Seguimos con la movida. No teníamos ya bastante con el articulazo que solté el otro día acerca de toda la MIERDA que nos tragamos acerca del mundo del cómic en los noventa cuando nos cuentan que un tío como Ben Affleck, famoso por haber destrozado, sodomizado y defecado sobre la figura de otro personaje como Daredevil, va a ser la enésima recreación de Batman.
Purismos aparte, no tengo ninguna intención en entrar en la fascinante carrera de uno de los cachorros de Miramax. Me juran y perjuran que ha evolucionado cual pokémon, y no voy a entrar en sus poderes de mutación para pasar de ser un mono-jeta a un crack del cine. Tan solo me limitaré a pensar (y sí, aquí puede entrar el prejuicio) que yo veo le veo la cara a este fulano y puedo pensar en cualquier cosa menos en Batman. Como pensé en su día cuando me dijeron que iba a hacer de Daredevil.
Pero dejemos aparte esta polémica, ya que aquí Bernardito tiene muchos fans y lo mismo se me tiran al cuello con el prejuicio de "No juzgues una peli antes de verla". Y no les falta razón; por eso vamos a ir desglosando la cantidad de MIERDAS que nos hemos venido tragando al respecto para ver que igual no es tanto un prejuicio sino un pronóstico basado en experiencias previas.
Y es que señores, parece ser que aquí la temática (me reservo la etiqueta de "género") del cómic y, muy particularmente, los superhéroes (que no toda peli basada en cómic tiene por qué llevar tíos en pijama, a ver si nos culturizamos un poco), parece la más susceptible de coger y mearse en lo que se cuenta en la historia original para convertirla en un mojón de proporciones épicas. Y luego encontrarte defensas a ultranza de esas mierdas porque "Entretienen" o porque "Es que son para todos los públicos".
Generalmente cuando se adapta una obra a la gran (o pequeña pantalla) sucede como con todo: lo principal es leerse el texto origina y a partir de ahí hacer una ADAPTACIÓN. Al que me esté tachando de purista nada más leer los primeros dos párrafos, le diré que igual es él quien está sacando una valoración precipitada, porque jamás me oiréis despotricar de una película por no ser exactamente igual que la fuente de la que procede. Incluso con una novela, ya que nos ponemos. El cine es un arte y como tal, el director y el guionista también tienen que aportar su punto de creatividad a la hora de hacer una adaptación; por tanto, no saldrá de mi una protesta hacia las adaptaciones cinematográficas de libros como El Señor de los Anillos (sodomizado por mucho gilipollas con argumentos tan alucinantes como "Arwen lleva a cabo un papel que no le corresponde" o "Es que no sale Tom Bombadil y su capítulo plagado de canciones, que funcionarían que te cagas en una película") o de cómics como Watchmen, al que le cambiaron el final, pero no contando necesariamente una gilipollez. Las obras escritas se han adaptado durante décadas y no ha pasado nada: a veces con mejor acierto, a veces con peor. Os lo dice uno que se tuvo que tragar en el doctorado una unidad de adaptaciones cinematográficas de obras shakespearianas y vio cosas tan dispares como las adaptaciones de Hamlet de Laurence Olivier o el Titus de Julie Taymor, partiendo de la objetividad que te da el ver si la adaptación es cercana o no al texto original y si transmite lo mismo. Cosas como la ambientación y demás son secundarias, si el director tiene la maña suficiente para llevarlas a cabo.
Titus, de Julie Taymor. Película sodomizada hasta lo indecible por aquellos que se quedaron en lo superficial, que fue en la estética. Pocos se pusieron a mirarla con frialdad para ver que era una película vaiente que respetaba con gran fidelidad del texto de Shakespeare.
No es esto, sin embargo, lo que viene sucediendo en el cine de hoy. Hoy en día el cine sigue siendo una industria como lo era hace cuarenta o incluso veinte años... con la cosa de que sucede exactamente lo mismo que os conté en mi post anterior sobre el cómic de los noventa: el personal está tan obsesionado en sacar rentabilidad a algo que ni se molesta en querer hacer las cosas medio bien; se fijan en índices de taquilla, números, pasta, público y merchandising y tira adelante sin tener ni guarra de lo que hace. Cuando se adapta una obra escrita, lo que se hace es comprar los derechos y meter a un guionista, si es que tenemos esa suerte; con las últimas huelgas de guionistas y con el rápido auge de las series de televisión (donde hoy en día se encuentra la rentabilidad), lo que está quedando en el cine es un puñado de capullos que viven de la renta de otras pelis que en su día lo petaron, o una tanda de enchufados que están ahí porque son buenísimos comiendo trancas. Llamadme exagerado, pero si no explicadme por qué cuando antes decíamos "El libro está mejor que la película" era algo obvio y ahora es el eufemismo del siglo.
Y es que para adaptar, como digo, no tienes que usar el libro o el cómic como un puto guión estricto del que no te puede salir. Coges pelis como Excalibur, basada en la primera novela impresa en suelo inglés, La Morte D'Artur, de Sir Thomas Malory (sí, con título francés, pa chulo su pirulo) y ves que la adaptación no es coma por coma ni mucho menos: hay personajes que, por razones de volumen, aparecen fusionados en uno solo al realizar funciones muy similares. Capítulos interminables de justas entre caballeros desaparecen para centrarse en la búsqueda del Santo Grial. Algunas de las incoherencias de Malory (las cometía porque no era de los de revisar su propio texto) quedan pulidas y se resuelven algunos errores de "continuidad" amén de ciertas contradicciones, que los había (que nos lo digan a aquellos que leímos este tochazo con el asunto de Mordred y Arturo, que en un momento te decían que era sobrino, en otro te decían que era hijo, en un momento te decían que era fruto de una relación incestuosa y en otro te salían por la vía tarifa). Con esto te sale una película muy directa al concepto de Arturo y el Grial y que, en esencia, respeta la idea de lo que quería decir el texto original.
Y oiga, contándolo a su modo, porque si te lo cuentan exactamente igual que en el libro te puedes morir. No por otra cosa, sino porque hay ritmos y formas de narración que funcionan bien en un texto escrito... pero es que el cine usa sus propias reglas.
Cuando una historia ha funcionado durante siglos, probablemente, es porque esa historia tiene algo. Puedes adaptarla a los tiempos a los que vives, puedes cambiar algún elemento, pero el secreto de la adaptación es que, en el fondo, la historia se mantenga.
Cuando los artistillas de hoy en día ignoran este hecho y van de estrellitas por la vida, pensando que tienen el genio y el arte suficiente como para innovar, revolucionar y romper con todo lo establecido, más que un caso de arte es un caso de ego. El resultado, en el 99% de los casos, es una chapuza como la copa de un pino, que peca de la pretenciosa ridiculez de trastocar cosas que han funcionado desde siempre. Así, lo que dan a luz acaban siendo pestiños olvidables de los que nadie se acuerda tres o cuatro años después de haber sido perpetrados.
Ahí tenéis vuestra posteridad, genios.
Conforme pasan los años, nos damos cuenta de que este arte y este intento de querer contar la historia original de un modo personal van desapareciendo y lo que tenemos es un puñado de iluminados que van por la vida diciendo que han inventado una nueva forma de hacer las cosas o que han creado "La versión definitiva" de una historia que tiene ya unos pocos años de solera, como le sucediera al listo del Burton creando ese aborto cinematográfico que fue Alice para demostrar que, en resumidas cuentas, no había entendido una puta mierda del libro original, si es que se lo había leído. Y ojo, no digo esto por hacer una segunda parte, que eso es lo de menos. Lo digo por convertir un trasfondo surrealista y a todas luces ido de la olla como era el cuento original para convertirlo en todo lo contrario: en un remedo cutre de la puta Narnia, con oráculos, rebeliones y al paliza de Johnny Depp haciendo una vez más de Jack Sparrow disfrazado de alguna cosa, pero con el mismo histrionismo de siempre. También sucedería con la obra de John Boyne, El Niño del Pijama de Rayas, donde el director toma una idea sencilla y la retuerce de tal manera que acaba contando una soberana gilipollez. Ya hablé en su día bastante de estos dos casos, así que no me extenderé más.
Con el tema del cómic, tres cuartos de lo mismo. Parece ser que tanto los amigos de Marvel como de DC han tomado como determinación convertir todos y cada uno de sus personajes en un compendio de chistes de humor blanco y soso, así como de perpetrar guiones que se destrozan a sí mismos. Pongamos el ejemplo más ilustrativo en Iron Man 3, que empieza siendo una película con una temática seria e interesante (el concepto de villano en calidad de terrorismo internacional) y algunos detalles que captan la atención (como ATENCIÓN SPOILERS poner a un villano que recuerda mucho a Osama Bin Laden, para darnos cuenta de que no es más que una simple cortina de humo) para luego acabar por cagarla de una manera estrepitosa (ATENCION, SPOILERS) plantándonos a un Mandarín que resulta ser un actor (hasta aquí bien) pero, no contentos con eso, debe ser un actor graciosito que se pone a corear el gol de un equipo de fútbol mientras lo están interrogando. Todo en apenas una o dos escenas. Hala, a tomar por culo una idea sólida solo "para que los chavales flipen" o "porque es una peli de superhéroes, no le pidas más".
Algo así era mi cara viendo a Ben Kingsley en Iron Man 3.
Y no, no estaba flipando por lo mucho que me estuviese gustando su papel.
Más bien es que no daba crédito a lo que veía.
Eso, tíos de la industria, no siempre es bueno.
Últimamente, casi nunca.
Aquí es cuando entra un poco el concepto del público condescendiente con la temática: ya he denunciado más de una vez cómo el personal, en el momento en que ve a un personaje, da por hecho de que su público es un enano mental o que tienen las capacidades mentales mermadas. En el momento en que se habla de superhéroes, se da por hecho de que (como sucede con la animación) está pensado para chavales y que la historia debe carecer de profundidad. O, yendo más lejos, en un ataque de etimología retorcida, el cómic debe ser "cómico", por putos cojones.
Es por eso por lo que encontramos historias que, al ser adaptadas, pierden su tono original,convirtiéndose en otra cosa que, lejos de mejorarla, lo que hace es ridiculizarlas. No hay más que ver el caso de la segunda parte de Hellboy a manos de un sobrevaloradísimo Guillermo del Toro, que convierte una historia sombría y en algunos puntos melancólica (si tenemos en cuenta cómo viven los seres sobrenaturales el auge del hombre) en una puta comedia de situación, con chistecitos constantes, facilones y carentes de puta gracia. El ejemplo más claro, la escena gilipollesca de Hellboy y Abe clavándose unas cervezas y hablando de tías. Sucede también con Kick-Ass, historia que destacaba por su frescura, su gamberrismo y su forma de mearse sobre todos los tópicos del cómic de superhéroes y que acabó convirtiéndose en su adaptación cinematográfica en una comedia superheroica con final de lo más convencional y (si cabe) ridículo.
Atentos, chavales.
Esto. Es. Divertido.
Toda. Peli. Basada. En. Comics. Debe. Ser. Graciosa.
Ja. Ja. Ja.
Otras adaptaciones, más pendientes a la taquilla que a respetar lo que venía a contar la historia original, son de meter chorradas como una subtrama romántica con calzador, transformando y tergiversando lo que se quería contar. Alan Moore es muy dado a cogerse cabreos y yo no siempre voy a defenderle, pero entendí perfectamente que se cabrease cuando en la adaptación de V de Vendetta añaden una relación amorosa entre V y Evey Hammond... cuando en la historia original esto brillaba por su ausencia y quedaba perfectamente justificado. Al hacerlo en la adaptación, lo que tenemos es un personaje blandurrio que se mueve en gran parte por motivos sentimentaloides, más que por el objetivo que tiene en mente. En resumen, que es coger la esencia del personaje original y, lejos de mejorarla, convertirla en algo convencional y simplón.
Hay casos incluso más flagrantes, porque al menos V de Vendetta medio funcionaba como película, aunque la cagase como adaptación. Pongamos el caso de inútiles tan grandes en la pantalla como Nicholas Cage que, tras años tocando los cojones en Hollywood para hacer una peli basada en cómics (este tío peleó duro por ser el Superman que surgiese a partir de Christopher Reeve, así como perseguir con ahínco el papel de John Constantine) va y se mete a formar parte del proyecto de El Motorista Fantasma. Esta película es de las que demuestran un poco lo que digo, ya que yo no conozco demasiado al personaje (de momento he leído algunas apariciones suyas en cómics y poco más, aunque se le cala bien rápido de qué va) y la he visto acompañado de gente que no lee cómics y el pronóstico es el mismo:
Puta mierda.
Un Cage ridículo y posturero, con cara de perro Basset esperando que alguien le dé una galletita; una Eva Mendes que está para poner la jeta. Situaciones traídas por los pelos como una persecución en moto a la camioneta de la chica para impresionarla. Chistes por todas partes, como un Johnny Blaze babeando delante de Roxanne delante de las cámaras de todo el puto país y dando la impresión de que acaba de recibir una lobotomía. Una transformación en el Motorista que ríete tú de Jim Carrey haciendo el gilipollas en Mentiroso Compulsivo. Unos malos que parecen sacados de un bar gótico de poca monta y que atacan de uno en uno para morir en menos de un minuto.
No contentos con semejante gilipollez de película, van y te sacan la segunda, que es lo más parecido a un corto de La Hora Chanante/Muchachada Nui en largo, rescatando de paso a un Christopher Lambert haciendo de primo monje de Darth Maul y una grúa minera convertida en Moto Fantasma. Sí, no es coña. Una puta grúa minera.
Por no hablar de la Meada Fantasma... pero eso merecería un post aparte.
Con este tipo de mamarrachadas, como veis, ya no estoy entrando en si una peli debe ser fiel al 100% al texto que adapta, sino más bien en el hecho de que lo que esté contando no sea una película pensada para gente con déficit neuronal. El problema es justo ese, el concepto insultante que se está tomando del género de ciencia-ficción o de aventuras en general, y donde se ve que todo vale. Es por eso por lo que encontramos imbecilidades del calibre de Van Helsing o, más recientemente, Hansel y Gretel, Cazadores de Brujas. Pelis que, ya obviando que se basan en personajes literarios o de cuento (la última moda es sodomizar cuentos y convertirlos en versiones matamata de historias populares), como películas no pasan de la consecución de escenas absurdas pensadas en un público, no ya que busca el entretenimiento, sino en un público idiota. Del que come de lo que le echan y ya no va ni a ver una historia sencillita o medianamente bien contada... porque en estas pelis no hay historias. Hay tiros, flechazos, puñetazos y patadas, pero no ves que te estén contando nada. Agujeros de guión del tamaño de Wisconsin, actuaciones chapuceras, con tías buenas con cara de palo (otra moda, la de coger a una tía que gesticula tanto como un bocata de jamón), tíos con cara de "Llevo hora y media con ganas de cagar pero no me sale el truño del ojete" y, sobre todo, muchos, muchos efectos especiales. No importa que no vengan a cuento, se meten por cojones. Que si le metes un tiro a alguien, pues que no se quede la cosa en eso y le reviente la cabeza, aunque le hayas dado con una escopeta de balines.
Es por eso por lo que da la impresión de que, si hoy en día se coge a guionistas en Hollywood (tras ver abortos monumentales como Transformers 2 o X-Men: La decisión final), pasan dos cosas: una, que se ponen a adaptar cosas sin tener ni zorra de lo que son (algo muy similar a cuando te llega un conocido que se las da de escritor y te dice que va a escribir una novela del género tal y no ha leído nada en su vida al respecto... pero te viene con la movida de que va a revolucionar el género. Así, con dos cojones), o bien vienen con tantas presiones de arriba (el productor, ese equivalente al editor gilipollas que ya mencioné en mi artículo sobre los cómics de los 90) que el resultado se acaba convirtiendo en una mamarrachada que:
a) No tiene nada que ver con lo que está adaptando, ni en forma ni en contenido
b) Como película no tiene por dónde cogerla
c) Va dirigida a un público al que se insulta atiborrándolo con efectos especiales, como si eso enmascarase todas las carencias que hay detrás.
d) Además de todo lo dicho, no sirve ni para entretenerse, porque además de ridícula, en algunas partes resulta tediosa, aburrida y absurda.
Definición de argumento: BOOM.
Fin.
Películas plagadas de explicaciones chapuceras que resuelven toda la peli (por ejemplo, la forma de resolver el Daredevil que en su día protagonizase Ben Affleck), o bien historias que parten de premisas interesantes, pero que denotan un afán tan grande por abarcar muchas cosas para luego resolverlas echando hostias con un ritmo que, más que trepidante, es atropellado (el tercer Batman de Nolan, por mucho que me duela, es el claro exponente de esto). Películas que se mean en la idiosincrasia y la identidad de sus personajes, haciendo que el carisma de éstos descienda a ras de suelo y luego añadirle secundarios graciosillos, para terminar de ridiculizar tramas adultas (el inefable Constantine de Keanu Reeves, que podría considerarse uno de los mayores insultos hacia el cómic jamás perpetrados). Actores sin carisma que intentan llevar a cabo papeles oscuros e implacables y se quedan en eso, en el intento (el Punisher de Tom Jane) o tomar obras maestras del cómic y usarlas como reclamo para sacar películas que luego se quedan en agua de borrajas (como sucediera con Elektra, peli que por algún motivo que desconozco me gusta, pero que no dejo de reconocer que es una mierda como la copa de un pino).
Y por supuesto están los chistes. Los chistes por cojones. Vengan o no a cuento. Las clásicas escenitas del ciudadano de a pie mirando al superhéroe como un mongolo, del que luego tendrán los cojones de decirnos que es un homenaje a los Superman de Donner y se quedarán tan panchos. Chistes en Thor (hacerle una foto a un dios y decir "Esto va para el Facebook"), chistes en Los Vengadores (película que no me parece una mierda pero a la que le sobraban elementos cómicos en más de media película). Convertir Green Lantern ÍNTEGRA en un puto chiste de principio a fin.
Este es justo el problema, e insisto: no se habla de que toda película deba ser CALCADA a su texto original. Ya he mencionado antes Watchmen, donde el final cambia sustancialmente; puedo hablar si queréis de X-Men: Primera Clase, que se olvida de la continuidad de los cómics y plantea una historia completamente diferente... pero respetando lo que son las bases y las premisas de la serie original, manteniéndose muy fiel a la idea de la histeria anti-mutante y la inminente guerra entre aquellos mutantes que abogan por la convivencia y los que buscan venganza contra los humanos.
Puedo hablar del Spiderman de Raimi, sodomizado y despotricado por el fandom por asuntos como el no-uso de lanzarredes o el extraño cyber-traje del Duende Verde, pero que mantiene la esencia de los primeros cómics creados por Steve Ditko, con un Peter Parker tan agilipollado como el del original y con una Mary Jane igualmente insoportable.
En el caso de DC hay menos películas en su haber, pero está claro que ninguno de los dos Batman de Nolan, o el Man of Steel de Snyder se mantienen por completo fieles al original; y sin embargo, ahí los tenemos: historias dotadas de no poca coherencia, donde los chistecitos y las guasas se reducen al mínimo y se nota un intento de contar una historia por encima del pijameo de toda la vida. Los personajes, en gran medida, se mantienen fieles a la esencia de los originales (un Batman cuya máscara es Bruce Wayne y no viceversa, o un Superman atrapado en un mundo que no termina de entender del todo, pero que protege igualmente) y las historias, pese a no ser la perfección absoluta (ninguna lo es, haya superhéroes o no), se mantienen en una cierta coherencia y no dan la impresión de que estén insultando al espectador con una explosión o una explicación chapucera.
Tomando además otros ejemplos, tenemos también Dredd que, pese a no tomar todos los elementos de ciencia-ficción del original y pese a reducir parte de su ácido componente satírico, toma como base el concepto de historia de acción y, con menos presupuesto que películas de la misma temática rodadas en estos años, cumple aprovechando lo que tiene por completo: no es una película que intente impresionarte con monstruos gigantes o explosiones monumentales, sino que viene a ser una especie de Jungla de Cristal futurista. Insisto, no es totalmente fiel al original, pero mantiene la idea de mostrar al Juez de Mega City-1 como un tío chungo de cojones que cumple la ley a rajatabla... porque él ES la ley.
Y a callar tó Dios.
Con estos ejemplos y muchos, muchos otros que me dejo en el tintero, llego a la conclusión que he ilustrado a lo largo de este artículo: el cómic es un medio de expresión tan respetable como lo es la novela o el teatro, así que dejemos ya esa concepción arcaica y condescendiente de que es para niños o para tontos. En el cómic existen muchas cosas que son esparcimiento y poco más... pero no necesitamos rascar demasiado para encontrar trasfondos e ideas que tienen poco o nada que envidiar a gran parte de la mierda que se está publicando como "Novelas" (y de esas mierdas pocos o ningunos dicen nada, curiosamente). Que existe el cómic para un público adulto, en el que podemos encontrar tramas políticas, filosóficas,dramáticas y de cualquier tipo. Existen cómics históricos, adaptaciones literarias, temáticas noir. Puedes encontrar una historia de conspiraciones políticas (Los Perdedores) o alegatos contra la discriminación (X-Men). Referentes literarios (The Sandman) o históricos (300, aunque con ciertas libertades creativas). Dar por sentado de que es algo para críos, o que una adaptación al cine de una historia que puede ser tan adulta o más que algo escrito por un novelista, o reírse de la gente que los lee tildándolos de "frikis", amigos Distópicos, no nos confundamos: es la clase más superficial de insulto barato. Decir que una peli, por mala que sea, "es buena porque entretiene" solo porque vemos el sellito de Marvel o DC en los créditos es quedarse en el mero conformismo y no ver más allá. Es coger una historia que, objetivamente, sabemos que podría dar más de sí y quedarnos en el palomiteo barato. En el "Para la mierda en que está basada (que no he leído, pero que llamo mierda igualmente) he echado el rato".
"¿Cómics? ¿Eso qué es, pa frikis gilipollas, no? Pues que hagan cualquier mierda, total"
Lo mismo el día en que cambiemos esta concepción de las cosas los estudios de cine se darán cuenta de que el género de ficción es un género tan respetable como cualquier otro. Con suerte se darán cuenta de que los números no siempre lo determinan todo y que una película, más allá del éxito de taquilla, debería tener una mínima pervivencia en un futuro y no convertirse en un saldo en cualquier tienda de estos que valgan cuatro pavos porque nadie quiere tocar el DVD ni con un palo. No si se quiere rentabilidad... pero claro, esto no es más que una ilusión barata, porque ahora es la época de la chapuza, del hype y la pasta rápida. La de tomar al público por gilipollas, vender humo y luego reírse de él en su puta cara en una sala de cine. La de los planes de producción basados en estadísticas realizadas por vete a saber qué gilipollas, donde "el 90% de los encuestados (en un sanatorio) quiere que Orlando Bloom sea Batman". Es decir, la de coger actores que, en el caso de ser actores y no paquetes que van a poner la cara y poco más, sean medio acordes con el personaje al que representan. Que den la talla. Mezclar churras con merinas en cada puta película y solucionar tramas argumentales a carrera limpia, a tiros o a explosiones.
Igual, amigos Distópicos, dejarán de tomarnos por gilipollas algún día.
Y lo mismo hasta habrá unicornios rosas correteando por las calles.









4 comentarios:
Muy buen y "gran" articulo tio.
Ya me he puesto de seguidor en el blog. A traves de mi perfil puedes acceder al mio.
Por cierto, la proxima vez que pases por la tienda, al menos si soy yo quien esta tras el mostrador, haz el favor de quedarte a 3 o 4 metros del PC. Ya te cobro yo en la distancia... xD
;) Saludos!!
Jajajajajaaj gracias, Migue! Reconozco que no te había reconocido por la foto de avatar :D
Descuida, ya empiezo a ser consciente de mis superpoderes de campo electromagnetico... te lanzo los tebeos desde lejos en plan shuriken y tú ya los cobras :D
En la foto salgo a contraluz, y no se me reconoce bien. Me lo dicen mucho... ;)
Sí, eso va a ser :D
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