Lo he dicho una y mil veces. Nuestra sociedad, la sobrevaloradísima sociedad occidental, no es tan superior a esas "culturas inferiores" como se cree. No en el sentido de que si cogemos el trato a la mujer en cualquier país de A Tomar Por Culo, nos rasgamos las vestiduras cuando vemos violaciones en grupo, lapidaciones y demás. Y sí, están MAL y no seré yo el que defienda ese tipo de salvajadas.
Lo que me mata de todo esto es que nosotros, esos Occidentales tan guais, que presumimos de igualdad y cuarenta mil mierdas, en realidad no somos demasiado mejores. Igual algunas burradas no las tenemos institucionalizadas (véase el caso de la lapidación), pero eso tampoco nos confiere una superioridad moral ni por forro.
En lo que sí somos superiores es en eso de la hipocresía. Se nos llena la boca día sí y día también diciendo que nosotros respetamos a la mujer, que si pitos que si flautas, y luego pasa lo que ha pasado en los últimos Sanfermines o en otros casos anteriores (y no tan sonados) de los que me he ido enterando estos días. Una chica se emborracha, enseña las tetas (o se le salen, que también puede pasar) y ya hay cuarenta subnormales (porque otro nombre no tienen) que se abalanzan sobre ella como si no hubieran visto una mujer en su vida o como si fueran más cabestros que los cabestros que están encerrando por allí arriba.
Pero luego somos todos de lo más respetuosos y cuando vemos alguna burrada como las de la India, nos echamos las manos a la cabeza, mire usted por dónde. Porque violar a una chica que coge un autobús de noche y meterle los dedos en ciertas partes a otra que está borracha son hechos completamente diferentes. Lo primero no tiene perdón de Dios y lo segundo, como se ha hecho en el interior de nuestras fronteras, no es tan grave. No nos parece tan horrible a muchos de nosotros. Porque, para muchos, eso sucede en fiesta. En fiesta, todo vale. Lo que pasa en la fiesta, en la fiesta se queda. Ji, ji, ja, ja y aquí no ha pasado nada. El alcohol, la música, todo daba vueltas...
O podemos decir que sí, que en realidad es algo espantoso. Yo, al menos, lo pienso... Pero echemos un vistazo a la mentalidad del homo hispanicus de a pie, sea hombre o mujer. Ese que tiene el nivel mental de un extra de El Planeta de los Simios, ese que es del de decir que un ladrón que ha robado en la tienda de al lado "También tiene derecho a ganarse la vida" (no me lo invento, eso lo he escuchado yo alguna vez) o que "Más roban los políticos", como si con esos mantras el chorizo en cuestión ya estuviese exhonerado. Como si por el hecho de que haya alguien peor ya está libre de toda culpa.
Esa especie de mastuerzo mental que, en el momento en que una muchacha va medio enseñando el culo por la calle, suelta lindezas tan sutiles, tan respetuosas, tan lógicas y respetables como "Mira la muy guarra cómo viste, luego se quejará si la violan". Cosas tan hermosas como "La muy puta es que va pidiendo a gritos que la empotren". "Esa fulana lo que va es pidiendo guerra".
Esa especie de mastuerzo mental que, en el momento en que una muchacha va medio enseñando el culo por la calle, suelta lindezas tan sutiles, tan respetuosas, tan lógicas y respetables como "Mira la muy guarra cómo viste, luego se quejará si la violan". Cosas tan hermosas como "La muy puta es que va pidiendo a gritos que la empotren". "Esa fulana lo que va es pidiendo guerra".
Dicho de otro modo, que una vez más (como ya he comentado alguna vez en este blog), lo que hacemos es justificar una agresión por medio de desvirtuar y rebajar a la víctima. Eso tiene tanto sentido como si yo voy con una camiseta de los AC/DC y me mata un fan desquiciado por los Metallica y alguien dice que me lo iba buscando. Que iba provocando a los metaleros por llevar una camiseta que los incita a matarme.
"¡Estaba en mi derecho de matarlo a guitarrazo limpio! ¡Si es que no se nos puede ir provocando de esa manera!"
Igual exagero. De verdad me gustaría estar equivocado; os juro que me encantaría que alguien me demostrase que no pensamos así, pero me temo que la experiencia me indica lo contrario. Cuando salía con mis amigas extranjeras, que eran lo más encantador que ha parido madre, éstas vestían como les daba la puta gana: si un día querían ir con escote, lo llevaban y si no pues no. No dejaba de ser alucinante cómo los amigos españoles y yo que íbamos con ellas veíamos las actitudes de nuestros compatriotas en baretos y no podíamos sino sentir vergüenza ajena. No hablo, lógicamente, de situaciones tan desagradables como las descritas arriba... pero tampoco os vayáis a creer que la cosa fuera una balsa de aceite. No en vano tuvimos que soportar auténticas legiones de capullos que rodeaban a las chicas en plan horda de hienas, llegando casi casi al punto de intimidar. Que si una quería ir al baño, poco le faltaba tener que sacar una escopeta porque los tíos ni las dejaban respirar, ni moverse ni leches. Toda la santa noche dando por culo, sin querer darse cuenta de que sobraban.
De llegar a presenciar (y casi tener que intervenir) cuando un tío intenta meterle boca a una chica (al menos dos veces y por cojones) que no tenía absolutamente ninguna intención de mojar esa noche. Y no es que me lo invente, la chica en cuestión tenía novio y que fuese extranjera no quiere decir que fuese una casquivana, como muchos se piensan.
"Claro, han venido a España a beber como cosacas y follar como cerdas".
"Si es que salen a la calle pidiendo guerra".
"Si las enseñan es señal indiscutible de que podemos tocar, porque la que enseña, al hacerlo, no tiene ni voz ni voto. Se expone a que se las toquen".
Y esto nos tiene que parecer lógico y razonable.
Por putos huevos.
Pero claro, es que luego te encuentras la actitud del machito ibérico y te tienes que morder la lengua para no acabar a guantazos limpios una puta noche que vas a salir a divertirte. Cosas del tipo "Si la tía tiene derecho a enseñar, el mismo derecho tengo yo a tocarla (quiera ella o no)". "Si en el fondo todas estas lo que quieren es comerse un buen rabo (sea el mío o no)". Mil cosas más.
De estar bailando con otra amiga, también con novio (por lo general, la mitad de las que conocí estaban emparejadas) y de tener media docena de gilipollas integrales que no te han visto en tu puta vida, que ni te conocen ni leches en vinagre, increpándote para que te enrolles con ella, como una panda de putos simios. De pedirte explicaciones acerca de por qué no lo haces, como si tuvieses algo que demostrar.
Porque la misión de todo hombre, según los típicos machitos de mierda, es la de follarse a toda tía buena que se les ponga por delante. Algunos de estos machitos son tan hijos de la grandísima puta que ni siquiera cuentan con el hecho de que la tía quiera. Según este planteamiento tan hombre, tan varonil, basta con meterle un par de vasos de sangría por delante, que las muy guarras se bajan las bragas a la más mínima.
Y te lo tienes que creer.
Te tiene que parecer bien.
Pero ojo, que pongo el caso de las extranjeras porque es el más evidente... pero no quiere decir que estas pedazo de burradas tengan lugar solo con ellas, ni mucho menos. Toma cualquier espectáculo de masas, toma cualquier chavala que considere que mostrar el cuerpo no es algo ni horrible ni pecaminoso, y aparecerán un puñado de desgraciados que, sin los cojones suficientes para llevarse a una tía al catre por méritos propios, harán de las suyas. Manoseos y demás burradas que no le harían a sus madres. Pero como es una tía buena (y, según el criterio de más de uno, una guarra y además medio tontita), no pasa nada: pista libre para sobar. Si está borracha, el gilipollas eres tú por no aprovecharte.
Muy valientes todos, muy hombres.
Muy machos.
Vuestras madres estarán tela de orgullosas al contemplar la clase de tumores con patas que han sacado de su útero. Seguro que se corren de gusto al escuchar cómo reivindicáis vuestro derecho a sobar borrachas solo por el mero hecho de que se les ve el culo bajo la falda.
Algunos ven algo como esto y en vez de quedarse flipando (lo que vendría siendo lo normal), se lo toman directamente como una invitación. Porque todo el mundo sabe que un culo al aire significa "Ven y soba".
Más claro el agua, dónde va a parar. Estos anormales en el fondo son expertos en semiótica y los demás sin saberlo.
Esta es la clase de cosas que me hacen pensar que no somos un país tan progresista como presume. A veces pienso que vivimos en una sociedad tirando a medieval, donde el cuerpo humano genera ese doble sentimiento: por un lado, el deseo (algo obvio, ya que las hormonas tiran) y por otro el concepto de pecado. El cuerpo humano, cuando se muestra, para muchos, se ve horrible y no físicamente hablando. Hablo de forma moral: enseñas tu cuerpo y eres una persona sucia, pecaminosa. Algunos todavía parece que tienen la sangre de Torquemada corriendo por sus venas y se comportan como si su Santa Polla fuese la Herramienta Sagrada que devuelve las ovejas descarriadas al redil.
La mujer como Origen de Todo Mal, que debe ser sometida como se merece. Esa parece ser la idea subyacente en este tipo de justificaciones.
Para entendernos, es a pollazo limpio como se somete a una zorra, esa es la mentalidad. Y luego se argumenta (si es que se puede llamar argumento) con barbaridades del tipo de que en el fondo lo van deseando. Claro que sí, es ver a un gilipollas y a cualquier criatura con chumino entre las patas se le hace el ídem agua, dónde va a parar.
Supongo que por eso me tengo que reír, cuando luego preguntas por la calle y TODO EL PUTO MUNDO está concienciadísimo de eso de la igualdad de género, a todo el mundo le parece fatal que se maltrate mujeres y algunos hasta ponen velitas por cada mujer asesinada. No deja de ser curioso pensar que, muchos de esos de los que se rasgan las vestiduras en pro de la igualdad, de esos a los que se les llena la boca con los derechos de las mujeres y demás historias, luego vean a una moza de buen ver y empiecen con los comentarios. Que si tiene las tetas operadas, sinónimo de guarra, así. Por sistema y sin vaselina. Que si va por ahí sin sujetador, marcándolo todo, zorrón verbenero. Que si lleva una falda demasiado corta, para que se la metan con mayor facilidad. Que si esa tía es una lagarta, que si tal que si cual.
Porque toda tía buena (o medio buena, que algunos ya ni siquiera hacen distinción) parece dispuesta a que el primer payaso con el que se crucen les meta mano y lo que no sea la mano. Como si una mujer no tuviese ni capacidad de decisión, ni voluntad ni gusto alguno.
Porque según estos, toda mujer con una sexualidad activa es una furcia. Toda mujer que disfruta del sexo es una ninfómana. Una mujer que no tiene pareja estable pero que puede permitirse acostarse con quien quiera y cuando quiera es una casquivana. Una mujer que no vive acomplejada por su cuerpo, una exhibicionista. Si está soltera o divorciada, significa disponible y con ganas de marcha. Si no, con insistir basta. Porque no hay agujero al que no se pueda entrar insistiendo un poco, dicen estos genios de las artes amatorias. El que la sigue la consigue, aunque eso signifique acoso y derribo. Intimidación. Amenaza física. Porque dicen que no, pero en el fondo significa sí, es el lema de estos mierdas.
Y esto, para muchos, es "lo normal". Lo de todos los días. Y ojo, no solo hombres. Hay cada vez más mujeres que se hacen eco de esta concepción machista de la mujer y arremeten contra otras mujeres con este tipo de argumentos día sí y día también. No en vano, pensad en el típico insulto que una mujer suele usar para hablar despectivamente de otra: "Puta", "Guarra" y demás. Lo llevamos, como sociedad, insertado ya en el ADN.
"¡Se le ha visto un pezón! ¡A por ella!"
Echemos un vistazo de nuevo al concepto de la relación hombres y mujeres. Para muchos, una sonrisa es una insinuación sexual. Hablar con alguien ya es sinónimo de "Estoy húmeda y caliente, metémela hasta partirme por la mitad". Todo signo es interpretado como una apertura de patas en toda regla, ya que un hombre y una mujer, según el machito soplapollas de poca monta, no pueden ni ser amigos, ni hablar de una forma civilizada ni hostias en vinagre. Todo enfocado a meter la polla, disfrute la tía o no.
Y si da la puta casualidad de que la tía no está por la labor, resulta que es culpa de ella. Que es una estrecha, una calientabraguetas y una guarra que solo quería poner cachondo al machito. Él, por supuesto, no es ningún imbécil, no: la negativa se la toman siempre como una ofensa personal, como si fuese un insulto rechazar su salami. Porque toda mujer debe estar dispuesta a mojar la almeja nada más verle y a satisfacerle en cuanto él diga "Ven". Obedece y serás una putita; no obedezcas y serás una hija de puta. Una frígida. Una estrecha. Una cerda a la que no se han follado como se merece.
Sí, amigos Distópicos. Puede que los países no occidentales todavía tengan mucho camino por recorrer en eso de la igualdad de derechos y en el papel de la mujer, no digo yo que no. Pero también digo que nosotros, dadas las circunstancias y considerando nuestra actitud en según qué casos, tampoco es que estemos como para darles lecciones de moral a nadie. No a menos que seamos incapaces de mirar nuestro pálido ombliguito y sigamos pensando en ese halo de superioridad que nos creemos que tenemos. No a menos que neguemos lo hipócritas que somos y nos demos cuenta de que ser mujer, en muchos aspectos, también es algo muy jodido en el mundo occidental.
Pero si se me pide mi opinión, para mí el próximo que venga justificando una barbaridad de este calibre y luego ponga el grito en el cielo por cualquier criatura a la que han tumbado en vete a saber qué país, para mí va a perder todo el respeto como persona. Su criterio me va a parecer emponzoñado. Su cerebro, lleno de mierda. Probablemente ese desgraciado, que no tiene otro nombre, pedirá respeto para sí mismo. El respeto que no siente por una víctima al justificar a sus agresores.
Pues a ese lo va a respetar su puta madre.
























