lunes, 25 de noviembre de 2013

Mondo Chorra- Presentación en las IV Jornadas Literarias Mejor con un Libro, y algunos detalles extra

© Javier Durán, con colorido de Raquel Tormo.


Lo prometido es deuda, queridos. En respuesta a lo que algunos amigos habéis estado preguntando acerca de la presentación de mi más reciente proyecto, aquí va otro artículo-tocho donde os cuento en detalle cómo fue el asunto.

Toda historia tiene un comienzo, y el de ésta, como siempre, no es menos complicado. Hace cosa de varios meses, los amigos de Central Ciudadana contaron conmigo y con mi grupo literario (sí, esos de ACME) para participar en las IV Jornadas Literarias Mejor Con Un Libro. Hasta la fecha habíamos estado participando básicamente como oyentes, y poco más. De nuestros miembros, tan solo uno o dos habían presentado sus libros allí y en algún caso concreto habían formado parte de las mesas redondas. Este año, según veíamos, había llegado nuestro momento.
El amigo Gálvez, integrante a tiempo parcial de nuestro grupo (vamos, que viene cuando puede a las reuniones, como muchos de nosotros) me comentó que contaba conmigo, no como escritor... sino como ilustrador. De la mayoría de la gente es sabido que hace ya algún tiempo que ando retiradillo de las letras, salvando estos artículos que os zampo por aquí, y que estoy más centrado en mi labor como dibujante. Ante la oferta le dije que ahora mismo andaba liado con la creación de mi propia serie de cómic, Marcianas Crónicas, ante lo cual él dijo que no tenía ningún problema en presentarlo allí.

Imagen preliminar de un detalle de la cubierta del Marcianas Crónicas #1.
© Javier Durán, con colorido de Raquel "Ran" Tormo.
Mi agradecimiento a Igraine Cubillana, que sirvió como modelo para hacer el boceto de este dibujo.


Al tener aún algunos meses para ponernos de acuerdo, me dio tiempo a terminarlo sin muchos problemas. Aquellos que habéis seguido mis avances en redes sociales, habréis podido comprobar que este proyecto está avanzando con bastante velocidad. Así que es terminarlo, darle un paseíto por la Oficina de Registro de la Propiedad Intelectual (¡Sí, otra visita por allí!) y hala, ya tenemos cómic listo. Para el colorido de la portada cuento con la ayuda de una buena amiga, Ran Tormo, que se pone a ello en cuanto el tiempo se lo permite. Para septiembre ya tenemos el material listo, a falta de ponernos con el montaje previo a la edición.

Es justo por esa fecha cuando Gálvez nos comenta que ha habido algún problemilla con las Jornadas y que se han visto pospuestas (es la segunda vez que sucede, ya que había habido algún problema previo), y que contamos con nueva fecha límite para tener el material editado: esta vez, tenemos de plazo hasta noviembre, así que ya con todo listo nos ponemos manos a la obra. De este embrollo digital, del que yo no entiendo ni jota, se encarga mi amigo David Alcaraz. Cada día que pasa me va contando cómo va funcionando el asunto, hablándome de cosas raras y estrambóticas como "vectorizado". Entendedme, yo soy un Neanderthal: yo dibujo a la antigua usanza, sobre lápiz y papel. A mí eso de escanear y hacerle cosas raras a una imagen ya me suena a chino, y demasiado que uso la técnica de "quemado de lápiz" para retocar un dibujo ya digitalizado. Como él me conoce ya bastante bien, se encarga de esas historias.

No se trata solo de vectorizar el dibujo, me comenta: también hay que vectorizar el texto para que no se pixele en el momento en que se imprima o se amplíe un poquito. Para ello contamos con el primer incidente: hay que borrar los textos originales (añadidos con el GIMP, que es un programa de edición de imagen) y colocarlos ya vectorizados. Una historia preciosa, sobre todo teniendo en cuenta que ya el primer maquetado llevó su tiempecillo y que empezábamos a tener el aliento del vencimiento del plazo sobre el cogote.
David le echa un par de huevos al asunto y se pone a currar como un campeón. Yo quedo con él y le paso un bonito pendrive con forma de Batman para que él guarde ahí el archivo con todo ya montado.
Pasan apenas veinticuatro horas y me escribe diciendo que el pendrive se ha perdido.

What?


— ¿Pero cómo se va a perder?— le digo. Se lo había entregado en mano y lo habíamos dejado en su coche. Si no le habían robado el coche, tenía que estar ahí.

La teoría más plausible es que, al haberlo dejado sobre el asiento trasero, el pobre Batman salió volando hacia la calle, arrastrado por su chaqueta en el momento en que se bajó del coche una noche que fuimos a ver a una amiga. Si vivís en Fuengirola y os encontráis por ahí un pendrive con forma de Batman, os digo que es mío.
Total, que el pobre David se pone a buscar el mismo modelo como loco y lo acaba encontrando. Ya solo falta grabarlo todo y llevarlo a que lo impriman.
Solo, ¿verdad?
Pues no.

La informática es el mal.
La informática es el mal.
Sí, he repetido la frase porque quiero que quede clara mi posición hacia este tipo de mierdas.
En el momento en que todo debía estar listo, el equipo de David tiene un pepinazo y su disco duro se va a tomar por donde amargan los pepinos.

Whaaat???

Consigue salvar la mayor parte de la información, pero tiene que ponerse contra-reloj para volver a maquetar todo lo que tenía ya maquetado, a riesgo de que le dé un infarto a lo largo de esa terrible mañana. Pese a todo, se las apaña para que todo esté en condiciones y aquí no haya pasado nada.

Al día siguiente me voy yo con mi Batman y mi cómic en su interior para llevarlo a imprimir: el señor Gálvez me espera y, tras algunos arreglos de última hora de cara a la impresión, sale la primera copia del cómic. El resultado es una especie de fanzine con una historia de 32 páginas, más algo de contenido extra que decidí añadir para que no fuese solo la historia pelada y mondada. El objetivo es hacer una distribución gratuita del cómic en la misma presentación.

Varios días después, llega la presentación. Ni os imagináis la que liamos en ACME para ponernos de acuerdo acerca de quiénes nos vamos a presentar unos a otros (no soy el único en presentar; mi camarada de armas y amiga Guadalupe Eichelbaum presenta también un cuento (La Giganta Tragamontañas, con un juego para los niños allí presentes) y es el enormérrimo Nacho Iribarnegaray el encargado de hablar de nosotros durante la jornada de apertura). Total, que tras mucho debatir (nos encanta, aunque nunca lleguemos a nada) y hacer un recuento de cuántos ACMEs andan sin disponibilidad para poder participar, llegamos a la conclusión de que Nacho, efectivamente, nos presentará como grupo (aunque el resto del grupo, por un motivo u otro, esa tarde, estuviera indispuesto); nuestra querida líder, Raelana Dsagan, presentaría a Guadalupe y yo presentaría mi cómic con Maricarmen Horcas, mi pareja, que ejercería como maestra de ceremonias.



En cuanto a la presentación en sí de mis Marcianas Crónicas, decir que no me pude sentir más arropado porque no pudo venir más gente: el evento en sí fue la excusa perfecta para ver de nuevo a algunos amigos a los que hacía bastante tiempo que no veía y que me hizo mucha ilusión tener allí delante. El ambiente, por tanto, fue distentido y agradable. Maricarmen, como podéis ver en la foto de arriba, se esforzó mucho en hacer una gran presentación, amén de que llevaba tiempo prometiendo una sorpresa que no reveló hasta que empezó el evento en sí: para la ocasión se atavió con un vestido bastante "Marciano" que hizo que un servidor lo tuviese algo complicado para mantener la concentración mientras intentaba formular una frase coherente. Y hubo, como no cabría esperar, preguntas con alto nivel de trolleo como la que hizo mi amigo y miembro de ACME José Fernández:

— Has comentado que en tu cómic hay bastantes notas de humor absurdo. ¿No te ha cortado pensar que la gente pueda creer que se te va la olla al añadirlas?
— Bueno— añadió Guadalupe, estallando en una carcajada—. Eso ya lo piensan, sin necesidad de añadir nada.

Cabe mencionar el hecho de que también, y que conste que esto no me lo esperaba, recibí la visita sorpresa del grupo Whovian que esa misma noche se dirigía a ver el especial del 50 Aniversario de Doctor Who en Marbella. Todo un detallazo si contamos con varios hechos como:

1) Realmente yo a ellos no los conocía; tan sólo había hablado un poco con uno de ellos, Elmo Paine, que en todo momento se ha comportado como un tío majísimo.
2) Ellos apenas habían oído hablar de mí o de mi proyecto, de forma que se metían en la aventura de acudir y a arropar a alguien que, a decir verdad, no sabían ni quién era.
3) Iban pelín tarde, porque Marbella pilla a unos cuarenta y cinco minutos o así e iban pelín justos.

Junto a Elmo Paine.


En fin, que uno no puede quejarse en lo más mínimo cuando presenta algo tan modesto como un cómic que (de momento) no cuenta con demasiada proyección... o no hasta que tengamos lista la edición digital para distribuirlo en un futuro, pero eso ya será otra historia de la que hablaré en su momento... sobre todo porque esa historia no ha tenido lugar aún.
Por lo que respecta al cómic en sí, lo único que sé es que se ha hecho bastante corto para los lectores que ya lo han podido leer. Eso sí, parece ser que los problemillas no desaparecen en este punto: por lo que pudimos comprobar, a última hora hubo un error de maquetación y una de las páginas de la historia fue suprimida por otra que ha salido impresa dos veces. Lo bueno es que, de entre todos los errores, no es un error grave: en lo que va de día he podido ponerme en contacto con la mayoría de los presentes para comentarles que Gálvez tiene previsto sacar una nueva tirada con ese error corregido. He confeccionado ya una lista de gente, con la intención de saber cuántas copias vamos a necesitar, con la idea de que aquí a unos días, todo el mundo pueda disfrutar de la historia completa de mis Marcianas Crónicas.

En el plazo más breve posible, os iré informando acerca de cómo concluye toda esta historia. Espero poder contaros que todo ha salido bien, que el público ha salido encantado con su nuevo ejemplar impreso y que mis Marcianitas son lo mejor que han leído en la vida. Y si no, oye, uno se contenta con que se lo hayan pasado bien.

9 comentarios:

Raelana dijo...

La verdad es que salió muy bien, estuvo entretenida y Mari Carmen te presentó genial (no solo por el vestido xDD), se veía que estaba entusiasmada por el comic. Fue todo muy bien :D *modo mamá orgullosa on xDD

Rumbo a la Distopía dijo...

Viniendo de ti, no puedo estar más satisfecho... especialmente porque tú has conocido este proyecto prácticamente desde el principio y has visto cómo ha ido creciendo poco a poco.
Y de Maricarmen... creo que hay poco más que pueda decir (mode babas on)

Gissel Escudero dijo...

Pues yo sólo voy a decir... ¡felicidades, majete! :-)

Rumbo a la Distopía dijo...

Muchas gracias, Gissel! Ha costado pero hemos conseguido medio sacarlo adelante... ahora, a ver qué hacemos con el otro medio! :D

Gissel Escudero dijo...

De nada :-) Pero ahora que lo pienso, sí tengo algo más para decirte: concuerdo en que eres un neandertal, por lo saber qué es un dibujo vectorial :-D ¿Sabes cuál programa usó tu amigo para el vectorizado? Me vendría bien algo así para las impresiones a gran tamaño... (odio las imágenes pixeladas).

Rumbo a la Distopía dijo...

Usó Corel :)

Gissel Escudero dijo...

Gracias :-)

Melodie_Happiness dijo...

¡Javi, enhorabuena por el cómic! Estoy deseando tenerlo en mis manos, ya era hora de originalidad en el mundo de los cómics-comedia.

Te deseo muchísima suerte en este proyecto que has emprendido.

Un fuerte abrazo Javi.
M.

Rumbo a la Distopía dijo...

Muchas gracias, Mel! En el momento en que se reimprima ya corregido tendrás tu copia, tal y como te prometí :)