martes, 27 de enero de 2015

Mondo Chorra- Especímenes de la EMT




Hará algún tiempecillo, como recordaréis aquellos asiduos a este blog, escribí un artículo en que narraba lo que fue una de las tardes más surrealistas a lomos de un autobús público en esa ciudad que es MalaGotham (aunque imagino que en todas las ciudades será por el estilo). Otros distópicos sin duda recordaréis aquel otro dedicado a las tribus de MalaGotham o, lo que viene siendo lo mismo, la fauna que pulula por esta extraña ciudad.
Pues bien, como usuario usual (valga la redundancia) del servicio de transporte público de la ciudad, ha llegado ya el momento de escribir un artículo que casa lo mejor de los dos mundos: sí, amigos Distópicos, hablo de la catalogación de la clase de gente que puedes encontrarte dentro de un autobús. Toda una anatomía de la raza humana en apenas unos metros de cacharro con ruedas.
Vamos para allá.

1. Los Comentaristas: Los Comentaristas suelen ser personas de mediana edad. Por lo que he podido deducir a lo largo de años de ardua investigación, no llegas a Comentarista sin una preparación previa de al menos cuarenta años, lo que explica que sea tan raro ver a alguno por debajo de los cincuenta y pico años.
Un comentarista es muy fácil de reconocer, ya que no necesitas ni verlo. Son aquellos que retransmiten cualquier puta cosa que suceda, por banal que sea, a tu alrededor. Si un chaval en moto se salta el semáforo en rojo, el Comentarista hablará con su interlocutor (son como los Guardias Civiles, van siempre en pareja) y dirá algo tan profundo como "Mira, se ha saltado el semáforo en rojo". A continuación, se hará una disertación sobre TODOS los motoristas, al más puro estilo comentarista deportivo, que será rápidamente interrumpida si sucede cualquier gilipollez. Por ejemplo, que pase una chica vestida de heavy. Esto dará pie a algo como "Qué pinta lleva" y "Sí, ahora los jóvenes visten así". Hay muchas otras variantes, del tipo "Mira, esa lleva llorando el niño; sí, ahora le da el chupete", o "Anda, mira, una ambulancia; deben llevar a alguien malo dentro".
El Comentarista cesa su función en cuanto llega la parada, no sin antes comentar que no llegan al botón para solicitarla y que el autobús va demasiado deprisa para su gusto, o que están llegando al sitio donde tienen que bajarse.


"Siempre alerta, lo veo todo"


2. La Puta Bomba Biológica con Patas: Especimen desgraciadamente común en nuestros autobuses y una puta lotería, si tienes costumbre de cogerlos con frecuencia. La Puta Bomba Biológica con Patas es esa criatura creada por los dioses para castigar a los humanos. Es un ser que puede ser joven o viejo, hombre o mujer,  remotamente humano o directamente subhumano. Sea del tipo que sea, todos parten del elemento común de abjurar del agua. Para una PBBP el agua no existe, es el enemigo o directamente algo de lo que no han oído hablar (del jabón ya ni hablamos). Los reconoces porque poseen un aura de PESTE A ENTREPATA SUCIA que abarca un área de al menos dos metros, si te ha tocado uno no especialmente experimentado que ambienta el puto autobús entero. Un método fácil para reconocerlos es fijarte antes de sentarte y ver que a su alrededor hay de uno a tres asientos vacíos, y un montón de gente de pie. Si eres desafortunado, la PBBP estará con el autobús lleno y no habrá salida.
Las PBBP se rigen por la ley del puto Murphy, lo que quiere decir que no se bajará del bus hasta que te hayas bajado tú. Además tienen el don de alargar el tiempo: diez minutos al lado de una PBBP se convierten, así a ojo, en tres putas horas de arcadas y asco puro.


¡Qué peste, coñoooo!


3. El Freak: El Freak viene a ser algo así como el servicio de actividades culturales autóctono en un bus de la EMT. Se caracterizan por adolecer por completo de sentido del ridículo y dar por sentado de que todo bicho viviente, (insisto, TODO) es colega suyo. Un Freak puede entrar y dirigirse al respetable como si estuviera dando un monólogo y llegando incluso a hacer las veces de Comentarista, aunque en un tono menos informativo y más surrealista. En ocasiones, puede llevar una radio con chistes de Eugenio (sí, Eugenio) y tenerlos a todo trapo para que el personal se ría. Es más, si ve que el personal tiene la cara tapándole los cojones, los mirará con una sonrisa de oreja a oreja, instándolos a sonreír.
No hay una forma clara de ver venir al Freak, salvo que lo oigas vociferar alguna parida. Entonces ya sabes que puedes dejar lo que estés haciendo y sentarte a presenciar el espectáculo. Lo que suceda a continuación, ya depende del repertorio.


"¡Hola, hamijooooouuussss! ¡Empieza el shoooow!"


4. El Trovador de la Era Digital: El TED suele ser, por contra, algo más joven que lo ya presentado. Si por trovador entendemos aquel que va itinerando de un sitio a otro proveyendo música a los viandantes, éste viene a ser una especie de versión 2.0 de la era del MP3. El TED puede ser hombre o mujer, generalmente no superando los cuarenta tacos y se le reconoce por llevar un apabullante móvil en las zarpas. Un móvil cojonudo de esos modernos, con tropecientas mil aplicaciones y cuarenta mil mierdas.
Cuarenta mil menos una.
Si, amigos Distópicos: hablo de los putos auriculares. El TED considera anatema eso de ponerse una cosa que parece un pene en miniatura en las orejas, vaya a ser que le pase algo. De paso, así comparte su música con los demás. Reggaeton, flamenquito o cualquier mamarrachada que pongan en la radio, no importa; cuanto más pachanga, mejor. Recordemos además que la pachanga es para escucharla a TODO PUTO VOLUMEN, lo que quiere decir que hasta que no satura los altavoces del movil super-pepino que lleva no está contento.

5. El Badoo de Mediana Edad: Esto, más que referirse a un individuo concreto, se refiere a grupúsculos que pululan en el bus. Cuando llevas el tiempo suficiente, te das cuenta de que hay gente que en vez de usar el transporte público para ir de un sitio a otro, lo usan directamente para conocer gente. Esto hasta cierto punto puede tener su lógica, pero cuando ves que el personal (por lo general ya señores de cincuenta años para arriba) empieza a preguntarse a cada uno de qué barrio es y cómo es su familia, te das cuenta de que eso de Facebook y Twitter debió nacer dentro de un bus, hasta tal punto de que, si no fuera porque siempre se bajan en lo más álgido de la conversación (ya cuando ves chistes y tonteos dignos del programa de Juan Imedio), dirías que están a punto de darse los teléfonos.


"Estaba yo en un bus, y..."


6. El Frente Popular de Liberación de la EMT: Esto es muy similar al BME arriba mencionado,solo que menos lúdico y más político. Si habéis visto programas de debate al estilo Al Rojo Vivo, esto es muy del estilo: un puñado de gente ya de mediana edad que expone sus ideales políticos a pleno pulmón (aun sin tener ni puta idea de lo que hablan), a menudo coreándose unos a otros y asintiendo con la cabeza ante lo mal que está el mundo, la mierda de país en que vivimos, la corrupción y demás. El discurso suele finalizar a punto de bajarse de la parada, generalmente con cosas del estilo como "Cualquier día de estos va a pasar algo gordo". Es inevitable imaginarse a un puñado de señores de mediana edad con sus horquillas asaltando el ayuntamiento de la ciudad.


"¡Listos para liarla!"


7. El Pasajero Rebelde: El Pasajero Rebelde suele actuar solo, o como mucho acompañado por alguien que le tira de la manga pidiéndole por favor que se calle o se tranquilice. Es el especimen encabronado, de cualquier edad o sexo, que se queja por la terrible conducción del vehículo. En uno de cada tres casos, suele derivar en discusión con el conductor, lo que conlleva en una absurda pelea a gritos que acaba cuando el Pasajero Rebelde se baja indignado en su parada y sigue vociferando al autobús cuando este se larga.

8. La Sirena Humana: La Sirena Humana es, con diferencia, el más joven de todos los especimenes del bus. Con apenas un año de vida, es la envidia del puto Rob Halford y posee unos pulmones capaces de hacer reventar tanto el vidrio como tus tímpanos. Una Sirena Humana es esa criatura que ves adorable cuando estás en la parada, dentro de un carrito pero que, al subirse a un vehículo, saca su Mr. Hyde personal y empieza a berrear como si no hubiera un mañana. Van por lo general acompañados de su madre o progenitor, pero eso en absoluto los tranquiliza. Son inestables como una bomba y basta con que cualquier humano alrededor estornude o que el vehículo tome una curva para que se desate el caos acústico. Nada los calma, nada los hace dejar de llorar. Absolutamente nada impide que su berrido sónico alcance los 1300 decibelios. Si tropiezas con una de estas, di adiós a tus oídos el resto de la tarde.


Algo así como la puta raíz de Mandrágora.


9. El Tirano: El Tirano es un especimen de avanzada edad que usa su venerabilidad para dar órdenes a quienes tiene alrededor. Lo reconoceréis porque suele estar en los asientos bajos, reservados a embarazadas y señores mayores. Es ese que se planta, se sienta y empieza a decirle a la gente que se siente, y donde: "Usted, siéntese aquí. Usted, se pone aquí". Se entiende que es un poco por educación, ya que se preocupa por que otras personas mayores estén a gusto. Lo que no terminan de entender es que a lo mejor alguna de ellas no quiere sentarse o se va a bajar en la próxima parada y no necesita hacerlo. En ese caso, son necesarios al menos dos minutos de explicaciones para que el Tirano deje de insistir de una puta vez y se vaya a darle órdenes a algún otro incauto que esté pululando por los alrededores.

10. El Niño Tocapelotas: Otro de los más jóvenes el Niño Tocapelotas es ese que piensa que subirte a un puto autobús es como ir al Tivoli World y descogorciarte por la montaña rusa (bueno, a veces es así, pero tampoco es para darlo por hecho). Lo reconocerás porque JAMÁS va sentado junto a sus padres, sino donde le sale del epicentro, lo que conlleva que se comunique con ellos a grito pelado y colocado de rodillas sobre su asiento. También posee una fijación enfermiza por ser él quien le dé al puto botón de solicitar parada, lo que conlleva en un drama de la hostia cuando alguien se les adelanta. Como el Niño Tocapelotas venga con algún hermano, date por jodido.


Algo en este plan.


11. El Anciano Buenrollista: Uno de los especímenes más simpáticos que puedes encontrar. El Anciano Buenrollista alcanza una edad entre Vetusta y Venerable y siempre siempre siempre te preguntará si ese asiento vacío que está a tu lado está ocupado. Si le dices que se siente, debes ser consciente de que ese es el inicio de una amena conversación sobre lo que ha sido la vida de esa persona (a menudo viuda), con momentos audiovisuales como enseñarte fotos de sus nietos y bisnietos. La clase de gente que te alegra una mañana al desearte que te vaya todo bien en la vida y diciéndote que te ha tocado vivir en una época muy jodida, como si la posguerra que pasaron ellos hubiera sido un paseo.

12. Los Pasivo-Agresivos: Son aquellos, de unos cincuenta años para arriba, que se colocan estratégicamente al lado de cualquier humano por debajo de su edad que ya está sentado. Actúan en parejas y suelen hablar entre ellos, con frases sutiles del tipo "Ya no hay educación, antes veían a una persona mayor y te dejaban el asiento", como sin querer decir nada abiertamente al que va sentado, pero lanzando dardos llenos de amor. Lo mejor es que, cuando la persona que está sentada se da por aludida, la respuesta suele ser de rechazo, con la frase: "No, no se preocupe, si yo me bajo en la siguiente parada". Algo probablemente cierto, pero si la otra persona tiene sangre en las venas, el daño ya está hecho.


"No me levanté, tío. No me levanté".


13. Las Cotorras Humanas: Este grupo no tiene edad ni género. Suele abarcar cualquier criatura viva entre unos quince y noventa años, y lo único que necesita son unas cuerdas vocales. Cuerdas que usará y de las que abusará durante todos y cada uno de los putos minutos que dure el trayecto. La Cotorra Humana no calla. No descansa. Qué cojones, a veces parece que ni respira. Te larga su vida, la vida de sus hijos, de sus amigos, de sus vecinos, de todo bicho viviente. Lo hace a un volumen algo más elevado de lo soportable y los seres que les rodean suelen asentir con estoicismo en plan "Si no respondo algún día le dará por callarse". Existe también una variante, que son las Cotorras Móviles, que son las que destrozan las baterías de sus teléfonos en el mismo plan. Es más frecuente que las Cotorras Móviles suelan ser algo más jóvenes que la versión Standard, pero no se descarta encontrarte una Cotorra Móvil de sesenta años. La tecnología está al alcance de todos.

14. El Juez Dredd: Primo hermano del Tirano, solo que más agresivo y más centrado en la disciplina férrea que en la organización. Este suele ser la ley dentro de un autobús. Generalmente varones de cuarenta y muchos para arriba (aunque no se descartan señoras), tienen la costumbre de imponer la paz dentro de un vehículo a base de encararse con los chavales para decirles que no pongan los pies en los asientos. Que no hablen fuerte. Que se levanten para dejar asiento a la gente mayor. Una vez la chiquillería obedece, sabiendo que La Ley ha llegado, pasamos a la segunda parte de la ofensiva, que es el discurso: "¿Qué pasa, es que a vosotros no os enseñan educación, eh? ¿Dónde está vuestra educación, me lo podéis explicar? ¡Así no vamos a ninguna parte, que lo sepáis! ¡Todo el día haciendo lo que os da la gana, que asco de juventud!" Este discurso puede prolongarse ad aeternum, aunque suele interrumpirse cuando se abre la puerta al llegar a su parada. Aun así, el Juez Dredd no se rinde: mientras baja los escalones, sigue con su discurso sobre los valores para que los chavales no lo olviden. Con el dedo índice en alto, para indicar autoridad.


"Yo soy la ley, ciudadano. Más te vale saberlo".


15. El Penas: El Penas es un arquetipo que corresponde a la gente que, más que protestar como el Frente de Liberación, ya ha llegado a la conclusión de que la vida es un valle de lágrimas y que no sabe lo que va a pasar. A menudo es el que vive en un barrio de mierda y se queja de que los tienen como perros allí; en ocasiones, puede ser el señor hipocondríaco que es una especie de vademécum con patas y tiene un registro detallado de todos los conocidos que tiene con cáncer, incluyendo además el estado en que avanza la enfermedad. También ejerce como necrológica e informa a su interlocutor de cómo va el body count de su entorno cercano. Todo esto suele hacerse en tono tremendista, con frases agoreras del tipo "¡Qué vida esta!".
Si dais con un penas se aconseja fervientemente que luego hagáis hueco para iros de cañas, porque si no os da el día.

Y hasta aquí, una selección de los seres más típicos y tópicos que podéis encontrar en un bus de mi ciudad. Como no soy mucho de ir a otras para coger autobuses, imagino que la fauna en vuestras ciudades será por el estilo... Por eso espero que hayáis podido identificar a la mayor parte de los casos. Si no, siempre podéis tomarlo como algo exótico que se puede encontrar en MalaGotham. Y recordad: ojo avizor con lo que encontráis en un autobús.

domingo, 25 de enero de 2015

Tebeos en Vena- Comics, los Puto Imprescindibles de Rumbo a la Distopía, tercera parte




Allá que seguimos, incansables Distópicos. Tras los dos posts anteriores, que se ve que siguen causando cierto interés, un servidor sigue buscando lo más selecto de su biblioteca con la sana intención de recomendaros lo que considera que es más digno de que os gastéis las pelas, si es que decidís tomar ese camino a la perdición, que es internarse por las oscuras sendas del mundo del cómic.
Si es así y acabáis majaras perdidos buscando un tomo descatalogado de Elektra Asesina, no os preocupéis: yo mismo pasé por ello también. Cinco años que estuve buscando el puto tomo hasta que lo reeditaron.
Sea lo que sea, no digáis que no os lo advertí.

Una vez concluidas las advertencias, retomamos la movida:

14. Alejandro Jodorowski:




El Incal, de Alejandro Jodorowski y Moebius:

Jodorowski está como una puta cabra, eso lo sabemos casi todos. Y sin embargo, aunque está colgado no es esa clase de colgados que se dedican a lanzar mierda al prójimo desde el balcón, o de esos que van a la puerta de un convento a tocar la zambomba. Nada de eso, Jodorowski, además de estar sonado, es un puto genio. El muy cabronazo te lo demuestra con historias que son ciencia-ficción pura y dura, pero que no se quedan en la puta navecita espacial. Es ciencia-ficción, es épica, es filosofía y a veces hasta un viaje espiritual. Si encima de escribirte una historia llena de magia y con una cosmología propia se junta con un hijo de la grandísima perra como Moebius, ya la hemos liado.
Sí, un hijo de la grandísima perra: a un tío que dibuja directamente a tinta y pincel, sin usar una puñetera goma y que encima le salgan ilustraciones tan inolvidables no le puedes aplicar otro adjetivo.
Con semejante tándem tenemos lo que tenemos: El Incal. Mitología, magia (o psicomagia, no lo he decidido aún), ciencia-ficción, misticismo e incluso filosofía religiosa se mezclan en esta historia futurista.
Eso sí, de un modo similar a como le pasaba a Morrison: no os creáis que todo el monte es orégano. El Incal necesita no de una, sino de muchas, muchas lecturas para poder ser entendido del todo.

Lo Mejor: Todo ese universo, vasto y complejo, que sale de la imaginación de Jodorowski. Esa sensación constante de viaje espiritual mezclado con aventuras espaciales El impresionante dibujo del desaparecido Moebius que, pese a estar basado en líneas muy sencillas, es terriblemente detallado y a la par en imaginación a la del propio Jodorowksi.
Lo Peor: No es una lectura del todo sencilla, y el surrealismo que destilan ciertos personajes o situaciones puede ser demasiado para lectores más acostumbrados a una lectura convencional.
Escenas Puto Memorables: La escena de John Difool, cayendo desde las alturas al principio del cómic y mostrando una ciudad futurista es quizás de lo más impresionante que puede verse, no en este cómic, sino en muchos cómics.



La Casta de los Metabarones, de Alejandro Jodorowski y Juan Giménez:

Pero dejémonos si queremos al señor Moebius y vayamos al elemento que se encarga del apartado visual de esta gargantuesca obra. La Casta de los Metabarones, concebida en gran parte como una precuela (o tal vez un spin-off) de El Incal es todo un ejercicio de deleite para la vista. Si bien ya teníamos que en la obra anterior el acabado eran dibujos realizados directamente a tinta y con un color plano (al menos en su edición original), aquí tenemos algo por completo diferente: Giménez se decanta por una pintura minuciosa y realista, pero tampoco parca en imaginación. Ciclópeos edificios, androides de formas bastante curiosas, naves espaciales de aspecto fálico (literalmente hablando) o planetas de mármol son la clase de cosas que podemos encontrarnos.
En cuanto al argumento, como ya he comentado, podría tratarse de una precuela o bien un spin-off, ya que ahonda en los orígenes dinásticos de uno de los personajes de El Incal, el Metabarón. Tirando desde varias generaciones atrás, nos muestra el origen de una casta de guerreros. Implacables, fieros y salvajes. La clase de tíos cafres que imponen como tradición la mutilación ritual para demostrar que no conocen el dolor. Un linaje aguerrido, que hace lo que considera necesario para sobrevivir... y no solo para sobrevivir, sino para imponerse en un universo que les observa con miedo y odio a partes iguales. Conserva también muchos elementos de la ciencia-ficción más clásica, recordándonos a Dune en algunos aspectos.

Lo Mejor: El tono épico que destila en cada página. El hecho de que, a cada generación, la Casta de los Metabarones es más bestia que su antecesora. La impresionante pintura de Giménez y su maestría a la hora de mostrarnos edificios y maquinaria (no en vano era ingeniero).
Lo Peor: Si esperas una historia de héroes, con buenos muy buenos y malos muy malos, ve pasando pero ya de leerte esto. Eso sí, luego no digas que no te lo recomendé.

15. Stan Lee




Estela Plateada, de Stan Lee y John Buscema:

Supongo que a estas alturas muchos ya os andaréis preguntando por qué no había aparecido ninguna recomendación de Stan Lee hasta ahora. Si es un genio y todo eso.
Os diré por qué: Stan Lee nunca ha sido santo de mi devoción, de modo que lo poco que he leído de él nunca me ha llegado a entusiasmar. Sus Cuatro Fantásticos son todo un referente en el cómic moderno, ya que, de no ser por su primera aparición, probablemente la mitad de los cómics que os he recomendado no se habrían escrito jamás. Si me preguntáis a mí, jamás oiréis salir de mi boca decir que esos cómics son una mierda; sin embargo, el cuarteto de Marvel nunca me ha gustado. Reed Richards siempre me ha parecido un pedante que trata a la gente que le rodea como herramientas. Johnny Storm para mí es el prototipo de niñato gilipollas chulopiscinas. Sue Storm, por su parte, demuestra la mitad de las veces que he visto algo de ella que Stan Lee no me gusta a la hora de escribir porque percibo (y ojo, esto es impresión personal mía, nada más) un tufillo machista que me echa mucho para atrás. Solo me cae bien la Cosa y tampoco es que haga el helicóptero cuando la veo en algún cameo.
Con Jack Kirby, su complemento perfecto, me pasa tres cuartos de lo mismo, aunque no por los mismos derroteros: no puedo recomendaros mucho de él porque apenas he leído nada de él. Nada al menos que no haya sido mutilado por las editoriales españolas y su puta manía de "Ah, es Kirby, entonces lo publicamos en blanco y negro aunque su edición original fuese en color". Para eso, qué queréis que os diga: me espero a que alguien haga algo y ya os recomendaré algo de estos dos reyes como es debido.

Sin embargo, Estela Plateada es una historia muy, muy diferente. Aquí Stan Lee se mete en los guiones, pero de una manera que tiene poco que ver con como plantearía sus primeros cómics de Marvel. Estela Plateada no es un superhéroe que va salvando damiselas que se derriten al verle. No va por ahí diciendo "eh, soy un héroe". Es un desarrapado, una especie de inmigrante a la fuerza atrapado en la Tierra y rodeado por una especie que no entiende. Los humanos, ante él, se comportan como bárbaros que tienen una insana predilección por la violencia, que destruyen su entorno y que intentan destruir aquello que se diferencia tan solo un poco de "lo normal". Estela Plateada, a cada número que vamos leyendo de esta serie, se va hundiendo cada vez más en su soledad y, de un ligero atisbo de esperanza, pasa a un escepticismo más patente, hasta llegar a un nihilismo completo. Esto, sumado a historias que rozan lo místico (véase a un Mefisto que le ofrece riquezas y mujeres, en plan Tentador en el Desierto), aleja a este viajero cósmico del concepto convencional de "cómic de superhéroes, castañas y ya está".
Una lectura, como poco, inteligente.

Lo Mejor: Ese tono existencialista y triste que emana cada aventura de Estela. Su soledad es nuestra soledad y, con cada aventura, nos demuestra que vivimos en un mundo grotesco, violento y sobre todo muy, muy absurdo. El dibujo de John Buscema, expresivo y estilizado, nos muestra un alienígena con unas facciones más humanas que las de los propios humanos. Dramatismo en estado puro.
Lo Peor: Una etapa que no parece quedar del todo bien cerrada. John Buscema dibuja su último número sin que tengamos la sensación de que se ha cerrado un círculo, sin una conclusión redonda. Para algunos, el discurso de Estela puede resultar muy anacrónico. No lo comparto en absoluto, pero sé que a más de uno le puede echar para atrás.
Escenas Puto Memorables: Estela Plateada viajando a un hipotético futuro y contemplando, entre lágrimas, lo que le espera a la raza humana si sigue siendo tan gilipollas como es hoy en día.



Estela Plateada, de Stan Lee y Moebius:

Ya comenté de pasada, cuando hablé de The Authority, que a Stan Lee siempre le había gustado la idea de hacer que los Cuatro Fantásticos se enfrentasen a Dios. Corrían los años sesenta y claro, la mentalidad de la época estaba (apenas) más encorsetada que hoy en día. Semejantes conceptos como que quedaban descartados. Más aún si estaba pululando el puto Comics Code Authority, que pasaba censura sobre los cómics cosa mala. Por tanto, ni que decir tiene que esa idea quedó descartada...
... O diluida. En su lugar, Stan Lee creó a Galactus, que no era Dios, pero sí lo más parecido. De ahí mismo surgió nuestro amigo Estela Plateada y bueno, el resto es historia.
Pero la idea, sin embargo, quedó ahí. Y a Stan la espinita le seguía clavada en alguna parte de su pellejo, por lo que ya a finales de los 80 se puso en contacto con Moebius (¿Un europeo dibujando en Marvel?) y decidió arremangarse con lo que seguramente se le debió quedar en el tintero.
Así es como nace este Parábola, mostrándonos una Tierra alternativa futurista que recuerda muy ligeramente al Batman de Miller, o acaso a su Ronin. Aquí, Estela ejerce de héroe en horas bajas, viviendo como un vagabundo en sus calles y sobreviviendo como puede. Así, hasta la llegada de Galactus que se presenta a sí mismo como una especie de deidad. Deidad a la que empiezan a seguir centenares de fanáticos y liando la marimorena, cómo no. Estela tendrá que enfrentarse una vez más a su antiguo amo... y a todos aquellos que le siguen ciegamente.
Este cómic es mucho más de lo que parece.

Lo Mejor: Esa lucha contra el fanatismo religioso, revestida con los colores de un cómic de superhéroes. Una vez más, el tono nihilista de la obra, que nos enseña el rebaño de imbéciles que dice estar en la cúspide de la cadena evolutiva. Humanizar del todo a Estela Plateada y ponerlo viviendo entre mendigos es una vuelta de tuerca que lo hace todavía más grande y lo baja de ese pedestal de superioridad moral que podría destilar la etapa de John Buscema de los sesenta (yo no lo veo tan así, sino que me resulta alguien que no entiende a los humanos, pero habrá quien lo vea de esa manera). El dibujo de Moebius, al que nadie en sus cabales le debería ni toser.
Lo Peor: Si lo lees con una lectura positivista del ser humano, te quitarán las ganas de mirar bien hasta al tío que te vende el pan.
Escenas Puto Memorables: La llegada de Galactus.



16. La Espada Salvaje de Conan, de Roy Thomas y varios autores:

No se puede hablar de Stan Lee sin acabar mencionando, tarde o temprano, al hombre que prosiguió su labor en Marvel, Roy Thomas. Para mí, alguien menos icónico que Stan (este no sale en series de la tele o películas, o no en ninguna que yo haya visto, al menos), pero para mí un autor mucho más completo y serio que su predecesor. A Thomas lo leí por primera vez con la serie de los 80 Infinity, Inc., para el sello DC y que supondría además el debut de ese "genio" (léase con ironía) conocido como Todd McFarlane. No he incluido esa serie en este compendio porque, bueno... puede ser la primera serie que seguí con una cierta regularidad (yo tenía unos seis o siete años) y le tengo bastante cariño, pero creo que dista mucho de ser una Puto Imprescindible. Y sin embargo, ahí estaba Roy.
De este caballero quizás lo que me resulta más espectacular es su paso por The Savage Sword of Conan, título que integraba el universo creado por Robert E. Howard en la línea editorial de Marvel. Aunque a veces contaba con líneas argumentales propias, el respeto que Thomas destilaba en sus guiones hacia el creador del Cimmerio era evidente. Fue él también quien, con mucho esfuerzo, se las apañó para ir configurando una especie de cronología de las aventuras del Bárbaro y así crear una sensación de continuidad. En estas historias, de corte mucho más adulto que lo que se podía leer en la línea editorial convencional de Marvel (aquí había desnudos femeninos y violencia explícita), el autor contó con la colaboración de auténticos pesos pesados del mundo del cómic, tales como John Buscema (creando etapas tan míticas como la saga de Conan junto a Belit), Alfredo Alcalá (nunca un entintador que gustase al propio Buscema, pero un tío realmente impresionante a la hora de embellecer un dibujo) o un detallista, realista y expresivo Neal Adams.

Lo Mejor: El respeto por Howard, pese a no contar con guiones que fuesen 100% calcados de sus relatos. Sin embargo, recordemos: son ADAPTACIONES y no COPIAS. El dibujo de este equipo creativo.
Lo Peor: Que no te guste la espada y la brujería como género.
Escenas Puto Memorables: Una entintada por Alfredo Alcalá, que mostraba un templo excavado en una montaña. De las de dejarte con la boca abierta.



17. JSA, de James Robinson, Geoff Johns y varios autores:

No pienso extenderme mucho con este apartado porque, si seguís la sección Mesa de Autopsias, ya veréis que hay varios posts destinados a analizar esta serie. Para los que seáis un poco vaguetes o aquellos que os hayáis incorporado recientemente a este blog (y seáis unos vaguetes para no poneros a buscar), os haré un resumen rápido.
Geoff Johns es un puto cabrón. Solo él es capaz de coger al primer grupo de superhéroes de la historia (los de la Golden Age, los de los años 40) y, desde el más profundo respeto hacia lo ya publicado, hacértelo resurgir, rescatando personajes de la época junto con otros de nueva creación que no desentonan en lo más mínimo. En el apartado gráfico, dibujantes grandes, normalitos y otros que simplemente cumplen, pero eso sí, con una sensación de cierta uniformidad.
La serie, hasta su cierre justo antes de la macrosaga Flashpoint, cuenta con varias etapas, dividiéndose básicamente en la etapa de Robinson y Johns, una segunda etapa con Johns en solitario hasta los macroeventos Crisis Infinita y Un Año Después, el inicio del tercer volumen y la etapa final en que entran autores tan variopintos como Bill Willingham o Marc Guggenheim a los guiones, aunque conservando la uniformidad en el apartado visual.
En resumen, la JSA es EL grupo. No un grupo cualquiera, señores. EL grupo. Ni X-Men, ni la JLA, ni los Vengadores ni otros. Es con el que me quedo yo sin pensármelo dos veces.

Lo Mejor: Esa fusión de pasado y presente del Universo DC. El concepto de legado heroico que destila toda la obra. El desarrollo de algunos personajes, como el caso de Hawkgirl, en la primera etapa de la colección. El hecho de plantear un grupo de superhéroes que no destaca por una agresividad extrema y, pese a ello, no caer en el aburrimiento.
Lo Peor: La serie decae bastante en calidad a partir de los cruces con Crisis Infinita y Un Año Después. A partir de aquí, se incluye un aluvión de personajes, no todos muy bien desarrollados o con tramas propias que nos hagan entenderlos mejor (véase la hija de Relámpago Negro o el nuevo Mister América). Personajes que desaparecen de la colección paulatinamente, como el caso de J.J. Thunder o Sand (que luego reaparecerán en el spin-off inédito en España, JSA All-Stars). La saga de Kingdom Come se alarga hasta lo indecible (Doce números, llegando a la extensión de las maxiseries limitadas). El intento final de Marc Guggenheim de cerrar la serie de un modo decente (Se pueden ver muestras de ingenio en el guión de su última miniserie y demás), pero con esa presión externa que le obliga a dejarlo todo cerrado en unos números antes de su cancelación deja una sensación amarga.
Escenas Puto Memorables: Ver como cada miembro de la JSA de los años 40 y del All-Star Squadron (otro de los supergrupos de la época) reaparece, esté vivo o muerto, a lo largo de la colección. Ver además cómo interactúa con la nueva generación es algo memorable. De las cosas de las de lagrimones colgando.

18. Marv Wolfman/ George Pérez.





La Tumba de Drácula, de Marv Wolfman y Gene Colan:
Marv Wolfman es uno de los guionistas más importantes en el cómic norteamericano de los años setenta. Ya tuvo momentazos bastante apañados en series como The Avengers, Doctor Strange o The Amazing Spider-Man. Fue precisamente en esta época cuando escribió Tomb of Dracula, una incursión de Marvel en la línea de terror (eso sí, no nos pongamos a chillar pensando que Marvel se había metido en movidas terroríficas a lo Creepy, ni mucho menos: podemos llamarlo una "adaptación" del terror a lo que sería el Universo Marvel, si ese término nos resulta más cómodo).
Armado con dibujantes de la talla de Neal Adams en algún momento y, especialmente, el oscurantista Gene Colan, Wolfman nos introduce al Conde Drácula en el Universo Marvel, combinándolo con elementos propios de la Casa de las Ideas como un cruce con Spiderman (no precisamente imprescindible, pero sí nos da una idea del marco en que se mueve la colección) para distanciarse poco a poco de ese trasfondo y creando elementos propios, tales como Blade o Hannibal King. En esta serie encontraremos tramas menos bienintencionadas que lo que cabría esperar en la Marvel de toda la vida y un Drácula que no es el romántico modernoide que aparece justificado por activa y por pasiva. Este es un vampiro cabrón, padre de vampiros cabrones y que se pasa el día haciendo cabronadas. Como tiene que ser.

Lo Mejor: Ese tono oscurantista y tétrico que emana constantemente. La ambientación nocturna de Gene Colan. El planteamiento de Drácula como un malvado, sin medias tintas ni intentos chapuzas de convertirlo en una víctima de la moda. La creación de un grupo de cazavampiros propio (destacando, sin lugar a dudas, Rachel Van Helsing, casi por encima del propio Blade), sin refreír a ningún personaje anterior. La casi total ausencia de superhéroes en una serie en la que pegan poco.
Lo Peor: Los cruces (escasos, gracias a los Dioses) con otras series como Spiderman por imposición editorial. La creación de personajes como el Doctor Sol, que rozan lo humorístico.
Escenas Puto Memorables: El final de la historia de una modelo que pacta con Drácula para ser eternamente joven.



Los Nuevos Titanes, de Marv Wolfman y George Pérez:

Para cuando quisieron llegar los ochenta, Wolfman ya era un autor con una reputación que le precedía. No era menos el caso de George Pérez, un auténtico maestro en eso del detalle y las proporciones anatómicas. Ambos, allá por 1980, se dedicaron a un título que se convertiría en uno de los más importantes de DC a lo largo de prácticamente toda una década, y cuyo valor se reconoce hoy en día.
Los Nuevos Titanes nació como un resurgimiento de los Teen Titans de los años 60. Consistía en un grupo de adolescentes compañeros de los miembros de la Liga de la Justicia: Robin, Wonder Girl y Kid Flash, básicamente, a los que se uniría algún otro. La premisa de los 80 en principio sería la misma... solo que abogando por una independencia algo mayor de los "superhéroes grandes" e intentando, poco a poco, generar una autonomía y un carisma propio. Wolfman y Pérez no solo lo consiguen, sino que de paso consiguen crear algunos de los eventos más interesantes de la época: la transformación de Robin en Nightwing o la primera aparición de Destino de los Eternos (sí, uno de los de The Sandman) tienen lugar en estas páginas.
Cabe destacar, con suma importancia, la saga Contrato de Judas, que demostraría lo que es un cómic de superhéroes escrito y dibujado con una magnitud épica y con un final de los que te dejan completamente alucinado.

Lo Mejor: Tomar a un puñado de aprendices y compañeros de superhéroes y darles una autonomía propia. El carisma de Raven, que podría ser catalogada como una de las superheroínas (¿Heroína? ¿Seguro?) más interesantes creadas en los últimos veinte o treinta años.
Lo Peor: La decadencia de la serie llegando a los años 90, con sagas tan decepcionantes como La Cacería de los Titanes.
Escenas Puto Memorables: Raven, en una base de H.I.V.E, gritando a sus enemigos en pleno éxtasis asesino, "¡Basura! ¡La Hija de Trigon no puede ser detenida!", justo antes de liarla parda.



Crisis en Tierras Infinitas, de Marv Wolfman y George Pérez:

El macroevento por definición de DC. Puede que os suenen cosas modernas como Crisis Infinita, Millenium, Crisis Final, Crisis de Identidad o 52. Casi cada año, DC nos deleita con un cruce de todas sus series, donde el universo sufre una amenaza global que implica a casi todas sus colecciones. Así pues, tenemos la reciente Flashpoint, donde el universo que se conocía hasta la fecha ha sido recreado desde su origen a causa de una metedura de manopla de Flash en un viaje temporal. Algo similar sucedería en Hora Cero, después de que el Halcón (aka Extant) decidiese hacer tres cuartos de lo mismo, pero adrede y a mala leche.
Pijadas.
Todas estas macrosagas y vaivenes espacio-cósmico-temporales tuvieron su origen en Crisis en Tierras Infinitas, que fue el evento que marcó los primeros cincuenta años del sello editorial DC.
¿Qué conllevó esto? Bueno, hasta 1985, teníamos unas tropecientas mil colecciones en el sello editorial, no todas con ventas decentes; asimismo, no todas estas colecciones se integraban dentro de un mismo "universo", de forma que había varias "Tierras" paralelas donde las diferentes historias tenían lugar: teníamos Tierra-1, por ejemplo, que era aquella en que vivía la Liga de la Justicia; Tierra-2, donde estaba la Sociedad de la Justicia, superhéroes algo más viejunos por ser los originales de los años 40. Tierra-6, donde vivía la familia Marvel (los de Shazam, no confundir con Marvel comics). Y así hasta un sinfín.
Al aparecer la Crisis, el Multiverso se pone patas arriba y las diferentes tierras se ven afectadas por una ola de antimateria que amenaza con mandarlo TODO a tomar por culo, por lo que los héroes de distintos mundos se ven reunidos por un viajero dimensional conocido como El Monitor.
Tras mil vaivenes, idas y venidas, lo que hacen Wolfman y Pérez en este superevento es coger y eliminar contrapartidas (Superman aparecía en Tierra-1 en la Liga de la Justicia y también una versión más mayor en Tierra-2), creando una ÚNICA continuidad desde la noche de los tiempos. La Sociedad y la Liga de la Justicia ahora han convivido desde siempre en la misma tierra, así como todos los demás héroes y supervivientes de la Crisis, desembocando en lo que se llama una Tierra Única. De este modo, cincuenta años de complejos meneos entre colecciones, cuarenta mil callejones de salidas de continuidad y demasiadas redundancias quedaron resueltos de un plumazo que, en doce números, estableció los patrones de un nuevo universo que ha permanecido más o menos intocable (con algunos cambios en posteriores macroeventos) hasta Crisis Final y, muy especialmente, hasta Flashpoint.
Imprescindible para entender sin el más mínimo problema la mayor parte de colecciones clásicas de DC casi hasta la fecha. Si no lo has leído, bueno... siempre es posible que se te escape alguna referencia. Culpa tuya por no haberlo leído.

Lo Mejor: Resolver el galimatías que era el Multiverso DC y encontrar el modo de integrarlo todo en una sola continuidad. El tono épico y catastrófico de la serie. La creación de personajes como Pariah o Harbinger, que vienen a ser testigos impotentes o agentes inconscientes de lo que sucede.
Lo Peor: Aparecen prácticamente TODOS los personajes de DC, más algunos de Vertigo, como John Constantine o La Cosa del Pantano. Es fácil perderse entre tanto pijama si uno no presta atención a lo principal.
Escenas Puto Memorables: Esa escena en que todos los superhéroes contemplan el cielo rojo y relampagueante, con la sensación de que, pese a sus poderes, no hay nada que puedan hacer para detener la inevitable catástrofe. Y, entretanto, Pariah llorando amargamente porque es consciente de lo que está pasando y no puede evitarlo.



Wonder Woman, de George Pérez:

Tras las Crisis en Tierras Infinitas, muchos personajes vieron su origen recreado desde el principio. Superman, por ejemplo, cayó en las manos de John Byrne, que se dedicó a humanizarlo (y que no aparece recomendado en estos artículos, no porque no sea un Puto Clásico, sino porque todavía me estoy leyendo esa etapa y voy por la mitad). De Batman, como ya hemos visto, se encargaría Frank Miller, del que no diré nada más de lo ya dicho.
Faltaba, por tanto, el tercer elemento de la Trinidad de DC, Wonder Woman.
Fue aquí donde George Pérez se estrenó como autor completo, encargándose también de los guiones. La princesa de Themyscira, en esta serie, sería creada (literalmente, creada) desde la nada, lo que permitió un enfoque, si cabe, más mitológico que el de su versión original. A ello cabe añadir que la mitología griega estaría presente a lo largo de gran parte de la colección, con un panteón que recordaría enormemente a los dioses que ya vimos en películas como Furia de Titanes (¡La versión antigua! ¡La antigua!). Seres tirando a amorales (véase Zeus, o su hijo, el semidios Hércules) que solían regir el destino de los hombres, no siempre de un modo justo.
A ello se suman también conceptos como un marcado feminismo (que no hembrismo), que nos muestra que Wonder Woman proviene de una sociedad matriarcal, por lo que se entiende que abogue por la independencia y la autonomía de las mujeres, sin caer en el topicazo "Hombre= especie de gorila que piensa con la picha y que merece que se le trate como al imbécil que es".
En cuanto al dibujo, muy en la línea de lo ya visto en los cómics ya indicados aquí: un estilo detallado hasta dejarte seco y un gusto por un dibujo limpio y estilizado.
Un cómic que se mea en el tópico machista de "Si la protagonista es una tía fijo que es un pastelazo".

Lo Mejor: La recreación, desde el principio, de Wonder Woman. El sabor mitológico, presente en prácticamente toda la etapa. La estética, que combina lo clásico de Themyscira y el Olimpo, con el Boston de los años 80. El diseño de personajes, que hacen que visualmente, junto con los elaborados fondos, sea una auténtica gozada. Explicaciones de cosas que resultaban tan extrañas como el uniforme de Wonder Woman. El tono feminista en el sentido de mostrar a las mujeres su autonomía y su importancia, sin caer en la chorrada de "Soy feminista porque los hombres son unos cerdos y unos gilipollas".
Lo Peor: Que se llegue casi a justificar a Hércules por lo que hizo por medio de un giro argumental que no convence.
Escenas Puto Memorables: El "Nacimiento" de Diana, hermoso y emotivo.


¡Y hasta aquí, nuestra tercera entrega de los Puto Memorables! En próximos posts, intentaré añadir todos aquellos que todavía faltan de la lista que incluí en el primero. Y es posible que incluso aparezca alguno más del que me haya olvidado...
Seguid atentos... ¡Y leed muchos cómics!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Tebeos en Vena- Superheroinas que (no solo) nos ponen brutacos, o Nosolotetas



Si ya leísteis el último artículo referente a cómics, que hablaba de forma específica sobre personajes que habían sido lapidados, puteados y sodomizados por el público mayoritario que tiene derecho a una opinión pero que en su puta vida ha leído cómics, tenemos más de lo mismo en este que nos atañe. En este caso, vamos a hablar específicamente del concepto de la superheroína, que ha venido siendo martirizado y ridiculizado públicamente por gente que se ha limitado a observar el tema desde el punto de vista más superficial (es decir, el del aspecto visual) y ha obviado cosas tales como argumentos, personalidades y trasfondos, que es lo que en realidad define a un personaje, mucho más allá de su apariencia.

Sin embargo, esto es Rumbo a la Distopía, un blog que suele pasarse por el arco de triunfo convencionalismos y correcciones políticas, el objetivo de este artículo es conciliar ambas tendencias: por un lado, vamos a hacer un repaso de algunas de las superheroinas más destacadas y con el trasfondo más elaborado del panorama del cómic y, por otro, ya que estamos, hacemos mención a sus atributos físicos. Porque a ver, tal y como sucede con los varones (de los cuales probablemente me pondré a hablar cualquier día de estos, pero fíjate, que mis lectores de ambos sexos me han pedido que hable de las chicas primero), la imaginería del cómic tiene un componente erótico bastante marcado. Eso no es una cuestión tanto de género como de hecho: los chicos son cachas, las chicas buenorras. Ellos marcan paquete, y a ellas se les sale un pechote cualquier día, y si lo pensamos en frío, ni es algo malo, ni moralmente censurable ni nada de lo que avergonzarse. No a menos que queramos ir de mojigatos por la vida y donde veamos culto al cuerpo o a la belleza queramos ver sexismo. Sé que esto ha levantado no pocas ampollas en ciertos sectores del público (especialmente el que no lee), pero entre los lectores habituales forma parte de la imaginería, tanto como ver las onomatopeyas flotando o que los supervillanos tengan un plan maligno. Nadie piensa que tal o cual sexo sea inferior, ni se dan por hechos determinados roles que sí que suelen atribuirse desde el prejuicio del exterior. Y si lo piensa, pasa como con la violencia y los videojuegos: probablemente lo que tenga es un problema de educación, más que de influencia.

Una vez realizada esta declaración de intenciones (que creo que ha quedado bastante clara, y el que quiera ver algo más de lo que acabo de explicar aquí tiene mi total permiso para irse a tomar por donde amargan los pepinos antes de quedarse a joder, gracias), pasamos a este listado de supermozas con un par de ovarios:



Nuestra primera heroína es probablemente una de las más famosas conocidas tanto dentro como fuera del  mundo del cómic. Hablo, cómo no, de Supergirl. La mayoría de la gente desconoce que ha habido varias versiones acerca del mismo personaje, algunas de ellas de lo más originales. La primera Supergirl tuvo su origen allá por 1958 y fue creada como una contrapartida femenina de Superman (antes de que os rasguéis las vestiduras y vengáis con chorradas pseudosociológicas, echad un vistazo al contexto de la época en que esto sucedió), pero con el paso de los años ha ido evolucionando hasta tener una identidad bastante definida. El origen, el que conoce la mayoría de la gente: La ciudad de Argo, superviviente del pepinazo brutal que reventó Krypton, sobrevivió en el espacio durante un tiempo, donde se crió Kara Zor-El, prima de Kal-El (alias Clark Kent, alias Superman). Una lluvia de meteoritos repletos de kryptonita hizo que esos supervivientes... bueno, dejaran de sobrevivir, enviando a Kara a la Tierra, donde se encontraría con su primo. Esta Supergirl acabaría diñando de forma puto heroica en la macrosaga conocida como Crisis en Tierras Infinitas en 1985, mientras se liaba a hostias limpias (y en la cara) a la entidad destructora de universos conocida como el Anti-Monitor.


Durante las Crisis murieron bastantes personajes importantes de DC.
Supergirl fue uno de aquellos cuya muerte resultó más dramática.


Con el paso del tiempo, la figura de Supergirl (barrida de la continuidad tras el reinicio del universo tras esta Crisis) no tardaría en ser echada de menos y devuelta al universo. Considerando que el autor John Byrne (que estaba a cargo de la cabecera de Superman por aquel entonces) estimaba que no debía quedar kryptoniano alguno en el universo salvo Kal-El, era necesario buscarse algún invento para devolvernos al personaje sin romper esta premisa. Es así como nace Matrix, que es (atentos) una forma protoplásmica basada en Lana Lang (amiga de Superman) y creada por el Lex Luthor de una tierra paralela. Esta Matrix se parece a la Supergirl original en pinta, pero cuenta con poderes que Superman no tiene (por ejemplo, la telequinesis o la invisibilidad). Ni que decir tiene que lo del origen kryptoniano ni se toca.
Más adelante, esta Supergirl sacrifica parte de su alma a la hora de salvar a una macarrilla de poca monta llamada Linda Danvers. Al hacerlo, se convierte en uno de los llamados "Ángeles nacidos en la Tierra" y pierde buena parte de sus recuerdos, ganando los de Linda. A partir de aquí, esta nueva Supergirl toma una trayectoria totalmente diferente, convirtiéndose en un personaje cargado de una humanidad y una profundidad bastante patentes, que incluso entra en conflictos sociales o se cuestiona conceptos metafísicos como la existencia de Dios y su papel en el cosmos. Añadido a esto, el personaje además vive situaciones con un toque humorístico que hacen que ese planteamiento teológico o metafísico no resulte ni pedante ni moralista.
Esta versión de Supergirl acabaría por perder sus poderes, recuperarlos parcialmente, y descubrir a una tercera Supergirl proveniente de una tierra alternativa por la que intentaría sacrificarse una vez más. Al no conseguirlo, abandonaría su carrera como heroína y (presuntamente) sería barrida de la continuidad en el siguiente reinicio del Universo DC, conocido como Crisis Infinita.

La penúltima versión de Supergirl, ya en 2004, se salta la premisa de Byrne de que no haya más kryptonianos y nos devuelve a la Kara Zor-El original. Al haberse reiniciado el universo ya un par de veces, su historia es contada desde el principio como si no hubiera pasado nada. Por fin, la última versión llega con el controvertido Nuevo Universo DC (NUDC) tras otro de los reinicios de la historia que suelen tener lugar de vez en cuando. En la fecha de este artículo, milita entre las filas de los Red Lantern Corps, pero no voy a entrar mucho en detalles al respecto, ya que esta es una historia relativamente reciente y todavía puede andar sujeta a cambios.



Power Girl es la siguiente en nuestra lista y, personalmente, una de mis favoritas de toda la vida. Creada en 1976, es la contrapartida de Supergirl en Tierra-2 (es decir, el universo donde solían vivir los héroes creados en los años 40 antes de que la Crisis en Tierras Infinitas reiniciara el universo y fusionara todos los mundos paralelos existentes para que formaran parte de un único continuo en una única Tierra): técnicamente, Power Girl venía a ser exactamente lo mismo que Supergirl, aunque desde el principio se buscó diferenciarla tanto visual como personalmente. Para empezar, esta kryptoniana iba vestida de blanco y no llevaba la famosa "S" por ningún sitio (señal de que todavía estaba labrándose su identidad); aparte, es un personaje de carácter marcadamente fuerte, de ideología progresista y feminista. Si como superheroína tenemos de todo menos una mosquita muerta que siga como un perrito a nadie, como Karen Starr, su identidad secreta, es una empresaria audaz, presidenta de su propia empresa de software, hecha a sí misma y con una aguda visión para los negocios.
El carisma de Power Girl es tal que es una de los pocos personajes de Tierra-2 que no fue totalmente barrida o "reubicada" en la continuidad, o no completamente. Durante un tiempo, se intentó reformar al personaje negando sus poderes kryptonianos y dándole un nuevo origen, de naturaleza mágica. Esta idea no cuajó en absoluto y, con el tiempo, se devolvió su ascendencia kryptoniana, admitiéndose que es una de las supervivientes del Universo Pre-Crisis. Esta crisis de identidad que sufre el personaje va tomando forma a lo largo de años, con vueltas, revueltas, dimes y diretes, que han hecho que Power Girl, lejos de convertirse en un personaje con una historia "complicada", vaya ganando en profundidad y matices. Al tiempo, la hemos visto liderar la JSA durante momentos tan jodidos como la Crisis Infinita o incluso durante la invasión de muertos vivientes acaecida en La Noche Más Oscura.


No menos compleja es nuestra siguiente heroína; o igual no deberíamos llamarla heroína. O quizás sí. Hablo, por supuesto, de Catwoman. Un personaje ambiguo, sensual, divertido y con sus propias normas. Catwoman fue creada en 1940 y se ha reinventado a sí misma tantas veces que es difícil hacer un compendio sobre el personaje en apenas unas pocas líneas. Podemos decir que esta ladrona de guante blanco ha luchado tantas veces al lado de los héroes como de los villanos; que tiene una tensión sexual no resuelta con personajes como Batman que en absoluto implica dependencia emocional de éste; de hecho, también ha tenido otros rolletes, como es el caso de Wildcat, otro miembro de la JSA (y de paso, mentor de Batman), llegando a tener incluso una hija con este. Su origen se ha reiniciado de vez en cuando y en alguna ocasión la hemos visto como una ex-prostituta de tendencias sadomasoquistas (siendo ella la ama dominante, dicho sea de paso), una azafata que perdiera la memoria tras un accidente de avión, o casarse con Bruce Wayne y tener una hija con él en alguna que otra tierra alternativa.
A pesar de la sensualidad que exuda por todos los poros de su cuerpo, Catwoman es un personaje muy inteligente, astuta como pocos, deliberadamente amoral y que tiene muy claro que lo importante es sobrevivir.



La Cazadora es otro de esos personajes femeninos de DC que tienen un carisma especial, no tanto por lo que son, sino por lo que llegan a convertirse. Me explico: al igual que Power Girl, la Cazadora original provenía de Tierra-2, ese universo donde la continuidad de los superhéroes de la Edad de Oro seguían en activo y tenían hasta hijos. Este personaje, en concreto, era la hija de Bruce Wayne y Catwoman. Tampoco se trataba de ninguna pobrecita desvalida con antifaz, sino que durante el día era una de las mejores abogadas de Gotham City y de noche una luchadora contra el crimen; en ninguna de sus dos identidades mostraba un especial sentido del humor, aunque sí tenía un firme sentido de la justicia tras esa imagen implacable.


Zasca. ¡Toma ballestazo!


Esta Cazadora original moriría durante la Crisis y sería barrida de la continuidad (recordemos: personajes de Tierra-2 que fueran un poco problemáticos para encajar en la nueva continuidad, caca. Desaparecidos forever); tal y como sucediera con Supergirl, este personaje creado en 1977 ya había obtenido suficiente popularidad como para ser recuperado una vez más. Es por eso por lo que se acabaría optando en 1989 (cuatro años después de la muerte de la original) por reconstruir el personaje desde cero y desligarla por completo de Batman o Catwoman. Así, surge Helena Bertinelli (y no Helena Wayne), que es la hija de un capo de la mafia de Gotham, que a los seis años es capturada por una familia mafiosa rival y sometida a todo tipo de torturas y vejaciones, solo para joder a su padre. Este origen es nuevamente recontado para plantearnos una especie de Anastasia, que ve como asesinan a su familia entera delante de sus narices, esta vez a los ocho años. Sea cual sea el origen canónico tras los continuos reinicios del Universo, lo cierto es que el personaje se suele mostrar siempre como alguien extremadamente violento y sanguinario, que tiene no uno, sino mil enfrentamientos con Batman, al no aprobar éste sus métodos. Helena lo que es de carácter y ovarios no anda sobrada, y su postura suele ser que no necesita la aprobación de Batman para ser lo que es. Y ahí la tenemos, sobreviviendo continuidad tras continuidad, diciéndole al Caballero Oscuro por donde puede meterse su código y dejando regueros de sangre a su paso.




Algo más alegre es Dream Girl, conocida en nuestro país como Soñadora. Este personaje, creado en 1964, ha militado desde entonces en el grupo conocido como la Legión de Superhéroes, una especie de Liga de la Justicia del s.XXX. Desde el principio se ha concebido a Soñadora como una chica particularmente carismática, tanto entre hombres como mujeres, y con un carácter seductor y coqueto. Esto, junto a que sus poderes consisten básicamente en tener precogniciones, ha acarreado que en numerosas ocasiones se la haya visto como un personaje al que no se ha tomado demasiado en serio; sin embargo, como suele suceder, hay mucho más allá: Soñadora es una notable científica, y ayudó a que una compañera que había perdido sus poderes de lanzar relámpagos obtuviera unos nuevos. En combate cuerpo a cuerpo, demuestra ser una oponente bastante eficiente y defenderse con éxito de enemigos armados usando solo su astucia y su anillo de vuelo. Asumió el liderazgo de la Legión justo cuando el grupo afrontaba una de las amenazas más peligrosas jamás sufridas a lo largo de toda su carrera: la resurrección de Darkseid. Con apenas unos días al mando y sin experiencia previa como líder, Soñadora se las apañó para que el grupo pudiera hacer frente a la gigantesca amenaza que tenían por delante con el mínimo de daños.



Si Soñadora nos ha parecido un personaje cargado de positividad y emana un aura de buen rollito, así en general, nuestra siguiente heroína es algo por completo diferente. Quizás uno de los personajes más intensos, misteriosos y oscuros es sin duda Raven, miembro fundador del grupo conocido como los Titanes y última responsable de la reunión de éste.
Raven fue creada en 1980 y desde su mismo comienzo encontramos ese aura de misterio y preguntas a su alrededor. Surge de la nada, envuelta en una nube de humo y convoca a Robin a reunir a los Titanes originales, a los que añade a otros personajes para combatir una amenaza de origen desconocido. Tras varias aventuras, descubrimos que dicha amenaza es el demonio Trigon, que no es sino... el padre de la propia Raven, lo que la pone en la mira ante sus propios compañeros. ¿Es una hija rebelde de buen corazon o, por el contrario, no es sino otro demonio que solo busca derrocar a su padre? Con el paso del tiempo, Raven se va afianzando en el grupo y ganándose la confianza de sus compañeros, aunque durante el proceso se pase tres pueblos y acabe haciendo creer a Kid Flash que está enamorado de ella. Por cositas así se muestra como un personaje muy ambiguo; por un lado manifiesta una marcada compasión que, por otro, contrasta con un "lado oscuro" que procura esconder bajo una fachada de autocontrol; sin embargo, cuando esta fachada cae, Raven aparece como un ser despiadado (por no llamarlo chungo de cojones) y que no tiene el más mínimo reparo en arremeter contra aquellos que hacen daño a los inocentes.


Barda, en cierto sentido, puede guardar cierto paralelismo con Raven, en el sentido de que sus orígenes están basados en maldad absoluta y la total falta de piedad. Este personaje creado en 1971 proviene del mundo conocido como Apokolips, que viene a ser una especie de planeta chungo, cruce entre distopía dictatorial, infierno, prisión y campo de concentración, todo a la vez. Barda fue reclutada por una tiparraca conocida bajo el irónico nombre de Abuelita Bondad, que la sometió a todo tipo de condicionamientos físicos y mentales para convertirla en una de sus Furias Femeninas (algo así como un ejército de valkirias encabronadas sedientas de sangre). Por un avatar del destino, Barda le salió rana y acabó pasándose al enemigo tras conocer a Scott Free, un habitante del planeta Nueva Génesis, que había sido enviado allí tras un pacto de no agresión con Apokolips, como muestra de buena voluntad. Ambos acabarían por viajar a la Tierra, casarse y vivir un sinfín de aventuras. Como curiosidad, podemos decir que Barda es uno de los personajes femeninos más carismáticos en su relación con sus parejas. Si bien mucha gente se piensa que cuando una superheroína se enrolla con un superhéroe se convierte en una tontorrona que debe ser protegida en todo momento por su churri, Barda nos demuestra que es justo al revés (como ya nos lo han demostrado más de una vez otras heroínas como Starfire o Canario Negro): de entrada, es considerablemente más fuerte que su esposo. Posee un entrenamiento militar y una mente firme, preparada para soportar la voz de Darkseid hablándole todo el rato desde el cetro que usa como arma principal. Al mismo tiempo, pese a su considerable fuerza y su modo de vida castrense, el personaje en absoluto carece de feminidad ni es un "macho perico"; de vez en cuando, la podemos ver como alguien bastante cariñoso y sensible (por ejemplo, en su estancia en la tierra trabaja en un centro de animales abandonados) y con bastante gusto por la vida hogareña.



Hawkgirl, por su parte, no ha tenido una vida fácil. O vidas, si hablamos con propiedad. Este personaje proviene de una larga tradición de Mujeres Halcón que se remonta a la princesa Chay-Ara, esposa del faraón Khufu (Keops, para los colegas). Con cada muerte, la Mujer Halcón se va reencarnando una vida tras otra, destinada a reunirse con Hawkman. Y tras cada reunión, llega la muerte de ambos halcones, en un ciclo que no parece tener fin.
Kendra Saunders ha sido una de las últimas encarnaciones de Hawkgirl, y supone toda una revolución respecto al personaje. Esta historia de amor eterno predestinado sufre vueltas y revueltas en el momento en que la tal Kendra, sobrina-nieta de la anterior Hawkgirl, intenta suicidarse a los diecinueve años tras una vida de decisiones erróneas, el alma de ésta última penetra en su cuerpo, dando lugar a una nueva Hawkgirl muy diferente a lo ya visto hasta la fecha. Pese a que tras este acontecimiento posee los recuerdos de la Hawkgirl anterior, Kendra todavía retiene parte de su vida y su personalidad. Se muestra como una chica independiente, tirando a antisocial, que se refugia en una coraza de actitud amarga y desagradable. Aun destinada a encontrarse con Hawkman, intenta una relación con un compañero de grupo solo para probarse a sí misma. Rehúye al que está destinado a ser su amante, principalmente porque lucha por todos los medios enfrentarse a su destino y vivir su vida. Tardaría bastante tiempo en amar al Hombre Halcón, pero cuando esto sucede tampoco se convertiría en una comparsa ni mucho menos: Kendra, además de ser una excelente guerrera tanto cuerpo a cuerpo como con buena parte de armas, aporta sentido común y paz espiritual a su amante, que es más violento a cada reencarnación que sufre. Esta trayectoria de amor y desamor y de personajes intentando eludir el destino (ya que ambos saben que en el momento en que estén juntos la muerte no tardará en llegarles) no sucede de la noche a la mañana, sino que va evolucionando a través de los años, hasta llegar al evento conocido como La Noche Más Oscura, donde algunos de los personajes fallecidos resucitan gracias al objeto cósmico conocido como Linterna Blanca. Al ponerse en funcionamiento, la Hawkgirl anterior toma el puesto de Kendra, que finalmente parece haberse fusionado por completo con ella.



Llegamos al que quizá sea el personaje femenino más emblemático de DC: Wonder Woman. Creada en 1941 tiene el honor de ser una de las primeras heroínas del cómic, además de ser pionera también en eso de tener su propia serie. Wonder Woman ha sufrido no pocos cambios a lo largo de los distintos reinicios del Universo DC, y ha llegado a haber hasta cuatro mujeres tras el corpiño rojo. En los años 40, y de ahí hasta 1985 (sí, la puñetera Crisis), Wonder Woman había sido siempre la princesa Diana de Isla Paraíso, una amazona que visitó el mundo de los hombres después de que un piloto se estrellase cerca de su isla y se ganase el derecho de llevarlo de vuelta. Esta versión original de Wonder Woman pervivió en el universo conocido como Tierra-2, donde se nos mostraba que Diana había envejecido en el "Mundo de los Hombres", se había unido a la JSA, se había casado con este piloto e incluso hubiese tenido una hija con él. De vez en cuando, se encuentra con su contrapartida de Tierra-1 (la Wonder Woman de la Edad de Plata, creada en los sesenta), que ya cuenta con poderes basados en deidades. Si bien la primera sobrevive, fusionándose con la Eternidad en la Crisis (y así barrida de la continuidad), la segunda muere enfrentándose al Anti-Monitor, de forma que hay que rellenar el vacío que ha dejado un personaje que, para aquel entonces, era todo un icono de la mujer heroica.
Es así cuando llega un fulano llamado George Pérez, que toma la raíz mitológica del personaje y la multiplica a lo burro, contando la historia desde el origen de las Amazonas y poniendo a Hércules de hijoputa parriba en un principio.


La reina Hipolyta como Wonder Woman.
De tal palo, tal astilla.


Diana surge así en este nuevo mundo Post-Crisis como una criatura moldeada del barro por Hipólita, la reina de las Amazonas e insuflada por los poderes de las diosas del panteón olímpico (y Hermes, porque Hermes es guai). Esta nueva versión tendría un trasfondo mucho más legendario, y con un enfoque bastante humano, basado en la paz y la armonía. Diana aparece como una embajadora de Themyscira (el nombre de la isla de las amazonas) en el mundo del hombre, bajo una imagen conciliadora. Lo más gracioso de todo es que, una vez reiniciado el Universo, encontramos DOS Wonder Womans por el precio de una: si bien Diana es la creada en el barro, tenemos que su madre, Hipólita, viajó en el tiempo hasta la Segunda Guerra Mundial, para acabar por completar el vacío que quedó en la Golden Age y uniéndose a la primera JSA. Luego, como buena inmortal, volvería a su Themyscira y el resto sería historia.
En los años 90, Hipólita sufrió una visión en la que veía morir a su hija Diana, por lo que convocó un torneo para que hubiese una nueva Wonder Woman. Aquí aparecería Artemis, conocida como la Wonder Woman Rubia Chunga. No entraré en muchos más detalles acerca de esto, ya que lo mencioné en aquel post sobre versiones chungas macarrescas de superhéroes de toda la vida de los años 90.

Chunga y patilarga. Así se dibujaba mayoritariamente en los 90.


Por último, y como sucediese con Batman alguna vez, la primera compañera de armas y hermana adoptiva de Wonder Woman, Wonder Girl (conocida hoy en día como Donna Troy) también llevaría el uniforme.
Si nos ceñimos a Diana como personaje principal, tenemos que Wonder Woman es feminidad y feminismo a partes iguales, sin que eso resulte prejuicioso o aleccionador. Wonder Woman no se ve a sí misma como superior al hombre ni tiene por costumbre ir dando lecciones de moral. Se suele mostrar a sí misma como una mujer fuerte, autosuficiente y valiente. No pocas veces ha liderado a la Liga de la Justicia, siendo famosa por su arrojo de guerrera nata. En última instancia ha tenido que replantearse a sí misma tras haber cogido por banda a un enemigo y romperle el cuello con sus propias manos delante de las cámaras. Eso, como ha sucedido a cualquier buen héroe mitológico que se precie, la ha llevado a un periplo de redención y de búsqueda de sí misma.



Poison Ivy. Para nada una heroína, pero no he podido resistirme a subir esta pedazo de ilustración.


En este apartado referente a DC habréis notado, aquellos que sois seguidores de los comics, que me he dejado algunos personajes femeninos en el tintero. Es el caso de las mencionadas de pasada Canario Negro (que ya tuvo su hueco en el post anterior sobre cómics) o Starfire. Hay muchas otras, como podrían ser Zatanna, Madame Xanadú, Manhunter o Mary Marvel. Por razones de espacio he optado por incluir las que considero más relevantes y, si este artículo os interesa y queréis que hable de ellas, solo tenéis que escribirme y pedirlo. Entretanto, es el momento de hablar de las mozas Marvelianas y de otros sellos editoriales.



Si tenemos que hablar de PODER, en mayúsculas y en el universo Marvel, está encarnado de forma casi principal por una mujer. Que sí, que están fulanos como Thanos y Galactus, pero esos tíos son unos mantas mojadas comparados con Jean Grey, también conocida como Fénix.
Jean nació en 1963 y tuvo un origen bastante humilde y tímido: formó parte de X-Men, una colección que por aquel entonces distaba mucho de ser la más popular de su época. Jean, dentro de ese grupo, no era el personaje más poderoso ni el más interesante, ni de lejos.
Pero la evolución, como suele suceder con los mutantes, acabaría por manifestarse...
Con la llegada de un tipo llamado Chris Claremont, la serie acabaría por consolidarse en su relanzamiento tras cinco años cancelada. Nuevos enfoques, nuevos planteamientos... Y la llegada de la entidad cósmica Fénix, que supondría sacar a la palestra a un personaje que, si bien no había sido un puntal en la colección, ahora supondría una auténtica revolución. Tras un accidente en un transbordador espacial durante una aventura, Jean Grey pasaría de ser una joven con poderes telequinéticos y telepáticos a una puta entidad cósmica capaz de reorganizar la materia desde su estructura molecular. Algo tan jodidamente chungo que una mente humana sería incapaz de albergar sin corromperse y convertirse en una Entidad Chunga de la Muerte Mortal. Fue así como nació Fénix Oscura, que venía a simbolizar el lado opuesto a la energía creadora y sanadora de la Entidad Fénix original. Así, lo mismo que te salvaba un universo, era capaz de ponerlo patas arriba y ponerle los cataplines en la boca a cualquier otra entidad que se autoproclamase "cósmica".


Fénix Oscura y su habitual actitud de liarla parda.

Fénix es el claro ejemplo del personaje que es tan poderoso que no hay guionista que sepa qué hacer con él. Tras mucho deliberar, y tras descartar opciones como un exorcismo-lobotomía que dejaría a la pobre moza sin poderes y con la mentalidad de una cría de cuatro años, se optó por algo más épico que causaría una controversia de tres pares: hacer que Jean, incapaz de hacer frente a algo así, tuviese un momento de lucidez entre tanta ansia destructiva y se suicidase. Esto causó un antes y un después en una colección que empezaría de forma modesta y que, a partir de aquí, tomaría las riendas del cómic Marvel hasta convertirse en uno de sus buques insignia junto con Spiderman y poco más.
Como sucediera en DC, habría intentos de recuperar a Fénix a lo largo de los años, que culminarían con su "resurrección" (no sin polémicas dentro del propio equipo creativo de Marvel y causando una notable división entre los lectores) hacia 1986. Desde entonces, Jean ha sufrido un sinfín de muertes, recreaciones desde las cenizas y vuelta a empezar.



En el seno de la misma Patrulla tenemos también a Tormenta, personaje que ha sabido mantenerse como uno de los iconos del grupo por derecho propio. Por encima de un sobrevalorado Lobezno y en la estela de un Cíclope en horas bajas tras la aparente muerte de Jean Grey, Tormenta asume el mando de la Patrulla en lo que podría ser todo un periplo heroico, que abarca un período de casi dos décadas: primero, como supuesta diosa del clima africana, luego como miembro del grupo. Después, como líder y, por último, como co-líder. Tormenta es un personaje que sufre una evolución constante, sufriendo los palos y pedradas de las consecuencias de casi cualquier aventura por la que pasa el grupo: su claustrofobia es puesta a prueba la primera vez que se enfrentan al Juggernaut. Es atacada por Sauron en la Tierra Salvaje; apresada viva en cromo por el Doctor Muerte. Su cuerpo es destruido durante la saga de El Nido y vuelto a recrear. Es convertida en monstruo en una versión mágica del Infierno de Dante. Es atacada por Drácula y tentada por Loki. Pierde sus poderes a manos del gobierno, y aun así, sigue liderando un grupo de superhéroes. Muchas de estas vicisitudes acaban pasándole factura y acaba "enloqueciendo", como muestra de humanidad ante tanta burrada junta.
El personaje de Tormenta suele presentarse como envuelto en autocontrol, pero no por ello es pusilánime o falto de juicio. De hecho, evoluciona justo hacia esa falta de piedad, tornándose en una mujer mucho más dura y resuelta que antaño. Sin embargo, pese a esa aparente ausencia de compasión, seguimos encontrando ese sentido común y esa entereza que la han carecterizado durante años.



Se suele pensar que la contrapartida de la Patrulla-X dentro de la propia Marvel es Los Vengadores. Esto es así hasta el punto de que recientemente tenemos la cabecera X-Men vs. Los Vengadores. Aun partiendo de esa base, encontramos dos filosofías de grupo bastante diferentes, con personajes que poco o nada tienen que ver unos con otros.
Sin embargo, en ambos grupos encontramos líderes femeninas que han marcado un antes y un después. Si en la Patrulla-X contábamos con Tormenta, puede decirse que la líder femenina más importante que han tenido Los Vengadores en su etapa clásica: hablo de la Avispa.
Aunque empezase como miembro fundador, sin demasiado carisma en su primera etapa, la Avispa se ha mantenido en Los Vengadores durante una gran parte de su etapa clásica, evolucionando desde lo que aparentaba en un principio hasta lo que realmente era. Janet Van Dyne era una científica que empezó como compañera de Hank Pym, el Hombre-Hormiga-Hombre-Gigante. Con el tiempo, algunos cambios se fueron introduciendo en el personaje, tales como que heredase una fortuna o que fuese ganando peso dentro del grupo. Esto haría que su pareja, que ya se sentía bastante infravalorado dentro del grupo, empezase a sentir celos de ella hasta el punto de que se le fuese la olla y acabase pasándose directamente al maltrato físico. Tras la consiguiente expulsión del grupo del caballerete, la Avispa fue ganando en independencia y, en lugar de envolverse en una imagen de victimismo que habría sido contraproducente a todas luces, se desarrolló y eclosionó hasta asumir el liderazgo del grupo. La Avispa, que hasta entonces había sido vista por muchos como una pava que solo pensaba en ropita, se las apañó para liderar al grupo más poderoso de superhéroes sobre la tierra, poniendo de paso en cintura a héroes que eran el poder sobre dos patas (Thor) o a aquellos que abiertamente la desafiaban por ser mujer (Hércules). La Avispa no se arrugó en ningún momento y solo cedió el mando del grupo al Capitán América durante las primeras Secret Wars debido a que él tenía mayor experiencia en combate. A la vuelta, éste cedió de nuevo el mando a la Avispa y siguió como líder hasta que los Señores del Mal tomaron la mansión. Aun ante una crisis tan gorda, se las apañó para dirigir al grupo en un momento tan delicado y lograr poner en fuga a sus enemigos.



Sin embargo, no todos los personajes de Marvel son tan luminosos como lo ya visto (obviando, claro está, a Fénix Oscura). Hay personajes que bailan mucho más en la "línea gris" de la moral, y que no siempre aparentan ser tan benévolos o estar de parte de un solo bando. Es el caso de la Viuda Negra, cuyos orígenes ya la situaban como un personaje sospechoso. Al fin y al cabo, eran los años sesenta, ¿qué se podía pensar de una espía soviética? La Viuda Negra necesitó algún tiempo para pasar de su rol de villana a compartir aventuras junto a los Vengadores; entre medias, tuvo un lío con Ojo de Halcón y nos contó que había estado casada con el primer Guardián Rojo, al que había dado por muerto. Más adelante, formó equipo con Daredevil. Ha formado también parte de SHIELD  y, ya en el año 1975, tuvo el privilegio de ser la primera heroína en Marvel en convertirse en líder de un grupo, Los Campeones.
En versiones más modernas, como en el Universo Ultimate, las filiaciones de la Viuda Negra son menos claras, llegando a mostrarse como alguien mucho más enigmático y menos fiable, lo que nos ha llegado directamente a la versión cinematográfica, donde podemos ver que el papel que encarna Scarlett Johansson tiene más sombras de las que podemos vislumbrar en una primera lectura.



Pero si la Viuda Negra nos resulta amoral, es Tarta de Fresa comparada con Elektra. Elektra Natchios, también relacionada con Daredevil (este tío sabe con quién juntarse) es odio a manta. No es sentimental. No lloriquea. No se deja amilanar por sentimientos. Vive para matar y, a primera vista, parece no albergar compasión o sentimiento alguno. Armada con un par de cuchillos sai y con cualquier puta cosa que caiga en sus manos, es una auténtica máquina de matar, eficiente y letal. Elektra conoció a Matt Murdock (el alter ego de Daredevil) cuando estaban en la universidad y se enamoraron perdidamente el uno del otro, lo que quizás fue el canto de cisne de Elektra como una persona dotada de humanidad en sentido pleno. Poco después de eso, ella y su padre fueron secuestrados por terroristas, lo que tuvo como consecuencia que éste muriera ametrallado delante de sus narices. A partir de ahí, de un modo similar al que sufriera Batman, Elektra inició un periplo a lo largo del mundo para aprender y cobrarse su venganza. Este viaje la llevó a los salones de La Mano, la sociedad criminal asiática, que la entrenó para convertirse en una despiadada ninja. Con el tiempo, se establecería por independiente hasta ser contratada por Kingpin, el señor del crimen. Este le ordenó matar a Foggy Nelson, compañero de Matt Murdock en el bufete de abogados en que este trabaja en su identidad civil. Ella, reconociendo a su víctima, se vio insólitamente conmovida por la compasión y lo dejó vivir. Este fracaso llevó a que Kingpin se cobrara su deuda contratando al villano Bullseye para matar a Elektra. La pelea fue larga y culminó con éste apuñalándola con su propio cuchillo. No obstante, Elektra no moriría en el acto, sino que sería capaz de llegar al apartamento de Matt para despedirse.
Al igual que sucediera con muchos otros personajes femeninos dotados de tal carisma que los lectores pidieran su vuelta, Elektra acabaría resucitando más adelante para formar equipo con Lobezno y, posteriormente con SHIELD.




La Valkiria es el siguiente personaje que nos atañe. Un personaje algo complejo, si tenemos en cuenta que ha sufrido diversas encarnaciones y recreaciones. La primera tiene lugar hacia 1970, donde encontramos que la villana asgardiana conocida como la Encantadora asume esta identidad para reunir a las heroínas de los Vengadores para formar las Liberadoras. A modo de lavado de coco propagandístico, este personaje viene a ser un ejemplo del llamado "feminazismo" o directamente "hembrismo" (nada que ver con el feminismo que busca la igualdad real entre sexos), planteado como una guerrera que clamaba por una guerra contra los hombres por el mal que habían hecho en este mundo (que mucha gente lo niega, pero eso no quiere decir que no exista; ya en 1970, había quien se hacía eco de estas actitudes agresivas y daba el toque de atención), que se denuncia en esta historia. Al final lo que se nos cuenta es que a la Encantadora eso ni le va ni le viene, pero es una excusa cojonuda para sembrar la discordia entre los humanos y hacer que se enfrenten unos a otros, en lugar de limar sus diferencias.
Algo más adelante, una muchacha llamada Barbara Norris recibiría los poderes de esta identidad, convirtiéndose en la segunda Valkiria, que acabaría por formar parte del grupo conocido como Los Defensores, llegando a convertirse en una de sus piezas fundamentales. Tras una aventura junto a éstos, se descubrió que esa identidad de la Valkiria no era otra sino Brunilda, una auténtica valkiria asgardiana, que había estado latente todo el tiempo. No sería hasta la muerte de Barbara Norris que la auténtica Valkiria tomase por fin las riendas.
Este personaje, en contra de lo que pudiera pensarse en un principio, jamás fue tomado como contrapartida femenina de Thor ni por asomo. De éste solo comparte el origen mitológico y el asunto de la inmortalidad, ya que en todo lo demás se parece poco o nada. Si bien Thor suele aparecer como un tipo bastante majo en general, la Valkiria toma de la mitología un carácter mucho más altivo y guerrero. Posee además iniciativa para el combate, dotes de liderazgo y no anda escasa ni de fuerza ni de valor. Es la clase de personaje que lucha por lo que cree hasta las últimas consecuencias, sin plantearse el sacrificio que ello puede conllevar.



El sello editorial Wildstorm, en sus orígenes englobado dentro del grupo Image, y hoy en día perteneciente a DC dejó no pocas buenas historias durante su andadura. Entre esas historias, este artículo toma dos personajes femeninos que han formado parte de series que, con el paso de los años, han demostrado una calidad poco menos que indiscutible.
El primero de ellos es Jenny Sparks, la primera líder del grupo conocido como The Authority. Aunque este personaje empezase su andadura en el grupo de operaciones encubiertas de Storm W.A.T.C.H en 1997, no sería hasta la muerte de sus componentes que Jenny no decidiese tomar las riendas. Ella solita recluta al nuevo grupo y pone fin a la amenaza que la hace ponerse en marcha. No contenta con eso, tiene otros planes: The Authority no debe limitarse a pegarse con tíos en pijama, sino que debe hacer del mundo un lugar por el que merezca la pena luchar. A partir de ahí, comienza una encarnizada lucha contra dictadores y contra poderes fácticos que hace que Authority dé un paso más en el concepto superheroico y nos plantee lo que un personaje dotado de superpoderes de la hostia, un mínimo de implicación y no menos responsabilidad debería hacer con el mundo.
Jenny Sparks es una líder dura, sin pelos en la lengua. Malhablada, con las ideas muy claritas, comprometida y cínica a la vez. Es el espíritu del s.XX, con casi cien añitos de edad y aparentando veintipocos. La clase de personajes con el arrojo suficiente para poner en cintura, y sin apenas sudar, a un grupo de posthumanos que podrían hacer pedazos el planeta si les diera la puta gana.


La segunda serie que mencionaré en este artículo del sello Wildstorm es Planetary. Esta serie, que viene a ser una puta joya así como en general, plantea también un personaje femenino interesante. Hablo de Jakita Wagner, de la que me va a costar un poco hablar si no quiero desvelaros el origen del personaje. Entre lo que puedo mencionaros, puedo decir que es un personaje que posee un papel de todo menos pasivo en la serie. Aunque al principio parece ser un personaje principalmente físico (por eso de que sus poderes resultan basados en fuerza y velocidad), conforme va avanzando, vemos que tiene mucha más profundidad, relacionada con los giros argumentales de la serie, de los que obviamente no puedo hablar si no quiero reventaros algunas de las mayores sorpresas. Lo que sí puedo dejaros un poco en anticipo es el hecho de que Planetary es una serie metaliteraria, es decir: prácticamente todo lo que vais a ver en ella es una referencia más o menos directa a otros cómics, o bien a novelas o historias pulp. Jakita Wagner forma parte de un todo y hasta su origen tiene un tono muy de leyenda literaria. Hasta aquí puedo leer.



La última heroína de este artículo quizás no debería ser considerada superheroína como tal. No si nos ceñimos a la visión superficial de tía con mallas y superpoderes que salva al mundo mientras lanza rayos láser por el culo. Este concepto en realidad es mucho más amplio, y puede aplicarse a un nivel más profundo, si entendemos por superheroína una mujer que es capaz de hacer frente a amenazas sobrenaturales (por sobrenaturales no me refiero solo a naturaleza mágica; aquí puede entrar un supervillano chungo con poderes, robots, alienígenas, amenazas de índole cósmica o lo que queráis que se pueda aplicar en un contexto fantástico-de ciencia-ficción). En este caso concreto, y bajo el sello America's Best Comics, nos encontramos el grupo superheroico más literario jamás parido, The League of Extraordinary Men, conocido en España como la Liga de los Hombres Extraordinarios. En ella, personajes de la literatura victoriana se reúnen bajo la supervisión del servicio secreto británico para hacer frente a cualquier amenaza de índole "insólita". Así pues, este grupo cuenta inicialmente en sus filas con el Hombre Invisible o Mr. Hyde... y es liderado por una mujer: Mina Murray.
A diferencia de en la ultra chapucera adaptación al cine, la Mina de los cómics carece de poderes. Pese a haber sido seducida por Drácula, Mina no manifiesta en ningún momento secuelas de vampirismo (salvando una cicatriz espantosa en el cuello que tapa en todo momento), pero no por ello es una mala líder. Al igual que Jenny Sparks o la Avispa, Mina tiene carisma y arrojo para poner en cintura a un grupo de hombres que podrían, literalmente, partirla en dos con sus propias manos. Se gana el respeto del brutal Mr. Hyde, y de un Capitán Nemo que no considera que una mujer deba liderar nada. Mina no solo es una líder con autoridad; es también una mujer inteligente y firme que lleva la salvación a Inglaterra donde otros fracasarían miserablemente.



Y hasta aquí, el listado con lo más destacado entre las heroínas del cómic, con mi particular reflexión acerca del tema. A lo largo de los últimos años, he visto con creciente disgusto como un montón de gente se ha limitado a juzgar a personajes como estos que he mostrado solo por su aspecto, como dando por hecho que el erotismo da lugar a concepciones sobre la figura de la mujer que poco o nada tienen que ver, como se puede comprobar aquí, con la realidad. Me resulta bastante curioso que se mire con desdén cómo Wonder Woman corre por ahí en corpiño y culotte y se obvie su evidente carga de conciencia en pos de la igualdad de género, o bien se juzgue a Power Girl por sus tetas y no por el hecho de definirse a sí misma, por encima de todo, como mujer.


"Pues sí. Tengo tetas. Superadlo".

Me resulta asimismo muy contradictorio que esto se diga día sí y otro también, siempre desde el punto de vista de gente que parece no tener mucha cultura lectora sobre cómics, y suelte estos juicios de valor al tiempo que obvia que el erotismo también se aplica a los hombres, donde vemos que pocos o ninguno de los personajes masculinos va por ahí sin unas mallas que les marquen abdominales, pectorales o incluso el paquete, y de los que nadie (ni hombres ni mujeres) se ha quejado jamás por algo tan banal como mostrar una anatomía envidiable. O que toda mujer que sienta gusto por este tipo de imaginería automáticamente sienta cómo su feminismo se pone en entredicho, y se dé a entender que, si le gusta que un personaje de cómic tenga pechos grandes o escote, o incluso que la tenga como ídolo a seguir, ya se piense que está en contra de la igualdad o de lo que es "realmente ser una mujer".


Insultar a una chica que se curra un disfraz de Viuda Negra, diciendo cosas del tipo:
"Eso lo hace para calentar a los tíos"
"Lo hace porque le gusta enseñar"
"Si le meten mano luego que no se queje con la pinta que lleva"
Y otras lindezas, dice mucho de los prejuicios de cierta gente (prejuicios que, en el fondo, no tienen nada que ver con el cómic, sino que los llevan ellos solitos de casa) y de su tendencia a escudarse en vete a saber qué causas y principios morales para decirle a otros lo que tienen que hacer con sus vidas.
Si una chica quiere disfrazarse, en su derecho está. Como si quiere ir enseñando las tetas directamente o como si quiere ir con la armadura de Iron Man. Tiene derecho a elegir y vestir como le guste. Y nadie, tenga la causita que tenga o la ideología que tenga, tiene derecho a decirle cómo tiene que vestir.


Pero quizás lo que me resulta más ridículo de este juicio es que se saque por completo de quicio y de contexto algo que cualquier lector medio experimentado pasa por alto (y cuando digo "pasa por alto" no es que lo ignore, sino que se centra en lo que sí considera importante, que es en leer buenas historias) y se busquen tres pies al gato sobre cosas que, ni bien están planteadas para generar desprecio sobre un sexo (porque, como he comentado en otros artículos, el cómic SIEMPRE está buscando nuevos lectores, del palo que sean) ni hay un complot para inculcar ideas sobre nadie. Si a aquellos que sentáis cátedra desde la ignorancia algún día os da por poneros a leer cómics de superhéroes en serio, igual os daréis cuenta de que, a pesar de las apariencias y de la vestimenta por la que juzgáis a los personajes (en este caso, a las personajes), hay un trasfondo mucho más allá. Un trasfondo en el que se cuentan historias, a menudo cargadas de valores como la igualdad, la honestidad o el valor.
Pero puede que muchos de vosotros solo necesitéis tener algo contra lo que cargar y con lo que justificar vuestras ideologías. Eso ya no es asunto mío, ni de aquellos que forman parte de la industria, ya sean creadores o lectores.