Sé lo que muchos de vosotros estáis pensando.
Aunque pueda parecerlo, no soy ningún idiota y, pese a que haya bastantes que me ponen buena cara o hacen como que ni existo en realidad no pueden verme ni en pintura.
Sé lo que se dice de mí a mis espaldas: en base a mis escritos y mis opiniones se extrapola que soy arrogante, radical, categórico e incluso tocapelotas.
Otros creéis que no es más que una pose.
Lo cierto es que, probablemente, ninguno de vosotros, de esos que cuchicheais y jamás se han molestado en tratar conmigo de un modo medianamente civilizado, tenga ni puta idea a ciencia cierta de qué va el asunto.
Y mucho me temo que no es una pose. O no del todo, como dijo mi heroína favorita del cómic en cierta ocasión. Si seguís este blog con cierta frecuencia, ya deberíais saber de quién hablo; si no, puede que seáis unos recién llegados y tengáis que tirar de hemeroteca; o tal vez seáis de esos que os dedicáis al chismorreo y no sacáis en claro de este blog nada más que las palabrotas.
En fin, aquí está la respuesta.
¡Si en el fondo, os cuido a todos cosa mala!
Da la puta casualidad de que esto funciona así: os rasgáis las vestiduras y gritáis a voz en pecho acerca de lo que he dicho o dejado de decir... pero lo cierto es que si os diera la razón en todo y empleara la misma pasión en alabaros, aquí se acabaría el problema.
Sí, amigos Distópicos: el problema no es lo que diga, o como lo diga; aquí el problema es que este blog no chupa las pollas necesarias. No dice lo que el personal quiere oír ni le dora la píldora a nadie.
Lo que se dice aquí es lo que un servidor piensa.
Puede que esté equivocado.
Puede que lo que diga no os haga ni puta gracia.
Pero tened muy clarita una cosa: sabed que lo que os estoy diciendo es lo que yo creo que es la verdad. La Verdad, en mayúsculas, la ostentan otros más capaces y con más dotes de sentar cátedra. Esos Sabios que, desde su Olimpo, dictan los criterios de lo que está bien y lo que está mal. Criterios que, mire usted por donde, suelen coincidir con lo que es políticamente correcto y con lo que no.
Pues yo digo que a mí eso me da exactamente igual.
¿Por qué? Porque siempre hay alguno que, desde ese Olimpo, baja y te hace el "favor" de decirte que tu vida y tus ideales son un error. Que ves las cosas de manera equivocada. Que lo mejor que se puede hacer es seguir Su Criterio sin reservas. Sin hacerse preguntas.
Agachar la cabeza como corderitos, asentir todo el rato y sólo moverte para inclinar el tronco y besar pies.
O culos.
O cualquier parte de la anatomía que se precie.
Porque, si bien en este blog pudisteis leer un post acerca de los que me consideran un "maestro" y lo ridícula que resultaba esa afrimación, aquí lo que vais a ver es una manta de hostias a esos que te llegan considerándote un "discípulo", sin que tú hayas llegado siquiera a rellenar la matrícula.
Luego uno es el condescendiente, pero ni os imagináis la de gente que me ha llegado dándome lecciones acerca de cosas que luego te preguntas: "¿Y cómo sabes tú que yo de eso no se nada, si ni siquiera me has preguntado ni sabes mi opinión al respecto?"
O cosas como el que te llega diciendo o insinuando: "Tú lo que tienes que hacer es esto", en plan referente moral, al tiempo que ves cómo ellos mismos hacen cosas mucho, mucho peores que tú.
Porque, si bien en este blog pudisteis leer un post acerca de los que me consideran un "maestro" y lo ridícula que resultaba esa afrimación, aquí lo que vais a ver es una manta de hostias a esos que te llegan considerándote un "discípulo", sin que tú hayas llegado siquiera a rellenar la matrícula.
Luego uno es el condescendiente, pero ni os imagináis la de gente que me ha llegado dándome lecciones acerca de cosas que luego te preguntas: "¿Y cómo sabes tú que yo de eso no se nada, si ni siquiera me has preguntado ni sabes mi opinión al respecto?"
O cosas como el que te llega diciendo o insinuando: "Tú lo que tienes que hacer es esto", en plan referente moral, al tiempo que ves cómo ellos mismos hacen cosas mucho, mucho peores que tú.
Ante actitudes así es cuando llega un día en que te preguntas: "Ellos sí y yo no, ¿por qué? ¿Qué hace diferentes a estos Altos Señores? ¿Por qué estos Sabios se pueden permitir el lujo de -desde el respeto y la corrección política, por supuesto- ponerte a caer de un burro y tú no puedes ni toser?"
Menudas risas te echas al darte cuenta de que entre esos gilipollas y tú no hay ninguna diferencia. Todo lo más, tú eres incluso más gilipollas al aceptar esa inexistente jerarquía.
Te ponen la polla y tu te la tragas sin preguntar.
Ejem, que alguien le enseñe a Candy a distinguir entre una polla y un micro, que creo que no lo ha pillado...
Hasta que un día preguntas:
- Bueno, eso es porque tú lo dices, ¿no? Arguméntame eso.
Y te das cuenta de que la otra persona te dice algo del tipo:
- Porque eso es así de toda la vida- lo cual viene a ser un equivalente a "Porque lo digo yo y aquí mandan mis Santos Cojones".
Y ahí se queda el razonamiento.
Esas son todas las razones que debes saber.
De preguntas libera tu mente, Joven Aprendiz.
Y ahí se queda el razonamiento.
Esas son todas las razones que debes saber.
De preguntas libera tu mente, Joven Aprendiz.
Es en ese preciso instante cuando te das cuenta de que te has pasado demasiado tiempo haciendo el canelo. Pensando que otros saben más que tú; que otros tienen la respuesta; o sencillamente, que otros tienen la autoridad moral como para permitirles que critiquen hasta el modo de limpiarte el culo cuando vas a cagar. Al darte cuenta de que ellos pueden ser, como mínimo, igual de ignorantes que tú, es cuando descubres el teatro que resulta ser la vida.
No es tan raro, si lo pensáis: a nuestro alrededor siempre habrá gente que "mole" sin habérselo ganado: ese tío que presume de saber cómo conquistar a cualquier jamelga y al que, curiosamente, no le has visto nunca de enrollarse con nada más ajeno a su cuerpo que sus manos. Y sin embargo, como es amigo tuyo, das por hecho de que sí, de que te puede dar lecciones.
Ese compi de trabajo o de clase al que todo Cristo le chupa el culo y que, en el fondo no deja de ser un pobre diablo con ínfulas de Dios. Esa clase de payaso de feria al que le ríes los chistes por costumbre, porque en realidad tiene menos gracia que un capítulo de Calimero.
Y sin embargo, lo hemos hecho.
Todos, en algún momento dado de nuestra vida, nos hemos tenido que reír.
Venga, sed sinceros: ¿cuántos de vosotros no habéis tenido que poner esta cara en vuestra puta vida al menos una vez?
Tiene su explicación: desde el punto de vista antropológico hay roles establecidos que tendemos a aceptar; es nuestro miedo a ser excluidos socialmente el que nos lleva a comulgar con ruedas de molino y a reconocer medias verdades como ciertas. Porque no queremos ser bichos raros. Porque, en el fondo, somos seres sociales por naturaleza.
Quizás la teoría falla en el momento en que nos damos cuenta de que eso de la selección natural, en estos casos, brilla por su ausencia: en la naturaleza, los líderes suelen ser los más aptos. Los animales más fuertes, los que mejor saben proteger a su manada y, en fin, todo bicho viviente en el que confiarías tu supervivencia.
En el ser humano es diferente: hoy en día el proclamado líder (o, mejor dicho, autoproclamado en la mitad de los casos) no tiene por qué ser más inteligente ni más fuerte que el resto del grupo. La mitad de las veces, es alguien de quien no te fías ni muerto.
Y sin embargo, en el momento en que dos o más cometen el error de aceptarle como líder (o, como poco, como "miembro de la élite"), todos acabamos por bajarnos los pantalones. Quizás, porque es más fácil delegar la responsabilidad, el peso de la autoridad en otro.
No a todos nos sienta bien el poder.
Eso es algo humano y, como ya he explicado, socialmente reconocido. De ahí lo común que resulta.
El problema está cuando tú tienes tu propio criterio. Más acertado, menos... pero al menos tienes las cosas claras.
Ni te imaginas lo patético que te resulta un fulano que te viene diciendo "Eh, que tienes que pensar como yo".
A mí me lo han hecho ya en unas cuantas ocasiones.
"¿Perdona? ¿Eso que me cuentas se supone que me lo tengo que creer, así, a secas?"
"Claro, eres mi amigo y tienes que asumir Todo Cuanto Digo"
"Pero hombre, dame un argumento, una razón..."
"No, no tengo"
"Pues ando un poco corto de fe últimamente, qué quieres que te diga"
Ojo, no os vayáis a creer que va uno con el chip de borde las veinticuatro horas del día: hay veces en que llega alguien, te plantea un punto de vista que resulta convincente y dices "Me gusta, creo que lo voy a agregar a mi biblioteca personal". En este blog hay pruebas constantes de ello: muchas de las frases o ideas que se exponen aquí (por no decir más de la mitad) han sido planteamientos de gente que ha logrado convencerme, con ideas que realmente me han hecho pensar y cambiar de opinión.
Sí, soy así de radical y de categórico, como podéis comprobar. Llega alguien, me razona las cosas y las asimilo.
Guau.
Otras veces, han llegado con términos más que respetables y coherentes, sólo que no han llegado a convencerme. Lo que llamamos "puntos de vista alternativos". La clase de cosas que diferencian al humano con el que se puede hablar del mentecato al que mejor te dedicas a tirarle pistachos.
Sí, soy así de radical y de categórico, como podéis comprobar. Llega alguien, me razona las cosas y las asimilo.
Guau.
Otras veces, han llegado con términos más que respetables y coherentes, sólo que no han llegado a convencerme. Lo que llamamos "puntos de vista alternativos". La clase de cosas que diferencian al humano con el que se puede hablar del mentecato al que mejor te dedicas a tirarle pistachos.
Hablemos de estos últimos.
Esta clase de seres son curiosos, porque van por la vida pensando que todo el mundo debe rendirles pleitesía. En otros términos, son de los que tienen como filosofía de vida "O estás conmigo, o estás contra mí". Partiendo de este puntal en sus creencias, son de los que te llegan contándote una cosa, la que sea, y sientan cátedra.
Pongamos un ejemplo:
- "Las tías es que son todas unas guarras".
Una aseveración curiosa. Rompedora. Incluso transgresora, como puede verse. Ante algo tan directo, se pueden hacer dos cosas:
a) Aceptar el enunciado tal y como llega y darle la razón al colegui, porque como lo dice el colegui, pues tiene razón; si fuera otro, otro gallo cantaría... pero no es así.
b) Preguntar algo tan sencillo como: "¿Y en qué te basas para soltar eso?"
Un personaje de la calaña a la que me refiero ni se molestaría en darte explicaciones. Te soltaría algún argumento de medio pelo como "Yo sé más que tú (aunque no te haya preguntado por lo que tú sepas y ni me importe)" y poco más. Puede que incluso aluda a su experiencia personal (y solo a ésta), y de ahí conforme todo un sistema de creencias en el que todo el mundo debería creer.
A partir de ahí, pasaría al Plan B: La Técnica a lo Stalin de "Si me cuestiona es MALO".
Y es ahí cuando empieza la campaña de puñalada trapera; por delante las cosas siguen como siempre: puede que el fulano en cuestión siga en modo risitas y compadreo, o puede que se tome unos metros de distancia. Incluso es posible que, un día, te cite con su mejor cara de víctima para preguntarte si te pasa algo con él. No se descarta que incluso se las apañe para hacerte pensar que eres el gusano más grande de este planeta por no comulgar con Su Credo.
No os confundáis.
Dada mi experiencia (ojo, hablo desde esta y sólo desde ésta; es más que probable que a otros humanos les pasen cosas totalmente diferentes, por lo que no se puede extrapolar nada desde aquí), a lo que se está dedicando es a ponerte a caldo. Por la espalda y sin vaselina, simplemente por el hecho de que has estado haciendo preguntas, sin Aceptar Su Sagrada Palabra.
Es bajo este tipo de circunstancias cuando, en muchas ocasiones, se producen disidencias y tensiones en cualquier grupo; cuando impera el Pensamiento Único, siempre habrá alguien que no esté de acuerdo; y a ese alguien, como suele ser propio en el temperamento gregario de las manadas, se le dará la patada sin escucharle. O bien se le escuchará, pero con un veredicto ya planteado de antemano.
Este.
O bien ese de "Te invitamos a que te vayas a tomar por culo"
¿Es esto siempre así?
Cuento con que no; repito: sólo me limito a hablar por experiencia personal, con un resultado de más o menos el 100% de los casos en lo que a mí respecta (dando un margen más o menos flexible para excepciones, por supuesto). Tal vez es un problema con la autoridad, no lo niego: nunca me han gustado aquellos seres que se me presentan diciendo "Eh, hola, ¿has visto lo que molo? A partir de este momento vas a obedecerme y pensar como yo pienso. Eso, o no eres mi amigo".
Algunos es que, más que un amigo (al que se suele ver, o se debería ver como un igual) parece que quieren un secretario o un perrito faldero.
Otros no son más que ovejitas y lo único que buscan es a alguien con un mínimo de carisma a quien darle la razón.
Otros no son más que ovejitas y lo único que buscan es a alguien con un mínimo de carisma a quien darle la razón.
Pues va a ser que no.
A día de hoy, habiendo tenido que soportar una infinita cantidad de gilipollas integrales, una ración no menos nutrida de gentuza que te utiliza única y exclusivamente como paño de lágrimas (para olvidarse de tu nombre cuando no te necesitan, dicho sea de paso) y de seres que parecen estar ahí sólo cuando les resulta conveniente, llega un momento en que te pasas por el forro de los cojones toda esa mierda de la corrección política, el savoir-faire (o como coño se escriba, nunca se me dio bien el francés) y en la puta madre que los parió a todos.
Cuando has tenido que bregar con semejante pandilla, llega un momento que el ostracismo no se plantea como una opción tan mala porque, puestos a soportar gilipollas, se soporta uno a sí mismo, que por lo menos hay confianza y todo queda en casa.
Si vas a lamer el culo de alguien que no se lo ha ganado, háztelo a ti mismo. Al menos, te reportará más beneficios que hacérselo a otra persona.
Y da más gustirrinín.
Por otra parte, es posible también que mi concepto de amistad sea diferente al de más de uno y más de una, por lo que todo lo que habéis leído sea una divagación absurda.
Pero tengo que decir que, si me he encontrado con gente que hacen de la gilipollez una variante extremista de una religión cada día más extendida, también he encontrado con gente muy honrada que, en el momento en que la he cagado a base de bien, me lo han dicho. Sin necesidad de llegar al insulto, al desprestigio o la humillación: se han venido para mí y me han dicho "Mira, yo esto no lo termino de ver, por esto, por esto y por lo otro".
Porque igual un amigo no es el que te dice que todo es bonito y te está lamiendo la punta del carajo día sí y día también. Porque es posible que darte la razón en todo no sea sinónimo de amistad, sino de sumisión. Porque tal vez la lealtad incondicional, hagas lo que hagas, no es más que un error y una virtud falsamente atribuida a las personas.
Porque igual no mereces que te defiendan a capa y espada y lo mismo no te habías enterado.
Pero tengo que decir que, si me he encontrado con gente que hacen de la gilipollez una variante extremista de una religión cada día más extendida, también he encontrado con gente muy honrada que, en el momento en que la he cagado a base de bien, me lo han dicho. Sin necesidad de llegar al insulto, al desprestigio o la humillación: se han venido para mí y me han dicho "Mira, yo esto no lo termino de ver, por esto, por esto y por lo otro".
Porque igual un amigo no es el que te dice que todo es bonito y te está lamiendo la punta del carajo día sí y día también. Porque es posible que darte la razón en todo no sea sinónimo de amistad, sino de sumisión. Porque tal vez la lealtad incondicional, hagas lo que hagas, no es más que un error y una virtud falsamente atribuida a las personas.
Porque igual no mereces que te defiendan a capa y espada y lo mismo no te habías enterado.
Quizás es por eso por lo que escribo este post de reflexión acerca de cómo está el patio que rodea a esta sociedad basada en la hipocresía y la chupada de polla gratuita. Porque ando un poco cansado de esa actitud de obligada servidumbre, donde parece ser que decir lo que piensas, para más de uno es equivalente a algo malo (también he conocido a más de un hijo de puta que, bajo el lema "Yo es que soy sincero", se sienten con carta blanca para descargar su ira sobre gente que no lo merece o, sencillamente, insultar gratuitamente. No, no van por ahí los tiros). Resulta curioso que se mire con ese respeto rayano en el miedo a una persona que sabes que no te va a mentir.
Pero sin embargo, todos hemos pasado por ese miedo en más de una ocasión.
Miedo a oír algo que no queremos oír.
Con respecto a eso, solo puedo decir una cosa:
Yo no creo ser mejor ni peor que los demás. No pasa absolutamente nada por reconocer que uno no tiene por qué ser especial; ni siquiera notable. Las cosas por su nombre y, si hay que reconocer algo, se reconoce.
La gran diferencia, si es que hay alguna, es que yo me he hartado ya de ese miedo irracional a lo que pueda pasar por no ponerle buena cara a alguien cuando no crea que se lo merece.
Pensad en este planteamiento:
Es posible que, como escritor/blogger/dibujante/ilustrador/persona/inserte aquí su categoría favorita, yo sea mediocre.
No tengo por qué negarlo: yo ni he inventado nada ni tengo ningún tipo de habilidad superior al ser humano común.
Pero es posible muchos se encuentren a la misma altura que yo... La diferencia, la real diferencia entre ellos y yo es que yo sé d´donde estoy, lo tengo asumido y, a partir de aquí, lo único que puedo hacer es mejorar.
Puede que otros, al mismo nivel de mediocridad que un servidor, se estén enterando ahora de dónde se encuentran en ese imaginario escalafón, al leer estas líneas.
Porque medio mundo les ha estado comiendo el rabo.
Lo hemos dicho ya mil veces, pero lo decimos una vez más por si alguien no se ha enterado:
Aquí no rendimos vasallaje, pleitesía ni homenaje a nadie: ni personas físicas, ni entidades, ni colectivos. Ni siquiera a movimientos organizados, desorganizados o directamente caóticos: si cualquiera de estos seres hace las cosas bien, se dirá; del mismo modo que si lo hacen mal a nuestro juicio, no se omitirá, justificará o se faltará a lo que consideramos que es la verdad.
Nadie nos paga subvenciones para decir lo que otros quieran que digamos.
Tampoco nos pagan por atacar a nadie.
Qué cojones, no nos pagan. A secas.
No nos regalan libros para que reseñemos y/o ensalcemos por las nubes.
No tenemos amigos ni familiares trabajando o formando parte de la junta directiva de grandes editoriales.
Tampoco en las medianas.
Al paso que vamos, probablemente tampoco en las pequeñas.
No se forma ni se ha formado parte integrante de grupo político alguno, ni se simpatiza con ninguno de ellos.
Tampoco nos pagan por atacar a nadie.
Qué cojones, no nos pagan. A secas.
No nos regalan libros para que reseñemos y/o ensalcemos por las nubes.
No tenemos amigos ni familiares trabajando o formando parte de la junta directiva de grandes editoriales.
Tampoco en las medianas.
Al paso que vamos, probablemente tampoco en las pequeñas.
No se forma ni se ha formado parte integrante de grupo político alguno, ni se simpatiza con ninguno de ellos.
En este blog no se miente, o no deliberadamente: todo lo que se diga aquí puede ser erróneo (de hecho, es probable que lo sea), pero al menos cometemos nuestros propios errores, y no los de otros. Seguimos nuestros propios principios y no los que nos haya inculcado nadie.
Si a alguno de los lectores no les gusta dichos principios, se le anima a coger los bártulos e irse a leer blogs políticamente más correctos. Se recomienda incluso que se lleven un par de botes de nata y sirope de chocolate para que la felación sea más satisfactoria.
Las cosas que aquí se denuncian son cosas que se consideran INJUSTAS, sin atención a criterios de credo político, religioso o de cualquier otra índole. Del mismo modo que no siempre se defenderá a gente que nos caiga bien; basta con que según qué individuos actúen de un modo JUSTO o COHERENTE.
También es posible que se ataquen ideas previamente defendidas: esto se deberá a que hay algo bueno en todo lo malo y hay algo malo en todo lo bueno; queremos creer que el que actúa mal se puede enmendar (por poco probable que esto sea) y que todo lo bueno se puede corromper y convertir en mierda. En cualquiera de ambos casos, no pensamos cerrar la boca. Creemos en lo que es justo y en lo que no, pero no creemos en el maniqueísmo.
Si a alguno de los lectores no les gusta dichos principios, se le anima a coger los bártulos e irse a leer blogs políticamente más correctos. Se recomienda incluso que se lleven un par de botes de nata y sirope de chocolate para que la felación sea más satisfactoria.
Las cosas que aquí se denuncian son cosas que se consideran INJUSTAS, sin atención a criterios de credo político, religioso o de cualquier otra índole. Del mismo modo que no siempre se defenderá a gente que nos caiga bien; basta con que según qué individuos actúen de un modo JUSTO o COHERENTE.
También es posible que se ataquen ideas previamente defendidas: esto se deberá a que hay algo bueno en todo lo malo y hay algo malo en todo lo bueno; queremos creer que el que actúa mal se puede enmendar (por poco probable que esto sea) y que todo lo bueno se puede corromper y convertir en mierda. En cualquiera de ambos casos, no pensamos cerrar la boca. Creemos en lo que es justo y en lo que no, pero no creemos en el maniqueísmo.
Y no, aquí no es donde se hacen las mamadas. Para eso, contacten con otros blogs, hablen con otra gente o sencillamente, rodéense de gente que nunca les hará preguntas ni les cuestione.







4 comentarios:
Y todo se resume en dos frases muy sabias: "Si no te gusta, a mamarla" y "Mejor solo que mal acompañado".
Por mi parte, nada más que añadir, que una va también por libre :)
La Petite Poupeé, como siempre, derrochando diplomacia por todos y cada uno de los poros de su pellejo... lo peor es que estoy de acuerdo jajajajaja
A mí no me molesta ser un bicho raro. Debe ser por eso que casi siempre estoy de acuerdo con lo que dices. Y cuando no, pues no me molesta porque al menos fundamentas tus opiniones.
Por cierto, si quieres una crítica, considero que a veces tus posts son demasiado largos y redundantes. Por supuesto, en lo que a mí concierne tienes la libertad de no estar de acuerdo conmigo (y no, no es que te esté dando permiso). Entiendo, sin embargo, que algunas cabezas necesiten la repetición (por eso de la densidad craneal).
Y como no me interesa lamerte el culo, a mí sí me gustan las pelis de Tim Burton :-PPP Y también "Van Helsing". :-PPPPP Hala.
"Largo" y "redundante". Sí, no es una crítica nueva; de hecho, me lo suelen decir mucho jajajajajaja
Publicar un comentario