martes, 18 de octubre de 2011

Mondo Chorra- Arqueología Distópica, o Escupiendo Rabia: El Origen



A menudo han llegado preguntas a Rumbo a la Distopía acerca del tono ácido, corrosivo y mordaz de este nuestro blog. Especialmente, acerca de la sección "Escupiendo Rabia" que, con el tiempo, parece haberse convertido en uno de los buques insignia de este paquebote cibernético.
Si queréis conocer las razones, mucho me temo que sería muy difícil ponerlo todo por escrito: aunque uno no vive cabreado las veinticuatro horas del día (imaginaos que aburrimiento, todo el santo día igual), es cierto que hay cosas que indignan. Cosas que te hacen pensar en lo absurdo que es este mundo. Cosas que hacen que pierdas fe en la raza humana.

Pero tampoco vamos a ponernos catastrofistas. También hay que usar la rabia para reírse; la risa, como ya sabéis, es un modo de catársis que nos ayuda a... bueno, a no acabar zurriendo en napalm a este puto planeta de asco (posiblemente, una de las grandes razones por las cuales a día de hoy no nos hemos ido a tomar por culo).
Como no hay una única respuesta para esas cuestiones que se han planteado alguna vez, os dejaré un escrito que redacté hará cosa de varios años, mucho antes de la creación de este blog. Podéis llamarlo si queréis el primer Escupiendo Rabia de todos los tiempos.


Algo así como La Broma Asesina de Batman, por Alan Moore y Brian Bolland, pero más cutre y con más palabrotas.

Os pongo un poco en situación: tras pegarme toda la vida soportando a una criatura deleznable en mi bloque, llegó el día en que ésta se largó por fin, aunque no de buenas maneras; tras una serie de desventuras que no vienen al caso (baste decir que nos jodió bastante), elevó su puño y juró venganza. Sigo sin saber por qué, porque los agraviados fuimos los demás.
Esta venganza consistió en lo que vino a continuación: la Gárgola no tuvo bastante con largarse por las bravas, sino que además buscó sustitutos dignos de su altura. Una raza de seres que debían padecer de sordera, a juzgar por lo fuerte que ponían los equipos de música, el home cinema y por la que liaban a las dos de la mañana, hora magnífica (dónde va a parar) para ponerse a jugar con el perro o poner una lavadora a toda hostia.
Como la convivencia es difícil, hubo algún que otro roce, concluido con negaciones rotundas de los magníficos escándalos que montaban, o directamente cerrando la puerta. Y te tienes que joder.
Hasta que un día se me inflaron las narices.


Bastante menos cachas que este, y sin armas... pero oye, con la misma mala leche o más.

La noche anterior habíamos estado en una boda y habíamos llegado tardecillo a casa; a la mañana siguiente, no apetecía nada más que levantarse un poco más tarde. Fin de semana y en tu casa.
Pues no.
A las nueve de la mañana (o antes), música a toda hostia y no exagero: cuando estos tíos ponían música la escuchabas desde el cubo de la basura que hay a unos doce o trece metros de la puerta del bloque. Imaginaos qué guasa si vivis justo debajo.
Cabreado como estaba, arranqué el ordenador de casa y me puse a teclear absolutamente todo lo que pensaba de estos colegas. A punto estuve de colgarlo en el portal, de no ser porque mi madre me agarró del pescuezo argumentando que me podría meter en un lío de tres pares de cojones: aunque la carta era anónima y no se daban nombres, parece ser que no hay mucha gente en mi bloque capaz de escribir más de dos palabras juntas sin cometer faltas de ortografía, lo cual me habría delatado automáticamente (no es soberbia, sino un hecho. Pasaos un día por aquí a conocer a mis vecinos y lo entendereis). De manera que, como es natural, no pude publicarla.


Así me quedé.

Han pasado ya varios años de esto: aquellos vecinos se acabaron largando y dejando el piso en alquiler a una familia de búlgaros colgaos (y lo digo con conocimiento de causa: no era la primera vez que veíamos a la señora de la casa hablando sola por el barrio; o estaba colgada o le gustaban los soliloquios). Éstos acabaron por marcharse también, dando paso a gente de nacionalidades sin identificar. Finalmente, el piso fue embargado y ya no vive nadie ahí. Los dueños que la liaban parda se fueron a vivir lejos y ya no queda prácticamente ningún afectado de esta misiva, de manera que ha llegado el momento en que salga del cajón y vea la luz pública. Total, siguen sin darse nombres ni datos concretos, por lo que podemos decir que cualquier identificación con alguna persona viva conocida es fruto de la paranoia del lector.

Sin más, os dejo el escrito de protesta, para que lo disfruteis.


"¿Sabes lo que pasa cuando jodes a un desconocido? ¿Lo sabes? Prepárate para conocer el dolor"
Pero antes de eso, leed bien el aviso de John Goodman: Si seguís leyendo, ya sabéis dónde os metéis.


"QUERIDOS VECINITOS: en vista de que en este bloque hay “gente” que es totalmente incapaz de entender el lenguaje articulado y someterse a un mínimo de normas de convivencia, me veo obligado a redactar este escrito, empleando su mismo lenguage grosero y soez, cargado de improperios y exabruptos para CAGARME EN LA PUTA MADRE de los vecinos del cuarto (léase el enano paticorto, la gorda mongola de su novia y la mega gorda inmunda de la hermana de ésta, también conocida como “la compañera de piso”, merdellones sin igual todos ellos), porque desde que esta gentuza indeseable plantó la zarpa en el bloque no han hecho más que joder a los demás; nos tienen a todos hasta los COJONES con su mierda de música, todo el santo día dando por culo, creyéndose los reyes del mambo por el simple hecho de ser más ordinarios y escandalosos que los demás.
La última es que encima los angelitos se sienten ofendidos cuando se les dice que por favor que bajen el reggaeton de los cojones (o como coño se llame), que los demás tenemos NUESTRAS PROPIAS VIDAS y no tenemos por qué enterarnos de cuando a ellos les apetece menear las mollas por toda la casa al ritmo del perreo (que, además, cuando lo hacen, SUENA DEL CARAJO). Pues bien, señores: si a vosotros os molesta que os llamen a la puerta, nosotros estamos HASTA EL CIPOTE ya de escuchar vuestras mierdas a las diez de la mañana un fin de semana o a la hora y el día que sea. Cuando queramos escuchar música tenemos la NUESTRA propia.


Esta foto moñoide la he puesto para que toméis un poco de aliento antes de seguir.

Asímismo, estamos también HASTA LOS MISMÍSIMOS HUEVOS YA de que a las dos de la mañana (o a la hora y el día que sea, también), entréis en el edificio dando portazos, subáis y bajéis las escaleras trotando como si formárais parte de una estampida (o como si vosotros fuérais la misma estampida, ya puestos) y os pongais a jugar con el perro a las dos de la mañana. Manda cojones lo vuestro, panda de anormales; ya nos ha tocado hacer el número de Indiana Jones y el Arca Perdida huyendo de la bola de piedra gigante escaleras abajo más de una vez, porque con el plan que lleváis seguro que machacáis a cualquiera por la escalera y, o bien ni os enteráis o bien os importa una mierda. Si lo que queréis es portaros como ANIMALES, esta comunidad os invita a que os vayáis a la puta África, que la población de gorilas bigotudos de lomo plateado anda algo escasa (eso sí, allí no hay electricidad, así que tendréis que meteros vuestro home cinema por el culo, pero seguro que os cabe), o bien al Polo Norte, donde Cristo se pilló la chorra con la cremallera, donde no os escuche ni ídem. Con suerte, algún oso polar en celo os meterá el nabo por el culo repetidas veces confundiéndoos con algún pariente y se os quitarán las gilipolleces en cuanto os revienten las almorranas (no hay nada como un trauma para madurar en esta vida). Si lo ponéis por escrito, se estudiará que vuestros amables vecinos hagamos una colecta para compraros los cacahuetes y los panchitos al queso para que no paséis hambre durante el viaje (viendo el tonelaje que gastáis, fijo que os alimentáis engullendo mierdas a trocho y mocho).



Por otra parte, hay más detalles de los que me gustaría hablar en este escrito: por ejemplo, recordar que cuando se friega una meada de perro (a los cuales, por cierto, hay que sacarlos a pasear, panda de ignorantes) en una terraza, lo que no se debe hacer BAJO NINGÚN CONCEPTO es fregar hacia fuera (el puñetero cubo de fregar está para algo, hostia). Si sabéis lo que es la fuerza de la gravedad (lo que hace que estemos pegados al suelo y no salgamos volando), el PIPÍ NO FLOTA, de modo que cae sobre la gente que está abajo, llegando hasta el garage. Y otra cosa más: es amarillo y huele, así que si os vienen a deciros que está cayendo bloque abajo, la respuesta “imposible” (que como podéis ver, se escribe sin “h” y con “m” antes de “b”) no vale. NO TODOS SOMOS IGUAL DE ZOQUETES.

Una norma de educación básica es que, si un vecino os llama a la puerta, lo mínimo que hay que hacer es ABRIRLA. Hacerse el loco cuando todo el mundo oye vuestra música es de una simpleza mental tan grande que es demasiado incluso para vuestras mentes oligofrénicas. Abrir una rendija como si el vecino en cuestión fuera un asesino en serie o el Cobrador del Frac tampoco dice mucho de vuestros modales. Bueno, sí que dice: dice que tenéis la misma educación que cuarto y mitad de carne de ternera (y ya que estamos, un aspecto proporcionalmente parecido).
Otro detalle interesante es dejar claro que hasta el gilipollas más grande sin tener ni puta idea de labores del hogar sabe que cuando uno tiende sábanas, SE DOBLAN POR LA MITAD con la idea de que no cubran el resto de las casas. Cuando queramos poner un toldo que ocupe media fachada, lo pondremos.


También me gustaría decir, que el home cinema es de uso PRIVADO. Es decir: si os ponéis una puta película, os la tragáis vosotros; si os gusta, pues ole vuestros huevos, y si no, os jodéis. PERO NO nos hagáis a los demás de tragarnos los efectos especiales. Algunos preferimos ver otra cosa que no sea lo vuestro, coño. Se os dicen las cosas por activa y por pasiva y a vosotros os suda la polla. Seguro que cuando vivíais de solteros en vuestra puta casa con vuestros putos padres no tenían que soportar vuestras putas niñaterías de reyes del tunning. Pues esto es más o menos lo mismo, sólo que vivís rodeados de más gente, panda de zopencos. A ver si os enteráis que vuestra libertad termina donde empieza LA DE LOS DEMÁS y que, si vosotros sois lo bastante soplapollas como para creeros que podéis convertir vuestra casa en la puta Botellita, nosotros podríamos estar en el mismo derecho de creernos que vuestra puerta es la letrina comunal del bloque y empezar a descargar meadas y zurullos (la mayoría dedicados a vuestra puta madre) hasta que Sanidad os eche de ahí. Total, gracias a otro despliegue de subnormalidad congénita, habéis cortado el bajante del cuarto de baño y nuestros servicios ya huelen que apestan (a saber quién ha sido la mente pensante que os ha inspirado, porque semejante acto de idiotez no puede venir de una sola cabeza: hay que ser rematadamente tonto para cometer una gilipollez tan grande, y ya se sabe que dos soplapollas hacen subnormalidades más grandes que uno solo). Si os mola la democracia (buscad esta palabra en el diccionario, junto con “convivencia”; es el libraco en el que se explican lo que son las palabras... y un libro es una cosa gorda llena de páginas que para vosotros sirve para apuntalar muebles), ahora os váis a enterar de lo que es la igualdad, cuando la puerta de vuestra casa huela como Calle Beatas.
Y sin más, amablemente, os invito que os vayáis A TOMAR POR CULO de una santa vez y que cuando arréeis el portazo (que lo pegaréis, nos consta) no os déis con la puerta al salir en vuestros michelines.
Eso es todo."
Paz, hermanos.


6 comentarios:

Raelana dijo...

Lo del bajante me ha dejado O.O Vaya vecinos que te tocaron :s

Gissel Escudero dijo...

Serás cretino. Me has hecho reír y me duelen los abdominales por la gimnasia de anteayer. ¡Cabrón!

Paz y amor :-)

Alejandro Castroguer dijo...

Uff, vaya gente.

Pero me he reído lo que no está escrito.
Ahí está el destructor Durán. Que les den por el culo.

Un saludo.

Rumbo a la Distopía dijo...

Y yo pensando que me había pasao... a ver si va a ser que sois peores que yo, con lo buenecitos que parecéis!

Anónimo dijo...

jajajaja ¡Recuerda! El camino del hombre apañao está rodeao por tos laos por la gilipollez de los farfollas!! (frase en granaíno)

Rumbo a la Distopía dijo...

Granada, tierra de grandes sabios y tapas a buen precio :)

Te digo yo que farfollas por aquí también tenemos unos pocos; lo que pasa es que en mi tierra los llamamos comúnmente "majaras" (en español standard) o "ma-ara", (en el dialecto local)...