O muy listos, según se mire.
Os cuento la historia:
Tras una temporadilla tratando de buscarme las habichuelas, como hace casi todo hijo de vecino en tiempos de crisis, resulta que me asalta la duda que le puede asaltar a todo filólogo anglista que se sacó la licenciatura a mediados de la década de 2000. Hablamos de una época más sencilla, donde las mamarrachadas de Bolonia (o de lo que algunos cretinos querían que creyésemos que era Bolonia, porque luego preguntabas a los Erasmus que tenías en clase y se quedaban flipando con las cosas que iban viendo que se hacían por estos lares) apenas habían aterrizado. Una época en que eso de la "certificación de idiomas" te suena a mierda y donde eso de equipararse con la Unión Europea a nivel de estudios mola, pero no tienes ni guarra de cómo te va a afectar realmente.
Va pasando el tiempo, las posibilidades de curro son más o menos las mismas que las de tener una relación sexual placentera con una veinteañera en un viaje del IMSERSO y te vas dando cuenta de que en todos los curriculums la moda es pedirte la última pijada pan-europea: la certificación de nivel de inglés.
Que conste que, por lo general, no suelo tener nada en contra de acreditar algo en un curriculum, porque ya nos conocemos lo que es la gañanería hispana y el tiempo que nos falta para coger y decir que somos los putos dioses redivivos del Photoshop y otros paquetes informáticos, cuando en realidad no pasamos del Messenger y de mirar las noticias de Feisbu. Por tanto, que alguien tenga que poner un título por delante para demostrar que no se ha pegado la columpiada de turno en su curriculum tiene sentido.
¿A qué viene mi cabreo entonces?
Sigo contando la historia.
Movido por la curiosidad y la incertidumbre, me acerco a ese nido de víboras que es la facultad de mi ciudad. Sí, esa donde te vas para secretaría y descubres que el curro que hacen ellos lo puedes hacer tú, tu abuela o incluso tu gato si le enseñas a poner las patas delanteras en el mostrador... porque allí nadie sabe nada, nadie se ha enterado de nada y para mí que cualquier cosa que no sea preguntar por el número de teléfono de la propia secretaría es un puto misterio insondable.
En serio, para la respuesta que se suele obtener allí ("Yo no sé nada, ve a la otra punta del edificio"), me gustaría trabajar en un puesto así. Decir esas palabras constantemente no parece entrañad dificultad alguna...
La pregunta críptica con la que me dejo de ir es esta: Después de haberme pasado más de un lustro chupando clases íntegramente en inglés, leyendo libros (y no hablo de lecturitas cutres de veinte páginas de la Escuela de Idiomas. Hablo de PUTAS NOVELAS DE 400 PÁGINAS, oiga) en inglés, haciendo exámenes en inglés, obteniendo un título en inglés, habiendo impartido prácticas en la asignatura de inglés en un instituto, habiéndome preparado un doctorado (con lecturas en inglés) y de paso, habiendo blindado mi curriculum con varios cursos de didáctica específica en idiomas, ¿me convalidarían aunque sea la licenciatura con el examen y equivaldría al puñetero título del Cambridge?
La mujer de secretaría, como siempre, me dice que ni puta idea, pero al menos tiene el detalle de mandarme a gente que sí parece saberlo. Me envía a la otra punta de la facultad, donde descubro que han abierto un despachillo justo al lado del salón de actos. Pregunto a una mujer, que se queda un poco a cuadros con mi pregunta. Yo casi me siento extrañado ante la expresión. No creo que mi pregunta sea tan jodidamente rara: anglista que lleva toda su puta vida estudiando idiomas pregunta si, al igual que pasa con la Erasmus (donde las carreras de idiomas no tienen que hacer el examen selectivo de idiomas, por razones OBVIAS), le convalidan el título.
Una segunda señora me dice que si lo que quiero es añadirlo a mi curriculum ("Pues claro, señora, ¿para qué voy a quererlo si no? ¿Para envolver bocatas?") va a ser que no tengo acreditación oficial. En otras palabras, que tengo que hacer el puto examen.
Gracias al yoga, mi reacción ha sido más o menos así.
En el fondo, me sentía un poco así.
Que a ver, no es que me moleste hacer un examen. Después de ser un eterno estudiante durante toda mi puta vida (y en curso, visto lo visto) no va a suponer un esfuerzo. Aquí lo que toca los cojones hasta inflamarlos como el puto culo de un mandril consiste en el absurdo y la pérdida de tiempo que implica ponerte a prepararte un examen que no tendrías por qué hacer. Que para que te cojan en un puto curro tengas que acreditar el nivel que la Universidad Chachiguai de turno (en este caso Cambridge) dice que tienes que tener. Lo que me empieza a crispar el puto sistema nervioso y empieza a darme ganas de aniquilar a todo bicho viviente de este mundo de asco es la puta impresión que te dan de que haberte pasado AÑOS de tu vida estudiando una carrera (incluyendo el año y medio de crisis de ansiedad, que para mí se pega), más las prácticas y demás, resulte NO SERVIR PARA NADA. Eso, sin contar de que el conocimiento caduca y de que, si te gastas tres mil putos pavos en un Máster, resulta que este caduca en nada de tiempo y tienes que estar renovándote constantemente, con la pasta y la pérdida de tiempo que supone, cuando podrías estar invirtiendo ese tiempo en currar, o en aprender algo, si te sale del culo, pero por voluntad propia.
Una analogía para que lo entendamos: supongamos que hemos estado en el conservatorio, chupando durante años el estudio intensivo de un instrumento, además de otras asignaturas como Estética o Armonía (si lo que me contaban mis amiguetes que se dedicaban a ello no me ha patinado la memoria). Tras montones de sinsabores, obtenemos un título OFICIAL que nos acredita como músicos.
Supongamos entonces que un buen día a Europa le sale del ojete decir que no eres músico si no estás acreditado por la famosa y super prestigiosa Universidad de Pitoflaüten. Esto, dicho de otro modo, es una manera implícita de decir que a tomar por culo: que un título oficial reconocido por tu país importa un mojón y que, mira tú por donde, para hacer las oposiciones no te vale. Tienes que estar Pitoflautado.
¿Qué pasa además con esto? Que aquí ya empieza a notarse el tufillo de marear a la gente y tenerla dando vueltas durante años haciendo los clásicos cursos que "piden en todos lados", pero que caducan de aquí a unos pocos años (el conocimiento es perecedero, amigos Distópicos). Puedo poner el caso de Formador de Formadores que, según contaba la leyenda urbana, estaba solicitadíiiisimo. Te pegas meses haciéndolo, ¿para qué? Para que luego te digan que no, que ese título mola, pero que AHORA que lo has hecho, tienes que complementarlo con un curso tal; luego, cuando tienes ese segundo título, lo tienes que complementar con otro curso cual; y cuando ya tienes todo eso, te vienen diciendo que quieren un curso pascual. En cualquier caso, si te das cuenta, te has pasado como un par de años o tres de tu vida (dependiendo de tu paciencia) dando vueltas de un lado para otro y rellenando un curriculum que te dirán que es fenómeno, pero que JAMÁS va a estar del todo bien porque falta la última pijadita de moda. Y nada más que por esa minúscula chorrada te quedas en la puta calle.
En este caso, la pijada del "Marco Común Europeo para la Referencia de las Lenguas" viene a ser análogo a lo que he mencionado arriba de Formador de Formadores, con la cosa además de que, en vistas a unas oposiciones, importa un cojón que tengas la licenciatura y el CAP (lo que venía siendo el requisito imprescindible antes); ahora tienes que tener un puto Máster (cosa que, pese al precio, no veo mal siempre y cuando sea un curso COMPLETO centrado en las PRÁCTICAS y no seis meses, de los cuales la mitad consistía en enseñarte -y no miento ni exagero, me lo tuve que tragar- cómo era el sistema educativo en los tiempos del puto Primo de Ribera) y el mínimo del B1 de los huevos.
Esto, por supuesto, es así de momento. Hasta que a algún genio tocapelotas se le ocurra cambiar los requisitos, volver a modificar el sistema de títulos o exigir cualquier otra cosa de estas de las de "Educación plural y global".
En este caso, la pijada del "Marco Común Europeo para la Referencia de las Lenguas" viene a ser análogo a lo que he mencionado arriba de Formador de Formadores, con la cosa además de que, en vistas a unas oposiciones, importa un cojón que tengas la licenciatura y el CAP (lo que venía siendo el requisito imprescindible antes); ahora tienes que tener un puto Máster (cosa que, pese al precio, no veo mal siempre y cuando sea un curso COMPLETO centrado en las PRÁCTICAS y no seis meses, de los cuales la mitad consistía en enseñarte -y no miento ni exagero, me lo tuve que tragar- cómo era el sistema educativo en los tiempos del puto Primo de Ribera) y el mínimo del B1 de los huevos.
Esto, por supuesto, es así de momento. Hasta que a algún genio tocapelotas se le ocurra cambiar los requisitos, volver a modificar el sistema de títulos o exigir cualquier otra cosa de estas de las de "Educación plural y global".
Y esto de tenernos dando más viajes que un tonto en una feria nos tiene que parecer de puta madre, porque así, dicen los de arriba, uno tiene una formación más amplia, más completa y todas las demás gilipolleces que usan para chuparse la polla metafóricamente y ponerse medallitas.
La realidad es que estamos preparados y en el puto paro, tíos. Nos inflamos de obtener títulos para que un soplapollas de tercera, que probablemente no sabe hacer ni la O con un canuto te diga que no, que no lo estás al nivel que ellos quieren. No tienen ni puta idea de lo que quieren realmente, pero tú no estás al nivel.
"¡No puedes acceder a este puesto de trabajo! No tienes la acreditación de... de... DE RUBIO! ¡NO ERES OFICIALMENTE RUBIO!"
Sigo con la historia, porque parece el cuento de nunca acabar. Resulta que además las noticias son confusas y, depende de a quién le preguntes, la noticia varía. Justo antes de haber ido a la universidad, un amigo me había comentado que en principio una licenciatura (por ley) equivale a un nivel B2 de inglés, pero... y aquí viene el chiste, en España NO está reglado, salvo en Cataluña. ¿Qué quiere decir esto, según lo que me contó mi amigo? Pues que como equivaler, equivale, pero no está oficialmente reconocido y no lo firman en ninguna parte. Dicho de otro modo "Tu nivel mola, pero no está en un papelito guai". El chiste es que en Cataluña (no voy a entrar en historias de independentismos ni nada, si fuera en Extremadura diría exactamente lo mismo) sí, lo que te hace pensar que qué casualidad, oye: que depende del sitio en que hayas nacido, obtienes un reconocimiento diferente.
Tócate los cojones con los principios de igualdad y de oportunidad en el mundo académico.
Dejo por aquí el enlace para ilustrar lo que este amigo mío me cuenta:
http://www.britishcouncil.org/spain/sites/default/files/publications/Acreditacion--ingles-universidades-espanolas.pdf
Dejo por aquí el enlace para ilustrar lo que este amigo mío me cuenta:
http://www.britishcouncil.org/spain/sites/default/files/publications/Acreditacion--ingles-universidades-espanolas.pdf
Y así pasa: los antiguos licenciados que, por las razones que sea, nos hemos desconectado un poco del mundo universitario (y satélites adjuntos) andamos más perdidos que Jack Shepard en una iglesia, porque cada dos por tres o nos están cambiando las cosas o, como suele pasar, aquí nadie sabe nada, aquí nadie ha visto nada y nos enteramos de las noticias... bueno, por la prensa precisamente no. Mucho hablar de mejora del nivel educativo y de mil chorradas como esa, pero tenemos toda una generación de estudiantes (la primera generación del plan Bolonia) con los huevos en la boca porque saben que han estado experimentando con ellos, improvisando a ver qué cojones van a hacer. Nos han dicho que nos están equiparando a la Unión Europea (¡Sí, amigos, hemos dicho Europa, hora de masturbarse!), pero luego preguntas por ahí y te das cuenta de que esto es un puto cachondeo (me remito a la famosa reforma que quisieron hacer en Humanidades, que no fue reflejada en países como Italia o Alemania, y achacándola a Bolonia). De que los grados que te ha costado sangre, sudor y lágrimas obtener no están ni equiparados con la Unión Europea. El estudiantado no es más que la clientela, el pardillo de turno que va aflojando pasta para pagar por una franquicia, para que le pongan el sellito de Nike a su curriculum y así esperar (ojo, digo ESPERAR y no CONSEGUIR) que algún hijo de mala madre decida que, para variar, está adaptado a un puesto de trabajo.
Luego, señores rectores y demás buitres, no me vengan con la milonga de que la gente ya no está optando por los estudios universitarios. No quiero ver ni una lagrimita ni escuchar los lloriqueos de siempre, porque esta falta de fe en la universidad no podemos achacarla en la gente que paga las matrículas y que se presenta a los exámenes, esperando que algún día al cabronazo de turno le de por aprobarle. No me vengáis con la mierda de turno, diciendo que las aulas están vacías y que hay más profesores que alumnos. Ni se os ocurra aparecer con el rollo macabeo de que peligran puestos de trabajo y que os espera un futuro muy negro, porque esto lo habéis creado, en gran parte, vosotros, a base de marear al personal y de (en muchos casos, no todos) de cachondearos de ellos. Y si vuestro futuro está negro, echad un vistazo a los estudiantes que se han pegado años partíendose los cuernos por sacarse una puta licenciatura (ahora con el nombre pijo de "grado"): esos no tienen negro el futuro. Tienen negro el puto presente, y vosotros, con esa chufla del futuro que promete la Universidad que contáis en vuestras jornadas de puertas abiertas, no habéis hecho absolutamente nada para abrirles la puerta (a casi ninguno, claro, en toda historia hay niños bonitos y ciudadanos de segunda clase) a un mercado laboral.





No hay comentarios:
Publicar un comentario