Pues va uno, se pone a darle vueltas al tarro y se acuerda de los apuntes de la carrera. Que tal, que Pascual, para eso de buscar un tema del que hablar en el que, posiblemente, es uno de los Blogs Menos Leídos de la Red y se dice a sí mismo "Coño, pues puestos a hablar de algo que uno medio controla, podríamos hablar sobre literatura, que para eso la ha estudiado, ¿que no?"
Y así es como funciona este artículo, pipiolitos míos. Toca hacer un pequeño repaso sobre uno de los períodos más interesantes para mí de la literatura inglesa (podría expandirme a más países, pero es que uno tiene la malsana costumbre de ser anglista), con las figuras más relevantes y eso. Es posible que a alguien un artículo de este corte le puede parecer demasiado "pedante" o "cultureta", considerando el despliegue de animaladas que suelen verse aquí. Para no ser una nota discordante, les diremos a aquellos que se piensan que este blog va solo de hacer el cabestro (y nada más) lo mismo que me dijo la directora de mi carrera cuando escribí la carta al diario Aula Magna cuando la reforma: si solo ven lo que quieren ver, es culpa de ellos y no mía. Y, usando términos más propios de este blog, les sugiero incluso que se vayan a cagar un ratito.
Dicho esto, arrancamos:
El Período Romántico en literatura coincide más o menos con la era de la Revolución Industrial, hacia finales del s.XVIII, y teniendo su punto de máxima expresión ya en el siglo siguiente. Se opone diametralmente al período anterior, conocido como Neoclasicismo, que se caracterizaba por un exacerbado cuidado por las formas y el estilo y un trabajo sobre la técnica que roza la obsesión. Tomando como base ideológica el concepto de revolución y, muy especialmente, usando como inspiración la Revolución Francesa, el Romanticismo busca una ruptura con esta corriente, centrándose más en expresar las emociones que en la búsqueda de la belleza en sí. El autor romántico, por definición, se desmarca de toda esa "corrección" que caracterizaba el mundo Neoclásico: ahora nos encontramos almas atormentadas, ateos declarados, anarquistas, consumidores de estupefacientes, visionarios, amantes de lo esotérico, depresivos e incluso suicidas. Todos estos fulanos, de un modo u otro, se van a desmelenar sobre el papel y van a volcar lo que llevan en las tripas como no se había hecho hasta la fecha.
En cuanto a la temática, nos vamos a encontrar elementos mucho más escabrosos sobre los que escribir: lo sobrenatural va a cobrar una especial presencia, pero esto (aunque sea de lo más llamativo) no es lo único; los autores románticos van a sentir una especial predilección por aquellas figuras que se consideran "lo más bajo de la sociedad", los llamados outsiders: vagabundos o gente de la clase obrera va a convertirse en la figura principal de más de un texto romántico, lo que apoya un poco este concepto de "revolución social" que indicaba arriba. Dicho de otro modo, es como si se "democratizase" el objeto literario y no solo la mujer amada o el héroe tradicional pueden ser protagonistas de un texto: ahora, podemos encontrar a los trabajadores de los suburbios de Londres (véase el poema "London" de William Blake) o un señor que se dedica a recoger sanguijuelas en una playa para ganarse la vida ("The Leech Gatherer", de William Wordsworth). La emoción, como he comentado arriba, cobra tal importancia que se convierte en un puntal esencial en el texto: es por ello que ahora la naturaleza se muestra como una extensión de los sentimientos del personaje protagonista o del poeta; sentimientos que afloran, sin represión alguna. Los autores románticos aman intensamente, víctimas de "flechazos" o arrebatos impulsivos, carentes de racionalismo alguno. Una silueta en mitad de la oscuridad puede ser tomada por una dama y, a partir de ahí, convertirse en la devoción del protagonista, que es capaz incluso de dar su vida por ella, aunque ésta silueta no sea más que un rayo de luz en un bosque. Pasión desatada, desenfrenada y, sobre todo, atormentada. Temas como el suicidio (muy propios en tragedia) se convierten en recurrentes aquí, aunque de un modo menos "razonado" que lo que estábamos acostumbrados a ver hasta ahora (me explico: los suicidios no se producen por razones de honor, para purgar un crimen cometido o cualquier cosa similar; suelen tener más que ver con la desesperación pura y dura, a menudo producida por un terrible desasosiego, un incurable desengaño o un hastío de la vida atroz). Todo vale para patear en la boca ese "refinamiento" de las formas imperante hasta la fecha o, lo que es lo mismo, la Revolución llega para quedarse.
"Sturm und Drang", o "Tormenta e impulso". El lema que daría el pistoletazo de salida a un movimiento artístico.
Si bien tenemos ya precedentes en toda Europa (como es el caso del amigo Goethe en Alemania o nuestros Bécquer o Espronceda), en Inglaterra su figura precursora aparece de la mano de William Blake.
El señor Blake (1757-1827) es de esta clase de amigos que podríamos considerar como "pintoresco", "excéntrico" o incluso "curioso". Un hombre multidisciplinar, que combinaba su faceta de poeta con la de grabador, y que tenía la costumbre de ilustrar sus poemas con un grabado de su puño y letra. Un tipo la mar de creativo, con un lenguaje simbólico de los de echarlo de comer aparte (en el buen sentido de la palabra, hablando de la riqueza y la imaginación que expresa en cada línea). De William Blake se dice que sufría visiones, que probablemente ayudaban a conformar todo un lenguaje propio, basado en gran parte en figuras religiosas (aunque tampoco sería para considerarle precisamente un "beato"): no en vano, tenemos poemas suyos, como "All religions are one", en el que, bueno... deja claro que lo suyo es más un concepto de "espiritualidad" que de "religión" en sí (o de "deísmo", si estamos más cómodos con el término).
Pese a lo tarumba que os puede parecer esta descripción, luego encontramos que todo en Blake resulta coherente y equilibrado. Pongo el ejemplo de su obra más sonada, Songs of Innocence and Experience, en el que encontramos dos grupos de poemas claramente diferenciados, que se contrarrestan unos a otros. Por ejemplo, tenemos "The Lamb" (en clara alusión a la figura de Cristo) y su opuesto en el famosísimo poema "The Tyger" (sí, con "y"), donde se describe con bastante lujo de detalles, la caída de Lucifer... sin entrar en juicios de valor y dándonos a entender que si bien hubo un Dios que lo creó todo, su mayor opuesto (Lucifer-Satán) es también creación suya.
William Blake también le pegaba a la pintura. Manco que era, el cabrito...
Tras William Blake podemos ir hablando de lo que sería, propiamente dicha, la primera generación de poetas románticos en suelo inglés. Traducido, esto viene a suponer las figuras de William Wordsworth (1770-1850), y Samuel Taylor Coleridge (1772-1834).
Estos dos llevaban un rollito similar a lo que los amantes del heavy metal entenderíais hoy en día a lo que hicieron en su momento Marty Friedman y Jason Becker. Para el resto de los mortales, hablamos de dos autores que se complementan entre sí de tal modo que es complicado hablar de uno sin mencionar al otro. Ambos escriben su obra conjunta Lyrical Ballads, donde el concepto de mito y realidad se convierte en uno de los bastiones que la caracterizan... e, insisto, de forma complementaria. ¿Cómo? Pues tomando esto como telón de fondo, pero variando en cuanto a enfoque: si bien Wordsworth toma escenas cotidianas (como el ya mencionado Recolector de Sanguijuelas) y les confiere una apreciación prácticamente mitológica (es decir, mitificando algo que a cualquier humanoide le parecería "cotidiano" e incluso "vulgar"), Coleridge hace justo lo contrario, confiriendo un curioso aire de "cotidianidad" a fenómenos sobrenaturales. Tomamos de esto último como ejemplo, su celebérrimo "Rime of the Ancient Mariner", donde empieza contándonos cómo un fulano va a una boda y le para un marinero con pinta de majarón. El marinero le cuenta una historia y el invitado a la boda, pudiendo mandar al colgado a hacer gárgaras, se ve impedido por una especie de fuerza sobrenatural que le obliga a escuchar; a partir de aquí, se narra toda una epopeya con elementos tan sobrenaturales como maldiciones o la aparición de figuras alegóricas de la talla de la Muerte. Todo para rematar en un mensaje de marcado corte ecologista, así para rematar.
Coleridge además sufría jaquecas de órdago, lo que le hizo acabar sufriendo una seria adicción al láudano (opio) para contrarrestarlas. De ahí que en su poesía notemos un marcado carácter onírico... y no solo en su poesía en sí, sino en su trabajo mismo: tomemos el caso de su inacabado poema "Kubla Khan" que, según cuenta la leyenda, empezó a escribir tras levantarse de un sueño. Por desgracia, alguien entró en la habitación, le distrajo y todo lo que quería contar a continuación se le olvidó. La espontaneidad del período Romántico elevada a su máxima expresión.
"There was a ship"...
Con esta frase empieza el poema de Coleridge sobre el Viejo Marinero. A aquellos que os guste el heavy metal, sabréis que hay una versión de este poema tocada por Iron Maiden, donde se resume toda la historia y donde se narran dos pasajes directamente extraídos del poema.
Llegamos así a la segunda generación de poetas románticos ingleses, comprendiendo aquí a autores como Lord Byron, Pyrce Bysshe Shelley (junto a Mary Wollstonecraft, que se convertiría en su esposa) y John Keats.
Si hasta ahora los autores que he presentado os parecían gente curiosa, con estos vamos a flipar en colores, ya que tenemos a los enfants terribles de la época: controvertidos, revolucionarios y de escándalo en escándalo, personajes como Lord Byron sentarían las bases del artista excéntrico y, a la vez, comprometido con las convulsiones de su época: luchadores de una ideología que hoy en día podríamos considerar "izquierdista" (por no decir abiertamente anarquista en algunos casos), esta generación se pasa por el arco de triunfo cualquier convención social, desafiando a una sociedad que consideran constreñida e hipócrita. Byron (1788-1824), profundizando en el ejemplo, viajó por Europa, luchó en la guerra de independencia de Grecia y protagonizó unos cuantos escándalos por sus devaneos sexuales con personas de ambos sexos (sin mucho pudor, por cierto), cosa que hoy en día igual no nos escandalizaría demasiado... pero recordemos que andamos en el s.XVIII y que esas cosas estaban algo peor vistas que ahora. Habló en el Parlamento en contra de imponer la religión, precisamente por respeto hacia otras creencias, algo que no era muy de esperar en la época en la que vivió.
Su obra más representativa es el "Don Juan", una especie de poema épico, escrito de una forma bastante "clásica" (quizás por oposición a la corriente romántica reinante), llegando a manifestar en él (concretamente, en el III Canto del poema) su desprecio por autores casi contemporáneos a él, como Wordsworth y Coleridge, lo que nos da a entender que Byron era de algún modo un rebelde... incluso entre los propios rebeldes.
No, no es Johnny Depp, sino George Gordon, también conocido como Lord Byron.
Pyrce Bysshe Shelley (1792-1822) era coleguita de Byron, y otro que tal bailaba en cuanto a ideología: este amigo escribió poemas tan "políticamente correctos" como "The Masque of Anarchy", de marcado tono pacifista, o "The Necessity of Atheism", cuyo título habla por sí solo. También escribió sobre temas tan escabrosos como el incesto ("The Revolution of the Golden City"). Apoyaba fervientemente el vegetarianismo (otra cosa bastante poco frecuente en la época) y no menos era conocido por sus escándalos en su vida personal: a los diecinueve años, se fugó con Harriet Westbrook, de tan solo dieciséis, con la que se acabaría casando, y de la que se acabaría cansando, para acabar junto a Mary Wollstonecraft Godwin (1797-1851), también de dieciséis años, que se convertiría más tarde en la autora que conocemos como Mary Shelley.
De hecho, poco después de fugarse con Mary, tenemos la famosa visita a los Alpes, donde, junto a John William Pollidori (1795-1821), el matrimonio jugaría a un juego literario: a lo largo de aquellos días, tomarían la zona como inspiración para escribir un relato cada uno: si bien tenemos que Percy usaría el trasfondo suizo para su "Mont Blanc", quizás lo que más ha trascendido es que Mary empezó a esbozar aquí lo que se convertiría en su famoso Frankenstein o El Moderno Prometeo. Según cuenta la leyenda, la historia surgió tras una pesadilla que la buena moza sufrió, en la que soñaba que una grotesca criatura la contemplaba desde la ventana.
"¡¡¡Coooooño!!!"
Pasamos a John Keats (1795-1821), joven atormentado donde los haya, y con la trayectoria literaria de una llama que brilla, explota y se consume tan rápido como arde. No lo digo por decir, este muchacho perdió la vida a los veinticinco años a causa de la enfermedad de la época (la tuberculosis), con toda una carrera literaria a sus espaldas. Puede que esto, en nuestro siglo de consumo rápido y pelotazos adolescentes, no os resulte gran cosa, pero tenemos que tener en cuenta que, a la edad a la que murió Keats, muchas grandes figuras de la literatura ni siquiera habían empezado a despuntar (Shakespeare, por ejemplo, debía contar con unos treinta años cuando publicó el primer Folio de la Primera Parte de Enrique VI, compuesta hacia 1594). Si a esto añadimos el hecho de que su trayectoria literaria se limita a los SEIS años previos a su muerte (publicando solo los cuatro últimos), creo que lo que decía de la llama unas líneas más arriba no es para nada exagerado.
No puede decirse, además, que Keats fuese precisamente alegre y jovial en su poesía: prueba de su profundo desasosiego y de su hastium vitae en poemas como "When I have fears that I may cease to be" (traducido libremente como "Cuando albergo temores de que pueda dejar de existir"), en el que la sensación de angustia vital es patente, o el asunto del tiempo y la permanencia en textos como "Ode on a Grecian Urn". También se mete en temas sobrenaturales, como en el caso de "La Belle Dame Sans Merci", que tiene ciertas reminiscencias a la temática del vampirismo (coetáneo de la novela The Vampyre de Pollidori, ambas obras escritas en el mismo año, 1819... Que ambos autores nacieran y murieran en los mismos años, como debe entenderse, no es más que otra coincidencia), o en mitológicos, como sucede en "Lamia". Keats es el clásico caso de autor que en vida no fue especialmente reconocido, pero acabaría por convertirse en mito tras su muerte, hasta convertirse en uno de los poetas más estudiados hasta la fecha.
Y hasta aquí, el repasito sobre la literatura romántica en la literatura inglesa, con cierto énfasis en la poesía. He intentado ser lo más breve posible, ya que no es más que un artículo orientativo y no una tesis doctoral. Espero que a aquellos que no tuvieseis mucha idea del asunto os haya parecido interesante... y que aquellos que sí la tengáis no encontréis demasiados gazapos. Salvando algunos datos (como fechas), he tirado prácticamente de lo que recordaba de los apuntes de la carrera, con lo que es posible que haya alguna cosa que haya quedado en el limbo. Como digo siempre, si queréis información fiable al 100%, buscad libritos sobre el tema en las bibliotecas. Allí tendréis más, mejor, más bonito y gratis.






5 comentarios:
Pues ya sé qué libro voy a retomar pronto para leer: una selección de poemas de Keats que encontré en la biblioteca de mi barrio.
He de decir que me ha parecido un artículo pobre, pero soy totalmente parcial porque a mi estas cosas me gustan demasiado.
Cuando amas algo, todo parece insuficiente y siempre quieres más.
Pero bien hecho filologito mío, queremos más artículos así del culturetas gafapastis.
Gracias, Isita!
Ya, Deivicín, es normal que te parezca pobre considerando tu filia... yo por mí habría puesto hasta selecciones de poemas, con análisis y todo, pero es que esto es pa que se lo lean humanos y tal; y qué pasa? Que ya me han echado la bulla más de una vez con lo de "Muy largo, no lo leo", "Me aburro" y demás cosas, así que he tenido que resumir mucho :(
Esto era un resumen?? Pero hombre de Dios!!
A mí el tema me ha encantado. Me fascina este tema,así que es como dices,que depende de las filias de cada uno.
Por otro lado voy a leerlo en fascículos. Me queda la mitad. Podrías crearle una categoría y explayarte,pero en varios artículos mas cortos.
Un saludo!
Gracias, Usman! Buf, demasiadas cateogorías veo que estoy metiendo ya. Entiendo lo que dices, pero me gusta dejar un tema más o menos zanjado que andar dando la vara con lo mismo en distintas entradas :)
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