Para empezar a hablar de este tema, vamos a menear nuestros bullarengues, cómodamente asentados en nuestros sofás, unos cuantos años hacia atrás en el tiempo. Volvamos a la época en que un servidor andurreaba por el instituto, traficando con cintas de cassette de los Van Halen y haciendo caricaturas de los profesores, de sus compañeros de clase y (por supuesto) de sí mismo en una esquina de los apuntes en clase.
De toda esta época vamos a quedarnos con mi clase de matemáticas de COU (para los nacidos después de 1982, el equivalente a segundo de Bachiller), donde una profesora me da clase de estadística y probabilidad. Nos cuenta un poco por encima lo que viene siendo la fiabilidad de ambos métodos matemáticos y un poco sus aplicaciones. Al terminar, su frase es tajante: "La estadística es aproximada, pero lo realmente fiable en términos matemáticos es la probabilidad".
Pasan unos pocos de años después de esta clase y descubro que no solo medio planeta se ha pasado por el forro este planteamiento, sino que se hace justo lo contrario. Se llega a una tiranía total de la estadística como método, que pasa de ser una herramienta más o menos útil para tener un dato aproximado acerca de algo a tratarse como la Verdad Absoluta e irrefutable. Para muestra, un botón: a cada día que pasa, nos bombardean todo el puto rato con según qué planteamientos sacados del forro de los cataplines, con la coletilla de "Un estudio científico lo avala"; este "estudio científico" (generalmente etéreo y llevado a cabo por una Universidad Innominada), si viene algún referente a su metodología es precisamente un estudio estadístico. Y nosotros, como tal, nos lo tenemos que creer, aceptándolo sin reservas.
Ejem, cuando decía "Aceptar" no me refería a estos...
Ahora, la pregunta que cualquiera se haría es: ¿Es entonces la estadística un mal método?
Para llegar a la respuesta que tengo vamos a hacer otra paradita en el tiempo. Esta vez, nos vamos a la época en que hice primero de Psicología. No duré mucho tiempo aquí, así que va a ser una paradita corta; vamos a meternos en un par de clases, empezando por una de Psicología Diferencial, que impartía un tipo bastante simpático cuyo nombre, me temo, olvidé hace mucho (al fin y al cabo, solo estuve un curso en aquella facultad antes de descubrir que mi vocación tiraba por otros derroteros). El caso es que este profesor nos hablaba de cómo se hacían los estudios en general y demás, y nos hablaba de cómo el ego puede pervertir una investigación. Al fin y al cabo, los investigadores pueden ser cientíiificooos (leer con eco), pero tampoco dejan de ser humanos. Como tales, son falibles de cojones y oiga, también son incapaces de reconocer errores. En vicisitudes como ésta, nos aseguró este profesor, son perfectamente capaces de falsear sus estudios (nuevamente, estadísticos, que son bastante fáciles de manipular y falsear, como explicaré un poco más abajo) con tal de que sus hipótesis personales estén avaladas por algo tan supuestamente "irrefutable" como es la ciencia. Hasta tal punto, aseguró, que ha habido investigadores "serios" que llegaron a plantear la hipótesis de que la gente de raza negra era menos inteligente y, echándole más pelotas al asunto, llegaron a respaldar semejante idiotez con un estudio científico que lo avalaba. Un estudio manipulado, falseado y tergiversado hasta la médula, pero oiga: si un estudio científico lo avala (o dice avalarlo), siempre hay algún idiota que se lo traga.
Hala. P'adentro.
Pasemos al segundo punto acerca de por qué un estudio estadístico no tiene por qué ser fiable o, mejor dicho, por qué no debemos aceptarlo como La Verdad Absoluta sobre Todo Sin Excepción. Seguimos en la Facultad de Psicología de mi ciudad, donde tenemos que el profesorado, en un alarde de consideración y de rectitud (lo siento, chicos, aquí viene la crítica bestial) tomaba las asignaturas de práctica de cualquier asignatura de primero (incluida Historia de la Psicología, ¿para qué coño querrían prácticas de eso?) como su caldo de cultivo personal para los proyectos que llevaban a cabo los laboratorios. Me explico: ya sabéis que un profesor de universidad, aparte de impartir clases tiene sus horitas de investigación en la materia en la que esté especializado, ¿vale? Pues si seguimos la línea de pensamiento, el plan del profesorado era sencillo: tomar las prácticas como baluarte para que los alumnos de primero hicieran el trabajo sucio a los profesores; dicho de otro modo, si querían hacer un estudio estadístico sobre cualquier cosa, tenían que pasar una encuesta. ¿Se iba un profesor a pringar las manos en pasar una encuesta a un grupo poblacional? No, para eso estaba el alumnado; y además, esa práctica se llevaba la etiqueta de "obligatoria", de forma que si el alumno no la hacía, contaba con una nota negativa. Así de ético, y dicho prácticamente con este descaro en las putas narices del que iba a clase a estudiar. Y encima nos tenía que parecer bien.
El caso, y voy más al grano, es que el alumnado no es diferente de cualquier otro ser humano: le pones a hacer un trabajo que considera una soberana gilipollez (o en su defecto que le importa una mierda), que no está en absoluto relacionado con lo que está estudiando (era la constante en estas prácticas, que no tenían relación alguna con el tema que se daba en clase) y se lo pasa por el forro de los cojones. Para ser más claro, lo que hacían era inventarse la estadística para no suspender la asignatura (bien por eso o bien porque no tenían a al menos una decena de señores de entre setenta y cinco y ochenta y cinco años a mano para torturarlos con una encuesta de cien preguntas). Y esos estudios, amigos Distópicos, luego iban a un despacho, donde el profesorcete de turno, con menos ganas de hacer comprobaciones que un servidor de esquiar en pelotas, daba por hecho que le habían hecho correctamente el trabajo que él no quería hacer y seguía currando con lo suyo.
De verdad que no me atrevo ni a preguntarme cuántos de estos estudios llegarían a alguna parte, pretendiendo hacer que el pobre desgraciado a cuyos ojos llegase se creyese ese montón de patrañas.
"Según esto, las personas rubias naturales de veinticuatro años tienen mayor tendencia a que les atropelle un tren de cercanías a las diez de la mañana mientras escuchan a los Maiden que el resto".
Por tanto, llegamos a la respuesta que lleváis un par de párrafos esperando: los estudios estadísticos son una buena herramienta para acercarnos a la verdad (si es que tal concepto existe realmente), pero NO son La Verdad. Cuando llega alguien del Gobierno plantándonos una estadística en la jeta, lo primero que tenemos que pensar es una cosa: ¿A cuánta gente le ha llegado ese estudio? No es la primera vez que para hablarnos de cosas tan surrealistas como "Lo que piensan los jóvenes de nuestro país" (anda, ahora resulta que son como hormigas y poseen una mente colectiva y ya nadie discrepa con nadie) se pasan encuestas a unos mil estudiantes en UN instituto vete a saber dónde. ¿Es este estudio fiable? Pues depende: es fiable si el instituto tiene mil quinientos estudiantes y le pasas la encuesta a mil de ellos. Así puedes ver lo que piensa la gente de ESE instituto y en ESA localidad; ¿es fiable a nivel nacional, como nos lo intentan colar una y mil veces? Ni de puta coña: haced un cálculo de lo que puede ser la población en edad escolar en nuestro país (pongamos, hablando así hipotéticamente, que esa población llegase a un 10% de la población total, que en España son unos cuarenta y pico millones). Tenemos, por tanto, que entrevistar a mil chavales de un centro educativo es más o menos tan representativo como coger una nota musical (un re, por ejemplo) y decir que una sinfonía está basada en esa nota. Es decir, estamos tomando una muestra poblacional ínfima apenas representativa y la estamos asociando con el todo, cayendo de paso en una falacia de generalización apresurada, cuya definición dejo por aquí:
Y de cositas como esta empiezan a surgir "datos" y "cifras" que a ninguno nos cuadran, cuando estos "estudios" tocan a algún tema del que tengamos una ligera idea.
Por último, tenemos que pensar en un hecho bastante nihilista y misantrópico, pero en absoluto (a mi juicio) alejado de la realidad: la estadística basada en encuestas parte de un concepto muy bienintencionado que es dar por sentado que la gente dice la verdad en ellas. Por muy anónima que sea la encuesta, eso en caso alguno va a evitar que la gente mienta por el motivo que sea (por ejemplo, mentirse a uno mismo, que es un factor muy, pero que muy extendido) y eso, nos pongamos como nos pongamos, es virtualmente imposible de detectar o cuantificar en un estudio estadístico, a menos que hagamos un test Voight-Kampff como el que hacían en Blade Runner. Y aun así, siempre tendríamos que contar con que puede haber algún mentiroso compulsivo que sea capaz de burlarlo. O alguien que responda algo equivocado y que considere cierto, por lo que para él no estaría "mintiendo". Este es un margen de error mínimo, cierto... pero tenemos que tener en cuenta que todo estudio científico fiable debe (o debería) contar con el factor ruido. Para entendernos, se entiende por "ruido" todo aquello que entorpece la fiabilidad de una investigación: por ejemplo, si estamos hablando de un experimento de química en que tengamos que calentar algo, entenderíamos por "ruido" que la temperatura ambiente no sea la correcta y pueda modificar el resultado de lo que andamos investigando. Este factor, como mucho, se puede estimar a la pata la llana: algo del tipo "Mira, vamos a estimar a ojo que el 10 o el 15% de los encuestados mienta"), pero no podemos basarnos en algo medianamente fiable porque cada uno es un mundo y, si bien puede ser veraz y sincero en algún tema, lo mismo con otro nos la cuela. Y eso no hay Dios que sea capaz de medirlo.
"Todo el mundo miente" es uno de los mantras de la serie House, M.D.
Puede parecernos exagerado, pero si lo pensamos, todos mentimos en mayor o menor medida: por no hacer daño, por quedar bien o por engañarnos a nosotros mismos.
Llamadme cínico, pero para mí esto es así.
Por tanto, mi pensamiento personal es que la estadística es lo que es: una herramienta de aproximación, que te puede dar datos más o menos fiables si se analiza un grupo poblacional muy muy grande y que represente a la mayor parte del territorio... lo que implica muchísima pasta y muchísimo trabajo. Aparte, hay asuntos (por ejemplo, si ponemos un estudio poblacional sobre tendencias o cosas que están muy de moda) en los que la opinión pública puede cambiar de un día para otro, con lo que en el momento en que llegas a tener un recuento más o menos concreto de toda esa muestra poblacional resulta que se te va al carajo porque la gente ha cambiado de opinión.
La estadística puede estar bien como referencia, pero JAMÁS debería usarse como se está usando ahora, que es dar por sentado el hecho de que todo cuanto vemos en una tablita o con un porcentaje chuliguai va a misa: nos dicen que el perfil del asesino en serie es un varón de un metro setenta y ocho, de unos treinta y seis años y medio y que tiene una familia de 2.5 hijos y ya hay muchos que dan por hecho que esto es totalmente cierto. Incluso el hecho de que tiene dos hijos y un tercero partido por la mitad.
Eso sin mencionar el hecho de que a veces estos estudios se centran tanto en UNA cosa que obvian las demás, lo que viene a ser una versión moderna de los siete ciegos y el elefante: cada uno piensa que su visión limitada de las cosas es la Verdad y tendrá datos que lo avalen. Pero eso, aunque esos datos sean correctos, no implica que haya otros factores que tengan que ver con su tesis y los esté ignorando.
Por tanto, no se acerca a la Verdad que predica.
También tenemos esas estadísticas molonas (aquí entro en terreno personal, con lo que en este punto se me puede contradecir con toda facilidad) que tiranizan los sectores comerciales, donde la frase "Los números dicen que esto se vende más" se toma como un mantra que no debe ser cuestionado bajo ningún concepto, llevando a equívocos tan grandes como "Si se vende es porque el público lo demanda, con lo cual ahora multiplicamos la oferta. Que si quieres arroz, toma veinte tazas". Esta tiranía lo que hace es llevar al extremo la idea de que la venta manda (lo cual es cierto, pero solo en parte), que provocan que se vuelque la balanza hacia lo que se vende de tal manera que se asfixia cualquier otro producto más minoritario, independientemente de la calidad (de hecho es un factor que en un mundo dominado por la publicidad queda relegado a un factor casi anecdótico a la hora de conseguir ventas). Lo que viene siendo coger el concepto de una moda (existente y necesario como símbolo de una generación o movimiento) y convertirla en un imperio que aplaste cualquier otra cosa. Lo vemos a diario, con abortos comerciales tan grandes como en el cine, donde tenemos básicamente dos o tres modas, que se imponen sobre cualquier otra cosa que pudiera rodarse, o asfixiando cualquier otra oferta y convirtiéndola en algo con apenas salida (y jodiendo a esa minoría que pudiera estar interesada... que vale, que son menos, pero no dejan de ser consumidores):
1) Remakes de películas que en su día tuvieron éxito, bajo la falacia de "Los números dijeron que en su día lo petaron, pues sacamos lo mismo y a forrarnos". Una segunda falacia dice que el público se renueva más o menos cada diez años, lo que implicaría, según esta línea de pensamiento (probablemente sacado de cualquier estadística absurda) que una persona joven no vería bajo ningún concepto una peli estrenada en 2004. Por tanto, consideran, es imperativo sacar una versión nueva (y con menos imaginación, porque se da por hecho que la imaginación no es necesaria donde imperen unos buenos efectos especiales, tías buenas/macizorros o muchos chistes).
2) Coger cuentos o historias populares y darles un toque a lo videojuego. Probablemente algún imbécil ha sacado la estadística de que pelis del tipo Hansel y Gretel y su Puta Madre en Bicicleta lo petó y el plan es repetir la fórmula hasta la saciedad, por cojones y sin vaselina... sin plantearse siquiera de que luego la gente se sintiese estafada con semejante truño (o con cualquier otro similar) y, pese a las ventas, saliera cagándose en la puta madre del director.
3) Coger un tema de moda y explotarlo, sacando una o dos pelis buenas al año y el resto, bazofia infumable. El mejor ejemplo que se me ocurre es el del cine de superhéroes, que se puso de moda a finales a principios de 2000 con la primera X-Men, ganó auge con los atentados del World Trade Center, y ha ido sacando cosas tan irregulares y dispares como The Dark Knight y Daredevil. Cada año tenemos tres superhéroes, mínimo, que van cayendo en taquilla y, de las pelis que sacan, pues tenemos una (o dos, como mucho) que está bien y el resto... Mira, del resto mejor nos olvidamos.
4) Hacer pelis para adolescentes, pero tratando al adolescente (para mí tan inteligente o tan estúpido como cualquier otro humano, que conste) como si fuera una especie de retrasado mental que jamás saldrá del instituto y donde todo ronda en torno a una historia de amor tan inverosímil que ni a mis tiernos quince años me habría tragado ni con calzador.
Lo que tiene fiarse de los números y de nada más: Daredevil en su momento debió petarlo lo bastante como para que decidieran hacer un spín-off basado en Elektra.
De tooooooodos esos que fueron a ver la primera peli, se ve que le preguntaron a pocos qué les pareció la peli. Los números dictaminaron que semejante bazofia fue un éxito y hala, ahí que lo llevas.
Y en fin, podría seguir con mil ejemplos más que ilustran cómo tomar los números como la Verdad Absoluta conlleva a una más que posible percepción errónea de una realidad que probablemente no sea tal cual, o bien sea justo lo contrario. El problema, por otra parte, no es que se muestre un dato basado en un estudio de dudosa fiabilidad (o un estudio absurdo, del tipo "Un estudio científico avala que leer te vuelve más inteligente"), sino que haya cuarenta millones de simios venidos a más que se lo traguen y lo den por hecho. Nuevamente, me toca citar a alguien experto en "estadística" que en su día lo petó: el señor Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, ya dijo en su día que si cuentas una mentira el tiempo suficiente, se convierte en verdad.
Nosotros estamos recibiendo dosis de "verdad" a diario y nadie se dedica a cuestionarla, porque "un estudio científico" o porque "las estadísticas" lo avalan.
Pensemos en ello.







7 comentarios:
OK, siguiéndote la corriente, voy a pensar y añadir algunas cosas a tu post:
1) El gobierno de Uruguay insiste en que la pobreza, según las estadísticas, bajó de un 30% al 16% o algo así. A mí me venía pareciendo raro porque no coincide con lo que VEO a diario: que cada vez hay más gente durmiendo en las calles o hurgando en la basura. Luego presté atención a estudios más detallados, y hala, en realidad un tercio de las familias uruguayas reciben algún tipo de asistencia económica del Estado, y las estadísticas de personas con alguna necesidad básica insatisfecha (p. ej. conexión a una red de saneamiento) dan que el porcentaje es bastante mayor del 16%. Mi conclusión: la gente sigue más o menos igual de pobre, y las asistencias no hacen que sea menos pobres. Son pobres MANTENIDOS, pero claro, no quedaría bien que el gobierno dijera eso. Quítales las asistencias y estarán igual de mal que antes (sobre todo porque la educación no ha dejado de empeorar). Peor es el caso del Instituto Nacional de Estadística en Argentina, que directamente falseaba las cifras. O sea, las estadísticas de los gobiernos, sobre todo las favorables, SIEMPRE HAY QUE TOMARLAS CON PINZAS. Y en general se vale lo de "piensa mal y acertarás".
2) La estadística es una CIENCIA (no 100% exacta, pero sí una ciencia) y tiene métodos y cálculos matemáticos. No se hacen las cosas al tuntún o simplemente no se puede fiar uno de los resultados. Para evitar los sesgos de los investigadores se utiliza el método del doble ciego (ni la población estudiada NI EL INVESTIGADOR saben qué se está dando a quién, p. ej. en los estudios de un medicamento donde se aplica un placebo a la mitad de los pacientes). A mí me tocó estudiar bioestadística en la facultad de veterinaria, para analizar poblaciones animales. La muestra tiene que ser representativa (animales escogidos totalmente al azar, para que sigan una curva normal de población) y lo bastante grande. E incluso luego de hacer el estudio, hay cálculos para determinar si los resultados son estadísticamente significativos. O sea, suponiendo que un medicamento a prueba haya dado más resultados favorables que el placebo, la comprobación podría dar que en realidad esa diferencia es aleatoria y no significativa.
3) Como ciencia, la estadística debe ser reproducible como cualquier experimento de laboratorio. Si se hace tres veces siguiendo los métodos correctos, en teoría debería dar las tres veces unos resultados similares. Por eso es conveniente comparar las estadísticas de más de una encuestadora. Si los resultados son muy diferentes, algo está fallando.
(Sigue aquí porque mi respuesta era muy larga y Blogger no me la aceptaba :-P)
4) Hay cosas que son demasiado complejas para determinarlas por estadísticas simples. Por ahí anda circulando la teoría de que la leche descalcifica a los adultos, o sea que PREDISPONE a la osteoporosis en lugar de prevenirla. Esto está basado en una comparación estadística muy floja entre las poblaciones occidentales (donde los adultos acostumbran beber leche) y las asiáticas (donde los adultos no beben leche). Supuestamente los menores índices de osteoporosis en la población asiática demuestran que beber leche siendo adulto es malo. El problema es que se dejan de lado demasiados factores, por eso cuestiono fuertemente el dato. Primero: las poblaciones occidentales caucásicas hace rato que tenemos una mutación genética que nos permite mantener de adultos la enzima para digerir la lactosa de la leche; esto no pasa con las poblaciones asiáticas y negras. Segundo: la osteoporosis es multicausal. También interviene la interacción con otros alimentos, el ejercicio y la exposición a la luz solar. El estudio estadístico debería hacerse de tal manera que igualara todos estos factores, de lo contrario no sirve. Un buen científico sabe que una correlación positiva no siempre significa que haya una relación de causa-efecto entre ambas variables.
5) Una cosa que nos enseñaron en la facultad es: si un único estudio científico da un resultado que se opone a muchos otros, ¿por qué inmediatamente la gente supone que el estudio que contradice a los demás es el verdadero y que todos los demás están equivocados o pretenden engañarnos? ¿Es por eso de las teorías conspiranoicas? Esto se vale para las estadísticas: si un estudio contradice a muchos otros... probablemente ese único estudio esté equivocado. Nunca hay que apresurarse a sacar conclusiones en base a una desviación o una excepción.
En resumen: las estadísticas SON COSA SERIA. Me alegra poder decir que en Uruguay tenemos al menos dos encuestadoras de opinión bastante serias. En general concuerdan entre sí, y lo más importante, sus encuestas terminan muy cerca de los datos reales finales (p. ej. en votaciones, que son 100% fiables en Uruguay).
(Por cierto, leer SÍ aumenta la inteligencia. Ha sido comprobado por MUCHOS estudios tomando en cuenta el efecto de la lectura sobre diversos aspectos cognitivos e incluso neuronales. Puede aumentar el cociente intelectual y mejorar la empatía. Eso sí: tienen que ser lecturas más o menos complejas.)
PD: A estas alturas odio las remakes y los libros que son clones del best-seller de moda. Que me lo pregunte algún encuestador. En todo caso, mi impresión general es que hay una enorme cantidad de gente que piensa igual, lo cual me hace preguntarme por qué no nos toman en cuenta a la hora de encuestar o tomar decisiones sobre estas cuestiones.
Muchas gracias por tu aporte, Gissel! Efectivamente, no estoy cuestionando la estadística como ciencia, sino como "argumento de la Verdad" que suele plantearse tanto últimamente.
Muy bueno tu comentario acerca del estudio minoritario que contradice a los tropecientos que llevan ya tiempo y se asume, de buenas a primeras, como veraz. Tampoco es la primera vez que lo he oído.
Con respecto a lo de que leer aumenta la inteligencia, pues lo que tú dices: tienes que leer algo medianamente complejo; si alguien se pega toda su santa vida leyendo a Dan Brown me permito dudar SERIAMENTE que se vuelva más inteligente de lo que era antes de leerlo. Como mucho, que se quede igual de lo que estaba... :P
Ya sé que sabes, majo :-) Mi comentario era, sobre todo, para los lectores. Además de la gente que da por veraz cualquier estadística, también hay gente que reniega totalmente de ellas, estén bien hechas o no.
Yo tampoco creo que los libros de Dan Brown o Stephenie Meyer aumenten la inteligencia de nadie... :-P
Lo cual daría razón a una estadística y a nuestra teoría: los libros de esos dos se leen mucho; y si sostenemos que gran parte de la población mundial está idiotizada...
Coño, lo mismo hemos dado con un factor! :P
Tengo que reconocer que las aclaraciones de Gissel me han resultado más interesantes que el artículo, porque son muchas cosas sobre las estádísticas que no sabía (lo siento, Javi). Volviendo al artículo de Javi, yo creo que quizás hay un problema a la hora de generar noticias, se busca llamar el interés de la gente y por eso se insiste en lo del estudio cientifico, para hacer que el articulo parezca más serio o importante de lo que realmente es, darle como respetabilidad y que no parezca que es de cachondeo (aunque muchos estudios parecen de cachondeo). El gran problema del abuso es que deja de tener efecto y el día que salga un estudio cientifico bien hecho y realmente interesante ni le haremos caso.
No hay nada que sentir: si una estadística es poco fiable, este blog lo es menos :P Suerte que siempre hay colaboradores que arrojan más luz que un servidor.
Por otra parte, no descarto tu teoría de "Pedro y el lobo" al respecto, aunque yo soy más de pensar que la gente asume lo que le da la real gana y, con el mantra del estudio, sea un estudio bien hecho o no, lo van a asumir igualmente. Es un poco el efecto de la era de la sobreinformación, donde el estímulo es tan basto y constante que asumimos cualquier falacia como cierta, la pasamos al disco duro y al día siguiente asumimos como diez más...
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