viernes, 30 de septiembre de 2011

Escupiendo Rabia: La cultura española, el oxímoron del año.



Cuando creemos que las cosas no pueden ir a peor, cuando decimos que, una vez habiendo tocado fondo, ya sólo queda mejorar, resulta que me voy enterando de cosas. Aquí va lo que ha llegado a Rumbo a la Distopía en el plazo (más o menos) de una semanita:


http://www.heraldo.es/noticias/cultura/el_salon_del_comic_zaragoza_aire_159055_308.html

http://www.lovevalencia.com/valencia-se-queda-sin-su-mostra-de-cine.html

http://www.malagahoy.es/article/ocio/1077005/alcalde/confirma/la/continuidad/festival/cine/aunque/con/recortes.html

(Nota: que haya llegado todo más o menos a la vez, aunque por vías distintas, no significa que todas estas noticias hayan tenido lugar al mismo tiempo; tan sólo nos referimos a la época de recepción de éstas)


Así, de buenas a primeras. De guai. Falta pela y llegan los recortes. Y, cómo no, de dónde se va a recortar; algunos ya habréis visto en las noticias como la lista de la Espe, en su feud... digoooo, en SU comunidad autónoma, impuso medidas austeras de recorte presupuestario en Educación, mostrando una desfachatez y una falta de respeto por el colectivo docente (y ya puestos, por todo aquel que no estaba de acuerdo al 100% con ella) que ríase usted de la mala hostia de Margaret Thatcher en sus años mozos.
Ya sabemos que Educación es una competencia total de las autonomías. Y no hay problema alguno en ello. El problema está en el momento en que una autonomía en cuestión decide hacer un recorte que es TOTALMENTE contrario a la recomendación del Gobierno. Joder, que esa contradicción repercute en la calidad de la enseñanza; no es la clase de decisiones que se puedan tomar simplemente por discrepancias con un partido diferente. Ya da la impresión de que, con tal de llevarse la contraria, se les va la olla... (por no entrar en el tema de lo que serían las concesiones hacia la enseñanza privada y/o religiosa, que daría para todo un post enterito)

Ya mismo acabaremos peor que éstos, ya lo veréis.

Y es que la educación y la cultura no venden en este puto país de cafres. O dicen ellos que no venden... si hablamos de eventos como el Salón del Cómic de Zaragoza, da la puta casualidad de que llevaba en marcha la friolera de DIEZ años, con un público ya garantizado y sin noticia alguna de que haya supuesto déficit para el ayuntamiento regente (y si llegan, por favor, me pasáis los enlaces que lo demuestren). Lo que sí vende, por lo visto, es gastarse veinte mil putos euros en arreglar un reloj que estaba jodido. Eso es más rentable, dónde coño va a parar.

Pasemos al Festival de Cine de Málaga, el cual conozco por razones obvias. Hablamos de un festival que lleva en ruta desde 1998 y que, con mucho esfuerzo y mucho trabajo, se ha convertido en uno de los festivales más importantes de nuestro país. Gente como Banderas (actor hacia el cual tengo reservas como intérprete, pero ante el cual me quito el sombrero como embajador de la ciudad) se han partido los cuernos para promocionar un Festival que surgió prácticamente de la nada y que se ha convertido en uno de los mayores reclamos turísticos de la ciudad.
Eso, señores, deja poca pasta.


¡A por ellos, Antonio!

Hablemos de cosas que dejan pasta, pues:
Aparte del ya mencionado relojito, vayamos al caso que me contaron recientemente, donde en Málaga se inaugura un cacho de carretera de mierda (o más grande, dicen que el tamaño no importa). Para inaugurarla viene el señor Blanco, Ministro de Fomento (vale). Viene la Delegada de Gobierno (muy bien). Se suma el alcalde (ajam)... y así hasta casi una docena de señores y señoras, todos con su propio séquito, su propia escolta, sus propios coches oficiales. Todo para decir "Señores, este tramo está terminado y ya se puede pasar por aquí". No estamos hablando de nada más.
Esto supone GASTO, caballeros. Combustible, seguridad, logística... nada de eso crece de los árboles, no nos engañemos. Todo eso implica perder dinero con pocos (o nada de) beneficios. Gasto que se multiplica cuando pensamos que esta gente además tiene que comer en alguna parte (y no me hago yo a ninguno de estos peleándose con los demás por pagar la cuenta). Pero eso da la puta casualidad de que no sufre recortes JAMÁS.

Y es que esto de la cultura, como se puede ver, no parece interesarle una mierda a nadie. Pasad por la Feria del Libro. No sé en vuestra ciudad: en la mía no es más que sacar un par de stands de librerías a la calle y ponerte por delante los típicos pelotazos que te puedes encontrar si bajas en cualquier momento. Para de contar. O bien los stands de partidos políticos y sindicatos que, para subvencionarse, se dedican a vender panfletos con su ideología.
Fines que justifican los medios.
Politizar el arte.
Yo lo llamo vender propaganda.



Da igual cómo se pongan. Da igual de quién venga. Vender política camuflada como arte, simplemente para manipular a la gente y sacar dinero de ello es propaganda.
Otra cosa es que lo aceptemos. O que en el fondo nos guste.

Entretanto, podemos ver como una ciudad que va de cultural por la vida (y que tuvo los santos cojones de presentarse a Capital Cultural Europea, oiga) se dedica a no contar prácticamente con ningún autor local para promocionar sus libros. Con esto, ojo, no quiero decir que se tenga que hacer por cojones. Igual es posible que en ese año los autores locales no hayan producido nada digno de ser publicado. La cuestión es más bien la siguiente: Si no promocionan a los ya publicados (que digo yo que habrán publicado por algo que no sea comerle la polla a algún editor ávido de sexo mórbido), ¿cómo coño vamos a saber quién publica en nuestra ciudad... o en nuestro país? ¿Por qué se espera que sea además un autor el que tenga que vender su propia obra?
Aquí tenemos una concepción interesante sobre el arte en este país de salvajes y anormales: y es que el autor, además de ser un personajillo que tenga que entrar por todas, cobrar lo mínimo (cuando es él quien mueve la rueda de la industria) y a veces incluso hacer las cosas por amor al arte (que te guste el arte no quiere decir que se espere que hagas arte gratis), encima tiene que ser su propio relaciones públicas y vendedor de su obra.
Algunos dicen que esto es así.
Otros dicen que forma parte de los gajes del oficio. Que para que llegue la obra hay que arrimar el hombro.
Claro, y ya puestos pagar tú tu propia edición al editor, para que él arriesgue lo justo.
Y por qué no, lo mismo hay cualquier día que bajarse los pantalones y permitir que te la metan editores, distribuidores y todo el puto ministerio de cultura por el culo. Porque eres un artista. Porque los artistas comen del aire.
Llamadlo como queráis. Para mí es una puta vergüenza.


Aquí, una artista vendiendo sus obras en la calle. ¿Es malo? No, si ella no ha firmado un contrato con nadie y trabaja para sí misma.
Lo que da ASCO es cuando una firma se compromete a distribuir sus obras y el artista tiene que hacer exactamente lo mismo que la chica de la foto.
¿De qué sirve entonces el contrato?

Pero ojo, la culpa no es de la industria. O no sólo de ella.
Como digo siempre, es nuestra mentalidad de putos neanderthales la que nos hace responsable. A todos y cada uno de nosotros. Fijaos que somos un país al que el arte le importa tres mierdas.
Venga, echaos las manos a la cabeza un rato y cuando terminéis de indignaros, volved.

El arte nos importa tres mierdas.
Lo digo y lo mantengo.
Somos uno de los pocos países en Europa (no sé si junto a Italia o alguno más) que SE NIEGA rotundamente a ver cine en versión original porque "Al cine se va a ver una película, no a leer". Eso, sin pensar en el hecho de que cuando se ve una peli doblada se está accediendo a un caso claro de mutilación de una obra artística (lo que oyes no es la voz del actor, sino la voz de un actor de doblaje, de manera que gran parte de los recursos expresivos de éste quedan desaparecidos). Y no, no me vale eso de "Pero es que tú sabes inglés". He visto películas en idiomas que no hablo ni por el forro (véase francés o sueco) y no se me han caído los anillos.
Llamadme maniático por eso de querer escuchar la voz de un actor tal cual es.

Somos un país que vive en la palurda concepción de que la animación (aquí los llamamos, simple y llanamente "dibujitos") es un terreno de uso exclusivo para críos, de manera que cuando se importa alguna serie de animación para adultos a nuestras televisiones, se producen verdaderas barrabasadas como censura (ya sucedió en Los Caballeros del Zodíaco), cancelaciones (Bola de Dragón, en Andalucía, que fue borrada de antena de un día para otro), el acoso y derribo por parte de la prensa (Chicho Terremoto) o la emisión en horarios que claramente no son de visionado infantil (como es el caso de la gran Padre de Familia que, aunque a mí me encanta personalmente, debo reconocer que su contenido no es para nada apto para niños). Tan sólo South Park se ha salvado de esta especie de caza de brujas, y posiblemente porque el lenguaje de la serie es mucho más explícito que el de las arriba mencionadas.
En cualquier caso, fijaos: vamos de democráticos, de civilizados y de amantes del arte y lo único que demostramos con estas prácticas es que no tenemos ni puta idea. Así de simple.


Y es que somos tan condenadamente gilipollas que, por una "buena causa" (salvaguardar la inocencia de nuestros menores, por ejemplo), seríamos capaces de taparle las tetas a la Venus de Milo con escayola cualquier día de éstos. Porque sí. Porque hay cosas que están por encima del arte, como la integridad de las mujeres (no hay nada más zafio e indigno que un pecho -femenino- desnudo, dónde va a parar) o la protección de nuestros hijos, que deben pasarse toda su vida sin ver una teta hasta el día que se casen.
Que se joda el arte.

Somos un país que, por cuestiones políticas, es capaz de hablar en público (y con convicción) de destruir estatuas porque "representan épocas opresivas y ensalzan a tiranos". No, no hablo de Franco, señores (ya hay gente mucho más preparada que yo, que lo tiene todo el santo día en la boca. Les dejo el hobby a ellos).
Yo también estoy en contra de ensalzar a un dictador (bastante tengo ya con denunciar a la inmensa cantidad de gilipollas vivos). Hablo de lo que ya he mencionado anteriormente que dijo un chaval acerca del Marqués de Larios, uno de los hijos ilustres de Málaga. Tan dictador como el dueño de cualquier fábrica durante la Revolución Industrial. Si no hubiese sido por ese "tirano", me encantaría ver dónde coño estaría una ciudad como ésta ahora mismo. Porque esa industria fue bastante boyante hasta que se trasladó a otra parte... por razones políticas.
Pero no nos salgamos del tema. El chaval reivindicativo ya tuvo su momento de "gloria" cuando le pegué el repaso al 15-M.
Centrémonos en el arte.
Pues bien, la estatua que le rinde homenaje como hijo ilustre es una obra de ARTE. Es un grupo escultórico situado sobre un pedestal de mármol y uno de los símbolos de la ciudad. Alguien dice de derribarla y le aplauden. A nadie se le revuelve las tripas ante tal aberración.
Entre aplausos se cometen siempre las salvajadas más grande: por acción, por palabra o por omisión.
Pensad en ello.


Cualquier día algún gilipollas decidirá que quemar los cuadros de los reyes que hay en El Prado o cualquier otro museo está bien, porque ensalzan a gente que en su día fueron unos tiranos.
Que se joda Goya.
Que se joda Velázquez.
Que se jodan todos.


Somos uno de los países donde menos libros se lee, y donde más se editan (básicamente para exportarlos a Latinoamérica). Donde, pese a lo que digan las noticias acerca de las editoriales y de lo en boga que está el negocio, resulta que es uno de los sectores donde las hostias de la crisis se están cebando con mayor fuerza (el año pasado oí hablar de al menos el cierre de una editorial, y de otras dos en peligro... en tan sólo un par de meses). Para que vengan a contarme en el telediario la milonga de que todo es guai. De que, como al editor en jefe de Siruela (señor proveniente de la Nobleza) le va bien, el negocio es la puta hostia.
Es la mentira tan repugnante, tan descarada, que ofende. Es intentar convencernos de que no, de que no somos unos cafres capaces de quemar una librería durante un saqueo (o sin saqueo, yo aquí me espero ya lo que sea). De que somos comprometidos, civilizados y que somos todo un puto ejemplo para Europa.
Y una mierda.

Somos el país donde más abusos se cometen a la hora de vender arte (no os olvidéis, el arte es una industria y se venden productos; otra cosa es que el producto esté cada vez más devaluado y resulte más caro para el consumidor): donde los precios de producción son irrisorios (un disco grabado y maquetado cuesta unos 20 céntimos y vale en el mercado unos 20 euros; amén de un libro, que lleva además, si mis informaciones son correctas, el impuesto de artículo de lujo. A ver quién es el guapo que lee con esa relación calidad-precio). El autor es el que menos ve siempre de su propia obra, yendo la mayor parte del beneficio a parar a lo que son las empresas que los editan, las que distribuyen y... sí, amigos. A la sociedad de autores, que es un organismo PRIVADO (porque el Estado jamás ha querido hacerse cargo de esto).
Eso sin mencionar el hecho, cada vez más extendido, de que editoriales (tanto de libros como de cómics) y productores musicales no pagan a sus autores, y no me refiero a las sociedades sin ánimo de lucro. Me refiero a empresas con contrato, con beneficios y con dinero. No es la primera vez que me han llegado noticias de este tipo (no voy a dar nombres: si algo tienen los hijos de puta es que ellos saben muy bien quiénes son y ellos solitos se darán por aludidos), donde queda claro el descaro y el sinvergoncerío de gente que se cree que los artistas son idiotas. Sobreentender que el autor, por el mero hecho de ser artista, no necesita que le paguen, es pasarse cuatro pueblos.
Es desprecio.
Es despotismo.
Es cargarse a base de hastío al elemento que acciona los engranajes de la industria.
Puedes ser un hijo de puta. Pero al menos no seas un hijo de puta idiota.


El Homo Hispanicus medio cuando le hablan sobre construcciones de bibliotecas y aperturas de museos.

Hará cosa de unos cinco o seis años, el récord de ventas por definición fue un libro-álbum basado en un famoso reality show musical, donde (a juzgar por lo que vi en una tienda) más o menos el ochenta por ciento de éste consistía en fotos.
Somos cultos.
Somos un país que se mea en su propia cultura y que se niega a ver cine español porque "es una mierda" o porque "no tiene efectos especiales guapos". Como si eso fuera el cine.
Nuestra maravillosa cultura es la que dice que prefiere morirse de hambre a quedarse sin ver un partido de fútbol o una corrida de toros... la cual, por cierto, parece que SÍ es cultura. Y cuando se cierra una plaza, ya salen todos los gilipollas de sus cuevas diciendo que la cultura española se va a tomar por culo.

A esos intelectuales les diré que la cultura española es un oxímoron (igual, amigos, no necesitais buscarlo en el diccionario, porque somos un país culto). Que aquí lo que nos mola es privar y hacer el gilipollas (o ambas cosas a la vez, que también es frecuente). Berrear fuerte (poned la tele y ved la prueba), cagarnos en la puta madre de aquel que vota a otra cosa o del que es de otro equipo de fútbol. La cultura española consiste en degollar ardillas, lancear toros y decir que follamos mejor que los chinos porque la tenemos más grande.
Consiste en ponernos nombres orientales, hablar en japonés, lamerle el culo a los alemanes (vosotros lo llamáis aprovechar las oportunidades; para mí es más bien ser simpatizantes del Imperio Regente. La única diferencia es que este Imperio no nos invade con armas o tanques, sino aplastando nuestra industria y nuestra economía y llevándose a la gente cualificada) o cantar heavy metal en inglés, porque lo de fuera mola más. Y ojo, este que os escribe es anglista de formación... pero JAMÁS ha deseado tener otra nacionalidad que no sea la suya, ni ha querido renegar de su patria (por mucho que la critique). Ahí lo lleváis.


Dicen que este tipo de actitudes, consistentes en renegar la propia cultura para abrazar otra (hecho de modo más o menos descarado, de modo más o menos extremista, pero se hace) es respetable. Y oye, lo mismo lo es. Yo, particularmente, no termino de verle la gracia: para mí es dar por hecho de que hay culturas "mejores" que otras. Es insinuar que según qué culturas carecen de defectos (o, más extremo aún, justificarlos SÓLO por el hecho de que esa cultura en concreto los tiene, pero ser capaces de criticar esos mismos defectos si provienen de culturas de otros países), y que otras directamente no tienen nada de bueno. A eso se le llama maniqueísmo. Y eso, amigos, es peligroso.

Tener aprecio por el país, según parece, es de retrógrados, reaccionarios, fascistas, nazis, judeomasones o fans del Dúo Dinámico. Lo que sea con tal de escurrir el bulto. Con tal de putearnos a nosotros mismos y bajarnos los pantalones ante la primera gilipollez que traspase nuestras fronteras (es como todo, del extranjero provienen cosas fenomenales y verdaderas mierdas que han llegado aquí porque la distribución es barata. Sólo que aquí comemos de lo que nos echan... y flipamos). Pasarse la propia cultura por el forro de los cojones, en aras de un mundo como más global (signifique eso lo que coño signifique) es la moda a seguir.
Pero no es más que la última consecuencia.
La raíz de todo esto está en nosotros.
En que somos así. En que siempre hemos sido así.
El Arte nos la suda, y lo demostramos a diario.

13 comentarios:

Gissel Escudero dijo...

¿Éste es un buen lugar para comentar que empieza a molestarme que cierta editorial todavía no me haya pagado lo que me debe por cierto cuento, a pesar de que el plazo figura en el contrato? :-) (Tampoco voy a dar nombres.)

Mónica dijo...

Siempre seremos la España del esperpento, la pandereta y Berlanga. Otros países reaccionan. Nosotros nos regocijamos de nuestra incultura.

Rumbo a la Distopía dijo...

Es tan buen lugar como cualquier otro, Gissel. Precisamente esa editorial que insinúas (si es la que yo creo) es una de las editoriales en las que estaba yo pensando acerca del tema impagos; ya me han llegado más noticias de que esos "honorables" señores han dejado sin pagar a más gente porque les ha salido de los mismísimos cataplines. Porque dinero para distribuir y para publicidad se ve que sí que tienen, sí...

Y mucho me temo que sí, Mónica. Somos un país de trogloditas, expertos en justificar lo malo (si no hacer gala de ello, como dices tú) y atacar lo bueno. Como si nos diera envidia o algo...

Gissel Escudero dijo...

¡Gracias! Y encima la ofensa es más grande porque es poco dinero :-D Desde luego que no se van a quedar en bancarrota por pagármelo (y voy a mandar e-mails hasta que admitan que al parecer no tienen ganas de pagar; porque será poco dinero, pero es MÍO). Sigo pensando que debería hacer un grupo en Facebook para que los escritores nos informemos unos a otros de estas cosas... ¡No somos ONGs! :-P

Rumbo a la Distopía dijo...

Pues no estaría mal. Siempre he dicho que al responsable de una fechoría hay que denunciarle y hacer que pague por aquello de lo que es responsable. Sobre esa editorial de la que hablas ya he visto gente que ha denunciado el caso públicamente y parece ser que ha sido de cierta utilidad...

Gissel Escudero dijo...

Es que sería la mejor manera de sabotear a las editoriales que no pagan: que los escritores ya no les manden manuscritos (o al menos que no los manden con la esperanza de cobrar). Si no cumplen su parte del contrato, es ilegal y nadie debería trabajar con ellos. (Ahora recuerdo nostálgicamente que una vez vendí una imagen fractal para un calendario que se imprimió en los EUA. Mandaron 2 veces el cheque, y como lo devoró el correo, me hicieron una transferencia electrónica. Que no se extrañen luego de que yo defienda a los gringos :-D)

Rumbo a la Distopía dijo...

A ver, es que a los gringos hay cosas que sí merece defenderlas, del mismo modo que hay cosas que no tienen por donde cogerlas. Por ejemplo, la política de entrega de Amazon, hasta donde sé es IM-PE-CA-BLE.

Pues volviendo a lo que dices de sabotear o denunciar...estoy de acuerdo, pero siempre habrá gente que mandará sus manuscritos a gente así. Incluso algunos cobrarán, lo que implicará una afluencia de gente inspirada por aquellos a los que les ha ido bien. Triste pero cierto.

Rompen por completo la legalidad, pero la opción más factible es, o ponerlos en vergüenza en un sitio público (y no es difamación por decir algo cierto), como el caso de DOS autores de los que he tenido noticias (un dibujante y un escritor), o entrar en juicio y esperar a que la justicia actúe (JA)...

Gissel Escudero dijo...

Sobre el servicio de Amazon puedo dar fe, que hasta ahora me han llegado todos los paquetes de CDs en impecables condiciones. Encima, me han recomendado grupos musicales nuevos en base a mis compras. ¡Me tratan tan bien que da gusto! :-D

Bue, por lo que me debe la editorial en cuestión ni me molestaría en tomar acciones legales, pero lo de hacer el grupo en Facebook de denuncia... es una posibilidad bastante posible.

Anónimo dijo...

Como ya te dije en su día, Gisselita, si haces el grupo de denuncia, me sumo, que ahora la mayor arma que tiene el ciudadano contra los abusos es nuestra mayor capacidad de comunicarnos entre nosotros.

Con respecto a la cultura, es indignante lo que cuentas. No añadiré nada más con respecto a la cuestión de los artistas, a mí me duele también otra parte del asunto, la que se refiere al trato que está dando el Estado a los maestros; eso de echar interinos a la puta calle a costa de que nuestros aulas se masifiquen y que los niños pierdan en asignaturas, apoyos, desdobles... en especial, este perjuicio será tremendo para los chavales con necesidades educativas especiales... todo esto mientras Espe, que fue la primera en largar a 3.000 interinos, andaba haciendo planes de invertir en centros para alumnos "excelentes".

¡Qué asco todo!

Rumbo a la Distopía dijo...

La educación y la cultura son precisamente lo que a alguien que gobierna le resulta más peligroso. Un pueblo que no lee es un pueblo manipulable. Un pueblo que no aprende ni tiene acceso a una buena educación es un pueblo que garantiza mano de obra barata y explotable a medio/largo plazo. Un pueblo que se nutre de basura y que explota a la gente que intenta perpetuar la tradición artística de su patria es...
Bueno, ese pueblo es España.

Gissel Escudero dijo...

Bueno, y un poco más abajo en la escala está Uruguay :-)

Por cierto, después del 3er mensaje de recordatorio, ¡la editorial me ha pagado! (con cuatro meses de atraso, pero me ha pagado). Lo cual no quita que haga ese grupo, porque seguro que no será la última vez que algo así le pase a un escritor...

Rumbo a la Distopía dijo...

Yujus! Si va a resultar que para vencer al Diablo hay que conjurarlo... o en este caso, mentarlo indirectamente insinuando que, de no cumplir lo que prometieron, se les van a sacar públicamente los colores. Así es como funciona? Jajajajaja

Gissel Escudero dijo...

Por algo me he puesto el disfraz de bruja en el Feisbú. >:-D