca, porque no están en una puta barra de bar. Se supone que son profesionales que están administrando un país.


Aun en el caso de haber sido condenado: el gobierno no tiene potestad alguna para vulnerar el honor DE NADIE, menos aún de una forma tan simplista y subjetiva ("¡Ahí, ahí está el monstruo!") y andar provocando un linchamiento público. No es su puto trabajo, de hecho: si el ejecutivo considera que el señor Motos, el Xokas o cualquiera están cometiendo un delito, la fiscalía del Estado está para actuar de oficio e incurrir en un proceso que los siente en el banquillo de los acusados. Pero vamos a ser honestos: si no actúa de oficio para llevar a juicio a dos policías condenados por violar a una chica de dieciocho años en la  Costa del Sol (librándose de la cárcel gracias a un pacto con la víctima para que ésta no tuviese que revivir semejante episodio una y otra vez, por cierto), ¿de verdad nos creemos que serían capaces de actuar por algo así?

Pues la respuesta es que lo mismo sí que son capaces: vivimos en una sociedad que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Impera más perseguir y lanzar a los perros a alguien cuyo único delito (tipificado) es cagarla cuando abre la boca que a aquellos que usan a las mujeres y se las follan por turnos en un portal mientras ésta está inconsciente (de hecho, es tristemente cierto: el caso de la Manada, que fue el pistoletazo de salida para la ley del Solo sí es sí, podría acabar beneficiado de la forma más lamentable de la rebaja de penas de los agresores. Y esto, ESTO, nos tiene que parecer una medida ejemplar. Por cojones y sin derecho a crítica, réplica o cualquier mínima discordancia)



Que yo digo que, para ir tanto de demócratas, de hablar de un estado de derecho y para defender tanto la Constitución, aquí los genios están vulnerando derechos como el 14 (igualdad ante la ley), el 18 (derecho al honor), el 16 (derecho a la libertad ideológica) o el 20 (libertad de expresión). Por no mencionar detalles como pasarse la libertad de cátedra por el forro de los huevos y decirle directamente cómo tiene un profesor que hablar a su clase o los temas que tiene que tratar, estén o no relacionados con su asignatura.


Y todo esto, todas estas campañas de mierda, se hacen con una pasta que está destinada a campañas informativas: campañas que no van a disuadir a los violadores de violar porque, por desgracia, al violador, las campañas informativas se la sudan; campañas que no van a hacer que una persona acomplejada de pronto quiera ir a la playa porque, joder, si tienes un trauma o un complejo, no existe nada más legítimo y digno que someterte a terapia (si te lo puedes permitir, claro). Que la terapia de "Eres bonita y chupiguai" te venga desde el gobierno, tratándote como si tuvieras trece putos años y estuvieras en una esquina del patio del colegio mientras las demás juegan a la comba, a mí al menos me resulta denigrante. Y antes de que lo pregunte nadie, no: yo no voy a la playa ni me gusta mostrar mucho mi cuerpo (puede pasarme sin ser mujer, así que no me vengáis con la parida de "Es que para una mujer es peor". Los complejos son los complejos, y el victimismo galopante y caradura que estoy empezando a ver en el temita me toca los huevos a dos manos, como si por el hecho de ser hombres ni sintiéramos ni padeciéramos o, de hacerlo,  no tendríamos derecho a decir ni media porque "para una mujer es peor". Iros a la mierda un ratito). Y no: no me siento representado si un gobierno de pronto saca una campañita casposa diciendo que no tenga miedo de ir a la playa. No voy porque no me sale de los putos cojones o por el motivo que sea, ¿estamos? Dejad de meteros en lo que haga yo o deje de hacer con mi puto tiempo libre y haced vuestro puto trabajo, que es administrar el puto país. No sois nuestros padres, ni nuestros mentores, ni tenéis la talla moral para dar lecciones de nada. De hecho, la catadura moral de la clase política, en general (o la falta de ella, que acabaríamos antes), sería para un post completo.



De hecho, debo decir que me está tocando muchísimo la bolsa escrotal ver cómo aquí algunos parecen autoerigirse en el monopolio de la vulnerabilidad: Si estás canijo y se meten contigo por ello, o no hacen más que decirte que te hacen falta unos potajes (literal en mi caso), no tienes derecho a quejarte porque los obesos lo pasan peor que tú, y te tienes que joder. Por lo general, esto lo dice alguien que no está obeso, pero da igual: el obeso es más vulnerable porque según no sé qué escala de valores (bastante perversa, por cierto), ellos tienen menos privilegios.
Con el tema del género, pues similar: tú puedes tener una pareja mujer que te humilla en público; puedes sentirte acomplejado de mostrar tu cuerpo porque, joder, no te gusta. Puedes tener mil traumas, o puedes haber pasado por cientos, miles, de experiencias desagradables a lo largo de tu vida que te han dejado marca.
Pues no te falta el intelectual de chichinabo minimizando lo que te pase y diciéndote que te den por el culo, porque estás en el "lado opresor/privilegiado" de la sociedad y, como hay gente que lo pasa peor que tú SOLO por estar en el otro bando, tú no tienes derecho ni a manifestar tus complejos, inseguridades, traumas, lo que sea. Muy empático y tolerante, sí señor.
Ya solo les falta decir que cualquier carga que tengas en tu mochila personal te la tienes bien empleada por haber nacido con el órgano genital equivocado.


Volviendo al tema, hablamos de campañas que no van a hacer que el contribuyente se sienta menos insultado cada vez que el gobierno se dedica a tirar balones fuera y cargarlo con la culpa de todo, desde el consumo excesivo de energía, la poca conciencia con el medio ambiente, el machismo rampante en la sociedad y cualquier día hasta de que se acerque un meteorito a la Tierra y nos barra del mapa. En vez de luchar por la gente, se habla por ella, representándola en lo justito, se la trata como si fueran niños de cuatro años y se les dopa con información malversada. Todo desde el mismo gobierno, con la cara dura más grande y dando a entender que, si no apoyas toda esta sarta de mentiras es porque eres un machista, fascista o yo qué sé ya.

Yo solo digo una cosa: si un Estado anda diciéndole a la gente lo que puede o no pensar (incluyendo cursos de orientación OBLIGATORIOS en las escuelas acerca de materias que no computan), se dedica a señalar enemigos con nombre y apellidos con el dedo sin pasar por un tribunal o directamente sin dejar que actúe el Poder Judicial, que para algo está (ciudadanos señalados que oye, siguen siendo ciudadanos y también pagan sus impuestos) y se dedican a decirle a la gente que no tienen cabida en la sociedad, o se dedican a montar campañas victimizantes, basadas en unos dobles raseros vergonzosos y descarados, a mí llamadme loco o ignorante, pero yo aquí no veo actitudes de un sistema democrático ni de coña.

Pero supongo que los fascistas somos todos los demás. No ellos. Ellos no. Nunca. Jamás. Son seres de luz que están ahí, en sus asientos, por sus méritos, sus logros y no por nepotismo o por haber apuñalado por la espalda a todo el que tenían al lado hasta que han alcanzado el puesto que ostentan. Todos esos seres magnánimos están ahí para ayudarnos, para protegernos y para hacer de esta sociedad algo más justo. No hay más que verlo.