Si no fallan mis conocimientos de lingüística básica (o muy básica, según se mire; lo mío siempre ha sido más la literatura, y muchos pueden atestiguaros que soy de todo menos un experto), se dice que el desuso de una palabra conlleva su extinción más inmediata. Esto es algo que dictamina el principio de la economía del lenguaje, que tiende a simplificarse a sí mismo, al mismo tiempo que elimina los "lastres" léxicos, evolucionando así constantemente y (en teoría, por supuesto) procurando tener la mayor cantidad de conceptos empleando lo mínimo posible de palabras, variando el uso de éstas básicamente por el contexto.
Por tanto, técnicamente hablando, cuando la población deja de usar una palabra, ésta empieza a entrar en una especie de "vía muerta" lingüística, quedando el conocimiento de su existencia relegado a los filólogos, lingüistas y demás seres raros que viven (o vivimos) entre libros. Esto es un hecho.
Pero a veces, da la impresión de que no sólo desaparece la palabra en sí y es sustituida por un término más moderno (lo que llamamos un neologismo). En ciertas ocasiones, resulta que lo que desaparece es el concepto que permanece subyacente. El significado real tras el término lingüístico.
Echad un vistazo a esta palabra, por favor:
Coherencia. (del lat. cohaerentia), f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. 2. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios. (Fragmento extraido del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española).
Es entonces cuando me pregunto: ¿Cuánto le queda de vida a esta palabra?
Echad un vistazo a la segunda acepción (había más, pero he considerado que con las dos primeras bastaba para ilustrar lo que quiero contar en este post) y haceos esta misma pregunta. Puede, me temo, que la respuesta no os guste.
Y es que esto es algo que cada día me sorprende más. Cada día, con mayor frecuencia e intensidad (y creciente disgusto) veo cómo la sociedad, nuestra sociedad en concreto o tal vez la sociedad mundial (no lo sé, y casi prefiero vivir en la ignorancia) se convierte a cada día que pasa en una experta en sostener fervientemente una cosa y al momento sostener justo la contraria sin motivo aparente.
Veo cómo aquellos que son enemigos declarados y sentenciados se convierten en los mejores amigos por un bien común y cómo al mismo tiempo se siguen escarniando a las espaldas de otros. Llamadlo hipocresía también. Son términos compatibles aquí.
La coherencia muere en el momento en que declaras tus intenciones y/o principios, bien de palabra o bien por tu actuación y los prostituyes haciendo justo lo contrario. Bien por dinero, bien por sexo, bien por el "qué dirán" o simplemente porque eres incapaz de mantener tu palabra.
Otra vez la palabra.
Eso en España no existe. Puede que tampoco en otro lugar pero, como digo, no quiero saberlo. Sólo sé que aquí somos expertos en prometer y en comprometernos, en declarar y ofrecer nuestra amistad, nuestro dinero o nuestra ayuda, pero cuando llega la hora de la verdad... cuando hay que arrimar el hombro, cuando hay que respaldar las palabras con hechos, amigo, todo eso se lo lleva el viento.
¿Qué es una persona que no tiene palabra? ¿Qué valía tiene? ¿Cómo puedes fiarte de ella? Aquí dejo el debate abierto, pero para mí las respuestas (llamadme radical una vez más) son claras.
La incoherencia existe a muchos niveles. El primero ya citado es el de la incoherencia hipócrita... pero se puede actuar así de muchas, muchísimas maneras. Por un lado están los hipócritas. Por otro, los cínicos. Hablo de esos espantajos que actúan de una manera que puede ser más o menos respetable, más o menos censurable y a los que uno (por prudencia, por respeto o simplemente por vagancia) no les reprocha nada. Cada uno es como es y aquí que cada cual haga de su capa un sayo, sin problemas. Pero en el momento en que tú hagas algo mínimamente parecido o simplemente decidas pagarles con la misma moneda, es cuando vienen las críticas y (mi favorito) la actitud de víctima. Sería el caso claro de la amiga petarda que desaparece de tu vida en el momento en que se echa un novio, pero cuando decides pasar de ella porque ves que le mueve la pura conveniencia, viene a ti echándotelo en cara. Creo que la mayoría habéis tenido que tratar con gente así. Otros, puede que seais gente así, incluso.
Todos hemos visto esta expresión en la cara de personas que deberían ser las últimas en mostrarla...
Otro tipo de ser incoherente es lo que yo llamo el "Tipo Alzheimer" o el "Tipo Orwelliano". ¿Habéis visto la adaptación de 1984, protagonizada por John Hurt? (venga, ya podeis decir que soy un pesado con el puñetero Orwell... pero es que esto es La Distopía. Si queréis otros contenidos, probad suerte en Google) Nada más empezar aparece un cartelazo de esos de letras blancas sobre fondo negro que te dice: "Quien controla el pasado, controla el presente". Dicho de otro modo, que si haces que los demás no se acuerden de lo que pasó ayer, les puedes soltar la trola que te dé la gana. El incoherente de este tipo es el fulano que de joven es más radical que un puñado de hooligans cabreados y cuando llega a los treintaypico y tiene un trabajo estable se vuelve más conservador que un profesor de derecho del Opus. Eso podría ser un cambio de opinión (que no tiene nada que ver con la incoherencia); pero yo me refiero al que además critica y demoniza a aquellos que fueron tan radicales (o menos) que él. El que no se acuerda de dónde proviene o de que ayer te dijo que EN LA VIDA se tiraría a tu mejor amiga para luego pasar de ella porque te respeta y al día siguiente se encoge de hombros, como dando a entender que jamás ha pretendido tal cosa. No sé a vosotros, pero a mí me resulta insultante: el que miente a alguien, por lo general, es porque pretende que la otra persona le crea. Cuanto más descarada es la mentira, más subestima la inteligencia del prójimo. Y hay mentiras que llegan a eso y a más.
"En serio, tío. Que yo con tus amigas no busco nada. Que les haya pedido el móvil, las haya agregado a Messenter, Facebook, Twitter, Tuenti y que las haya invitado a MySpace, Hi5 y Orkut para mandarles mensajes con piropos descarados y poemitas cutres no significa absolutamente nada. Con mi madre me comporto igual, ¿sabes?"
La incoherencia, como habéis visto, viene a menudo recubierta de hipocresía... pero también de imbecilidad crónica. Existe también el incoherente que no sabe lo que quiere en esta vida (respetable, y ni mucho menos rasgo de imbecilidad), y que puede tomar decisiones erróneas (eso tampoco le convierte en alguien más imbécil que el resto de humanos). La imbecilidad viene justo en el momento en que esas decisiones erróneas, tomadas a la ligera y sin pararse a pensar ni un segundo arrastran a otras personas. Estoy seguro de que habréis conocido a un montón de imbéciles que os han prometido mil cosas u os han hablado de sus más sinceros sentimientos para, poco después, deciros: "es que en realidad no lo tenía muy claro".
Y ya está. Carta blanca. Con eso ya tiene todo el derecho a meterte en su terreno pantanoso de dimes y diretes. Con eso los demás ya estamos obligados a perder tiempo de nuestras vidas en ver como un perfecto imbécil se sume en su propia indecisión y nos convierte en forzados espectadores de sus monólogos shakespearianos. Esa actitud, amigos, la habreis oido justificar mil veces, pero en el momento en que una persona que no tiene las cosas claras (en el terreno que sea: sentimental, laboral, etc.) y se lleva a otros consigo para que éstos vean lo inconsistente de su forma de pensar no sólo demuestra ser incoherente. Demuestra un egoismo tremendo ("te obligo a que contemples lo confuso que me siento, lo quieras tú o no"), además de una irresponsabilidad supina. Si quieres comerte la cabeza, adelante. Nadie te lo prohibe. Pero eso no te da derecho a comérsela a los demás.
Sólo pensad en este tío y la de gente que palma por su culpa. Y lo más gracioso es que, pese a sus dudas, al menos tenía claro lo que tenía que hacer (otra cosa es que tuviese fuerzas para hacerlo). Muchos no llegan ni a eso.
La incoherencia es, además, injusticia. Esto se estila especialmente en este país. España, como decía un buen amigo y mentor, se ve a sí misma como (cito textualmente) "adalid de los valores democráticos allá por donde va". Lo gracioso es que, allá por donde va, se alía con los países más antidemocráticos que existen (es decir, aquellos que implantan la democracia por la fuerza, sin dar a elegir a nadie) para bombardear y atacar a aquellos otros a los que vende armas. ¿Sabíais que, durante años, nuestro país ha sido uno de los principales vendedores de minas antipersona? Sí, esas mismas que ahora intenta erradicar en el tercer mundo.
Hablamos de una sociedad que predica con la tolerancia, el orden y demás chorradas cuando al mismo tiempo es capaz de disolver toda aquella muestra de pensamiento divergente con el sistema establecido a golpe de prohibición (las leyes antidescarga, por ejemplo, que andan pensadas básicamente para favorecer a la industria privada por medio de impuestos y cánones totalmente anticonstitucionales) o directamente a golpe de porra (véanse las manifestaciones del 15-M y su desarrollo durante la Plaza Cataluña). Al mismo tiempo que se hace esto (sigo citando a mi amigo), vemos cómo nuestro magnífico sistema penal absuelve a terroristas o los saca de la cárcel, o se queda impotente al ver cómo un hijo de la grandísima puta como el payaso aquel que se cargó a Marta del Castillo se ríe del sistema penal (literalmente) junto a los desgraciados de sus amiguitos, algunos de los cuales quedarán libres por ser menores.
Delincuentes confesos que se ríen del sistema y son absueltos, mientras que otra gente por mucho menos acaba con sus huesos en la cárcel. ¿Es esto coherencia?
En realidad nos parecemos más a esto: un país donde estamos todos chalados y convertimos tanto leyes como la sociedad entera en una pantomima o una parodia de las malas de lo que deberían ser en realidad.
Pero no nos vayamos a casos tan flagrantes o extremos. Esto es algo que lo vemos día a día. Casos como el del colega que te dice "Venga, esto lo sacamos tú y yo adelante" y al día siguiente resulta que se va a trabajar con la competencia, dejándote a ti con cara de póker. El que un día va de comprensivo contigo porque una novia o un amigo te han puesto a parir y al día siguiente los defiende a capa y espada, como si les fuera la vida en ello. El profesor que en clase te habla sobre la ética y el honor, y lo que supone hacer bien las cosas, y un par de años después te miente descaradamente con tal de no reconocer que se ha equivocado o que no se ha portado tan bien como él mismo decía. Los colegas de muchos años que vienen a la ciudad por una temporada y no te avisan ni para dar un recado (o lo hacen a última hora, cuando ya tienes planes hechos), pero luego se sienten terriblemente ofendidos cuando les demuestras que tienes cosas mejores que hacer que esperar a que suene el teléfono. La señora con la que tienes un trato o negocio entre manos y que empeña su palabra, para echarse atrás a las dos horas y desdecirse de un modo trapero y cutre. El compañero de curro rémora, que se compromete a llevar algo a cabo, pero que te va cargando el muerto poco a poco para que al final lo hagas tú todo, y que además se hace el dolido (o se cabrea) cuando le dejas las cosas claras. La que tacha a la hija de la vecina de "guarra" e "indecente" por morrearse con su novio en el portal, pero cuya hija se queda preñada de penalti y se corre un velo tan tupido que no pasa ni el aire. La pareja que te dice lo mucho que te quiere y lo feliz que está contigo para, un día o dos después, decirte que en realidad nunca lo tuvo tan claro y que mejor se busca a otro, al que casualmente ya le ha echado el ojo.
Hay gente que hace con frecuencia la clase de cosas que entendemos genéricamente como "Ver la paja sólo en el ojo ajeno".
Y puedo seguir citando miles, millones, cientos de millones de ejemplos. Llegados a este punto podréis decir que soy una persona anacrónica por pensar que la palabra de una persona debería valer algo. Por pensar en conceptos tan arcaicos como el honor (que no orgullo) o la honradez. En dejar clara la postura en que si mandas a un tío a hacer puñetas, una de dos: o te disculpas con ese tío o ese tío se disculpa contigo. Pero JAMÁS hacer borrón y cuenta nueva, como si no hubiese pasado nada, porque eso implicaría una bajada de pantalones en toda regla por una de las dos partes (o por ambas) y nos mearíamos en nuestros propios principios.
Llamadme raro si un amigo o amiga deja de hablarme y le digo al Kofi Annan de turno que una vez hecho eso yo ya con esa persona no tengo nada que hablar. Que lo del buen rollito se fue por el desagüe en el momento en que me mandó al carajo y que, quien quiera peces que se moje el culete. Es decir, que venga esa persona y me de una explicación (ya ni una disculpa, sino contar a qué vino lo que hizo). Pero moverme yo para hablar con alguien que me ha demostrado esa forma de proceder, JAMÁS. No lo confundais con el orgullo, amigos Distópicos. No es rencor, tampoco. Lo primero es cuando ni siquiera transiges con las explicaciones y no das nunca tu brazo a torcer, haga lo que haga la otra parte; lo segundo es cuando montas la de Dios es Cristo por una cosa que no tiene importancia. Vosotros y yo sabemos que no me estoy refiriendo a esas cosas en absoluto.
Quizás por eso, en contra de lo quizás algunos de vosotros penséis, me considero una persona solitaria. Yo no creo en la lealtad a la gente, sino en la lealtad a causas superiores, como ya he mencionado alguna vez. En valores o principios. Llamadlos morales, si quereis. Yo personalmente no llego a tanto y me limito a llamarlo "pauta de comportamiento" o chorradas similares. Es decir: si te comportas de una manera más o menos aceptable y no te dedicas a tocarme la moral, bien. Si no, pues nada, amigo, ahí tienes la puerta, que otros llegarán.
Eso explica un poco por qué confío en poca gente. Por qué me considero una persona solitaria (que no antisocial, ojo). Para mí, la confianza es como un jarrón chino de estos que cuestan un ojo de la cara: si se rompe, se puede pegar... pero oye, no queda igual.
Quizás también explique por qué, a lo largo de mi vida, mucha gente ha considerado que les he traicionado. Error, caballeros: traicionas a alguien a quien le juras lealtad. Y la lealtad es algo demasiado caro para darlo a la ligera. Si yo juro lealtad, no será a alguien, sino a lo que ese alguien dice representar. Por eso muchas veces parezco cambiar de "bando": son ellos los que han traicionado antes a sus propios ideales. Si esperaban otra cosa de mí, lamento haber causado una imagen errónea, pero lo que hay es lo que hay.
Con esto, por supuesto, no es que esté haciendo una declaración de mis superiores valores morales, ni mucho menos. Es tan sólo que últimamente empieza a tocarme bastante las narices ver (y oir) cómo ciertos seres me pueden poner a caer de un burro como si yo fuese el Anticristo y ellos unos pobrecitos. O bien escuchar cómo la gente defiende a tíos que han demostrado (ya no unos valores morales aceptables) sino una terrible falta de educación hacia mí (yo puedo ser un salvaje, pero raramente me vereis de faltarle el respeto a nadie. Jamás sin provocación), justificando lo injustificable.
Pues bien, hoy es uno de esos días en que, tras darle muchas vueltas al tema, uno se acaba hartando y necesita vomitar su reacción ante tanta pamplina y tanta chorrada. Los que me conocéis ya sabeis a estas alturas que yo suelo ser (en contra de las apariencias) una persona pacífica que no busca molestar a nadie, porque no me gusta que me molesten a mí. Con lo cual, este tipo de actitudes resulta tan invasiva como insultante. Y claro, luego si uno se cabrea y dice las cuatro verdades (como ya ha venido pasando últimamente) resulta que es un borde, que vive envenenado, que está lleno de rencor y no sé qué chorradas más.
Quizás la diferencia entre esos seres no es que yo sea mejor persona. Ni que esté mejor educado. Ni que sea más guapo (ojalá). Quizás la diferencia radica en que lo que yo digo, lo mantengo hasta que admito que me he equivocado. Quizás es que siento que yo no debo ni vasallaje a nadie, ni que nadie me lo debe a mí. Que no tengo que lamerle el culo a nadie ni poner buena cara a quien se ha portado como un bastardo conmigo.
Pues lo digo así de claro: "Antes lobo solitario que perro faldero"
Y así me va. Que este mundo cada día me resulta cada vez más difícil de entender. Que cada día me cuesta más aceptar cómo es la especie que me rodea. Y tal vez por eso es por lo que cada día la raza humana me revuelve más y más las tripas.









4 comentarios:
Joder, serás cabrón, tío. ¿Cuándo fue que te metiste en mi cabeza? ¡Parece como si esto lo hubiera escrito yo!
Fliparías con nuestro presidente. Él mismo admite que "como te digo una cosa, te digo otra". Así, con todo el desparpajo. Aunque podríamos decir que es coherente a la hora de ser incoherente. Que no es una virtud, por supuesto.
Dios mío de mi vida!!!! Miss Escudero diciendo palabrotas??? Y DOS en la misma frase!!! Quién eres y qué has hecho con Gissel???
Jajajajaaj sí, muy agudo eso de ser "coherente en la incoherencia". Igual es que el mundo ahora se rige por el Caos y no nos hemos enterado...
Bah, "joder" y "cabrón" apenas alcanzan la categoría de palabrotas. Conozco unas cuantas mucho peores :-D Además, tú me ganas aquí en el blog, así que cualquier palabrota que yo diga pasará medio desapercibida :-P
Hace tiempo que despotrico contra la imbecilidad humana, así que estoy perfectamente enterada. Lo que me sorprende es cuando alguien dice algo con lógica y sentido común. Ahí sí que me quedo patidifusa.
Tienes toda la razón. Estoy pensando en amasar dinero para comprar una parcelita aislado del mundo y llevarme a unos pocos amiguetes para fundar una colonia. Algo como en "El Bosque", pero con sentido (Mode_destruir_Shayamalan:/on). El truco será rodearme de gente inteligente que lleve a cabo las gestiones y haga las cosas difíciles y yo me encargaré de ser una figura decorativa que funcione como jefe de estado (algo así como nuestra Monarquía representativa, pero sin poner imbéciles en el Congreso). En cuanto consiga pasta, abro la convocatoria de curriculums...
Publicar un comentario