A lo largo de estos últimos días tuve la oportunidad de hacer algo que, debido a cuestiones de tiempo, o bien cuestiones ajenas a mi voluntad (véase el fulano aquel que me robó todas mis películas un día que aprovechaba para dar un paseíto por la playa), me había sido imposible hasta ahora: ver todas las películas de la serie Saw hasta la fecha (es decir, siete) de un tirón. Necesité un Sábado por la tarde íntegro y luego un par de días más salpicados para rematar la faena.
Pero bueno, lo he conseguido y gracias a eso, me dispongo a hacer una autopsia de lo que me ha parecido la serie en sí, ahora que he podido verla más o menos en conjunto (eso si los guionistas/directores/productores no se sacan una octava de la manga, claro...)
Empezamos por Saw. Concebida como una película más o menos independiente y con un presupuesto no excesivamente elevado, se planteaba como una película de asesinos en serie más. ¿Seguro? Pues no. Aquí el aliciente se encontraba en el hecho de que el asesino no mataba directamente a sus víctimas, sino que las obligaba a matarse entre sí mientras él las observaba. Para ello, vemos, tiene la costumbre de estar una temporada siguiendo a sus objetivos para estudiar su rutina de vida: a dónde van, en qué momentos se quedan solos, etcétera. Cuando llega el momento, el asesino llamado "puzzle" ("Jigsaw" en inglés, de donde deriva el título de la serie) se embute en una cazadora de rapero con capucha y todo, se coloca una máscara de cerdo y pilla desprevenido al pobre desgraciado al que le ha tocado participar en el juego. De un modo muy similar a como haría nuestro querido Dexter Morgan, les inyecta un sedante y los lleva a algún sito apartado, lo que haría pensar al espectador en una mezcla entre Seven (por lo del asesino en serie empleando métodos como poco "exóticos") y Cube (en lo tocante a que las víctimas se despiertan en un sitio, a menudo rodeada de desconocidos, sin recordar gran cosa de las últimas horas)
Esta primera parte es la más tranquila de todas y en ningún caso puede considerarse "gore" en el estricto sentido de la palabra (salvando una escena en la que a una yonqui le toca buscar unas llaves) y, si uno se mete a verla pensando en que se va a encontrar la típica película de asesinos en serie de final predecible, más vale que se vaya preparando. El final posee un giro de guión tan sorprendente (pero coherente, no como las bazofias Shayamalanicas) que nos deja claro que los espectadores hemos sido víctimas también del juego.
Pasamos a Saw II. Conectada directamente con la primera parte, empezamos a tener una noción algo más clara del equipo de policía que va detrás de Puzzle. En esta continuación, vemos cómo los crímenes aumentan en brutalidad... y en número: si bien en la película anterior veíamos una o dos víctimas por escena, aquí tenemos una especie de Gran Hermano de la Muerte, donde la supervivencia se convierte en un factor que cobra (incluso) más protagonismo. Las tramas empiezan a complicarse y vemos una constante que se repetirá hasta el último capítulo de la serie: los personajes "rescatados". No penséis que las torturas en la serie Saw son totalmente gratuitas; no será la primera vez que veais a algún superviviente reaparecer en algún episodio posterior, y cuyo papel será (si no determinante) de considerable importancia. En este caso, la principal "rescatada" será Amanda, la chica yonqui de la que hablé antes.
Otro detalle es el hecho de que Puzzle juega a engañar al espectador. No haré spoiler, pero deberéis tener muy muy en cuenta de que no todo lo que vais a ver, pese a ser cierto, es del todo cierto. Entenderéis lo que digo cuando lleguéis al giro argumental (tan sorprendente o más que el de la primera parte) del final de la película. Aquí el gore aumenta bastante más, y se pone más de manifiesto la naturaleza salvaje del ser humano por sobrevivir (en la anterior película todavía se veía un factor de colaboración, que aquí se diluye bastante)
Saw III está íntimamente conectada con su secuela posterior, por lo que al espectador que va siguiendo la serie en un principio la trama le puede resultar un poco inconexa; los asesinatos de Puzzle continúan, pero encontramos un detalle curioso: ya no parecen un juego...
Salvando esto (que al espectador poco avispado igual no le dice gran cosa, si no ha prestado atención a la dinámica de las partes anteriores), vemos que la trama se centra en el secuestro de una doctora y (paralelamente) de un señor que perdió a su hijo por culpa de un conductor borracho. Esta continuación viene a hablar un poco de lo que sería el vivir consumido por la ansia ciega de venganza y hasta dónde es capaz de llegar una persona por consumarla. También continúa (aunque en un plano bastante secundario) toda la subtrama referente a la unidad de Policía encargada de investigar el caso Puzzle. Nuevamente, el final tiene un giro bastante inesperado (quizás no tan espectacular como los anteriores, pero aun así, nos indica que la serie se renueva en cuanto a argumento en cada película). Mi consejo para el espectador: MUY ATENTOS a lo que dicen los personajes (no digo ni qué ni quién para no hacer spoiler).
Saw IV es, argumentalmente, la parte más compleja de toda la serie. Si se ve sin prestar mucha atención, puede dar la impresión de incoherencia o de falta de conexión entre los acontecimientos. Si os fijáis bien, esta película es un flashback que tiene su comienzo una vez transcurridos los primeros cinco minutos de película (si habéis sobrevivido a la cruda escena inicial, una de las más fuertes de toda la saga). Dentro de ese flashback, se hacen referencia a escenas anteriores (o sea, flashbacks dentro de flashbacks) y además, nos va a contar acontecimientos paralelos a lo sucedido en Saw III.
En esta parte regresamos a la subtrama de la unidad policial, centrándonos en el último del grupo original que queda en pie. Se van sumando otros personajes, como el agente especial Stratham, y otros que aparecían casi de pasada en entregas anteriores (como el detective Hoffman) empiezan a cobrar más protagonismo. También aparecerá algún "rescatado" de alguna película anterior; las escenas de "flash flashback" nos aclararán de dónde sale dicho personaje y por qué está ahí. No digo más.
Llegamos a Saw V. Comienza inmediatamente a continuación de lo visto en la película anterior, y descubrimos qué ha pasado con algún personaje que se nos había quedado perdido por alguna parte. La investigación sobre los asesinatos de Puzzle continúa, al tiempo que un nuevo juego tiene lugar. Esta vez éste se asemeja al de Saw II, donde tendremos a un grupo de personas desconocidas entre sí (¿Del todo? Eso ya se verá) que se ven obligadas a elegir entre luchar entre sí o colaborar para sobrevivir.
Otro punto de interés de esta entrega es el hecho de que empezamos a conocer un poco mejor el pasado de Puzzle, lo que nos hace darnos cuenta de que sabíamos mucho menos de lo que pensábamos. En las secuencias de flashback veremos algunos de sus primeros crímenes y qué les llevó a cometerlos. Al final, nosotros tendremos la elección: podremos estar de parte de lo que hace Puzzle o no. Pero lo que sí es cierto es que lo entenderemos. Un personaje, ya aparecido brevemente en Saw III, Jill Tuck, entrará en escena: la que solía ser mujer de Puzzle.
Saw V viene a ser una especie de juego del gato y el ratón entre dos fuerzas claramente opuestas. Al mismo tiempo, nos mostrará una especie de "Tras las escenas" de algunas entregas anteriores de la serie, de modo que aquí vemos con mayor claridad cómo todo está conectado entre sí y que las cosas no están colocadas al azar. El final de esta parte quizás es el menos sorprendente de toda la serie, ya que contamos con los datos de lo que ha venido sucediendo a lo largo de las demás películas y la escena final viene a ser una especie de resolución de dicho conflicto, sin más aspavientos.
Saw VI pasará a la historia por haber sufrido la censura de un gobierno español supuestamente democrático, que decidió pasar esta película única y exclusivamente en salas X (las cuales por cierto, ya no existen en la mayor parte del territorio nacional) sólo en base a la escena inicial. Esta no es ni mucho menos la más desagradable de las entregas de la serie en conjunto (personalmente pienso que las partes tercera y cuarta, en general, son bastante más fuertes), aunque hay que reconocer que la escena de automutilación que tiene lugar al comienzo no es en absoluto recomendable para estómagos sensibles. Pero nuevamente, se emplea la demagogia para llevar a cabo una censura que NO se ha aplicado ni en Europa ni en Estados Unidos, con el ridículo pretexto de "es un mal ejemplo para nuestros niños", como si la calificación por edades estuviese puesta por adorno, o como si los padres de las criaturas no tuviesen responsabilidad sobre sus hijos.
Críticas aparte, esta película comienza como las últimas entregas, continuando exactamente por el punto donde se dejó la anterior. Ahora que tenemos los datos, como espectadores nos queda seguir la trama para ver hacia dónde se encamina. Después de todo lo que ha pasado a lo largo de cinco entregas, nos resulta bastante incierto sacar una predicción fiable.
Ahora la trama parece tener que ver con un despiadado agente de seguros que, como no cabría esperar menos, desaparece para formar parte del juego enfermizo de Puzzle. Con él encontraremos a sus subalternos, que nos demostrarán cómo funciona la naturaleza humana a la hora de la supervivencia. Nihilistas y misántropos, esta es vuestra escena.
Al mismo tiempo, cobra fuerza el personaje de Pamela Jenkins, una ambiciosa reportera que parece más interesada en hacer caja con los asesinatos de Puzzle que por informar verazmente acerca de sus crímenes. Jill, la ex del propio Puzzle, continúa como un personaje cuya presencia todavía nos seguirá haciéndonos preguntar qué pinta en todo el embolado. Más cuando aparece en la lectura de testamento de su ex-marido y éste le dona una misteriosa caja, de cuyo contenido no tendremos ni la menor idea...de momento.
Se irán rellenando flashbacks vistos en otros episodios de la serie con hechos y detalles que tienden a completar y dar sentido a todo lo visto. Aquí, por ejemplo, se verá con mayor lógica la dependencia de ciertas personas hacia Puzzle y por qué. Lo forzado que podía resultar este hecho en películas como Saw II o Saw III ya queda aclarado de un modo más o menos creíble.
Aquí el final viene a ser un cruce entre el giro argumental sorpresa de las primeras partes y el clímax de la película anterior. Si nos deja sensación de algo es de que todo debería resolverse ya en la siguiente entrega.
Saw VII (también conocida como Saw 3D) posee un componente crítico que hace ganar puntos a una serie que, a estas alturas, debería haber perdido fuelle por los cuatro costados. Si en Saw V se cuestionaba la "maldad" de las torturas de Puzzle, aquí damos un paso más y nos cuestionamos si los malos podemos ser los demás: la prueba se ve en la primera escena que, para romper con la tónica habitual, se produce en un lugar público. Magistral el hecho de que la tortura de Puzzle tiene lugar ante la mirada de decenas de personas que lo están grabando todo con un móvil antes de pedir ayuda. También se ve con total claridad el hecho de cómo existe gente que se aprovecha de las tragedias más espeluznantes para ganar dinero a costa de las víctimas. Cómo el deseo de fama y notoriedad mediática convierte a las supuestas víctimas en parásitos, rodeados a su vez de otros parásitos que están ahí, repartiéndose el pastel.
De un modo lógico, también se hace mucho hincapié en los diferentes puntos de vista entre los supervivientes de las torturas de Puzzle a lo largo de películas anteriores. A la mayoría los vamos a conocer, pero también hay sorpresas en este punto...
El juego, sin embargo, continúa. La guerra secreta que llevamos viendo desde Saw V puede haber cambiado a algún jugador, pero llega a un nuevo nivel, donde sus contendientes se verán obligados a hacer ciertos sacrificios personales para sobrevivir. Pactos y desenmascaramientos tendrán lugar mientras un mediático escritor se ve inmerso en las torturas de Puzzle, de un modo muy similar al que vimos en Saw III, Saw IV o en Saw VI.
Quizás lo más interesante de toda esta película es su final, que recupera el giro sorpresa de las primeras entregas, devolviéndonos a hechos vistos muy, muy atrás. Aquí los guionistas (como se ha ido viendo a lo largo de más de media serie) nos demuestran que prácticamente nada es casual ni aleatorio. Que todo está conectado y que cada detalle (aparentemente nimio e insignificante) cuenta. Al mismo tiempo, es un final ligeramente abierto: podría haber una octava parte, pero tal y como concluye ésta, no tenemos en ningún momento la sensación de que queden flecos o cosas sin aclarar.
Valoración: Como veis, he obviado dar detalles sobre las escenas gore o sobre acontecimientos especialmente desagradables; esto tampoco es casual: he querido dejar claro que esta serie, pese a ser sangrienta y desagradable como ella sola (si las veis en el cine y no os las tomáis demasiado a cachondeo os pueden poner el estómago de punta), no es ni mucho menos lo que ha criticado mucha gente, argumentando que es violencia por violencia o casquería barata. Puedo llegar a entender que ver cafradas como las que salen en esta serie no sea de gusto de todo el mundo y lo respeto. Lo que no llego a entender es el juicio de valor acerca de la falta de argumento por parte de gente que no ha llegado a ver ni una sola de sus entregas, o las ha visto simplemente a trozos (ya habéis visto que la trama es muy compleja, de manera que uno no entiende gran cosa si no lo ve todo en conjunto).
Al mismo tiempo que respeto a la gente que no le gusta ver sangre, tripas, muerte y dolor de mil maneras diferentes, me resulta INCONCEBIBLE que esa misma gente que merece (o debería merecer) respeto, sean incapaces de respetar algo que está a todas luces bien hecho. Gente o gentuza que se permite ejercer un juicio de valor cuasi-divino y habla de malos ejemplos sobre la gente como si prohibir a los demás su derecho de libre elección no fuese un mal ejemplo.
O tal vez es la hipocresía, como apuntaba una amiga, de negarse a reconocer que el ser humano puede ser un ser oscuro y malvado (véase el hecho de que historias como An American Crime o La Chica de al Lado están basadas en hechos REALES, lo que las hace más escalofriantes pese a no haber ni una gota de sangre en comparación) y la subsiguiente tendencia a censurar, mirar para otro lado y negar la existencia de la maldad como parte de la naturaleza humana. La serie Saw, en ese aspecto, resulta tan exagerada y sus torturas tan inverosímiles, que esa maldad queda por completo eclipsada e impide que nos podamos tomar la muerte de los pobres diablos que se someten a esos juegos del todo en serio.
El verdadero demonio humano no es un tipo que se pone una máscara de cerdo y te secuestra para que te cortes los dedos antes de que te caiga una plancha con pinchos en la cabeza. No, el demonio humano no es tan complicado, sino que es terriblemente simple... y mucho más malvado. Es el que encierra a sus propias hijas en un sótano y las convierte en esclavas sexuales. El que apalea a su mujer y a sus hijos porque ha tenido un mal día. El que raja el cuello a sus hijos mientras se lo cuenta a su mujer por teléfono. El que manda a alguien a cuidados intensivos porque vota a un partido distinto, sigue a un equipo de fútbol que no es el suyo, el que viene de otro país, o el que le ha mirado mal.
Si alguien es capaz de cometer censura sobre hechos que son FICCIÓN, pero que al mismo tiempo es capaz de tragarse las consecuencias REALES de un acto terrorista a todo color o de la última violación REAL en un pueblo de nuestro amado país mientras está comiendo, yo me pregunto: ¿Dónde empieza el mal ejemplo y dónde acaba el límite de lo que se puede mostrar en una televisión? ¿Por qué parece que tenemos derecho a elegir unas cosas (como nuestros políticos, en apariencia) pero otras nos son impuestas o directamente prohibidas?
La serie Saw no se limita a la casquería fina, aunque ésta esté presente a lo largo de todas sus entregas. Si sabemos mirar hacia donde debemos mirar, podemos ver que, lejos de enseñarnos una filosofía de vida (para eso ya tenemos las pseudoreligiones freak de Matrix o Star Wars), lo que nos enseña es que a pesar de todo, se puede crear una estructura argumental compleja que no se contradice demasiado. Es muy difícil mantener la frescura a lo largo de más de media docena de películas o de sorprender al espectador, y sin embargo, sus guiones lo logran: siempre encontramos cosas en las que no habíamos reparado. Siempre hay algún cabo que creíamos suelto que aparece atado más adelante.
Otro punto interesante (y muy de agradecer) es el hecho de que es una de las pocas películas de terror actuales que no se ha sentido tentada de usar (y abusar) constantemente de los efectos digitales hasta para ir al baño. Si recordais la rosa digital de Daredevil (se ve que filmar una flor cayendo por un edificio debía ser harto difícil), entenderéis a lo que me refiero. En Saw las torturas son inverosímiles, pero no por ello da la impresión de estar viendo algo mal hecho. A veces llega un momento en que ciertos juegos son tan descabellados que pueden causar la risa en los estómagos más fuertes, en plan "pero macho, ¿a quién se le ha ocurrido semejante chorrada para matar a alguien?", pero por disparatados que resulten, en ningún caso nos van a parecer cutres. Eso hace ganar muchos más puntos a una serie denostada por la mayor parte del público.
Para terminar, varias recomendaciones:
1) Haced lo posible por verlas todas seguidas, así no perderéis detalle.
2) No os toméis demasiado en serio las torturas. La mayoría son imposibles de creérselas (además, el aspecto cacharrero de los aparatos a mí me recordaban a los inventos que montaba mi abuelo en vida para entretenerse, a partir de trastos viejos, desde baúles de casi 40 kilos hasta quemadores de gas, pasando por peceras artesanales. No es coña)
3) Muy atentos a los diálogos.
4) Quedaos con las caras de los torturados (o al menos con aquellas de los que no mueren, claro), porque puede que los veáis más adelante.
5) Los flashbacks a menudo van a tener una iluminación distinta. Eso evita despistes.
Y ya esta. ¡Que el juego comience!










3 comentarios:
Muy buena la disección. Opino en gran parte como tu. Esta saga ha sido tremendamente machacada y sodomizada, mayoritariamente por aquellos que no la han visto o la han visto mutilada. Para mi gusto la saga decae a partir de la cuarta, pero aún así son buenas películas de psicópatas, imaginativas y con argumento. Y con giros, numerosos giros.
Yo he visto hasta la tercera y estoy esperando para ver las siguientes. Estoy de acuerdo, Javi: tiene más guión de lo que parece, y no hay que tomar en serio las torturas. A mí también me parecen peores las tragedias de la vida real, y que, a diferencia de las pelis de terror, SÍ me ponen los pelos de punta.
Pues prepárate con la quinta, porque hay que verla casi tomando apuntes. Como no estés del todo pendiente a los detalles, resulta fácil perderse!
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