sábado, 30 de junio de 2012

Escupiendo Rabia- Cuando no hay peor ciego



No, amigos Distópicos, no os llevéis a la confusión por el título de este post. El tema del que trato hoy no tiene nada que ver con el alcoholismo, así que si estáis pensando en historias acerca de vomiteras a las cuatro de la mañana, meadas entre coches y peleas a la puerta de un bareto, me temo que será algo que tendrá que esperar para otra ocasión.

Rumbo a la Distopía, en contra de lo que pueda parecer, fue pensado originalmente para meter el dedo en la llaga e intentar hacer abrir los ojos al personal del futuro que nos espera. Su objetivo en un principio era dejar claro lo que está sucediendo a todos los niveles para intentar alienar a las masas y llevarlas hacia el Pensamiento Único, el control del individuo y la segregación de los disidentes.
Sin embargo, también desarrolló una segunda faceta, consistente en desmontar mitos y creencias infundadas. Un ejemplo de ello es el post anterior sobre el concepto de falacia. Más ejemplos se pueden ver cada vez que aquí se ha dicho y repetido que la culpa de todo lo que nos está sucediendo, este avance-retroceso hacia 1984, recae única y exclusivamente en los políticos o en los poderes fácticos que gobiernan en la sombra: también es el ciudadano de a pie, el cual cede su criterio personal a los de arriba, el que permite que estas cosas pasen. Él, con su voto (cuyo derecho proclama a los cuatro vientos, pero jamás su responsabilidad), es el que pone a los títeres a gobernar y permite que éstos a su vez sean gobernados por otros títeres. Quizás no es el responsable último y definitivo, por supuesto... pero eso no exime al pobre fulanito de su parte de culpa.

El post de hoy está más centrado en este segundo concepto de desmontar creencias preconcebidas. Viene un poco a colación sobre el tema eurocopesco y sobre lo inútiles que somos,al parecer, los españoles.
Si tenemos que hacer caso a la leyenda que los mismos españoles andan soltando por ahí, parece ser que no existe peor país que este sobre la faz de la tierra. Exceptuando cosas como el deporte... y poco más, parece ser que no somos capaces de hacer nada bueno. Es sorprendente que Dios mismo no haya decidido lanzarnos un pepinazo atómico y mandarnos a tomar por culo para redimir Su Error.
Si hacemos caso a lo que decimos de nosotros mismos, casi parece que tenemos que dar las gracias por seguir vivos y todo.

Este post, haciéndose eco de ese tipo de noticias, va a alejarse un poco del espíritu crítico hacia el país (porque ya ha habido bastante) y se acercará un poco más hacia esas críticas, que considero bastante infundadas, basadas en prejuicios y parciales. Porque en este blog no nos quedamos siempre con un único punto de vista y, de vez en cuando, nos las apañamos para contrastar lo que se cuenta o lo que se nos quiere hacer creer.

También está la opción de negarse a ver otra cosa que no sea lo que viene en la venda que nos han puesto y negarnos a ver nada más allá...

Tras esta gigantesca introducción, arrancamos:

En algunos posts anteriores ya se ha hablado de ese sentimiento anti-chovinista que parece destilarse últimamente. Parece que está de moda eso de putear al país sin ton ni son, más allá de la crítica: una cosa es decir lo que está mal del país y otra obviar lo que está bien. Pasar de una cosa a la otra por medio de la exageración.
¿Que en este país las cosas van rematadamente mal? Sería negar lo obvio, porque es verdad. Hay cosas que se pueden mejorar, y mucho. Cosas a las que no le damos importancia y deberíamos tratar en su justa medida. Muchas ideas preconcebidas y mentalidades que deberíamos dejar atrás de una vez y seguir adelante es algo que sería más que deseable.
Y sin embargo, esto no nos convierte en monstruos, ni en orcos, ni en un despojo de la Humanidad. Los españoles, se ponga más de un guerrillero cool como se ponga, también somos capaces de cosas muy muy buenas. Hemos alcanzado logros bastante importantes en los últimos años y a muy pocos parece importarles. Parece que nos gusta más hacer caso a esas encuestas donde, cada vez que se hace un estudio en vete a saber dónde, quedamos como lo más rastrero e inferior que ha parido madre.
Y nosotros nos lo creemos.

Hablemos un poco de ciencias o de formación.
Parece ser que muchos no se han dado cuenta, pero la universidad española, en líneas generales, no está nada mal considerada. Para empezar, es uno de los pocos sitios donde eso de acceder a unos estudios universitarios es algo que tiene cabida para gran parte de la sociedad de nuestro país, gracias a que hasta la fecha, la subvención de gran parte del coste de dichos estudios ha recaído sobre el estado. España es de esos sitios en que el hijo del obrero, o gente cuyas familias no tienen demasiados recursos (pongamos una clase media, con familias de currantes), ha podido entrar a estudiar una carrera y formarse como Dios manda.
Asimismo, al terminar la carrera, se puede ver que muchas titulaciones participan en proyectos de investigación de relativa envergadura. Probad a echar un vistazo a la industria tecnológica alemana o canadiense y comprobaréis que la mitad de los equipos de investigadores, bien proceden de China (otro gigante en eso de la investigación) o de España.
Hablando por una experiencia más personal todavía, puedo comentar que la biblioteca de Filosofía y Letras de mi ciudad tenía un fondo literario que, literalmente, causaba envidia: por poner un ejemplo, investigadores de Inglaterra solían ponerse en contacto con el centro para buscar artículos y documentación variada sobre literatura... inglesa.
Y esto, en una universidad española, amigos.

Aquí hablo por experiencia propia. Pese al puteo que se han llevado en este blog, las cosas como son: en mi universidad (concretamente, en mi titulación), pueden ser de lo más tocapelotas a la hora de mirarte un trabajo. Pueden usar baremos que te pueden resultar anticuados.
Pueden ser incluso de un estricto y un burócrata que roza la simple y llana bordería.
Pero no se puede negar el trabajazo que se pegan por sacar los estudios de lengua y literatura adelante. No se puede negar que APRENDES. No puedes negar que la reputación que tenemos ha sido en base al esfuerzo.
Al César lo que es del César.


¿Dónde está el problema, entonces? El problema es básicamente de gestión: la formación universitaria en España ha sido de primerísima calidad, pero el problema es que España (ya suelo decir que el gobierno a menudo es un reflejo del pueblo en muchos aspectos) nunca ha apostado demasiado por su propia cantera y ha recortado la I+D, considerándola un "gasto" en lugar de una "inversión", teniendo prácticamente que regalar sus investigadores a Alemania, Canadá u otros países, para que éstos fortalezcan su tecnología y sus industrias gracias a nuestros esfuerzos.

Dejo un ejemplo por aquí:


Sin embargo, sé que no es el único: en robótica y en óptica, hasta donde llegan mis fuentes, no nos va para nada mal.

Tres cuartos de lo mismo nos pasa con las energías renovables, industria que, con las subvenciones adecuadas, podría dar mucho que hablar en un futuro:



En el mundo empresarial-tecnológico podemos encontrar más datos, como este que acabo de encontrar:


destacando además el hecho de que una de las redes sociales más utilizadas de España, Tuenti, fue creada precisamente dentro de nuestras fronteras. Si mi información no me falla, creo que es la tercera más empleada, detrás de Facebook y Twitter. Por favor, que alguien me confirme o desmienta esto.


Estos hechos demuestran dos cosas:

1) No tenemos nada que envidiarle a nadie y podemos ser, no tan buenos como otros, sino incluso mejores
2) No nos lo creemos, no tenemos confianza en nosotros mismos y esto juega en nuestra contra.
Anti-chovinismo.

"¿Español? ¡Qué puto asco, colega!"


Otro ejemplo de esto se ha podido ver en un caso que creo que comenté hace algunos meses en este blog; me refiero al caso de la serie infantil Pocoyó. Esta serie fue concebida por un grupo de animación español (si mi memoria no me falla, creo que eran originarios de Granada. Es un detalle tan relevante como si hubieran sido de Salamanca o Lugo, pero bueno) que, harto de que las distribuidoras y canales de televisión españoles no apostasen por el producto nacional, tuvieron que ir a venderlo al extranjero. Hoy en día, si mis datos no me fallan, andan afincados en París. La serie es toda una franquicia internacional y, en lo tocante a animación infantil, es de las empresas que más dinero facturan al año.
Y no creímos en ellos.

Si nos vamos al campo de la medicina, donde nos quejamos constantemente de la sanidad, podemos decir que hasta la fecha (antes de los decretazos de este gobierno, claro), no nos ha ido tan mal como nos creíamos. El tema del copago, sin ir más lejos, nos puede resultar aberrante si estamos acostumbrados a la subvención gubernamental desde hace décadas... pero se estila en muchos otros países. ¿Está bien el copago entonces? Como español digo que no. Esto demuestra que, en el momento en que estamos acostumbrados a vivir mejor y nos equiparan con otros países con menos derechos, nos sentimos lo bastante indignados como para cabrearnos. Si fuéramos inferiores estos privilegios de los que hemos disfrutado jamás habrían existido.

En la sanidad hemos tenido grandes investigadores también: muchos no parecen darse cuenta de que en campos como cardiología y transplantes somos de las principales potencias. Pensad en el logro que eso supone con financiaciones en investigación cada vez más precarias y luego contadme lo inferiores que somos.
A este respecto, además, cabe decir que no sólo los médicos e investigadores son los únicos que se mojan el culo: aquí el pueblo llano, los ciudadanos de a pie, tenemos mucho que aportar... y lo hacemos. España es el número uno en donación de órganos y sangre, o lo ha venido siendo hasta muy poco (en 2011 hubo unas 17000 menos, según leo). Dejo aquí un par de articulillos que ilustran el tema:


Yo no sé a vosotros, pero a pesar de lo mucho que he puteado a la sociedad del país, también tengo que reconocer que hay cosas que son indiscutibles y cosas que son dignas de aplauso. Lo cortés no quita lo valiente, y lo mismo que se debe denunciar lo malo para que el personal espabile y se ponga las pilas, también se debe recordar lo bueno. Porque hay hechos que demuestran que, pese a lo terriblemente mejorable que es nuestra forma de ver la vida, puedes sentirte orgulloso de formar parte de un país. Este, sin lugar a dudas, es uno de ellos.

Aquí, Pocoyó haciendo autostop, en busca de un sitio donde plantar el culo.
A menudo me pregunto qué habría pasado si hubiésemos vendido esta serie en nuestro país como producto de origen nacional.
Me pregunto cuánto habrían tardado las masas en tildarla de "puta mierda" y cuánto habría pasado hasta que se hubiese convertido en un fracaso.
Lo comparo con la situación actual de la franquicia y es algo que me da bastante que pensar...


Hablemos de agricultura, ganadería y pesca.
Mucho rollo y mucha historia, pero nuestros productos suelen causar admiración (o envidia) de medio planeta y nosotros parecemos ser los últimos en enterarnos. Si nos vamos al contexto europeo, se sabe que la Unión Europea tiene básicamente dos huertas en casa que la proveen de producción agrícola: Rumanía y España, siendo ésta última la potencia a la cabeza de la producción de agricultura ecológica.


También somos una potencia en cuanto a la exportación de zumos y vinos. Mi experiencia personal con extranjeros de medio planeta me confirma que la industria vinícola, de puertas para afuera, suele ser de lo más respetada por el ciudadano extranjero de a pie, que tiende a rendirse ante los encantos de la uva criada en España. Si nos vamos a la historia, el propio Geoffrey Chaucer, autor de los Cuentos de Canterbury (hijo de un comerciante de vinos, dicho sea de paso), ya había hecho alguna mención en sus escritos, si mi memoria como anglista no me falla. No recuerdo el texto concreto, pero sí recuerdo a uno de mis profesores de la universidad hacer menciones al respecto.
Y es una tradición que, como puede verse, se mantiene hasta nuestros días.


Dejo este artículo acerca de otro puntal de la producción española. En este caso, el jamón ibérico. Echad un vistazo al apartado de exportaciones:


No en vano, recordemos que países tan remotos y tan reputados a nivel cultural como Japón han manifestado siempre un gran interés, no sólo por nuestra cultura, sino también por nuestra gastronomía (también bastante reputada a nivel internacional). A estas alturas de la vida, dudo que el japonés medio (viniendo de una cultura que, para mí es como todas, con sus más y sus menos) sea terriblemente imbécil y atraviese medio planeta para importar mierda a su país.
Con esto no quiero caer en la falacia de la que hablé en el post anterior de "Mil millones de chinos (o japoneses, en este caso) no pueden estar equivocados". Nada más lejos de mi intención: a lo que vengo a referirme es a que, en un mundo tan agresivo y competitivo como lo es el de la importación/exportación de productos, tienes que ser medianamente bueno, no solo para hacerte un hueco en el mercado, sino ya para sobrevivir.
Y nuestros jamones llevan años sobreviviendo.



"¡Hamón ibérico no Espania puta hostia!"



Más cositas que nadie parece querer asumir:


Ante este respecto, debemos recordar que España posee un clima y unos precios que hacen complicada una competencia turística. Ojo, no he dicho imposible: para oferta y sitios que ver, sabemos que medio Mediterráneo no anda cojo; sin embargo, hasta donde llegan mis informaciones, la diferencia de precio entre destinos como Italia o España suele ser bastante elevada. ¿Que en Italia andan los mejores vestigios del Imperio Romano y las joyas del Renacimiento? Evidentemente. ¿Que te clavan hasta por (literalmente) ir a mear? También. Es cuestión de sopesar una cosa con la otra.

Esto, por supuesto, no es jauja y lo considero más que mejorable; especialmente en lo tocante a ese turismo de borrachera y playita al que hemos tenido acostumbrados a los guiris durante años, el cual ha sido más contraproducente que otra cosa en muchos aspectos: ya hemos visto en los últimos años prácticas como el balconing y esos packs que ofertan las agencias de viajes para que el chav (=cani) británico o de cualquier otra parte venga aquí con los cuatro duros que han pillado a base de vivir de las ayudas del estado y se mate bebiendo (este último dato acerca de los chavs, cortesía de una amiga mía inglesa, por cierto, no es ningún prejuicio).
Ese tipo de prácticas es censurable y todos sabemos que debe cambiar; también sabemos que hay ciudades (la mía, por ejemplo) que, siendo conscientes de ello, están optando por una evolución del sector turístico y están abriendo cada vez más su oferta cultural: muchas de las obras públicas que se han estado haciendo en mi ciudad, por poner un ejemplo, han ido destinadas a ese respecto. Véanse también las aperturas de museos y demás. Todavía queda un largo camino por recorrer, por supuesto... pero lo importante es que este camino empiece a andarse de una vez. Poco a poco, estamos abandonando ese rollito de Manolo Escobar y José Luis López Vázquez, que tanto nos lastra... principalmente porque a estos dos señores nosotros somos los primeros en recordarlos. No sé yo si más allá de nuestras fronteras ponen Cine De Barrio también...

A mí, al menos, me resulta muy triste que nuestro propio concepto de lo que es español, para mucha, mucha gente, sea un estereotipo anclado en un anacronismo de más de cuarenta años.
Da la impresión de que, más que querer evolucionar, preferimos mirar al pasado y cegarnos en una herencia que debería estar más que superada ya.


Y es que muchas cosas están ahí y no nos enteramos. Por aquí dejo un artículo acerca de algo que acabo de descubrir. Nadie me lo había dicho, no lo había visto por ninguna parte y, sin embargo, aquí está:


El artículo además sugiere algunos cambios de acción para mejorar el asunto, como lo de ser más proactivos y anticiparse a los problemas a los que se enfrentan nuestros bosques.
Pero el dato está ahí y yo al menos no lo sabía.


Centrándonos en el tema de la cultura, aquellos que parecen negar la existencia de cualquier cosa buena producida en el seno de nuestro país parecen olvidarse del hecho de que contamos en nuestro haber con grandes joyas de las artes de todas las épocas, desde Cervantes (uno de los grandes a nivel internacional) hasta cinco premios Nobel: José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989), siendo el sexto país (de unos cuarenta) en el ranking mundial de autores en obtener este galardón.

Si seguimos en el tema de los Nobel, es curioso como un país de inútiles integrales ha sido capaz de engendrar además dos galardones en medicina (Ramón y Cajal, 1906 y Severo Ochoa, 1959). Lo mismo sucede con los Oscar de cine, donde estamos empezando a despuntar, poco a poco, en una Academia que hace que el concepto "chovinista" se quede corto y donde el reconocimiento a artistas más allá de las fronteras estadounidenses (no olvidemos que es uno de los principales países punteros en eso del remake debido a su incapacidad de ver actores que no les suenen) es, como poco, complicado. Es así como han ido haciéndose hueco actores y directores como Pedro Almodóvar, Antonio Banderas (que no tiene un Oscar, pero que ha sabido hacerse respetar en Hollywood) o Javier Bardem (este último, por cierto, galardonado, pero el cual suele caerme mal precisamente por esa tendencia que tiene a renegar de su patria en el momento en que Hollywood le dice "hola holita, vecinito"). Ninguno de estos tres, tengo que decirlo, me entusiasma personalmente como artista... pero no por su nacionalidad, como hace más de uno y más de una, sino porque de momento no han hecho nada que me convenza. Mientras escribo estas líneas, aclaro que todavía no he visto La Piel Que Habito, y no por falta de ganas. Quién sabe si Pedro y Antonio consiguen sorprenderme...

Con esto quiero que quede claro que no digo que el cine español sea superior a cualquier otra cosa, pero al menos no voy a caer en la hipocresía de decir "si es española no veo esa peli, porque fijo que es una puta mierda" y luego meterme a ver la última peli del Roland Emmerich, diciendo que la peli "es buena porque los efectos son chulis". Muchos de los que se ponen la pegatina de "Amantes del Cine" (en mayúsculas) lo hacen y ni siquiera se les cae la cara de vergüenza.

No es el primer caso de encontrarme con fans de las películas de este señor (que oye, el que quiera verlas, me parece muy bien) que me dicen que no ven cine español porque son (transcribo citas cuasiliterales) "españoladas de poca monta como Alfredo Landa y Pepe Sacristán"... y luego se meten a ver cosas que ni tienen sentido, ni tienen argumento, ni putas hostias.
Y yo me tengo que creer que ESO es cine y lo que se hace en España hoy en día no.
Y me tengo que creer semejante argumento pasado de moda y trasnochado.
Los cojones.
Los putos cojones.


Podría seguir indagando, pero creo que ha quedado claro que no somos un país poblado por inútiles completos. Creo que con estos datos se demuestra que, pese a ser un país que puede ser muy mejorable en muchos aspectos, hay otros en los que no es que seamos buenos... sino es que somos de lo mejorcito y no hemos querido verlo. Quizás porque nos ha gustado más revolcarnos en la mierda y prodigar nuestras miserias a los cuatro vientos.
Tan mal está ver sólo lo bueno como ver sólo lo malo, amigos Distópicos.
Y con este post he querido abriros un poco los ojos y demostraros que no somos la raza inferior. Que, pese a no ser un país utópico, con miles de defectos y miles de cosas que arreglar, también tenemos motivos para no dejarnos aplastar por lo que digan los estudios hechos por gente que se dedica día sí y día también a hundirnos. A hacernos creer que somos la última puta mierda de la Humanidad. A mearse sobre nuestra dignidad. A que tengamos que escuchar noticias diciendo que nuestros productos están infectados de bacterias (sin pruebas que lo refuten, basándose simplemente en especulaciones) y que nuestra reputación quede en entredicho. A escuchar día sí y día también que somos unos vagos y unos parias, cuando se ha demostrado que somos uno de los países europeos en los que más horas de trabajo se echa (distribuidas de otro modo, quizás por eso de las horas de sol). A tener que reirle la gracia a aquellos que nos acusan de dopados y tramposos, dando por hecho de que TODOS los españoles somos unos yonkis y que nos lo pasamos todo por el forro de los cojones.
Tiene gracia que a muchos les joda el estereotipo pero que nosotros agachemos las orejas cuando nos sueltan un estereotipo, dándolo por hecho en el 100% de los casos.

El otro día estuvimos hablando en clase sobre la teoría del surco: consiste en asumir algo como cierto simplemente por costumbre (paso de repetir la famosa cita de Goebbels, que está ya de lo más trillada). Dicho de otro modo, si se pegan una temporada haciéndonos creer que no valemos para nada no es que estemos de acuerdo o dejemos de estarlo: es que lo asumimos como válido y verdadero.
Nos están humillando.
Nos están vejando.
Y nosotros no es que lo estemos dando por hecho:
es que creemos que SIEMPRE tienen razón.


Tiene muchísima gracia que nos llamemos borregos a nosotros mismos todo el puto día, cuando somos un país pasional que se caga en la puta madre del politicucho de turno que nos pone a caldo. Nos falta quizás el pasar a la acción y mandar a ese politicucho a tomar por culo... pero si lo pensamos, esa actitud pasional es muy típica española. En otros países la opinión pública no le da importancia a según qué cosas. Se creen lo que les sueltan y les da todo más igual que a nosotros. Véase Alemania, véase Inglaterra.
Yo digo que a ver si aprovechamos esa pasión de una puta vez para salir adelante en vez de putear al prójimo porque ha vitoreado un gol de la selección, coño.
No os dejéis convencer por aquellos que obran en favor de intereses muchos más grandes y quieren ver hundido nuestro país, nuestro hogar. Porque tan borrego es el que vitorea un gol sin pensar en nada como el que putea a su país entero y sin excepción, acusándolo de borreguismo (paradójico e irónico, lo sé. Pero borregos hay en todos los bandos; incluso en aquel bando que acusa a los demás de borregos); todo por no pasarse todo el puto día cabreados y con el ceño fruncido, como si así fuésemos a solucionar algo.
Antes de empezar en la típica costumbre cainita de puñalada trapera mutua, paraos a pensar un poco.
Recordad de dónde venís.
Pensad en lo que sois capaces.
No dejéis que nadie, se llame como se llame, os persuada para que penséis que no valéis para nada.
Tened amor propio.

4 comentarios:

Isi G. dijo...

Muy interesante tu post. Muchas gracias por publicarlo, sube un poquito la moral al ver que no somos tan malos en todo, en el fondo :)

Rumbo a la Distopía dijo...

A mandar, esa era precisamente la idea. El rollo víctimas del mundo es algo que, aparte de cansar, ya empieza a apestar a mentira chapucera...

Gissel Escudero dijo...

A mí también me ha subido la moral, aunque no viva en España. :-)

Rumbo a la Distopía dijo...

Me alegra saberlo! Además, que no viene cambiar el tono de vez en cuando, eh? :D