Aquellos que lleváis tiempo siguiendo este blog ya tenéis constancia de la guerra mental que supuso mi curso de doctorado en la Universidad de mi ciudad. No voy a extenderme mucho más acerca de la historia, que fue contada largo y tendido aquí y aquí. Como ya sabéis, fueron dos años muy duros y me tocó comer una dosis de mierda que, si bien a lo mejor es coña marinera con lo que otros humanos os habéis tenido que comer a lo largo de vuestras respectivas vidas académicas/laborales, eso en caso alguno significa que haya que pasarlo por alto. Es más, es la clase de cosas que considero que deben salir a la luz y dejar claro por qué algunos desaconsejamos trabajar con ciertas personas en ciertas universidades, en ciertas titulaciones y en ciertas ciudades. O bien, dejamos lo de "ciertas", porque salvando las honrosas excepciones (que esperamos que existan, por el bien de la raza humana), está claro que en todas partes cuecen habas. Hablas del tema con un colega que venga de otro sitio y te cuenta que también le han puteado. También le han mentido. También se le ha quedado cara de gilipollas cuando ha visto que se premia el mamoneo y la gente honrada es invitada de una forma discreta y sutil (o no tanto) a largarse, que ya está sobrando.
También conocido como hacer un Quetepires.com
Mi caso particular, como ya habéis leído, tal vez no fuese especial. Tal vez no fuese sino una muestra más de la particular ética que tiene el mundo universitario, que espera que la tengas tú, pero que brilla por su ausencia cuando se trata de decirte las cosas con un mínimo de respeto... o ya puestos, que cometan la terrible locura de ser sinceros contigo, en lugar de andarse con tonterías, mentiras y trapalerías que, al final, se descubren.
El objetivo de este artículo es sencillamente aportar pruebas a todo lo que he contado en los artículos anteriores, usando capturas de los correos electrónicos que he recibido y que conservo (algunos, por algún motivo que desconozco, han desaparecido o bien ciertas frases que me consta que estaban en ciertos correos, de pronto ya no están). Para evitar problemas de visionado, he copiado y pegado la transcripción de cada una, sin añadir una coma a lo que se cuenta. Si a alguien le interesa, hasta puedo imprimir dichos correos con la fecha indicada, para que se vea que no hay manipulación alguna de lo escrito. Es más, invito a cualquiera que los lea a que, si tiene dudas, contacte con alguien que sí pueda averiguar si un correo ha sido manipulado y hable conmigo. Con gusto le permitiré que lo compruebe.
Quizás estas últimas frases os resultan un poco paranoicas. Lo entiendo; aparte de ser paranoico por naturaleza, con este artículo quiero dejar claro que no tengo necesidad alguna de inventarme nada, pues en realidad no es que salga ganando nada, que se diga: si por mí fuera, habría hecho la tesis, pero hubo quien, por medio de mentiras y hablando a mis espaldas, se encargó de desanimarme para no hacerlo. Si esa persona está leyendo este artículo, me gustaría decirle que me da igual el cargo que tenga en la universidad de mi ciudad. Para mí es alguien que no tiene absolutamente nada con lo que atacarme: ya no tiene la amenaza de una mala nota, o de impedirme que vaya a un tribunal. Así que lo único que le digo es que disfrute viendo sus propias palabras y recordando las mentiras que tuvo la desfachatez de soltarme a la cara; y, si esta persona quiere, hablaré con ella en persona para decirle a la cara lo que pienso de ella. Con los años he perdido el miedo y ya me da igual quedar mejor o peor ante quien no lo merece.
Y que me ladren, si quieren.
Arrancamos esta primera tanda de correos con el primero que envío yo, al darme cuenta de que la fecha de entrega de mi trabajo de curso de doctorado vence al día siguiente. Por aquel entonces, yo ando en otro proyecto (uno de empresa, concretamente) y tengo la cabeza hecha un lío. En mi error, creo que las instrucciones que me deberían llegar no me han llegado y así se lo comunico a mi coordinador. Como puede verse en mi correo, no pierdo la educación y mi tono es en todo momento respetuoso. Es el tono de una persona que, simplemente, está preguntando por una información y necesita que le respondan, nada más:
"Te escribo para consultarte el tema que quedó pendiente con respecto a la memoria que tenemos que presentar ante el DEA.
En el mail al que estoy respondiendo, he podido leer que nos escribirías para hacernos unas recomendaciones acerca de cómo redactar la memoria, así como de la defensa oral. Por otra parte, he podido leer también que el plazo límite para entregarla es entre los días 11 y 12 de Marzo. Sin embargo, estamos a día 9 y todavía no he recibido noticia alguna. Espero que te encuentres mejor.
Espero, por supuesto, que pueda llevar a cabo una buena memoria en el plazo de dos días. No creo que vaya a ser fácil porque estoy hasta arriba de trabajo y al mismo tiempo estoy preparando otro proyecto de bastante envergadura para otra entidad. Eso, sumado a las circunstancias que están rodeando la fecha de la defensa, parece que están complicando irremisiblemente el trabajo... pero, como puede verse, no son cosas que dependan única y exclusivamente de nosotros.
Al mismo tiempo, he de decir que me encuentro bastante sorprendido, ya que XXXXX [mi tutor] me hizo imprimir y encuadernar por quintuplicado mi trabajo de segundo año. Imagina lo grande que fue mi sorpresa al enterarme de que eso no era lo que tenía que presentar, cuando leí tu correo.
Me temo que tengo que dejarte, XXXXX [nombre de mi coordinador]. Te estoy escribiendo justo antes de empezar mi jornada y no me está dando tiempo ni a repasar este correo.
Saludos,"
Pasamos a la respuesta de mi coordinador, que ve el correo y me responde a los dos minutos de habérselo enviado. Quiero por favor que al leer hagáis hincapié en la forma de responder y tratar a una persona que se ha sometido voluntariamente al programa de doctorado y que, de no ser por la cual, este docente no habría recibido una subvención pues, si no hay alumnos, no hay curso. Y si no hay curso, el Ministerio no afloja un duro.
Si queréis, olvidaos del tema económico y echad un vistazo al tono al que se dirige, después de haberme dirigido yo a él. Tomad nota también, aparte del tono, de las frases que me dedica tras cada uno de los apartados que deja en negrita, por si no me había enterado de lo que quería decirme:
La verdad es que me he quedado bastante sorprendido al leer tu mensaje de ayer ya que el e-mail que os mandé el pasado 15 de febrero (como verás, con más de un mes de antelación sobre la fecha de celebración de la prueba del tribunal del DEA) es más o menos el mismo que siempre les he mandado a los alumnos con una serie de indicaciones sobre cómo redactar la memoria del programa de doctorado. Me da la impresión de que, al igual que ayer me dijiste que escribías tu mensaje con prisas, leíste mi e-mail deprisa y corriendo y has esperado tres semanas antes de preguntarme si os iba a enviar otro mensaje, por lo que no procede que ahora me digas que sólo tienes dos días para redactar la memoria. Aunque sigo de baja, miro el correo electrónico a diario y te hubiera respondido a cualquier pregunta puntual, como así me ha sucedido con una compañera tuya. A continuación te adjunto en negrita varios pasajes de mi e-mail del pasado 15 de febrero en los que os dejo bien claro lo que teníais que hacer antes de presentaros ante el tribunal junto con el correspondiente comentario al margen:
Cuando se acerque el momento de la defensa, os mandaré otro e-mail con recomendaciones sobre cómo hacer la exposición oral y en este mensaje me centraré en cómo preparar la memoria y el resumen de la misma para la exposición oral. [¿No queda acaso suficientemente claro que mi futuro mensaje se centrará en cómo debéis preparar vuestra intervención ante el tribunal?]
Con simultaneidad o posterioridad a la firma y cumplimentación del impreso de matrícula en la prueba del DEA, podéis empezar a trabajar en la redacción de la memoria. [A continuación indico a lo largo de varias líneas una serie de sugerencias y recomendaciones para comenzar a redactar la memoria, las mismas que les han servido a alumnos/as de convocatorias anteriores. ¿Qué más esperabas que os indicase en mi mensaje?]
Lo siguiente que debéis hacer tras redactar, imprimir y encuadernar la memoria es hacer un resumen de la misma para la exposición oral ante el tribunal. [¿No queda claro que debéis comenzar a preparar el resumen para la exposición oral una vez concluida la redacción de la memoria?]
Lo único que me falta es haceros una serie de recomendaciones sobre cómo debéis proceder a la hora de hacer vuestra exposición ante el tribunal y responder a las preguntas que se os formulen. Eso lo haré en otro mensaje en cuanto tenga los ejemplares de vuestras tres memorias. Si tenéis cualquier duda, me podéis mandar un correo electrónico. [Si esto y/o lo anterior no te ha quedado claro, ¿por qué has tenido que esperar hasta el día 9 de marzo--exactamente tres semanas después de que yo os enviase mi mensaje el pasado 15 de febrero--cuando el plazo límite de entrega de las memorias encuadernadas es el 11-12 de marzo?]
Si lees detenidamente estos pasajes y/o mi mensaje del día 15 de febrero, aquí tienes todas las indicaciones y sugerencias necesarias para haberte puesto a redactar la memoria al día siguiente de recibir mi e-mail. Por supuesto, me podrías haber hecho alguna pregunta puntual en cualquier momento, pero esperar tres semanas cuando no se tiene claro qué hay que hacer es excesivo, máxime cuando tienes que entregar la memoria en el transcurso de esta semana.
Le envío a XXXXX [mi tutor] copia del presente mensaje. Un saludo,
Ante esto, me quedo blanco como la pared y necesito un par de segundos para reaccionar. No sé qué me resulta más duro, si que me traten como si fuera un vago, cuando ya he explicado con pelos y señales el malentendido, que me respondan de una forma así, como si fuera subnormal, o el hecho de que pasa mi correo (sin preguntarme siquiera) a mi tutor, como si fuera asunto suyo la conversación que estoy sosteniendo con él. Me puedo equivocar, pero (y corregidme si me equivoco) pero a mí me suena a "Esto lo va a ver tu tutor, para que vea la clase de subnormal que eres".
Ni que decir tiene que en caso alguno pierdo la compostura; mantengo el respeto y le explico lo que voy a hacer a continuación, para que quede constancia de que no ha sido dejadez mía, sino que me he visto muy presionado en el otro trabajo que estoy llevando a cabo y que, como a cualquier humano, se me ha bailado una fecha.
Mi respuesta es tal que así:
Acabo de leer tu mensaje y te agradezco tus aclaraciones.
Dada la situación, redactaré la memoria inmediatamente, en cuanto llegue a casa. Teniendo en cuenta que conservo los trabajos del año pasado en mi disco duro y que tengo bastante claro lo que quiero exponer, no debería serme demasiado complicado rellenar los quince folios que se me pedían. Al mismo tiempo, si ese es el único protocolo a seguir, aparte del tipo de fuente y el tamaño, tal y como estoy releyendo en el correo que tengo justo aquí, (así como dedicar una primera mitad de la memoria a los trabajos de primer año y la otra mitad a la investigación de segundo), espero que no haya demasiados problemas en cuanto a organización. Si algo bueno tiene estar llevando dos proyectos de considerable envergadura al mismo tiempo, es que conservo los conceptos de organización y redacción bastante intactos.
Lamento que no haya habido mucho más tiempo para prepararlo, pero como puedes ver se ha debido a un malentendido. La verdad es que lo único que quiero es terminar ya la investigación en la que he invertido más de dos años de mi vida, así que haré lo que he estado haciendo desde que empecé con esto: trabajar y hacerlo lo mejor que pueda.
Si todo va bien, tendrás la memoria mañana en tu casillero a primera hora.
Saludos,
Aquí es cuando me voy a mi casa, en medio de un ataque de ansiedad (la coordinadora del curso donde estaba haciendo el proyecto de empresa me dijo que me largase cuando le conté el tema, sin asomo alguno de reproche) y me pongo a preparar la memoria. Sé que esto a esta persona le importa una mierda, pero ese día ni comí; probablemente me dio una subida de tensión de las gordas (a veces mi tensión me pega pepinazos de lo más apañados cuando me llevo un sofocón así) pero, pese a todo, me puse a currar y no me levanté ni comí hasta que hube terminado. Probablemente a esa persona no le importa lo que hice, porque lo único que le interesaba era que sacrificase mi vida personal para ser tan "perfecto" como ella, pero tengo que decir que, si hubiera sido tan dejado como ella decía, lo mismo me habría puesto después de comer y no habría entregado el escrito a la hora que le había señalado.
Y sin embargo, lo hice. Y, nada más llegar a mi casa, se lo comunico:
Tal y como te prometí, he entregado la memoria en tu casillero a primera hora de esta mañana. He hecho cinco copias. Cuatro están en el casillero y la quinta me la he quedado yo. Procedo estos días a redactar el resumen.
Un saludo,
La respuesta de esta persona, para mi sorpresa, es muy escueta. Viniendo de alguien que te escribía interminables correos electrónicos, divagando sobre diversas cuestiones (que por lo visto a mí sí me tenían que importar) de salud, estrictamente personales, o que me saturaba con parecidos razonables entre personajes de pinturas o con cualquier información, pertinente o no, resulta curioso que se limite a soltarme dos frases y ya está. Algo me dice que se lo ha tomado como un insulto personal, cuando en caso alguno yo he traspasado dicha barrera:
Estupendo, muchas gracias. Ya me encargaré de que les lleguen sus ejemplares a los otros miembros del tribunal.
Un saludo,
Tres días después, me llega este correo, para informarme de que el resto del tribunal tiene sus ejemplares. Me dice que además tengo que entregarle un ejemplar de mi trabajo. Remarca que ya me lo había dicho (cosa que es cierta), y supongo que tengo que agradecer que no vuelva a insinuar que soy imbécil ni nada parecido. Supongo que una mínima parte de su persona igual hasta se ha dado cuenta de que me estoy molestando por corregir mi error.
Ya tienen los otros miembros del tribunal sus ejemplares de tu memoria en sus casilleros. Sin embargo, no me has dejado un ejemplar de tu trabajo de investigación, tal y como os dije en mi primer mensaje. Debes dejármelo en el casillero en algún momento de esta semana antes del jueves por la mañana.
Un saludo,
Respondo tal que así:
No hay problema alguno; lo entregaré lo antes posible. Por mi parte, ya estoy ultimando los detalles de la memoria, de modo que todo debería quedar más que listo de aquí al Martes, a mucho tardar.
Un saludo,
Llegamos a la prueba, que defiendo ante la aprobación de la catedrática del tribunal y ante el miembro que no pertenece a mi licenciatura. Son justos y no se deshacen en elogios: me reconocen lo que he hecho bien y me comentan lo mejorable. No pierden la educación en ningún momento; por ejemplo, la catedrática, cuyos problemas de visión la convierten prácticamente en una mujer invidente, es muy educada y tiene el suficiente respeto hacia mi persona para dirigir su mirada hacia donde suena mi voz, aunque no pueda verme.
Mi coordinador, como ya comenté en los posts anteriores, no levanta la cabeza del papel. No me mira a la cara, se mantiene seco en todo momento, haciéndome preguntas que dan la impresión de que intentan ponerme en ridículo, recriminándome lo que no he hecho en el trabajo, sin plantearse que eso que echa en falta NO forma parte del objetivo de mi trabajo. Le recuerdo, con educación, que no ha sido decisión mía, además: los doctores que me han tutelado a lo largo de mi trabajo me desaconsejaron tomar esos caminos que él me reprocha no haber tomado.
Pese a mis respuestas, sigue sin mirarme a la cara. Se limita a hojear mi trabajo, con una expresión de repugnancia que os juro por lo más sagrado que no se me olvidará en la vida.
Pasan unos días y recibo este correo, que nos envía a todos:
En primer lugar, disculpadme si no os he enviado estas líneas hasta ahora, pero he estado muy cansado durante el fin de semana y lo sigo estando en el momento actual. En general, hicisteis bien la prueba ante el tribunal, si bien todos/as, a pesar de mis recomendaciones, disteis excesivos datos en vuestra presentación oral y deberíais haber sido más concisos puesto que muchos de los datos ya estaban puestos por escrito en vuestras memorias. Lo que no entiendo es por qué estabais allí todos a las cuatro de la tarde cuando cada uno/a de vosotros/as se limitó a realizar su intervención ante el tribunal sin presenciar las otras, como también os recomendé en su momento. En los próximos minutos os enviaré un mensaje individual a cada uno/a con la calificación que pusimos en el acta.
Un saludo cordial, XXXXXX.
Ya que tanto hablamos de eso de hacer las cosas bien, le podría recordar a mi coordinador de doctorado (pues yo también soy docente), que no está de más reconocer lo bueno que han hecho los alumnos cuando se dedican a una labor que requiere un cierto esfuerzo, tal y como es defender un trabajo ante un tribunal por primera vez. Eso, por si esta persona no lo recuerda, es de las primeras cosas que cualquier tutor medio decente te enseña en unas prácticas de docencia (lo que llamamos CAP), y forma parte de la ética de un docente a la hora de trabajar. Ojo, no consiste en dorar la píldora: consiste en no echar por tierra el trabajo de alguien que está aprendiendo. Porque puestos a dar lecciones sobre moralidad, insisto, yo también soy docente y hay cosas de las que me atrevo a hablar. Cosas que me atrevo a criticar sin ningún pudor. No seré un doctor super reconocido, ni una eminencia con no sé cuántos libros publicados, pero sí sé cómo tratar a mis alumnos con un mínimo de respeto.
Pasan unos cuantos días más y me llega mi nota:
La calificación que pusimos en tu acta es NOTABLE. Por cierto, tanto XXXX [la catedrática de mi carrera] como XXXXX [el profesor de la otra titulación] me dijeron que te comentase en privado que tu trabajo de investigación les pareció bastante corto, algo en lo que coincido plenamente con ellos. Su extensión era de 68 páginas, cuando la media recomendada está en torno a 100. Los trabajos de [mis compañeras de grupo de doctorado, las dos únicas supervivientes junto conmigo, que no habíamos abandonado el curso... por algo sería, digo yo] superaban esa extensión media y lo que hice durante sus intervenciones fue poner el tuyo debajo para que no se notase mucho. Si lo hubiese sabido en el momento de su entrega allá por septiembre, le habría dicho a XXXXX [mi tutor] que era muy corto y que no debería haberse calificado. Hace unos años se le devolvió el trabajo a otro/a alumno/a por el mismo motivo y que el tuyo tenga una calificación de sobresaliente siendo tan corto no me parece coherente, pero el tribunal no puede cuestionar las notas obtenidas en los cursos o en los trabajos de investigación y, por tanto, no hicimos mención a ello durante tu intervención. Cuando XXXXX [mi tutor] tenga otros alumnos para dirigirles los trabajos de investigación en futuras convocatorias, le comentaré de antemano que éstos deben ceñirse a la media estipulada.
Ante esto me quedo bastante desmoralizado: entiendo mi error con lo de la memoria, pero fue un malentendido. Que se lo hubiese tomado a título personal en el tribunal ya me pareció fuerte, pero lo que veo en este correo me deja muerto. Resulta que mi trabajo ha sido evaluado al peso. Me dice además que los otros dos profesores, que manifestaron la efusividad de mi defensa (uno de ellos me lo reconoció de forma bastante clara), de buenas a primeras cambiaban su opinión y se ponían de su parte. No contento con eso, tiene las narices de comparar mi trabajo con el de mis compañeras, cuando:
a) MI trabajo es MI trabajo. Hacer esas comparaciones dice mucho de su control sobre eso que es la pedagogía, y mucho más sobre eso de evaluar a la persona en relación a su trabajo y no en relación al trabajo de los demás.
b) Mis compañeras tenían trabajos diferentes, enfocados en áreas diferentes, y que exigían una extensión diferente. Yo, para empezar, no escribí sobre literatura, sino sobre traducción; y mi trabajo era un análisis comparativo, el cual no daba para poder extenderme o usar párrafos largos. Y si tan flojo le parecía, le invito a que lo lea, estando yo presente y mi tutor, que le recordaré, con él presente, que mi tutor me sugirió añadir dos traducciones más al trabajo para que así quedase más completo.
Me ha puesto la nota mínima y encima me viene con amenazas a posteriori, con frases del tipo "si de mí hubiera dependido, no habrías llegado a tribunal", ninguneando el trabajo de mi tutor (compañero suyo) y cuestionando su criterio.
Muy bien, caballero, muy bien. Luego, vuelva a hablarme sobre la ética a la hora de trabajar en el mundo universitario. Hágalo, por favor.
Pese a mi cabreo monumental, sigo sin perder la compostura. Me ha quedado claro que mi trabajo ha terminado ahí, por el momento, hasta que decida iniciar la tesis. Respondo:
Muchas gracias por la informacíón.
En cuanto a la extensión del trabajo, ahí no puedo pronunciarme mucho más de lo que ya me pronuncié durante mi defensa. Lo único que quería demostrar era que, pese a la corta extensión del trabajo escrito, había trabajado concienzudamente en analizar una obra por quintuplicado. Creo que al menos pude cumplir ese objetivo...
En fin, supongo que esto es todo. En los próximos días me pasaré por la Universidad para solicitar mi título y tal vez me acerque por el despacho de XXXXX [mi tutor] para despedirme.
Pasa un año, donde me dedico a otros menesteres y vuelvo a la universidad, algo más despejado y con la intención de hacer la tesis. Ya recordaréis lo sucedido en el segundo artículo al respecto. Me limitaré a recordaros que mi tutor y mi coordinador dan versiones muy diferentes del tema: si bien el primero se descojona al oír mi "versión" (me la pidió de forma expresa, pues "algo había oído por ahí") y pregunta dónde hay un documento que diga que los trabajos presentados ante el tribunal del Diploma de Estudios Avanzados deben tener un mínimo de extensión (dándome la razón), mi coordinador me dice, tres días después, que:
a) Cuando sucedió todo esto, habló con mi tutor y éste reconoció haberse equivocado conmigo y que, efectivamente, me había puesto demasiada nota y que yo no debía haber ido a tribunal.
b) Sí que existe una normativa "tajante" (cito textualmente estas palabras, que me dice en mi cara, pues ignora —espero— que yo había hablado con mi tutor unos días atrás) acerca del mínimo de páginas de un trabajo de tesina. Añade además que esa normativa exige que en una tesis el mínimo sean trescientas páginas y que mi trabajo, en ningún, debe basarse en el trabajo del DEA previo. Me pide que piense algunos temas; sugiero alguno sobre la marcha que me podía interesar, pero empieza a darme largas de todos colores.
Ante esto, que me huele muy mal (porque, cuando dos personas dicen algo tan diferente, una de las dos miente), hablo con amigos míos doctores en la universidad. En otras carreras, pero que al fin y al cabo, saben cómo funciona esto por dentro. Lo ven tan negro o más que yo, pues ellos ya están dentro de la universidad y son más conscientes de la cantidad de historias que pueden acontecer ahí. Hablo con una compañera mía del doctorado, de mi carrera, pero de otro grupo. Me dice, de forma clara, que a ella jamás le han dicho nada de lo que me han dicho a mí. Ella está preparando la tesis.
Sin más, y esto, querido coordinador, lo mismo nunca lo supiste, me voy para su inmediata superiora, con la que (creo que tampoco supiste nunca esto) siempre he tenido buenas relaciones y le escribo contándole mi caso:
Me dirijo a ti, después de casi dos años tras haber hecho el DEA, con la intención de consultarte un par de asuntos que me han ido surgiendo en las últimas semanas, cuando he "regresado" a la Universidad con la idea de concluir mis estudios de Tercer Ciclo y empezar a trabajar en mi tesis doctoral.
Te pongo en situación comentándote que, a lo largo de este tiempo, he estado escribiendo a un par de los doctores con los que estuve trabajando en el DEA. El primero se enteró (por fin) de toda la historia que tuve con mi antiguo coordinador y el problema que te comenté con el supuesto mínimo de páginas que requerían en el trabajo de la suficiencia investigadora. Le indiqué, tal y como él me pidió, que mi coordinador me había escrito en un correo posterior a mi presentación ante el tribunal que la nota que había recibido había sido exagerada, que no merecía un sobresaliente por no llegar a las cien páginas, etcétera. Mi antiguo tutor no pudo evitar reírse y exclamó (cito textualmente) "¿Pero dónde está estipulado que haya un número de páginas en los trabajos de DEA?". No estoy seguro, pero creo que la última vez que tú y yo hablamos del asunto, me dijiste que había tesis doctorales en Estados Unidos de cuarenta folios. Si me equivoco, corrígeme.
Supongo que esto te parecerá irrelevante, pero te comento que este mismo tutor no podía llevar mi tesis doctoral (o al menos, no él sólo) por no ser un doctor en Filología Inglesa. Lo mismo me comentó un segundo tutor, que provenía de Historia. Teniendo en cuenta que mi DEA en principio estaba bastante orientado a la rama medieval y renacentista, me remitieron al coordinador, con el que estuve hablando hará cosa de un par de semanas. Éste me estuvo informando un poco por encima acerca de cómo funcionan las tesis; me indicó que no hay problemas en hacer trabajos codirigidos, en caso de que yo quisiera mantener a alguno de los otros tutores, y que era yo quien debía elegir el tema de la tesis. Hasta aquí todo me pareció bastante lógico... hasta que se hizo referencia, nuevamente, a mi trabajo del DEA. Aquí el coordinador me dijo que estuvo hablando con mi tutor de segundo año de DEA y que éste había reconocido que se había equivocado al ponerme una nota tan alta.
Comentó asímismo que la normativa que regula los trabajos de DEA y Doctorado es bastante estricta y que mi tesis debería llegar a unas trescientas páginas, mínimo. Ya que yo no tenía ni idea del asunto, me callé y acepté lo que me dijo, aunque no sin darle vueltas al hecho de que se contraponía totalmente a lo que había oído por parte de mi antiguo tutor.
El caso es que, cuando volví a casa, decidí buscar la normativa para saber qué más requisitos debía cumplir a la hora de presentar una tesis; ya me entiendes, para evitar cualquier sorpresa como la que me encontré en el DEA. Estuve indagando un poco y la única referencia que encontré fue al Real Decreto 778/1998, en el que no encontré absolutamente nada al respecto, lo que imagino explica que esté bastante confuso en estos momentos. Es decir, por mi parte no hay problema alguno en ponerme a trabajar y presentar una tesis de quinientas páginas, si es preciso... pero el problema está en que he oído versiones contrapuestas a este asunto y no tengo ni la menor idea de lo que pensar ni lo que hacer. No sé exactamente qué requisitos tengo que cumplir exactamente y la verdad es que me gustaría, por lo menos, saber con una cierta seguridad a lo que atenerme en el momento en que me ponga a trabajar, pero lo que no me gustaría en ningún caso sería que me pasase como me pasó en el DEA, donde sentí que dos años de trabajo parecían desperdiciados porque no había seguido esas pautas. Sinceramente, tuve la impresión de que mi trabajo, además de haber supuesto una pérdida de tiempo que podía haber dedicado a otra cosa, no había valido la pena porque no era lo bastante extenso. Lo último que querría sería que mi tesis, que entiendo que implica mucho más trabajo y dedicación (y más años) acabase igual, bien por ese motivo, bien por algún otro que desconozca.
En fin, éstas son un poco las cuestiones que quería tratar contigo. Como habrás podido deducir, ando bastante perdido. El asunto que he escuchado, que ahora los doctorandos de plan antiguo tenemos un poco la presión de tener la tesis concluida en un período máximo de cinco años, además añade presión a todo esto. Espero que puedas arrojar un poco de luz a este asunto porque, sinceramente, no sé ya qué hacer.
En cualquier caso, si necesitas que hablemos de este tema personalmente, tal vez prefieras que me pase por tu despacho en un horario de tutoría y lo comentamos con más detenimiento y tranquilidad. Quedo en manos de tu respuesta, pues.
Te pongo en situación comentándote que, a lo largo de este tiempo, he estado escribiendo a un par de los doctores con los que estuve trabajando en el DEA. El primero se enteró (por fin) de toda la historia que tuve con mi antiguo coordinador y el problema que te comenté con el supuesto mínimo de páginas que requerían en el trabajo de la suficiencia investigadora. Le indiqué, tal y como él me pidió, que mi coordinador me había escrito en un correo posterior a mi presentación ante el tribunal que la nota que había recibido había sido exagerada, que no merecía un sobresaliente por no llegar a las cien páginas, etcétera. Mi antiguo tutor no pudo evitar reírse y exclamó (cito textualmente) "¿Pero dónde está estipulado que haya un número de páginas en los trabajos de DEA?". No estoy seguro, pero creo que la última vez que tú y yo hablamos del asunto, me dijiste que había tesis doctorales en Estados Unidos de cuarenta folios. Si me equivoco, corrígeme.
Supongo que esto te parecerá irrelevante, pero te comento que este mismo tutor no podía llevar mi tesis doctoral (o al menos, no él sólo) por no ser un doctor en Filología Inglesa. Lo mismo me comentó un segundo tutor, que provenía de Historia. Teniendo en cuenta que mi DEA en principio estaba bastante orientado a la rama medieval y renacentista, me remitieron al coordinador, con el que estuve hablando hará cosa de un par de semanas. Éste me estuvo informando un poco por encima acerca de cómo funcionan las tesis; me indicó que no hay problemas en hacer trabajos codirigidos, en caso de que yo quisiera mantener a alguno de los otros tutores, y que era yo quien debía elegir el tema de la tesis. Hasta aquí todo me pareció bastante lógico... hasta que se hizo referencia, nuevamente, a mi trabajo del DEA. Aquí el coordinador me dijo que estuvo hablando con mi tutor de segundo año de DEA y que éste había reconocido que se había equivocado al ponerme una nota tan alta.
Comentó asímismo que la normativa que regula los trabajos de DEA y Doctorado es bastante estricta y que mi tesis debería llegar a unas trescientas páginas, mínimo. Ya que yo no tenía ni idea del asunto, me callé y acepté lo que me dijo, aunque no sin darle vueltas al hecho de que se contraponía totalmente a lo que había oído por parte de mi antiguo tutor.
El caso es que, cuando volví a casa, decidí buscar la normativa para saber qué más requisitos debía cumplir a la hora de presentar una tesis; ya me entiendes, para evitar cualquier sorpresa como la que me encontré en el DEA. Estuve indagando un poco y la única referencia que encontré fue al Real Decreto 778/1998, en el que no encontré absolutamente nada al respecto, lo que imagino explica que esté bastante confuso en estos momentos. Es decir, por mi parte no hay problema alguno en ponerme a trabajar y presentar una tesis de quinientas páginas, si es preciso... pero el problema está en que he oído versiones contrapuestas a este asunto y no tengo ni la menor idea de lo que pensar ni lo que hacer. No sé exactamente qué requisitos tengo que cumplir exactamente y la verdad es que me gustaría, por lo menos, saber con una cierta seguridad a lo que atenerme en el momento en que me ponga a trabajar, pero lo que no me gustaría en ningún caso sería que me pasase como me pasó en el DEA, donde sentí que dos años de trabajo parecían desperdiciados porque no había seguido esas pautas. Sinceramente, tuve la impresión de que mi trabajo, además de haber supuesto una pérdida de tiempo que podía haber dedicado a otra cosa, no había valido la pena porque no era lo bastante extenso. Lo último que querría sería que mi tesis, que entiendo que implica mucho más trabajo y dedicación (y más años) acabase igual, bien por ese motivo, bien por algún otro que desconozca.
En fin, éstas son un poco las cuestiones que quería tratar contigo. Como habrás podido deducir, ando bastante perdido. El asunto que he escuchado, que ahora los doctorandos de plan antiguo tenemos un poco la presión de tener la tesis concluida en un período máximo de cinco años, además añade presión a todo esto. Espero que puedas arrojar un poco de luz a este asunto porque, sinceramente, no sé ya qué hacer.
En cualquier caso, si necesitas que hablemos de este tema personalmente, tal vez prefieras que me pase por tu despacho en un horario de tutoría y lo comentamos con más detenimiento y tranquilidad. Quedo en manos de tu respuesta, pues.
Mi antigua profesora me responde, en un tono mucho más cercano que lo que me he venido encontrando hasta la fecha, y me arroja algunos datos que me confirman lo que ya me había estado oliendo:
Me alegra tener noticias tuyas después de tanto tiempo.. y me alegro de que te hayas decidido a retomar el doctorado. Disculpame primero porque aunque recuerdo que tuviste problemas con el DEA, los detalles específicos se me han borrado de la cabeza -no sé si es la edad o que han pasado tantas cosas desde entonces que he tenido que vaciar mi cerebro porque no me cabe todo..Voy a intentar responder a lo que me preguntas, aunque sería más fácil si nos vemos y charlamos tranquilamente tomando un café cualquier mañana que podamos los dos.Hasta donde yo sé, los límites en cuanto a numero de palabras, hojas, o lo que sea de los trabajos de investigación (DEAS, Tesinas, Tesis, Trabajos de FIn de Máster, etc.) no están establecidos por medio de una normativa legal. Ni siquiera en el nuevo Real Decreto de Doctorado, que se publicó hace poco. Otra cosa es el "derecho consuetudinario", tan típico de la universidad (lo que se "suele" hacer, lo que se "espera" que hagas) o los límites o indicaciones que los coordinadores de cada programan quieran hacer.En el caso específico de los DEAs no te lo puedo decir, porque yo no he coordinado un programa de doctorado de los anteriores, pero en el Programa Oficial de Posgrado que coordino con XXXXXX y con XXXXXX [otros dos ex-profesores míos], hemos establecido unos límites indicativos para los Trabajos Fin de Master, y siempre les recalcamos a los alumnos que son aproximados (ni deben rellenar hojas sin sentido ni quitar dos hojas porque les sobren, faltaría más). Los alumnos están informados sobre esto desde el principio de curso (por escrito y oralmente) y los directores de los trabajos también.Si realmente había un límite mínimo o máximo en la extensión del DEA en el caso de tu programa de doctorado, supongo que tutores y alumnos estaríais informados de ello. Si no fue así, no tiene mucho sentido que te lo recriminen, pero eso ya no tiene remedio.En fin. En cuanto a la tesis: tercer ciclo te podrá informar de los pasos exactos a seguir en tu caso, que ya tienes el DEA, pero es cierto que para inscribir tu proyecto de tesis tendrías que contar con un tutor del departamento. Y sobre la extensión máxima de una tesis, no hay límites ni hacia arriba ni hacia abajo. Puedes consultar si quieres el nuevo real decreto de doctorado (te lo adjunto para que lo leas, porque aunque tu programa de doctorado no se rige por ese RD, sí que lo hará la normativa para la lectura de tu tesis..). Como te digo, otra cosa diferente es lo que se "espera" que entregues al depositar la tesis: en términos generales, un trabajo de investigación original y serio y el límite de páginas es más una cuestión de tradición en el área de estudio que de medirlas al peso (en lingüística, afortunadamente, cada día son más cortas).Espero haberte sido de ayuda. Aquí me tienes para lo que necesites en cuanto al papeleo de inscripción de la tesis y lo que sí que te recomiendo es que el director de tesis (o co-director en tu caso si ya tienes alguien de fuera) que elijas del departamento sea alguien con quien tengas buena sintonía personal y académica. El camino de una tesis es laaargo y se necesita apoyo firme y muchos ánimos.Un abrazo, welcome back!Este es, básicamente, el último mail que recibí al respecto. Creo recordar que nos llegamos a reunir y hablamos del tema, pero sin llegar a ninguna solución: es decir, los coordinadores de doctorado tienen plena autonomía acerca de lo que hacen en sus cursos y un superior que no está trabajando en ellos no puede decirles "Eh, no mientas a los estudiantes" ni cosas por el estilo. Lo único que puedo decir de esto es que, bueno... me hubiera gustado hacer la tesis en su momento, pero la actitud en general con la que fui tratado me desanimó a hacerla por completo, incluso haciéndome desistir de la idea de irme a otra ciudad a hacerla (más que nada porque no sabía lo que me podía encontrar, y meterme en un berenjenal, preparándome para trabajar en una universidad en la que no sabía con quién podía contar, y con la posibilidad de que las mismas habas se estuvieran cociendo). Pasaron los años y, cada vez que me he encontrado a algún excompañero del doctorado y le he contado el tema, se han echado las manos a la cabeza, al ver las mentiras que me soltaron: ellos sí lograron doctorarse, y desde luego, no con las condiciones que me plantearon a mí de entrada.Siguen pasando los años y te das cuenta de que, la gentuza que miente, que ningunea a los que tiene abajo, que se permite el lujo de tratar a los demás con la punta del pie, que es condescendiente y que habla mal a las espaldas (compañeros míos de otros cursos me llegaron a contar cómo nuestro coordinador de doctorado nos ponía verdes en las clases de tercero y cuarto, como si a ellos les importase lo que hacíamos) promociona. Son vistos como eminencias y se permiten el lujo de ir por la vida mirando por encima del hombro a los demás, dándoles lecciones de madurez y de ética. Y los demás, por lo visto, tenemos que agachar la cabeza porque son ellos.Pues conmigo que no cuenten.Pues bien, querido coordinador, si me estás leyendo, quiero que sepas que no. Que no eres superior a nadie. No eres mejor persona porque hayas leído o escrito tantos libros. No me impresionan tus títulos, tus discursos sobre el honor, que tantas veces he tenido que escuchar salir de tu boca. No me intimida que conozcas a tal o a cual, que ostentes tal título o que te hayan puesto no sé qué medalla, mención o diploma. No me importan los cursos que hayas impartido, ni tus méritos. No me importa quién seas, o quién te creas que seas. Parafraseando al Bardo, al que a mí también me gusta (lo siento, tampoco tienes la exclusividad en eso), tengo que decir que el mal que los hombres hacen prevalece, mientras que el bien queda enterrado con sus huesos.Para mí no eres más que otra persona que ha antepuesto sus filias y fobias personales a su labor, que me ha mentido y ha hablado de mí con desprecio a mis espaldas. No eres más que otro de aquellos que han perdido la fe, y que ha manchado el honor (sí, ese del que tanto hablas) que supone ser un profesor.Disfruta tus títulos porque, viendo cómo tratas a los demás, son lo único que te van a quedar en esta vida.P.D: Si de verdad estás leyendo esto, te invito a que cualquier día me escribas para que te pueda decir lo mismo a la cara, que te lo recitaré con gusto, y hasta en verso isabelino, si quieres. Es mucho más honorable que hacer lo que has hecho siempre, que es coger e irte para tus alumnos y ponerme a mí o a quien sea como un trapo, sin dejar que nos defendamos.




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