miércoles, 30 de noviembre de 2022

Escupiendo Rabia- Sobre campañismo, demócratas de chichinabo y otras mierdas gigantescas que nos estamos comiendo a diario





Antes de empezar, me gustaría dejar claras un par de cosas. Que no haría falta, pero viendo cómo están los pellejos de finitos y lo dura que se le pone a la gente eso de ir atribuyendo ideologías en el prójimo, es lamentablemente necesario.

Para empezar, quiero recordaros que aquí nadie financia este blog. No tengo amigos entre ninguno de los personajes aludidos y, debo decirlo, algunos hasta me caen mal... aunque no por ello son menos dignos de defensa ante la picota constante que se está convirtiendo esta sociedad de soplapollas y fanáticos del s.XXI.

En segundo lugar, creo que tampoco hace falta recordaros que ningún partido político ni asociación supervisa este contenido, de forma que si vais a empezar a jugar a las adivinanzas acerca de mi ideología personal, os invito a que me lamáis el ojo del culo y luego os vayáis a cascarla. Como ciudadano español, me reservo mi derecho a no declarar acerca de mis inclinaciones políticas y, si alguno de vosotros es lo bastante imbécil como para exigirme que lo haga, lo más bonito que se puede encontrar es que lo mande a cagar con todos los gastos pagados. Y, si algún pedazo de mierda con patas tiene las narices de acusarme de machismo, le invito a que eche un vistazo a posts como el que escribí acerca de los sobamientos indebidos en los Sanfermines años antes de lo de la Manada y que, en vez de opinar acerca de mi persona, opine sobre su puta madre, a la que seguro conoce mejor. O eso espero.

Dicho esto, vamos a empezar, que la cosa viene intensita:

Desde hace algún tiempo estoy viendo cómo el gobierno se está viniendo arriba con una serie de campañas publicitarias con las que se están luciendo cosa mala. Ya no es que lo diga yo y ya está, es que cada vez que suben una se está liando pardísima y, en alguna que otra ocasión, se están viendo obligados a retirarla ante el estrepitoso ridículo que han hecho.

Podríamos empezar con la funesta campaña del verano de 2022, en la que se mostraba a modelos alternativas de Instagram en una playa, luciendo unas carnes más que abundantes, con un slogan que, ya podía decir lo que le diera la gana, pero a mí me sonaba a "Tú, puta foca, no tengas miedo de ir a la playa por ser una foca". Obviamente, no dicho así, sino con un tonito como muy de sororidad y buen rollito (e infantilizante, que va genial para lavarle el cerebro al personal). Una idea de fondo, dicho sea de paso, que demuestra bastante la ignorancia de los mandamases, que viven en el Centro del Universo (sin playa, por cierto) y que parecen no haberse enterado de que en las playas de nuestro país (o, al menos, en las de mi tierra), lo que abundan precisamente son los cuerpos no normativos. Partiendo de esta idea, resulta a todas luces ridículo decirle a nadie que no tenga miedo de ir a la playa siendo obesa, teniendo estrías o lo que sea, cuando el puto 90% de lo que ves en una de nuestras playas es GENTE NORMAL: abuelas que entierran la sandía en la arena, madres de familia con un cuerpo nada escultural después de haber traído al mundo a varios críos, señoras y señoritas con sobrepeso o incluso obesas de todas las edades y así hasta donde queráis. Sí, también hay chicas esculturales o directamente pibonazos, pero van a la playa a lo mismo que a todo el mundo: a tomar el sol o hacer lo que les salga del coño. Ni tiranizan a nadie con sus formas esculturales ni imponen nada a las mujeres con un cuerpo no-normativo. Dicho de un modo algo más contundente, que la que tiene un complejo por no tener un cuerpo escultural, lo trae de casa y en caso alguno tiene que ver con lo que vea en la playa en sí, porque también puede verlo en el Mercadona o en la calle. Dicho de un modo más contundente aún, que eso de decir "La playa también es vuestra", aparte de ser una falsedad (nadie les ha quitado jamás ese derecho) apesta a victimismo revestido de un empoderamiento bastante cutre. Pero queda tela de guapo llamarlo "violencia" ("violencia estética", en este caso) , que es algo que está tan de moda como la palabrita "vulnerable", manifestar y/o ver con buenos ojos el odio a los hombres (que ahí no parece haber discurso de odio, oiga, porque viene con su paquetín de excusas de mierda que lo justifican) o andar señalando lo "normativo" como una fuente de decadencia, corrupción y maldad en estado puro.



La cosa se pone heavy en el momento en que la campaña, aparte de causar la risa de aquellos que vivimos en la costa, se vuelve ilegal. Ilegal desde el punto de vista de la ley, no de una mera opinión que, una vez terminéis de leer esto, podéis decir "Será mongolo" y poneros a ver pelis guarras, que sin duda es algo más productivo. No. Es ilegal en el momento en que coges esas fotos sin permiso de sus creadoras y, no contento con eso, vas y las retocas con Fotochop para acentuar la obesidad y plantarlas en un cartelón. Más degradante aún ha sido el hecho de coger la foto de una modelo anglosajona que necesitaba una prótesis para poder caminar y retocarla para ponerle una pierna. Porque sí, las gordas son hermosas, pero cuando hablamos ya de una discapacitada, parece que como que ya no tanto y hay que cubrirlas. Y, de hecho, llueve sobre mojado: esto no es nuevo, ya que ya ha habido antecedentes acerca de la actitud de la pandillita contra los discapacitados. (Esto, por supuesto, ni es violencia verbal ni delito de odio ni nada, así me lo aprendí yo)



Luego podemos decir que el Potochós se usa para que las influencers creen una falsa e irreal imagen de belleza con la que contaminar la mente de las chavalitas más influenciables.
¿Y esto entonces qué coño es?


Pero es que aquí no acaba la cosa: en el momento en que empieza a llover el aluvión de protestas (y con razón, por lo insultante que ha sido la campañita a todos los niveles), comienza la huida hacia delante. Ante esto, el Ministerio de turno puede coger y decir "Vale, esto ha sido una cagada en toda regla y aquí van a rodar cabezas, desde la división de comunicación hasta la agencia con la que se ha contado para perpetrar semejante despropósito, y ya de paso emitimos una disculpa pública, garantizando que esto no va a volver a repetirse". Eso sería lo lógico, porque bueno, todos cometemos errores y demás, ¿no?

Pues no.

Resulta que, en lugar de depurar responsabilidades, van y sueltan que la artífice de semejante asalto contra la propiedad intelectual y presunta culpable de un acto discriminatorio en toda regla, (por no mencionar ya que ha cogido a unas modelos que, lo mismo son afines al gobierno, lo mismo no, y las ha convertido en imagen de éste) es una activista antigordofobia y al parecer es una especie de santa porque, ojito, va a repartir la pasta que ha ganado entre las afectadas. Esto es como si pillas a alguien mangando en un MediaMarx y dices que es un activista porque va a devolver lo que ha mangado. No, amigos, eso se llama actuar de forma reactiva y no proactiva: explicado en términos más sencillos, esa pasta se está devolviendo no por activismo ni gaitas, sino porque han pillado a la diseñadora con el carrito de los helados. Habría sido una activista si hubiera contactado con las modelos, les hubiera pedido permiso y les hubiera prometido donar todo lo que ganase desde el minuto uno. A partir de aquí, de lo que estamos hablando no es de activismo, es simple y llana cara dura, justificada de la manera más trapera y cutre.

Volvamos a lo arriba mencionado acerca de "No volver a repetirlo", porque es de traca. Sucede apenas unos meses después, cuando nos encontramos otra campañita de lo más bonita y preciosa, esta vez referente al tema de la crisis energética. En ella, se nos pone por delante a un puñado de actores en lo que viene siendo una terapia de grupo, de las muchas que proliferan en este país. Dicha terapia no muestra a alcohólicos, drogadictos o ludópatas, no. Lo que muestra es a gente que se pasa consumiendo, con un slogan más bonito y precioso aún, que dice que "De malgastar energía también se sale".


Sin criminalizar, ahí.



Vamos a analizar esto, porque en el momento en que lo vi a mí se me revolvieron las tripas: desde varios meses antes de la invasión de Ucrania, las eléctricas ya estaban cogiendo por los huevos a media Europa, pegándose unas columpiadas con las facturas de aquí te espero  (¿O no nos acordamos ya de los horarios de consumo del año pasado?), o cometiendo cerdadas tan grandes como vaciar los embalses para encarecer el precio de la energía, pese a la sequía galopante (por cierto, también nos dicen que tenemos que ahorrar agua, tócate los cojones a dos manos). El amigo Vlad, dicho sea de paso, se convierte en la excusa perfecta para que ahora eso de que te cobren un cojón de pato por kilowatio, pero eso sería entrar en otro tema... El caso es que las eléctricas hacen lo que les sale de los cojones, aludiendo vete tú a saber qué, porque yo todavía no me he enterado. Se suma a esto la crisis alimentaria producida por la guerra (y de la que grandes empresas sacaron tajada a las veinticuatro horas de haberse declarado el conflicto, como si no tuvieran existencias de aceite o cereales, ni almacenes, ni una puta garrafita guardada en la alacena del garaje) y la consiguiente subida de precios. Podemos sumar otros grandes temazos como la precariedad laboral, el paro y los ERTEs a causa de la pandemia, las congelaciones de sueldos, las trampas producidas por hipotecas, los impuestos (que son necesarios, no se puede negar) y los gastos cotidianos, que no hacen sino subir. En resumidas cuentas, que la gente ya de tanto apretarse el cinturón, está ya casi que no puede respirar.

Paralelamente a esto, nos encontramos cumbres climáticas cada dos por tres, donde los mandatarios cogen sus avioncitos, van de aquí para allá con su séquito, consumiendo recursos, fondos destinados (pero una pasta al fin y al cabo) en seguridad, alojamiento, dietas, fotógrafos (importantísimo, oiga) y demás. Cumbres donde se gasta aire acondicionado, luz, agua y toda clase de recursos para al final encontrarte que se han reído de ti en tu puta cara, porque terminan siempre con un "No ha habido acuerdo" y se vuelven para casa con las putas manos vacías, en lugar de no haber parado hasta llegar a un compromiso real. Te encuentras partidos políticos que, a una escala menos espectacular, hacen tres cuartos de lo mismo: te montan un bolo delante de tropecientas mil personas, con electricidad invertida en iluminación, megafonía y putas pantallas LED para verles la jeta. Más pasta, más recursos, más energía invertida en combustible para menear vehículos oficiales, camiones y cualquier día hasta un puto helicóptero.


Y todo el puto día de paseo, las criaturas. Viviendo a tope.


Y es la gente la que derrocha. Eso te lo dicen con toda su puta cara, los mismos que tienen a una caterva de chupópteros vendiendo basura en vez de reciclarla y que tienen los huevazos de decirte que eres una malísima persona por no separar el cartón del plástico.

Algo en lo que yo no había pensado al ver esta campaña fue en un detalle que descubrí apenas unos días después, que fue cuando apareció el portavoz de una asociación de adictos en rehabilitación, preguntándose a qué cojones venía semejante anuncio de mierda. Que a santo de qué, eso de comparar a alguien que derrocha luz (insisto, con estas facturas, para mí que el que derrocha luz no es precisamente "el ciudadano", sino todos esos pisaverdes a los que se la sudan las campañas, la concienciación y que ve a la gente de a pie como una especie de tribu de simios de la que reírse. Esos también son ciudadanos, sí... pero parece que las campañas y la conciencia no van con ellos; es mucho más molón meterse con el pobre, que es el que tiene que hacer -más- sacrificios) con un adicto. Porque los adictos, aunque muchos no se lo quieran creer, también son personas y no les hace ni puta gracia que, con lo que ya tienen a las espaldas para superar sus adicciones, venga un soplapollas de arriba y lo ponga como ejemplo de la mierda más grande de la sociedad y encima venga de salvapatrias.

Esta campaña, por cierto, fue tildada como "polémica" en el momento en que dichas quejas saltaron a la luz, y no es para menos: te pones la chapita de progresista, ecologista y lo que te dé la gana, pero en la primera has humillado a una discapacitada y en la segunda a los adictos en rehabilitación. Sin embargo, el gobierno, una vez más, se pasa por el pellejo del capullo las quejas y los actos humillantes hacia un colectivo en concreto (parece que la gente que no hace lo que puede por salir de una adicción no es un colectivo "vulnerable", ni "sensible", ni hostias. Algo así como los discapacitados, como ya hemos visto) y, de retirarla, nada. Hace escasos unos días que volví a ver el anuncio de marras.

Vamos con la última hasta la fecha, para ir montando ya un bonito hat-trick de burradas. En esta ocasión, tenemos cómo el Gobierno se saca una campaña de lo más molona para denunciar actitudes machistas en la sociedad. Algo que, así contado, dices: "Ah, mira, ¿van a entonar un mea culpa y admitir que su última ley ha rebajado penas a agresores sexuales o incluso permitiendo que éstos, ya declarados culpables, se peguen el órdago de pedir una indemnización al gobierno por daños y perjuicios? Porque más machista que sacar una ley que rebaja penas (pese a las advertencias de juristas y otros partidos durante DOS años), poquita cosa; de hecho, si iba de ayudar a las víctimas de violaciones, flaco favor les está haciendo"...


En un alarde de democracia, lo más bonito es decir que es que los jueces actúan así por machismo. Cuestionando el poder judicial entero antes que reconocer una cagada. Así vamos genial.



Pues no: esta campaña tiene un acabado mucho más siniestro, y es que consiste en señalar con el dedo a ciertos sujetos de la sociedad y ponerlos en la picota. Me refiero al señor Pablo Motos o al Xokas que, como he mencionado arriba, ni son amigos míos, ni me caen bien ni me han llegado a soplar un euro por escribir esto.

Perdonadme si no escribo mucho sobre el Xokas. No estoy todo lo puesto en la farándula de Internet como para permitirme hablar de nadie que apenas sé quién es, pero sí puedo hablar por Pablo Motos, alguien a quien he venido siguiendo de una forma más o menos standard a lo largo de los últimos años y a quien ya conocía de su etapa en la radio. Que Pablo Motos no me parece el comunicador más brillante de este país no es ningún secreto; que en muchas ocasiones es desacertado a más no poder, pues también, del mismo modo que os puedo decir que, en muchas, muchísimas ocasiones, no tiene ni puta gracia. Como digo, no es colega mío y los que me conocéis sabéis que yo ni a mis amigos los defiendo a capa y espada si reconozco que la han cagado. Hasta aquí, bien... pero vamos a ser coherentes: el programa del señor Motos es lo que es. Es una versión suavizada del Crónicas Marcianas de Xavier Sardá (de hecho, ambos a manos del señor Jorge Salvador, otro tío que siempre me ha caído tirando a mal), de modo que tampoco es que engañe a nadie ni te esté vendiendo algo que te vaya a decepcionar: es espectáculo, tirando a más o menos barato dependiendo del día. No es La Clave de Balbín, ni el programa aquel de Garci de la 2.

El humor de Pablo Motos me parece, en ocasiones, algo simplón y sus colaboradores por lo general me dan vergüenza ajena, pasando desde un Jandro que, será un excelente mago, pero abre la boca y me cuesta entenderlo porque se está riendo de sus propios chistes hasta un Juan del Val que me parece el perfecto ejemplo del cuñadismo capaz de soltar unos comentarios hacia su propia mujer que, seguramente estarán pactados y más estudiados que mi temario de la carrera, pero que resultan harto humillantes.

Y sin embargo, toda esta campaña de desprestigio me resulta directamente vergonzosa: aquí he leído montones de cosas maravillosas, donde se dice que el anuncio de marras no alude directamente al señor Motos y que (transcribo textualmente) "Alude a una realidad diaria, reflejando situaciones tristemente cotidianas". Eso os lo puedo comprar, pero entonces quiero que alguna mente pensante me explique por qué se han citado, coma por coma, las palabras exactas del señor Motos en la entrevista a Elsa Pataki de hace unos años. Entrevista, por cierto, en la que se le preguntó si dormía con ropa interior sexy... porque precisamente ropa interior sexy era lo que estaba promocionando ella en la entrevista. En un programa de tono humorístico y con una promoción de ese tipo, ¿qué coño queríais que le preguntase a la señora Pataki, qué era lo que pensaba de Proust?



La campaña de Women'Secret que promocionaba Elsa Pataki tenía por nombre "Me siento sexy". Y el baboso es Pablo Motos por preguntar al respecto. Sí, debo ser un machista por preguntarme qué coño tenía que haber preguntado el hombre en su lugar...
Nótese además que cuando Elsa Pataki empezó a verse con Chris Hemsworth, fue vejada y humillada públicamente hasta lo indecible, y no por Pablo Motos, precisamente, sino por toda esa gente que ahora la ve como una pobre corderita por algo que ni vieron en 2014 o por ahí.
Hasta hicieron un vídeo en Youtube, basado en el vídeo de Women'sSecret, cambiando la letra del original por una parodia bastante insultante acerca de su relación con el actor.
Y a todas esas personas que ahora se rasgan las vestiduras les pareció divertidísimo porque parece que su relación es ilegítima para aquí los jueces de la red. Entonces aquí sí es libertad de expresión.


Esto es como si yo digo: "Yo no quiero señalar a mi vecino de enfrente por aparcar mal, pero un hijoputa con un Fiat Punto del 91 de color azul metalizado cuyo nombre empieza por Pa y acaba por Co me ha rayado el coche". Es decir: no hace falta dar nombre y apellidos para aludir a nadie; es más, según estos iluminados, parece que encima hay que dar gracias al Ejecutivo por no haberlo hecho. Más acojonante aún es decir que "El que se pica, ajos come" si el aludido en cuestión recuerda claramente esa entrevista y descubre cómo, una vez más, el ejecutivo ha tenido el detalle de usurpar sus palabras sin su permiso y usarlas para lo que le ha dado la real gana, que es para ponerlo en la picota.

Nótese además la manipulación brutal y descarada: de esa entrevista se cuenta lo que le da la gana, aludiendo ahora que Elsa Pataki es una pobre corderita vulnerable (me encanta este término, porque se está empleando para victimizar a toda mujer cada dos por tres, aludiendo a la idea, machista por cierto, de que una mujer es incapaz de defenderse por sí misma por el hecho de ser mujer) que estaba fingiendo estar cómoda en la entrevista mientras un monstruo estaba acosándola delante de toda España (Elsa Pataki no es del todo mala actriz, pero llegar a ese nivel de actuación supondría un papelón para el que no creo que tenga las tablas). Se parte de ahí para decir que es que Pablo Motos acosa a toda mujer que se encuentra por delante, haciéndole preguntas inapropiadas y yo creo que a más de uno que ni ha visto el programa en su puta vida le falta decir que está dale que te pego con la zambomba en la mano mientras realiza la entrevista. Porque aquí los primeros que atacan son los primeros que se niegan a verlo (ataque desde el prejuicio) y, ya puestos, son los primeros en comerse toda la manipulación propagandística y, no contentos con eso, aplaudirla. Ver toda esta campaña de ataque personal hacia una persona (obviando otros programas mucho más humillantes como La Isla de las Tentaciones, donde directamente se vende carne como si estuvieran en el puto mercadillo) poco menos que como una gesta digna de Los Vengadores.



Tú aquí sueltas a parejas y las "tientas" a cada una por separado, con carne a manta, para ver si se ponen los cuernos y ante esto, el personal, calladito. Igual es porque la gente que más protesta contra Pablo Motos y compañía, en el fondo lo que le gusta es el salseo. Y ante el salseo, ni mu.


Hablo de manipulación mediática en el momento en que desde arriba te vienen diciendo que Pablo Motos solo hace preguntas inapropiadas a mujeres, teniendo un trato muy diferente hacia los hombres, lo que es abiertamente falso. Preguntas "indecorosas" acerca de ropa interior (me resulta muy gracioso que en el s.XXI esto se considere indecoroso, por cierto, y más aún en un programa humorístico) a famosos como a Maluma y otros tantos varones que han acudido al programa. Peter Dinklage puso bastante mala cara a una pregunta que aludía a su, ejem, reducida talla (no entraré en las polémicas que el propio señor Dinklage ha provocado sin ayuda acerca de su condición enana, que os dejo por aquí, para que vosotros valoréis si lo que dice os parece coherente o la bocachanclada digna de un gilipollas, mida lo que mida). Y sí, algo se comentó al respecto, pero no causó el revuelo de la desacertadísima entrevista a Las Chicas del Cable (a partir de la cual, se rebajó bastante el tono sexual de las entrevistas, precisamente a causa de las críticas) hacia 2016. Pero, como suele decirse, el mal que hacen los hombres les sobrevive y lo bueno queda enterrado con sus huesos.

Pero vamos al meollo de todo esto: la cuestión no es que Pablo Motos tenga más o menos gracia o que sus entrevistas nos encanten o nos parezcan un truño; eso entra en el gusto personal de cada uno y, como tal, es como olerse los pedos. Los nuestros nos encantan, pero los de los demás nos dan puto asco. El asunto está en ver cómo un gobierno tiene la frialdad de señalar con el dedo a ciudadanos que no han cometido delito alguno y azuzando a la población en su contra, dando a entender que todo aquel que no apoye la campaña y lance su ladrillito contra el señor Motos es un machista que apoya lindezas como el acoso callejero, la violación o el maltrato. Por desgracia, no exagero: solo tenéis que ver cualquier hilo de Instagram u otra red social y leer los comentarios para descubrir cómo se está polarizando a la población hacia un fanatismo de tres pares de narices.



Esto es al final algo de lo que he  hablado mil veces: los de arriba nos azuzan para pelearnos entre nosotros mientras ellos están a sus historias, viviendo de puta madre y con más privilegios de los que los de abajo veremos en nuestra puta vida, y de vez en cuando nos señalan a algún enemigo para que mantengamos la pelea calentita.
La diferencia es que hasta ahora no estaban siendo tan asquerosamente descarados.
Igual es porque se lo pueden permitir.
Igual es porque estamos ya tan anestesiados que ya les da igual mantener la compostura y pueden azuzarnos sin cortarse un pelo.


Tres cuartos de lo mismo sucede con el lamentable caso del colegio mayor Elias Ahuja de Madrid de hace unos meses: se demostró que el vídeo, que tantísimo había inflamado las iras del Gobierno por su contenido machista y violento, resultó estar cortado y, donde se veía a un puñado de universitarios berreando a las chicas de la residencia de enfrente "¡Salid, conejas, que os vamos a follar!", se obvió a las aludidas, las supuestas "víctimas vulnerables", respondiendo a la bastada con otra bastada como "¡Queremos más!¡Queremos más!". Se criminalizó una novatada que a mí me resulta ordinaria y que atenta contra el decoro, pero no como para poner de delincuentes sexuales a los que lo hicieron y de compararlos con la Manada, como se ha hecho. Con la Manada, tíos: con una panda de hijos de puta que no es que berrearan por la ventana de una residencia; es que esos, sin berrear, violaron al menos a dos chicas en diferentes puntos del tiempo y se jactaron de ello, lo cual, os pongáis como os pongáis, dista MUCHO como para semejante comparación. Se empleó una manipulación y un doble rasero repugnante en el momento en que se cortó el vídeo y solo se mostró la actuación de ellos, porque se ve que la de ellas ya no interesaba mostrarla. Se sacó a alguna de las residentes a las que aquello le parecía una borricada y se las expuso como "el sentimiento generalizado" (el clásico caso de tomar la parte, identificarla con el todo y manufacturar una conclusión a la que el personal tiene que llegar por cojones, bajo pena de formar parte de la cultura de la violación, justificar el maltrato o cualquier otra animalada que se nos ocurra). A ellos se les ha condenado públicamente y se les ha llevado directamente a la expulsión (pese a no ser los únicos partícipes), fomentado desde el Gobierno y sin juicio, en el momento en que se muestra el edificio de la residencia en esta última campañita gubernamental de la que estoy hablando (eso ya, sin mencionar, las declaraciones de la ministra, referenciadas en uno de los links previos, donde ella se permite el lujazo de ir diciéndole a la gente qué es machista y qué no, o quién apoya o justifica las violaciones, según ella y su sacrosanto e infalible criterio. Gracias a sus magníficas gestiones, se está rebajando la condena de violadores de facto y no en potencia, pero los que justifican la violación son los demás). Esto, por no mencionar el caso del futbolista Rubén Castro, absuelto de un delito de maltrato (no una, sino DOS veces, en 2017 y en 2021), pero al que se ha acusado igualmente desde la campaña. Pero se ve que al Ejecutivo que una persona haya sido absuelta dos veces no le basta para seguir acusándola; lo que decida el Poder Judicial, a lo que se ve, se la suda y se puede andar socavando su legitimidad, a menos que se trate de cosas que le beneficien. Entonces los jueces ya no son unos machistas, sino que son "una parte necesaria de nuestro sistema democrático". Pero eh, cuando no te apoyan, es completamente legítimo cuestionar a un poder entero. Fabuloso. Democrático. Una putísima preciosidad.


Tiene tanta lógica y sentido común como decir que un profesor, por cometer una falta de respeto al decoro tal como tirarse un pedo en clase, es un pederasta. Me parece que aquí las instituciones podrían medir un poquito sus palabras a la hora de abrir la boca, porque no están en una puta barra de bar. Se supone que son profesionales que están administrando un país.


Aun en el caso de haber sido condenado: el gobierno no tiene potestad alguna para vulnerar el honor DE NADIE, menos aún de una forma tan simplista y subjetiva ("¡Ahí, ahí está el monstruo!") y andar provocando un linchamiento público. No es su puto trabajo, de hecho: si el ejecutivo considera que el señor Motos, el Xokas o cualquiera están cometiendo un delito, la fiscalía del Estado está para actuar de oficio e incurrir en un proceso que los siente en el banquillo de los acusados. Pero vamos a ser honestos: si no actúa de oficio para llevar a juicio a dos policías condenados por violar a una chica de dieciocho años en la  Costa del Sol (librándose de la cárcel gracias a un pacto con la víctima para que ésta no tuviese que revivir semejante episodio una y otra vez, por cierto), ¿de verdad nos creemos que serían capaces de actuar por algo así?

Pues la respuesta es que lo mismo sí que son capaces: vivimos en una sociedad que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Impera más perseguir y lanzar a los perros a alguien cuyo único delito (tipificado) es cagarla cuando abre la boca que a aquellos que usan a las mujeres y se las follan por turnos en un portal mientras ésta está inconsciente (de hecho, es tristemente cierto: el caso de la Manada, que fue el pistoletazo de salida para la ley del Solo sí es sí, podría acabar beneficiado de la forma más lamentable de la rebaja de penas de los agresores. Y esto, ESTO, nos tiene que parecer una medida ejemplar. Por cojones y sin derecho a crítica, réplica o cualquier mínima discordancia)



Que yo digo que, para ir tanto de demócratas, de hablar de un estado de derecho y para defender tanto la Constitución, aquí los genios están vulnerando derechos como el 14 (igualdad ante la ley), el 18 (derecho al honor), el 16 (derecho a la libertad ideológica) o el 20 (libertad de expresión). Por no mencionar detalles como pasarse la libertad de cátedra por el forro de los huevos y decirle directamente cómo tiene un profesor que hablar a su clase o los temas que tiene que tratar, estén o no relacionados con su asignatura.


Y todo esto, todas estas campañas de mierda, se hacen con una pasta que está destinada a campañas informativas: campañas que no van a disuadir a los violadores de violar porque, por desgracia, al violador, las campañas informativas se la sudan; campañas que no van a hacer que una persona acomplejada de pronto quiera ir a la playa porque, joder, si tienes un trauma o un complejo, no existe nada más legítimo y digno que someterte a terapia (si te lo puedes permitir, claro). Que la terapia de "Eres bonita y chupiguai" te venga desde el gobierno, tratándote como si tuvieras trece putos años y estuvieras en una esquina del patio del colegio mientras las demás juegan a la comba, a mí al menos me resulta denigrante. Y antes de que lo pregunte nadie, no: yo no voy a la playa ni me gusta mostrar mucho mi cuerpo (puede pasarme sin ser mujer, así que no me vengáis con la parida de "Es que para una mujer es peor". Los complejos son los complejos, y el victimismo galopante y caradura que estoy empezando a ver en el temita me toca los huevos a dos manos, como si por el hecho de ser hombres ni sintiéramos ni padeciéramos o, de hacerlo,  no tendríamos derecho a decir ni media porque "para una mujer es peor". Iros a la mierda un ratito). Y no: no me siento representado si un gobierno de pronto saca una campañita casposa diciendo que no tenga miedo de ir a la playa. No voy porque no me sale de los putos cojones o por el motivo que sea, ¿estamos? Dejad de meteros en lo que haga yo o deje de hacer con mi puto tiempo libre y haced vuestro puto trabajo, que es administrar el puto país. No sois nuestros padres, ni nuestros mentores, ni tenéis la talla moral para dar lecciones de nada. De hecho, la catadura moral de la clase política, en general (o la falta de ella, que acabaríamos antes), sería para un post completo.



De hecho, debo decir que me está tocando muchísimo la bolsa escrotal ver cómo aquí algunos parecen autoerigirse en el monopolio de la vulnerabilidad: Si estás canijo y se meten contigo por ello, o no hacen más que decirte que te hacen falta unos potajes (literal en mi caso), no tienes derecho a quejarte porque los obesos lo pasan peor que tú, y te tienes que joder. Por lo general, esto lo dice alguien que no está obeso, pero da igual: el obeso es más vulnerable porque según no sé qué escala de valores (bastante perversa, por cierto), ellos tienen menos privilegios.
Con el tema del género, pues similar: tú puedes tener una pareja mujer que te humilla en público; puedes sentirte acomplejado de mostrar tu cuerpo porque, joder, no te gusta. Puedes tener mil traumas, o puedes haber pasado por cientos, miles, de experiencias desagradables a lo largo de tu vida que te han dejado marca.
Pues no te falta el intelectual de chichinabo minimizando lo que te pase y diciéndote que te den por el culo, porque estás en el "lado opresor/privilegiado" de la sociedad y, como hay gente que lo pasa peor que tú SOLO por estar en el otro bando, tú no tienes derecho ni a manifestar tus complejos, inseguridades, traumas, lo que sea. Muy empático y tolerante, sí señor.
Ya solo les falta decir que cualquier carga que tengas en tu mochila personal te la tienes bien empleada por haber nacido con el órgano genital equivocado.


Volviendo al tema, hablamos de campañas que no van a hacer que el contribuyente se sienta menos insultado cada vez que el gobierno se dedica a tirar balones fuera y cargarlo con la culpa de todo, desde el consumo excesivo de energía, la poca conciencia con el medio ambiente, el machismo rampante en la sociedad y cualquier día hasta de que se acerque un meteorito a la Tierra y nos barra del mapa. En vez de luchar por la gente, se habla por ella, representándola en lo justito, se la trata como si fueran niños de cuatro años y se les dopa con información malversada. Todo desde el mismo gobierno, con la cara dura más grande y dando a entender que, si no apoyas toda esta sarta de mentiras es porque eres un machista, fascista o yo qué sé ya.

Yo solo digo una cosa: si un Estado anda diciéndole a la gente lo que puede o no pensar (incluyendo cursos de orientación OBLIGATORIOS en las escuelas acerca de materias que no computan), se dedica a señalar enemigos con nombre y apellidos con el dedo sin pasar por un tribunal o directamente sin dejar que actúe el Poder Judicial, que para algo está (ciudadanos señalados que oye, siguen siendo ciudadanos y también pagan sus impuestos) y se dedican a decirle a la gente que no tienen cabida en la sociedad, o se dedican a montar campañas victimizantes, basadas en unos dobles raseros vergonzosos y descarados, a mí llamadme loco o ignorante, pero yo aquí no veo actitudes de un sistema democrático ni de coña.

Pero supongo que los fascistas somos todos los demás. No ellos. Ellos no. Nunca. Jamás. Son seres de luz que están ahí, en sus asientos, por sus méritos, sus logros y no por nepotismo o por haber apuñalado por la espalda a todo el que tenían al lado hasta que han alcanzado el puesto que ostentan. Todos esos seres magnánimos están ahí para ayudarnos, para protegernos y para hacer de esta sociedad algo más justo. No hay más que verlo.

martes, 25 de agosto de 2020

Escupiendo Rabia: Anatomía de un desconfinamiento, Un país muy maduro



Hacia 2007, un científico llamado James Watson, publicó un polémico estudio en el que aseguraba que los africanos eran intelectualmente inferiores a los europeos. Dicho estudio no tardaría en liarla muy parda y, posteriormente, provocar que al susodicho científico (Premio Nobel por haber descubierto la doble hélice del ADN) le retirasen todos sus premios y fuese apartado de la comunidad científica con deshonor. ¿Por haber demostrado algo políticamente incorrecto? Pues no: por haber falseado de forma abierta y descarada su investigación, para así darse la razón a sí mismo. Que la conclusión desde la que partiese (no a la que llegase, que no es lo mismo y partir de una conclusión, en ciencia, está al mismo nivel ético o peor que plagiar el trabajo de otros) apestase a un racismo más recalcitrante que el Klan ya es como un doble combo cuando su metodología en este trabajo, sin despeinarnos mucho al usar el término, era una putísima mierda.


Que para otra cosa no os digo que el tío no valiera, pero para este estudio científico en concreto... aquí tenéis una representación gráfica de su metodología. Se ponga el tío como se ponga.


El caso del señor Watson es de los más modernos, pero algún otro me fue mostrado en la universidad hace ya muchos (joder, demasiados y no recuerdo bien el nombre, pero he encontrado bastantes ejemplos de racismo científico aquí o aquí) años para ilustrarme algo que es evidente, pero que no parece admitirse: que no toda investigación científica es tan científica como pretende venderse, y que los datos se pueden falsear.

Nos meneamos hacia 2020, en pleno Siglo de los Iluminaditos y vemos cómo estas mierdas no solo siguen pasando, sino que proliferan a lo bestia. Si hace unos treinta, cuarenta, cincuenta años se apartaba de la comunidad científica a un señor, tendíamos a pensar en casos como el del señor Watson o el de Josef Mengele; gente que usaba la ciencia como artimaña o como excusa para hacer lo que le saliese de los huevos, o para justificar lo injustificable. Que un desalmado de estos practicara la vivisección en un ser humano con el pretexto de "la ciencia", para el ser humano de a pie (quiero pensar, y es lo que realmente espero) se veía como una aberración. En tiempos algo más civilizados, entendíamos que se apartara de la comunidad científica a estos Frankensteins que iban de científicos (o puede que en algunos casos lo fueran, como Watson, ya que su descubrimiento de la doble hélice del ADN es de considerable importancia para la ciencia moderna) pero que, en el momento menos pensado, asomaban la patita y demostraban ser unos cabronazos de cuidado, fuese algo digno de ser sancionados como es debido.


Aquí no hablamos de ideología, sino de ética. Si tus métodos consisten en falsear, manipular y mentir para usar tu condición de científico como respaldo a unas conclusiones del tipo que sean, tu ética es digna de patada en el culo.
O en los cojones, ya depende de lo gordo que sea lo que hayas hecho.


En 2020, sin embargo, no es ya solo que proliferen: es que encima se aplauden. Existe una especie de corriente de pensamiento narcisista a más no poder, consistente en llevar la contra a cualquier cosa de las que hay evidencias más que probadas, y de las que hay una literatura científica como poco extensa. El argumento: "Es que nos están mintiendo", y con eso ancha es Castilla y se quedan todos estos como recién cagados.
Más arriba se vienen los tíos cuando encima se enteran de que ALGÚN científico (un Watson o un Mengele de la vida; insisto, no todo el que sea científico hace un uso ético de la ciencia o dice la verdad, por muy científico que sea) respalda sus chorradas. En ese momento, ya toda la especulación y el magufismo digno de programa de ufología de cadena local pasa a un nuevo nivel y se convierte en un Movimiento Revolucionario. Aunque ellos mismos puedan ser los mentirosos.


Que es increíblemente cojonudo decir que las noticias mienten y argumentar, al mismo tiempo, como cierto, una fake news sacada de cualquier oscuro rincón de la red. Es como si yo digo que el Slenderman es una leyenda urbana para decir que Momo (el teleñeco chungo este que sale en la foto) sí que es real.


Vamos a pararnos un poco en esto para analizarlo: cuando hablamos de revolución, lo normal es pensar en un cambio radical en un sistema establecido para instaurar algo nuevo, o bien para volver a algo más antiguo que rompe con esto. Al menos, es así en la teoría, pero ojito, que no implica algo necesariamente mejor solo por el mero hecho de ser diferente: a mí cuando me hablan de la Revolución Francesa, sinceramente, me da la risa floja porque revolucionar, revolucionar, revolucionó poco. Aquí es donde diréis que se me va la olla y que me ponga a estudiar historia y todas esas argumentaciones modernikis de hilo de red social, pero vamos a verlo de esta manera: Francia pasó de tener un tirano como Luis XVI a tener otro tirano como Robespierre que, vale, que iba de ilustrado y de intelectual, y de libertador y todo lo que tú quieras... pero instauró un sistema prácticamente dictatorial (o, si queréis, quitadle el prácticamente) conocido como El Terror. Este sistema no se llamaba así porque hicieran ciclos de pelis de Clive Barker o de James Wan los sábados por la noche: se llamaba así porque el primero que medio quisiera toserle al señor Robespierre, se daba un paseíto por la guillotina que mejor que no contaran luego para irse de cañas con él. En resumidas cuentas, el pueblo pasó del hambre y el miedo con Luis XVI al miedo y la opresión de Robespierre.
Un cambio cojonudo, dónde va a parar.


El Robe: "Hola putos, he venido a liberaros de vuestras vidas de mierda".
El pueblo: "Oh, ¿entonces nos vas a dar una vida mejor, ahora que el rey ha muerto?"
"No, imbéciles: cuando digo que voy a liberaros de vuestras vidas de mierda, era literal. Al primero que me mire mal, a la guillotina. Al primero que se oponga a mí, a la guillotina. Al primero al que no le gusten los calamares en su tinta, a la guillotina".
"¿Los calamares en su tinta por qué?"
"Porque me gustan a mí. Ah, lo olvidaba: AL PRIMERO QUE ME PREGUNTE ALGO, A LA GUILLOTINA".


Y sí, podemos decir que Luis XVI llegó al trono sin ser elegido, solo por haber nacido en tal o cual familia y blablablá. Cierto. Pero es que Robespierre llegó ahí básicamente por ir apuñalando, decapitando u ordenando matar a todo aquel que se pusiera en su puto camino. Hijoputa uno, hijoputa el otro, se me pongan a mí como se me pongan. Pero, comparaciones aparte entre uno y otro para ver quién tenía la pinga más larga, lo cierto es que la famosísima revolución, para lo que es el pueblo llano, supuso básicamente en cambiar de dueño... y poco más. Y si ya pensamos en  lo que vendría después (me refiero a Napoleón), esa "revolución" se trasladó a Europa con una guerra que, como cualquier guerra, no le hizo bien a nadie.


Y aquí, Luis XVI, depuesto y ejecutado durante la Revolución. Me gusta ser justo y no voy a sacar a pasear ni filias ni fobias. Al que defienda que por ser rey había que cargárselo, yo le diré que el republicanismo a ultranza me sobra. Si bien se cargaron a este por ser un cabrón, ni de coña se me ocurre defender al que lo hizo, porque fue cabrón y medio, por republicano que este fuera. Como si era el puto Jesucristo el que instauró el Terror. Hay burradas que son injustificables, vengan de quien vengan.


Con esto vengo a decir que cuidadito con los que van de revolucionarios, porque lo mismo nos la meten doblada. Especialmente cuando los susodichos revolucionarios son de los que se lanzan hacia las masas para decirles que son unos ignorantes y hacer unas aseveraciones a cuál más arriesgada, sin demasiadas evidencias que las respalden.

Es un poco lo que hemos estado viendo a lo largo de estos últimos días, con todos esos grupitos de antimascarillas y demás. Llevo varios días viendo a esos grupitos de autoproclamados librepensadores y revolucionarios cachondearse de los demás y llamarlos borregos... cosa que me daría que pensar si hubiese visto una sola prueba (seria, y no bulos ni teorías chusqueras) que respalde lo que dicen. Al igual que los terraplanistas, los antivacunas y otras subespecies de conspiranoicos (véanse los que hablaban de los chemtrails y algún otro), su principal argumentación es "Despierta, que te están mintiendo".


Con tanto como se flipan los conspiranoicos, me extraña que ninguno haya visto rayas de farlopa en los chemtrails. Me resulta algo más creativo que eso de que nos fumiguen.


Nos están mintiendo.
Vale. Esa parte no es difícil de creer. De hecho, me parece hasta una soberbia obviedad, que desde luego a mí no me impresiona en lo más mínimo. El que está arriba, por descontado, no te va a decir TODA la verdad por tu cara bonita, o porque te lo merezcas. Siempre hay intereses, y por mucho que berree uno, pues está claro que no se puede contravenir a los intereses de los poderosos. Hasta aquí, fenomenal.
La parte que me parece prueba de una enorme decadencia filosófica, intelectual y social consiste en que eso de decirnos que nos mienten se convierta, de pronto, en un mantra que justifique el "aquí vale todo". Me explico: aun pese a la confusión de si era recomendable u obligatorio llevar una mascarilla en las primeras etapas del confinamiento (confusión que entiendo, porque en su momento no había mascarillas suficientes y cualquiera era el guapo que las ponía obligatorias sin que se provocasen más saqueos), yo diría, desde mi punto de vista, que una mínima protección no hace daño a nadie de lo que viene siendo un virus que se propaga por la saliva. Lo mismo que el lavarte las manos si el virus sobrevive en según qué superficies y demás. ¿Que eso matará al virus? Pues probablemente no, pero sí es verdad que algo debería proteger; en el peor de los casos, podemos decir que no hace daño a nadie estar protegidos. Aunque sea como precaución. A mí, al menos, ni me causa mayor molestia, ni siento que pierdo mi identidad como individuo, ni putas hostias.


Anda que no he visto yo máscaras de estas hasta en los partidos de chapas de mi barrio y nadie ha soltado la parida esa de perder la identidad...


Pues ahora llegan unos cuantos iluminados y su único argumento es "Esas mascarillas no valen para nada porque te están mintiendo".
Pongamos que sí, que es cierto y me están mintiendo: ¿Cuáles son las evidencias y cuáles son las publicaciones (serias) que respaldan eso? Y de haberlas, ¿de cuántas hablamos frente a las que sí dicen que son, al menos, una forma de protegerse? En un mundo medianamente coherente, menos narcisista y con menos ganas de hacerse los especiales, una persona medio normal lo que haría sería poner en la balanza el número de investigaciones en favor de una, frente a las que están en contra. Lo suyo sería sopesar si unas y otras tienen el respaldo de la comunidad científica (porque, insisto, que tengas tu carnet de científico no es lo único que te puede dar la razón; aquello que publicas tiene que ser contrastado, corroborado y respaldado por otros científicos y no ser lo que a uno en concreto le salga del rabo). Y ya a partir de ahí, pues valorar qué tiene más credibilidad y qué no. Y ya, si ves que ni por esas, que la comunidad científica no se pronuncia, que la opacidad es TOTAL, y que todo es tan tan dudoso, pues entonces ahí sí te crees lo que te parezca. Pero es que eso no ha pasado.


—Aquí me dicen que el 5G es responsable de un virus... ¿Dónde están los estudios que respalden esto? ¿Están contrastados?
—No, sabio Salomón. Pero lo dice un tipo.
—¿El tipo es virólogo?
 —Es urólogo, sabio Salomón. Sigue siendo médico.
—Ya veo... ¿Es el único?
—No, lo dice también un homeópata.
—Entiendo, un urólogo y un homeópata hablando de algo que no compete directamente a su especialidad.
—Bueno, un homeópata...
—¿Un homeópata está reconocido como científico?
—Es ciencia alternativa, sabio Salomón.
—Insisto: ¿Está reconocido por el resto de científicos?
—... No.
—Y un urólogo lo está, pero no trabaja con virus, ¿verdad?
—Tampoco.
—¿Cuántos estudios hay que refuten lo del 5G?
—Pues... de momento no han encontrado evidencias de la correlación, sabio Salomón.
—Entiendo. Científicos que sí están relacionados con la virología no encuentran relación, frente a un científico que no tiene nada que ver y otro que ni siquiera está reconocido como tal. ¿Estoy en lo cierto?
—Así es, sabio Salomón.
—¿Y la gente a quién se está creyendo?
—Pues, se va a reír con esto...


Pero es que el s.XXI ni es racional, ni civilizado ni coherente: se ha instaurado una dictadura del "YO" que resulta a todas luces aborrecible. Ya no se busca la verdad, sino tener la razón. Y en el mundo digital, es muy fácil tenerla: busca cualquier cosa que te dé la gana, por absurda que sea, y encontrarás algo que la respalde. Da igual que hablemos de algo que esté más que probado, o algo que desde hace siglos sepamos que es así. Si quieres ser especial, puedes encontrar una Verdad a tu medida en la red.
No necesitas pruebas, ni que la ciencia te respalde con estudios ya más que probados. Todo eso pasó de moda: lo único que necesitas es tener una opinión y al menos 1000 capullos detrás opinando la misma chorrada. Con eso, ya da igual que dos más dos sean cuatro. Te montas una plataforma de Negacionistas de las Matemáticas y puedes ir con tus colegas diciendo que dos más dos son siete y que las matemáticas mienten, aunque tú no tengas un solo dato a tu favor.
1000 capullos a tu lado diciendo eso y ya podéis ir exigiendo respeto por ahí, aunque seáis unos auténticos ignorantes. Y si ya queréis ir de guais, pues ya le decís a la gente que les están engañando, que se informen (de las fuentes de mierda e inventadas por vete tú a saber quién), que hay "otra realidad" y que hay muchos intereses.


"Venga, decid todos juntos: ¡A LA MIERDA LAS MATEMÁTICAS! ¡Lo vamos a petar en nuestra página de Fleisbus!"


Eso de los intereses es una carta cojonuda para justificar cualquier estupidez que se diga. De hecho es uno de los grandes argumentos del terraplanismo, que viene a sostener que los gobernantes del planeta desde el s.XVI (o desde los griegos, si contamos los primeros cálculos matemáticos para sacar el radio de la tierra) es que "les interesa que pensemos eso".
Ajá, vale.
Supongo que Copérnico, Galileo y luego todos los gobernantes del planeta entero a lo largo de unos 500 años se llevan royalties de movidas como esta. Partiendo de esa base, todo bicho viviente que forme parte de ello, desde políticos hasta geógrafos, pasando por meteorólogos, físicos, matemáticos, astrofísicos, astronautas, profesores de primaria, pilotos, marineros, repartidores de Amazon y no sé si me dejo a alguien por el camino, forman parte de una conspiración a escala internacional para hacer creer al vulgo que la tierra es redonda como un enorme testículo. Y además, sacan tajada de ello.
Brillante el plan. Absolutamente brillante. Me extraña que tengamos crisis económicas con semejante meneo de pasta solo por ocultar que la tierra es plana. Vaya, con semejante negocio tan bien montado todavía me sigo preguntando cómo se dedica nadie a la telefonía móvil o al petróleo.


"Hola putos, soy rico de cojones. No me dedico ni a la industria, ni a la bolsa. Ni siquiera trafico con drogas. Tengo toda la pasta que tengo a costa de hacer creer a la gente que la tierra es redonda. Me llueven los putos billetes de 500 con eso, ¿vale?"


Con el COVID la movida ha sido más o menos en el mismo plan: ahora se ha puesto de moda decir que el virusete este pues oye, como que no existe; otros, con menos pelotas para soltar semejante cabestrada después de la oleada de muertos que nos llevamos comiendo desde finales del año pasado más o menos, te dicen que sí, que el virus existe, pero que oye, que las medidas sanitarias pues como que no valen para nada. Que la mascarilla no solo no te protege, sino que encima te puedes morir por llevarla. O que vas a sacrificar tu identidad, como (atención a lo que dicen) hicieron los musulmanes para acabar con la individualidad de las mujeres. Sin islamofobia implícita en este argumento de mierda, ni racismo ni nada, oiga. Y, muy especialmente, atención a la patada cultural propinada por un puñado de catetos, porque el hiyab no tiene nada que ver con la individualidad, ni con la represión. Pero oiga, aquí los genios, a lo suyo. El Islam miente también. Aquí miente todo el mundo, menos ellos.
Frenemos.
Yo hasta donde he visto, los muertos que nos llevamos comiendo (oficialmente) desde febrero o así eran gente que precisamente NO llevaba mascarilla (porque no las había) y se infectó. Hasta la fecha, no he visto en ninguna parte del planeta a nadie que haya muerto por hipoxia por haberla llevado.
Ah, perdón, lo había olvidado: los hay pero no quieren que lo sepa, ¿verdad?


No deja de sorprenderme ver cómo los que ladran contra un supuesto "Nuevo Orden Mundial" al mismo tiempo sean capaz de lanzar argumentos tan islamofóbicos y racistas (por no decir que son abiertamente falsos desde el punto de vista cultural) y se queden tan panchos.
Sobre todo cuando vemos la peregrinación a la Meca de este año y nos damos cuenta de que esos que ponen de incivilizados y de salvajes resulta que han tenido muchísimo más cuidado por mantener las normas de higiene y seguridad que, pongamos, los taurinos y los empresarios de discotecas de aquí, solo por poner un ejemplo de lo civilizadísimos y chupiguais que somos, con nuestras lecciones de moral.
Es como poco interesante, que siempre que pase algo malo se eche la culpa al Islam, como si todo viniera de ahí.
Es más interesante aún que esos argumentos los he visto de gente que iba de "esotérica" por la vida y de "anti Nuevo Orden", con unas argumentaciones a cuál más de ciencia-ficción, y asegurando tener la mente hiperabierta.
Pues menos mal, hijos míos, si a la primera de cambio ya estáis tirando contra una raza o una religión que no os mola.


Muy bien, vamos a retroceder un poquito en el tiempo, antes de la alerta sanitaria. Nos vamos a ir a cualquier hospital. Concretamente, nos vamos a meter en un quirófano de cardiología, o de neurocirugía. De esas especialidades megachungas en las que, si te operan, te juegas el tipo de lo delicadas que son. Operaciones que duran HORAS.
¿Lo visualizamos?
Muy bien, vamos a mirar al cirujano que está operando. A su anestesista. Al equipo de enfermería, a todo el que esté ahí dentro. TODOS llevan mascarilla durante horas. Multipliquemos esa operación por todas las que ese equipo lleve a cabo en un día, o en una semana.
NINGUNO se muere. Es que ni marearse, ¿vale?El mundo sanitario no está tan boyante de personal como para andar sacrificando a sus trabajadores a diario por una convención arbitraria: si llevan mascarilla, igual lo lógico sería pensar que se lleva POR ALGO. Lo mismo que los guantes, lo mismo que todo lo que supone una protección. Por esa regla de tres, podemos decir que el albañil que lleva casco está haciendo el canelo porque no le pasa nada por no llevarlo. O podemos decir que el cinturón de seguridad no vale para una puta mierda... pero esas cosas no tenemos cojones de decirlas porque quedamos como unos auténticos descerebrados.


Aparte, vamos a pensar con la cabeza, joder: para que te dé una hipoxia, la mascarilla tendría que ser HERMÉTICA, y no lo es. ES UN PUTO FILTRO, ¿vale? Sigue entrando aire, pero filtrando en la medida de lo que puede bacterias, gérmenes y virus. No te vas a ahogar por ponerte un puto filtro en la cara. Si acaso, lo que vas es a oler tu puto aliento, pero a menos que seas un guarro (y muy guarro), no te vas a morir de eso.
Lo triste es que esto haya que explicarlo.

Con el tema del COVID, sin embargo, el personal se envalentona. Parece ser que el hecho de enfrentarse a un virus desconocido hace que la gente más ignorante de pronto se sienta en posesión de la verdad y se vea con los santísimos huevazos de llevarle la contra no a un médico (que, insisto, uno solo lo mismo se equivoca o puede estar falseando las cosas) sino A TODOS. A médicos, enfermeros y cualquier bicho viviente que se dedica a salvaguardar la salud del prójimo. Porque, aseguran "hay médicos rebeldes que luchan por la verdad".
No todo rebelde lucha por la verdad ni todo el que se opone a la mayoría tiene razón. Eso es una falacia tan gorda como asegurar justo lo contrario. Con lo cual, casi que trae más cuenta quedarse con lo que estamos viendo: que cuando estábamos confinados, conseguimos bajar el número de muertos; ahora, en cambio, al comportarnos como si no hubiera virus, está habiendo repuntes.
La asociación parece evidente, al menos. Y si hay más factores, que venga alguien y los aporte de una forma concienzuda y no con rumores. Eso tenía gracia con el "Jaque mate, ateos". Aquí nos estamos jugando la vida de mucha gente.


"No he estudiado en mi puta vida. No filtro lo que leo, y solo me creo lo que vaya en contra del sistema totalitario, fascista y opresor. Me encantan los blogs de Pichagorda_19. Dan Brown me parece un fascinante historiador. He aprendido mucho sobre ciencia en los hilos de homeopatía de Tuister. Mis conocimientos de política se limitan a lo que sueltan Llustubers, que son unos cachondos y dan mucha caña. No veo la tele porque me engañan. La prensa está comprada y no la leo.
Pero me informo".


Pero estoy viendo que aquí el que haya gente que se debata entre la vida y la muerte como que a los grupitos que buscan ser especialitos y diferentitos como que les da igual. En un alarde de generosidad, todos estos que dicen ser unos ilustrados y unos buscadores de la verdad, lo que están demostrando es un egoísmo tremendo: prefieren que se les dé la razón a que deje de morir gente. Porque al parecer su opinión de mierda está por encima de la vida de los demás. Y con semejante actitud, encima parece que hay que respetarlos. No solo respetarlos, sino aceptar lo que dicen y ya puestos, hasta comulgar con su credo de mierda y hacer lo que ellos dicen.
Son de los que, sin más evidencias que un cabreo enorme y una fe que roza el fanatismo integrista, se te plantan en Madrid exigiendo La Verdad (que para ellos no es más que el hecho de que venga alguien y les dé la razón y les diga que sí, que son todos unas mentes iluminadas y que ellos son los que van a salvar el mundo del Mal).
Mis amiguitos y yo nos opusimos al sistema y salvamos al mundo de la Mentira.
Y esto se tiene que ver como una muestra de madurez.


"¡Y QUEREMOS QUE ABRAN YA LA WARNER!"


Debo decir que me resulta particularmente triste, y particularmente hipócrita, ver cómo hemos pasado de un punto a otro: hace poco menos de medio año estábamos poniendo a los sanitarios de héroes. No hacíamos más que decir que esto lo parábamos entre todos, y se nos llenaba la boca diciendo que teníamos que quedarnos con lo positivo. Que de una tragedia podíamos aprender a aunar esfuerzos por un bien común.
Hace cosa de unos meses se nos encogía el corazón al ver cómo el Palacio de Hielo de Madrid hacía las veces de morgue para... yo qué sé, cientos de muertos que cayeron ante el virus de forma casi súbita. Se nos saltaban las lágrimas cuando veíamos en las noticias cómo la UME entraba en alguna residencia de ancianos y se encontraba muertos a buena parte de ellos. Aplaudíamos las muestras de solidaridad entre vecinos y hasta jugábamos al bingo con el tío del balcón de enfrente.

Ahora todo esto parece haberse olvidado de la forma más insultante posible: ahora resulta que tenemos mentecatos que montan manifestaciones para exigir que les abran el Louis Vuitton. Gente que la lía muy parda porque, debido al número de rebrotes, les están cerrando las discotecas y eso parece que es inaceptable. Empresarios de ocio nocturno que, en vez de pedirle al gobierno que les den ayudas para paliar sus cierres temporales (lo que vería muy respetable, dada la situación), se ponen a echar mierda sobre otros sectores como el del transporte, diciendo que esos sí tienen la culpa de los rebrotes y que ellos son unos santos varones. Gente que para argumentar todo esto no tiene otra cosa que decir que esto del virus es mentira y que tiene derecho a enfrentarse a una ley que le obliga a guardar las mínimas medidas de seguridad. Y con el narcisismo de decir que ellos sí que son unos librepensadores y unos libertarios o como coño se quieran llamar, no como los demás, que somos imbéciles por ser... ¿Por ser qué? ¿Prudentes? ¿Por tener un mínimo respeto por toda la gente vulnerable o por toda la gente que SÍ está haciendo algo por los demás?


Voy a ser extremadamente duro con lo que voy a decir, con lo que voy a subrayar que, al ser mi opinión, pues como mi opinión quiero que se quede y ya está, pero para mí no todo el mundo es igual. Si tengo que elegir entre un sanitario que se compromete a ayudar a los demás y lo da todo por que estemos mejor y un bocachanclas que pone en riesgo a todos, para mí ambas personas NO tienen la misma valía.


Debo decir que estoy un poco hasta los huevos ya de todos aquellos que se piensan que por ir en contra de lo comúnmente aceptado ya se ven con la razón. Hay veces en que sí, que conviene desafiar lo establecido, y hay otras en que trae mucha más cuenta arrimar el hombro con los demás. Esto no va de ir contra corriente o de querer ser diferente; de lo que va es de tener un mínimo de sentido común y de empatía, y no veo que nuestra sociedad la esté demostrando en lo más mínimo. Lo que estoy viendo es un puñado de hambrientos de laiks, de gente que no parece tener nada más que hacer en la vida que ponerse a sí mismo una etiquetita para sentirse sobre los demás, y de gente a la que la vida del prójimo en general se la sopla.
Pero oye, les preguntas a todos y sí que están concienciados. Sí que son listos. Sí que tienen los ojos bien abiertos. La gente palmando a su alrededor, otra tanta comiendo mierda y partiéndose el lomo por frenar esto, pero ellos son los buenos. Los intelectuales. Los que nos van a salvar.
Los que no han salvado a nadie en su puta vida, pero se ponen las medallas de lo que hacen los demás, solo "teniendo una opinión".


—Hemos vencido al virus.
—¿Pero tú no decías que no existía?
—Yo jamás dije eso.
—Mira, en tu tuis de junio, decías "Sois tontos, el virus no existe".
—Eso es otra manipulación más del sistema. Es lo que quiere que pienses.
—Vaya, que en la vida tú has dicho una gilipollez.
—Jamás.


Librepensadores.
Un librepensador no es el que va contracorriente, queridos, a ver si vamos quedándonos con esto de una puta vez: un librepensador es aquel que va viendo cómo van funcionando las cosas y saca sus conclusiones. Dichas conclusiones pueden ir con o contra la corriente, pero es que el objetivo del librepensador no se mide en función de la corriente. Se mide en función de las evidencias que encuentra. Si tú eres de esos que ve una opinión social o generalmente aceptada y la acepta sin reservas no es que seas muy librepensador... pero es que si la niegas de pleno SOLO porque la mayoría la acepta, TAMPOCO. Si en el primer caso eres el típico que come de lo que le echan, en el segundo eres el que sin pruebas de ningún tipo estás asegurando que todo es mentira. En resumen, eres otro Watson: estás llegando a la conclusión sin pasar por una hipótesis ni por ningún tipo de análisis mínimamente objetivo, con lo que no te acercas a la verdad ni de lejos. Solo te cuentas a ti mismo un cuento que quieres oír, y te dedicas a quedarte con UN dato que te da la razón, frente a CIENTOS que te la refutan.
Eso no te convierte en un librepensador, ni en  un buscador de La Verdad. Al negar lo que no te interesa, ni siquiera cuentas con el respaldo de una metodología científica. Solo tienes una opinión infundada, y una opinión infundada no es más que una mentira que se cuenta uno para irse a la cama por las noches pensando que el mundo algún día le dará la razón... aun sin merecerla.


—¡QUE YO TENGO UNA OPINIÓOOON! ¡A MÍ HAY QUE RESPETARMEEEE!
—Aun sin tener ni puta idea de donde tienes la cara, ¿no, campeón?
—¡QUE ME DES LA RAZÓN, PUTO BORREGO!


Y aquí seguimos, queridos Distópicos: en lo que va de año ya nos hemos comido una pandemia (que muchos dicen que es mentira. Lo mismo la gente se muere de aburrimiento, no te jode) y un confinamiento (que, pese a que aplanó la curva, algunos están ya con sus movidas de que no valió para nada). Ahora estamos pasando por una etapa de evidentes rebrotes (en el momento en que abrimos la frontera a países que ni confinaron ni han pasado todos los tests PCR que dicen, pues estaba cantado que las infecciones por turismo extranjero se disparasen) y de enfrentamientos intestinos, que son los favoritos del país.
Y esto es lo que me da más vergüenza de todo.


"Duelo a garrotazos", de Goya.
La sociedad española, definición gráfica.
Data de 1874. Ahí ya se veía el rollito que llevamos.


España durante el confinamiento dio muestras de ejemplaridad a la hora de respetar las medidas. Por mucho que joda a los Unamunitos, que son los primeros en decir que somos la raza inferior y que lo hacemos todo peor que los demás, resulta que hemos sido uno de los países con más transparencia a la hora de hablar del tema (no soy el mayor fan de este presidente, pero le reconoceré que saliera todas las putas tardes a contarnos cómo iba la cosa. Llorad lo que os dé la gana, pero sé de buena tinta que personajes como Macron o Boris Johnson no lo hicieron. De hecho en Francia o Inglaterra ni se está hablando del número de contagios con la misma franqueza que nosotros, y estoy bastante seguro de que ni siquiera están contabilizando sus infectados o sus muertos con la mitad de precisión y honestidad que nosotros... porque es que NI SIQUIERA HABLAN DE ESO). Basta con que desconfinemos levemente para que ahora nos pensemos que esto ha terminado ya; aparte de la buena cantidad de extranjeros que nos han infectado (véase el éxodo de franceses que tomó Cataluña, País Vasco y Aragón en el mismo momento que abrimos las fronteras, o la llegada de alemanes e ingleses a la Comunidad Valenciana y Andalucía), lo que estoy viendo es que aquí la gente parece priorizar su derechito (lo llamo así porque me niego a llamar "derecho" a unas putas ganas) a irse de tapitas o meterse en una discoteca a mantener la precaución.



Lo de siempre: siempre estarán los lumbreras que echarán a la inmigración la culpa de los rebrotes... pero en ciudades como Málaga, por poner solo un ejemplo, esos inmigrantes que venían infectados fueron ubicados rápidamente en un centro de la Cruz Roja y confinados para no contagiar a los demás.
Con los infectados que venían de Alemania, lo que hicimos fue aplaudirles a las puertas de los hoteles, como si fuéramos unos putos lacayos. Venían sin pruebas hechas, sin haberse confinado, y en las primeras dos semanas de levantar el confinamiento ya los teníamos aquí... y estábamos chupándoles el culo. Dignidad a tope.
Porque parece que, según de dónde se venga, uno es inmigrante o turista. Si eres lo primero, la mierda es para ti, y si eres lo segundo se te perdona todo. Hasta contagiar una ciudad entera.

Ahora la moda es decir que oye, tras seis meses confinados, se merecen irse de fiestuki, y punto pelota. Como si los demás fueran mierda en comparación con sus ganas de meterse un garrafón por el pescuezo o de remojarse los huevos en la piscina de un club de playa. Ellos sí que se merecen irse de juerga por lo mal que lo han pasado, porque la gente que se ha comido el confinamiento en una UCI o la que ha palmado no cuenta. Si estos expertos en mirarse el ombligo contagian a sus padres, o a sus abuelos, o a cualquiera, da igual, porque ellos sí han podido hacerse su puto selfi en una hamaca o le han podido comer el chirri a quien sea. No pasa nada, todo está bien, porque ellos han satisfecho sus putas necesidades de mierda, mientras los que se han jodido han sido los demás.
Esa es la moda.
Esa es la actitud.
Lo quiero, ergo lo merezco. Y si literalmente se mueren los demás, como no soy yo, me la suda.


Esto sucedió en la Costa del Sol. Aquí el personaje, un dj que por lo visto gusta de hacer performances super originales y creativas, ya no se contentaba con saltarse todas las medidas, como el resto de asistentes de este local. Encima el figura, en un alarde de guasita y malotismo, le echa un gargajo de bebida a los parroquianos, sabiendo que hoy en día, en público, te graban haciendo cualquier chorrada.
Encima los angelicos que pululan este bar y tantos otros tienen los huevos de subir fotos antiguas del metro en hora punta y decir que eso es lo que contagia, que es injusto y falso que les metan caña a los del ocio nocturno.
Mi pregunta es: viendo aquí al crack, ¿qué coño os esperabais que fuera a pasar? ¿Que os dieran besitos por lo bien que lo habéis hecho?


Luego, en un futuro, pasará lo de siempre: el día que esto se supere, tendremos a un montón de perfectos imbéciles que verán la cifra de muertos y dirán que es culpa del gobierno por no haber hecho lo posible. Otros dirán que esos muertos no existen, que nadie se ha muerto y que todos los abuelos que había en las residencias, toda la gente que ha muerto en ucis, todos los sanitarios que dieron su vida por protegernos, no existían.
Porque negar las cosas es lo que mola.
Lo maduro es inventarte una realidad paralela donde todo lo malo es culpa del sistema, donde todo es mentira, y donde lo que quieren es que las discotecas cierren para que uno no pueda chuparse su Puto de Indias de los cojones, su puto llintoni con pepino o la mierda que esté de moda ahora.
Es de personas super concienciadas y super librepensadoras eso de tener la autocrítica en el culo y echar balones fuera, decir que la gente que al menos sí intentó hacer las cosas lo mejor que podían, en lugar de hacer lo que le salía de los cojones eran unos borregos. Pero si nos encontramos con cuarenta o cincuenta mil muertos, la culpa es de otros.


Nuevamente, Málaga, estos días: unas 200 personas, sin mascarillas y sin guardar la mínima distancia de seguridad.
Pero eh, que si dan positivos, se le echa la culpa al cercanías y arreando, ¿eh?
Lo que sea con tal de que aquí los botellones y las fiestukis no paren, que el tiempo perdido en el confinamiento hay que recuperarlo, y que se muera quien se tenga que morir.
BRA-VO.


Pues qué queréis que os diga, para mí toda esta gente que se cree que tiene derecho a saltarse las leyes por "libertad" (sí, hijos míos, sois super libres todos, quitándoos las mascarillas, pero esclavizados por vuestros teléfonos móviles, vuestros perfiles en redes, vuestros colectivos y vuestras consignas, por las etiquetas que os asignáis o por vuestros lemas), o los que van por la vida anteponiendo sus caprichos (que identifican como necesidades, poniendo sus ganas de chuparse un cubata al mismo nivel que la necesidad de comer a diario) a la seguridad propia y la ajena, o aquellos que siguen mentiras única y exclusivamente por creerse más especiales que los demás no me merecen respeto alguno.


—Ahí, ahí, vamos a hacernos una foto sin mascarilla y todos pegaos.
—Eso, eso, que se enteren esos tiranos de que a nosotros nadie nos controla.
—Porque somos libres, no como los demás, que son unos esclavos.
—Oye, no te olvides de subirla a Tuister.
—Ni al Fleisbus.
—Ni al Jincagram.
—Y etiquétame, que si no se sube, es que no se ha hecho.
—Jástas #libertad
—Jástas #rebelión
—Jástas #desafíoalsistema
—Nos vamos a inflar de laiks.
—Quiero laiks.
—Y yo.
—No puedo vivir sin mis laiks.
—Por eso no basta con ser libres, hay que demostrarlo.
—Pero somos libres.
—Muy libres.
—Nadie nos controla.


Vamos a dejarnos de tonterías, no todas las opiniones son respetables, ni todos los puntos de vista deben tolerarse. Ese es un argumento buenista que sirve como coladero para que tres mil payasos se reúnan en una plaza de Madrid a contagiarse alegremente y a poner en riesgo la salud y la vida de los demás. Ni ideales ni putas hostias, eso no merece ni respeto ni perdón. Y que no lloren cuando se les sancione por ello, porque están saltándose las leyes. Que por favor no me vengan con lo de "Nos silencian porque son unos tiranos" o "Es que nos tienen miedo y nos acallan". Se os silencia porque estáis demostrando ser un puto peligro para los demás. Se os silencia porque por culpa de gente como vosotros, y de muchos otros, nos vamos a comer una preciosa mierda de aquí a un mes como tengan que confinarnos de nuevo a causa del descontrol de los rebrotes. Nuestra economía se va a terminar de ir a tomar por culo por culpa de esos imbéciles que consideraban VITAL tomarse una ronda de chupitos, irse de putas o beber hasta mearse encima en un puto botellón. Nos vamos a ir a la puta mierda por culpa de esos que se creen que las alertas sanitarias son un cachondeo y que tienen todo el derecho a saltárselas, porque ellos son más especiales que los demás.


—¿Qué pasa, chavales, cómo lo lleváis?
—Aquí, poniéndonos cerdos.
—Sabéis que esto del COVID no ha pasado, ¿no?
—Ya, pero es que si no salimos nos morimos.
—No, si podeis salir, pero controladamente y con mascarilla.
—Sí, hombre, con lo incómodo que es.
—¿A que pa follar también decís lo mismo del condón?
—Fua, tío, lo del condón es un cortarrollos.
Genial, preñados o con COVID. Luego la culpa es del sistema, que no les ha informado o que no les ha puesto un poli en el cogote a cada uno.


Pero parece ser que eso no se ve. Ni se ve ni se quiere ver. Es mucho más molón ponerte una chapita, justificarte en hacer lo que te dé la puta gana, ir reclamando una libertad para según qué cosas que nadie te ha dado y acusar de dictadores y de borregos a los demás.
Pues bien, si vosotros tenéis derecho a opinar que los que intentamos tener todo el cuidado posible somos unos crédulos (aunque vosotros realmente no tengáis ni puta idea de donde vienen esas fantásticas ideítas que tenéis, ni de quién os las está metiendo realmente en la cabeza), yo también tengo derecho a opinar sobre vosotros, partiendo de ese principio. Y mi opinión es que

SOIS TODOS UNOS MIERDAS

Lo mismo esto que digo os ofende, ¿verdad? Lo mismo os parece muy intolerante que alguien os diga eso solo porque no pensáis igual. Porque lucháis contra el sistema. Porque... yo qué sé por qué; a estas alturas, sinceramente, me importa tres cojones lo que me vengáis a decir. Lo que sí que me importa es que por culpa de vuestra mierdez mental, estemos como estemos, y la cosa no pinte ir a mejor. Y si os ofende, OS JODÉIS. A mí también me ofenden vuestras payasadas, vuestra inconsciencia y vuestro pataleo de tontos de la polla a los que no les dan su caramelito mientras los demás están pasándolo realmente mal. Me ofende vuestro egoísmo, vuestra inconsciencia y vuestra ignorancia. Y por lo visto eso tengo que respetarlo.

Pues anda y que os respeten vuestros amiguitos. A mí me vais a comer los huevos.