martes, 2 de octubre de 2018

Escupiendo Rabia- El error de Idígoras



Está uno currando y, cuando termina su jornada laboral, le llega una noticia que le deja pasmado: el excelente dibujante Ángel Idígoras, conocido en mi ciudad por haber estado... nada, la friolera de unos treinta años (que se dice pronto) ilustrando con viñetas satíricas nuestro diario local, ha tenido que retirar un mural que ha pintado por acusaciones de machismo. Dicho mural, concebido por este caballero (no lo digo con retintín: es un artista al que siempre he admirado, y al que considero más que justo su galardón como Hijo Predilecto de mi ciudad) en el que hace una referencia visual a la famosa foto de Robert Doisneau (todo un icono de la fotografía del s.XX, le joda a quien le joda... y sí, parece joder a mucha gente porque alguien se enteró de la historia que hubo detrás de la foto y se ha puesto a alzar el puño en alto, aunque esa historia haya sido hace décadas y no se haya quedado con lo que realmente quería representar, tal y como es el objetivo del arte), adaptada al entorno de mi ciudad, venía rubricada con una cita de Vicente Aleixandre: "La memoria de un hombre está en sus besos".

Para quienes no lo sepan, Vicente Aleixandre tampoco era nadie: miembro de la Generación del 27 (como veis, Lorca no era el único) y premio Nóbel de poesía, que también se dice pronto. Creo que hablamos de un artista representativo que referencia y homenajea a otros dos artistas; uno, un clásico a nivel mundial y el otro, otro artista que es un estandarte de mi ciudad.
El mural, así como la cita, para mí, no muestran más que un acto de amor. Eso que en estos tiempos de represión parecemos haber olvidado. En estos tiempos extraños, en los que las muestras de afecto parecen malinterpretadas por muchas personas como un acto vergonzoso, o de sumisión, o algo que hay que ocultar y relegar al ámbito privado, puede ser un desafío a esa tendencia y decirnos que no: que no tengamos miedo de mostrar nuestro amor. Que el amor, a fin de cuentas, es uno de esos recuerdos agradables que quedan en nuestra memoria (si no sufrimos Alzheimer) para siempre.

Hasta que ha llegado la criautra de turno, con su ideología de plexiglás, perfectamente diseñada para odiar y soltar reflexiones sesudas; para ensuciar con ella las obras artísticas de otros, cuando nadie le ha pedido su opinión, ni le ha dado permiso para hacerlo. Tan solo contando con una legitimidad autoatribuida y creyéndose por encima del bien y del mal, con un derecho que nunca tuvo para pisotear el arte del prójimo, con una pintada que rezuma la misma creatividad del ladrillo. Poniendo el clásico símbolo y las mismas consignas que empiezan ya a apestar a un encuadramiento ideológico peligroso. Con un insulto abajo, en la misma firma del creador, para marcarlo como si fuera un animal de rebaño, o un hebreo en tiempos (no mucho) más oscuros que este.


Hay que ser salvaje. Así os lo digo: salvaje.
Y os digo una cosa más: a un artista se le puede insultar de la forma más grave de dos maneras. Borrando su firma o ensuciándola. La persona que ha hecho esto, me da igual su ideología, lo que ha demostrado, aparte de una ignorancia supina, es una falta de respeto acojonante.
Pero luego pedirá respeto para sí misma, como si lo viera.


Alguien, una vez más, ha volcado sus fobias personales y las ha plasmado contra el arte. El arte, una vez más se ha convertido en el chivo expiatorio de algo que no sé por qué no está empezando ya a tipificarse de forma penal como delito de odio. Una vez más, los más radicales se están haciendo oír y, lo que es peor, se les está escuchando: Idígoras, desde mi punto de vista, ha cometido el error que ningún artista debería cometer. Le respeto enormemente, pero creo que se ha equivocado al pedir perdón y retirar su obra del muro en que estaba pintada.

El arte es luchar contra el miedo, contra la intolerancia, la ignorancia y el odio. El arte es levantar la voz cuando otros te dicen que agaches la cabeza. Es rebelarte contra aquellos que te dicen que te calles, que pienses como ellos. Que no hables, que pidas permiso para todo.
Tengo otra cita para esto. Para aquellos que tienen miedo a ser marcados o tildados de lo que no son. Para aquellos que creen que su arte es ofensivo, solo porque otros se lo han dicho: "Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo" (John Milton). Si ciertos colectivos o ciertas voces nos dicen que nos callemos, que tengamos miedo de hablar, de pensar por nosotros mismos; si nos dicen aquello que debemos crear, cómo debemos hablar, cuándo debemos hablar y con quién, estamos cediendo.

Y sí, antes de que digáis nada, esto me parece un acto de terrorismo. Si queréis nos vamos a la definición del término que acuña la RAE. Ya sabéis que yo no creo mucho en ella como institución con derecho a dictar nada, pero sé que vosotros, o muchos de vosotros, si la tenéis como referencia:

1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
3. m. Actuación criminal de bandas organizadas que, reiteradamente y por lo común, pretende crear alarma social con fines políticos.

Y qué queréis que os diga: tener asustada a la gente para que no diga nada, vaya a ser que se atente en contra del Pensamiento Único es terrorismo. Obligarla a censurarse es terrorismo. Usar el insulto y el odio como único argumento es terrorismo. Marcar al "enemigo" con el dedo, usando un término despectivo con el que poder humillarlo es terrorismo. Protagonizar actos vandálicos a fin de hacerse notar y reivindicar una ideología es terrorismo. Hacer uso de la violencia verbal, tales como faltas de respeto graves, o incluso amenazas, para aplastar las voces discordantes es terrorismo. Hacer uso de acciones agresivas, tales como lanzar lejía a un transeúnte, es terrorismo. Abrazar la filosofía de que el fin justifica los medios para poder mancharse las manos de sangre (literal o metafórica) a la hora de defender una ideología es terrorismo, y del extremista más recalcitrante.
Y sí, os podéis cachondear con el típico "todo es ETA", que os veo venir. Pero solo os digo una cosa: vosotros estáis aceptando (y algunos de vosotros, hasta viendo bien) acciones que, si en lugar de ir con un pañuelo morado hubieran ido con un turbante, os habrían parecido aberrantes y muchos de vosotros ya estaríais convocando actos de repulsa contra el extremismo. Estáis consintiendo el terror y la censura porque queréis parecer tolerantes... y lo que estáis haciendo es agachar la cabeza ante la intolerancia, la ignorancia y el odio. Llegará el día en que se les vaya la olla y agredan o se carguen a alguien... y entonces, ¿qué diréis? ¿Cómo lo justificaréis? ¿O es que vais a ser lo bastante hipócritas como para rasgaros las vestiduras cuando se cargan las estatuas de un museo a mazazos en otra parte del mundo o revientan una ciudad persa con dinamita, pero vais a mirar para otro lado cuando se hace aquí y no se hace en nombre de vete tú a saber qué deidad?
Lo mismo os daréis cuenta cuando sea demasiado tarde... o lo mismo no os atreveréis a abrir la boca, vaya a ser que os llamen lo que se hayan inventado para denigraros.

Volviendo al caso de Idígoras, no creo que ningún artista que se pueda mirar al espejo y considerarse como tal realmente crea que deba pedir perdón por soltar lo que lleva dentro. Ninguno que crea en lo que hace, al menos.
No me atrevo a decir que Idígoras no crea en lo que haga, pero sí creo que ha escuchado a quien no debería y ha ignorando a aquellos que pensamos que ole sus pelotas por haber hecho lo que ha hecho. Que ha creado algo hermoso y que no es algo por lo que haya que pedir perdón. Que no ha debido ceder al terror.


¿O es que ya no nos acordamos de esto?


Así que, artistas, os lo digo bien claro antes de que empiecen a quemar libros y a asaltar mesos por una buena causa: rebelaos. Cread. Sacad lo que lleváis dentro de vuestra misma alma y demostrad que la opinión de muchos no está por encima de vuestro arte. No miréis para otro lado cuando estas cosas suceden en nuestros hogares para luego llevaros las manos a la cabeza si suceden en otro mundo.
Los radicales están aquí y van a por el arte. Llevan otra bandera, entonan otras consignas, pero no pararán hasta arrasar todo aquello que no casa con sus ideales.
No les hagáis el juego.

No hay comentarios: