jueves, 14 de junio de 2012

Escupiendo Rabia- Matar al Mensajero, o Donde Dije Digo, Dije Diego



Tenía que pasar.

Basta con que las cosas se pongan todavía más jodidas para que al homo hispanicus, en su sacrosanta sabiduría de rebaño de lemmings, le falte tiempo para buscar una cabeza que cortar. Para poder descargar toda su rabia contenida tras años y años de inutilidad e irresponsabilidad.
Ahora resulta que está de moda pedir la dimisión del presidente. Porque, según ese principio, saldremos de la crisis. Porque con la dimisión todo irá mejor: nuestras vidas serán más felices, la UE se olvidará del rescate económico al que nos han sometido, los yogures tendrán más fruta y a todos nos medirá la picha de dos a tres centímetros más (si sois tías, os aumentará lo que gastáis de sujetador en al menos una talla).

Con este post quiero que quede claro, amigos de la falacia y otros coyotes que gustáis de ver cosas donde no las hay, que el señor Rajoy no es amigo mío. No paga ninguna subvención a este blog (coño, la verdad es que nadie la paga, me pregunto por qué). No creo que nos vayamos de cañas nunca, la verdad. Personalmente su política (y ya puestos, la de los amigos de la oposición) no me convence. No suele entusiarmarme, además, que un señor que se presenta a las elecciones sin un programa claro y que tenga como amiguitos a la COE y a la Conferencia Episcopal (a los que tampoco veo como patrocinadores oficiales de este blog), dirija mi país.
Pero puedo soportarlo si lo hace, me guste o no.

Porque quizás soy de esos que piensan que lo que se ha elegido en las urnas es directa responsabilidad del pueblo; y que si ha salido por mayoría absoluta, esto es lo que hay y esto es lo que hemos votado. Si no nos gusta, en las próximas no le votamos y santas putas pascuas.
Pero no, resulta que el homo hispanicus de hoy en día, en líneas generales no es así. Ahora lo que se lleva es el "Me quejo por todo aunque me pase todo el santo día tocándome los cojones", o el "Odio al gobierno fascista y opresor que nos atenaza, pero no voy ni a votar para cambiarlo".
A vosotros, que os arreglen el país y si no os gusta, nos llamáis para que salgamos todos a la calle con nuestras pancartas a lloriquear.

Así me gusta.

Y es que parece ser que las cosas, o no se ven, o no se quieren ver. Yo no me aclaro, pero lo cierto es que cada vez entiendo menos el mundo que me rodea. Así os lo digo y así os lo cuento.
Yo no puedo entender cómo gente que, en caso de ir a las urnas, vota eufóricamente a tal señor que promete, promete, y promete, pero que no tiene absolutamente nada con lo que respaldar sus argumentos; luego nos la mete doblada y los mismos genios que votaron resulta que ahora se desdicen.
Aquí al señor Rajoy resulta que no le ha votado nadie, mire usted por donde: el homo hispanicus es un ser honesto e inocente al que han engañado y que jamás se había esperado que el partido que ahora nos gobierna fuese a ganar las elecciones.
Poned cara de sorpresa, como si no lo supiérais; así el efecto dramático es aún mayor.

"¿En seriooooo? No me jodas, machooooo"


Y es que lo de pedir la dimisión del presidente se ha presentado como la solución a todos nuestros males. Bienvenidos a la Utopía.
Sí, queridos Distópicos: según nos cuentan los iluminados de a pie, partiendo de esa cosa tan extraña que es la sabiduría popular, en el momento en que dimita Rajoy, aquí se han terminado los problemas: la Unión Europea retirará su rescate; los bancos decidirán que ya está bien de joder al pueblo llano y mandarán a todos sus mandatarios a comparecer por la estafa que han cometido día sí y día también con sus cuentas.
Todos los políticos corruptos de este puto país, tanto del partido en el gobierno como de la oposición predicarán con el ejemplo y se entregarán a las autoridades, confesando todos y cada uno de sus desfalcos, estafas y demás cabronadas de las que no nos hemos enterado ni de la mitad.
Pero esperad, que la dimisión del presidente tiene más efectos beneficiosos: resulta que si dimite el presidente los mercados tendrán de buenas a primeras más confianza en España (porque ya se sabe que un señor con barba que habla en pársel es el centro de todos los males de nuestro amado país desde la puta Edad Media); Moody's, Goldman & Sachs y demás coyotes decidirán, por tanto, que ya no hace falta seguir jodiéndonos, como están jodiendo a media Europa (y allí no gobierna Rajoy... ¿O tal vez sí? ¿Acaso Grecia, Portugal, Irlanda e Italia son protectorados en la sombra del amigo Mariano y no nos hemos enterado?)

Escuchas a más de uno y parece que el mundo tras la Gran Dimisión sería algo más o menos así.
Porque TODO nuestro futuro depende de que UNA SOLA persona se vaya a hacer puñetas.


Sarcasmos e ironías aparte, quiero pensar en lo que pasaría si realmente dimitiese este tío.
Hagamos nuestras cábalas:

Si se celebran elecciones, tenemos dos opciones:

a) Que los pronósticos de muchas encuestas se mantengan y el PP vuelva a ganar, pero con otro candidato.
Respuesta: pues que la política del gobierno sería tres cuartos de lo mismo, pero con otra persona a la cabeza. Eso, claro está, a menos que os creáis que un presidente es como un rey absolutista de la vieja guardia que decide en persona absolutamente todo cuanto tiene lugar en este país y que un gobierno es básicamente la decisión y el criterio incontestable de una única persona.

b) Que los pronósticos de otras encuestas se cumplan y sea el PSOE el que gane. En ese caso, lo más probable es que fuese Rubalcaba (o algún otro) nuestro presidente.
Recordemos que, más que ganar el PP las elecciones, las perdió el PSOE... porque si me decís que el programa del PP era mejor, voy a tener que preguntaros exactamente qué decía: yo a día de hoy, sigo sin saberlo, porque no recuerdo que tuvieran uno; sólo recuerdo un montón de promesas vagas ("Vamos a crear empleo") que no llegaron a ninguna parte.
O sí llegaron: al aumento inexorable del paro y a un montón de reformas laborales que cualquier día de estos son capaces de mandarlas al Tribunal Constitucional, como sigan así.

c) Que salga cualquier otro partido.
No.
Olvidad esto.
Como si no hubiera dicho nada, ¿vale? En este puto país o eres A o eres B y ni se te ocurra salirte de lo establecido, que eres raro, inútil o simplemente gilipollas.
Claro, lo del voto castigo o quedarse en casita esperando a que los demás sean los que muevan el culo por uno es lo más sensato, dónde va a parar.
Ya ves que sí.

Por otra parte, tal vez cupiese la posibilidad de que el presidente dimita y tengamos un presidente en funciones. Para el caso, lo mismito que A.

Si os fijáis, las dos primeras opciones (o las únicas, según se mire) van a tener un resultado similar: gente cabreada que, de nuevo, pedirá la dimisión del presidente que esté, sea del color que sea y enarbole la banderita que enarbole.
Pero nosotros seguiremos pidiendo su cabeza, porque así nos sentiremos más contentos. Más felices. Así, en plan guerrillero popular urbano, es como sentiremos que habremos cumplido un servicio con el país. Porque es lo que mola a estas alturas de la peli, a toro pasado y cuando ya está todo el puto pescado vendido. No cuando tuvimos nuestra oportunidad de concienciarnos y cambiar las cosas. No dejando claro que lo que no queremos es un país servil que se baje los pantalones con la Unión Europea, esté quién esté al gobierno.
No.
Nos manifestamos en su día (cosa que está muy bien, que nadie se confunda) y, ¿cómo terminamos la cosa? Nos fuimos por las ramas, tiramos por los cerros de Úbeda y acabamos saliendo por la tangente, más divididos y más dispersos que antes.
Puede que no os guste esto.
Puede que incluso os cabree.
Pero no tenéis más que ver la opinión pública generalizada al respecto: "Empezó muy bien, pero mira cómo acabó".
Y no, no os escudéis diciendo que la culpa es de la prensa, que mentía mucho: estuvimos en las calles y lo vimos con nuestros propios ojos. Las excusas facilonas, a otro, por favor. A mí ya no me valen. Otra cosa es que haya quien quiera aferrarse al sueño y, como el que sigue una religión apocalíptica o a un mesías de plaza de mercado como en la Vida de Brian, quiera creer y tenga Fe Verdadera en la Verdad Universal Unilateral e Incuestionable y que, adorando a los Nuevos Ídolos del Pueblo, la Salvación esté Asegurada.
Por mí, de puta madre. Pero no vengáis a decirme lo que tengo que hacer, porque lo que habéis hecho vosotros ni me ha convencido ni existe ley alguna que me obligue a ello.
Creed lo que queráis, pero a mí no me toquéis los cojones ni me acuséis de nada porque no os chupo el culo.


Menos para esto, claro. Aquí sí que estamos unidos.


Disertaciones aparte, volvamos al tema, que irónicamente nos salimos de madre.

Y los de arriba descojonándose.
Porque a los hijos de puta que están manejando el cotarro desde arriba, tirando de los hilos e invisibles para el guerrillero de pancarta y cacerola, todo esto se la está picando. A esos tíos las manifestaciones, las protestas y los actos simbólicos les importan tres mierdas, porque a golpe de informe negativo mandan nuestra economía a tomar por culo.
Los bancos son capaces de cambiar un gobierno, nada más que por ese trato de favor digno de la Camorra Siciliana que se produce en el momento en que los partidos políticos piden préstamos para financiar sus campañas.
La Unión Europea ni se entera de las mantas de hostias que impregnan nuestras calles, o mejor dicho: pasa de enterarse porque a ellos, seamos claros, les pilla allende nuestras fronteras. Ya podemos quemar el Parlamento si nos sale del cipote, que quemaremos EL NUESTRO y seremos NOSOTROS quienes tengamos que reparar los desperfectos, no ellos. Sin embargo, son ellos los que desde sus despachos, nos imponen reformas que cumplimos, pero que no sirven de nada. Son ellos los que terminan de chafarnos una economía que llevaba años tocada a causa de la cantidad de hijos de puta que hay en este país, desde el político corrupto hasta el presidente del gobierno que mira para otro lado cuando el corrupto es de su partido, pasando por el hijo de puta del vecino de arriba que nos estafa a todos currando y cobrando el subsidio por desempleo.
En este país el principal problema somos los españoles.



Por muy bien que nos pongamos, la picaresca la inventamos nosotros y, pícaro el gobernante, pícaro el ciudadano de a pie.
Eso está ahí desde el principio de los tiempos y, si lo pensamos, en España el listo todavía es el que cobra sin currar o el que se las apaña para soplar pasta de quien sea, como sea y con las menos responsabilidades posibles.


Por tanto, que no tengamos cariño por nuestros políticos es comprensible; incluso respetable. Me reitero en decir que aquí no estoy defendiendo a nadie, sino que estoy cuestionando y poniendo en duda la enésima idea chachi que ha surgido por ahí (a lo largo de esta semana, van no sé cuántas) que, puede estar de lo más bienintencionada, pero de cuya proyección o trascendencia me permito dudar más que seriamente.
Hay derecho a quejarse, soy el primero en reconocerlo.
En lo que no termino de estar de acuerdo es en ver razón al cien por cien ante la queja.
Me explico:
Lo que no tiene razón de ser es querer sanar al árbol a base de cortar las ramas... porque una dimisión lo que va a provocar será el gasto de unas nuevas elecciones (¡Bien!), para luego encontrarnos que esté quién esté en el poder, será otro triste mensajero de las noticias que sus superiores (o los nuestros, porque España es un protectorado alemán desde hace ya cosa de un año y pico, sólo que nunca quisimos admitirlo) envíen.
Y nosotros a lo que nos dedicaremos es a matar al mensajero.
Porque esa es la solución.
Así, queridos Distópicos, es como se solucionan las cosas.

"Sí, las tengo más grandes: ¡Es que ha dimitido el presidente!"


Luego nos quejamos, pataleamos y nos ponemos a organizar paellitas con el pretexto de la protesta (no me lo invento, he llegado a recibir invitaciones con titulos así), pero nunca pensamos en lo que hemos hecho. Nunca pensamos en que tal vez, y sólo tal vez, tengamos lo que nos merecemos.
Yo no es que sea mejor ni peor que vosotros, pero sí he tenido el detalle de planteármelo; para mí, la conclusión de todo esto es que esta mierda que nos comemos a diario, como país, es el pago por lo responsables que hemos sido durante décadas. TODOS.
No unos sí y otros no.
Esto no es un tebeo de Marvel o DC, donde unos son muy buenos y otros muy malos. Ojalá, lo digo en serio: viviríamos más en peligro (un mundo donde vivan Magneto o El Joker nunca puede ser un sitio seguro), pero siempre contaríamos con la esperanza de que nos salvaría un macizo cachas o una tipa embutida en un corpiño de Victoria's Secret que le queda dos o tres tallas pequeño.
Pero esto, mucho me temo, no funciona así.

Aquí estamos pagando por nuestras irresponsabilidades, y ningún tío en pijama va a dar la cara por nosotros.
Estamos pagando por lo bien que lo hemos hecho estafando al fisco, cobrando por duplicado, votando al partido al que se ha votado siempre en casa se haga lo que se haga, o bien votando a mami porque papi no nos ha dado caramelos este año.
Mirando para otro lado cuando los demás se han declarado insolventes a la hora de pagar la comunidad del bloque mientras se iban de tapas todos los fines de semana. Cuando envidiábamos a ese fulano que se gastaba un millón de las antiguas pesetas (endeudándose hasta las cejas) en un saloncito para que a los tres meses el Corte Inglés se llevase sus muebles.
Cuando hemos visto a un moroso y hemos dicho que ole sus cojones, que más nos roban los políticos.
No os rasguéis las vestiduras hablando de las víctimas de la crisis. Esto lo hemos visto todos durante décadas y nos ha parecido "lo normal".
Así de responsables hemos sido. Se nos ha llenado la boca hablando de nuestros derechos, del poder para el pueblo, de la libertad de opción y demás gilipolleces demagógicas; sin embargo, todavía no he oído a nadie reconocer su responsabilidad en la mierda en la que se ha convertido este país: la culpa es de los políticos, pero ellos resulta que suben al poder por vía hereditaria o les ha votado el vecino de arriba, que siempre ha tenido cara de gilipollas. Nosotros, no. Nunca. Jamás de los jamases. Nosotros tenemos el poder, pero luego... ¿A quién coño le importan las responsabilidades? Tenemos derechos, ¿pero quién cojones piensa en los deberes?

En Agosto de este año Spiderman cumplirá cincuenta años. Cincuenta años desde que acuñase aquella frase de "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad".
Hemos tenido cincuenta años para hacerle caso.
Lo siento, Spidey.


Y es que la culpa es siempre de otros.
De los peperos.
De los sociatas.
De los perroflautas, que no veas si son marranos.
De los bancos, que son unos usureros.
De los funcionarios, de los reyes, de los controladores aéreos.
De los marcianos, si nos ponemos, que todo el día vigilándonos desde el espacio hacen que nos distraigamos de lo que realmente importa. Es lo que tienen las ondas mentales electromagnéticas.
De la puta madre que los parió a todos.
Pero a nosotros que no nos toquen, que como tenemos derechos, somos inocentes como corderitos. Invulnerables. Intocables.
Pues nada, señores.
Ejecuten ustedes al Goldstein de este mes y luego plantéense el futuro y la repercusión de sus acciones.
Para muchos quizás sea incluso una experiencia nueva.

4 comentarios:

Gissel Escudero dijo...

Gracias. De pronto me siento bien por ser lo más fiel posible a mi moralidad y mis principios. Aunque nadie más lo haga y aunque yo me joda a veces por ser tan honrada.

Un abrazo.

PD: Yo también siento lástima por Spidey.

Rumbo a la Distopía dijo...

Jajajajajajaaj sabía que te iba a gustar lo de Spiderman! Bueno, lo de la moralidad es quizás un valor que mola, pero lamentablemente pasado de moda para la mayoría visto lo visto... Yo también suelo ser de creer en mis propios principios por encima de todo lo demás, pero teniendo en cuenta cómo actúa la opinión pública cada día me siento más como una rara avis :(

Gissel Escudero dijo...

Necesitamos nuestro propio planeta... o llevar a cabo de una vez esos planes de aniquilación de idiotas y tramposos.

Rumbo a la Distopía dijo...

Pues sí... Después de la peli que vi anoche, creo que lo mejor sería una plaga brutal que barriese del mapa a gañanes y cretinos. Con eso se acabaría con el 90% de la población y los supervivientes podríamos empezar desde cero :D