domingo, 8 de junio de 2014

Mondo Chorra- Festival de la Carne, segunda parte: Mujerazas Edition




Y seguimos con el Festival de la Carne, que se ve que dio buenos resultados. En apenas veinticuatro horas, la Chulazo Edition de este artículo se ha convertido en lo tercero más visto de todo el mes, lo que puede considerarse todo un éxito. En este que nos concierne, como ya habréis imaginado, nos vamos a la otra cara del asunto cárnico. Es decir, si en el anterior pusimos maromazos que subieron la presión arterial de nuestras lectoras, aquí nos va a tocar hacer un repaso de las muchachas o mujerazas que cortan la respiración de nuestros Distópicos más habituales.
Distópicos... o Distópicas, porque tengo que comentar el hecho de que las lectoras de este blog se han sumado a los chicos y no se han cortado un pelo a la hora de votar a sus mozas favoritas... con lo que se rompe el tópico de que las mujeres son unas envidiosas que no soportan que haya otras mujeres guapas. Tengo que decir que mis lectoras (algo de lo cual estoy más que orgulloso, por qué no decirlo) han sido de lo más honestas a la hora de hablar de estas Mujerazas y no han tenido problema alguno en reconocer la belleza ajena.
Una vez comentada esta curiosidad, vamos a ir directos al tema, que veo que ha habido bastantes ganas de que llegue este artículo:

Mujeraza número 1. Sofía Vergara: Modelo y actriz colombiana, nacida en 1972. Probablemente la elección más clara de ambos artículos de este Festival de la Carne, siendo votada tanto por chicos como por chicas. De Sofía hay poco que decir que no hable por sí mismo. En su momento saltó a la fama mundial tras un supuesto idilio con Enrique Iglesias, para más adelante seguir trabajando en su faceta como actriz hasta llegar a su papel en la serie Modern Family. Pronto la veremos en la segunda parte de Machete, lanzando balas con el sujetador (y no, no es coña).





Mujeraza número 2. Scarlett Johansson: Actriz estadounidense, nacida en 1984. Otro de los sex-symbols más unánimes del blog, a la que llevamos viendo en la gran pantalla desde que era una mocosa. Ha pasado el tiempo desde que saliera en The Horse Whisperer y Scarlett ha crecido bastante, tanto física como profesionalmente. Es una actriz todoterreno, que lo mismo te hace una película histórica que una peli con Woody Allen o se embute en un mono de cuero ajustado para encarnar a la Viuda Negra.





Mujeraza número 3. Monica Bellucci: Se dice que Italia ha dado luz a algunas de las mujeres más guapas (o guapas y carismáticas a la vez, algo no tan común): Ornella Mutti o Sofia Loren pueden ser dos buenos ejemplos de ello. Monica Bellucci (Italia, 1964) no es menos, demostrando que, por muchos años que pasen, esta mujer no solo mantiene la belleza, sino también la elegancia y el porte.





Mujeraza número 4. Natalie Portman: Otra de las que no podían faltar. Esta actriz israelí nacida en 1981 es elegancia y sencillez a partes iguales, sin caer en el tópico de "Para estar buena tienes que tener curvas de vértigo". Hay mujeres con curvas que sí pueden resultar atractivas, y otras que aun teniéndolas pueden llegar incluso a echar para atrás. En el caso de Natalie, descubrimos que un cuerpo voluptuoso no lo es todo. Hace falta también carisma, la elegancia arriba mencionada o lo que quiera que tenga la señorita Portman y todavía no hemos llegado a definir.





Mujeraza número 5. Christina Hendricks (Actriz estadounidense, nacida en 1975): Con la señorita Hendricks sucede justo lo contrario. En una sociedad obsesionada con la delgadez (a menudo, extrema y enfermiza) y unos cánones de belleza cada vez más irreales y malsanos, Christina Hendricks se alza como bastión de un canon que recuerda a otras épocas, donde la voluptuosidad estaba mucho mejor vista hoy en día, donde se tacha (de forma despectiva) de "gordura", llegando a menospreciar a mujeres realmente impresionantes solo por no tener la talla deseada. Christina Hendricks tiene curvas, sí. Tiene pecho, sí. Y caderas, y muslos. Y nadie en sus cabales podría decir que es una mujer poco agraciada o poco carismática.




Mujeraza número 6. Kate Upton (modelo estadounidense, nacida en 1992) podría incluirse en la misma categoría que a Christina Hendricks: ambas poseen un cuerpo nada similar a ese discutible canon de belleza, más cercano a la androginia o al cuerpo de un preadolescente que a lo que hemos venido entendiendo toda la vida como una mujer de verdad. Y al igual que sucede a la actriz, la señorita Upton también ha sido lapidada por "gorda", como si por tener un cuerpo con curvas estuviese cometiendo un crimen, o como si su belleza desapareciese en el momento en que no cabe en la talla "ideal" impuesta por diseñadores y firmas de ropa. Sin embargo, y he aquí la ironía, pocos hombres (o mujeres) he conocido que nieguen lo que esta chica vale.





Mujeraza número 7. Blanca Suárez (España, 1988). Dado que soy poco seguidor de series españolas, tengo que decir que poco o nada sabía de esta actriz madrileña. Sin embargo, ha recibido algunas votaciones para participar en este artículo, lo que me ha permitido descubrirla.





Mujeraza número 8. Emma Stone (actriz estadounidense, nacida en 1988): Con la señorita Stone me ha pasado tres cuartos de lo mismo. Repasando su filmografía me doy cuenta de que no he visto absolutamente ninguna de las películas en que ha participado.





Mujeraza número 9. Emilia Clarke (actriz inglesa, nacida en 1987): He aquí otro caso similar al de Natalie Portman. No necesitas ser una sex-bomb para resultar atractiva, ni mucho menos. Es algo que se lleva dentro, como en el caso de la señorita Clarke. Igual es por esa mirada tan dulce como magnética (lo hemos visto una y mil veces aquellos que hemos seguido Game of Thrones), o por ese punto de vecina de al lado que destila, no lo sabemos ni nos importa. El caso es que Emilia Clarke rezuma encanto por los cuatro costados, y pocas pueden salir airosas publicando una foto sin maquillaje. Por eso no dudaríamos en seguir a Daenerys Targaryen allá donde nos diga.





Mujeraza número 10. Emma Watson (actriz de origen francés, nacida en 1990. Y sí, a mí también me ha sorprendido ver su lugar de nacimiento), sin embargo, nunca ha sido santo de mi devoción, ni a nivel físico ni en lo referente a lo que me transmite. Sin embargo, y como sucediera en el artículo anterior, respeto los votos que la han puesto aquí y la incluyo en esta lista confeccionada por vosotros, queridos Distópicos.






Mujeraza número 11. Anna Paquin: Otra de esas actrices a las que hemos visto crecer. Desde que debutase con The Piano, esta canadiense nacida en 1982 ha ido forjando una carrera cinematográfica discreta, pero con buena letra. La hemos visto en películas de terror como Darkness y ha encarnado (con mayor o mejor fortuna) a Pícara (uno de mis personajes de cómic femeninos favoritos de toda la vida) hasta tres veces. En la actualidad se ha dejado ver en la serie True Blood.





Mujeraza número 12. Charlize Theron: (Sudáfrica, 1975) Esta actriz nunca ha formado parte de mi elenco de iconos, pero tengo que reconocer que merece estar en esta lista, y no solo porque algún amiguete haya insistido por activa y por pasiva que la incluya aquí. Como actriz, poco malo tengo que decir. Insisto en que no es de mis favoritas, pero no es de lo peor que se ha visto en una pantalla en los últimos años. Viendo además la cantidad de "Hola, soy actriz porque estoy buena" que están surgiendo, tenemos que decir que es todo un alivio que Charlize no lleve ese rollo.






Mujeraza número 13. Laetitia Casta: En aquella época, a finales de los años noventa, en que había una especie de dicotomía dictatiorial sobre las modelos, y te tenía que gustar Cindy Crawford o Claudia Schiffer por cojones y sin rechistar, surgió Laetitia Casta. Esta modelo, nacida en Francia en 1978, surgió como un cambio de aires en la nota dominante: la modelo atlética (y posteriormente esquelética) como canon tenían un serio desafío en cuanto apareció esta curvilínea muchacha de mirada penetrante.





Mujeraza número 14. Erika Sanz: Actriz y bailarina española nacida en 1980 de la que no he sabido nunca demasiado, considerando que las series en que ha participado nunca han sido santo de mi devoción. Sin embargo, ha sido votada para formar parte de este artículo y aquí aparece reflejada.





Mujeraza número 15. Mila Kunis (Ucrania, 1983): Otra de esas actrices de una generación medio moderna de las que un servidor sabía poco o tirando a nada. Sin embargo, tomo nota de la recomendación y ya tengo pendiente ponerme a ver un día Cisne Negro. A ver si resulta tan impresionante como me habían dicho.





Mujeraza número 16. Lana del Rey: Definitivamente, ando desconectado del mundo. Lana del Rey (cantante estadounidense, nacida en 1986) es otra de esas votadas por los lectores de este blog y yo viviendo en otro planeta, porque no tenía ni idea quién era.





Mujeraza número 17. Anna Simon (presentadora y periodista española, 1982): Anna saltó a la fama hace algunos años en el programa Tonterías las Justas, presentado por Florentino Fernández, aunque ya había hecho alguna cosita previa en televisión. Desde entonces, la hemos podido ver de invitada en numerosos programas y concursos de la tele hasta haberla visto dando las campanadas en Antena 3 este último año.






Mujeraza número 18. Carla Gugino: (Actriz estadounidense, nacida en 1971) La señorita Gugino es de esas actrices que hemos visto en no pocos papeles y que, por culpa de una industria cinematográfica obsesionada solo porque recordemos los nombres que a ellos les convienen (y con los que nos bombardean constantemente), pasa por alto a otros artistas que, si bien no recaudan tanto (o bien es que no les dan tanto bombo) no tienen nada que envidiar a los que están de moda. A Carla Gugino la hemos visto en diversos papeles, como en Sin City, Watchmen o Sucker Punch.





Mujeraza número 19. Kat Dennings: (Actriz estadounidense, nacida en 1986). Kat, por su parte, es relativamente conocida por su papel en la divertida serie Two Broke Girls, aunque quizás lo es más por su trabajo en las dos entregas de Thor, convirtiéndose aquí en una secundaria cómica algo neurótica (la típica castaña con la que Marvel Studios parece obligarnos a comulgar en todas y cada una de sus películas). Quizás algún día pueda decir que tiene un personaje protagonista en alguna película con algo de éxito. De momento, seguimos esperando.





Mujeraza número 20. Lucy Pinder (modelo británica, nacida en 1983): Sabemos que en Inglaterra es costumbre que haya galerías fotográficas en según qué periódicos, como el Daily Star. Lucy Pinder, precisamente se dio a conocer en esta publicación, pasando a convertirse en una de las modelos más cotizadas por revistas como Nuts o Maxim.




Mujeraza número 21. Anne Hathaway (actriz estadounidense, nacida en 1982): Nunca deja de resultarme algo gracioso (como curiosidad, no como objeto de burla) que en Hollywood exista una actriz cuyo nombre coincide con el de la esposa del mayor dramaturgo de la lengua anglosajona y uno de los más importantes de toda la historia de la literatura. Anne, conocida hasta la saciedad por sus papeles en películas Disney de dudoso respeto hacia la inteligencia de sus espectadores, ha ido evolucionando con el paso de los años. Poco a poco, se ha ido esforzando por alejarse de esa imagen de "Niña Disney" que parece convertir a todas las que la portan, bien en repollos, bien en criajas rebeldes que se despelotan y toman drogas para parecer más malotas. Anne no ha pasado ni por lo uno ni por lo otro, peleando muy duro para ser respetada como actriz.



Y con esto, concluye el repaso acerca de las mozas que han sido votadas por lectores de ambos sexos en este blog. Algunas votaciones minoritarias, por razones de extensión, han tenido que quedarse fuera; es por ello por lo que he decidido dejar la lista en veintiuna, tal y como sucediera en el artículo anterior. Con todo, hay que decir que el buen gusto de mis lectores no deja de sorprenderme.

domingo, 1 de junio de 2014

Mondo Chorra- Festival de la Carne, primera parte: Chulazos Edition




No hace mucho salió, en una de esas conversaciones que empiezas de (medio) normal y acabas desbarrando a lo bestia, el comentario de chulazos y pericas que nos ponen becerros a unos y a otros. Fíjate tú con la tontería y el cachondeo, que se me ocurrió decir "Pues como sigamos así un día voy a escribir un post sobre gente que nos sube los niveles de dopamina". La coña, como no puede ser menos entre colegas, que te siguen las burradas y las cosas de cachondeo a una velocidad de pasmo, no tardó en secundarse. Va y se me ocurre hacer un sondeo entre mis lectores para ver qué es lo que pone burrete al personal. Sin exageraros, en menos de una hora, me aparece una interminable lista de nombres. La inmensa mayoría, para mi sorpresa, sugeridos por mis lectoras. La sorpresa viene, entendedme, no por el hecho de que me lo sugieran (contaba con ello); es más bien por el hecho de que mis colaboradores varones debían tener un mal día hormonalmente hablando o porque tanto nombre de chulazo con colchoneta por abdominales los dejó completamente cohibidos y apenas fueron capaces de equipararse siquiera a la marea que asoló mi muro en un rato: con deciros que la proporción entre sugerencias hechas por lectoras femeninas frente a lectores femeninos ha sido de más o menos diez a uno.
En fin, que como uno agradece el feedback, me pareció que una buena forma de agradecer a todos aquellos lectores que habéis estado soportando las salvajadas de este blog es precisamente haciéndoos un homenaje con lo que, en el fondo, le gusta a todo el mundo, que es alegrarse la vista con carne en condiciones óptimas. Este post, como no podía ser menos, está dedicado a las señoritas, con material referente a las recomendaciones que aparecieron en el sondeo.
Señoritas distópicas, va por ustedes.
Disfruten.

Chulazo Número 1: Gerard Butler. Actor escocés nacido en 1969, conocido especialmente por su papel como Leonidas en la adaptación cinematográfica de 300 y El Fantasma de la Ópera.



Chulazo Número 2: Jorge Fernández (España, 1972). Presentador de televisión y, anteriormente, Mister España 1999. La gran sorpresa de este post, tras haber sido votado numerosas veces por las lectoras.



Chulazo Número 3: Jared Leto. Cantante y actor estadounidense, nacido en 1971. Jared combina su faceta como actor (lo conocimos en películas como El Club de la Lucha o Mr. Nobody) con la de cantante del grupo 20 Seconds to Mars. Aquellas fans de él probablemente pierdan el sueño con el video musical de su canción "Hurricane", que cuenta con unas escenas (si tenéis suerte de encontrar la versión sin censura) más que tórridas.



Chulazo Número 4: Sean Bean. Actor británico, nacido en 1959. Sean es conocido por haber hecho infinidad de películas, aunque es más conocido aún por morir en la mitad de ellas, habiendo sido tiroteado (por al menos tres tipos de armas de fuego), decapitado, asaetado, reventado en una explosión y unas cuantas más. Sin embargo, ha sobrevivido en papeles como en Troya, donde hacía (ejem) de Ulises (aquellos que conozcáis la historia original u os suene La Odisea seguro que os estaréis partiendo el pecho de la risa). Uno de sus papeles más famosos en los tiempos más recientes es el de Ned Stark en la serie Juego de Tronos.



Chulazo Número 5: David Tennant. Actor escocés, nacido en 1971. David tenía que salir en este post, os lo juro. Si no lo llego a incluir o me llego a olvidar de él en la lista de votaciones, probablemente una (o más de una) persona me habría escrito para manifestar su desacuerdo y no habría parado de bombardearme hasta que la cara de uno de los más célebres Doctores en su etapa moderna apareciese por aquí. Aparte de en Doctor Who, Tennant ha llevado a cabo otros papeles, como uno más o menos menor en Harry Potter, la serie Broadchurch y también le zurra al teatro.



Chulazo Número 6: Hugh Jackman (Australia, 1968). Otro de los que no podían faltar, si hacemos caso a la votación popular previa a este artículo. Hugh necesita poca presentación: ha hecho unas cuantas pelis, pero es su papel como Lobezno el que lo ha catapultado a la fama. En breve volverá a meterse en el pellejo del mutante canadiense en Days of Future Past. A ver qué hace.



Chulazo Número 7: Tom Hiddlestone (Reino Unido, 1981). Seguimos con actores que se han dado a conocer ante el gran público con papeles basados en cómics. En este caso, pasamos de héroes a villanos, donde Tom encarna a Loki en las dos películas de Thor que se han estrenado hasta la fecha, así como en The Avengers.





Chulazo Número 8: Richard Armitage. (Reino Unido, 1971). Otro actor que supone una sorpresa en este artículo, ya que personalmente no tenía ni la menor idea de quién es este tipo. La explicación es que no he visto The Hobbit ni la nueva versión de North And South.



Chulazo Número 9: Aidan Turner. Actor irlandés nacido en 1983, al que tampoco conocía de nada. Aidan es conocido por sus papeles en series como Being Human o The Hobbit.



Chulazo Número 10: Alexander Skarsgard (Suecia, 1976). Otro actor, conocido por su papel en True Blood y por peliculones como Battleship (notad mi ironía al escribir esto último, por favor). También se le pudo ver en el remake de Straw Dogs y, por lo visto, aparecerá en la próxima versión de Tarzán.



Chulazo Número 11: James Purefoy (Reino Unido, 1964). A este actor sí lo conocía, pese a no haber visto la serie Rome. Aparte de ese papel que le dio a conocer ante el gran público, lo hemos podido ver en series como The Following y en películas como Destino de Caballero (o eso pone en la Wikipedia. Vi esa peli en el cine y me pareció una putísima mierda, así que si salió ahí, mi memoria lo borró en un acceso de amnesia postraumática), Solomon Kane o John Carter. También hace pelis algo más seriotas, como Vanity Fair o Mansfield Park.



Chulazo Número 12: Nikolaj Coster-Waldau. Actor de origen danés, nacido en 1970, al que la mayoría de los seguidores de Game of Thrones conocemos por su papel como Jaime Lannister. También se le ha visto en pelis como Black Hawk, Derribado, Kingdom of Heaven y, más recientemente, en la sobrevalorada Mamá.



Chulazo Número 13: Dennis Schunke. Cantante alemán, nacido en 1980. Otro de los que no tenía ni zorra de quién era... o no por el nombre, al menos. Schunke fundó en 2006 la curiosa banda Van Canto, que se dio a conocer por hacer versiones a capella y en plan coro de temazos del heavy metal de toda la vida.



Chulazo Número 14: Ian Somerhalder. Actor estadounidense, nacido en 1978. A este sí que lo conocía, aunque no por el nombre. Aquellos que nos tragamos la serie Lost, sin duda que lo recordaremos por su papel como Boone Carlyle. Ha aparecido también en CSI, Law and Order y Smallville. Sin embargo, su trabajo más reciente y que le está devolviendo a un plano algo menos secundario es en The Vampire Diaries.



Chulazo Número 15: Richard Kruspe. Músico alemán, nacido en 1967. Richard formó parte de la antológica banda alemana Rammstein, para luego separarse y ponerse al frente de Emigrate.



Chulazo Número 16: Benedict Cumberbatch (Reino Unido, 1976). Otro actor, al igual que Tennant, que si no aparece en este artículo habría supuesto mi inmediata puesta en búsqueda y captura y posterior ejecución a collejas. Personalmente, como hombre, me cuesta un poco entender el boom que este muchacho ha provocado, pero se respeta igualmente. A Benedict lo hemos podido ver recientemente en Star Trek: Into Darkness, aunque se dio a conocer por su papel en la adaptación (británica) más reciente del personaje Sherlock Holmes.



Chulazo Número 17: Jon Bon Jovi. Músico estadounidense nacido en 1962. Es hora de tirar de nostalgia y recordar que esto del chulazo no es un concepto moderno. Bon Jovi era hace varias décadas conocido por forrar las carpetas de unas pocas adolescentes a lo largo y ancho del planeta. Muchos jebis de entonces acusaron su aspecto de guaperillas (ochentero y con los pelos cardados, pero guaperillas al fin y al cabo) para atacar su sexualidad (algo bastante típico) y decir que sus canciones eran putas cagadas una detrás de otra. Curiosamente, este pavo ha sabido reinventarse a sí mismo de vez en cuando y hoy en día parece obtener bastante más respeto del que tenía cuando empezó. No hace mucho recibió aplauso generalizado por poner a Justin Bieber en su sitio y dar conciertos sin cobrar en países donde la crisis está azotando severamente.





Chulazo Número 18: Michael Fassbender. Actor y productor de origen alemán, nacido en 1977. Quizás el claro ejemplo de que puedes ser un guaperas y ser un actor como la copa de un pino (tal y como le pasa, en mi opiníon, a Brad Pitt, al que me extraña que ninguna de mis lectoras haya votado, por cierto). Fassbender es de estos actores que son completos y versátiles, y lo mismo te hace de soldado en Inglorious Basterds que de Magneto en X-Men First Class. También le endiña a cine algo más independiente, como en Shame o argumentos con más solera y tradición como Jane Eyre.



Chulazo Número 19: Taylor Kitsch. Actor y modelo canadiense nacido en 1981. Viendo un poco su trayectoria, supongo que es evidente que este muchacho aparezca en este artículo. Taylor ha aparecido en películas como X-Men Origins: Wolverine, Battleship y John Carter, compartiendo cartel con algunos de los chulazos previamente mencionados.



Chulazo Número 20: Roy Khan (Noruega, 1970). Cantante de la banda Kamelot desde la marcha de Mark Vanderbilt en 1998 hasta que decidiera abandonarla en 2011. En la actualidad no forma parte del mundo de la música y parece llevar una vida tranquila y feliz junto a su familia.



Chulazo Número 21: Matt Smith (Reino Unido, 1982). Matt, al igual que Cumberbatch, es otro de esos actores que sigo sin entender por qué causan tal revuelo entre las señoritas... pero que lo causan igualmente. Imagino que más que otra cosa, debe deberse a un carisma especial o algo así. En cualquier caso, le sucede exactamente lo mismo que a Tennant: que, si no lo añado en este artículo, puedo morir de una forma lenta y muy dolorosa. A este muchacho lo hemos podido ver como una de las encarnaciones más modernas del Doctor (la undécima, concretamente, si no nos ponemos melindrosos con las cosas vistas en especiales y demás) en Doctor Who.



Y esto, queridos amigos Distópicos (o tal vez debería decir Distópicas, porque queda claro a qué público va dirigido este artículo) es todo en lo referente a los chulazos más votados por el público de este blog. A lo largo de los próximos días, iremos redactando el artículo dedicado a nuestros lectores varones, con más carne de la buena en este festival. Porque no todo va a ser seriedad, ni crítica social, ni hostias en vinagre. A veces trae más cuenta echar un buen rato, alegrarse la vista y recordar que somos humanos.




miércoles, 21 de mayo de 2014

Mondo Chorra- Marginados que marginan o Raros que se creen superiores solo por ser raros



Hace cosa de un par de días andaba yo debatiendo con unas amigas y colaboradoras ocasionales de este blog, cuando surgió el tema de la actitud del friki de a pie hoy en día y en cómo ha evolucionado el asunto desde aquellos tiempos prehistóricos en los que la palabra friki ni se usaba. Hablo de esa época oscura y siniestra donde no te bajabas los discos de los Judas Priest, sino que te los pasaba un colega en una cinta de noventa minutos y tú te los grababas en una tarde. Esa época en que aquellos que nos gustaban los cómics eramos dos o tres y como mucho hablábamos del tema, pero ni hacíamos quedadas comiqueras, ni acudíamos a eventos disfrazados de conejos de colores. Nos juntábamos con coyotes de muy distinto pelaje y no nos causaba ningún trauma tener a varios colegas hablando de fútbol entre ellos. Como digo, otros tiempos.

Que las cosas sean diferentes hoy (otra generación, otro contexto social, otras circunstancias) no implica en absoluto progreso. No en el caso de los frikis (a los que en nuestra época simplemente se les llamaba "raros"), al menos. Si nos ponemos a pensar, hoy en día el ser friki es un fenómeno más o menos extendido. Si antes había un raro por clase como mucho (en mi instituto, cuna del movimiento previo que daría nombre a los canis y otras variantes de la época bakalaera de los años noventa, ni eso), hoy en día es rara la clase que no tiene su grupo oficial de frikis. Sus "comunidades", si queremos usar un término pijo y posmoderno. Grupúsculos que parecen autoalimentarse a sí mismos, en sus historias y sin meterse en las de los demás... algo que, en cierto modo podría ser progresista, ya que podría tratarse de una especie de "normalización" del "rarismo", y además de forma pacífica.
Hasta aquí, la teoría.

Que la ratio de frikis en una clase haya aumentado, amiguetes Distópicos, no tiene nada que ver con que eso se normalice; de hecho, en muchos, muchísimos casos (hablo por mi experiencia trabajando como docente en prácticas en un instituto durante una temporada) nos damos cuenta de que es justo al contrario: más que normalización, más bien hablaríamos de automarginación. Hay más, sí, pero la relación que pueden tener con otros grupúsculos es escasa o nula en muchos casos. Más, pero no necesariamente más integrados.

La respuesta a este fenómeno se da en el momento en que entras en contacto con algunos de ellos y ves su actitud: si bien hasta hace algunos años el raro era ese al que la gente miraba... bueno, lo miraban raro, ahora la cosa se ha convertido en algo mutuo: la gente mira raro al raro, pero es que el raro hace lo propio con la gente. Más allá, se junta con otros raros y se produce una especie de "comunidad de odio al mundo", al que se dedican a tratar exactamente de la misma forma que el mundo les trata a ellos, lo que no los convierte en absoluto en mejores a aquellos que desprecian.


"Sí que soy mejor. Yo conocía la saga de Materia Oscura mucho antes de que hicieran la mierda esa de La Brújula Dorada. Me jode que la gente no supiese que había un libro antes. Son indignos".


Este caso tiene además un agravante concreto en el caso de los frikis y otros colectivos que van de "marginados" por la vida (se sienten marginados, pero a menudo lo que pasa es que sencillamente es que la gente va a lo suyo y no les presta la atención que ellos implícitamente demandan), y es que el friki que tiene esta actitud (porque de todo tiene que haber, y estos de los que hablo no son todos) se pasa todo el puto día presumiendo de lo especial que es. De lo diferente que es de ese mundo gris no-friki. De lo mejor y superior que se siente por (por poner un ejemplo) reconocer a los diferentes actores que han encarnado al Doctor en Doctor Who o por haberse leído El Juego de Ender mucho antes de que sacaran la película. En definitiva, de tener que andar demostrando algo constantemente a los demás. Es ese sentimiento de autodeterminación exagerada y forzada lo que no recuerdo haber vivido en la generación previa, donde el "raro" iba a su rollo y, en mayor o menor medida, se relacionaba con el entorno que no compartía sus gustos para medio sobrevivir u optaba por morirse de asco en el ostracismo.

Hoy en día, si lo pensamos, tendemos a la sociedad gregaria: para sobrevivir ya no tienes que claudicar y relacionarte con gente diferente a ti. En esta nueva generación parece más raro tener colegas que no formen parte de tu círculo (y sin embargo con los que te lleves de puta madre, que no es incompatible). Ahora todo funciona de un modo mucho más sectario o, si preferís un término algo más suave, como más de hermandad, con sus reglas no escritas y su consabido lema de "nosotros vs. ellos". Para que un friki de la nueva escuela haga un colega, a menudo ese colega tiene que ser (por lo menos igual de friki) que él. A menudo, además, deben estar de acuerdo en que la vida no-friki es gris, aburrida y los que no son frikis son una tanda de borregos gilipollas.


"Míralos, se van a ver el fútbol, qué gilipollas"


En esta variante de extremismo friki, que es la que estoy denunciando aquí (y no los demás, que en realidad no hacen daño a nadie), llegamos incluso a los talibanes, o los que una amiga suele llamar "frikis coolturetas", la nueva generación de frikis que además ni siquiera son simpáticos. Son pedantes y restriegan a todo el que pueden sus amplios conocimientos sobre literatura, comics o lo que sea. El caso es que, ya no es solo que lo hagan, sino que lo hacen desde la condescendencia y el desprecio hacia aquellos que, por el motivo que sea (puede que simplemente, sean cosas que no les gusten y eso no deja de ser respetable) no tienen mucha idea del tema. El rollito en plan "Ja, ja, pobre desgraciado ignorante, ¿es que no sabías que La Naranja Mecánica está basada en una novela de Anthony Burgess? [para a continuación decir] "Pues yo me la leí en tres días. Es chorosjó".

El friki cooltureta es la clase de marginado que entiendes que esté marginado, porque si bien el friki medio suele ser simpaticote (no tiene por qué tener motivo para ser borde, en realidad), este es un chulito de poca monta que mira por encima del hombro a los demás. La clase de gente que, bien no recibió las debidas collejas en el instituto, bien las recibió y no lo ha superado, por lo que se ve a sí mismo en la obligación de guardarle rencor a todo el planeta por no saber admirar su fascinación por un mundo que solo él y unos pocos iluminados comprenden.

Se dice que todo friki en su interior sigue siendo un niño grande, y entendedme, eso no es malo: al fin y al cabo, eso te da la habilidad de emocionarte con cosas que nos devuelven a una época más temprana y algo más feliz en nuestras vidas. Lo malo es cuando eso viene también acompañado del "Pues yo soy más mejor que vosotros y la pelota es mía y juego yo solo que no necesito a nadie". Juntad a unos cuantos de esos y nos encontramos a una pandilla que da auténtica vergüenza ajena en lo que actitud se refiere.
Quizás es por eso por lo que no suelo prodigarme por eventos del tipo de salones del cómic y demás... porque tengo la ligera impresión (puedo equivocarme, pero el sentimiento lo tengo igualmente) de que en los últimos años, el perfil medio se acerca más a esa variante del frikismo que estoy viendo cada día más. La idea del ghetto, del autoaislamiento, del evento que parece creado por y para un colectivo en concreto y donde aquellos que no necesitamos ir demostrando que nos gusta algo nos sentimos cada vez más desplazados. Para respaldarlo, recuerdo el caso de una discusión que tuve con una colega, muy metidilla en la movida "friki" de mi ciudad, que me estuvo hablando sobre un salón especializado en cómics japoneses. Mi crítica fue que lo veía limitado, en el sentido de que, coño... si haces un salón de cómics, mete de todos los países que puedas y abarcas público, de todos los gustos y todas las edades. Así, argumenté, tienes más posibilidad de llenarlo y sacar algún beneficio. La respuesta, tan vehemente como borde, me dejó sentado de culo:

—Esta gente hace el salón de lo que le da la gana, donde nadie los molesta y donde nadie los va a mirar mal por gustarle lo que les gusta. Es un salón para ellos, y los demás, que vayan a otros.

Traducido: "Esta gente se han hartado de que los marginen, así que van a saltarse el paso de que los margine alguien y se van a dedicar a marginarse a sí mismos, cerrándose a cualquier otra puta cosa que venga de fuera de su circulito".


"¡Y esto es lo que hay, joder, con tanta integración, tanta apertura a la gente y tanta hostia ya!"


Donde el que te guste el cómic se asocia automáticamente y sin remisión a que te gusten los videojuegos, jugar al rol, disfrazarte o la cultura asiática. Joder, de todo esto puede haber cosas que sí me interesen y otras que no, como en todo... pero cuando a cada evento que voy siento que se asocian cosas que no tienen absolutamente nada que ver, es cuando empiezo a sentirme alienígena, porque siento que se da por hecho que me tiene que gustar todo a la vez. Me puede gustar la ciencia-ficción y no la fantasía. Me puede gustar leer Lobezno, pero no disfrazarme de Lobezno. Me puede gustar el rol, pero no el rol en vivo. En un salón del comic, me pueden gustar los comics, pero no tiene por qué gustarme todo lo demás. Cuando además veo que en mi ciudad, los salones de comic tienen prácticamente de todo menos cómics, supongo que queda claro mi hastío. Y por lo que me han contado de algunos otros que me pillan más cerca, la cosa no es muy diferente por otros lares. Insisto, esto no es más que una impresión personal mía, pero hace que se me quiten las ganas de ir a estos eventos.

Y volviendo a lo de antes, si todo esto coexiste y tal, pues oye, me parece soportable. Pero cuando tengo la impresión de que todo parece orientado a un público con el que no me siento identificado, que la actitud de la organización es la del ghetto, sectaria y limitada, pues no puedo evitar no sentirme bienvenido. No cuando veo que la actitud de muchos de estos componentes es sectaria y basada en el prejuicio. Cuando tienes auténticos payasos que ven que una chica guapa es aficionada a los videojuegos y se monta un canal de Youtube y los comenta, y tienes una legión de bocachanclas diciendo que la tía no es una "gamer de verdad" (básicamente usando como argumento que está buena y poco más) y que lo que busca es "llamar la atención". Claro que sí, llamar la atención de un puñado de chavales que juegan a videojuegos, eso es ambición... por no mencionar que dice muy poco de sí mismos y mucho de sus prejuicios en cuanto al físico. O de ver a una tía que no aparece con su camiseta de Slipknot y tratarla con la condescendencia propia que suele adjudicarse a los hipsters, diciendo cosas como "Tú es que no vas a saber de quién te hablo", a la hora de referirse a un novelista de ciencia-ficción o dibujante de comics.
Gente que va de "especial" por la vida, que lloriquea sobre los prejuicios que tienen otros sobre ellos, pero que se creen con derecho a actuar con esos mismos prejuicios sobre los demás.


Según este principio, las buenorras no pueden ser frikis, porque son lerditas y no tienen cerebro suficiente para entender algo tan complejo y sesudo como Star Wars. Llevan frikisetas por moda, como la que lleva una camiseta de Mango.
Pero lo dicen sin acritud.


Con esto lo que quiero decir es que a veces un colectivo no tiene por qué ser mejor que los demás solo por el hecho de ser un colectivo. Especialmente si ese colectivo en concreto ha llevado la etiqueta de "marginado" toda su vida. Gilipollas hay en todas partes y no molan más por llevar una camiseta de Spiderman o por haberse visto completa Evangelion y en japonés. No me gusta que me venga la gente intentando impresionarme o demostrarme nada, porque parto de la base de que yo no tengo por qué impresionar a nadie ni demostrar nada. No necesito ir a eventos disfrazado para que la gente sepa lo que me gusta. No hago fotos de mi colección de cómics, de mis libros de ciencia-ficción o terror o de mi reciente colección de miniaturas, ni me saco fotos mías leyendo, porque pienso que al resto del mundo le importa tres cojones lo que yo lea o coleccione. Si llevo una camiseta con un Spiderman es porque la camiseta me gusta A MÍ y no porque tenga que ir aireando lo que me gusta, como si estuviera predicando La Palabra. Al que le guste bien, y al que no, pues ya sabe dónde tiene la puerta. Yo no voy a negar tener un componente friki bastante alto, pero creo que no ha llegado el día en que vaya mirando a los demás como si fueran mierda por no ser lo bastante frikis como para poder permitirse el lujo de relacionarse conmigo, o de medir a la gente por su nivel de frikismo (de hecho, una gran parte de la gente con la que me relaciono no tiene demasiado de friki y les tengo el mismo cariño que a los que sí lo son). No necesito reafirmarme formando parte de ningún colectivo con etiquetas modernitas (gamers, cosplayers o lo que sea) que respalde mi superioridad intelectual bajo consignas de cualquier tipo. Tengo colegas con los que comparto algunas aficiones, y otras las comparto con otros. Tengo colegas con los que incluso apenas comparto afición alguna.
Igual soy raro, pero tengo la sana costumbre de separar entre lo que me gusta y convertirlo, como se está haciendo con todo, en una puta "forma de vida".

miércoles, 14 de mayo de 2014

Escupiendo Rabia- Tiene usted derecho a justificar asesinatos y reírse de los muertos, le amparan el humor negro y el derecho a la libertad de expresión



Sé que muchos de vosotros me vais a odiar por lo que voy a escribir en este artículo. Es probable que os echéis las manos a la cabeza o seáis incapaces de entender qué coño ha podido pasar por la mía para que diga lo que voy a decir. Francamente, empieza a darme igual, considerando la cantidad de burradas que he tenido que soportar estos últimos días (y pocas son, considerando que estoy sin ordenador y que me conecto de cuando en cuando para estar en contacto con el mundo virtual) y que, por lo visto, me han tenido que parecer bien. Incluso que aplaudir, para más de uno.

Y es que oye, ves que se cargan a alguien en la tele y dices "Coño, cómo está el patio". Lo típico que suele uno decir cuando se comete un asesinato a sangre fría. Lo que hace cualquier humanoide con un mínimo de empatía ante estos casos, que suele ser y pensar que, aunque no conocías a la persona a la que se han cargado, tener un mínimo de consideración y pensar que no te parece bien que la gente vaya en plan Charles Bronson por la vida, resolviendo las cosas a tiros, como en el puto salvaje oeste. Lo típico de coger, aprovechar para putear a los americanos (supervillanos en cualquier debate) y decir que nos estamos pareciendo a ellos, que a dónde vamos a parar, etcétera, etcétera.
Sin embargo, cuando te enteras de que la víctima en cuestión pertenece a la clase política, amigo, es cuando empiezas a ver que el españolito medio cambia su discurso de buenas a primeras. Si encima es del partido que menos mola en estos momentos (salvo en las urnas donde, probablemente y de forma tan irónica como contradictoria, de momento se alzaría como reelegido, según las estadísticas), dicho discurso empieza a volverse agresivo, incluso radical: empieza a surgir una subraza de seres humanos (o que se consideran a sí mismos como tales) que nos vienen con los mantras de turno de "Pues se veía venir" o "Una menos". Algunos, hasta celebrándolo, como si su puto equipo de fútbol hubiese marcado.


Un irakí disparando al aire en celebración de la muerte de Saddam Hussein.
El españolito medio se siente superior a eso, y en lugar de celebrar la muerte de un dictador, celebra la muerte de un político.
Dictador, político o lo que sea, quedémonos con lo esencial: se está celebrando la muerte de otro ser humano. ¿Nos hace acaso eso ser mejores que esa gente cuya muerte celebramos?


Tengo que decirlo: esto me causa un asco que hace que me avergüence, no de mi país, sino de la gentuza que habita en él.
Venga, os doy un par de minutos para que os caguéis en mí, y en mi puta nación si os da la gana. Rasgaos las vestiduras un rato y ahora volvéis.

¿Ya?
Muy bien, aquí es donde argumento mi postura. Aquellos que os creáis que las cosas se resuelven a tiros y que este país será una utopía en cuanto hagamos un Oliver Cromwell (si no sabéis quién fue, pasaos por la enciclopedia más cercana, comparáis notas y luego volvéis), probablemente no pasaréis de aquí, ya que estaréis ocupados cagándoos en todo y demás... Pero, a aquellos que decidáis quedaros, os digo una cosa: no sé cómo sería en vuestra casa, pero a mí de pequeñito me enseñaron que desearle la muerte a una persona o alegrarse por un falleciemiento, independientemente de credo o ideología era de ser mala persona y que no existe nada sobre la faz de la tierra que pueda justificar una actitud así. Nos pongamos como nos pongamos, lo revistamos de los ideales chulipirulis que nos salgan de los huevos.

Pasa que en este país de guerreritos de fin de semana y de revolucionarios de medio pelo esas cosas importan exactamente lo mismo que parece importar la vida humana. En un país donde se puede llegar a bromear con burradas tan cafres como el asesinato de los hijos de José Bretón (ayer mismo vi un chiste al respecto, precisamente... o un intento de chiste, porque bromear con el asesinato de dos niños solo lo puede hacer alguien con un problema mental bastante grande o un hijo de la grandísima puta), bromear con que se asesine a una persona (me da igual que sea concejala, alcaldesa o cajera de un supermercado) es algo que me causa una vergüenza ajena de las de padre y señor mío. Cuando encima te enteras de que ese asesinato ni siquiera ha sido por causas políticas, es cuando flipas de verdad con el prójimo en este país: se mata a una persona por una venganza personal (como todo apunta a que ha sido) y la gente lo primero que hace es ver a qué se dedica y sentar cátedra. Un asesinato nos parece mal, pero oye, si la víctima se dedica a la política, ya nos permitimos el lujo de hacer el (pre)juicio de valor y decir que si se la cargaron es porque era una corrupta, o "porque algo habría hecho" (lo que me recuerda a la burda excusa que se utiliza para putear a las víctimas de violación... el manido argumento de "es que se lo estaba buscando"), lo que dice mucho del concepto de presunción de inocencia que tenemos por aquí. Me vienen con la mierda demagógica de que la gente está muy harta, bla bla bla... y luego salen con verdaderas salvajadas como que bueno, pues los demás que vayan tomando nota, o que una menos.
Y esto, por lo visto, me tiene que parecer bien. Lo tengo que aprobar o incluso respetarlo, tócate los cojones.


No es la primera vez que he oído que una víctima de violación "se estaba buscando que la violasen por ir vestida así", como si su agresor no tuviese facultad de decidir por sí mismo o como si, solo por ver la indumentaria, ya no cupiera en su cabeza el concepto de que la violación es un crimen. Qué bonito, es como decir que una víctima de robo se estaba buscando que la robasen por llevar una cartera, o que una víctima de atropello y fuga se buscó que se la cargasen en la carretera.
No sé cómo será en otros países, pero en España cada día más, está de moda lo de culpar a la víctima y justificar al delincuente.


Pues mira tú por donde, que estas cosas no me sale de los huevos respetarlas. No cuando veo que, partiendo de la base de que soltar semejante despliegue de animaladas de por sí ya consisten en una falta de respeto a la vida tremenda, no. No tengo el más mínimo interés en respetarlas, se pongan los guerreritos como se pongan, y me vengan con la milonga con la que me vengan... Porque eso sí, cuando esas burradas que han soltado alegremente y en pleno uso de sus facultades en redes sociales y demás, y se piensa meter mano a ellas por la vía penal, ya falta tiempo para empezar a hablar de censura y de coartar la libertad de expresión. Pues claro que sí, campeones. Qué mal está eso de que coarten vuestro derecho al insulto gratuito y al mal gusto, ¿verdad? Pobrecitos, que no podéis amenazar a los políticos (o a quien sea, una amenaza es una amenaza y es delito, y decir a los políticos "que vayan tomando nota" cuando han abatido a una a tiros, en vuestra tierra no sé, pero en la mía es una amenaza en toda regla) desde la red. Angelicos.


"¡No me dejan amenazar de muerte a quien me cae mal! ¡Cabrones! ¡Opresores! ¡Fascistas! ¡Nazis!"


Y es que de verdad, yo no entiendo la mentalidad de este país: un pueblo que se pasa el puto día reclamando igualdad y justicia, pero que luego tiene los santísimos huevos de no aplicarla, en el momento en que la ideología se antepone a la vida humana y se sienten con la superioridad moral suficiente para decidir quién merece vivir y quién no. Como decía mi abuela, eso es pedir para Dios y no dar ni para Cristo o, usando una terminología algo más extendida, ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en los propios.
Es hasta de risa (por no llorar), cuando te enteras ya no solo de que el asesinato parece haberse producido por una vendetta personal, nada que ver con la política (y el personal a su puta bola, metiendo la política hasta en la puta sopa, erre que erre y por cojones, venga a cuento o no) sino cuando la presunta asesina también había tenido lo suyo con cobros ilegales... y que, pese a ello, se siga machacando en el asunto de que esto ha sido porque el pueblo está harto y demás chorradas que apestan a demagogia barata que, en el fondo, lo único que hacen es lo más despreciable que se puede hacer ante un asesinato, que es justificarlo.

Con estas líneas, quiero que quede claro que mi intención no es poner a la víctima como una mártir, ni mucho menos. Su partido nunca ha casado con mi forma de ver las cosas, nunca me ha pagado una subvención por escribir (ni ella ni ninguno, ya puestos) y personalmente nunca la traté. Ni trabajé para su diputación, ni me fui de cañas con ellas, ni nada. Joder, ni siquiera la conocía... al igual que muchos de esos que se han alegrado de su muerte o la han usado para hacer política (algo moralmente elevadísimo, dónde va a parar), bien para esa amenaza contra toda la casta política, del tipo "Tomad nota, que igual vosotros seréis los siguientes", o como han hecho otros, al relacionar el tema con la plataforma anti-desahucios y otros tantos excesos que se han venido cometiendo en apenas setenta y dos horas. Pero igual lo que estoy denunciando (por si alguno no se ha enterado todavía) no es si la señora en cuestión se dedicaba a la política o era dependienta en un Zara, sino el hecho de que, fuese mejor o peor, más simpática o menos, era un ser humano al que se han cargado en plena calle. Llamadme loco, pero yo lo primero que he pensado es eso, y luego ya me he ido enterando de a qué partido pertenecía y demás (y francamente, me ha importado tres cojones dónde militase. Una persona es una persona)


Mucha gente se llena la boca diciendo que todo el mundo es igual, pero al mismo tiempo tiene la costumbre de medir al prójimo en base a su ideología. Yendo aún más lejos, una vida humana les importa más o menos dependiendo de lo cerca que estén de su credo personal. En resumidas cuentas, mucho decir que el sistema está mal, pero al final ellos son los primeros en hacer ese doble rasero y en tratar a la gente (sobre todo la que no es de "los suyos") como números.


Si algo me indigna de esto, ya no es solo el asesinato en sí, sino lo banal que se ha vuelto un hecho de este tipo. Hace unos diez años, se cargaban a alguien y nos quedábamos de pasta de boniato; hoy en día usamos la crisis y la corrupción como excusa para cachondearnos, pero no nos engañemos. ¿Acaso la crisis y la corrupción son culpables de que haya verdaderos degenerados que se rían de los críos del Bretón, como ha ido apareciendo estos días en fotos por redes sociales? ¿De que salga otro que tal baila, riéndose de un chaval con síndrome de Down y publicando fotitos presuntamente graciosas? La sociedad española se deshumaniza y lo mejor que he encontrado como defensa es lo de "es que los políticos lo estaban antes", como si eso fuese argumento suficiente y nos diese carta blanca a los que no lo somos para hacer el animal. Nos creemos jodidamente graciosos por tener un Photoshop instalado en el ordenador e ir haciendo memes de lo que sea, tenga gracia o no. Hoy nos reímos de un político, mañana nos burlamos de un discapacitado y pasado lo mismo estamos haciendo chistes en favor de la violencia doméstica, que oye, siempre habrá unos cuantos que nos aplaudan con la excusa (pobre, muy pobre) de "es que es humor negro". No, perdona, eso es no tener ni puta gracia. El humor puede ser más o menos macabro, pero la cuestión es no convertir una salvajada en objeto de risa. Especialmente cuando el blanco de la broma no se ríe. Esa es la diferencia entre ser gracioso y ser un pedazo de mierda con ojos que se cree gracioso.


¿Nos tenemos que reír?


Por favor, no me vengáis ahora con la gilipollez esa del derecho a la libertad de expresión porque no cuela, y si no lo entendéis, aprended de una puta vez a leeros la Constitución. Concretamente, el artículo 15, donde se dice expresamente que "Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral", quedando abolida la pena de muerte. Lo mismo así os daréis cuenta de que esos derechos por los que tanto cacareáis aparecen limitados por responsabilidades y deberes (esto parece que os cuesta recordarlo); en otras palabras, sí, tenéis derecho a expresaros, pero siempre que vuestra opinión no se convierta en humillación o insulto hacia otras personas (y, puede que me equivoque, pero creo que una persona fallecida es digna de la misma consideración que una viva; puede que más, por eso de que ya no puede defenderse por sí misma). Y os lo recuerdo una vez más: la injuria y la calumnia están penados en nuestro Código Penal, e insultar de forma anónima en la Red no es algo impune. Así que meteos el lloriqueo en pos de vuestros derechos por donde os quepa y aprended a ser responsables de una puta vez, que ya estamos todos bastante mayorcitos, coño.

Tengo incluso que descojonarme de la risa (insisto, por no llorar, porque esto no tiene ni puta gracia) que vayamos de avanzados por la vida, mirando por encima del hombro a los yankis y su pena de muerte y diciendo que eso lo hacen nada más que en países bárbaros... y que ahora tengamos las santísimas pelotas de coger y aplaudir el justicierismo callejero y las vendettas a tiros, como si cualquier ley nos pareciera una mierda. Como si el ojo por ojo y la justicia personal, sin regulación alguna, fuesen algo coherente, nada pasional y mucho mejor que tener un sistema penal (con sus fallos, como todo, pero insisto en que no tiene ni punto de comparación con la ley de la selva y el ojo por ojo). Es el pensamiento coherente de la gente que estoy viendo cada día más en este país. La gente que solo condena los crímenes hacia gente que no les cae mal, desde la pasión, desde el sesgo ideológico y sin uso de razón ni por forro. La gente que, una vez alienado su uso de razón (si es que alguna vez lo ejerció) lo único a lo que se dedica es a berrear delante de las guillotinas y a ejecutar culpables, sean verdaderamente culpables o no. El caso es ver sangre de los que consideramos "los malos", y cuanta más mejor.
Y si me equivoco en esto (que seguramente ya lo estaréis pensando), pensad entonces si actuaríais igual con un asesinato bajo las mismas circunstancias, pero sin haber política por medio. Pensad si la víctima era alguien que caía mejor, o incluso si era conocida vuestra. Ahora, con esto, decidme si su derecho a la vida es mayor que el de esta mujer que han asesinado y luego habladme de igualdad entre todos los ciudadanos. Algunos de vosotros lo diréis, estoy seguro... pero ayer mismo me comentaron que hace unos días hubo un caso de asesinato bajo circunstancias similares y, fíjate, que nadie salió a alegrarse por la muerte de la víctima. Es más, por esa regla de tres, lo mismo es que ahora hay un derecho a hacer justicia callejera y que nos permite cargarnos a todo el que nos hace una putada. ¿Su jefe le hace bullying? Tres tiros al pecho. ¿Despido improcedente? Dos a la cabeza. ¿Tu pareja te engaña? Ametrallarla a la salida del curro. Esa, desde vuestro punto de vista, es la solución, ¿verdad?


Hala. Yo soy la justicia.


Es por eso por lo que empiezo a estar ya asqueado de tanta chorrada pro-revolucionaria, con tanto guerrerito berreando con que la única respuesta es coger y empezar a matar políticos, dando por hecho que un político es corrupto por definición (algo que tiene tanto sentido como pensar que un profesor es pro-fascista por definición, o que, yo qué sé... que toda limpiadora es fan de Camela). Esa idea chupimolona de coger y hacer apología de la violencia (que para mí que también es delito, para vosotros igual es un derecho) y coger y revestirla con argumentos superguais en plan "Es que un desahucio también es violencia"... y quedarse tan panchos con algo así, como si el fin, si suena medio bien, justificase cualquier medio, por extremo, violento o brutal que fuese. Entonces, como a mí me empezaron a cobrar comisiones en el banco hace cosa de un año, estando yo en paro, también puedo coger y entrar a cargarme a tiros a todo el que curra en la sucursal, ¿verdad? Porque los bancos son todos unos hijos de puta, desde el banquero hasta el tío que friega ahí (no es la primera vez que he escuchado eso de que "es que los que trabajan ahí saben para quién trabajan y aun así aceptan el empleo, por lo que saben a lo que se exponen", como se justificó en el famoso caso del asalto a un Mercadona cuando una de las cajeras fue zarandeada por uno de los asaltantes), y es violento que me cobren cuando es obvio que ando sin un duro, pues hala, la ley de la puta jungla, que ya he hecho justicia. Si resulta que me despiden del curro en el que estoy ahora y lo que cotizo no me llega ni para tener paro, ¿qué hago? O mejor dicho, ¿qué se supone que tengo derecho a hacer? ¿Me cargo a mi ex-jefe y luego a todos los del INEM por no darme la prestación? ¿De verdad os creéis que hacer el bestia (o apoyar a quien lo haga, que no sé qué es peor) y usar argumentos low-cost para justificar todas estas burradas os exime de culpa? ¿Defender una causa de moda, creéis, os reviste de una posición moral superior que justifique u os exima de cualquier cosa que hagáis?


"Hey, chavales, podéis insultar, amenazar, agredir, saquear, lo que os dé la gana. Si vuestra causa es justa, está todo permitido".


Mira, haced lo que os dé la gana. Yo ya he dicho muy claro que si queréis cambiar el país, contáis con mi respeto siempre que sea para mejor. Pero dos cositas: si es a costa de matar a gente (o apoyar a quien lo haga) y lo que pretendéis hacer es liarla sin tener ni idea de qué hacer luego, no pidáis que os respete ni que os apoye, porque lo único que vais a sacar de mí es asco. Mucho asco, es lo que me dáis, y me importa una mierda pinchada en un palo lo buena y noble que sea vuestra causa, que con actitudes así os habéis meado en ella y habéis hecho que yo, así como cualquiera que medio esté de acuerdo conmigo, deje de tener fe en gente como vosotros.
Felicidades, chicos, con esa actitud de "Yo digo lo que me sale de los cojones porque los de arriba son peores, lo que me da derecho a comportarme como un cabrón", os lo habéis ganado.