sábado, 9 de junio de 2012

Escupiendo Rabia- Patriotas de quita y pon




Hay días en que uno directamente alucina con la sociedad en la que vive.

No sólo te enteras de que tu país está a punto de ser intervenido (al menos oficialmente, para mí lo estamos desde 2010, desde el momento en que nos dictaron desde Bruselas las medidas económicas que tuvimos que adoptar ante la crisis y nos obligaron a modificar nuestra Constitución) y de que nos esperan un 2012 y un 2013 con los que vamos a flipar en colores. O de que resulta de que nuestros sacrosantos gobernantes, una vez se han cepillado los avances sociales que tanto había costado conseguir en materias como economía y educación, se baja los pantacas ante la Iglesia Caótica (porque lo del Catolicismo/Cristianismo quedó muy atrás, poco después de que crucificaran a un cabeza de turco hace dos mil y pico de años) y ante la banca; ésta última, recordemos, responsables de gran parte de la mierda que nos estamos tragando a golpe de embudo día sí y día también.

En mitad de la que está cayendo, da la casualidad de que el pueblo (hablo en líneas generales, que luego hay mucho colectivo que se encojona con estos comentarios), lejos de indignarse y revolverse (o bien haciéndolo, pero con ideas peregrinas y utópicas que no pasan de charlilla tabernera entre colegas; como si una sociedad sociedad que lleva siglos enferma pudiese cambiar de la noche a la mañana, y a golpe de actos simbólicos y discursos que suenan a cuento de hadas), se dedica a tocarse las gónadas y mirar para otro lado.
El lado hacia donde miran, cómo no, es la Eurocopa, que empieza mañana.

Ante esto que acabo de decir, no saquemos conclusiones precipitadas: ser amante del fútbol no está en absoluto reñido con preocuparte por tu país, ni mucho menos. Eso sería tan maniqueo como decir que si te gusta leer automáticamente ya no te gustan los videojuegos o el cine.
Lo alucinante es el modo en que los medios acaparan la atención ante esto, procurando tenernos ilusionados, contentos y felices ante un partido de fútbol y que pensemos lo menos posible en cómo se nos va a quedar el culo cuando los coleguis germanos vengan con sus frankfurtis dispuestos a ponernos mirando para Bruselas.
Más alucinante aún es el hecho de que estamos entrando al trapo totalmente.

Algo como esto, pero todos con una camiseta roja.

Ahondando más en el caso Eurocopa/Mundiales, tengo que decir que hay cosas que jamás han dejado de alucinarme, y es precisamente lo que da título a este post: ese patriotismo intermitente o de quita y pon que parece invadir la mente del homo hispanicus de a pie.
Aquí puedo permitirme hablar en líneas generales y considerar las excepciones como algo bastante marginal, a tenor de lo visto en los últimos cuatro años.
Echad un vistazo a vuestros balcones.

Si las cosas van según lo previsto (es decir, como ha venido sucediendo en los últimos torneos), ahora vuestros ojo-patios, calles, y fachadas de edificios deberían empezar a verse inundadas con banderas nacionales. En señal de ánimo a la selección, se argumenta.
En señal de hipocresía, argumento yo.
A mi parecer (y ojo, que es solo mi parecer, que luego me dicen que soy un radical por decir lo que pienso y no comerle la polla al Pensamiento Único Megaguaish que impera en esta sociedad de lameculos y fariseos), esto no es más que una muestra de la clase de gentuza que solemos ser en nuestro país. Esa caterva de (como llaman en mi tierra) convenidos (o "conveníos", si se usa el acento local) que animan a su patria y visten los colores sólo cuando tienen posibilidades de ganar, o bien están ganando. O bien, ese rebaño de criaturas mononeuronales que consideran que el patriotismo y lucir la bandera por alguna parte es un sinónimo de fascismo siempre y cuando no se juegue un partido nacional.

Y es que somos más papistas que el puto Papa.
Planteémonos el caso de un señor que vaya con su coche y al lado de la matrícula tenga una pegatina con la bandera democrática.
Automáticamente aparecerán de uno a tres gilipollas al día o así diciendo que "Si no es facha, como poco es pepero".
Nada como sacar conclusiones en base a un dato, que ni siquiera tiene por qué ser revelador. Muérete de envidia, Sherlock.
"Watson, se me acaba de torcer el culo de la impresión: ¡los españoles son capaces de reconocer a un fascista sólo con ver la marca de calzoncillos que usan! Sin duda alguna, tengo que rendirme ante tales poderes de deducción y detección. Superan los míos con creces"


Esto parte, cómo no, de la falacia de pensar que si A contiene B y C, siempre que veamos B o C aislados tenemos que pensar automáticamente en A: dicho de otro modo, si los fascistas de antaño supuestamente eran ultrapatrióticos, hoy en día todo aquel que se considere a sí mismo un patriota es fascista por definición.
Por esa regla de tres, tenemos que si una paella contiene guisantes y arroz, todo lo que lleve arroz y/o guisantes es una paella.
¿Habéis probado el arroz tres delicias?

Y es que nos gusta sacarlo todo de quicio y ver cosas donde lo has hay: un patriota, a ver si nos enteramos de una puta vez y nos quitamos las orejas de burro con las que estamos demostrando a toda Europa lo anormales que podemos llegar a ser, NO tiene por qué tener tendencias políticas definidas hacia un lado u otro. Se puede amar al propio país siendo de derechas, de izquierdas (o mejor dicho, votando a un partido u otro; ya están demostrando que cada día se parecen más entre sí, salvando los logos de los partidos y poco más), monárquico o republicano (y a ver si nos enteramos de una vez: NO SON LO MISMO. "monárquico" no implica "de derechas" y "republicano", "de izquierdas". Estudiad un poquito y luego me habláis de ese tema).
El patriota no es el gilipollas ese que se ridiculiza con la imagen del señor con los tirantes de la bandera española y berreando en contra del aborto. Es la persona que ama a su país, pero con el sentido común suficiente como para pensar que se puede y se debe mejorar. Que nuestra cultura, con sus miles de defectos, también tiene las virtudes necesarias para hacer que nuestro país merezca la pena.
Es el que piensa que no tenemos por qué vivir avergonzados de nuestras raíces ni sentirnos súbditos de nadie.

Aquí, una suculenta paella valenciana.

Aquí, un delicioso arroz tres delicias. Si consideráis que ambos son lo mismo o que no hay mucha diferencia de sabor entre una cosa y la otra, casi mejor dejad de leer este post, porque queda claro que ningún argumento va a convenceros ni a bajaros de la burra.



Qué curioso resulta que aquellos que escupen su bilis sobre los símbolos del país que nos vio nacer (bandera, himno, literatura, arte en general) sean los mismos que ensalzan las virtudes de cualquier otro país antes que las propias como si ser españoles fuese algo sucio, zafio. De segunda categoría, incluso.
Como si tuviéramos que envidiar cualquier cosa a cualquier país de este mundo porque somos lo peor que ha parido madre. La última puta escoria de la humanidad.
Esos mismos son los que se mean sobre los supuestos del nazismo acusando de "ridículos" los principios de raza superior (para mí lo son, al menos); parece ser que lo de la "raza inferior" sí vale y nos ha tocado a nosotros, según este principio, serlo.
Y eso, según estos intelectuales y charlatanes de las libertades, no es ridículo.

Y es que al homo hispanicus le gusta ser un perdedor.
Se regodea en su propia mierda, cual cochino en el barro: no va al cine porque total, cualquier cosa que se ruede bajo un director español es digna de Alfredo Landa o de Pajares y Esteso. Cintas más que dignas como REC, Celda 211 o Abre los ojos o no existen o no son mierdas. Sin embargo, si los amigos del otro lado del Atlántico hacen un remake, llueven los bukkakes y las alabanzas.
Porque con tiros, explosiones y el jetorro de Tom(topolla) Cruise todo sabe mejor.

Dicho de otro modo: tú ves a una pava en una peli americana, pintando el carenado de una moto en semejante postura y, si te gusta medianamente el cine, dices...
"¿Pero qué gilipollez de excusa es esta para que te pongan a una tía con el culo en pompa?"
Si al lado tienes un amiguete que se traga estas mierdas y lo flipa, te dirá:
"¿Qué más da, tío?"
Si esta misma escena tiene lugar en una peli española, será tu amiguete el que diga lo siguiente:
"¿Ves? Ya han puesto una tía marcando culo. ¡Española tenía que ser la peli, colega!"

Con esto, lógicamente, no quiero dar la vuelta a la tortilla y decir que el cine español es infinitamente mejor que cualquier otra cosa parida en el mundo, no nos confundamos: lo que quiero decir es que las cosas han de verse en su justa medida y pasándonos los prejuicios por el forro de los cojones. Si una película es buena, nos tiene que importar un huevo que se haya rodado aquí o en los Estados Unidos (que, de vez en cuando, nos deleitan con cine en condiciones, tampoco es para ponerlos a caer de un burro sistemáticamente tampoco); del mismo modo que si la película es un mojón como la copa de un pino, ni cabe el ataque a la nacionalidad ("Claro, es que es española, ¿qué te esperabas?") o la defensa a ultranza de mierdas que no tienen por dónde cogerla. Como ejemplo, ya visteis mi crítica acerca de The Chaser, que fue defendida a capa y espada por provenir de Corea, que ahora es un país que "mola", cinematográficamente hablando: esa misma película -ópera prima de un director y no obra maestra, que parece que ambas cosas se confunden con pasmosa facilidad- se llega a rodar en España y habrían salido pestes de todo bicho viviente.

En el tema de la música, igual: gente que argumenta que TODO lo que se produce allende nuestras fronteras es mejor por definición; por esa regla de tres, podemos decir que los Jonas Brothers, Justin Bieber, Tokio Hotel, Milli Vanilli o los sobrevaloradísimos Manowar son mejores que cualquier artista, banda o grupo parido en nuestras fronteras.
Porque somos inferiores en todo.
Y nos lo tenemos que creer.

Dicho de otro modo: somos lo más parecido a unos putos orcos y no hacemos NADA bien a derechas.
Partiendo de esa base, los turistas se rinden ante nuestra gastronomía, los estudiantes se interesan por nuestra historia y nuestra literatura y los japoneses aprenden flamenco.
Por hacernos un favor, porque como sabemos que lo nuestro es una puta mierda, lo hacen para que no nos sintamos tan mal con nosotros mismos por ser tan inferiores.


Más gracioso resulta aún ver al loser hispanicus cambiar de tercio como el que cambia de personalidad y, de la noche a la mañana, en el momento en que un deportista nacional gana un partido, campeonato o lo que sea, subirse al carro del triunfo e ir por la vida de adalid de la Hispanidad.
Porque ahora sí. Ahora que hay campeonato mola ser español. No antes, cuando no ganábamos nada, que era cuando se miraba para otro lado y la gente de aquí vestía camisetas de la selección de Brasil.
Ahora miras a los balcones y nuestra bandera ahora ondea a sus anchas (eso sí, comprada en los chinos, que es más barata; que esté hecha con materiales inflamables no importa. Mejor por si tenemos que quemarla cuando perdamos algún partido), cubriendo fachadas sin miedo a ser acusado de tener ciertas tendencias políticas.
Durante lo que dure la Eurocopa (o mejor dicho, durante el tiempo que juguemos antes de que nos eliminen), está de moda ser patriota. En estas fechas, ya nadie es independentista y nadie se va de un campo cuando suena el himno nacional. Nadie dice provenir de otro país aunque sea español de origen, acorde con las leyes vigentes.
Todos somos españoles, españoles, españoles.
Ja, ja y puto ja.

"¡Todos con la Roja!"

Y cuando la fiebre pase o, si (horror de los horrores), fuésemos eliminados del campeonato, ¿qué haremos?
Lo de siempre.
Recogeremos nuestros bártulos y volveremos a nuestro status de antichovinistas, despreciando nuestro hogar día sí y día también. Alabando cualquier cosa que no sea nuestra, por mala, ridícula o cutre que sea (pensad que grandes mierdas del cine como Waterworld o 2012, considerados verdaderos desastres por Hollywood, llenaron bastante nuestras taquillas; y hubo gente que incluso lo flipó con ellas). Acusando a la gente de cosas que no son sólo por amar los colores.
Y nos tiene que gustar, porque eso es lo que hace la mayoría. Porque como son mayoría, tienen razón. Y todo el mundo a callar.
Porque en democracia (¿he dicho democracia? Llamadlo mejor demagogia) resulta que sólo la opinión de la masa es válida. La de la gente que no ve las cosas de la misma manera es tildada rápidamente de errónea, de radical o directamente de gilipollas perdida.
He ahí el respeto del que presume el intelectual-cool de hoy en día. Más flagrante es que además vaya exigiendo que Su Palabra sea aceptada y respetada, no vaya a ser que se cabree y te llame radical.
Guau.


"La Eurocopa ha terminado, ¡¡¡Quita esa bandera, neonazi de mierdaaaaa!!!"


Pues bien, este que está aquí no piensa callarse. Da igual molar menos, que te acusen de lo que sea o que piensen que desayuno recién nacidos estrujados con los chococrispis. Francamente, me la suda; por eso, me da igual decir lo que pienso, le duela a quien le duela. Aunque mis pensamientos no concuerden con la ideología de diseño super-cool que nos quieren meter con calzador, donde el mundo es chupiguai, todos somos hermanitos y la humanidad es una raza fantástica al mismo nivel social que los elfos de Tolkien, por lo menos.
Así os lo digo, con total claridad: ese oportunismo y esa hipocresía me revuelven las tripas.

sábado, 2 de junio de 2012

Escupiendo Rabia- La culpa es de los críos, los vistan como los vistan



En anteriores entregas de esta sección estuve haciendo un análisis sobre lo que es la sociedad de castas aplicada a un entorno tan supuestamente igualitario como es el académico. Aquellos que seguís este blog con regularidad recordaréis que estuve hablando largo y tendido acerca de cómo muchos docentes se saltan a la torera esa supuesta objetividad que debería haber a la hora de evaluar a un alumno y cómo sus filias o fobias personales acababan influyendo sobre la nota académica.

En este post voy a ir avanzando un poco más con respecto a este tema, porque me estoy dando cuenta de que me quedé jodidamente corto. Como siempre, la crítica y la denuncia no van dirigidas al colectivo de profesorado en general, sino hacia ESOS profesores que se creen los reyes del puto Mambo por haberse sacado unas oposiciones y que, una vez obtenida la plaza, se autoproclaman con carta blanca para hacer lo que les salga de los cojones.
Desde Rumbo a la Distopía, nos cagamos en la puta madre de esos especímenes que se mean sobre una profesión tan noble como es la docencia y pasamos a sacarle los colores, si es que tienen vergüenza.

Allá vamos.

Como he mencionado alguna vez, mi tarea como docente particular me ha permitido ver montones de cosas de lo más interesante por parte de los profesores que he tenido el gustazo de echarme a la jeta. Algunos de ellos han demostrado ser buenos profesionales y han dejado clara su política de considerar a los alumnos (tengan la edad que tengan) como PERSONAS, y además INTELIGENTES. Éstos han agilizado mucho la tarea de preparar aparte a un alumno al que, bien le cuesta la asignatura, bien me pide que le prepare por mi cuenta con algún fin específico (véase aprender a comunicarse en inglés a nivel de conversación; algo que, hoy por hoy, en la docencia académica todavía no se estila con mucha frecuencia), y ni que decir tiene que se han ganado todo mi respeto.

Y luego están los OTROS.

"Nuestro-criterio-es-incuestionable"
"Los-alumnos-son-incompatibles"
"Los-alumnos-deben-ser-mejorados"

Esos profesores que, más que profesores, son robots y nada más que se limitan a lo que viene en el libro, como si hubiesen olvidado todo lo aprendido en su momento (porque imagino que para impartir una asignatura antes tienes que haberla estudiado), o como si explicar algo aparte supusiese un esfuerzo de la hostia. Les vaya a dar una hernia en el cerebro o algo, pobrecitos míos.
Os voy poniendo ejemplos sobre esto, para que os hagáis una idea:

Hará cosa de unos siete años, tuve a mi primera alumna; recuerdo que en la primera clase que dimos, pensaba que la chiquilla tendría problemas para pillar algún concepto, o bien que el inglés era algo que le costaba.
"No pasa nada", me decía a mí mismo, antes de entrar en la clase. "Se echa un vistazo a la teoría en el libro, se explica lo que haga falta y se ponen ejercicios."
¿Habéis oído alguna vez ese proverbio que dice que no se debe vender la piel del oso antes de cazarla?
Pues eso es lo que me pasó a mí.

Tuve que meterme la lengua en el culo. Tan adentro que las vellosidades del intestino me hacían cosquillas en la campanilla.
La teoría del curso no estaba POR NINGUNA PARTE. El libro, para que nos entendamos, era un maremágnum de viñetas y dibujitos, con palabras sueltas y donde se mezclaban hasta tres temas diferentes (presente simple, presente continuo y el verbo modal Can) sin explicar diferencias entre uno u otro.
Mi alumna tenía diez años.

- Um- digo, en cuanto veo aquel follón y la cara de póker de la niña-, ¿y te viene alguna explicación en los apuntes?

La niña menea la cabeza, casi extrañada. Como si esa idea fuese de otro planeta. Total, que sin demasiado problema por mi parte, me pongo a explicarle cómo funciona la gramática básica del inglés. Para aquellos que no controléis mucho cómo va, os diré que estructuralmente es bastante más simple que la del castellano: se limita a un máximo de cuatro elementos gramaticales (sujeto, verbo, objeto, complementos y auxiliares, si estos últimos son necesarios), que se van a combinar de tres formas diferentes, según la frase sea afirmativa, intrrogativa o negativa. Luego tenemos algunos detalles como adjetivos o adverbios, que se van añadiendo y listo. Tiene varios detalles más, pero digamos que estos son los básicos para ir pillando en un quinto de primaria.

Esa niña, en cuestión de dos cursos, consiguió pasar de no tener ni zorra de inglés a obtener un nivel que le duraría años. Y no, no es porque yo fuese un profesor brillante o porque la niña fuese superdotada (lamentablemente, ninguno de los dos casos se daba); la respuesta a esto tiene una explicación tan sencilla como patética.
La niña estuvo dando LO MISMO un año tras otro.

"¡¡¡Otra vez el presente simple no, por Dios!!!!"

He aquí una de las mayores tristezas de nuestro alabado sistema educativo. Ese sistema con el que politicuchos y soplapollas de diversas calañas se masturban, considerándolo el culmen de nuestra sociedad (o al menos, los politicuchos se masturban siempre que están en el poder; luego, cuando los destronan, algún otro imbécil le cambia el nombre y poco más y empiezan a llover las críticas, fíjese usted en el detalle), resulta ser el despropósito del siglo, avalado por falacias tan flagrantes como esta:

Falacia número uno: "Si empezamos a impartir inglés desde edades muy tempranas, las posibilidades de aprendizaje se multiplican".
FALSO: si vas a enseñar MIERDA, da igual que la inyectes al feto en el útero, que el chaval no va a aprender un carajo.

Falacia número dos: "Enseñar gramática a niños por debajo de la ESO no tiene objetivo porque no la entienden".
FALSO: Siempre que juegas a un juego con un niño lo normal es que le expliques las normas de dicho juego. Si se plantea el inglés como una asignatura que puede ser entretenida, y la gramática como sus reglas, no hay absolutamente ningún problema para que los críos la entiendan. No a menos que pensemos que son gilipollas, claro.

Falacia número tres: "El inglés es juerga y diversión; tampoco hace falta apretarlos tanto"
FALSO: En inglés es tan chungo como el profesor quiere que sea; ese doble rasero hacia la asignatura (donde todavía se considera una "maría" por parte de muchos) es lo que ha hecho que el personal, bien no tenga ni zorra de la utilidad que puede tener el aprendizaje de una segunda lengua (digo inglés, pero podría decir francés también) en un mundo que supuestamente es cada día más global y donde miran con lupa tu manejo de los idiomas. Sin embargo, hoy en día se sigue tomando a coña el inglés, mientras que el personal se baja los pantalones ante asignaturas oficialmente "chungas" como las Matemáticas o las Ciencias. No es mi objetivo echar mierda sobre otras asignaturas que no son mi área; lo que digo es que echar mierda sobre el inglés (o sobre cualquier otra maría) no es lo que hace una persona civilizada. Es la visión del ignorante.

"¿El inglés, una asignatura seria? JAJAJAJAJAJAAJ ¿Pero qué me estás contando, macho?"


Falacia número cuatro: "No podemos salirnos de (lo poco o casi nada) de lo que viene en los libros porque los niños no están preparados".
FALSO: El que considera al crío como un humano de segunda categoría que "no está preparado para tal o para cual" para tiene un criterio que me merece poca o ninguna credibilidad. Sabiendo cómo dirigirse de una forma natural y respetuosa hacia un alumno, se le puede hablar prácticamente de lo que sea; es más, se siente incluso más respetado porque ve que no le están considerando "un pastelito de fresa" (término adaptado de una profesora de primaria dirigiéndose a alumnos míos, no me lo he inventado). Yo mismo en mis prácticas en un instituto he podido ver cómo alumnos de doce años han llegado a plantear cuestiones que EN LA PUTA VIDA escucharé de muchos adultos que conozco.

Así es como ve más de uno el mundo, y de ahí se deriva el concepto de enseñanza que tienen.
Luego decimos que los niños están agilipollaos...

Pero supongo que es más fácil para el que juzga y evalúa ver los toros desde la barrera, y al niño/estudiante como un marciano del que:

a) No sabe nada
b) Cree que lo sabe todo
c) Le importa un cojón si está equivocado o no, porque jamás lo va a reconocer.

En suma a este grupo de falacias, hay más cosas que añadir. He comentado antes que mi alumna tenía diez años. Bien, esta niña llevaba dando inglés probablemente desde que tenía cuatro o cinco, lo que supone casi la mitad de su vida aprendiendo (supuestamente) una segunda lengua. Cualquier psicólogo te puede decir, además, que hasta los doce años o así, el conocimiento de ésta no es aprendizaje, sino adquisición; en otras palabras, que se viene absorbiendo de un modo más o menos inconsciente; cuando se llega a ese "período crítico" de los doce años, el cerebro actúa de un modo diferente y necesita aprender las cosas por medio de un proceso consciente y quizás no tan rápido como es la adquisición.
Si en lugar de aprovechar este proceso mental, lo que hacemos es agilipollar al personal, descubrimos entonces que las generaciones anteriores (aquellas que empezaron a dar inglés a los diez años y no a los cuatro) se igualaron a la que hay hoy en día en nuestras aulas en cuestión de un año, y les tomaron la delantera en cuestión de dos.

¿Por qué? ¿Porque los niños son más idiotas?
Todo lo contrario. Hoy en día los críos han crecido con acceso a mucha más tecnología (algo que era misterioso y ajeno para nosotros a esa edad) y queda demostrado que tienen tanta o más capacidad para absorber información que los niños que cursaron sus estudios años atrás.
Adivinad de dónde viene el problema.

Si no lo adivináis, os lo cuento yo:

1) Los libros: Los libros de inglés, en su día, eran libros DE TEXTO. Para aquellos alienígenas que acaban de sintonizar con nuestro planeta de amebas anormales, eso quiere decir que en sus páginas había TEXTO. Es decir, había palabras que conformaban frases, e incluso frases que tenían algún contenido útil. Incluso había apartados de teoría (no hablamos de chorrocientas páginas aburridísimas, como algún profe/pedagogo superguaish de diseño de estos de hoy en día nos quiere hacer creer, sino de alguna tabla para ver cómo eran los demostrativos o explicarte una estructura) donde te explicaban de qué coño iba el tema.
Hoy en día los libros de texto se parecen bastante a un cómic.
Y ojo, no es un ataque a los cómics, ni mucho menos. Me refería estéticamente hablando, con la diferencia de que tú te vas a una tienda de tebeos, te pillas el Batman de este mes y ves con brutal diferencia que éste último tiene como diez veces más contenido que un libro de texto, estando supuestamente destinado a entretener.
Otra cosa que me descojona es el hecho de que ahora tienes que comprar DOS libros: uno de "texto" (¿?) donde vienen los tebeos y demás polladas y un libro de ejercicios, que es como un cuadernillo con actividades. El chiste: en el libro de texto también hay actividades, de modo que uno no tiene muy claro para qué cojones sirve esa distinción; además, si tienes suerte, en ALGUNAS editoriales ves un resumen de la teoría (sólo en la ESO, a primaria que le follen)... en el libro de ejercicios.
Y los ejercicios, la mitad no tienen ni que ver con el inglés: son jueguecitos (en primaria hasta quinto o así hay mucho recortable y mucha pegatina), crucigramas (super útiles) e incluso actividades de recorta-pinta-pega. Porque en inglés tienen que darse manualidades. Por cojones.
Esto, por favor, que venga alguien y me lo explique, porque yo sigo sin pillarlo.

No os imagináis lo que me ha costado encontrar un libro de inglés por dentro para poder ilustrar el asunto.
Os explico: por lo general, esto que véis es PRÁCTICAMENTE una página ENTERA de un libro de texto de primaria (no puedo hablar por este dibujo en concreto porque es de un libro que no he visto, pero se parece bastante a los que he tenido que manejar yo); probablemente vendrán de UNA a CINCO palabras de vocabulario (al menos tres de ellas muy parecidas al español, de forma que el alumno sólo tendrá que aprender un par de ellas). No os molestéis en buscar apartado de teoría o cualquier otro tipo de explicaciones a lo largo de las treinta o cuarenta páginas que tendrá el libro. No aparecen por ninguna parte, limitándose a cosas tan monas como esta y a poner ejercicios (dos o tres, no muchos). De modo que si vais a estudiar con vuestros hijos, no podéis usar este libro para estudiar; tendréis que buscaros la vida por otro lado (pese a que YA habéis comprado un libro que se supone que está destinado a tal efecto)...


2) Los apuntes: Ante esto siempre podemos decir, "Bueno, es posible que no venga la teoría en el libro, pero al menos vendrá complementada por unos buenos apuntes de clase".
Perdonad que me descojone.
Os planteo el caso de otro alumno que he tenido, con el típico librito de mierda al que ya me he referido arriba (da igual la editorial; todas parecen copiar la fórmula, como si fuera EL Método): cuando empecé con él, lo típico; la madre me comenta que la está cagando pero bien en las frases (es decir, gramática) y que no sabe cómo meterle mano al asunto. Me comenta que ella se pone con él, pero que en el libro no ha visto nada a lo que agarrarse. Yo le digo que eso está siendo algo bastante frecuente.
Ella me dice que, entonces, echa mano a la libreta para ver qué le han explicado en clase y ve que lo que hay son ejercicios, pero NO hay ningún apartado de explicación que complemente la puta mierda que viene en el libro.
Me encojo de hombros por no estallar de furia allí en medio. Porque si el chiquillo suspende, seguramente el profesorado le echará la culpa a él y no al profesor que NO le ha impartido un mínimo conocimiento de lo que tiene que hacer.

3) El Método Robot: Partiendo de la base de que el crío medio es subnormal perdido, ahora lo que se estila es el método "drilling" o de repetición de algo hasta que salga. Un método que no sé quién cojones ha pensado que funciona, pero que si por mí fuera iría directo a la puta hoguera.
No me malinterpretéis, practicar las cosas con cierta rutina está bien; lo que critico aquí no es eso, sino el hecho de que en la enseñanza de idiomas no se está haciendo otra cosa. Y es aquí cuando la estamos cagando, pero bien cagada.
Os pongo más casos: un chaval que me envían, con una madre supercabreada diciendo que el crío no está aprendiendo nada en el instituto y que tiene la impresión de que en inglés está perdiendo el tiempo.
Me pongo a currar con él, pensando que ya me han enviado al chungo de la clase.
Resultó ser uno de mis mejores alumnos.
Lo que le pasaba es que estaba hasta el mismísimo cipote de que se pegasen SIETE años (desde quinto de primaria o así hasta la ESO) dando el presente simple y el continuo, una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Sin avanzar.
¿Por qué suspendía entonces? La razón era porque había dejado de prestar interés a la asignatura hacía años. Estaba aburrido. Desmotivado. Hasta los cojones de que le tratasen como si fuera idiota.

No hace novillos. Es que no quiere que le vuelvan a cantar la canción aquella de "Red, pink, purple, yellow, green and blue". La lleva oyendo desde que tenía cuatro años.

Este caso no es ninguna excepción: puedo datar casos concretos de profesores que, en institutos, se han dedicado a hacer ejercicios del libro día tras día, explicando lo justo.
Tenemos por tanto,

a= método robot;
tenemos b= libros de apenas sesenta páginas,

a+b= terminar el libro antes del tercer trimestre.

¿Solución al problema por parte de la docente?
No os la vais a creer.
O sí.
Empezar EL MISMO libro OTRA VEZ, desde el principio.
Sin cortarse un pelo, la colega.

Puedo hablaros, si queréis, de un nutrido grupo de alumnos de primaria que observan, año tras año, como sus temarios son EXACTAMENTE los mismos que el año anterior, variando quizás en alguna cosa, pero insistiendo en obviedades tan grandes como los números y los colores (materia que llevan recibiendo desde los cuatro años, y esto lo sé porque yo mismo he impartido clases a niños de esa edad en un colegio). Ante esa falta de respeto tan grande por el alumnado, ¿quién coño va a mostrar interés por una asignatura?

4) El rasero del contenido, o el concepto de alumno por debajo de los dieciocho como "gilipollas": Aparte de insultar al personal de una manera tan descarada, se pueden ver otros detalles igualmente flagrantes y directamente humillantes, consistentes en poner a cantar canciones de guardería a críos de trece años. Canciones que, lejos de mostrar un manejo del inglés REAL, se limitan a repetir las mismas palabras una y otra vez a lo largo de la canción, variando en alguna estrofa. Es decir, exactamente lo mismo que le pondrías a un crío de cinco o seis años, pero seis o siete años después.
Con sólo un año más, la gente de la generación anterior estaba escuchando a U2 en clase.

¿Y todo esto por qué? La defensa es la de igualitar el sistema educativo, creando una especie de "rasero" por el que medirse. Curiosamente, ese rasero va a ser siempre al que peor le va.
Por favor, señores docentes/pedagogos/legisladores académicos/políticos/soplagaitas de cualquier especie que se ajuste a esta categoría, dejen de hacer el subnormal, porque están demostrando una inteligencia menor que la que le atribuyen a un crío de preescolar: a ver si nos vamos enterando de que, el que no quiere aprender, NO va a aprender. Ya te puedes poner a enseñarle los colores con veinte años, que le va a dar igual. No hablamos de discriminación (libertoides y superguaish, meteos el puño por el culo, que os veo venir), sino de crear un NIVEL decente en las aulas. Si ese nivel se coloca a la altura del fondo del barril, lo que tendremos es que aquellos a los que le importa una mierda les va a seguir importando una mierda... y aquellos que tenían cierto interés se van a aburrir, como sucedió en el caso que he explicado arriba. Así no se crea un nivel, sino un rebaño.
A menos que eso sea lo que queráis, claro.

"El alumno debe ser guiado, tutelado y moldeado".
Ya, claro.

5) La "apertura" de miras del profesorado: En el post anterior respecto a esto, ya expliqué el concepto de objetividad y subjetividad a la hora de evaluar. Sin ánimo de comentar más sobre esto, añadiré que ahora lo que se lleva es evaluar ESTRICTAMENTE lo que hay en el libro, aunque lo que haya en el libro sea NADA.
Esto puede sonar muy bien, pero apesta a PIFIA.
¿Por qué?
Porque los libros están mostrando información muy fragmentada acerca de lo que es el inglés y su manejo.

Os pongo el caso del verbo "Have got" (tener), que puede negarse de dos maneras (reconocido oficialmente por libros de Gramática, como la de Sánchez Benedito, manual que lleva vigente desde principios de los ochenta hasta nuestros días): con la forma "haven't got" (usando have como auxiliar) o con la forma "don't have" (entendiendo have como un verbo más y añadiendo el auxiliar "got"). Recuerdo haber explicado eso en una de mis clases, cosa que mi alumno le comentó a su profesor para demostrarle un interés por la asignatura.
El profesor, al ver que eso no estaba en el libro, ni se lo pensó: dijo que esa forma NO existía.
Imaginaos qué risas nos echamos cuando vimos una frase negada con "don't have" en un libro de lectura al curso siguiente.

"La culpa es del Thomas Hardy ese, que no sabía escribir en inglés. Fijo que en realidad era un señor de aquí que se puso un pseudónimo para quedar bien"


Y tengo más casos; este me llegó hace unos días, con unas frases que supervisé a otro alumno. Estábamos trabajando sobre verbos modales (verbos especiales que funcionan como auxiliares). En uno de los casos nos aparece la frase: "¿Vamos a un restaurante?"
Id a cualquier libro de gramática. Podréis comprobar que TODA interrogación que se haga con este sentido (es decir, ofrecerse a hacer algo o sugerir algo), de usarse con un modal, se hará con shall.
Esa pregunta tenía un tachón rojo; en su lugar vi que ponía "Can" (verbo de habilidad, posibilidad o permiso, equivalente a nuestro "poder"), lo que quiere decir que se tachó una respuesta CORRECTA (pero usando un verbo que no aparecía en el libro) y en su lugar se puso una INCORRECTA (empleando un uso que no es que aparezca en el libro de mi alumno... es que no aparece por ninguna parte).
Cuando mi alumno preguntó al profesor acerca de esa corrección, el profesor se limitó a decir "Es que can es el verbo que estamos dando".
Y ya está. Fin de la aclaración.
A lo que digo yo: cojones, si ves que estás dando el verbo "poder", me parece muy bien; lo que no hagas es meter una pregunta que se debe hacer con otro verbo.

La misma lista de ejercicios, donde me encuentro la frase en español: "Pedro sabe trepar a los árboles, pero no habla chino".
En mi supervisión, usamos can para la primera parte de la frase ("can" como habilidad, equivaliendo aquí a "saber") y don't para la segunda (porque no se especifica si sabe o no hablar; simplemente se dice que no lo habla).
También corregida: según el profesor, la segunda va con can "porque se sobreentiende que no sabe hablarlo".

Hasta cierto punto, podríamos dar por válida la corrección... pero lo que NO tiene sentido es tildar de incorrecto lo que había puesto mi alumno. Ambas posibilidades son relativamente factibles.

A lo que digo yo entonces: ¿Ahora para hacer un ejercicio, aparte de controlar el idioma, también tenemos que tener telepatía para saber en qué coño está pensando el profesor cuando escribe una frase?


"Estoy en ello. Al parecer, en el próximo examen se obligará a usar Can como auxiliar de futuro..."
Gracias, Profesor Xavier. De no ser por sus poderes, nosotros no seríamos nada.

Mi respuesta ante este par de despropósitos (donde se corrigen cosas correctas para poner en su lugar cosas discutibles o que están directamente mal) fue decirle al crío las cosas muy claras: "Mira, tú memoriza esto para el examen de mañana, pero te digo que esto es incorrecto".

En el mismo colegio puedo hablar de la profesora que imparte inglés a la hermana de este alumno, que enseña (atentos) SU inglés. No el inglés standard, la RP pronunciation o el Método Celta de impartir clases, que son cosas aceptadas, respetables y totalmente lícitas.
No.
SU inglés. Porque ella es DIOS y está por encima del criterio de todo bicho viviente, de cualquier gramática y de cualquier nativo. No exagero en lo último: a día de hoy se que ha suspendido al menos a una nativa, dos bilingües (una de ellas, hija de una profesora de inglés nativa que lleva impartiendo clases en nuestro país más de veinte años, o sea que no es ninguna pardilla) e incluso a la hija de un compañero de departamento (que, nada más que por mitosis, algo se le debe haber pegado).
Pero como la señora imparte NIVEL, no aprueban más de tres en su clase.
Y nos tiene que parecer bien esto.

5) Cuando "aprender" en realidad es "memorizar": Una de mis mierdas favoritas y que tengo que ver más a menudo. Resulta que ahora el método molón consiste en no enseñar inglés. No si tenemos en cuenta la enseñanza de la asignatura como algo teórico con aplicación práctica: ahora el tema consiste en no impartir teoría y hacer actividades con una aplicación práctica de cero (porque no existen los términos negativos para expresar esto, que si no, ibais a flipar).
Esto consiste básicamente en coger las cancioncitas de soplapollas que he mencionado arriba y ponerlas como deberes. Sí, queridos Distópicos. Hay que memorizar canciones de guardería, que las preguntan como si fueran algo fundamental en el manejo de una segunda lengua (literalmente, me han llegado a informar de que las preguntan en clase como el que pregunta una parte del temario)
Para más inri, he llegado a ver algunos exámenes donde el contenido que hay que demostrar es lo bien que hemos memorizado frases como las que hemos visto arriba (las de los modales) o citas textuales de los tebeos que vienen en los libros.
Si alguien tiene los huevos de decirme qué utilidad tiene saber decir "Me voy a convertir en un tejado" en inglés (sacada de un libro de texto de Oxford, cuya temática son los superhéroes) os monto un pisito. Y si sois capaces de darme una explicación RACIONAL acerca de por la cual esto es más útil que enseñar a los críos a construir frases por sí mismo, hasta os pago la hipoteca.

No es de extrañar que acabemos teniendo diálogos así:
Turista: "Hello, how can I get to the bus station?"
("Hola, ¿cómo puedo llegar a la estación de autobuses?")
Chaval que ha cursado sus estudios de inglés en nuestras escuelas: "Let's save the animals!"
("¡Salvemos a los animales!")
Turista: "Aw, another weird Spanish! Fuck off!"
("¡Argh, otro español raro! ¡Anda y que te follen!")


6) El error de base o "No pasa nada si suspendes": Otra de las grandes gozadas de nuestro sistema educativo, donde el tema de repetir es mucho más laxo que antiguamente. ¿Qué conlleva esto? Pues que un chaval con errores de base en una asignatura, como el ejemplo de las tablas de multiplicar (aquí hablo también por las matemáticas, asignatura impartida por mi hermana) puede estar pasando de curso con taras académicas que se remontan a primaria. Yo mismo me he encontrado con estudiantes a los que he tenido que preparar prácticamente desde cero (estando ya en tercero y cuarto de ESO)  Imaginad la vergüenza que pasaban al principio conmigo cuando veía que no era capaz de hacer ni lo básico. Nadie en su centro educativo parecía haber detectado esos errores de base. Sencillamente le suspendían y, a la larga, acababa pasando de curso. 
Así se hace.

7) El factor "hostia hostia hostia que tenemos que ponernos al día" o "Mira lo que hace el vecino": Otro factor interesante, consistente en hacer cambios de improviso en el sistema educativo, generalmente con la "sana" intención de equipararnos a algún país que oficialmente mole más que nosotros, sin atender a que la sociedad o la cultura de ese país sea diametralmente opuesta a nuestra forma de pensar o de actuar. Partiendo de ideas tan geniales como esta, donde cualquier día intentaremos equipararnos al sistema educativo de las bacterias que encuentren sobre la superficie de Marte, nos dedicamos a modificar improvisadamente los objetivos de un año para otro, pidiendo de buenas a primeras que, si un alumno al que no se ha enseñado a hacer sus propias frases, ahora tiene que hacer redacciones completas como si fuera un bilingüe. Todo esto, claro está, ex nihilo y de un curso para otro. Sin formación previa y sin directrices específicas.
La prueba es que hasta el curso pasado no me había tocado preparar redacciones con ningún alumno y, de buenas a primeras, en todos los colegios y en todos los niveles que imparto (me refiero a primaria y ESO, porque Bachiller sí ha tenido costumbre de pedir redacciones desde siempre) se están dedicando a pedirlas.
Me pregunto qué clase de redacción te puede salir si te has pegado media vida dando los números, los colores, el presente simple y el presente continuo y te limitas a eso.

8) La motivación, esa extraña desconocida o "Yo es que estoy quemao": En estas lides se habla mucho, muchísimo de eso de motivar a los alumnos. A más de uno se le llena la boca con el tema.
Y yo me tengo que descojonar.
Aquí es cuando muchos me sueltan que yo veo las cosas muy bonitas desde fuera, que tengo que estar dentro para vivir lo que es la enseñanza, que si tal que si cual. Muchos que hablan desde SU experiencia, que parece ser la única que vale. No existe otro punto de vista diferente. Por tanto, si ellos dicen mierda, nosotros tenemos que decir amén.
Las excusas de siempre. Y como siempre, me las paso por el culo.



Ya hemos visto los factores que desmotivan a un alumno día tras día y curso tras curso en una clase. Ahora vamos a ir viendo más detalles acerca de la motivación.
Empecemos hablando de la motivación entre los profesores: no caigamos en la trampa de pensar que TODOS los profesores están quemados, o bien que aquellos que ejercen mala praxis en sus labores lo hacen debido a esa "quemazón"; esto es como todo, por un lado tenemos los que están más quemados, que paradójicamente suelen ser los que menos se quejan; y luego están los llorones, que vienen a ser los mismos que se suben al púlpito del conocimiento y que se autoprotegen diciendo que son unas víctimas de un mundo hostil que no les comprende. Esos mismos, queridos Distópicos, son lo que vienen ya cansados y quemados desde que están en prácticas. Yo mismo los he conocido: ex-compañeros de un montón de años, cuya falta de respeto hacia la carrera y la profesión dejan claro que no les debo ningún tipo de lealtad. No se la merecen.
Las cosas por su nombre.
Para mí son una VERGÜENZA.
Esos entrañables seres a los que veías sin ningún ánimo por impartir un par de clases a la semana, y que hablaban de su tarea como "la mierda esa". Como si les hubieran puesto un cepo entre las patas y les dieran descargas cada vez que iban a clase. Con esas ganas.
Tipejos que acuden al centro educativo con la máxima de "Yo vengo aquí pero paso de currar porque estoy harto; lo hago por la pasta y (con todos sus cojones, sueltan) ni siquiera eso me compensa".
Pues no, señores. La mierda esa es vuestro puto trabajo y si no os gusta tenéis dos opciones, a cual más digna: una, hacerlo del mejor modo posible, porque tenéis una RESPONSABILIDAD; dos, dedicaos a otra cosa. Y si queréis pasta, GANÁOSLA honradamente. Pero no vengáis a echar más mierda sobre el sistema educativo, que con la que ya hay tenemos de sobra.

Y no es poca.
Esa tubería azul de la derecha va directa hacia el cerebro de los genios que diseñan y aprueban nuestros constantes sistemas educativos (recordad que desde 1995 hemos tenido chorrocientas reformas y contrarreformas provenientes de ambos partidos políticos que, se llamarán de todo, pero están de acuerdo en empobrecer la educación año tras año. Curso tras curso. Y nosotros todavía pensando que unos son muy buenos y otros muy malos).
El resultado, ya lo estáis viendo.

Y si los críos andan desmotivados porque lo que se está impartiendo está hecho para subnormales, os las apañáis y os las componéis para motivarlos. Porque también forma parte de vuestro puto trabajo. Si no os gusta, ahí tenéis la puta puerta. Pedís una excedencia y dejáis de joder al prójimo. No es tan difícil de entender.

En fin, creo que si me extiendo más acabo escribiendo una Biblia, incluso para los estándares de este blog, que suele ser de los Menos Leídos de la Red... porque creo que el personal muere antes de poder terminar cualquier post.
Coñas aparte, tengo que decir como conclusión, que luego vemos nuestras noticias. Sí, esas noticias catastrofistas donde la especie hispánica es lo peor desde el disco aquel de los KISS donde se quitaron el maquillaje y grabaron una mierda tras otra. Esa clase de titulares donde se lloriquea y se patalea constantemente, diciendo que nuestro nivel educativo es de lo peor. Donde nuestros estudiantes tienen un conocimiento de inglés pésimo. Donde se nos dice que el aprendizaje de una segunda lengua es una cuenta pendiente para un chorrocientos por ciento de nuestra maltrecha sociedad.
Y si os fijáis, todo apunta hacia un único sitio.
Pensad en esto: si en una clase donde hay veinticinco alumnos, suspenden veintidós... ¿Os hacéis de quién puede ser la culpa?

Para la sociedad en que vivimos, para la opinión pública, para los docentes, para el sistema educativo y para los gañanes que recomiendan libros para cerebros de esponja como "aptos para la docencia", la culpa está clara: es de los críos, los vistan de uniforme o los vistan de civiles.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Tebeos en Vena- La JSA de Geoff Johns




Es curioso lo que son las cosas; en principio este post estaba destinado a ser otro Escupiendo Rabia más; sin embargo, habida cuenta de que me estaba repitiendo en cuanto a temática, más el hecho de que, por mucho que diga nada, la Humanidad (y, más concretamente, la sociedad española) no va a dejar de ser gilipollas del culo, he pensado que mejor cambiaba de tercio. Por tanto, va otra ración de análisis cortesía de la casa.

En el post anterior, pudisteis ser testigos del análisis (más o menos) pormenorizado que hice sobre la JSA o Sociedad de Justicia de América, desde sus orígenes hasta las últimas décadas. En este artículo, el plan es seguir avanzando a lo largo de la colección hasta concluir el volumen segundo. En futuras entregas, tendréis el tercer volumen, más la etapa final, donde concluye la colección.

Dicho esto, arrancamos.
Esta siguiente etapa tiene lugar tras la marcha de James Robinson, dejando al tándem Johns-Goyer al timón de la serie. Si bien el primero, como ya vimos, sentó las bases del regreso del grupo desde el cajón de "cosas viejunas" de DC, sus compañeros de faenas continuarán la labor sin que notemos grandes diferencias en cuanto a la calidad argumental.

Esta etapa consta de nueve arcos argumentales, con extensiones más o menos variables, abarcando un total de unos sesenta números, lo que equivaldría a alrededor de cinco años:

Juego limpio (Fair Play)
El Robo del Trueno (Stealing Thunder)
Savage Times
Los Príncipes de las Tinieblas (Princes of Darkness)
Reino Negro (Black Reign)
Lost
Black Vengeance
Mixed Signals
Ghost Stories.

Esta lista que presento arriba es la de los TPB (Trade Paper Back, o tomos recopilatorios) americanos; en España la catalogación funciona de modo diferente y las sagas más pequeñitas se van agrupando en cada uno de estos bloques, y se irán insertando además algunas aventuras independientes o spin-offs que tienen lugar entre un arco y otro. A lo largo de cada uno, iré desgranando lo que contiene.




Incluyo además una pequeña Dramatis personae para que el personal no se pierda con tanto tío enmascarado:

Centinela/Green Lantern (Alan Scott): Primer Green Lantern, fundador de la JSA y padre de los gemelos Jade y Obsidian, que tuvo de forma inesperada con la villana Espina.

Hawkman (Carter Hall): Reencarnación del faraón Khufu, también fundador de la JSA. Padre de Héctor Hall, antiguamente conocido como Silver Scarab y portador actual del Yelmo de Nabú.

Hawkgirl (Kendra Saunders): Reencarnación de Shiera Hall, esposa de Hawkman. En esta nueva vida, aparece como una joven de diecinueve años con una cantidad de problemas enorme. No termina de ver con muy buenos ojos eso de estar destinada a amar a un tipo al que acaba de conocer.

Flash (Jay Garrick): El Flash original, fundador de la JSA y mentor del grupo. De todos los miembros, es quizás el que presta más atención a los jóvenes y los recién llegados.

Wildcat (Ted Grant): Ex-campeón de los pesos pesados. Miembro de la vieja guardia de la JSA y un auténtico juerguista donde los haya. Ejerce como entrenador del grupo.

Canario Negro (Dinah Lance): Hija de la Canario Negro de la Golden Age y componente tanto de la JSA como de la JLA. Tiene una breve historia con el Doctor Medianoche.

Sand (Sanderson Hawkins): Sobrino de Dian Belmont, amante del Sandman original y antaño conocido como Sandy, el Chico Dorado. Durante mucho tiempo fue compañero de aventuras de este héroe, hasta que un experimento le confinó casi cuarenta años en un tubo de contención. Finalmente fue liberado, pero con ciertas secuelas: es un geomorfo capaz de comunicarse y manipular la esencia de la Tierra, además de poseer sueños premonitorios.

Mister Terrific (Michael Holt): Un tipo cuyo poder consiste en aprender absolutamente de todo, desde física cuántica hasta artes marciales. Antiguo dueño de su propia empresa, la cual vendió tras el accidente que acabó con la vida de su mujer y que casi causa su suicidio. Fue el Espectro el que le convenció para dedicarse a ayudar a los demás.

Doctor Medianoche (Pieter Cross): Cirujano de origen noruego, que se vio implicado en un asunto bastante feo; esto acabó costando la vida de una inocente, su vista y su licencia. Tras esto, decidió seguir los pasos del Medianoche original y se unió a la JSA, donde ejerce además como médico residente.

Doctor Destino (Héctor Hall): Hijo de Hawkman y la Hawkgirl de la Golden Age. Anteriormente conocido como el Silver Scarab del grupo Infinity, Inc., nació sin alma y murió tras convertirse en el Escarabajo de Plata. Cuando la JSA se reunió, éste nació de nuevo para llevar el Yelmo de Nabú.

Atom Smasher (Albert Rothstein): Otro componente de Infinity, Inc. Ahijado del Átomo original y nieto del villano de la Golden Age conocido como Cyclotrón, es un mutante cuyo poder reside en aumentar su tamaño hasta niveles todavía no especificados.



Star-Spangled Kid/Stargirl (Courtney Whitmore): La benjamina del grupo. Hijastra de Stripesy, miembro del All-Star Squadron original. En los primeros números de este volumen, recibe además la vara cósmica de Starman.

J.J. Thunder: Heredero por accidente del relámpago de Johnny Thunder. Posee una pluma en cuya tinta reside el genio Thunderbolt, que concede sus deseos... literalmente.

Black Adam (Teth-Adam/Theo Adam): Primer guerrero al servicio del mago Shazam y antiguo enemigo del Capitán Marvel; sus poderes derivan de seis deidades. A lo largo de este volumen se sabrá más de él.

Power Girl (Karen Starr): Kriptoniana superviviente de la Tierra-2 que fue borrada de la existencia en las Crisis en Tierras Infinitas. Dependiendo de la versión, es nieta del hechicero Arión de Atlantis. Su origen tiende a ser confuso, lo que contrasta con una personalidad altamente segura de sí misma.

Hourman (Rick Tyler): Hijo del Hourman original. Un tipo de personalidad compleja, marcada por una falta de atención por parte de su padre, así como de una terrible tendencia a las adicciones.

Capitán Marvel (Billy Batson): El discípulo más reciente del mago Shazam. Cuando no asume esta identidad es un chico de dieciséis años.




1. Juego Limpio (Fair Play) (números 26-31, según la numeración USA): Sentando las bases.

Retoma directamente lo visto en el tomo anterior. Aquí se muestra el ingreso de Black Adam en la JSA tras haber demostrado su valía al volverse contra la Sociedad de la Injusticia y unir sus fuerzas con los héroes para hacer frente a la amenaza del Onimar Synn. Esta llegada al grupo es de todo menos sencilla, y cuenta con la principal objeción de Atom Smasher, que todavía le ve como a un enemigo.
Encontramos también otros problemas dentro del grupo, como la acomodación de Hawkman, recientemente regresado de entre los muertos y su relación con la nueva Hawkgirl, la cual es un poco reacia a aceptar que éste es su "amor reencarnado". Al mismo tiempo, el Doctor Destino intenta resucitar el cuerpo de Lyta Trevor, la cual se halla inconsciente.
Una vez sentadas esas bases y planteados los conflictos iniciales (además de la lucha por el liderazgo entre un Sand Hawkins que ve su autoridad cuestionada y un Hawkman demasiado acostumbrado a ser obedecido), aparece un nuevo enemigo en acción: la misteriosa Ruleta, que secuestra a parte de los miembros del grupo y los obliga a combatir a muerte entre sí en una especie de casino para villanos.

Pese a lo ridícula que pueda resultar esta idea, hay que reconocer que está planteada de un modo bastante ágil, explotando las habilidades de los miembros precisamente para obligarlos a matar a sus compañeros: de este modo, Mr. Terrific y el Doctor Medianoche se verán forzados a participar en una versión mortal del juego del ajedrez; Black Adam y Atom Smasher tendrán que resolver sus diferencias a golpes en una arena y Sand y Hawkman deberán colaborar entre sí para rescatar a Hawkgirl.

Este arco argumental funciona básicamente como puesta en marcha de un equipo que acaba de consolidarse y que todavía no se ha acostumbrado del todo a que sus miembros colaboren entre sí. La simple idea de que éstos sean capturados con pasmosa facilidad no deja de resultar divertida, recordando levemente al malvado Arcade que conocimos en series de Marvel como Marvel Team-Up o The Uncanny X-Men.

La aventura, además, contiene una pequeña sorpresa en su viñeta final que no es más que un avance acerca de un personaje que aparecerá más adelante (o más atrás, según se mire)



2. El Robo del Trueno (Stealing Thunder) (32-38 USA): Rememorando a Johnny Thunder.

Este tomo contiene un pequeño número independiente, que conecta el arco argumental anterior con el que titula este epígrafe. En él aparecen dos viejos conocidos de la serie Batman y los Outsiders. El primero es Extorsionador, un miembro de los Amos del Desastre; la segunda, una antigua compañera de fatigas del mismo grupo que se hace llamar Nueva Ola. Como no es de extrañar, Batman se verá implicado en este asunto, colaborando con la JSA y haciendo, de paso, una valoración de lo que él piensa que son sus nuevos integrantes.
Este número termina con la unión al grupo de un personaje que será, sin duda, uno de sus principales fundamentales a lo largo de la serie.
Sí, amigos Distópicos. Hablo de Power Girl, una habitual de este blog.
Debe notarse que en la viñeta en que aparece la heroina, Star-Spangled Kid aparece con la vara cósmica de Starman. Esto es una referencia directa a la serie de James Robinson, en cuyos últimos números éste cedía el artilugio a la chica, confiando en que ésta sabría hacer buen uso de él.

El Robo del Trueno, como su nombre sugiere, está centrado en el nuevo portador de Thunderbolt, el joven Jakeem Thunder. En este arco argumental, que coincide con la marcha de Canario Negro del grupo (esto se solapa con la resurrección de su antigua pareja sentimental, Oliver Queen, alias Green Arrow), podemos ver como un Johnny Thunder, que debía estar a punto de morir a causa del Alzheimer, regresa al seno de la JSA. Nada más solicitar una reunión con Jakeem, podemos descubrir que esto no es más que una trampa: Johnny está muerto y su cuerpo lo ocupa el Ultra-Humanita.

El Ultra-Humanita es un viejo conocido de la Sociedad de la Justicia. En su día ya aparecía como uno de los villanos originales de Infiity, Inc. y, antes de eso, del Superman de Tierra-2 antes de las Crisis en Tierras Infinitas. Originalmente venía a ser como la contrapartida de Lex Luthor, pero con el paso del tiempo fue evolucionando a una especie de villano cuya mente iba desplazándose de un cuerpo a otro: la actriz Dolores Winters o una avispa gigante fueron algunos de sus huéspedes más conocidos, aunque sin duda el más frecuente es el de un gorila albino.

Nuestro amigo Ultra, nada más dejar inutilizado al pobre chaval, le roba la pluma que contiene al genio Thunderbolt, recreando el mundo a su imagen y semejanza: una especie de distopía enfermiza (pero visualmente muy atractiva y de corte futurista) en la que prácticamente todo bicho viviente con mallas forma parte de la fuerza de choque del villano. Contra este ejército sólo habrá una esperanza: un pequeño contingente de miembros de la JSA (Power Girl, Jakeem Thunder y Sand), un par de reclutados de última hora (El Capitán Marvel y la nueva Vengadora Carmesí) y un villano: Icicle. Juntos tendrán que unir sus fuerzas contra la que les espera.



JSA: All Stars- Un spin-off para adentrarnos en la personalidad y las debilidades de cada miembro del grupo.

Esta mini-serie engancha, de un modo relativamente independiente, con los acontecimientos previos (tan sólo el hecho de que vemos a Icicle y a su Sociedad de la Injusticia nos hacen pensar que lo que sucede está relacionado con lo ya visto; por lo demás, la lectura es totalmente independiente): aquí un villano que se hace llamar a sí mismo Legado ha apresado a la vieja guardia de la JSA, haciendo que sus nuevos miembros tengan que prepararse, revisando los pecados y errores de sus vidas, y así poder enfrentarse a él.



Savage Times (39-45 USA): Rememorando a los Mr. Terrific y Doctor Medianoche originales.

Este TPB recopila una serie de historias autoconclusivas que ayudan a ver el funcionamiento de la JSA como grupo, así como algunas otras en las que no hay aventuras propiamente dichas, sino que se muestran escenas de la vida cotidiana de los personajes fuera del mundo de las mallas de colores. Así, podemos descubrir algo acerca de la identidad del padre de Jakeem Thunder en "El día del padre", o explorar la relación de Hourman, recién ingresado a filas con su padre, el Hourman original (no explico cómo, ya que se suponía que éste estaba muerto a manos del villano conocido como Extant); en "Amor a golpes" descubriremos a La Bomba, un villano que se dedica a acosar sexualmente a Power Girl... con lo que ello conlleva. Esta historia, bastante más divertida de lo que aparenta, si no ha sido la idea principal que diera el pistoletazo de salida al título dedicado a la heroína... en serio, debería haberlo sido. El tono es prácticamente igual al que más adelante mostrarán Jimmy Palmiotti y Amanda Conner.
El siguiente número está dedicado a Stargirl (cambió su nombre precisamente en el JSA All-Stars) y el Capitán Marvel, que se enfrentarán al nieto de Shadower, el villano que mandó al otro barrio a la señora del Doctor Medianoche original. Crítica social acerca de la seguridad en los institutos y un pequeño avance acerca de sagas que tendrán que venir.
"La Hora Venidera es el siguiente título", que nos pone en danza de nuevo al villano Black Barax (visto anteriormente en un sueño que tuvo Sand y al que un lector no demasiado espabilado igual no le dio demasiada importancia); éste es una especie de viajero temporal embutido en una armadura, que hará que las cosas se compliquen un poco para Mr. Terrific, el Capitán Marvel y Hawkgirl: siguiendo un poco la línea de Robinson, vemos que la aventura nos llevará a encontrarnos con antiguos personajes de la Golden Age de Dc como los luchadores por la libertad o el Mr. Terrific original.
Este viaje temporal concluirá con un viaje al antiguo Egipto, donde los encuentros con otros personajes con solera continuarán: en el lado de los villanos, Vandal Savage y Metamorfo (una encarnación anterior del héroe que conocimos entre los Outsiders o la JLE); por parte de los héroes, Nabú (creador del yelmo del Doctor Destino), Khufu (primera encarnación de Hawkman), su esposa Chay-Ara (primera encarnación de Hawkgirl) y Black Adam (que en esta época se hace llamar Teth-Adam). Esta aventura pondrá de manifiesto la relación entre los dos discípulos de Shazam (Marvel y Black Adam); servirá además para empezar a mostrar un lado humano en Black Adam (haciendo de paso que el personaje resulte bastante más complejo de lo que aparenta) y para asentar relaciones en un futuro. Su conclusión enlaza directamente con la siguiente saga.



JSA/JLA: Pecados y virtudes (Virtue and Vice)- Diversión ilustrada por un gaditano llamado Carlos Pacheco.

En este volumen autoconclusivo se narra una divertidísima historia que cuenta lo que sucede cuando los dos grupos más poderosos del universo DC se reúnen para celebrar una cena de acción de gracias. Al igual que el JSA All-Stars, es de lectura independiente, aunque las alineaciones del grupo nos permiten enmarcarlo en este contexto (más o menos). Eso explica por qué en Los Principes de las Tinieblas el cuartel de la JSA tiene un aspecto diferente.
También podría enmarcarse entre los números del arco argumental anterior.



Los Príncipes de las Tinieblas (Princes of Darkness) (46-55 USA): Mordru ataca de nuevo.

Como trama secundaria, pudimos ver en el tomo anterior que el Doctor Destino había partido hacia Mundogema para buscar una solución al problema con su esposa Lyta. Mundogema, originalmente, era el entorno de la serie mágica Amatista. En esta encarnación, aparece como un lugar bastante desolado y habitado por unos seres que inspiran, como poco, una confianza muy baja.
Prueba de ello es que, nada más empezar este tomo, descubrimos que no es Héctor Hall el portador del Yelmo de Nabú: Mordru, una vez más, le ha arrebatado ese privilegio, y se enfrentará a una JSA que no sabe por donde le llueven los golpes. Para más inri, la que despierta del coma no es Lyta Hall, sino Paloma, a la que creímos ver muerta en La Caza de Extant (las explicaciones, en este tomo). Recién despierta como está, se verá forzada a unir sus fuerzas con el grupo para hacer frente al follón que tienen por delante, ya que Mordru no ataca solo: Obsidian ha regresado de... bueno, dondequiera que hubiese ido a parar cuando fue vencido en Tierra de Tinieblas, con un único propósito.
Adivinad cuál.
Pero las cosas se ponen todavía más feas: si unos números atrás conocimos a Álex Montez (primo de Yolanda Móntez, la Wildcat de Infinity, Inc.), ahora descubrimos que se había unido a la JSA en calidad de conservador de su museo para tener acceso a los diamantes negros. Éstos contienen a la criatura conocida como Eclipso, viejo enemigo del Espectro y un auténtico bastardo donde los haya. Como la cosa va de oscuridad y mala leche, al monstruo con cara de media luna le parece fenomenal eso de unirse a Mordru y a Obsidian. Juntos, no tienen otra cosa que hacer que convertir al pobre Sand en un esclavo sin mente  y liarla parda.
A lo largo de esta batalla, se unirán otros héroes como Dama Fantasma (protegida de la Dama Fantasma original), Canario Negro, el Vigilante de los Siete Soldados de la Victoria, el Rayo y muchos otros. Alan Scott se verá atacado por su propio hijo, llevándolo al borde de la muerte. Sólo la alianza entre Billy Batson (el Capitán Marvel, desprovisto de sus poderes, que no es más que un chaval), Stargirl y The Shade (al que ya vimos en Starman) podría suponer alguna esperanza.



Reino Negro (Black Reign) (56-58 y Hawkman 23-25 USA): Rememorando a Infinity, Inc, al Vengador Carmesí y a la Tornado Rojo original.

Este arco argumental hace referencia a la efusiva dimisión de Atom Smasher durante el juicio de Kobra que pudimos ver en Savage Times, justo antes de que Mordru hiciese acto de presencia. Aquí es muy notable la labor de los guionistas, que se las ha apañado para mostrar de un modo sutil, pero sin pausa, la evolución de la relación entre Atom Smasher y Black Adam, que pasan de odiarse a convertirse prácticamente en hermanos, sin que resulte forzado a lo largo de los números.
Los dos ex-miembros de la JSA han reclutado a algunas almas descarriadas como Northwind y Brainwave, Jr. (antiguos componentes, al igual que Atom Smasher, de Infinity, Inc,), Álex Móntez (que ahora controla a Eclipso) y a Némesis. Esta pandilla, harta de que los demás superhéroes los miren por encima del hombro por no ser tan "guais", deciden unirse para hacer justicia en la tierra natal de Adam, Kahndaq. Si eso implica matar a todo bicho viviente que se les ponga por delante y mearse en el código de honor del superhéroe de pro, adelante. Estos tíos no se andan con tonterías.

Mientras los miembros de la JSA se ponen de acuerdo para ir a cantarle las cuarenta a Black Adam y compañía, más historias autoconclusivas: una segunda Acción de Gracias (al año siguiente a Pecados y Virtudes), y el regreso de la misteriosa Vengadora Carmesí, que parece tener una cuenta pendiente con el viejo Wildcat. Hay también un número navideño que rescata a otro personaje de la Golden Age: la Tornado Rojo original, una señora que se ponía una olla express en la cabeza como si fuera un casco y limpiaba el barrio de escoria (ni que decir tiene que este personaje formaba parte de unas tiras cómicas de cachondeo de los años 40 y que, de algún modo, acabó por formar parte muy, muy secundaria de la JSA. Quizás alguna coña por parte de los autores de la época). La anciana pasará a engrosar las filas del grupo en calidad de ama de llaves.
Este arco argumental supone además la marcha de David Goyer, dejando a Geoff Johns a la batuta.


Lost (59-67 USA): Rememorando al Espectro, al Sandman de Kirby, al Sandman de Gaiman y al Hourman original.

Al igual que Savage Times, Lost agrupa varios números autoconclusivos o sagas cortas. En la edición española se incluye también el cruce con Crisis de Identidad.
En estos números seremos testigos del regreso de uno de los villanos con más solera de la Golden Age: Per Degaton, un viajero temporal que fue el principal detonante de la reunión del All-Star Squadron (antes de la Crisis en Tierras Infinitas) y lo que se dice un auténtico incordio de tío.
También tendremos la minisaga Redención Perdida, que nos devuelve al personaje del Espectro. Éste, como ya vimos, es una entidad que encarna la Ira de Dios, pero necesita un huésped humano para no convertirse en una bestia parda más bestia de lo que ya es. Si bien vimos en su colección que su huésped más famoso, el policía fallecido Jim Corrigan, había pasado a mejor vida (otra vez) en la macro-saga El Día del Juicio descubrimos que su siguiente huésped sería Hal Jordan, el Green Lantern de la JLA. En este tomo, el Espectro anda un poco despistado a causa de un fulano conocido como el Rey Espíritu.

El Rey Espíritu es uno de esos cabronazos que no hay manera de quitarse de encima fácilmente: en su momento fue el responsable de poseer al Flash original para que matara al primer Mr. Terrific. Ahora se dedica a levantar de la tumba a las víctimas del Espectro para torturarlo.
Esta miniserie tiene algunos detalles bastante interesantes, como la conversación entre Terrific y Medianoche acerca de la fe, o el ejercicio gráfico por rescatar a las víctimas más espectaculares de la serie del Espectro de los años setenta, como el pobre diablo que se llevó un tijeretazo gigante por el abdomen o aquel otro que fue convertido en madera para luego quedar convertido en rodajas gracias a las sierras del aserradero en que se encontraba. Destacan también algunas secuencias de flashback a manos del dibujante de la serie del Espectro de los noventa, Tom Mandrake.

El siguiente arco contenido aquí es Despertar a Sandman. Como ya vimos en la batalla contra Mordru, Sand tuvo que fusionarse con la tierra para evitar que ésta se fuese a hacer puñetas. El resultado fue que el muchacho se quedó estancado en alguna parte, sin poder salir. La única manera de hacerlo regresar, por tanto, es internándose en su mente. Para ello, se creará un grupo de rescate formado por el Flash original, Lyta Hall (reaparecida a lo largo de la batalla contra Mordru), Brainwave Jr. (en rehabilitación tras lo sucedido en Reino Negro), Stargirl y Hawkgirl. Todos irán hacia el reino del sueño para conectar su mente, mientras un segundo grupo, integrado por Cave Carson y sus Investigadores de lo Desconocido, Power Girl, Green Lantern, Wildcat, Mr. Terrific y el Hourman original tratarán de encontrar su cuerpo físico. En esta aventura encontraremos dos viejos conocidos de la serie The Sandman: Bruto y Glob. Esto no es en absoluto forzado; no olvidemos que Lyta Hall también formó parte de dicha serie durante un tiempo...
Nótese el detalle de que la indumentaria con la que aparece Sand es la misma que vimos en The Sandman para vestir a Héctor Hall (antes de convertirse en el Doctor Destino); esta indumentaria fue creada por Jack Kirby en los años setenta para recrear a un Sandman (encarnado por Garrett Sanford) que tuvo una duración bastante corta. Esto sugiere una relación bastante íntima, no sólo con la serie de Neil Gaiman, sino que además continúa la referencia que éste hace a Kirby, unificando de paso la trayectoria de los Hombres de Arena.

Fuera de Tiempo es un número que vuelve a recordarnos a Per Degaton y nos devuelve a escena al hijo del Hourman original (el segundo Hourman), del que no volvimos a saber desde quedó atrapado en un "lapso temporal" al final de Reino Negro. Eso o morir con las tripas en la mano. Encontraremos también al Hourman-androide del futuro que conocimos en las aventuras iniciales de la JSA de Robinson, Johns y Goyer, el cual ayudará enormemente en la resolución de la aventura. Hay también referencias (cómo no) a la conclusión de Hora Cero.

Más o menos al final de esta miniserie debería situarse el número que supone el cruce con Crisis de Identidad. No hay mucho que decir al respecto, ya que se limita a completar un poco el marco de esta macro-saga, poniendo de manifiesto que Mr. Terrific y el Doctor Medianoche consiguen descubrir la identidad del asesino de Sue Dibny. El dibujo es de Dave Gibbons, archifamoso por Watchmen, aunque bastante deslucido en cuanto a acabado, si se compara con esta obra.



Black Vengeance (68-75 USA): Rememorando a la JSA original al completo.

JSA/JSA es quizás la saga más importante de este TPB, y supone la reunión de antiguos y viejos miembros para seguir dándose de hostias con Per Degaton. Un viaje hacia los años cuarenta para enfrentarse con el villano temporal supone el reencuentro con personajes que, bien habían dejado la máscara, bien habían muerto en su día. La vieja guardia y la nueva ola. El legado y el futuro.
También supone un cierto acercamiento de Atom Smasher al grupo, cuya reputación se había visto bastante maltrecha después de la batalla de Kahndaq.

Los siguientes números empiezan a enlazarnos, directa o tangencialmente con lo sucedido en Crisis Infinita. A partir de aquí, el grupo empieza a desmembrarse para atender las distintas amenazas que van surgiendo a colación de esta macro-saga. También a partir de aquí, la colección regular se enlaza con su spin-off JSA: Classified, que narra aventuras en solitario de los personajes una vez se han visto obligados a separarse.

Para empezar, tenemos que la muerte del héroe conocido como Blue Beetle causa cierta impresión en la comunidad superheroica; en el caso de este grupo, tenemos que recordar que este personaje (a menudo tenido por un bufón o un héroe de segunda) era bastante amigo de Power Girl; una prueba de ello puede verse en la serie que relata el regreso de la Liga de la Justicia Internacional, a manos de Keith Giffen y J.M.DeMatteis, donde ésta recibe a Beetle y al resto de los "Supercolegas" (nuevo nombre del grupo para evitar problemas de derechos) con los brazos abiertos. La triste noticia de su asesinato vendrá comunicada por dos antiguos miembros de la JLA y la JLE: Fuego y Metarmorfo, respectivamente.
Para proseguir con el follón que se monta a escala cósmica, el Espectro vuelve a hacer de las suyas, esta vez manipulado por la nueva Eclipso (en el cuerpo de Jean Loring, ex-esposa del Átomo de la JLA). Esto supone que la JSA se dirija a Kahndaq, donde la Ira de Dios está actuando para arrebatar la magia de Black Adam en una cruzada contra lo arcano que ya se ha cobrado varias víctimas.
La guerra entre los mundos de Rann y Thanagar, otro de los puntales de esta nueva crisis, aparece mencionada escuetamente en un episodio protagonizado por los dos Green Lanterns en activo.
El Proyecto OMAC hace su particular aportación durante el juicio de Atom Smasher, mostrando un ataque sorpresa por parte de los OMACs sobre la JSA.
Villanos Unidos, el último elemento de la Crisis aparece escuetamente, en una escena anterior en la que el Sindicato del Crimen ofrecía su apoyo a Black Adam y este los mandaba alegremente a hacer gárgaras.


Mixed Signals (76-81 USA): Más sobre Thunderbolt y Mordru.

Este arco argumental nos lleva al grupo a la Roca de la Eternidad (hogar del anciano Shazam) para buscar a Héctor Hall. El método más efectivo, a la par que el más arriesgado, consiste en interrogar a Mordru, que quedó preso en sus paredes en su última batalla contra el grupo. Aquí Jakeem Thunder va a encontrarse con ciertos problemillas: al parecer, eso de hacer enfrentar a su genio Thunderbolt contra Mordru no es precisamente una gran idea, lo que implica accidentes como acabar atrapado en la quinta dimensión, hogar de los genios. Supondrá además el enfrentamiento definitivo entre el hechicero y el Doctor Destino (esta vez sin huésped humano).
El tomo concluye con una historia autoconclusiva protagonizada por Stargirl, cuyo padre reaparecerá en su vida, tras su breve paso por JSA: All-Stars.


Ghost Stories (82--87 USA): Rememorando al Superman y a la Lois Lane de la Golden Age.

La primera historia del Caballero Fantasma,a modo de prólogo, no es más que un recurso argumental para indicarnos que algo ha pasado con el universo tras la Crisis Infinita. No es de extrañar, por tanto, que Power Girl (antigua superviviente de la Tierra-2 del Multiverso original) sea la protagonista de esta historia. Nótese la aparición de una Lois Lane de edad muy avanzada y de un Superman con canas.
Aquellos que conocieron el Multiverso y presenciaron la creación del Universo Único a raíz de la primera Crisis deberían estar arqueando una ceja ahora mismito.

El resto de la saga devuelve a viejos familiares y amigos fallecidos de los héroes, que tendrán que enfrentarse a un Caballero Fantasma que, como poco, hace preguntas muy raras (véase eso de preguntar constantemente por "Wonder Woman"). Nótese también que, en un viaje que Jakeem Thunder viaja al reino de los muertos, se encuentra con "Batman", el cual se supone que está vivo...
Esta línea argumental viene complementada con otra que narra el origen del Caballero, con un tipo de trazado a lápiz coloreado por ordenador que puede asemejarse al 1602 de Marvel o a los números que más adelante dibujaría Simon Bisley para Hellblazer, bajo el sello Vértigo.

Estos números se enmarcan en la línea temporal Un Año Después, que narra los acontecimientos surgidos exactamente un año tras la Crisis Infinita y las cincuenta y dos semanas que siguen a esto (narradas en la serie 52).



Valoración personal:

En primer lugar, tengo que felicitaros si habéis sido capaces de llegar al final de este extenso post. He intentado reducir lo máximo posible más de medio centenar de cómics, procurando tocar los puntos principales de cada historia sin desvelar demasiado de la trama.

Pasando a la parte de valoración personal, como siempre, es el apartado del cual menos tenéis que fiaros: no es más que mi aportación y mi óptica, y quiero que quede claro que esto en caso alguno debería influenciar a nadie en sentido positivo o negativo.

Una vez dicho esto, me pronunciaré, diciendo que estamos ante una serie de calidad narrativa bastante compleja, donde se puede observar un profundo respeto por parte de los guionistas por las series a las que hacen referencia; los personajes resultan coherentes en base al estilo que viene impuesto por DC, sin salirse demasiado del rol que cada uno adquiere en el grupo. Sin embargo, existe cierta evolución en la relación entre éstos (me remito nuevamente al caso de Atom Smasher y Black Adam, o bien la relación entre los Halcones, que parecen algo más cercanos entre sí que al principio).

Las tramas suelen ser ágiles y no andarse con demasiadas contradicciones: si un personaje reaparece misteriosamente, por ejemplo, la explicación no tarda en aparecer, de modo que el efecto "por la cara" generalmente queda reducido. O al menos, queda bastante reducido en comparación con otras series.

Otro notable apartado son los diálogos y los monólogos: es importante resaltar el hecho de que en esta serie ya no aparecen los cuadros de texto en forma de nube para indicar lo que piensa un personaje; el autor, en lugar de eso, le cede una caja de texto y le permite ser el narrador, lo que permite la pluralidad de voces.

La temática es no menos intensa: si bien estamos ante un cómic de superhéroes "mainstream", es cierto también que no se queda estancado en los clichés y se hacen referencias a temas que deberían ser tabú en un cómic que pasa por el filtro de "estupidez para chavales", como muchos adultos tienden a emplear despectivamente ante cualquier cosa dirigida a un público por debajo de los veinte años. No en vano podemos ver cómo se mencionan hechos como la virginidad de Stargirl en la saga del Caballero Fantasma, su supuesta relación "ilícita" con el Capitán Marvel, o la crítica que mencioné arriba sobre la seguridad en los institutos americanos. Hay algún detalle sobre conciencia de género a manos de Power Girl (en el capítulo de La Bomba, por ejemplo) y en el discurso de Wonder Woman en la segunda cena de Acción de Gracias.

El apartado gráfico suele ser bastante sólido, variando poco en estilo; quizás el caso más divergente es el de Peter Snejberg (al que ya vimos en los últimos números de Starman), que aporta oscurantismo a la ambientación. Por lo general, encontramos artistas que detallan bastante las viñetas; su caso más concreto (y quizás más sobresaliente) es el de George Pérez, que se encarga de ilustrar el número referente al primer ataque del Caballero Fantasma (no es casualidad, ya que éste está relacionado con la primera Crisis, que fue obra suya).

Como único apartado negativo, mencionar que la enorme cantidad de crossovers y material adicional pueden dificultar a veces su lectura, produciendo que un lector poco experimentado con la línea DC o con esta clase de referencias cruzadas llegue a marearse un poco, o que tenga la sensación de estar perdiéndose en todo el maremágnum de cosas que están sucediendo detrás de los bastidores. La parte que corresponde a Crisis Infinita puede bastar como ejemplo que ilustre a la perfección este problema.

En resumen, una serie altamente entretenida y que plantea una premisa principal, según se infiere del trato por parte de los guionistas:
Llevar mallas y ser primo de Superman no supone que el público sea gilipollas.