domingo, 14 de abril de 2019

Escupiendo Rabia- El siglo de los soplapollas, o Cómo sodomizar y mutilar la cultura por ponerse una puta chapita




Tengo que decirlo.
El s.XXI está resultando ser una puta mierda de siglo. Ni era de la comunicación, ni de la tolerancia, ni del entendimiento, ni de la cultura global ni putas hostias. Este es un siglo dominado por soplapollas e intolerantes que nos dicen lo que tenemos que pensar, cómo tenemos que vivir, a quién amar y a quién odiar. No se salva ya ni el recuerdo de épocas pasadas porque se están encargando de emponzoñarlo y llenarlo de mierda. Los genios que viven según una ideología dictada por vete tú a saber quién y bajo unos parámetros extremistas a más no poder se están empeñando en borrar cualquier vestigio de lo que sucediera en siglos anteriores. Y si no pueden borrarlo, qué mejor que transformarlo para que las amebas que se han criado en este siglo anestesiado y sin voluntad alguna de pensamiento libre o de lucha no se incomoden en lo más mínimo.
Porque quien controla el pasado, controla el futuro.
Porque ahora lo que mola es que, si algo no nos gusta, tenemos que hacerlo desaparecer del mapa, no sea que nos vayamos a ofender o que nos entre una pataleta ideológica. Y eso es malísimo para la tensión arterial, todo el mundo lo sabe.


Ea. Asunto solucionado. Lo que no nos gusta, se tacha y se actúa como si no hubiera existido nunca.


No es que sea del todo nuevo. No al menos en lo tocante a eso de mearse en la cultura como concepto base. Allá por el s.XVIII, se intentó adaptar algunos clásicos de la literatura universal a la mentalidad de la época, cambiando los finales de las historias por unos algo más alegres. Dicha idea no prosperó y estas obras no trascendieron, de manera que las que sí fueron creadas en ese siglo (al menos, las trascendentes) acabaron por sobrevivir. Podría verse como una especie de experimento para llegar a más gente; experimento que no llegó a nada. Lógico, al fin y al cabo: consistía en despojar a una historia de su fuerza primitiva y convertirla en un sucedáneo tirando a barato. Una especie de versión light, insípida y carente de genio. Es lo que pasa cuando en vez de crear algo por uno mismo, básicamente se pone a copiar vilmente lo que hacen los demás, y encima sin apenas creatividad.
Pero no nos engañemos: hoy la cosa tiene un matiz como más siniestro, ya que las obras literarias están siendo modificadas (cuando no censuradas o abiertamente retiradas de espacios públicos o prohibidas sin ningún tipo de pudor) en base a razones ideológicas. Dicho de otro modo, los fanáticos una vez más la toman con el arte y se empeñan en destruir o invisibilizar todo aquello que no casa al cien por cien con lo que representa la bandera que enarbolan.


Ejemplo: Que alguien diga de retirar un clásico de la literatura española (y todo un retrato de la sociedad de mierda que tenemos, ya de paso, del cual podemos aprender como ejercicio de autocrítica) de las lecturas obligatorias en secundaria porque no hay representación de la diversidad racial, apenas hay paridad y las mujeres que aparecen no aparecen representadas como heroínas y porque en una de sus escenas más famosas se daña a un discapacitado visual.
Porque para qué nos vamos a fijar en lo que nos enseña la obra.
Para qué vamos a pensar que fue escrita hace SIGLOS.
Para qué vamos a quedarnos con lo bueno.
No, vamos a ir con nuestra superioridad moral del s.XXI a mearnos en ella.

Y no, que yo sepa, nadie ha dicho de retirarla aún. Pero mañana a algún imbécil redomado se le ocurrirá. Solo dadles tiempo.


Invisibilizar. Bonito palabro que no deja de ser un chiste. Un chiste que no tiene ni puta gracia, pero chiste al fin y al cabo. Y es que los primeros en hablar de "visibilizar" a su colectivo (no especifico cuál, porque se da por todas partes y en centenares de grupúsculos sociales) no tienen reparo alguno en andar invisibilizando todo aquello que no casa con su ideología, usando argumentos que rozan la demonización. ¿Os acordáis cuando los magos de Harry Potter no pronunciaban el nombre de Voldemort y usaban epítetos chorras para referirse a él, porque la sola idea de mencionarlo parecía invocarlo? Pues aquí hay algunas eminencias mentales que, en plena diarrea cerebral, optan por convencerse a sí mismos (y al resto del rebaño humano) que esas cosas que tanto odio les generan no existen solo porque no pueden verse.
El equivalente "adulto" de taparte los oídos y ponerte a cantar "LALALALA" cuando alguien dice algo que no quieres oír.


Así.


Más chiste aún si encima vemos que parece una puta revancha, cuando los mismos que hacen eso dicen haber sido invisibilizados sistemáticamente por la sociedad. En lugar de buscar un lugar para todos, se dedican a "hacerse hueco" pisoteando al prójimo y tachándolo de todo si este no está "lo bastante concienciado".

¿Digo con esto que su ideología no es válida? En absoluto, por lo que a mí respecta, las ideologías son como los culos: hay algunas que son dignas de admiración y otras que solo sirven para soltar mierda. Lo que me toca un poco los huevos de todo esto es que la gente parece creerse que por el mero hecho de tener algún tipo de ideología ya es respetable, y oye, yo por ahí como que no paso. Me cuestiono a mí mismo las veinticuatro putas horas del día, no voy a cuestionar a algo que me digan que tengo que creer por cojones.
En realidad, cuando hablo sobre ideologías, o sobre estas ideologías que pretenden reivindicar la Justicia, la Verdad Absoluta o lo que sea no es que sean más o menos acertadas en lo que dicen; lo que digo que sus medios para defenderlas son chapuceros a más no poder. Voy poniendo algún ejemplo para ilustrar esto: hace algunos años ya, creo que lo comenté, apareció un genio que, bajo la enseña de hacer más atractiva la lectura, reescribió el Quijote de Cervantes en un "español moderno", para que al lector millenial de turno no le diera un ictus al leer algo de siglos anteriores y pudiera hacerse selfies con el librito de marras en la mano. Esto puede quedar de lo más chupiguai para decir "Eh, hemos fomentado la lectura entre los jóvenes", y de paso para que tanto el que haya perpetrado esta cosa se pueda poner la medallita y el politicucho de turno que lo vende se pueda practicar sexo oral a sí mismo.
Sin caer en la cuenta de que, bajo ese pretexto de "acercar la cultura" se parte del principio de mutilarla en sí misma y ofrecerla manufacturada para que las masas se crean así que son cultas. Es algo así como si enseñas las tablas de multiplicar a la gente y luego les das calculadoras para que no tengan que hacer un cálculo mental en todo el resto de su puta vida. Sí, has acercado las matemáticas a la gente, pero les estás dando la autonomía de una ameba. No os cuento ya las risas cuando el siguiente paso sea hacer una división por dos cifras en un papel.


"¿De verdad tengo que pensar?!


Pero es que voy más lejos: me llegan noticias de estas en plan "Eh, mira qué maravilloso es el mundo" diciendo que han reescrito el Moby Dick de Melville sin usar una puta "e" en toda la novela para así (y atención a la movida) concienciar acerca de la diversidad. Porque claro, yo cojo un libro, no veo una puta E y lo primero que pienso es "Anda, mira, ya soy una persona más concienciada con la diversidad". Es una asociación de ideas tan rematadamente cojonuda que realmente me pregunto si la gente que lleva esas cosas a cabo (que oye, reescribir el tocho que es Moby Dick sin una puta "E" tiene su trabajo, no digo yo que no) realmente se piensa que con semejante barbaridad van a cambiar el mundo.
Nuevamente, se mutila una obra clásica porque alguien se ha pensado que su causa es lo bastante justa como para coger y mearse en la creación de otro. Prefiero no pensar que se les haya llegado a pasar por la cabeza que lo pueden hacer mejor que el original, porque los reyes del facsímil se piensen que ellos sí están más adaptados a estos tiempos de plexiglás y hashtags que el pobre Herman Melville.


"¿De verdad tengo que pensar una historia entera? ¿Yo solo, con lo que eso cansa?"


Y ahí seguimos. Cada puto día que pasa me encuentro que se retiran más cuentos infantiles porque no tienen conciencia de género. Cada dos por tres te sale alguien enarbolando su chapita de psiquiatra, tal y como hiciera otro psiquiatra en su día, el despreciable Fredric Wertham. Personaje despreciable, que basó su carrera profesional en inculcar sus filias y fobias en sus estudios y cuyo legado de censura, mierda, gilipolleces y de prácticas basadas en aterrorizar a la gente con el miedo a lo que se desconoce, por desgracia, perdura. Y no porque Wertham fuese un genio que trascendiese. Para mí no pasa de hijo de puta de poca monta, tan profesional como si yo mañana me pongo a operar fimosis en el garaje de mi casa, no. Su legado perdura porque la gente es gilipollas y solo necesita un motivo (aunque el motivo en el fondo sea una chorrada) para trincar sus horcas y sus antorchas y señalar al próximo que se va a llevar las hostias de la turba.

Y así puedo seguir hasta quedarme sin tripas de tanto echar bilis. Porque cada día que pasa estoy más hasta los cojones de tanto soplapollas que no sabe ni dónde tiene la puta cara, pero sí te dice lo que, según su Santísima Autoridad (y la de su Santa Polla) te tiene que gustar, y lo que tienes que odiar.



"A ver, ¿cuál es la causa de moda? ¿Esta? Pues vamos a empezar a censurar absolutamente todo aquello que no la represente. Da igual lo que cuente. Dan igual los valores que sí represente. Si no está al cien por cien con la causa de moda, será carne de boicot"


Por cierto, antes de que ningún tonto de los cojones o de esos psiquiatrillas de la Universidad de la Vida venga a decirme que no estoy de acuerdo con que la literatura deba acompañar a los tiempos que vivimos, diré (después de decirle que se vayan a tomar por culo, él y su puto juicio de valor) que no. Todo lo contrario: me parece fenomenal que se escriban historias afines a la sensibilidad de un siglo que se supone que es más tolerante o más concienciado con según qué temas. Faltaría más. Lo que me parece una putísima mierda pinchada en un palo es que no se tengan los putos cojones de escribir obras propias que, con suerte y el debido esfuerzo, perduren en el tiempo y se conviertan dentro de, cien o doscientos años en clásicos. No. Es mucho más guai aprovecharse del nombre de los ya clásicos y mearse en ellos. Coger y cagarse en la noción de contexto que acompaña a toda historia y luego tener los santísimos cojones de decir que "tales libros perpetúan según qué actitudes", cuando aquí los expertos en incultura lo primero que están haciendo es convertir el arte de la literatura en un manifiesto propagandístico.



"¡Y si no cuadra con el credo, a la hoguera!"


También me toca los cojones que hablemos de tolerancia en obras que se escribieron hace doscientos o quinientos años y para más inri las exijamos bajo amenaza de censura, pero luego no seamos mínimamente capaces de educar a nuestros propios hijos en un ambiente de tolerancia real. Y no me vengáis con payasadas: los casos de bullying, de ataques racistas, sexistas u homófobos van en aumento. Echarle la culpa a los libros es la respuesta fácil. Mucho más fácil que reconocer que nuestra sociedad, sí, esa tan chupi de piruletas donde todos nos damos abracitos por la calle y todo bicho viviente dice "Jopelines" para evitar lenguaje ofensivo, reconozca que la estamos cagando. Que no tenemos ni puta idea de enseñar valores. Que cosas como la ética o el respeto a buena parte de esta sociedad de simios se la trae al pairo.


Es un principio tan parecido a decir que los antiguos griegos, como nacieron antes de Cristo, fueron a parar al limbo (la antesala del Infierno de Dante) por no estar bautizados.
Da igual el bien que hicieran. Nacieron en una época anterior al Hijo del Hombre y eso ya es bastante pecaminoso de por sí.


Nos cuesta horrores admitir que para una enorme parte de lo que es el ser humano el fin justifica los medios. Que si tenemos que aprovecharnos de los demás, pegarles una puñalada trapera o simplemente dejarlos tirados cuando nos necesitan, simplemente porque nos beneficia a nosotros en lugar de buscar un beneficio común, lo haremos sin pestañear. Y algunos de los que nos rodean, en un afán de hijoputismo extremo, encima lo venderá como si eso fuera lo que hay que hacer. Porque eso es de listos y los que no lo hagan son gilipollas y se merecen comer mierda y que los pisoteen.
Seguro que esto lo habéis visto en miles de cuentos infantiles de esos que consideran "nocivos", ¿no?
Si lo habéis visto en Blancanieves, Caperucita Roja o Simbad el Marino avisadme, por favor, que tengo ganas de reírme un rato. Más que nada porque yo pensaba que eso nos lo iban enseñando ya conforme vamos creciendo, cuando nos vienen a dar a entender eso de que "Madurar te abre los ojos" y resulta que, para mucha gente, madurar y convertirte en un hijo de la gran puta con el calibre moral de una mierda de vaca (perdón por ofender a las pobres vacas y a lo que cagan) son conceptos que van cogidos de la mano.


"Ah, ¿que tú crees en eso de ser honesto? ¡¡¡JAJAJAJAJA PERO MIRA QUE ERES GILIPOLLAS!!!"


Centrémonos un poco en esa idea de las obras literarias con mensaje nocivo y en su reescritura. Esto me hace bastante gracia porque, no sé si lo sabéis, aunque lo he comentado mil veces. En la universidad estudié crítica literaria y una de las primeras cosas que te enseñan es precisamente a poder analizar algo desde distintos puntos de vista. A usar el pensamiento analítico para interpretar (subrayo, interpretar) una obra y poder llegar a entender los diversos matices de esta. Dicho de otro modo, no tienes ni puta idea de lo que le pasaba al autor por el melón cuando la escribió, pero oye, te puedes hacer una ligera idea... no sin antes someterla a un debate (argumentado, que parece que eso ya no se lleva) acerca de lo que unos u otros podíamos ver en algún fragmento concreto, o en la obra a un nivel algo más general.
Los censores no hacen eso: lo que hacen es inculcar su propia ideología en la obra que dicen estar leyendo y poner palabras en la boca del prójimo, hasta llegar a un resultado irreconocible. Si nos ponemos así, hasta podemos sacar interpretaciones poco políticamente correctas en una lista de la compra:

- Judías (antisemitismo)
- Pimientos rojos (anticomunismo)
- Plátanos (machismo, porque el plátano es un símbolo fálico)
- Pepinos (más fálico todavía)
- Papayas (misoginia, la papaya en algunos países es sinónimo de vagina)
- Coco (maltrato infantil. La figura del coco se usa para asustar a los niños)
- Aceitunas negras (racismo)
- Fanta (nazismo. No es coña. Buscad en vuestro navegador favorito la historia de esta marca de bebida y entenderéis a lo que me refiero)


—Pero tío, ¿qué coño te pasa?
—He visto un mensaje racista en la etiqueta de mis pantalones. ¡FUERA PANTALONES!
—¿Que has visto QUÉ?
—¡QUE TE CALLES, GILIPOLLAS,  QUE SI LO HE VISTO YO ES VERDAD!


Qué queréis que os diga: que me venga un soplapollas que se llama a sí mismo estudioso o intelectual y se ha puesto a jugar a los crucigramas con el primer libro que se le pone por delante me da asco. Tanto o más asco que aquellos que no tienen cojones ni creatividad para escribir historias propias y tienen que andar toqueteando las de otros que sí tuvieron el genio. Esos seres son los que se sientan y, erigiéndose en jueces, jurados y verdugos literarios, son los que se inventan la mitad de sus argumentos y luego se creen con el derecho de decidir lo que de debe o no se debe leer, bajo la excusa barata de que "el lector" (especialmente niños) es influenciable.
No
Me
Toquéis
Más
Los
Cojones.
Si el lector es influenciable por un libro, es porque no ha habido nadie, ni un padre, ni un profesor, ni entidad autónoma dotada de sistema nervioso que haya estado ahí para decirle que una historia tiene tal o cual tono porque fue escrito en tal o cual época, donde no había conciencia de según qué cosas. No, es más fácil convertir todo esto en una materia de encuadramiento, donde se elimina o se prohíbe todo aquello cuya existencia no podemos soportar. ¿Que la conciencia de género empezó a darse en la humanidad ya bien entrado el s.XX (y en España, terminándolo)? No importa.  Borremos cualquier puto vestigio cultural que medio quiera insinuar eso y hagamos creer a las generaciones venideras que siempre hemos creído en la igualdad de género. Así seguro que valorarán más todo el esfuerzo que se ha venido haciendo a lo largo de los últimos ciento y pico de años precisamente para que las mujeres tengan el trato que les corresponde en la sociedad, y por el que todavía se sigue luchando.


El mundo siempre fue bonito.


No nos quedemos ahí, qué coño: vamos a seguir inventándonos mierda y vamos a soltar gilipolleces como que los vikingos creían en la igualdad de género o que las brujas de la Edad Media fueron quemadas por feministas, porque claro, eso de la cultura patriarcal resulta que se lo inventó la Iglesia Católica, que alguno leyó las payasadas de Dan Brown y se creyó que eran verdad. Vamos a soltar imbecilidades crónicas sin haber cogido un puto libro de historia, pero vamos a inventárnosla para hacernos los guais, como soltar por ejemplo que Hernán Cortés y sus subalternos no dejaron vivo a un solo indígena en las Indias Occidentales (los descendientes de indígenas imagino que deben ser clones o algo sacados a partir de los restos del genocidio, digo yo. Y lo de que tengan apellidos españoles es culpa de un mago) o que los españoles tenían un comercio de esclavos negros que iban acarreando por todo el Atlántico, y que tenemos que acarrear con la responsabilidad de eso durante medio puto milenio.
Vamos, no me jodas.


—¡La historia es mentira! ¡Las crónicas que nos han llegado son falsas! ¡Los documentos, los registros, todo una patraña! ¡Nada de lo que nos han contado sucedió así de verdad!
—Em, vale, ¿puedes demostrarlo? ¿En qué te basas para negar lo que sucedió en los siglos anteriores?
—¿Basarme? ¡YO CREO EN ELLO! ¡TENGO UNA OPINIÓN! ¡Y TENGO UNA CAUSA QUE DEFENDER! ¡LA REALIDAD DEBE AMOLDARSE A ELLAS PORQUE ES MI DERECHO!



Pero es que voy más lejos con eso de la censura, porque no estoy seguro de que seamos plenamente conscientes de lo que ello está implicando día sí, día también: cuando hablamos de censura, y me importa tres mierdas bajo qué pretexto se enarbole, nos estamos poniendo en manos de vete a saber quién. Realmente no sabemos quién, ni dónde va a poner ese "quién" el límite. Lo que estamos haciendo es dejar que un puñado de imbéciles, la mayoría de ellos sin idea de historia o cultura, seguramente (porque, de tenerla, no hablaríamos de ignorantes, sino de unos concienciadísimos hijos de puta que buscan manipular a la gente), decidan por nosotros lo que podemos o no podemos leer. Dando por sentado que ciertos libros son "malignos" o "tóxicos", como el que habla del puto Necronomicón. Dándonos a entender que, si nos gustan según qué historias, nos convertiremos en simpatizantes de lo que, según ellos, éstas hacen apología.
Solo por no estar escritos en la época correcta. O mejor dicho, por estar escritos en épocas con la ideología equivocada.


Fijémonos, en cambio, cómo errores del pasado como el fanatismo, el autoritarismo, las quemas de libros o las persecuciones de artistas por "inmorales" siguen presentes en nuestra sociedad y a nadie le ha dado por borrarlas del mapa de una puta vez.
Como siempre, acabamos dejando que sean los intolerantes los que manden.


La movida ha empezado por los cuentos infantiles, que ahora son caca porque no son lo bastante inclusivos. Yo me parto el culo pensando en Esopo o Perrault (o incluso Disney, cuando estaba adaptando los guiones) diciendo en su casa, mientras escribían, "a ver, voy a escribir una historia... pero tengo que tener en cuenta a todos los colectivos que tengo apuntados en mi lista, no sea que en el s.XXI decidan que mi creatividad no vale una mierda por no acompañar al régimen ideológico dominante". Es decir, que si hasta el s.XX un autor escribía lo que le salía de los putos cojones, ahora parece que tiene que quedar bien si no quiere que todo el rebaño lo invisibilice, le haga boicot o directamente lo fusile ante las masas con un "estudio".



Hoy en nuestro blog tenemos a Christopher Marlowe.
—Señor Marlowe, entre sus obras tiene usted una llamada El Judío de Malta.
—Así es.
—¿Sabia usted que, de haberla escrito en el s.XXI usted habría sido perseguido?
—¡Vaya, qué cosas! Bueno, es que en mi época era bastante frecuente mirar a los judíos con malos ojos.
—Cierto. Fue usted un hombre de su época, sin duda.
—Como todo el mundo, supongo...
—Sí. Por cierto, si le dijera que es probable que aun habiendo escrito usted su obra en 1590, la gente del s.XXI podría plantearse prohibirla, ¿qué diría usted?
—Diría que la gente sigue siendo muy burra.
—Gracias, señor Marlowe.


Volvamos al tema de la invisibilización. Me contaba una amiga que allá por el s.XVI había pintoras muy válidas en la corte real. Pintoras que gozaron de notable reconocimiento de los críticos de la época (me puso como referente a Palomino que, al parecer, es una de las autoridades acerca del tema). Mujeres tan bien reconocidas por los reyes que éstos, se encargaban de conseguirles alojamiento y (ejem, recordemos la época) incluso marido.
Subrayemos esto: ya eran reconocidas en su época.
¿Qué sucedió? La figura de las pintoras fue sistemáticamente invisibilizada a principios del s.XX, coincidiendo precisamente con la época en que los movimientos por conseguir el voto femenino empezaron a hacerse fuertes. ¿Coincidencia? Pues lo más seguro es que no; no en vano, la forma que han tenido muchos tiranos de acabar con sus opositores ha sido precisamente la de borrar todo registro de ellos. Que las mujeres empezaran a reclamar sus derechos escoció a más de uno y más de dos en su época, y los rancios tenían que hacer algo para que las señoras se quedasen en las cocinas fregando platos.



Stalin, por ejemplo, era un verdadero experto en hacer desaparecer de la historia a todo aquel que él considerara meritorio de ello. Según la terminología de Josef el Bigotudo (uno de los hijos de puta más grandes jamás cagados por la raza humana, aunque pase un pelín de puntillas ante la opinión pública), posiblemente "meritorio de ser borrado" podría ser todo aquel que no le diera la razón hasta por la chorrada más absurda.


Regresemos al s.XXI para ver la perversidad de todo esto: en una época donde la sensibilidad hacia ciertos temas parece trocarse en hipersensibilidad, tenemos que un puñado de gente es incapaz de soportar aquello que no casa con sus ideales. La solución, por tanto, es iniciar una cruzada por erradicar todo aquello que no entra dentro de esa ideología... o que uno cree entender que no entra dentro de esa ideología, aunque a lo mejor dicho libro ni siquiera llegue a posicionarse. Pero ojo, esto se hace desde la más asquerosa cobardía: para mí no existe libro más machista que la Biblia y oye, todavía no he escuchado a ningún colectivo moderniki que pida que la erradiquen de ninguna parte por no ser lo bastante chupiguai ideológicamente. Quizás porque no hay cojones de meterse con gente tan poderosa y es mucho más fácil decir que la Caperucita era nociva o que en los Tres Cerditos no hay un solo personaje femenino.
Del mismo modo pienso que erradicar la Biblia, como erradicar o prohibir cualquier otro libro, me parece una soberana mamarrachada, para que quede claro. En todo caso, yo sería más de erradicar a los gilipollas que me vienen diciendo que la Biblia debe ser el único libro que debo leer, o a aquellos que me dicen que no debo leer Harry Potter porque incita al satanismo o que si leo cómics me voy a volver comunista o gay (diría que lo prefiero a volverme un imbécil de estos que se pasan el día ofendiditos y exigiendo censura —para los demás, por supuesto— a gritos). A esos sí los erradicaba yo, a patada limpia en el pecho al borde de un puto barranco, no a los libros.


A tomar por culo ya con los tiranos estos, joder.


La conclusión que saco de todo esto es que aquí al personal le importa tres mierdas la cultura, la historia o la literatura. Es mucho más fácil taparse los ojitos y las orejitas y pensar que aquello que se borra jamás existió para que las generaciones venideras estén más sobreprotegidas si cabe y, por tanto, sean más vulnerables a la mierda cuando la encuentren, porque la van a encontrar. Gracias a eso, se van a volver más intolerantes e intransigentes con aquello que no sea políticamente correcto y serán totalmente incapaces de leer entre líneas o de tener pensamiento crítico alguno. Una generación moldeada en un único pensamiento que escupirá a la cara, denunciará y perseguirá a disidentes.
O una generación que, a causa de tantísima represión, cuando decida romper con ella, se volverá más salvaje y violenta de lo que se podrá soportar. ¿Qué os creéis que sucede cuando prohibís cualquier alusión a sexualidad en una historia a gente joven (no, no hablo de niños. Hablo de jóvenes, que parecen estar viviendo una nueva oleada de puritanismo rancio). Pues que, a causa de esa represión, acabarán buscando la sexualidad más enfermiza que encuentren a su paso, solo como desafío a la prohibición, para escapar de la represión.
Doble moral.
Yeah, tíos, yeah.
Pero nada, vosotros a lo vuestro. Seguid prohibiendo las charlas sobre sexualidad en institutos y veréis la cantidad de Manadas que van a surgir en los próximos años. Luego tened los huevos de echarle las culpas a los videojuegos, a Caperucita Roja y en quien os salga del culo.


"Se ha descubierto que un despiadado asesino leía libros de cocina. ¡VAMOS, VECINOS, QUEMEMOS TODOS LOS LIBROS DE COCINA QUE ENCONTREMOS A NUESTRO PASO PARA EVITAR SU PERNICIOSA INFLUENCIA SOBRE NUESTROS HIJOS!"
Total, ya que estamos...


Pero oiga, aquí la censura y toda esta mierda de prohibición se hace, insisto por no sé si tercera o quinta vez (y creo que aun así habrá quien no lo pille) no solo para proteger a los pobres corderitos inocentes que por lo visto nunca tienen ni voz ni voto acerca de si algo les gusta o no; también se hace desde la bandera de la tolerancia. Se pide tolerancia y en lugar de concienciar para conseguirla, resulta más atractivo y más cool eso de imponerla a sangre y fuego, a costa de manipular y acallar a aquellos que no tienen nada que ver con lo que representan (ya no digo ni ideologías opuestas, simplemente hablo de todos aquellos que están a otras cosas. Algo así como si ahora cogemos y prohibimos, no sé, las Eddas porque no aparece nadie que represente a la raza negra, o como si retiramos Otelo porque un hombre de raza negra maltrata a su mujer... o como si cogemos y vetamos a Lorca porque en La Casa de Bernarda Alba las mujeres no tienen el suficiente trato de "sororidad" entre ellas y se putean las unas a las otras).


El señor Lorca fue un grandísimo ejemplo de lo que debería ser la literatura: una forma de oponerte al sistema. Al mundo. De gritar al mundo quién eres, lo que eres y lo que tienes que decir.
Para que el arte sea arte, un elemento de importancia es que tenga esa capacidad de remover el alma. De ofender, de decir lo que los demás callan y de ser la voz discordante frente a los cánones y las imposiciones.
Si a partir de ahora TODO lo que se escribe debe ser sometido a un código censor, vamos a encontrar que la literatura del s.XXI en adelante va a ser un compendio de remedos, libros tachados, clásicos manipulados y tergiversados y, en definitiva, propaganda de la clase más asquerosa.


La cuestión es que, si seguimos así y dejamos que los censores y todos sus chupaculos nos impongan su criterio, no quedará un puto libro sobre la faz de la tierra porque siempre se puede dar un paso más para seguir boicoteando. Ahora mismo hablamos de lo que se supone que "inculca" (yo con esto me meo, porque un libro no inculca nada si uno sabe lo que está leyendo. Os aseguro que yo podría leerme el Mein Kampf y no me entrarían ganas de invadir Polonia. ¿Por qué? Por algo que se llama "Pensamiento crítico". Si alguno nunca lo ha probado, os lo sugiero. Es la leche), pero mañana lo mismo se arremete contra la ideología del autor y libros como La Muerte de Arturo o Alicia en el país de las maravillas podrían ser retirados porque Malory fue un violador y a Lewis Carroll le molaba dibujar niños pequeños desnudos.
Podemos seguir así y podemos retirar todos los libros de Hemingway porque le gustaban los toros, o los de Camilo José Cela porque en vida era de lo más grosero hablando. Podemos erradicar de cuajo la poesía de Rubén Darío porque le pegaba a las drogas o cepillarnos la traducción de Hamlet por José María Pemán porque este se posicionó claramente con los golpistas durante la Guerra Civil.
Cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la literatura en sí, pero tío, son causas que están en boga y hay que ponerse la chapita... aunque en el fondo la causa te dé por el culo y lo único que quieras sea tu ración diaria de aplausito.


Luego nos echamos las manos a la cabeza cuando estos salen en un telediario reventando una obra de arte a martillazo limpio en un país lejano y desconocido.
Pues aquellos que pedís censura y retiradas de libros (o de películas, o de pinturas, o comics o de canciones), o fomentáis boicots públicos a artistas por cuestiones ideológicas no sois en absoluto diferentes. Ellos y vosotros sois unos putos fanáticos que os creéis que vuestra causa y lo que tengáis entre las orejas os dan derecho a ir pisoteando y destruyendo las creaciones de otros.
Así que dejad de miraros vuestro puto ombligo, bajaos de vuestro púlpito de superioridad moral e iros un rato a cagar.


Lo importante, entonces, no es ni la literatura o la historia, o la cultura en particular. Eso le importa tres mierdas a los que enarbolan el puño en alto y exigen que les quiten de la vista según qué obras. No, lo importante es que un puñado de fanáticos analfabetos puedan sentirse poderosos a costa de pisotear a los demás. A estos desgraciados les importa un huevo un puñado de libros que probablemente jamás van a leer (o, en el caso de leerlos, van a entender lo que les salga de las pelotas).
Y oye, con respecto a lo que uno entiende de cada libro... hasta ahí es respetable: cada uno hace lo que le sale de los cojones cuando lee. Por mí como si les da por masturbarse compulsivamente leyendo a Kafka porque les pongan cachondos los insectos gigantes; la putada es cuando estos mismos ignorantes empiezan a obligar a los demás a vivir como ellos. Aquí es cuando nos han jodido, pero bien, porque a partir de ahora uno ya no va a poder decir "Oye, me apetece leer esto". No. De aquí a nada, si no mandamos a cagar a este ejército de soplagaitas, vamos a tener que andar pidiendo permiso ante esos seres que se erigen en autoridad para decirnos lo que podemos o no leer. Como si ellos estuviesen por encima de nosotros, o su Santa Ideología y su forma de exponerla fuesen tan intachables que no se pueda siquiera cuestionar su superioridad moral.


Ah, ¿que tenéis una opinión?
¿Que vuestro credo es superior?
Pues bien: nadie ha pedido vuestra puta opinión.
Y algunos nos pasamos por el ojete vuestra superioridad.


Hoy se habla de "retirar" (eufemismo de censurar y vetar), pero mañana nos vendrá alguien dando un paso más diciendo que qué cojones, que para eso, que se quemen o que se prohíba su reimpresión. Algo que ya hicieron otros energúmenos hace unas cuantas décadas y que hoy decimos que son malos malísimos... pero no estamos cayendo en que cada día más nos estamos comportando de una manera igualmente fanática: pisoteando a los disidentes, mandándolos a callar, borrándolos de la historia, quemando sus libros e imponiendo por cojones y sin argumentar una ideología que, oye, puede ser muy sana, pero las formas de imponerse (que es por cojones y sin derecho a réplica alguna) apestan a mierda.


"Han retirado otro libro por no simpatizar lo bastante con el veganismo. Ellos lo llaman 'retiro', pero en realidad era una ejecución"


Una vez más, nos acercamos a un mundo distópico. Ya estábamos copiando punto por punto el mundo Orwelliano, con trazas de Huxley en eso de tener una población de niños malcriados en cuerpos de adultos que se drogan con sobredosis de desinformación. Poco a poco se va sumando el toque Bradbury, con gente boicoteando (al menos hoy, mañana igual los queman) libros para que todos pensemos menos y amemos más a la voz del que más chilla.
Y si no lo eres...
Pues va a dar igual que creas en la igualdad de género, que creas que no existen razas superiores o delincuentes por naturaleza. Va a importar muy poco que no profeses ninguna religión, o que profeses alguna. Va a dar igual que seas una persona concienciada, ecologista, amante de los animales; que ayudes a los demás, que participes en ONGs o en algún tipo de voluntariado; va a dar igual que estés en contra de maltrato de cualquier tipo, que te dé asco el acoso como concepto. Que estés concienciado de que lo que quiera que estés concienciado. De aquí a nada, si las cosas siguen igual de jodidas con eso del buen rollito por cojones por parte de aquellos que lo exigen, basta con que quieras leer algo que ellos te prohíban, o con que haya matices en lo que te quieran meter con cucharones, que serás un monstruo de la peor clase.
Fascista.
Machista.
Maltratador.
Racista.
Homófobo.
Tránsfobo.
Capitalista.
Opresor.
Machirulo.
Neonazi.
Reaccionario.


Otro ejemplo de "tolerancia". Este señor ejecuta gente por no haber manifestado la suficiente pena en el funeral de su padre.
En occidente no se llega a matar a nadie, no... pero se persigue, se boicotea, se insulta y se humilla públicamente la dignidad de aquellos que no manifiestan lo suficiente su implicación en según qué causas.
Pero, eh, que sí, que los occidentales somos democráticos y abiertos de ideas.
Y, lo más importante, no perseguimos a nadie por sus inclinaciones políticas o religiosas.
Ni por su raza.
Ni por su procedencia.
Ni por su orientación sexual.
Ni por lo que escribe.
Ni por lo que dibuja.
Ni por lo que lee.
Somos el puto ejemplo a seguir.


Señores, lo digo bien claro: leed. Leed lo que queráis. Leed si queréis, y si no, no pasa nada. Pero dejad de jodernos y de decirnos a los demás cómo tenemos que vivir o qué ideología debemos profesar. Lo digo de buenas, porque os estáis dejando en ridículo. Estáis tirando por tierra aquello que decís defender. Estáis dejando una imagen muy triste de vosotros mismos cada vez que intentáis silenciar a otros; cada vez que os meáis en la historia o que intentáis adaptar la realidad a las piruletas que tenéis en la cabeza.
Espero que entendáis lo que os digo por las buenas, pero si no las entendéis, hacedme un favor: iros a tomar por culo.

martes, 12 de marzo de 2019

Tebeos en Vena- Polémicas mamporreras una vez más, o Cómo dejar claro lo gilipollas que es más de uno




Ya lo he comentado varias veces cuando ha tocado hablar de cómics: desde que lo que son las adaptaciones de cómics y, muy particularmente, los cómics superheroicos (y más particulamente aún los cómics superheroicos mainstream tipo Marvel y DC) han saltado de un público más o menos reducido al gran público, las probabilidades de un gilipollismo masivo (conocido de forma mundial como "haters") aumentan. La cosa se ha puesto así de guapa que parece ser que Marvel o DC (especialmente la primera, que últimamente da la impresión de que hagan lo que hagan siempre se monta) no pueden estrenar una puta película sin que de buenas a primeras un puñado de soplapollas de alta gama venga a montar un cipote de aquí te espero.

Y ojo, con esto no digo que a uno le tenga que gustar por cojones una película de estas compañías. Aquí donde me veis puedo deciros alegremente que unas cuantas me parecen una soberana mierda, y hasta aquí todo bien. La guasa es cuando el personal empieza a usar, para decir que algo es mierda, los mismos argumentos por los que alaban a otras pelis del mismo palo y sin despeinarse ante el ejercicio de incoherencia. Dicho de otro modo, decir que la peli A es una puta mierda por los motivos X e Y, pero decir que esos motivos X e Y son los que dan calidad a la peli B.
Y quedarse tan panchos, oye.

Tres cuartos de lo mismo está pasando también cuando el personal empieza a cagarse de lo lindo sobre una película por motivos que, bien no tienen que ver con la película en sí, bien por motivos que ellos consideran que tienen que ver, pero solo ellos los ven. Traduzco: cuando tú ves una peli, especialmente una de acción o aventuras, como suele pasar en el caso de las pelis de superhéroes, lo normal es verla como lo que son: pelis de acción o aventuras, donde echas el rato y esperas, cruzando los dedos, que no te cuelen una fantasmada que digas "Vale, macho, aquí se os ha ido la olla". Lo que no es de recibo es empezar a meter la cucharita política en cada puto fotograma que estás viendo, hasta el punto de dar la impresión de que el que ve una peli parece saber más sobre la peli que el tío que escribió el guión. Cuando ya se tienen los santísimos cojones de soltar argumentaciones sobre (ojo, que es para flipar) la ideología del director en una peli de putos superhéroes es cuando ya dan ganas de sentarse en el váter a cagar, trincar la mierda con una bolsa de plástico, repetir la práctica una semana y buscar al Freud de poca monta y hacérsela comer, nada más que por enterado.


Al menos, mientras comen mierda, no tenemos que escuchar la que les sale por la boca.


Pero no, que aquí cualquier imbécil redomado tiene derecho a ir diciéndole a los demás lo que pueden o no pueden ver y a cagarse largo y tendido en la ideología que ellos asumen que tienen los creadores. Es cachondísimo cuando, por lo general, los que vienen dando estas lecciones ni siquiera parecen tener ni puta idea de lo que hablan: ni de cine, ni de cómics y, lo que es más triste, ni del tema que se supone que están atacando o defendiendo.

La última polémica mamporrera ha venido, cómo no, con la recién estrenada peli de la Capitana Marvel. Peli que, sin ser digna de ocho Óscars de la Academia, desde mi opinión de espectador y de lector relativamente experimentado de cómics, puedo decir que es una peli entretenida. ¿Que me ha gustado? Pues sí, yo disfruté mucho. No se me caen los anillos por admitirlo, pese a que parece que la moda es coger y putear una peli desde su trailer (o una serie, como pasó con Titans hace unos meses). ¿Digo con esto que a la gente le tiene que gustar por cojones? Para nada, si a alguien no le gusta, en su derecho está. Lo que me ha tocado los huevos y parte de mi pene a dos (o tres manos) han sido los argumentos de mierda, que empiezan a rezumar un tufillo que huele a plasta de vaca con diarrea. Voy a empezar a ir comentando algunas de las lindezas que he estado leyendo a lo largo de los últimos días y, si puedo, voy a ir añadiendo mi respuesta a ellas, porque algunas son dignas de hostia en los hocicos, aunque sean hostias sin manos. Aviso que algunas de las críticas que me he echado a la jeta contienen SPOILERS, de modo que hago aquí una clarísima ALERTA DE SPOILERS, especialmente considerando que es una peli recién estrenada, así que SI NO HABÉIS VISTO CAPITANA MARVEL Y TENÉIS INTENCIÓN DE ELLO, POR FAVOR, NO AVANCÉIS PORQUE VOY A HABLAR DE ELEMENTOS QUE REVELAN PARTES IMPORTANTES DE LA TRAMA. Si pese a ello no os importa o ya la habéis visto, pues seguid leyendo alegremente. Sentaos, pillad algo de comer y echaos unas risas, que para eso estamos.


Que mira que aviso, ¿eh?


Empezamos un poco con lo que viene siendo el argumento en sí para ir arrancando y que se entienda un poco el contexto: la historia arranca in medias res, con una moza simplemente conocida como Vers, que parece tener pesadillas tope raras. La tal Vers se despierta en un planeta de estos a lo Metrópolis que nos dicen que es Hala, la sede del Imperio Kree. Se nos deja claro que Vers además tiene unos problemas de amnesia de la leche y, aparte, parece tener algún tipo de poder del que de momento no sabemos gran cosa. Junto a ella tenemos a Jude Law, que es una especie de oficial espacial que la tiene a su cargo. Los Kree tienen una misión, consistente en ir a un planeta, capturar a un fulano con información valiosa y largarse. Hasta aquí todo bien, pero resulta que el enemigo está por allí dando vueltas. Los susodichos enemigos resultan ser los Skrulls, una raza multiforme. Total, se monta la pajarraca, como es normal, los Skrulls capturan a Vers y empiezan a bichear dentro de su cabeza para ver qué recuerdos tiene. Ven un par de cosas raras que hasta a ella la dejan con el culo torcido. Total, que entre unas y otras, Vers se escapa y acaba pegándose un hostión contra un videoclub en la Tierra.


¿Os acordáis de estos?


Resultan ser los años 90, lo que nos deja claro que esto es una precuela de la mayor parte de lo que hemos estado viendo de la línea Vengadores hasta la fecha. Aparecen, cómo no, los agentes de SHIELD, que ya se han dado cuenta de que hay una moza embutida en un mono tela de mono (valga la redundancia) dando vueltas por el barrio. La movida, resumiendo, nos lleva al Proyecto Pegaso, mencionado de forma muy muy sutil en pelis previas (es el sitio que aparece en la escena Post-Crédito de Thor, donde tienen guardado el Teseracto, y las instalaciones que aparecen al principio de la primera película de Los Vengadores), y en el primer episodio de la serie de Agentes de SHIELD, si la memoria no me falla. El susodicho lugar es una especie de base militar supersecreta en la que una tal doctora Lawson está investigando una cosa supersecreta, que parece guardar relación con los recuerdos ocultos de Vers. Dicha cosa supersecreta no es otra cosa que el Teseracto que ya habíamos visto en la primera peli del Capitán América y que había sido recogido por Howard Stark y que, como ya sabíamos, es una fuente de energía que te cagas para generar armas y motores de última generación. Esto, por supuesto, lleva a una movida de la hostia entre los Kree, los Skrull y los agentes de SHIELD. ¿Qué pasa a partir de aquí? Pajarracas de todos colores y una historia en la que unos no parecen tan buenos como pintaban (los Kree que, si ya hemos visto Guardianes de la Galaxia, tenemos claro que son unos putos cabrones) y otros no pintan como bichos tan malos (los Skrull, que en la versión cinematográfica pasan de ser otro imperio de hijos de puta a ser refugiados cósmicos).


—Que te reviento, payaso
—Me vas a reventar a mí la polla.
—No me toques los cojones, que estoy mu loco, primo.
—Anda y que te follen.


Entre unas cosas y otras vamos viendo cómo la memoria de Vers empieza a aclararse. Vamos conociendo, de paso, a Maria Rambeau, su antigua compañera en el ejército y a su hija Monica. Resulta que Vers es Carol Danvers, nacida en la Tierra y parte del Proyecto Pegaso; atacada por una nave Kree que intentaba dar con la doctora Lawson y con el motor chachipiruli que estaba diseñando. A causa del accidente, Carol se come una explosión del susodicho motor y su cuerpo serrano absorbe la energía que había en su interior, convirtiéndose ella misma en una fuente de energía en sí misma. A todo esto, a los Kree se les inflan los cojones entre el mamoneo con lo del motor, que se ve que no tienen huevos de recuperar y los Skrulls, que están dándose garbeos por el campo y que oye, que tus enemigos estén de picnic cuando estás en una misión pues como que toca la moral. Llaman a Ronan (sí, el malo de Guardianes de la Galaxia) para ver si se echa un detalle y limpia el planeta de escoria y llega un punto en que los poderes de Carol despiertan para repartir hostias como panes. Que se tiene que guantear con cabezas nucleares, pues se guantea y a tomar por culo.



"Llevo una semana muy mala, con lo de recuperar la memoria y esto, ¿vale?
Así que os lo digo muy claro: al primero que me toque el coño de mala manera LO RE-VIEN-TO"


Hasta aquí, el argumento.
Vamos con las mierdas que he leído y mis respuestas:

1. Cómo obtiene Carol Danvers sus poderes no tiene mérito alguno, porque es por accidente.
Yo: Claro, que te pique una araña radiactiva es a base de currárselo. O ser mutante, que naces ya con los poderes. Pues de Spiderman o X-Men no he oído esa queja.

2. Carol Danvers es arrogante y prepotente, lo que la convierte en insoportable.
Yo: Y Tony Stark es un chaval humilde. Batman es supersimpático con todo el mundo. Incluso el lema "Yo soy la Ley" del Juez Dredd es una bromita y en realidad no se considera superior a los demás. De esto tampoco he oído quejas.


"Soy Iron Man. Venid todos a chuparme la tranca".


3. Los agentes de SHIELD, especialmente Furia, son retratados como unos gilipollas.
Yo: Parece que no nos hemos enterado de que son los putos años 90 y Furia, al igual que todo bicho viviente, ha madurado. Tiene cierta lógica que treinta años antes no fuera el puto cabrón que es ahora y que haya perdido la inocencia a base de hostias como las que se lleva en esta peli. El hecho de que fuera un puto gato primigenio el que le sacara a Furia un ojo de un zarpazo se ha criticado tela... pero es que volvemos a lo mismo de siempre: todos pensábamos que posiblemente se lo iba a sacar un Skrull disfrazado, bien de Carol, bien de Coulson, en un acto de traición en el último momento, ¿no? (recordemos la frase aquella de "La última vez que confié en alguien perdí el ojo"). Pues no. Que igual no es la forma más épica, sí que es verdad... pero es que si nos fijamos, Marvel lleva tantísimo tiempo en la picota que, o empiezan a buscar según qué cosas imprevisibles o ya se los terminan de comer del todo los de siempre con los tuits enfurecidos.
Y aun así, también estarán diciendo que toda la peli es predecible.


O el genio de turno vendría, si Furia fuera igual de puto que en el presente, diciendo "Es que Furia es un personaje plano y no evoluciona".
Sabéis que eso pasaría con toda seguridad.


4. Todos los hombres en esta película son retratados como amebas subnormales.
Yo: Bueno, yo pensaba que Jude Law era un hombre. Lo digo porque a mí en ningún momento me ha parecido un gilipollas. Más bien me parece un puto cabrón, pero eso no lo convierte en tonto. Lo mismo puedo decir de los agentes de SHIELD, como he mencionado antes, a los que se ve como algo inexpertos en movidas cósmicas (coño, como para no estarlo) o de los soldados Kree, que tampoco me han parecido imbéciles. Ni siquiera los Skrulls me han parecido unos mentecatos en líneas generales, aunque tienen caídas algo discutibles. Pero no creo que se deba a que son hombres. Más que nada, porque los extras en las pelis de superhéroes, por lo general, tienden a aparecer como el típico fulano que se queda con cara de pasmo mientras ve como un tío verde de 3 metros está reventando un tanque. De esto tampoco suele quejarse mucho la gente, pero oye, con Capitana Marvel, a liarla.

5. El argumento de la peli es un panfleto feminazi.
Yo: Ese argumento en contra de la peli es un panfleto soplapollas. Se nos muestra a Carol como una mujer infavalorada por ser mujer, sí. Pero es que hemos visto al Capitán América infravalorado por ser escuálido, o a Spiderman infravalorado por ser un empollón y no ha pasado nada. De hecho, el mensaje que nos da Capitana Marvel es que no debemos escuchar las voces que nos dicen que no valemos para nada y debemos levantarnos cada puta vez que quieren machacarnos. En el caso concreto de ella es por ser mujer, pero yo mismo me sentí (sin ser yo mujer, que yo sepa) muy representado en esa escena concreta porque de lo que se habla realmente es de superarse cuando todos los demás nos dicen que nos quedemos en el suelo. Exactamente lo mismo que sucedía en Capitán América. Y eso a todo el mundo le pareció la polla.


Tomad nota, chavales: la Teniente O'Neil es otro panfleto feminazi, ya que estamos.


6. Brie Larson es inexpresiva.
Yo: Este es uno de los argumentos más soplapollescos que me he echado a la cara. Ya desde que sacaron el cartel promocional, los tontos de la polla de turno empezaron a quejarse de que no sonreía en los posters. La actriz cogió y empezó a subir carteles del resto de las pelis de Marvel con una sonrisa de pega para dejar claro que, si los demás tampoco sonríen en sus pósters, a ver por qué coño lo tiene que hacer ella.
Por lo que a mí respecta, no tengo nada que objetar a la actuación de Larson. Hay gente que le ha gustado más, que le ha gustado menos y no pasa nada. Parece que no nos acordamos ahora del zumbado aquel al que pusieron a hacer de Lex Luthor en Superman vs. Batman que era todo lo contrario a inexpresivo, pero llevándolo al otro extremo en la otra puta punta del universo conocido. Pues bien, aunque sí se dijo que el tío fue un error de casting, no recuerdo que se usara ese argumento como arma arrojadiza para putear a saco esa película, y mira que esa película hizo méritos uno detrás de otro para ganarse el título de "Mierda Deluxe". Y Superman vs. Batman, como película, adolece tanto de argumento como de grandes actuaciones. Pero no se lió la pajarraca que se ha liado con Capitana Marvel.

7. Los Skrulls son ridículos, son marcianos verdes que cambian de forma.
Yo: Los Skrulls fueron creados por Stan Lee allá por el año 61, siguiendo los parámetros de la sci-fi de la época. Sí, Stan Lee, el señor ese que se murió hace poco y al que muchos de vosotros venerasteis como "El mayor guionista de comics de todos los tiempos" aun sin que la mitad hubierais leído nada suyo y sin que conocierais a otros guionistas para poder decir que fuera mejor o peor que ellos. Ese señor que os parece lo puto mejor resultó haber creado a los Skrulls tal y como los habéis visto en la peli. Al menos, físicamente y en lo que a sus poderes se refiere. El tratamiento, como he mencionado arriba, es otra cosa. Así que, si eso os parece ridículo, echadle la culpa a Stan Lee. ¿O es que ahora que se ha muerto no hay cojones?



"Enga, enga, enga"


8. La Capitana Marvel es demasiado poderosa. En el cómic no era así.
Yo: Algunos parece que no se enteran de que una peli de superhéroes no es el puto comic. El MCU, como su nombre indica, es el UNIVERSO Cinematográfico de Marvel. Usando una terminología friki, es un universo diferente al que hemos leído, los que hemos leído los cómics originales. ¿Que la Capitana Marvel no es como en los cómics? ¿Hablamos de cuando Spiderman lanzaba redes por las muñecas y no usando un lanzarredes? ¿De que el Doctor Extraño porte una Gema del Infinito colgando del pescuezo en lugar de un Amuleto hechizado? ¿Queréis que hablemos de una Patrulla-X cuyos miembros originales en el cine tienen poco o nada que ver con los que la fundaron en el cómic? ¿Queréis que hablemos de un Robin propenso a la violencia gratuita en Titans y de una Starfire que no vuela, pero lanza llamaradas de fuego en lugar de descargas de energía pura?
Pero vaya, la guasa es que la mayoría no parece saber que la Capitana Marvel en el comic ha pasado por varias identidades (Ms. Marvel, Binaria, Pájaro de Guerra y finalmente la Capitana Marvel, si no se me escapa ninguna); de todas ellas, por ejemplo, la segunda era una jodida bestia parda, capaz de generar campos gravitatorios y hasta portales dimensionales,de modo que la de la peli en comparación es una cosa hasta normalita. Así que no me vengáis ahora a hablarme de los comics como si fueran las putas Tablas de la Ley, iluminados.

9. La amiga de la Capitana Marvel, cómo no, es negra. Otro ejemplo más de la parida de las cuotas y del rollito victimizador de los colectivos minoritarios.
Yo: Esto es un triple combo de machismo, racismo e ignorancia supina. Que Marie Rambeau sea negra, precisamente, obedece a la estética del comic. Tanto como os ponéis de dignos hablando de los cómics como si los hubierais parido por la punta del capullo, resulta que parece que ni os habéis enterado de que es la madre de Monica Rambeau, en los comics, la segunda Capitana Marvel, antes incluso que Carol Danvers, (cuando Monica obtuvo sus poderes, Carol estaba retirada de su vida como Ms. Marvel y poco después se convertiría en Binaria. No sería Capitana Marvel hasta bastantes años después) la cual era una afroamericana francoparlante de Nueva Orleans. O sea, que lo mismo que puteáis los poderes de Carol Danvers por no ser como los del comic (según vosotros, porque a mí en fase plena me recordaba más a Binaria que a cualquier otra, incluyendo el pelo anti-gravedad), pero respetan que un personaje sea como el del cómic y ponéis el grito en el cielo. BRAVO.


Con los pelos de Monica lo han clavado en la peli. Ole por los de casting, oiga.


Si la sacan de adulta en futuras pelis y ponen a una actriz con los mismos rizacos, lo veo.



10. Vaya jugada, estrenar la peli el día 8 de Marzo, en el día de la Mujer Trabajadora. Panfletista total.
Yo: Yo personalmente lo he visto como acto simbólico, considerando que también es la primera peli de Marvel, no solo protagonizada, sino también escrita por una mujer. En la dirección también hay una mujer, pero no de modo íntegro. Del mismo modo que se dijo expresamente en su día que Wonder Woman DEBÍA ser dirigida por una mujer y nadie se puso ni la mitad de gilipollas. A mi entender, creo que Marvel estaba en su derecho de estrenar esta película el día 8, tanto como de estrenarla en Navidad o cuando les saliese de los cojones, que para eso es su puta película. Lo que me toca los huevos de todo esto es que, a este paso, parece que ninguna película se va a poder estrenar en esa fecha sin que venga el habitual coro de soplapollas a soltar que es una maniobra panfletista.

11. La frase final de Carol, "No tengo nada que demostrarte" a Yon-Rogg es de traca.
Yo: Lo que es de traca es que, si tenemos otra pelea entre el héroe y el villano venga el personal a decir que es otra peli de superhéroes más, con pelea final, pero si se cambia la fórmula y aquí la heroína diga que no tiene el chichi para farolillos y que no está para demostrarle nada al soplapollas que la ha estado controlando como si fuera un perro con bozal también la liemos. Cuando el puto Indiana Jones se ventila de un tiro a un sarraceno que se le pone farruco con una cimitarra, todos aplaudimos y dijimos "¡Qué puto crack!", y yo el primero. Cuando Carol Danvers hace tres cuartos de lo mismo y le dice a un cabrón que la ha estado manipulando que se vaya a tomar por culo, ya tienen que salir los tontos del culo diciendo que esperaban una pelea épica. Pues qué queréis que os diga: yo estoy en la misma situación que ella y no estampo al tío contra una piedra como ella. Lo reduzco a pulpa nada más que por tocarme los cojones. Y el que esté aquí libre de haber pensado eso que tire la primera piedra.


Y ahora dadme un argumento SERIO, por favor: ¿Por qué lo de Indy os parece de puta madre y lo de la Capitana Marvel que es LO PUTO MISMO os parece absurdo?


12. Han convertido al Capitán Marvel original en una tía.
Yo: Y ha sido una jugada, una vez más, de meternos la lengua por el culo a los que habíamos leído los comics, porque dábamos por sentado que el papel de Jude Law iba a ser el de Mar-Vell. Del mismo modo que nos las prometíamos muy felices al pensar que los nuevos integrantes del MCU iban a ser los que se salvaran del pifostio de Infinity War. No sé hasta qué punto es una genialidad argumental, pero sí lo es de marketing, porque nos deja claro, tanto a lectores como a no lectores, que no podemos ir de sobrados pensando en lo que va a pasar en cada peli que se estrena. ¿Que en vez de la doctora Lawson podría haber sido el doctor Lawson? Pues a lo mejor, pero qué queréis que os diga: yo así no me esperaba que ella fuera a ser Mar-Vell (y confieso que en las etapas que he leído del Capitán Marvel original —básicamente la era de Jim Starlin— apenas se mencionaba su identidad civil. Como para acordarme) y, como sorpresa, funcionó.

13. Es otra peli más de superhéroes.
Yo: Este argumento me encanta. A ver, ¿pone Marvel en el cartel y qué coño te crees que vas a ver, alma de cántaro? ¿Cine de arte y ensayo? Vamos, no me jodas. Pese a todo, debo decir que, sin cometer ningún locurón de dejarnos a todos con el culo torcido, han ido introduciendo algunos elementos en esta peli en los que se salen del patrón habitual: por ejemplo, es una película de orígenes, pero Carol aparece ya con sus poderes y es a lo largo de la peli que nos toca ir descubriendo cómo los obtuvo y por qué perdió la memoria (cosa que alguno ha aprovechado para despotricar y decir que es un plagio de Memoria Letal. Porque claro, TODAS las putas pelis en que salga una señora sin memoria y la vaya recuperando son un plagio de Memoria Letal. Como Resident Evil, por ejemplo. Lo mismito). De todas las de Marvel Studios, por ejemplo, es la primera en desarrollarse de esa manera. Lo de no poner otra pelea entre héroe y villano más al final, por ejemplo, también es otra muestra más (o al menos, un intento, que también se agradece) de no andar repitiendo la fórmula habitual. De ahí que me tenga que partir el culo de la risa cuando el personal suelta eso sin pararse a pensar que según qué cosas intentan, con mayor o menor éxito, salirse del esquema habitual.


Por esa regla de tres, Aquaman es un remake de 1,2,3, Splash.


Y Drácula vs. Frankenstein es la precuela de Superman vs. Batman


A su vez, Superman vs. Batman es un remake de Rocky IV


¿Lo veis? Igualito igualito.



14. La música no pega ni con cola, y es otro intento de intentar ganarnos por la nostalgia.
Yo: Claro, para qué vamos a partir de la base de que el argumento en los 90 sirve como puente entre lo sucedido en pelis como Capitán América (ambientada en los 40) y los flashbacks de Ant-Man y la Avispa (situados, creo, en los 80). Vamos a ir escupiendo bilis y decir que todo es por nostalgia.
Y digo yo, de ser nostalgia, ¿cuál es el puto problema? Nos plantifican series ambientadas en los 70, como Mindhunter. En los 80 como Stranger Things o Manhunt: Unabomber. Hemos visto pelis de superhéroes, como la ya mencionada Capitán América o Watchmen, ambientadas en épocas pasadas y a nadie le ha salido la vena de odio como aquí. ¿Que salen elementos culturales de la época, como los CD-Roms o la cadena de videoclubs Blockbuster? No, si te parece los ponemos a todos navegando en Internet con Iphones táctiles. Y en cuanto a la música... a ver, señores. La saga de Guardianes de la Galaxia ha hecho exactamente lo mismo y todos callados como putas en cuaresma. En Capitana Marvel, para más inri, los títulos de los temas incluso coinciden, en algunos casos, con lo que se está viendo. Véase el criticadísimo "Come as you are" (que podríamos traducir, de forma libre, como "Muéstrate como eres") de Nirvana cuando Carol se entrevista con la Inteligencia Suprema Kree... la cual JAMÁS revela su verdadera forma. Incluso el "Just a girl" de No Doubt aparece en el momento en que los poderes de Carol se manifiestan en su máxima expresión en medio de una pelea (más, sabiendo que nadie ha dado un duro por ella por ser mujer). Sinceramente, yo ya no sé qué coño esperáis cuando venís criticando estas cosas.


El remake de It, por ejemplo, se mea en el libro: las escenas donde los protagonistas son niños están ambientadas en los 80 cuando en la novela original estaban ambientadas en los 50.
Y a todo Cristo le ha parecido de puta madre.


15. Los efectos especiales son una puta mierda.
Yo: Pues qué queréis que os diga, ni mejor ni peor que otras pelis. No se ven cosas tan putamente espectaculares como el Greenwich Village retorciéndose sobre sí mismo de Doctor Extraño, pero a cambio nos hemos pasado como dos horas y algo viendo a unos agentes Furia y Coulson rejuvenecidos como treinta años digitalmente sin que apenas nos demos cuenta. A mí llamadme conformista, pero si eso os parece una puta mierda, me parece que ya estáis llevando el tema gourmet a unos extremos que empiezan a dar puto asquito.

16. Es ridículo que Goose se coma el Teseracto. Cráneo Rojo solo lo tocó y se fue a tomar por culo durante sesenta años a la otra punta de la galaxia.
Yo: Goose es un gato, sí, pero un gato alienígena. Por lo que sabemos (que no es mucho), Goose podría ser el avatar del puto Cthulhu. Cráneo Rojo es humano. Goose no tengo ni puta idea de lo que es, pero a mí esos tentáculos me hacen pensar en un inenarrable e inefable horror cósmico que no puedo ni debo recordar. Más, considerando que los Kree mencionan explícitamente que el nivel de amenaza del bicho en cuestión es "extremadamente alto".

17. Es una peli de relleno que no aporta nada al UCM y de la cual lo único que se salva es la escena poscréditos.
Yo: Claro, porque Iron Man 2 y (especialmente) 3, Spiderman: Vuelta a Casa, Guardianes de la Galaxia 2, Thor: Ragnarok, Black Panther y las dos partes de Ant-Man (especialmente la segunda) no son pelis de relleno. Pues de ninguna de estas recuerdo que se haya dicho nada, salvando quizás Iron Man 2, que sí se ha llevado bastantes palos... cuando la que es mala con avaricia es la 3. El caso de Black Panther es la polla, porque hablamos de un personaje que ya había sido presentado en Civil War, de modo que una peli de orígenes como que quedaba redundante; con todo, de todas las que he mencionado aquí es de las más aclamadas, habiéndose incluso llevado un Óscar.
Un Óscar, vale, pero no deja de ser un pedazo de relleno que te cagas.
Y no hablo del rellenazo que me supone Spiderman: Vuelta a casa, porque ya me da la risa y todo.


Que bueno, en Thor Ragnarok al menos te reencuentran con Hulk y la escena poscréditos es quizás de las más interesantes de todo el MCU. Pero es que yo lo de Black Panther no lo entiendo. Que a ver, la peli en sí está bien (vaya, entretenida y poco más)... pero las dos únicas conexiones medio decentes que pueden encontrarse en ella son la aparición de Klaw y el reencuentro con el Soldado de Invierno.
Y tampoco son para perder la cabeza.


Diecisiete. Diecisiete gilipolleces como diecisiete putos soles para cagarse en una película a la que estaban puteando ya desde los pósters promocionales. Diecisiete argumentos mamporreros que aquí se usan como crítica, pero con otras películas se mira para otro lado o directamente se usan para entonar alabanzas (por ejemplo, lo del feminismo, que aquí ha causado que la mitad de los bocachanclas del planeta se rasguen las vestiduras, en Wonder Woman se pone por las nubes. Con dos cojones ahí). ¿Con esto estoy diciendo que es una película perfecta o que es el epítome del género superheroico? ¿Que esto te tiene que gustar por huevos? No y, por segunda vez, no.
Lo que estoy diciendo es que a Capitana Marvel podemos achacarle bastantes cosas: por ejemplo, como he mencionado arriba, el tratamiento de los Skrulls como pobres chavales cósmicos puteados por los Kree. Dicho planteamiento hace que ideas como Invasión Secreta (saga en la cual los Skrulls se infiltraban entre los superhéroes de medio mundo haciendo cosas de espías y demás) en el MCU queden un poco más lejos. Yo mismo he echado en falta más desarrollo a la parte de SHIELD donde se explicaba lo del Proyecto Pegaso; podría haber sido otro punto más de enlace con el resto del MCU, pero simplemente parece una especie de Área 51, sin mayor relevancia.
Algunos espectadores han acusado que de la infancia/juventud de Carol Danvers se cuenta lo justito y que debería haberse desarrollado más esta parte, también. Con esto tengo sentimientos encontrados, puesto que más o menos con lo que se cuenta, queda todo bastante claro... pero es que yo tengo debilidad personal por que me cuenten en detalle la historia y la psicología de un personaje, así que tampoco sé muy bien cómo posicionarme al respecto.


"Pues, qué os voy a contar... me quitaban el bocadillo en el cole, igual que a vosotros. La salvedad es que ahora tengo poderes de la hostia y al primero que me suelte media pollada le atizo tal hostia que lo pongo fino".


Estos son algunos ejemplos, porque a ver... puestos a hacer crítica, pues oye, lo suyo es tomar lo que uno cree que es mejorable y exponerlo. No hay nada de malo en eso y yo mismo lo he hecho algunas veces (cuando no me he puesto a hacer coñas abiertas con una peli que sí que no tiene por dónde cogerla); lo que no veo de recibo es coger y formar parte de un boicot, como estoy viendo que están haciendo más de uno y más de dos porque:

A) Es de Marvel, y Marvel, ahora que es Disney y está en una liga para el público general, mágicamente se ha convertido en caca.
B) Ahora parece que lo suyo es volver a la época en que Marvel y DC eran rivales y no te podían gustar las dos cosas. Ahora Marvel es caca porque alguien ha dicho que DC es guai, pese a que se han cachondeado de lo lindo con la peli de Aquaman, yo creo que encima sin haberla visto (gracias, guionistas de Big Bang Theory. Gracias a vuestro legado, nos tocará aguantar unos cuantos años a un puñado de tontos del culo que se ríen de ese personaje sin haber leído un cómic suyo en su puta vida)
C) Ahora parece que se hace una película protagonizada por una mujer y tiene que salir el intelectual del palo diciendo que es propaganda hembrista (os recuerdo que yo mismo tiendo a hacer críticas muy duras contra el feminismo radical, al que me habéis visto mil veces de decir que no reconozco siquiera como rama del feminismo, y os aseguro que no he visto toda esa mierda puñito-morado que dicen que rezuma en esta peli)
D) Ni han visto la puta peli, o bien la han visto con unos prejuicios de tres pares de cojones y se han gastado como ocho pavos y pico en ver una peli que de antemano no les iba a gustar. Que no es por nada, pero eso en mi tierra es de ser gilipollas. Es decir, una cosa es que una peli te atraiga y cuando la veas te decepcione (ejem, Iron Man 3, ejem, Spiderman: Vuelta a casa, ejem, Thor: Ragnarok, ejem, Superman vs. Batman, ejem, El Caballero Oscuro Renace... y puedo seguir), lo cual entra dentro de lo posible, y otra cosa muy diferente es ir ya con la escopeta montada y sacando punta a cualquier puta cosa que ves en una peli para berrear "¿LO VEIS? ¡YO TENÍA RAZÓN CUANDO VI EL TRAILER! ESTO ES UNA PUTA MIERDA!" Pues hijo, qué quieres que te diga: si eres el puto Nostradamus, sabías de antemano que iba a ser una mierda y has pagado la pasta de una entrada para comerte un truño es porque te ha salido de los huevos.



Mientras ahora parece que la mitad de la gente que va al cine quiere ser Brenda de Scary Movie (o sea, la tía que se ponía a dar por culo sacando mil mierdas de una película a la que realmente ni prestaba atención), yo casi que prefiero ser como los que acababan hasta los cojones de ella y se turnaban para darle de hostias.
Insisto: para dar por culo en una peli que ni quieres ver, QUE TE DEN POR CULO A TI.


Sea por el motivo que sea, parece que ya no se puede sacar una película sin que vengan los iluminados de turno a soltar una polémica mamporrera para, bien ponerse una chapa, bien para cagarse en algo que según ellos es una abominación. Pasa como cuando uno ve un cuadro de un desnudo y te aparece el clásico puritano que parece que se ha escapado de un seminario diciendo que eso de mostrar tetas y papos es inmoral. Muy bien, hijo, ya sabemos que te da asco el cuerpo. Nos hemos enterado, vaya si nos hemos enterado, que nos lo has pregonado a los cuatro vientos como si nos importara una puta mierda. Toma un Phoskito, que te lo has ganado.
Y eso se puede aplicar a cualquier mascapichas que viene ondeándote su banderita cada vez que vas a ver una puta peli. ¿Nos acordamos de cuando alguien tuvo la genial idea de boicotear Wonder Woman porque Gal Gadot es israelí? Pues así nos está luciendo el pelo, que parece que cada vez que estrenan algo que es entretenimiento tenga que venir alguien a decirnos lo que podemos o no podemos ver, o a enarbolar argumentos de mierda para lavarnos el puto cerebro.




"Recueeerdaaa... no debes ver esa peli porque lo dig... estooo, porque te transmite un mensaje nociivooo..."


"Recuerdaaa... tienes la obligación de que te guste esta peli porque yo lo dig... estooo, porque es lo coorreectoo..."



Con esto, ¿qué os digo? Pues que veáis Capitana Marvel si os da la puta gana y si no os da la puta gana pues os quedáis en vuestra puta casa o veis lo que os salga de los putos cojones. Nadie os obliga a que os guste una peli... del mismo modo que nadie tiene el derecho de obligaros a que una peli no os guste. Si a alguien no le gusta, en su derecho está de decir por qué... pero por favor, vamos a dejarnos ya de hostias, de polladas políticas, de panfletos y de postureo de chupamingas de poca monta. Tened los putos cojones de argumentar en condiciones y dejad vuestra ideología de mierda en casa.
Yo al menos os lo agradeceré.