martes, 20 de diciembre de 2011

Escupiendo Rabia: La Política del Despelleje, Segunda Parte o El País de los Bocachanclas



Si sois seguidores de este blog, es probable que os hayais topado con un post en el que se denunciaba la costumbre que tenemos en este país de cargar contra lo primero que despunta tan sólo un poquito. Si no lo habéis leído, podéis encontrarlo en esta misma sección, o bien quedaros con el resumen que acabo de haceros en un par de líneas (sé que me enrollo mucho, pero al menos es fácil pillar mis ideas principales).

Y no puedo decir que la cosa haya mejorado mucho en cuestión de un año que hace que debí escribir aquello.
Si os digo ha empeorado.
A lo burro.

No contentos con el pataleo nacional que se produjo A LAS DOS HORAS de haberse proclamado el resultado de las elecciones, con gente que ya amenazaba con largarse del país por razones políticas (¿?), me sigo encontrando muestras de lo cabreado que está el personal. De las ganas que hay de arremeter contra el primero que abre la boca. Contra el primero que gana más que nosotros, el que es más famoso o el que se tira a tías más buenas que nosotros.
Y nos quedamos tan panchos.

La última ha sido una señorita conocida como Lucía Etxeberría, cuyo oficio es ser escritora. Debo confesar que yo no he leído ni un solo libro de ella (eso no me hace ni mejor ni peor persona, pero me gusta dejarlo claro para que nadie se piense que hago mis argumentos, críticas o defensas desde las filias o las fobias), pero me ha tocado particularmente los cojones el temita de marras que se ha producido por unas declaraciones que ha soltado en la Red del Pajarito (antes de que penséis en miembros viriles, os digo que me refiero a Twitter).

Va la colega y se pone a despotricar contra la piratería, denunciando (como muchos músicos hayan hecho en su día, llevándose su buena ración de hostias) un mercado en el que se descarga ilegalmente más de lo que se compra y defendiendo la tarea del escritor que no trabaja gratis. Que tiene facturas que pagar, que no le compensa escribir, que si tal que si cual.
Y en cuestión de unos días, empiezan a llegar mensajes de odio, insultos y demás lindezas en las que los españoles parecemos ser unos putos expertos.


"¿Pero qué ha pasaooooo?"
"Nada, que nos han ganado al futbolín"


Que yo no soy el máximo defensor de una Sociedad de Autores que ha impuesto cánones ilegales, pasándose por el forro la presunción de inocencia y se ha dedicado a implantar un estado cuasi policial a la hora de censurar y limitar el uso a la cultura no es ningún secreto. Pasaos por posts anteriores como el de La Señora de las Tijeras y tendréis pruebas fehacientes de ello.
Pero hay cosas que no puedo consentir.
Lo que no se puede consentir es que alguien que no vea beneficio a una labor a la que se dedica (sí, el arte puede ser un trabajo, le joda a quien le joda, y no es que se pueda... es que SE DEBE cobrar por ello. O si no, que lo haga el que se beneficia de ello, a ver si lo hace igual de bien) tenga que ser el blanco de ataques malintencionados por parte de los guerrerillos de fin de semana que no tienen nada mejor que hacer que cagarse en su puta madre.
Pues va a ser que yo no apoyo eso, mire usted por donde.

Porque ya ando un poco hasta los cojones de que en este puto país cojamos una buena causa (que las hay) y, por ese mero hecho, ya nos sintamos con carta blanca para atacar a todo aquel que no la enarbole. Empleando el ataque sin argumentos. El insulto. El "tía gorda, cállate que no sabes de lo que hablas".
Educado.
Elegante.
Valiente.


Una muestra visual de esta idea.


Pese a lo bonito que nos pueda parecer eso de decir "Si no quieres escribir, ponte a trabajar", esto pone de manifiesto muchas cosas:

1) No consideramos el arte un trabajo. Si alguien te quiere cobrar por un artículo de prensa, por una ilustración, por una novela... nos rasgamos las vestiduras y decimos que es un pesetero. Pero si alguien te arregla el baño y alguien no paga a esa persona, decimos que es tal y cual. Pues no, señores, AMBOS son trabajos. No desgastan lo mismo, pero también requieren su tiempo, su dedicación y no todos los puede desempeñar cualquiera (ponedme a mí a desatorar un wáter y ya veréis, ya...)

2) La falta de empatía y la manera que tenemos de atacar, agresiva y casi violenta, cosas que ni terminamos de entender: para empezar, de toda la gente que ha propugnado ese ataque, me gustaría saber CUÁNTOS han leído REALMENTE a Lucía Etxeberría para dar a entender (o decir) que es una escritora de mierda. Yo, repito, no la he leído, ni conozco a nadie que lo haya hecho, así que no opino. Yo ya voy conociendo los entresijos de lo que es un poco el tema de publicar (o, mejor dicho, lo que es pelear por publicar) y el rollo que se traen las editoriales. Lejos de ponerme a atacar la piratería, lo que sí voy a decir (y dudo que me equivoce, puesto que conozco la experiencia de muchos escritores ya publicados) es que el autor de un libro, al igual que un músico, es LA ÚLTIMA MIERDA que mueve esta industria.
Aquí me preguntaréis, "¿y por qué no tienes el mismo rasero con los músicos?"
Mi respuesta es obvia: habiendo estado en un grupo de música durante casi un lustro, y habiendo conocido a gente que sí ha formado parte de la industria discográfica (ninguno grande, pero oye, gente que sabe de qué va el rollo), me ha quedado claro de que el músico por lo menos tiene la opción de los espectáculos en directo, donde hay muchos menos intermediarios y ve algo más de la triste mierda que gana por un disco. De ahí que no defienda a gente como Alejandrito S.: porque no habla como músico, sino como accionista de una empresa privada que se aprovecha de los artistas.
Hablamos de arte, pero hasta en esto se ve que hay diferentes status y castas, como en todas partes.


Pues sí, esto fue de pago. ¿Por qué no he oído nunca a nadie decir que Miguel Ángel era un pesetero?

3) Demuestra además, el gusto que tenemos en España por las leyes, y lo que nos gusta justificar saltárnoslas. Yo mismo no estoy de acuerdo con las leyes antidescargas, y su simple imposición me parece aberrante y os explico por qué: porque el hecho de que te cobren más del 1000% del valor de producción por un artículo me parece abusivo (he puesto el 1000%, pero no estoy seguro de haber hecho el cálculo. Solicito corrección de esto): un producto que cuesta unos 20 céntimos (en el caso de un disco, que es lo que mejor conozco) EN LA PUTA VIDA debería costar 25 euros. Esa es la política del abuso.
¿Pero qué pasa aquí? Que se enarbola la injusticia social para coger y decir "pues ahora hacemos lo que nos sale de los cojones", sin importarnos una mierda lo que pase.

Ya lo hemos visto en las manifestaciones okupas, donde la gente se cuela en sitios abandonados, ejerciendo su "derecho a la vivienda" (sin haberse leído la Constitución, donde se indica EXPRESAMENTE que el artículo 47 NO es un derecho fundamental de los ciudadanos, sino un PRINCIPIO RECTOR de la política: es decir, son aspectos que se contemplan en nuestra Carta Magna, para decirnos "eh, no nos olvidamos de esto: simplemente los ponemos para que quede constancia de ello y que deben ir regulados por las leyes vigentes". Y, por ese mismo principio, nos meamos alegremente sobre el artículo 31, donde se dice que es un derecho y un deber del ciudadano contribuir al gasto público. O sea, pagar impuestos.
Pero claro, como "Ya nos roba bastante el Gobierno", ancha es Castilla.
Anarquía y birra fría.


"¡¡¡Y TEBEOS GRATIS, COLEGAAAAAA!!!"

4) También este tipo de actitudes pone de manifiesto que España va de abierta, tolerante, buenrollista y demás, pero lo que buscamos siempre es un enemigo al que darle hostias como panes: ya lo vimos con el señor al que el pueblo (por votación) ha elegido como candidato a la Presidencia del Gobierno, lo vimos con los controladores aéreos en su día, y lo seguiremos viendo. Porque nos mola tener un Emmanuel Goldstein al que Odiar al menos una vez al día. Tal vez para descargar nuestras frustraciones, proyectar nuestra mala leche, no lo sé. Sólo sé que pasa. Cada día más.

En este país si no sigues la voz cantante de "lo que mola" (sea lo que coño sea eso), eres un proscrito. Un indeseable. Un hijo de puta. Y parece que, por ese hecho ya te pones una diana en el pecho para que te tiren las lechugas podridas. Para que te suban a la picota. Para que te quemen en la hoguera o que te guillotinen directamente.
De puertas para afuera, vamos de simpáticos, tolerantes, democráticos y hasta de que somos unos monstruos en la cama.
Curiosa actitud para un pueblo que da la impresión de pasarse el día jodiendo cada vez más y más y follando menos.

Pero ojo, que no todas las hostias van para el mismo sitio: que aquí la señora Etxeberría también ha puesto unas cuantas cositas de manifiesto, que paso a argumentar.

1) El concepto "víctima desagradecida": esto me encanta, porque no ha pasado de moda con los años. España, si os fijáis, no tiene héroes. En su historia reciente (salvando quizás a Miguel Induráin) no vemos a nadie que haya hecho algo glorioso y que luego no haya sido puesto en duda, criticado, vilipendiado... o que cuando abra la boca no vaya de víctima por la vida, argumentando que TODO lo que ha conseguido ha sido gracias a SU esfuerzo, que NADIE le ha apoyado, que NADIE ha creído en él/ella, y que no debe ABSOLUTAMENTE NADA a nadie.
Y eso, amigos, nos encanta.
Nos pone realmente cachondos.
Para mí eso es ser la puta víctima e irle con el cuento llorica al pueblo llano. No sé si para quedar bien, si para ir de humilde por la vida o yo qué sé... pero lo cierto es que cuando se ponen a decir que todo se lo deben a sí mismos, para mí esa idea se va a tomar por culo.
¿Que una persona que no era nadie en su día ha llegado arriba sin deber nada? ¿Perdona?
En el momento en que te dedicas al deporte, el arte o lo que sea, tienes que entrar en contacto con gente: entrenadores, productores, editores, y así hasta un larguísimo etcétera de socios, empresarios que te explotan, profesores y formadores de todo tipo a los que les debes algo aunque te hayan tratado con la punta del pie. Obviar eso es de ser un desagradecido.
Y ya sabéis lo que se dice aquí de ser agradecido.


Algo como esto. No pongo el antónimo porque resultaría demasiado desagradable. Incluso para este blog.

Fijaos en nuestra cultura. Nuestra literatura. Nos encantan los perdedores, los outsiders, la gente que ve su país como un pozo de mierda y que se niega a reconocer que haya algo bueno (yo podría enmarcarme en este último grupo, sólo que SÍ reconozco que tenemos cosas buenas. Tan sólo quiero dejar claro que lo malo hay que mejorarlo, y con mucha necesidad). Los pesimistas. Los deprimidos y/o oprimidos que no levantan cabeza jamás.
Y parece que tenemos que aplicar ese criterio a todo aquel que haga algo: si no se queja, malo y nos dedicamos a putearlo hasta que él mismo se acaba aburriendo. Pongo el caso de Banderas, que ha aguantado sin quejarse lo indecible durante veinte años... y no porque no le hayan tocado los cojones. Y todavía hay algún subnormal que de vez en cuando le acusa e injuria por cosas que no puede demostrar (o que, probablemente, ni siquiera ha hecho).
Pero es que si se queja, da igual que denuncie la guerra, el hambre o el elevadísimo precio de los tebeos. Automáticamente, esa persona no tiene derecho a quejarse porque gana más. Porque vive mejor. Porque (en el fondo) no lo podemos ni ver y necesitamos un argumento.
Y, yendo más allá, pedimos su cabeza.
Pedimos que censuren sus obras.
Pedimos que no vuelva a aparecer públicamente.
Pedimos cosas que por lo general nos repugnan.


"¡Que salga el hijoputa eseeeee!"

2) Que el cinismo de unos cuantos no parece tener fin, y que una señora que ha vivido ampliamente de sus libros desde 1997, habiendo sido premiada varias veces (y no con un premio cualquiera, oiga, sino con un Planeta) tal vez no se encuentra en la mejor de las posiciones para decir según qué cosas, porque puede sonar incluso hipócrita.
Pero lo ha hecho. ¿Está un servidor de acuerdo con este argumento? En absoluto. ¿Justifica eso, entonces, al que se ha liado? Pues tampoco.

Pero al mismo tiempo, os digo que no pienso caer en la demagogia de "al decir eso insulta a aquellos escritores que no pueden vivir de sus libros". Con el debido respeto, yo no vivo de mis libros porque, a día de hoy, no he conseguido ni publicar. Porque, parafraseando a un amigo, "La industria literaria pasa de mi culo", así que, para ofendido, podría estarlo yo. ¿Eso me da derecho a meterme en su Twitter y ponerla a parir? No. Porque por esa misma regla de tres podría coger y, como desemplado, poner a caldo a toda persona que tenga un trabajo y que se queje. Y va a ser que esa no es precisamente una actitud ni sana ni respetuosa. Ni respetable.
Hace poco, hablando con un seguidor de este blog, nos preguntamos si realmente nos merecíamos ser salvados como país. Si nos merecíamos un futuro mejor. Nosotros, que inventamos la picaresca, la cultura de quebrantar leyes, de cargar el trabajo y el muerto a los otros: donde el que lee es un "listillo", pero el "listo" es el que no curra. Donde somos lo bastante hipócritas como para decir al mundo entero que somos un país relleno de gente simpática, pero que en el fondo tenemos todavía una mentalidad atrasada en la que nos dan asco los maricones, donde torturamos animales por diversión y donde el que piensa de una manera mola, y el que no, es un sociata, un facha, o un indeseable, a secas.
No voy a responder aquí a la pregunta que este amigo y yo nos hicimos.
Eso os lo dejo a vosotros.

Como también os dejo a vosotros la opción de pensar lo que queráis la próxima vez que el pueblo decida buscarse otro Emmanuel Goldstein.
Aquí soy yo el que os pregunta: ¿Qué haréis? ¿Pensaréis qué estais defendiendo o atacando exactamente... o seréis de los que cojan las lechugas?
Pronto lo veremos.

7 comentarios:

Raelana dijo...

Me ha hecho gracia lo de los artículos de la Constitución, se ve que lo llevas bien xDDDDDD

Sobre el tema, leí la noticia ayer y no le di gran importancia, de ella lo único que he leído son los artículos que publica en ADN y más de una vez ha sacado el tema y bueno, esto era una más.

Gissel Escudero dijo...

Bien expuesto y yo de acuerdo. Comparto.

Rumbo a la Distopía dijo...

Gracias. Como ya he comentado, es que eso de liarse a puñetazos verbales se está convirtiendo en una moda muy escalofriante. Ya me han llegado noticias de foros de escritores (en los que ya me niego a entrar por principios) donde el insulto, el desprestigio y las faltas de respeto son una constante. Te vas a la tele y lo mismo. Vayas donde vayas, la gente sólo sabe gruñir y patalear. Y luego vamos de civilizados por la vida.

No puedo evitarlo, todo esto me da mucho ASCO.

Gissel Escudero dijo...

Javi, por desgracia hay gente en este mundo que adora y ansía tener alguien a quien odiar/despreciar/lapidar. Es de una pobreza moral muy grande, sin duda, pero oh qué satisfactorio resulta sentirse superior a alguien (aunque no sea cierto). Desde luego que da asco. Es la base del racismo, del odio religioso y otros cuantos problemas más de la humanidad.

Rumbo a la Distopía dijo...

Ese es justo el tema. A ver, con lo que suelta esta mujer por la boca yo no estoy del todo de acuerdo, y seré el primero en decir que los libros son excesivamente caros y que hay una política de robo al cliente (y al autor) muy descarada. Tampoco apruebo que una señora premiada y que gane una pasta se rasgue las vestiduras como hace (y que denuncio en el post), lo haga.

Pero eso no justifica en caso alguno la desproporción y el apedreo al que se ha sometido, por parte de una masa rabiosa que, al igual que yo, probablemente no tenga ni puta idea ni de lo que ha escrito.
Eso es como si yo, por no apreciar a Dan Brown, me meto en su Twitter a putearle si decide que no va a publicar más. Joder, es decisión SUYA y los motivos que tenga, pues oye, para él son. Quién coño somos los demás para erigirnos en adalides de la moral y darle ladrillazos a los demás?

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Además, ya tuvimos una conversación en facebook sobre esto. Podrías haber aprovechado la ocasión para hacerte propaganda y colgar enlace a tu blog en mi muro ¿no te parece?jeje

Nos leemos :)

Rumbo a la Distopía dijo...

Jajajajajaja podría, pero prefiero que funcione más el boca a boca que el autobombo ;)