Sé que muchos de vosotros me vais a odiar por lo que voy a escribir en este artículo. Es probable que os echéis las manos a la cabeza o seáis incapaces de entender qué coño ha podido pasar por la mía para que diga lo que voy a decir. Francamente, empieza a darme igual, considerando la cantidad de burradas que he tenido que soportar estos últimos días (y pocas son, considerando que estoy sin ordenador y que me conecto de cuando en cuando para estar en contacto con el mundo virtual) y que, por lo visto, me han tenido que parecer bien. Incluso que aplaudir, para más de uno.
Y es que oye, ves que se cargan a alguien en la tele y dices "Coño, cómo está el patio". Lo típico que suele uno decir cuando se comete un asesinato a sangre fría. Lo que hace cualquier humanoide con un mínimo de empatía ante estos casos, que suele ser y pensar que, aunque no conocías a la persona a la que se han cargado, tener un mínimo de consideración y pensar que no te parece bien que la gente vaya en plan Charles Bronson por la vida, resolviendo las cosas a tiros, como en el puto salvaje oeste. Lo típico de coger, aprovechar para putear a los americanos (supervillanos en cualquier debate) y decir que nos estamos pareciendo a ellos, que a dónde vamos a parar, etcétera, etcétera.
Sin embargo, cuando te enteras de que la víctima en cuestión pertenece a la clase política, amigo, es cuando empiezas a ver que el españolito medio cambia su discurso de buenas a primeras. Si encima es del partido que menos mola en estos momentos (salvo en las urnas donde, probablemente y de forma tan irónica como contradictoria, de momento se alzaría como reelegido, según las estadísticas), dicho discurso empieza a volverse agresivo, incluso radical: empieza a surgir una subraza de seres humanos (o que se consideran a sí mismos como tales) que nos vienen con los mantras de turno de "Pues se veía venir" o "Una menos". Algunos, hasta celebrándolo, como si su puto equipo de fútbol hubiese marcado.
Un irakí disparando al aire en celebración de la muerte de Saddam Hussein.
El españolito medio se siente superior a eso, y en lugar de celebrar la muerte de un dictador, celebra la muerte de un político.
Dictador, político o lo que sea, quedémonos con lo esencial: se está celebrando la muerte de otro ser humano. ¿Nos hace acaso eso ser mejores que esa gente cuya muerte celebramos?
Tengo que decirlo: esto me causa un asco que hace que me avergüence, no de mi país, sino de la gentuza que habita en él.
Venga, os doy un par de minutos para que os caguéis en mí, y en mi puta nación si os da la gana. Rasgaos las vestiduras un rato y ahora volvéis.
¿Ya?
Muy bien, aquí es donde argumento mi postura. Aquellos que os creáis que las cosas se resuelven a tiros y que este país será una utopía en cuanto hagamos un Oliver Cromwell (si no sabéis quién fue, pasaos por la enciclopedia más cercana, comparáis notas y luego volvéis), probablemente no pasaréis de aquí, ya que estaréis ocupados cagándoos en todo y demás... Pero, a aquellos que decidáis quedaros, os digo una cosa: no sé cómo sería en vuestra casa, pero a mí de pequeñito me enseñaron que desearle la muerte a una persona o alegrarse por un falleciemiento, independientemente de credo o ideología era de ser mala persona y que no existe nada sobre la faz de la tierra que pueda justificar una actitud así. Nos pongamos como nos pongamos, lo revistamos de los ideales chulipirulis que nos salgan de los huevos.
Pasa que en este país de guerreritos de fin de semana y de revolucionarios de medio pelo esas cosas importan exactamente lo mismo que parece importar la vida humana. En un país donde se puede llegar a bromear con burradas tan cafres como el asesinato de los hijos de José Bretón (ayer mismo vi un chiste al respecto, precisamente... o un intento de chiste, porque bromear con el asesinato de dos niños solo lo puede hacer alguien con un problema mental bastante grande o un hijo de la grandísima puta), bromear con que se asesine a una persona (me da igual que sea concejala, alcaldesa o cajera de un supermercado) es algo que me causa una vergüenza ajena de las de padre y señor mío. Cuando encima te enteras de que ese asesinato ni siquiera ha sido por causas políticas, es cuando flipas de verdad con el prójimo en este país: se mata a una persona por una venganza personal (como todo apunta a que ha sido) y la gente lo primero que hace es ver a qué se dedica y sentar cátedra. Un asesinato nos parece mal, pero oye, si la víctima se dedica a la política, ya nos permitimos el lujo de hacer el (pre)juicio de valor y decir que si se la cargaron es porque era una corrupta, o "porque algo habría hecho" (lo que me recuerda a la burda excusa que se utiliza para putear a las víctimas de violación... el manido argumento de "es que se lo estaba buscando"), lo que dice mucho del concepto de presunción de inocencia que tenemos por aquí. Me vienen con la mierda demagógica de que la gente está muy harta, bla bla bla... y luego salen con verdaderas salvajadas como que bueno, pues los demás que vayan tomando nota, o que una menos.
Y esto, por lo visto, me tiene que parecer bien. Lo tengo que aprobar o incluso respetarlo, tócate los cojones.
No es la primera vez que he oído que una víctima de violación "se estaba buscando que la violasen por ir vestida así", como si su agresor no tuviese facultad de decidir por sí mismo o como si, solo por ver la indumentaria, ya no cupiera en su cabeza el concepto de que la violación es un crimen. Qué bonito, es como decir que una víctima de robo se estaba buscando que la robasen por llevar una cartera, o que una víctima de atropello y fuga se buscó que se la cargasen en la carretera.
No sé cómo será en otros países, pero en España cada día más, está de moda lo de culpar a la víctima y justificar al delincuente.
Pues mira tú por donde, que estas cosas no me sale de los huevos respetarlas. No cuando veo que, partiendo de la base de que soltar semejante despliegue de animaladas de por sí ya consisten en una falta de respeto a la vida tremenda, no. No tengo el más mínimo interés en respetarlas, se pongan los guerreritos como se pongan, y me vengan con la milonga con la que me vengan... Porque eso sí, cuando esas burradas que han soltado alegremente y en pleno uso de sus facultades en redes sociales y demás, y se piensa meter mano a ellas por la vía penal, ya falta tiempo para empezar a hablar de censura y de coartar la libertad de expresión. Pues claro que sí, campeones. Qué mal está eso de que coarten vuestro derecho al insulto gratuito y al mal gusto, ¿verdad? Pobrecitos, que no podéis amenazar a los políticos (o a quien sea, una amenaza es una amenaza y es delito, y decir a los políticos "que vayan tomando nota" cuando han abatido a una a tiros, en vuestra tierra no sé, pero en la mía es una amenaza en toda regla) desde la red. Angelicos.
"¡No me dejan amenazar de muerte a quien me cae mal! ¡Cabrones! ¡Opresores! ¡Fascistas! ¡Nazis!"
Y es que de verdad, yo no entiendo la mentalidad de este país: un pueblo que se pasa el puto día reclamando igualdad y justicia, pero que luego tiene los santísimos huevos de no aplicarla, en el momento en que la ideología se antepone a la vida humana y se sienten con la superioridad moral suficiente para decidir quién merece vivir y quién no. Como decía mi abuela, eso es pedir para Dios y no dar ni para Cristo o, usando una terminología algo más extendida, ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en los propios.
Es hasta de risa (por no llorar), cuando te enteras ya no solo de que el asesinato parece haberse producido por una vendetta personal, nada que ver con la política (y el personal a su puta bola, metiendo la política hasta en la puta sopa, erre que erre y por cojones, venga a cuento o no) sino cuando la presunta asesina también había tenido lo suyo con cobros ilegales... y que, pese a ello, se siga machacando en el asunto de que esto ha sido porque el pueblo está harto y demás chorradas que apestan a demagogia barata que, en el fondo, lo único que hacen es lo más despreciable que se puede hacer ante un asesinato, que es justificarlo.
Con estas líneas, quiero que quede claro que mi intención no es poner a la víctima como una mártir, ni mucho menos. Su partido nunca ha casado con mi forma de ver las cosas, nunca me ha pagado una subvención por escribir (ni ella ni ninguno, ya puestos) y personalmente nunca la traté. Ni trabajé para su diputación, ni me fui de cañas con ellas, ni nada. Joder, ni siquiera la conocía... al igual que muchos de esos que se han alegrado de su muerte o la han usado para hacer política (algo moralmente elevadísimo, dónde va a parar), bien para esa amenaza contra toda la casta política, del tipo "Tomad nota, que igual vosotros seréis los siguientes", o como han hecho otros, al relacionar el tema con la plataforma anti-desahucios y otros tantos excesos que se han venido cometiendo en apenas setenta y dos horas. Pero igual lo que estoy denunciando (por si alguno no se ha enterado todavía) no es si la señora en cuestión se dedicaba a la política o era dependienta en un Zara, sino el hecho de que, fuese mejor o peor, más simpática o menos, era un ser humano al que se han cargado en plena calle. Llamadme loco, pero yo lo primero que he pensado es eso, y luego ya me he ido enterando de a qué partido pertenecía y demás (y francamente, me ha importado tres cojones dónde militase. Una persona es una persona)
Mucha gente se llena la boca diciendo que todo el mundo es igual, pero al mismo tiempo tiene la costumbre de medir al prójimo en base a su ideología. Yendo aún más lejos, una vida humana les importa más o menos dependiendo de lo cerca que estén de su credo personal. En resumidas cuentas, mucho decir que el sistema está mal, pero al final ellos son los primeros en hacer ese doble rasero y en tratar a la gente (sobre todo la que no es de "los suyos") como números.
Si algo me indigna de esto, ya no es solo el asesinato en sí, sino lo banal que se ha vuelto un hecho de este tipo. Hace unos diez años, se cargaban a alguien y nos quedábamos de pasta de boniato; hoy en día usamos la crisis y la corrupción como excusa para cachondearnos, pero no nos engañemos. ¿Acaso la crisis y la corrupción son culpables de que haya verdaderos degenerados que se rían de los críos del Bretón, como ha ido apareciendo estos días en fotos por redes sociales? ¿De que salga otro que tal baila, riéndose de un chaval con síndrome de Down y publicando fotitos presuntamente graciosas? La sociedad española se deshumaniza y lo mejor que he encontrado como defensa es lo de "es que los políticos lo estaban antes", como si eso fuese argumento suficiente y nos diese carta blanca a los que no lo somos para hacer el animal. Nos creemos jodidamente graciosos por tener un Photoshop instalado en el ordenador e ir haciendo memes de lo que sea, tenga gracia o no. Hoy nos reímos de un político, mañana nos burlamos de un discapacitado y pasado lo mismo estamos haciendo chistes en favor de la violencia doméstica, que oye, siempre habrá unos cuantos que nos aplaudan con la excusa (pobre, muy pobre) de "es que es humor negro". No, perdona, eso es no tener ni puta gracia. El humor puede ser más o menos macabro, pero la cuestión es no convertir una salvajada en objeto de risa. Especialmente cuando el blanco de la broma no se ríe. Esa es la diferencia entre ser gracioso y ser un pedazo de mierda con ojos que se cree gracioso.
¿Nos tenemos que reír?
Por favor, no me vengáis ahora con la gilipollez esa del derecho a la libertad de expresión porque no cuela, y si no lo entendéis, aprended de una puta vez a leeros la Constitución. Concretamente, el artículo 15, donde se dice expresamente que "Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral", quedando abolida la pena de muerte. Lo mismo así os daréis cuenta de que esos derechos por los que tanto cacareáis aparecen limitados por responsabilidades y deberes (esto parece que os cuesta recordarlo); en otras palabras, sí, tenéis derecho a expresaros, pero siempre que vuestra opinión no se convierta en humillación o insulto hacia otras personas (y, puede que me equivoque, pero creo que una persona fallecida es digna de la misma consideración que una viva; puede que más, por eso de que ya no puede defenderse por sí misma). Y os lo recuerdo una vez más: la injuria y la calumnia están penados en nuestro Código Penal, e insultar de forma anónima en la Red no es algo impune. Así que meteos el lloriqueo en pos de vuestros derechos por donde os quepa y aprended a ser responsables de una puta vez, que ya estamos todos bastante mayorcitos, coño.
Tengo incluso que descojonarme de la risa (insisto, por no llorar, porque esto no tiene ni puta gracia) que vayamos de avanzados por la vida, mirando por encima del hombro a los yankis y su pena de muerte y diciendo que eso lo hacen nada más que en países bárbaros... y que ahora tengamos las santísimas pelotas de coger y aplaudir el justicierismo callejero y las vendettas a tiros, como si cualquier ley nos pareciera una mierda. Como si el ojo por ojo y la justicia personal, sin regulación alguna, fuesen algo coherente, nada pasional y mucho mejor que tener un sistema penal (con sus fallos, como todo, pero insisto en que no tiene ni punto de comparación con la ley de la selva y el ojo por ojo). Es el pensamiento coherente de la gente que estoy viendo cada día más en este país. La gente que solo condena los crímenes hacia gente que no les cae mal, desde la pasión, desde el sesgo ideológico y sin uso de razón ni por forro. La gente que, una vez alienado su uso de razón (si es que alguna vez lo ejerció) lo único a lo que se dedica es a berrear delante de las guillotinas y a ejecutar culpables, sean verdaderamente culpables o no. El caso es ver sangre de los que consideramos "los malos", y cuanta más mejor.
Y si me equivoco en esto (que seguramente ya lo estaréis pensando), pensad entonces si actuaríais igual con un asesinato bajo las mismas circunstancias, pero sin haber política por medio. Pensad si la víctima era alguien que caía mejor, o incluso si era conocida vuestra. Ahora, con esto, decidme si su derecho a la vida es mayor que el de esta mujer que han asesinado y luego habladme de igualdad entre todos los ciudadanos. Algunos de vosotros lo diréis, estoy seguro... pero ayer mismo me comentaron que hace unos días hubo un caso de asesinato bajo circunstancias similares y, fíjate, que nadie salió a alegrarse por la muerte de la víctima. Es más, por esa regla de tres, lo mismo es que ahora hay un derecho a hacer justicia callejera y que nos permite cargarnos a todo el que nos hace una putada. ¿Su jefe le hace bullying? Tres tiros al pecho. ¿Despido improcedente? Dos a la cabeza. ¿Tu pareja te engaña? Ametrallarla a la salida del curro. Esa, desde vuestro punto de vista, es la solución, ¿verdad?
Y si me equivoco en esto (que seguramente ya lo estaréis pensando), pensad entonces si actuaríais igual con un asesinato bajo las mismas circunstancias, pero sin haber política por medio. Pensad si la víctima era alguien que caía mejor, o incluso si era conocida vuestra. Ahora, con esto, decidme si su derecho a la vida es mayor que el de esta mujer que han asesinado y luego habladme de igualdad entre todos los ciudadanos. Algunos de vosotros lo diréis, estoy seguro... pero ayer mismo me comentaron que hace unos días hubo un caso de asesinato bajo circunstancias similares y, fíjate, que nadie salió a alegrarse por la muerte de la víctima. Es más, por esa regla de tres, lo mismo es que ahora hay un derecho a hacer justicia callejera y que nos permite cargarnos a todo el que nos hace una putada. ¿Su jefe le hace bullying? Tres tiros al pecho. ¿Despido improcedente? Dos a la cabeza. ¿Tu pareja te engaña? Ametrallarla a la salida del curro. Esa, desde vuestro punto de vista, es la solución, ¿verdad?
Hala. Yo soy la justicia.
Es por eso por lo que empiezo a estar ya asqueado de tanta chorrada pro-revolucionaria, con tanto guerrerito berreando con que la única respuesta es coger y empezar a matar políticos, dando por hecho que un político es corrupto por definición (algo que tiene tanto sentido como pensar que un profesor es pro-fascista por definición, o que, yo qué sé... que toda limpiadora es fan de Camela). Esa idea chupimolona de coger y hacer apología de la violencia (que para mí que también es delito, para vosotros igual es un derecho) y coger y revestirla con argumentos superguais en plan "Es que un desahucio también es violencia"... y quedarse tan panchos con algo así, como si el fin, si suena medio bien, justificase cualquier medio, por extremo, violento o brutal que fuese. Entonces, como a mí me empezaron a cobrar comisiones en el banco hace cosa de un año, estando yo en paro, también puedo coger y entrar a cargarme a tiros a todo el que curra en la sucursal, ¿verdad? Porque los bancos son todos unos hijos de puta, desde el banquero hasta el tío que friega ahí (no es la primera vez que he escuchado eso de que "es que los que trabajan ahí saben para quién trabajan y aun así aceptan el empleo, por lo que saben a lo que se exponen", como se justificó en el famoso caso del asalto a un Mercadona cuando una de las cajeras fue zarandeada por uno de los asaltantes), y es violento que me cobren cuando es obvio que ando sin un duro, pues hala, la ley de la puta jungla, que ya he hecho justicia. Si resulta que me despiden del curro en el que estoy ahora y lo que cotizo no me llega ni para tener paro, ¿qué hago? O mejor dicho, ¿qué se supone que tengo derecho a hacer? ¿Me cargo a mi ex-jefe y luego a todos los del INEM por no darme la prestación? ¿De verdad os creéis que hacer el bestia (o apoyar a quien lo haga, que no sé qué es peor) y usar argumentos low-cost para justificar todas estas burradas os exime de culpa? ¿Defender una causa de moda, creéis, os reviste de una posición moral superior que justifique u os exima de cualquier cosa que hagáis?
"Hey, chavales, podéis insultar, amenazar, agredir, saquear, lo que os dé la gana. Si vuestra causa es justa, está todo permitido".
Mira, haced lo que os dé la gana. Yo ya he dicho muy claro que si queréis cambiar el país, contáis con mi respeto siempre que sea para mejor. Pero dos cositas: si es a costa de matar a gente (o apoyar a quien lo haga) y lo que pretendéis hacer es liarla sin tener ni idea de qué hacer luego, no pidáis que os respete ni que os apoye, porque lo único que vais a sacar de mí es asco. Mucho asco, es lo que me dáis, y me importa una mierda pinchada en un palo lo buena y noble que sea vuestra causa, que con actitudes así os habéis meado en ella y habéis hecho que yo, así como cualquiera que medio esté de acuerdo conmigo, deje de tener fe en gente como vosotros.
Felicidades, chicos, con esa actitud de "Yo digo lo que me sale de los cojones porque los de arriba son peores, lo que me da derecho a comportarme como un cabrón", os lo habéis ganado.
Felicidades, chicos, con esa actitud de "Yo digo lo que me sale de los cojones porque los de arriba son peores, lo que me da derecho a comportarme como un cabrón", os lo habéis ganado.








2 comentarios:
Esto me recuerda al 11/9. Escuché a alguna gente decir: "Los gringos se lo merecen, por meterse con todo el mundo." What? Por más que te disguste la política exterior del gobierno de los EUA, ponerse en esa actitud ante la muerte de 3.000 personas (incluyendo 400 bomberos) es sencillamente repugnante.
Ahora te voy a contar algo que me inquieta sobre Uruguay. Las cosas van tan mal por estos lares en cuestiones de seguridad que todos pensamos lo mismo cada vez que nos enteramos de la muerte de un delincuente: "Uno menos." (Sí, incluso yo lo pienso, lo siento, es algo así como automático porque los delincuentes han asesinado a mucha gente que ni siquiera se estaba defendiendo.) Y no me gusta que hayamos llegado a este extremo, porque tarde o temprano la gente empezará a alegrarse por cosas como el asunto que te hizo escribir este artículo (salió en nuestros periódicos, por cierto). Es más: hubo un caso en el que un niño estaba ahogándose en una zanja (o algo así), y nadie quería mover un dedo para rescatarlo porque sabían que era un ladrón. No hay que dejar que estas situaciones te deshumanicen, porque no sé si hay vuelta atrás.
Bueno, yo es que en el ser humano fe, lo que se dice fe, tengo poca. Como haber, habría vuelta atrás si la gente recapacitara y se diera cuenta de que la ira desmedida y el odio indiscriminado no son la respuesta a los problemas. Otra cosa es que realmente les importe y tengan la voluntad de buscar soluciones más efectivas que las del odio compulsivo...
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