sábado, 8 de marzo de 2014

Escupiendo rabia- Cuando los estudios se convierten en un producto




Malos tiempos corren para la enseñanza, nos digan lo que nos digan desde arriba. Y no es nada nuevo: ya tuvimos que hacer frente a soberanas mamarrachadas como aquella reforma educativa en la universidad que se quiso implantar hacia 2005 (de la que hablé en un artículo anterior), que consistía básicamente en follarse por el culo a las carreras de letras bajo el pretexto de "Es que no son vendibles" y soltándonos la milonga de que era "según Bolonia" (no sé si era la Bolonia de Tierra-2, porque los estudiantes Erasmus que teníamos por compañeros de Italia o Alemania nos decían que en sus respectivos países las cosas que quisieron implantarnos aquí no se hicieron). Por suerte, no llegó a cuajar, pero oiga, es un precedente porque estuvo a un pelo de que carreras como Historia del Arte se fueran a tomar por culo, que fusionaran dos titulaciones como Geografía e Historia o que desaparecieran los estudios literarios de la universidad y otras cuantas barbaridades de las que no llegamos a enterarnos. Como muestra, me gustaría comentar que fue gracias a la intervención de los rectores, que tenían la última palabra, como se evitó... Y no de todos. Recuerdo el caso concreto de cierta rectora que fue diciendo por ahí, con sus santos ovarios, que el que quisiera estudiar a Shakespeare "Podía ir buscándose otro sitio, porque la Universidad ya no estaba para eso".

La cosa hoy en día no ha cambiado: no hay más que ver la última movida, en la que me entero de que el Amigo Encargado de Educación y Cultura, con sus santos cojones, se cepilla gran parte de lo que viene siendo el arte de nuestra educación (lo que en literatura se podría asemejar a un oxímoron, o contradicción de conceptos en el mismo término): según la LOMCE, Educación Artística y Música pasarían a ser materias optativas, dando la opción a las CCAA no ofertar esta última.

Dejo por aquí el artículo del BOE dedicado a este respecto:


No deja de ser descojonante que el mismo preámbulo nos hable de formar personas autónomas (¿Hola? ¿En este país? ¿Donde ya nos han demostrado que el sistema educativo está perfectamente diseñado para hacer que el alumno se pase su puta vida memorizando cosas sin entenderlas y donde eso de la autonomía es una palabra que carece por completo de trasfondo?), y se llene la boca con eso de mejorar la calidad de la enseñanza. En las primeras páginas del BOE no hago más que ver promesas vacías del tipo que hay que crear un sistema educativo que forme (cito textualmente) "personas activas con autoconfianza, curiosas, emprendedoras e innovadoras". Que es necesario adquirir (y sigo citando) "pensamiento crítico, gestión de la diversidad, la creatividad o la capacidad de comunicar, y actitudes como la confianza individual, el entusiasmo, la constancia y la aceptación del cambio". No deja de ser curioso que esto lo diga un gobierno de ideología conservadora, al que eso del cambio le suele causar urticaria, que se dedica a desmoralizar al pueblo a base de joderlo día sí y día también. Que ha hecho recortes en educación que hacen que cualquiera que se dedique a la docencia lo primero en lo que piense en el momento en que ve la que se avecina sea irse al bar más próximo. Que este gobierno hable de diversidad cuando pone cuchillas en la frontera para que los inmigrantes se desangren (o no, porque no hay constancia de que esas cuchillas corten, tócate las pelotas) o que recorta a lo burro las leyes de dependencia para personas con discapacidades. Es alucinante que un gobierno que crea leyes tan bonitas como la famosa Ley Mordaza, que viene a criminalizar la protesta social y que cada día esté limitando más la libre expresión contra las políticas gubernamentales en sitios como Internet, nos venga hablando de fomentar el espíritu crítico.


"Hala, señora, ya está usted habilitada por el gobierno para ejercer su derecho a crítica"
"¡GOIHISMHMMSDGSDH!"
"Oh, tomamos nota de su crítica, muchas gracias"


Pero volvamos al plan de la educación en sí.
Según sigo leyendo en este BOE nos vienen con la mierda de que el plurilingüismo mola. Pues vale, eso es lo típico que hemos oído de que en Finlandia allí los niños hablan dieciocho idiomas antes de llegar a la secundaria y oiga, como en Finlandia funciona, pues lo tenemos que hacer aquí por huevos y sin pararnos a pensar por qué, pasándonos por el culo cualquier diferencia de base cultural, que la economía, la mentalidad o la población sean totalmente distintas. Porque lo que es viable en un sitio por cojones lo tiene que ser en otro, y nos lo tenemos que creer. El caso es que aquí tenemos la política del vecino cotilla, que se pasa el día viendo lo que hacen en el jardín de al lado y se dedica a imitarlo para quedar mejor de cara a la galería sin pensar si eso que está imitando realmente lo puede aplicar él en su casa. O, más triste aún, los motivos por los que los otros lo hacen (siempre lo he dicho: los países nórdicos son punteros en lo del bilingüismo, pero no porque sean la Raza Superior: es que sus idiomas natales son hablados por una población media de unas cinco millones de personas en todo el mundo. No tienen más cojones). Al españolito medio eso le importa tres cojones: si en Finlandia, que son los que molan y a los que hay que imitar, se hace así, pues en España también y a tomar por culo.
El chiste es que esto se hace de forma propagandística y más falsa que una polla de goma: al final, ni se implantan las medidas made in Finland y, cuando se hacen (como en el caso del bilingüismo) se hace de forma torpe y apresurada. Hasta hace unos... diez años o así no se había hablado de la enseñanza bilingüe y, de la noche a la mañana, se empezó con la paranoia de que nadie tenía ni guarra de inglés. Ahora por cojones TODOS tenían que ser bilingües (de hecho, se estuvo hablando en 2005 de implantarla por ley para 2010): los profesores que estaban con su plaza tuvieron que empezar cursos de reciclaje de dos años (¿Dos años para aprender un idioma con la bastante soltura como para impartir una asignatura? ¿Hola?), aunque no hubiesen visto el inglés en treinta años. Y los alumnos, en el ojo del huracán de las críticas (porque si hay fracaso escolar es culpa de ellos, de toda la vida, oiga) tenían que ponerse las pilas como unos campeones, ya que habían pasado de pegarse cinco años de su vida malgastados estudiando los números, los colores y los animales a tener que entender historia o matemáticas en inglés.
Resultado: Imaginad cómo está saliendo el asunto (no del todo mal, porque implantar un sistema bilingüe, así a ojo, puede llevar más de diez años para que se arraigue por completo... pero tampoco del todo bien, ya que esta enseñanza ni se ha implantado por ley en todos los centros. No hay suficientes profesores preparados, y los que han asumido el riesgo de meterse con el inglés hacen lo que pueden. Sin embargo, en España sobran profesores, claro que sí). Otra cosa es lo que ya le preguntemos a los mandamases acerca de ello...


"¡Anda, en Finlandia están estudiando un sistema que permita ir a los niños a clase en un día que haya un temporal de nieve! ¡Pues esto vamos a implantarlo!"
"Ejem, las temperaturas más bajas de este año no han bajado de los cinco bajo cero, tampoco es que haga falta..."
"¡TÚ TE CALLAS, GILIPOLLAS! ¡SI EN FINLANDIA LO HACEN Y TIENEN EL MEJOR SISTEMA EDUCATIVO SEGURO QUE FUNCIONA AQUÍ!"


Siempre he dicho que cuando se inserta la política o la ideología en el arte, lo que tenemos es propaganda. Cuando esto se hace en la educación, lo que tenemos es encuadramiento. Veamos qué movida nos presenta la LOMCE y qué es lo que saco yo personalmente de todo esto. Como siempre, no tenéis por qué estar de acuerdo. Este blog no es la Verdad ni pretende serlo. Lo que yo veo es lo que veo y que cada uno haga de su capa un sayo. Aquí va:

Primero, como he comentado, las asignaturas de Cultura Clásica, Plástica o Música se van a hacer puñetas (pero no dicho abiertamente, dicen que dejarán la opción "a cada Administración educativa o a la oferta de cada centro docente": dicho de otra manera, que en el momento en que falte pasta (y, llamadme pesimista, pero me huelo desde ya que, para cosas de estas de educación, va a faltar sí o sí) ya sabemos qué cabezas van a rodar primero. Con lo cual, está prácticamente cantado que, a menos que nos encontremos comunidades autónomas MUY por la labor y centros lo bastante bien financiados, esa idea de fomentar la creatividad y el pensamiento divergente se van a tomar por culo. Vale que algunos nunca hayamos sido unos manitas en eso de las manualidades y tocar el "Smoke on the Water" con la flauta dulce, pero oiga. ¿Es eso el único motivo para barrerlas del mapa? Un sistema educativo basado en una ideología en la que prima el "empresarialismo" (es decir, "Lo que vende y se puede convertir en un producto, para adentro y lo que no, a la puta calle, con pocas o ninguna alternativa al respecto") precisamente elimina eso: por lo que se puede deducir con historias así, lo que hace es limitar la creatividad y, por tanto, crear bonitos robots que solo se limiten a hacer lo que les dicen.
De lo que es formación cultural (pictórica o musical) ya ni hablemos. Como con eso no se crean empresas (o ninguna que podamos vender como "Empresa con proyección de futuro"), a la mierda.


A juzgar por el modelo que nos están vendiendo, no parece haber lugar para el arte o la cultura en el mundo moderno. Lo que prima es generar engranajes para un mundo en el que las empresas (pero las grandes, oiga) mandan.
Que sí, que hay opciones de arte en los bachilleratos.
Como también nuestra amiga Espe tuvo un "plan para Humanidades".
Como también hubo un plan para las carreras de letras en la Universidad.
Dan la opción y la ahogan al mismo tiempo. Así parece funcionar esto.


Puede que algunos que leáis ese párrafo no lo veáis tan claro, ya que se dice que se deja la opción y tal, pero pensad que todo lo que cuenta como "creativo" ya forma parte del grupo de asignaturas "optativas"; en segundo lugar, es importante dejar claro e insistir en que eso va a depender de la oferta del centro. Dicho de otra manera, si el centro anda con poco dinero (algo relativamente frecuente con tanto recorte), adivinad qué es lo que va a pasar. Tal y como yo lo veo (no sé vosotros) es la forma fina de decir "No las borramos del mapa, pero oye, que os dejamos la puerta abierta y todos los factores para que lo hagan por nosotros".
En el mismo bloque, curiosamente, aparece una nueva asignatura: "Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial", lo que me parece una auténtica preciosidad. Hablamos de un país (ya no de un gobierno en concreto, eso llega un momento en que empieza a dar igual, porque tengo la sensación de que esto se ha venido repitiendo desde hace décadas: unos, por imponer medidas draconianas y otros por prometer soluciones que nunca han llegado a nada) que se ha dedicado durante décadas a asfixiar a los emprendedores que han decidido abrir pequeñas y medianas empresas (las cuales para mí, no sé lo que pensará el resto del planeta, son las que realmente sostienen la economía de un país). Que ha fomentado los contratos basura. La precariedad. Y no solo que lo ha hecho, sino que lo sigue haciendo, recortando derechos sociales de los trabajadores. Pues los mismos que dejan al currito hecho unos zorros cogen ahora y se plantean animar al que viene de nuevas a que tengan iniciativa empresarial.
No olvidemos que también son los mismos (insisto, por "los mismos" me refiero a "gobernantes") que dijeron que cuando alguien se iba a buscarse los garbanzos al extranjero, era por "espíritu aventurero", lo que viene siendo una forma muy fina de convertir la miseria de un país en algo de lo que enorgullecernos: ¿Que estamos regalando a nuestros licenciados, médicos e ingenieros para que las empresas de otros países se beneficien de su trabajo y no las nuestras? No pasa nada, asesores de imagen al canto y que escriban un discursito que maquille el despropósito. Semejante cabestrada se pudo ver en artículos de prensa como este:

http://politica.elpais.com/politica/2012/11/30/actualidad/1354286966_753467.html


Por esa regla de tres, todos estos también tienen espíritu aventurero, no te jode.
Más, si te digo, viendo las condiciones en las que llegan a nuestras costas.
Lo que no deja de ser curioso es lo de ver con buenos ojos cómo nuestros estudiantes se largan de nuestras fronteras, como si fueran héroes, y luego tener ese doble rasero con alguien que viene aquí a trabajar.



Resumiendo este punto, resulta terriblemente paradójico contemplar cómo durante bastante tiempo hemos tenido una formación más o menos aceptable, por no decir decente (al menos en lo que a calidad-precio se refiere, comparándola con otros países, nos hagan lo que nos hagan creer), creando una generación de gente preparada a la que no han sabido integrar en el mercado laboral, como ha sucedido con los licenciados de los últimos (más o menos) diez años. Pensad, si no os convence mucho eso de que nuestra formación no es tan mala, por qué Alemania ha venido más de una vez buscando ingenieros y médicos a punta pala. Por qué precisamente los proyectos de tecnología en Europa se hacen con pasta alemana y equipos de trabajo (en gran medida) españoles, que son los que ponen el cerebro y el trabajo de fondo. Los amigos estos de las salchicas y las cervezas pueden ser muchas cosas, pero os aseguro que de gilipollas no tienen un pelo y saben lo que quieren para su industria. Teniendo la sartén económica por el mango, ¿de verdad iban a contratar a un puñado de gañanes que no saben hacer ni la O con un canuto? Si así fuera, la llamada "Tecnología Alemana", ¿nos parecería tan buena como la consideramos?


"Pues claro que sí, yo me he caído de un guindo. Por eso en Europa se hace lo que yo digo".


La Formación Profesional, por otra parte, más orientada al mercado laboral que la Universidad (por mucho que nos vendiesen la moto en su día) se ha venido considerando la "prima tonta" de la educación, con el sambenito de gueto. De que ahí nada más que iban a estudiar los macarras, los drogatas. Los despojos de la sociedad que no valen para nada. Igual os parece exagerado, pero pensad en cómo se trata a los centros educativos (por lo menos los de mi ciudad) que ofertaban FP en sus aulas. De rollito tipo Harlem no los baja ni Cristo.
Llegamos a la actualidad y, ¿qué tenemos? Que ahora parece castigarse al mundo docente a lo bestia: todos aquellos licenciados que no encontraron hueco en el mundo laboral han encontrado básicamente dos opciones. La primera, optar por la precariedad: gracias a esa política de contratos-basura y a esa permisividad hacia los empresarios, currar es barato y despedir a la gente, ni te cuento. Eso sí, por lo visto "genera empleo" (imagino que se refieren a que cuando una empresa está despidiendo gente cada dos por tres y contratando a otros tantos para luego continuar con la cadena de explotación pues oye, igual se entiende por "generar empleo").
La segunda salida es, como he mencionado arriba, irse a tomar por culo en otro país. Allí la salida también suele ser la precariedad, pero la explicación es que es una precariedad frente a la terrible amenaza del paro. Y ante eso, la respuesta ha sido tajante: pies, para qué os quiero. Lo más gracioso es que esto se ha visto como algo positivo para el Ministerio de Propaganda local. ¿De qué manera? Sencillito: aparte de la patochada del "espíritu aventurero" (que clamó al cielo), oficialmente las tasas de desempleo bajan (hay menos gente en el país, ergo menos parados). Menos subsidios que pagar (véase lo de la fabulosa historia del derecho a la sanidad si una persona estaba más de noventa días en el extranjero) y menos mierdas, que eso de tener demasiados estudiantes es un coñazo, oiga.


Hay empleos, como el de reponedor de supermercado, que me resultan de lo más honrados. Sin embargo, cuando tienes a alguien que, por formación, puede aspirar a otro tipo de empleos (como está sucediendo con médicos, ingenieros, profesores y otros tantos), te resulta bastante curioso ver cómo hay gente que defiende que estén llevando a cabo este tipo de trabajos "porque así tienen una formación laboral plural y dinámica", sea eso lo que sea realmente.
No lo veo como "indigno", en el sentido de que trabajar en un supermercado no me parece indigno. Lo que sí me resulta indignante es que haya gente que se ha pasado toda su vida preparándose en carreras, másters, idiomas y otras tantas cosas que les han requerido para acabar en puestos para nada relacionados con su formación.
A menudo, cayendo en precariedad y contratos basura.
¿Así es como tratamos a nuestros estudiantes?


Continuando con el tema que da título a este artículo, tenemos que pensar un poco en la filosofía de base que veo que hay tras todo esto. En lo poco que han interesado siempre los valores culturales a este país, salvo para cuando se quiere poner las medallitas diciendo que tiene un Picasso en tal museo... y porque va a atraer turismo, no por otra cosa. Mercantilizar los estudios lo que conlleva es vender la educación a la ley de la oferta y la demanda de la forma más extrema: puede sonar bien, pero pensemos en lo que supone sacrificar la cultura en aras de la empresa. Supone (en contra de lo que dice el preámbulo del BOE) aniquilar por completo el espíritu crítico y la creatividad. Destruir la autonomía y el libre pensamiento, creando "empleados" en lugar de gente que pueda pensar por sí misma. Fomentar el propagandismo patriótico rancio por medio de chorradas tales como considerar "Arte" al toreo, soplándole subvenciones a manta cuando menos necesidad hay. Cuando la educación está sufriendo recortes por esa supuesta falta de dinero (marco supuesta porque cada dos por tres a las cabezas pensantes de este país se les ocurre gastarse ingentes burradas de dinero en completas idioteces, como estatuas, homenajes, subvenciones a colectivos como la Iglesia, que chupa más de lo que suelta o continuas concesiones equiparables a lamidas de glande a la banca, a las eléctricas u otras grandes empresas y otras cosas igualmente útiles).


Con el debido respeto, me paso el mundo del toreo por el culo.
¿Por qué? Para empezar, porque me toca muchísimo los cojones que se llame "cultura" a algo que debería estar tipificado en el Código Penal como delito. Porque la única diferencia entre esto y otras salvajadas como lanzar cabras desde campanarios, poner gallos o perros a pelear o dedicarse a cazar gatos por la calle a escopetazo limpio es que se ha venido haciendo esto durante siglos y a un puñado de gente con dinero le ha venido muy bien.
Para todo lo demás, me reitero: me paso su "Arte" por el ojete.



A cada día que pasa, la educación está cediendo terreno a otras cosas que se consideran más importantes. Lo que vende es lo que vale, y lo que sea simplemente artístico, cultural o no esté orientado para ganar enormes cantidades de pasta, por lo visto tiene los días contados. Por cojones y sin turno de réplica. Por eso, si un torero, famoso dónde los haya, se tiene que poner a dar clases en la Universidad por delante de gente mucho más preparada en el mundo de la docencia (que eso no lo puede hacer cualquiera, se pongan como se pongan), pues se hace porque eso va a mover gente y, por consiguiente, pasta. Lo haga como lo haga, aunque se diese el caso de que no supiese ni leer, eso no importa mientras se genere pasta. Y no es coña, se puede leer la noticia aquí (aunque me encantaría recibir la noticia de que el diario El Mundo ha metido la pata hasta el sobaco y que esto no es más que un error):

http://www.elmundo.es/loc/2014/02/28/530f7251268e3ee47f8b457a.html

Esta es la sociedad que estamos creando, amigos Distópicos: una sociedad en la que cada vez está importando menos ser creativo y cosas como la educación pasan a un segundo plano. El Arte no genera tanta pasta como puede generar el fútbol (o eso es lo que nos venden; yo me sigo preguntando si los tratantes de arte o los conservadores de museos son unos muertos de hambre). El mercantilismo por encima del conocimiento: aquello que no se puede convertir en dinero desaparece. Aquello con lo que no se puede hacer propaganda queda relegado al segundo plano de lo optativo para luego clavar la lanza de los recortes en pleno cuello y, disimuladamente, obligar a retirar esas opciones.


"Yo no he borrado ni prohibido nada. Te he dado a elegir. Otra cosa es que la alternativa que te he dado sea tan inviable que te veas obligado a coger la que me sale a mí de los huevos, pero oye: ha sido decisión tuya, ERGO ES DEMOCRACIA".


Pero no nos engañemos, que no es solo culpa del gobierno: mientras haya cada día más gente en este país que se enorgullezca de su propia ignorancia, que diga que la lectura, la pintura y la música no valen para nada. Mientras haya animales sobre dos patas que consideren que toda carrera o estudio cuya proyección laboral más elemental sea la enseñanza como "de segunda" y tome ese argumento para despreciarlos, tendremos lo que nos merecemos. Mientras haya gente que considere que la Universidad es una pérdida de tiempo porque no te coloca ipso facto en un puesto en el que cobres dos mil pavos al mes. Mientras haya escritores que no tengan ni idea de quién fue Conan Doyle, o que enarbolen su más absurda prepotencia diciendo que los clásicos son una mierda "porque están pasados de moda" y no venden tropecientos ejemplares a la semana o que, (más fuerte aún, si cabe) se enorgullezcan de no leer, así estaremos: potenciando la empresa para generar curritos que vivan explotados. Una masa homogénea de ignorantes que se crean absolutamente todo cuanto les cuenten que, con el tiempo, habrán aprendido a no protestar. A no preguntarse nada jamás. A obedecer. A currar doce horas sin derecho a nada por un sueldo que no llega ni para vivir.


"El otro día, en la presentación de mi antología de relatos, me hablaron de un tal Conan no sé qué. Les dije que no tenía ni idea de quién era, porque yo no leo para contaminar mi genio. Me miraron mal. No entienden mi arte. Por suerte tengo a mis pelotas que me ríen las gracias y me dicen que el Conan ese no sabía ni escribir".


Cuando los estudios se convierten en un producto de consumo más, como lo está siendo la cultura en general, lo único que nos va a quedar es un rebaño de gente que no piensa en otra cosa que en ganar cuatro duros... y absolutamente nada más.
Y un pueblo que no piensa, simplemente porque no le da la real gana, está condenado al fracaso más justo. Un pueblo que alardea de su ignorancia, merece irse a tomar por culo. Un pueblo que prefiere anclarse en idioteces con la excusa de que son "tradiciones" será visto como "bárbaro" toda su puta vida.

Todavía estamos a tiempo de evitar estas cosas, siendo conscientes de que no pueden seguir por este camino. Todavía podemos luchar por cambiarlo. El tiempo dirá si lo hemos hecho o simplemente hemos hecho lo de siempre, que es lloriquear, dejar que otros nos arreglen el país y quejarnos por lo bajo.

No hay comentarios: