Pues allá que va uno y se mete en el Cine Fantástico de su ciudad para ver con qué clase de cosas le pueden sorprender. Se empapa el programa (cosa complicada teniendo en cuenta que este año nos han puteado a base de bien con la página web del susodicho festival) y compagina su horario con lo que hay en taquilla, llegando a meterse en lo primero que le resulta factible (lo llamaríamos "pito pito gorgorito", pero ha habido opción a descartar. Poca, pero ha habido).
La elegida ha sido The Chaser, una cinta coreana de un señor llamado Hong-Jin Na y que, para más señas, viene a ser su primera película.
Parte de premisas bastante interesantes, como el hecho de mostrarnos a un ex-detective metido a chuloputas que, sin comerlo ni beberlo, se encuentra de bruces con un asesino en serie que está dando matarile a unas cuantas de las mujeres que trabajan para él. El hecho de mostrarnos una Corea oscura, sucia y decadente, añade puntos extra a la película; al menos, a lo que es su comienzo.
Si bien la trama recuerda poderosamente a la de un thriller al uso en su primera media hora de película, más adelante esto se difumina en la llamada "mezcla de géneros" que, por lo visto, es un punto común en el cine coreano.
Los críticos si quieren se puden hacer pajas pensando en esto. El personal, si le parece, también. A mí esto no me convence, y os explico por qué. Como ya sabeís, y como digo siempre, no soy Dios. Mi palabra no es la ley, por lo que me veo obligado a argumentar todos y cada uno de los puntos de vista que lanzo; vosotros podéis o no estar de acuerdo (esto lo dejo a decisión vuestra), pero jamás os diré que lo aceptéis ciegamente porque lo diga yo.
Dicho esto, empezamos el despiece. Aviso que encontraréis elementos que revelarán puntales del argumento. Leed bajo vuestra propia responsabilidad:
Como he mencionado arriba, la película empieza bien, en lo que a temática se refiere. Eso de mostrar a un tipo que ha pasado de un lado de la ley a otro simplemente para ganar más dinero es un interesante punto de partida, que muestra un poco la línea gris entre lo que está bien y lo que está mal (o al menos, la línea gris en términos generales, porque la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal a menudo es bastante clara; otra cosa es que tengamos alternativa) y nos muestra al clásico antihéroe del cine coreano (para ver otros ejemplos, echad un vistazo a auténticos peliculones como Oldboy).
Al mismo tiempo, se van narrando ciertas subtramas paralelas, como la de una prostituta que, casualidades de la vida, anda algo pocha, y un cliente de lo más rarito. Dichas subtramas tardan cosa de veinte minutos en solaparse y desaparecer para fundirse en una única trama principal; tan sólo sobrevive una subtrama crítico-cómica de un señor que lanza excrementos a un político.
A la izquierda, un asesino; a la derecha, un señor que lanza mierda. Ambos compartiendo coche policial. No hay mejor forma de conocer gente que esa, ¿que no?
Conforme avanza la película, vemos que el cliente rarito en realidad es un asesino en serie con tendencias okupas, que tiene como hobby cargarse a todo bicho viviente que entra en la casa en la que está afincado. La prostituta griposa, cómo no, ejercerá su papel de dama en apuros que tiene que ser rescatada por su chulo (sórdido, pero creíble hasta aquí). Éste, al corriente de que sus mujeres están desapareciendo, entra en la cacería de lo que él piensa que es otro chulo que capta a sus prostitutas para venderlas por su cuenta. Durante una gran parte de la historia, éste lo pensará ciegamente, sin que se le pase por la cabeza la clase de gañán con la que está tratando.
Aquí arqueo la ceja por primera vez: si bien es cierto que el espectador parte con información de sobra como para sacar sus conclusiones acerca de un primo de Jack el Destripador, también es cierto que el asesinato de prostitutas no es algo tan extraño en ninguna parte del mundo como para que el proxeneta que lleva el peso de la película ni siquiera se lo llegue a plantear hasta que tiene ya datos policiales acerca de lo que ha venido pasando. Demasiado inocente para tratarse de un señor que se dedica a vender mujeres, pero en fin... hasta aquí, aceptable.
Total, que la historia avanza. Por un pequeño momento astuto (de los pocos), nuestro amigo consigue descubrir la identidad del asesino, al que ha encontrado casi de potra en una callejuela de lo que parece ser un barrio residencial. Comienza una persecución desesperada cuesta arriba, donde se producen palos de todos colores (otra clásica característica del cine coreano, su violencia explícita) y, finalmente, se produce un arresto.
Aquí la inocencia del fulano me vuelve a dejar a cuadros, cuando deja vivo al que de momento supone que no es más que otro proxeneta y lo lleva esposado a su coche, en lugar de cargárselo. A ver, chicos, es un proxeneta. Un chulo. Hablamos de gente que no se anda con tonterías y, al primero que le jode el negocio, le da matarile. Polladas las mínimas. Lo que no hace es darle un paseo con el barrio, esposado, y meterlo en un coche justo delante de la Policía para que éstos, al ver la situación, se los lleven a ambos al cuartelillo.
Aquí si queremos podríamos interpretarlo como un "es que no se me ocurrió nada mejor" por parte del guionista. A la desesperada incluso cuela.
"¡No huyas, cabronazo, que como te coja...!"
"¿Como me cojas, qué?"
"Bueno, no es que te vaya a pasar gran cosa, pero como frase mola que te cagas, ¿verdad?"
Pero seguimos.
Resulta que el fulano ya ha reconocido ser un asesino en serie. Eso se puede interpretar como uno de esos giros argumentales que dices "bien, sorprende; ahora manténlo y explícanos por qué este tío confiesa, porque para hacerlo debería tener las espaldas bien cubiertas". Me vienen a la cabeza casos de películas donde ya se ha hecho eso, como Seven; incluso, de un modo más tangencial, podríamos pensar en el Scorpio de Harry el Sucio, que se las apaña para pasar de asesino a víctima ante los medios a causa de la manta de hostias que se lleva por parte de Clint Eastwood. En la vida real tenemos el lamentable caso de Marta del Castillo, todavía en litigio.
"Pues sí. Mato gente y me lo paso que te cagas, ¿algún puto problema?"
(Cómo ser asesino en serie y más chulo que un ocho sin morir en el intento)
En otras palabras, se podría haber hecho una crítica cojonuda acerca de lo que es un sistema que sobreprotege a criminales confesos y de una prensa acostumbrada a crear juicios paralelos antes de que exista un veredicto al respecto.
¿Cuál es el enfoque en esta película?
Os remito el diálogo y vosotros decidís:
Señor policía: "Así que usted ha matado a nueve personas"
Asesino: "En realidad han sido doce"
Señor policía: "¿Ha mentido en su declaración?"
Asesino: "No, es que me he acordado de las otras tres"
Asesino: "No, es que me he acordado de las otras tres"
Señor policía: "¿Y qué ha hecho con los cuerpos?"
Asesino: "Los he enterrado en el jardín"
Asesino: "Los he enterrado en el jardín"
[Pequeño aparte]
Señor policía: "Está mintiendo"
Otro policía: "¿Por?"
Señor policía: "Porque doce cuerpos no pueden caber en el jardín"
Señor policía: "Porque doce cuerpos no pueden caber en el jardín"
[A todo esto, NADIE ha conseguido saber DÓNDE coño están los cuerpos, de manera que basan su suposición en un jardín que proviene de su imaginación]
Esta situación, que puede resultar ligeramente rocambolesca se resuelve de un modo más incomprensible aún:
Señor policía: "Entonces nos ha mentido acerca de la localización" [Aunque sin motivo aparente, SÍ asumen que dice la verdad en cuanto al número de víctimas]
Otro policía: "¿Dónde pueden estar los cuerpos, entonces?
Señor policía: "En un lugar cercano"
[Sacan un mapa]
Señor policía: "Aquí hay un monte, seguro que están aquí"
Y allá que tenemos una decena de policías, en mitad de la noche, con lluvia y equipados con unas magníficas linternas, resbalando y tropezando contra arbustos y árboles buscando Dios sabe qué.
Esta escena habría sido una crítica cojonuda a eso de buscar cuerpos que no aparecen en el primer sitio donde apunta el sospechoso (véase nuevamente lo de Marta del Castillo) SÍ:
Uno: Hubiese una presión mediática, como en el caso al que nos referimos.
Dos: El mismo sospechoso hubiese dicho que los ha escondido ahí (aunque fuese falso)
"Tío, tío, tío, creo que tengo algo..."
Llegados a este punto, siempre podemos hablar un poco del procedimiento habitual que un policía usa para investigar un crimen. No es necesario atender a un criterio nacional ni cultural; es tan sólo usar lo que llamaríamos "método lógico" y aplicarlo a este tema.
Para empezar, lo principal es saber si ha muerto alguien, es decir: trabajar con PRUEBAS. No con suposiciones, ni corazonadas, mucho menos con lo que te suelta un testigo que es tan fiable como Hannibal Lecter con un libro de cocina. Los famosos palos de ciego que vemos por la tele con la poli drenando un río o mirando en un vertedero, sabéis por lo que son, ¿no? Bingo: para contentar a la opinión pública, pese al gasto de dinero que supone y pese a la poca efectividad que esto tiene. Según un criminólogo que conocí en las últimas jornadas literarias de mi ciudad, en España (por poner un ejemplo) JAMÁS se ha encontrado unn cuerpo en un vertedero. Ojo, no decimos que no lo haya habido nunca. Decimos que no se han encontrado: a ver quién encuentra un carajo entre toneladas de basura armado con una excavadora. Es más fácil encontrar una aguja en un pajar. Multiplicadlo en un sitio tan poblado como Seúl.
Volviendo a lo del monte, tenemos lo que se llamaría una escena absurda: si se quiere tildar a la Policía de incompetente, lo más lógico habría sido que ni se molestaran en creer al asesino... pero en nada. No en creerse una cosa, luego otra, y luego poner a los policías rondando el monte. Eso no es una crítica. Es directamente ridículo.
Ah, no, perdón. Es que el director de esta película quería hacer un homenaje a Wiggum de Los Simpson y yo no me he enterado...
La película sigue avanzando con otras grandes escenas, como el hecho de una conversación que hay entre el psicólogo criminalista (un hombre con estudios, oiga) y el asesino: en vez de presionar al fulano para que cante como Johnny Cash y diga dónde cojones tiene la Casa de los Horrores que se ha montado, se pone a divagar y a hacerle preguntas chorras acerca de su sexualidad, o de si es impotente o no. Supongo que a lo mejor las prestigiosas escuelas de psicología coreanas advierten a sus profesionales que pasen de interrogarles sobre lo que realmente importa y se dediquen a preguntarle por su vida personal. Igual es para establecer un ambiente de camaradería o algo, no sé.
El caso es que, de rebote, el truco cutre funciona y consiguen que el asesino pierda los nervios, llegando al punto de agredir físicamente al psicólogo. Eso, en vez de suponer un delito de agresión, o bien de dar más indicios a la Policía para retenerlo, da la impresión de que es algo que pasan deliberadamente por alto. Igual es que les cae mal el psicólogo, porque si no, no lo entiendo...
Otro chiste es el tema de que se ve que el guionista no ha estado en su puta vida en una granja ni tiene ni la menor idea de como se desangra un guarro. El asesino dice que cuelga a sus víctimas y les practica un corte para desangrarla. Bien, muy bien.
El chiste: dice que practica el corte en el tendón de Aquiles. Mal, muy mal. Por ahí no se desangra un cerdo, tonto los cojones! Si ni siquiera pasa una vena ni arteria, por mucho que cuelgues el cuerpo (entiendo que boca arriba, porque si no, ni siquiera fluye sangre), te va a dar el lío hasta que eso se quede seco. Un cuerpo de desangra colgándolo boca abajo y practicando un corte profundo en el cuello. No hace falta ser asesino en serie para saberlo. Basta con pasarse por la carnicería del barrio y preguntar.
Otro chiste es el tema de que se ve que el guionista no ha estado en su puta vida en una granja ni tiene ni la menor idea de como se desangra un guarro. El asesino dice que cuelga a sus víctimas y les practica un corte para desangrarla. Bien, muy bien.
El chiste: dice que practica el corte en el tendón de Aquiles. Mal, muy mal. Por ahí no se desangra un cerdo, tonto los cojones! Si ni siquiera pasa una vena ni arteria, por mucho que cuelgues el cuerpo (entiendo que boca arriba, porque si no, ni siquiera fluye sangre), te va a dar el lío hasta que eso se quede seco. Un cuerpo de desangra colgándolo boca abajo y practicando un corte profundo en el cuello. No hace falta ser asesino en serie para saberlo. Basta con pasarse por la carnicería del barrio y preguntar.
No. No los cuelgan así por estética.
Por otra parte, tenemos al proxeneta investigando el entorno del susodicho y descubriendo cosas tan alucinantes como el hecho de que éste estuvo usando sus técnicas de martirio (es decir, aporrear la cabeza de sus víctimas con un martillo y un cincel) con su sobrino. Viendo lo fácilmente que su hermana y su cuñado sueltan esa información, ahí se tendrían pruebas vinculantes (repito: aquí y en Corea, no estamos hablando de un tecnicismo local. Estamos hablando de INDICIOS CLAROS de un delito) que relacionarían al autoinculpado asesino con crímenes anteriores. Es más, habría testigos y ya sería cuestión de encontrar los cadáveres de la casa.
Que alguien me explique entonces por qué cojones nos dicen que este tío se libró de la cárcel en crímenes anteriores POR FALTA DE PRUEBAS. Con al menos dos testigos (que se sepa), una víctima con señales CLARAS en su cabeza, que además coincidirían con las de las víctimas halladas en los crímenes anteriores, a ese tío no lo habría librado de la cárcel ni Perry Mason.
Sugerencia distópica: para poner un coreano duro, que hubieran contratado a Kimball Cho, de la serie El Mentalista. El asesino habría cantado como una nenaza en el interrogatorio.
Entretanto, se nos va comentando que el señor que lanzó mierda al político está por ahí dando vueltas y que parece ser que ha montado un buen cipote mediático. Esto habría sido una oportunidad cojonuda para hacer la crítica mencionada sobre la presión de los medios de comunicación; la pena, desde mi punto de vista, es que esa crítica es tan sutil que parece que el director casi la obvia en muchos puntos. Simplemente se limita a decir en un momento dado que la unidad que lleva el caso debería ponerse las pilas con el asesino en serie para tapar ese asunto en concreto Y YA ESTÁ. Ahí se queda el tema.
Repetimos: si queréis ver una crítica al respecto de la prensa metiendo las narices en un caso policial, probad con Harry el Sucio. Casi cualquier thriller donde haya una trama política por medio nos puede plantear este tipo de situaciones de un modo más coherente que lo que se ve en The Chaser. Para tapar escándalos y demás, me viene a la mente la serie The Killing, que no anda del todo mal a la hora de enfocar el tema... aunque es cierto que se centra más en la investigación en sí que en el enfoque de la prensa.
En mitad de la película ya hemos visto que el proxeneta y la niña se han hecho colegas. Algo así como una buddie movie, pero más forzado y con más pretensiones de drama. Se ve que al director los críos no le terminan de molar, porque el personaje de la niña es ventilado de un plumazo sin explicación alguna en los últimos cuarenta minutos: está en el coche mientras el chuloputas está investigando por ahí. De pronto cree ver a alguien que es su madre (nosotros sabemos que no lo es, pero ella no) deslizarse entre los callejones y la siguiente vez que aparece, te la encuentras inconsciente en el suelo. No sabes qué cojones ha pasado, ni qué le han hecho. La niña deja de ser un personaje más de los que están metidos en la historia y, por medio de un deus ex machina (lo que en cristiano llamamos un "por la cara") termina la peli en el hospital. Un problema menos que el guionista se quita de la manga sin despeinarse.
Eso son huevos.
"Me matan a un montón de mis chicas; otra desaparecida; me sale una cría de la que tengo que cuidar. Tío, hoy es uno de esos días en que mejor no me tenía que haber levantado"
Avancemos: mientras nuestro colega se ha hecho amigo de la hija de la prostituta desaparecida, tenemos una poli que parece menos subnormal que el resto de sus compañeros (tampoco es que sea muy complicado, visto el alarde de genialidad irracional que destila aquí la panda). Eso, por supuesto, no la convierte precisamente en la prima oriental de Sherlock Holmes, porque tiene las habilidades detectivescas a medio metro del cogote, dirección sur: por ejemplo, en el momento en que la poli decide soltar al asesino (sí, pese a que el tío confiesa con datos que sólo sabe la policía, que hay al menos una víctima conocida que ha sobrevivido -su sobrino-, testigos y demás, le sueltan), ella le sigue por su cuenta.
Hasta aquí, bien. Puede que sea la única que ha decidido no empaparse de la soplapollez reinante en la comisaría, de modo que le sigue DESCARADAMENTE. Cuando digo DESCARADAMENTE, digo que arranca su coche justo detrás de éste y, al llegar al barrio, camina a CINCO metros tras éste. Vaya, le pones un chaleco amarillo fosforito donde pone "Poli siguiendo a sospechoso" y da menos el cante.
Lo mejor es el hecho de que el asesino vuelve al barrio donde tiene su casa okupa, pero antes, decide ir al colmado de la esquina a comprar pan para unos bocatas o algo. ¿Por qué no? Ahí se encuentra con una aterrada dependienta que le pone al corriente de todo lo que ha pasado en su ausencia, SIMPLEMENTE tras ver que tiene la cara como un pan. Esto (que en el fondo no es tan raro) motiva que la señora le diga que hay un asesino muy chungo en el barrio, que ha dejado viva a una de sus víctimas, la cual ha conseguido escapar y que está en la trastienda, esperando a que llegue la Policía.
Muy bien, señora.
Esto quizás os pueda sonar más o menos creíble si habéis visto a la típica vecina cotilla. Lo que no es PARA NADA creíble, ni lógico ni tiene justificación alguna de la madre que la parió es que la buena señora, tras haber soltado la Biblia en cuanto a información, le de a un perfecto desconocido (o conocido de vista y poco más, que viene a ser tres cuartos de lo mismo) un martillo para defenderse.
Y digo yo: ¿Para qué cojones? Es decir, la policía está en camino, supuestamente. Si es necesaria una defensa, en todo caso la necesitaría la señora, no el primer fulano que llegue. ¿O es que se pondría entonces a repartir martillos a todo el que se presente en la tienda? Menos mal que no se presentó la Selección Española de Fútbol cuando los mundiales; no quiero imaginarme a Sergio Ramos con un martillo...
"Joder, qué día más malo llevo... Perdone, señora, ¿dónde está la panadería?"
Así que el asesino, casualmente informado con todo lujo de detalles, y convenientemente armado, ya sólo tiene que hacer lo que mejor sabe hacer: reducir la cabeza de las dos que están en la tienda a pulpa, cosa que hace con desparpajo y sangre a borbotones.
Esto puede resultar dramático. Gore, incluso. Es más, puede ser incluso trágico.
Para mí no deja de ser un absurdo, porque joder... vale que la poli que estaba siguiéndole no haya entrado en la tienda. Pero poneos a pensar que, cuando te cargas a alguien a martillazos, esa persona no se queda callada y tranquila esperando que la mandes al otro barrio. Esa persona se debate y chilla como un marrano en una matanza, y... sí, amiguitos. Ese jaleo SE OYE. Y a más de cinco metros.
Pues nada, el asesino se carga a las dos, sale de la tienda pringando de sangre y la poli no sé qué coño estaba haciendo, porque cuando quiere llegar la patrulla, ella está ahí y no se ha enterado de una puta mierda.
Eso es lo que yo llamo ojo avizor, tía. Lo has seguido para nada.
Lo mejor es que, si vemos la escena del crimen, vemos una chapuza como la puta madre que lo parió: sangre a espuertas, los dos cuerpos allí plantados, huellas por todas partes (si pisas un charco de sangre, dejas huellas, a menos que sepas flotar... con eso se puede sacar una muestra de calzado y el número, lo cual puede usarse como prueba). No llegué a ver si se dejó el arma del crimen; en cualquier caso, habría resultado una memez, por:
1) Si se la lleva, la poli es subnormal por no haberse fijado en un imbécil que va por la calle con un martillo que chorrea sangre.
2) Si se lo ha dejado ahí, el subnormal es el asesino, puesto que no usaba guantes. Ahora hay más pruebas todavía para inculparlo. Sólo hace falta un cuerpo de Policía Científica (que aparece en la película; además, hablamos de Corea, no de Afganistán. Si es algo, es un país civilizado y esas cosas las pueden solucionar e investigar igual o mejor que aquí) para empezar a sacar huellas dactilares, de calzado o incluso de ADN si resulta que las víctimas se defendieron antes de morir.
"Joder, me retienen a la víctima, me informan y hasta me dan un arma. Así da gusto currar..."
Lo que descojona es la soberbia soplapollez del comisario cuando se rasga las vestiduras al soltar al tío "por falta de pruebas" y le dice a sus hombres que hay que perseguirle y "si hace falta, que se inventen las pruebas para inculparlo". Joder, con pruebas de sobra... ¿de verdad hace falta inventarse nada? ¡Coño, que usen las que ya tienen!
Llegados a este punto, os preguntaréis cómo siendo tan zoquetes (ya no como polis, sino como seres humanos, lo cual dice ya bastante) se puede capturar a un asesino que, por otra parte, tampoco es nada del otro jueves.
Pues casi que podéis imaginarlo.
Sí, amigos: de puta chorra.
Resulta que nuestro colega el proxeneta, después de haberse pateado todo el puto barrio y de haber visto de todo, encuentra la casa del asesino, al que decide ajusticiar por su cuenta, a lo Charles Bronson (a mí de cara incluso me recordaba a él). La poli pasaba por ahí y ve un paraguas tirado en mitad de la calle y un portal abierto. Entonces, y por ninguna razón aparente, entran todos en tropel y ven al chuloputas a punto de matar al asesino. Les da por mirar en el jardín, y oye... fíjate tú que sí que cabían...
Fin de este truñaco.
"¡Coño! ¡Con estos hacen doce!"
"¿Quién fue el que nos mandó al monte a pasar frío, que se va a cagar?"
Con respecto a esto, he echado un vistazo a varias críticas en Filmafinity, donde ponen a esto como obra de arte para arriba. En el festival de cine ponían esto como algo a la altura de Oldboy, y más cosas.
Pues yo qué queréis que os diga... yo sigo sin encontrarle sentido a semejante despropósito. A mí sigue sin convencerme que una historia que no se sostiene por ninguna parte esté tan sumamente bien valorada y que tenga que comulgar con ruedas de molino cuando no lo veo.
Tampoco veo la supuesta crítica a lo que es el mundo policial, y es por la sencilla razón de que me niego a aceptar que un policía tenga que ser una especie de parodia de ser humano que va por ahí dando palos de ciego como un tontolín. Y ya no hablamos, como he dicho arriba, del procedimiento policial: es que cualquier persona con dos dedos de frente no se saca esas deducciones tan bizarras bajo la manga, o acepta una parte de un testimonio al tiempo que refuta otra. Eso no lo hace una persona medianamente madura, mucho menos un policía.
Al mismo tiempo, pese a que hay elementos muy buenos en la película (música, ambientación y actuación por parte de los protagonistas), se pueden ver situaciones resueltas de un modo torpe y follonero, simplemente para eliminar problemas argumentales. Véase el caso de la niña, por ejemplo, o la forma de resolver la escena del colmado. Pim, pam, pum, y a otra cosa.
Si se quiere hacer una crítica, y con esto quiero hacer especial hincapié, lo suyo es hacer una crítica de una situación REAL: se puede criticar a la Policía, nadie dice que no, pero hay motivos de sobra para hacerlo (por ejemplo, que andan mal financiados, que cada vez son menos y que la cantidad de crímenes les desborda; que están cogidos por las pelotas por los políticos y la prensa, que hay corrupción... en fin, mil cosas). Lo que no tiene sentido es criticar una cosa que no existe; hace algún tiempo hice mi crítica sobre El Código DaVinci, donde expuse que criticar a la Iglesia por algo de lo que no era responsable (como lo es acusarla de que la sociedad moderna es patriarcal) resulta, aparte de carecer de fundamento, una mentira como la puta copa de un pino. Por tanto, ahí no hablaríamos de crítica: hablaríamos de injuria. Aprendamos a distinguir una cosa de otra.
Ay, Dan, lo tuyo es puntería; habiendo cosas por criticar... ¿Te vas a poner a acusar a los curas de la única puta cosa que no han causado?
Si la idea, por otra parte, era hacer una parodia (algo del estilo a Loca Academia de Policía o Agárralo como Puedas), lamento decir que no. Que no la he entendido. No le he visto ni puta gracia, puesto que la historia arranca y se desarrolla como un thriller y, en momentos concretos, como una película de terror. Podéis hablar de mezcla de géneros si os da la gana (ya lo hicieron los que presentaron este aborto cinematográfico en el Festival de Cine). Para mí esto es una mezcla de churras y merinas que no me convence. O me convence tanto como poner a tocar a los Metallica en el regreso de las Spice Girls. ¿Es mezcla? Desde luego. ¿Pero es una mezcla coherente? Difícilmente.
Como conclusión: comparar ESTO con Oldboy no sólo sobrevalora al señor Hong-Jin hasta un extremo insultante. Es un insulto para Park-Chang Wook, y si fuera él, me presentaría con mi martillo a hacerle una visita a los dos genios que me vendieron esta peli como una joya, pero que fueron incapaces de darse cuenta de que, en Carretera al Infierno, Rutger Hauer no acosa a una familia idílica protagonista: a quien quiere matar es a un chaval que va a devolver un coche.
Y esto es todo lo que tengo que decir acerca de esta maravilla.













5 comentarios:
Otra peli que no veré, entonces.
Por cierto: sí caben doce cuerpos en el jardín. Aunque sea tan pequeño como el mío. No me preguntes cómo lo sé.
Mmm, Kimball Cho... La próxima vez pon una foto de él sin camisa, ¿vale? He sido una niña buena, me lo merezco.
Gissel vela!
esta bastante bien, yo la vi con él pero ya sabes como es Javi de critico jejeje además se pica tela..
Es muy fácil decir que me pico. Lo que pasa es que si la película me parece una putísima mierda, no voy a ponerla de obra maestra...
Para Anónimo: Es que con las películas yo soy casi como Javi :-D Las descuartizo y echo pestes si encuentro burradas muy evidentes. O sea que no, probablemente emplee mejor mi tiempo en otra cosa.
En defensa de la peli, diré que la dirección, la actuación y la música son buenas. Es una pena que el guionista estuviera cortándose las uñas a la par que escribía esto... :D
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