Si hay algo que me alucina en la sociedad de este nuestro país, es cómo nos ponemos muy bien puestos acerca de un tema, yendo de progresistas, liberales y de lo que nos dé la gana, pero en el momento en que algo se sale de lo previsto, volvemos a una actitud que roza lo medieval. Pongo el ya trillado caso de la supuesta violación durante la feria de Málaga como punto de partida, ante la cual no pienso entrar en la veracidad de la historia, ya que no me queda claro ni que hubiese violación, ni que no la hubiese. Dicho caso me resulta demasiado lleno de incógnitas, agujeros en todos los argumentos y demasiadas versiones y recreaciones como para entender un carajo de lo que realmente pasó ahí. Aparte, hay una resolución judicial y, por muy fundadas que estén mis sospechas al respecto (que tampoco tengo intención de compartir aquí, ya que son mías y no interesan a nadie), poco importa mi opinión al respecto.
Ante lo que sí puedo actuar es ante las opiniones y las sartas de burradas que he venido oyendo y leyendo desde que se tuvo constancia del hecho, que (si cabe) me ha dejado más con la boca abierta que el presunto delito en sí. Vamos a ir desgranándono, porque luego no tengo ganas de que se me diga que me estoy posicionando con tal o con cual. Por eso quiero dejar claro que tampoco es que me parezca bien que se juzgue a nadie antes de que tenga su juicio, y que parte de la culpa de eso la tuvo la prensa a la hora de condicionar a la opinión pública a lo bestia, señalando como culpables a un grupo de personas antes de que se echase un vistazo a las pruebas, se escuchasen testimonios y se valorase el caso. Para lo que no ha sido tan condicionada, por lo que he venido viendo, ha sido a la hora de hacer juicios de moral acerca de una presunta víctima (tan presunta como los acusados) acerca de su catadura moral por, aparentemente, tener ganas de tema. Al respecto de eso, antes de que saliese la sentencia he venido oyendo cosas tan brutalmente alucinantes como que, aun dando por cierto que realmente la joven fuese realmente violada, "ella se lo había buscado" por hechos imperdonables en este país como "ser simpática" o "ir buscando guerra". Incluso llegué a escuchar, en ese momento en que nos habían dicho que, efectivamente, había habido una violación grupal, que había sido un acto sexual que, "sencillamente, se había ido de las manos". Como dando a entender que, en el momento en que una mujer se arrepiente de lo que está haciendo mientras está en plena faena, no hay marcha atrás y está socialmente obligada a terminar el asunto, lo quiera ella o no. O bien, como si eso no revistiese mayor importancia.
Imaginad entonces para dónde van a poner mirando a este, por mostrarse tan simpático.
Que igual planteado así nos resulta descabellado, pero es la idea subyacente de todo esto, y que hemos podido ver también en las recomendaciones del Gobierno para evitar ser violada, que dejo por aquí:
http://www.interior.gob.es/web/servicios-al-ciudadano/seguridad/consejos-para-su-seguridad/prevencion-de-la-violaci%C3%B3n
En ese tipo de recomendaciones nos encontramos que para evitar una violación lo principal, así en general, es vivir con miedo. Miedo a salir a la calle, miedo a revelar que eres mujer en un buzón, miedo a cualquier cosa que tenga una colita entre las piernas, porque los penes son el Mal encarnado y cualquier cosa con pene, en un momento dado, es susceptible de que se le vaya la pinza y se ponga a violar indiscriminadamente (basta con que se sienta provocado por vete a saber qué y ya la tengamos formada). Lo "prudente" es ir mirando constantemente a tu espalda, no sea que tengas al enemigo soplándote en el cogote, o bien en el asiento de atrás, como en las películas.
http://www.interior.gob.es/web/servicios-al-ciudadano/seguridad/consejos-para-su-seguridad/prevencion-de-la-violaci%C3%B3n
En ese tipo de recomendaciones nos encontramos que para evitar una violación lo principal, así en general, es vivir con miedo. Miedo a salir a la calle, miedo a revelar que eres mujer en un buzón, miedo a cualquier cosa que tenga una colita entre las piernas, porque los penes son el Mal encarnado y cualquier cosa con pene, en un momento dado, es susceptible de que se le vaya la pinza y se ponga a violar indiscriminadamente (basta con que se sienta provocado por vete a saber qué y ya la tengamos formada). Lo "prudente" es ir mirando constantemente a tu espalda, no sea que tengas al enemigo soplándote en el cogote, o bien en el asiento de atrás, como en las películas.
Esa es la cultura en la que vivimos, esa en que, en lugar de perseguir con más dureza a un violador y donde éste debería vivir acojonado solo por el mero hecho de ser un criminal, se carga parte de la culpa en la víctima, "por provocar" o "por no ser prudente". Es la sinrazón de una sociedad absurdamente igualitaria, que parece tener más miedo de ofender a aquellos que viven contra la sociedad y aprovechándose de aquellos que están indefensos. Gente a la que prefiere poner exactamente al mismo nivel a la gente a la que agreden, sin contar con el hecho de que ambas personas no son iguales. No actúan igual: la mayor parte de la gente, quiero pensar, es medianamente honrada y no vive con intenciones de dañar a los demás. Poner a aquellos que no lo son y que se dedican a hacer daño al prójimo a su mismo nivel es insultante para el ciudadano honrado, al que simplemente se le aconseja que sea "prudente", para así poder convivir con la gente que, obviamente, no tiene ninguna intención de vivir como personas civilizadas.
Prudente, el eufemismo del siglo para no decir abiertamente que vivamos con miedo.
Al Espantapájaros le gusta esto.
Esas recomendaciones, como se ve al leerlas, están cargadas de absurdo de arriba abajo, donde se dice a la mujer que, en caso de violación, "intente razonar con el agresor". Pongamos casos algo menos graves, por ejemplo el de un atraco a mano armada. ¿Alguien puede explicarme en qué cabeza cabe, cuando nos venga el yonki de turno, qué sentido tiene decirle "Oiga usted, señor yonki, voy a explicarle las consecuencias que tiene eso de atracarme, no se sentirá mejor, no llenará el vacío de su vida y no solucionará nada si me atraca"? Ahora es cuando me diréis "Pero una violación no es lo mismo". Exacto: es una variante de asalto mucho más grave y mucho más agresiva que un atraco normal y, por tanto, diría que es más complicado llegar a un entendimiento razonable. Pensad que si a un atracador de poca monta le importa tres mierdas cómo te sientas cuando te manga la cartera, imagínate lo que le va a importar a un violador, al que tu dinero le importa un carajo. Y esto sin recordar cosas tan chulas como que un gran porcentaje de las violaciones (porque por lo visto hay que hacer caso a las estadísticas) se producen dentro del entorno conocido de la víctima. Entonces, que alguien me explique por qué esas recomendaciones parecen más enfocadas a tener miedo al mundo, en general. El mensaje, o al menos el mensaje que yo he entendido de esta lista de chorradas, es "No salgas a la calle sola (y según leo en la lista de sugerencias, tampoco es que den muchas más esperanzas saliendo acompañada), ten miedo. Mucho miedo." Que a ver, una cosa es no salir por ahí como si estuvieras en tu casa, sin preocupaciones algunas (eso es la bien entendida prudencia, pero la que debemos tener todos, no solo ante violaciones, sino ante cualquier peligro o riesgo que tengamos por delante) y demás, y otra muy diferente pasarse al otro extremo. Porque al hacerlo, tengo la ligera impresión de que se diluye la culpa del agresor (único y exclusivo culpable de una agresión voluntaria de cualquier tipo) y se busca responsabilidades en la víctima.
"Vieeeeneeen a por tiiiiii..."
Y, más subyacente aún: "La justicia no tiene mucho interés en mover un dedo para actuar como debería, así que más vale que te escondas o que salgas siempre acompañada de un hombre que te proteja". Vamos, si queréis, a algo que resulte ligeramente más cercano a una violación en cuanto a gravedad: pongamos asesinato, ¿vale? Si yo voy por la calle y a un soplagaitas se le ocurre que es divertido ir pegando puñaladas a la gente, ¿la culpa es mía por bajar a la calle y dejar que me apuñale? O si es un grupo de maromos me pillan por sorpresa o a traición, y me dan de hostias hasta mandarme al hospital... ¿La culpa es mía por ejercer mi derecho de ciudadano de ir por dónde me salga del culo? Vamos más lejos: si yo, siendo varón, salgo a la calle, me trinca un grupo de cabrones, me da una paliza, me roba y me revienta el ojete detrás de un Seat Panda, ¿también vamos a decir que la culpa es mía por salir a la calle solo, desvalido y desprotegido? Llamadme cínico, escéptico o lo que queráis, pero tengo la ligera impresión de que a mí no se me estaría juzgando de la misma forma que a una víctima femenina de violación... Porque de un varón raramente se diría que iba provocando ser forzado, ni tampoco se vendría con el puto tópico de "es que soy un ser desvalido y desprotegido por definición y, por tanto, tengo que prestar más atención que cualquier otro bicho viviente" (lo que de por sí me parece un insulto de tres pares de narices al género femenino de arriba abajo, nada más que por la generalización, y segundo por la condescendencia con la que se esgrime este argumento). A mí, lamento decirlo, no creo que se me culpase por haber sido agredido. Como tampoco se culpa a los menores cuando reciben abusos. Y eso es lo verdaderamente absurdo de todo esto.
Aunque algunos curas sí dicen sentirse provocados por niños. Lo mismo es que piensan que diciendo eso cuela.
Lo triste es que en este país, sí que parece colar...
En casos de agresión sexual, como vemos, la sociedad hoy en día dice estar muy concienciada, pero a mí me empieza a escalofriar cómo se sigue, de forma implícita, culpando a la víctima por ser agredida. A veces encontramos que el agresor también es crucificado por la opinión pública, pero siempre queda por alguna parte la duda: siempre habrá alguien (más de uno, me temo) que venga con la sospecha de que, en algún momento, la mujer hubiese ido "buscando guerra", que hubiese "provocado" al hombre o incluso que "no quisiese terminar lo que hubiese empezado", como si este tipo de argumentos justificasen lo injustificable de una agresión sexual. He escuchado genios que han llegado a decir que esas cosas pasan porque las mujeres van borrachas y luego no se enteran de lo que les hacen. Muy bonito, porque al decir eso, yo entiendo que se da a entender que cepillarse a una tía borracha o inconsciente para más de uno no cuenta como violación. Imagino que porque no se está resistiendo, y si no se resiste, oiga, ancha es Castilla, que cuenta como "consentido". Que no pierda el sentido, reza este planteamiento, y así nadie se la mete sin su permiso. Por tanto, venga, hijos de puta de este mundo: no sé a qué estáis tardando en comprar somníferos para echarlos en la bebida y empezar a jincaros guarris a diestro y siniestro, porque partiendo de este supuesto, eso sale gratis. O emborrachadlas a lo bestia, que es más fácil aún. Luego decís que os estaba calentando la picha y listo. Y por favor, quiero que se note el tono de ironía en esto último, que parece que algunos no sabéis ni distinguirlo y os falta tiempo para ir lanzando ladrillazos, acusando al prójimo de lo que no es.
Por esa regla de tres, no hay mayor sitio destinado a la provocación y la depravación que una playa, donde las mozas van en topless y en tanga. Por esa regla de tres, como están exhibiéndose y provocando, todo bicho con pirula tiene derecho a estar molestándolas. Y si no, que vayan a la playa con traje de neopreno.
Así me lo aprendí yo.
Mujeres que no pueden salir solas, que no pueden pasarse de rosca bebiendo... Y mujeres que tampoco pueden vestir como les da la real gana. Nos ponemos muy bien puestos, sí, pero anda que no hemos escuchado veces esa soberbia burrada de "Con esa ropa que lleva lo va pidiendo a gritos" o "Mírala cómo viste, menuda guarra". Lindezas dichas, a menudo, por otras mujeres. Muchas de esas mujeres, para más inri, nos vienen con una idea de liberación del género femenino (algo que me parece muy respetable y que defenderé las veces que haga falta), pero al mismo tiempo parecen obviar que la vestimenta forma parte de la opción personal de una mujer y que, precisamente, parte de esa liberación personal consiste en el derecho a elegir. Si una mujer quiere vestir con shorts muy cortos es su elección. Es su culo y sobre enseñar o no su culo ella decide, lo que no la tiene que convertir ni en una guarra si lo enseña, ni mucho menos ir con la intención de que llegue el primer mastuerzo, la empotre contra un callejón y se lo reviente por la fuerza. El feminismo, el verdadero feminismo, consiste en esa igualdad, en ese derecho a elegir hacer lo que a una le dé la gana: si quiere ponerse un escote hasta el ombligo, nos puede gustar más o menos y nos puede parecer más o menos hortera, como nos puede gustar más o menos el peinado que lleva o el color de su vestido, pero ojo: los juicios de valor y las moralinas nos las metemos por donde nos quepan. ¿Que lo hace por agradar a los hombres? Y si así fuese (que no tiene por qué), ¿qué pasa? Es su elección, como si al día siguiente le da por ir en chándal o en jersey de cuello vuelto. Es una elección en la que los demás no tenemos ni voz ni voto y que, es más, no es ni asunto nuestro.
Esta rubia que parece una Barbie es Número Nueve, creada por Ann Nocenti (autora de marcada ideología progresista) para su etapa en Daredevil. El personaje en sí es un clon genéticamente alterado y diseñado para ser una mujer perfecta. En un momento dado, se encuentra con un personaje, una tal Brandy, que le dice, básicamente (y de un modo muy agresivo), que deje de vivir para los hombres, "porque quiere ayudarla".
Daredevil interviene diciendo:
—Curiosa manera de ayudar: gritando e intimidando a la gente.
Brandy, inocente pero no idiota, se defiende a sí misma diciendo que hace lo que le gusta, y que no hay nada malo en ese hecho y que, por tanto, no se merece un juicio de valor que la insulta, llamándola "esclava sin personalidad". "¿Por qué no haces lo mismo en vez de pelear?", añade. "Quizá seamos más parecidas de lo que crees".
Por tanto, dejémonos ya de monsergas. Una mujer (y que conste que me da verdadera vergüenza tener que decir esto, porque me parece jodidamente obvio, pero por lo visto no lo es) tiene derecho a ir a dónde le da la gana, con quien le dé la gana o sola; tiene derecho a beber lo que le dé la gana y tiene derecho a vestir como le salga de su epicentro. Si llega un hijo de la gran puta y la agrede sexualmente, a ver si nos enteramos de una puta vez, que ya empiezo a hartarme de esa majaronada de justificar criminales y criminalizar a las víctimas: no es porque ella lo vaya pidiendo. Nadie en su sano juicio en esta vida va pidiendo una violación, que parecemos tontos, coño. Si una mujer la han agredido sexualmente, la culpa recae en su violador, y nada más que en su violador. Dejémonos ya de imbecilidades como "Eso pasa por ir buscando sexo", como si fuese ilícito que a una mujer le pique el país bajo y se lo quiera rascar. Hasta los cojones ya de esa concepción de la mujer como criatura espiritual y etérea que solo se abre de patas en cuanto encuentra el amor verdadero, y de poner al hombre como una especie de monstruo que solo quiere follar, porque ni es lo uno ni es lo otro. De verdad que estoy muy harto de esa especie de cultura que demoniza la sexualidad femenina y donde la libido de una mujer es visto, poco menos, que como un caso de posesión satánica de las de peor clase. Estoy hasta las mismísimas narices ya de que una mujer que tenga una sexualidad más o menos activa, que no tenga ganas de un compromiso (porque se puede elegir tener sexo sin tener pareja y no es digno de lapidación... O no debería serlo en nuestra cultura, que cacarea estar tan avanzada) sea tachada automáticamente de "guarra", "ninfómana" y de cuarenta mil apelativos que lo que hacen es juzgar moralmente su sexualidad.
Agustín de Hipona, hecho santo y visto en nuestra sociedad como un santo "enrolladete", con su mierda del "toma y lee", era de los de decir frasecitas tan molonas como esta, probablemente por influencia neoplatónica:
"Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas y voluntarias erecciones en los hombres".
Sí, vamos, que son monstruos del infierno que nada más que valen para parir hijos a pata partida.
Ole tus cojones, Agustín.
Pero lo que más me empieza a reventar de todo esto es que haya tanta gente que parezca estar más de acuerdo en segregar a las mujeres para que no las violen que en perseguir y castigar, sin tolerancia alguna, a aquellos que se aprovechan de ellas. Que decimos que no, pero si no viviésemos en una sociedad que pareciese más obsesionada por el pudor y por el "qué dirán" que por hacer justicia con la gente que no sabe convivir con otras personas, realmente no nos preocuparía tanto que nuestras familiares o amigas saliesen a la calle como les diese la gana, o al menos no nos daría tanto miedo como nos lo da hoy. Porque sabríamos que la gentuza que piensa que una mujer no es más que un objeto con agujeros que rellenar tendría pánico siquiera de llevar a cabo una agresión. Sin embargo, funciona justo al revés: los que vivimos respetando el sistema parece que debemos vivir asustados de los que no. Y esto no va solo por los violadores: va por delincuentes y criminales de todo tipo, desde un ratero de poca monta hasta un asesino múltiple, pasando por un pederasta o un camello. Formamos parte de ese círculo vicioso cada vez que tenemos a un criminal confeso y demostramos simpatía hacia él. Cada vez que una mujer (por no salirme de este tema concreto) ha sido agredida sexualmente y, en cuanto se identifica a su agresor y se prueba su culpabilidad, se ponga en duda la inocencia de una víctima porque "vaya a ser que lo hubiese provocado antes".
Y que luego, tengamos todos los santísimos cojones de ir de concienciados y de modernos por la vida. De mirar por encima del hombro, con nuestra condescendencia occidental, que es como una especie de armadura moral, a aquellas culturas donde las mujeres no pueden salir a la calle solas, donde tienen que vestir tal y como ordena una tradición.
Y que luego, tengamos todos los santísimos cojones de ir de concienciados y de modernos por la vida. De mirar por encima del hombro, con nuestra condescendencia occidental, que es como una especie de armadura moral, a aquellas culturas donde las mujeres no pueden salir a la calle solas, donde tienen que vestir tal y como ordena una tradición.
Según nuestra moral mamporrera hacia el decoro de la vestimenta, esta señora solo por vestir así ya es una pedazo de guarra que va pidiendo que le metan el nabo repetidas veces en cualquier momento, con quien sea. Sin importar que el portador del pene en cuestión sea lo más parecido al aborto de un Critter, que venga acompañado de seis orcos, que se la metan por un agujero que a ella no le guste usar, etcétera. Según la mentalidad de muchos españoles, llevar pantalones así da derecho y carta blanca a la penetración. Y la señora en cuestión se tiene que callar; no haberse puesto semejante prenda inmoral.
Quitémonos la venda de los ojos: nosotros no somos mucho mejores. No lo imponemos por ley... o no por legislación, mejor dicho; lo imponemos, en cambio, por condicionamiento social: "Si vistes así eres una guarra" es algo que no nos es tan ajeno como debería; "si tienes sexo ocasional no te valoras a ti misma como persona" es una de esos mantras de moral de los años de Maricastaña que tenemos que escuchar, como dando a entender que si una mujer se lo hace de vez en cuando con quien le da la gana, vale menos como persona, como si su catadura moral estuviese ligada a su forma de vivir su sexualidad. Como si el tocino tuviese que ver con la velocidad y una persona fuese mejor o peor dependiendo de su actividad sexual o de sus ganas de compromiso.
Cara que ponen algunos cuando oyen a una mujer que dice que no tiene pareja, pero que eso no hace que renuncie al sexo. Porque es algo aberrante, por supuesto.
Cara que ponen los mismos cuando eso lo dice un tío.
Como si diéramos por hecho que toda mujer, siempre y cuando esté soltera, esté condenada al ostracismo sexual hasta el momento en que tenga una pareja estable y, ya puestos, al paso que vamos cualquier día diremos que si no está comprometida de un modo más o menos serio en vistas a matrimonio, tampoco cuenta. Y con el tema de la pareja, pensemos: si somos tan abiertos de miras, ¿por qué a mucha gente le parece que una chica que tenga iniciativa a la hora de buscar pareja es una fulana? ¿Por qué se sigue pensando que es el hombre el que tiene que dar el primer paso por cojones?
Presumimos de lo modernos que somos, pero o no nos damos cuenta o no queremos dárnosla al ver que estos argumentos están ya obsoletos y pecan de un machismo que huele a rancio ya. Limitamos la elección de la mujer día sí y día también porque nos parece lo moralmente aceptable, mientras que, de un modo mucho más implícito (y escalofriante), planteamos a los agresores como víctimas de provocaciones. Pobres violadores, que no pueden pasear tranquilos por la calle sin que venga una fulana a pedirles que la empotren salvajemente.









4 comentarios:
*Ovación cerrada a todo*
Aún está pendiente de edición, por si hay algo que corregir, quitar o añadir...
Bien analizado. Hemos tomado un camino bastante horroroso, sobre todo para las mujeres, obviamente, pero también para los hombres (el hombre es el maaal, su líbido es incontrolable, no dejéis a vuestras hijas ni hijos cerca de la mirada de los hombres). Ayer decían que en Canadá han obligado ¡por la fuerza! a una mujer a ponerle la parte de arriba del bikini a su niña de unos 3 años para evitar que la violen. Vamos hacia atrás.
Jostras, en serio? Pues sí que se nos está yendo de las manos eso de meter miedo a la sociedad para "salvaguardar nuestra seguridad" :/
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