sábado, 2 de junio de 2012

Escupiendo Rabia- La culpa es de los críos, los vistan como los vistan



En anteriores entregas de esta sección estuve haciendo un análisis sobre lo que es la sociedad de castas aplicada a un entorno tan supuestamente igualitario como es el académico. Aquellos que seguís este blog con regularidad recordaréis que estuve hablando largo y tendido acerca de cómo muchos docentes se saltan a la torera esa supuesta objetividad que debería haber a la hora de evaluar a un alumno y cómo sus filias o fobias personales acababan influyendo sobre la nota académica.

En este post voy a ir avanzando un poco más con respecto a este tema, porque me estoy dando cuenta de que me quedé jodidamente corto. Como siempre, la crítica y la denuncia no van dirigidas al colectivo de profesorado en general, sino hacia ESOS profesores que se creen los reyes del puto Mambo por haberse sacado unas oposiciones y que, una vez obtenida la plaza, se autoproclaman con carta blanca para hacer lo que les salga de los cojones.
Desde Rumbo a la Distopía, nos cagamos en la puta madre de esos especímenes que se mean sobre una profesión tan noble como es la docencia y pasamos a sacarle los colores, si es que tienen vergüenza.

Allá vamos.

Como he mencionado alguna vez, mi tarea como docente particular me ha permitido ver montones de cosas de lo más interesante por parte de los profesores que he tenido el gustazo de echarme a la jeta. Algunos de ellos han demostrado ser buenos profesionales y han dejado clara su política de considerar a los alumnos (tengan la edad que tengan) como PERSONAS, y además INTELIGENTES. Éstos han agilizado mucho la tarea de preparar aparte a un alumno al que, bien le cuesta la asignatura, bien me pide que le prepare por mi cuenta con algún fin específico (véase aprender a comunicarse en inglés a nivel de conversación; algo que, hoy por hoy, en la docencia académica todavía no se estila con mucha frecuencia), y ni que decir tiene que se han ganado todo mi respeto.

Y luego están los OTROS.

"Nuestro-criterio-es-incuestionable"
"Los-alumnos-son-incompatibles"
"Los-alumnos-deben-ser-mejorados"

Esos profesores que, más que profesores, son robots y nada más que se limitan a lo que viene en el libro, como si hubiesen olvidado todo lo aprendido en su momento (porque imagino que para impartir una asignatura antes tienes que haberla estudiado), o como si explicar algo aparte supusiese un esfuerzo de la hostia. Les vaya a dar una hernia en el cerebro o algo, pobrecitos míos.
Os voy poniendo ejemplos sobre esto, para que os hagáis una idea:

Hará cosa de unos siete años, tuve a mi primera alumna; recuerdo que en la primera clase que dimos, pensaba que la chiquilla tendría problemas para pillar algún concepto, o bien que el inglés era algo que le costaba.
"No pasa nada", me decía a mí mismo, antes de entrar en la clase. "Se echa un vistazo a la teoría en el libro, se explica lo que haga falta y se ponen ejercicios."
¿Habéis oído alguna vez ese proverbio que dice que no se debe vender la piel del oso antes de cazarla?
Pues eso es lo que me pasó a mí.

Tuve que meterme la lengua en el culo. Tan adentro que las vellosidades del intestino me hacían cosquillas en la campanilla.
La teoría del curso no estaba POR NINGUNA PARTE. El libro, para que nos entendamos, era un maremágnum de viñetas y dibujitos, con palabras sueltas y donde se mezclaban hasta tres temas diferentes (presente simple, presente continuo y el verbo modal Can) sin explicar diferencias entre uno u otro.
Mi alumna tenía diez años.

- Um- digo, en cuanto veo aquel follón y la cara de póker de la niña-, ¿y te viene alguna explicación en los apuntes?

La niña menea la cabeza, casi extrañada. Como si esa idea fuese de otro planeta. Total, que sin demasiado problema por mi parte, me pongo a explicarle cómo funciona la gramática básica del inglés. Para aquellos que no controléis mucho cómo va, os diré que estructuralmente es bastante más simple que la del castellano: se limita a un máximo de cuatro elementos gramaticales (sujeto, verbo, objeto, complementos y auxiliares, si estos últimos son necesarios), que se van a combinar de tres formas diferentes, según la frase sea afirmativa, intrrogativa o negativa. Luego tenemos algunos detalles como adjetivos o adverbios, que se van añadiendo y listo. Tiene varios detalles más, pero digamos que estos son los básicos para ir pillando en un quinto de primaria.

Esa niña, en cuestión de dos cursos, consiguió pasar de no tener ni zorra de inglés a obtener un nivel que le duraría años. Y no, no es porque yo fuese un profesor brillante o porque la niña fuese superdotada (lamentablemente, ninguno de los dos casos se daba); la respuesta a esto tiene una explicación tan sencilla como patética.
La niña estuvo dando LO MISMO un año tras otro.

"¡¡¡Otra vez el presente simple no, por Dios!!!!"

He aquí una de las mayores tristezas de nuestro alabado sistema educativo. Ese sistema con el que politicuchos y soplapollas de diversas calañas se masturban, considerándolo el culmen de nuestra sociedad (o al menos, los politicuchos se masturban siempre que están en el poder; luego, cuando los destronan, algún otro imbécil le cambia el nombre y poco más y empiezan a llover las críticas, fíjese usted en el detalle), resulta ser el despropósito del siglo, avalado por falacias tan flagrantes como esta:

Falacia número uno: "Si empezamos a impartir inglés desde edades muy tempranas, las posibilidades de aprendizaje se multiplican".
FALSO: si vas a enseñar MIERDA, da igual que la inyectes al feto en el útero, que el chaval no va a aprender un carajo.

Falacia número dos: "Enseñar gramática a niños por debajo de la ESO no tiene objetivo porque no la entienden".
FALSO: Siempre que juegas a un juego con un niño lo normal es que le expliques las normas de dicho juego. Si se plantea el inglés como una asignatura que puede ser entretenida, y la gramática como sus reglas, no hay absolutamente ningún problema para que los críos la entiendan. No a menos que pensemos que son gilipollas, claro.

Falacia número tres: "El inglés es juerga y diversión; tampoco hace falta apretarlos tanto"
FALSO: En inglés es tan chungo como el profesor quiere que sea; ese doble rasero hacia la asignatura (donde todavía se considera una "maría" por parte de muchos) es lo que ha hecho que el personal, bien no tenga ni zorra de la utilidad que puede tener el aprendizaje de una segunda lengua (digo inglés, pero podría decir francés también) en un mundo que supuestamente es cada día más global y donde miran con lupa tu manejo de los idiomas. Sin embargo, hoy en día se sigue tomando a coña el inglés, mientras que el personal se baja los pantalones ante asignaturas oficialmente "chungas" como las Matemáticas o las Ciencias. No es mi objetivo echar mierda sobre otras asignaturas que no son mi área; lo que digo es que echar mierda sobre el inglés (o sobre cualquier otra maría) no es lo que hace una persona civilizada. Es la visión del ignorante.

"¿El inglés, una asignatura seria? JAJAJAJAJAJAAJ ¿Pero qué me estás contando, macho?"


Falacia número cuatro: "No podemos salirnos de (lo poco o casi nada) de lo que viene en los libros porque los niños no están preparados".
FALSO: El que considera al crío como un humano de segunda categoría que "no está preparado para tal o para cual" para tiene un criterio que me merece poca o ninguna credibilidad. Sabiendo cómo dirigirse de una forma natural y respetuosa hacia un alumno, se le puede hablar prácticamente de lo que sea; es más, se siente incluso más respetado porque ve que no le están considerando "un pastelito de fresa" (término adaptado de una profesora de primaria dirigiéndose a alumnos míos, no me lo he inventado). Yo mismo en mis prácticas en un instituto he podido ver cómo alumnos de doce años han llegado a plantear cuestiones que EN LA PUTA VIDA escucharé de muchos adultos que conozco.

Así es como ve más de uno el mundo, y de ahí se deriva el concepto de enseñanza que tienen.
Luego decimos que los niños están agilipollaos...

Pero supongo que es más fácil para el que juzga y evalúa ver los toros desde la barrera, y al niño/estudiante como un marciano del que:

a) No sabe nada
b) Cree que lo sabe todo
c) Le importa un cojón si está equivocado o no, porque jamás lo va a reconocer.

En suma a este grupo de falacias, hay más cosas que añadir. He comentado antes que mi alumna tenía diez años. Bien, esta niña llevaba dando inglés probablemente desde que tenía cuatro o cinco, lo que supone casi la mitad de su vida aprendiendo (supuestamente) una segunda lengua. Cualquier psicólogo te puede decir, además, que hasta los doce años o así, el conocimiento de ésta no es aprendizaje, sino adquisición; en otras palabras, que se viene absorbiendo de un modo más o menos inconsciente; cuando se llega a ese "período crítico" de los doce años, el cerebro actúa de un modo diferente y necesita aprender las cosas por medio de un proceso consciente y quizás no tan rápido como es la adquisición.
Si en lugar de aprovechar este proceso mental, lo que hacemos es agilipollar al personal, descubrimos entonces que las generaciones anteriores (aquellas que empezaron a dar inglés a los diez años y no a los cuatro) se igualaron a la que hay hoy en día en nuestras aulas en cuestión de un año, y les tomaron la delantera en cuestión de dos.

¿Por qué? ¿Porque los niños son más idiotas?
Todo lo contrario. Hoy en día los críos han crecido con acceso a mucha más tecnología (algo que era misterioso y ajeno para nosotros a esa edad) y queda demostrado que tienen tanta o más capacidad para absorber información que los niños que cursaron sus estudios años atrás.
Adivinad de dónde viene el problema.

Si no lo adivináis, os lo cuento yo:

1) Los libros: Los libros de inglés, en su día, eran libros DE TEXTO. Para aquellos alienígenas que acaban de sintonizar con nuestro planeta de amebas anormales, eso quiere decir que en sus páginas había TEXTO. Es decir, había palabras que conformaban frases, e incluso frases que tenían algún contenido útil. Incluso había apartados de teoría (no hablamos de chorrocientas páginas aburridísimas, como algún profe/pedagogo superguaish de diseño de estos de hoy en día nos quiere hacer creer, sino de alguna tabla para ver cómo eran los demostrativos o explicarte una estructura) donde te explicaban de qué coño iba el tema.
Hoy en día los libros de texto se parecen bastante a un cómic.
Y ojo, no es un ataque a los cómics, ni mucho menos. Me refería estéticamente hablando, con la diferencia de que tú te vas a una tienda de tebeos, te pillas el Batman de este mes y ves con brutal diferencia que éste último tiene como diez veces más contenido que un libro de texto, estando supuestamente destinado a entretener.
Otra cosa que me descojona es el hecho de que ahora tienes que comprar DOS libros: uno de "texto" (¿?) donde vienen los tebeos y demás polladas y un libro de ejercicios, que es como un cuadernillo con actividades. El chiste: en el libro de texto también hay actividades, de modo que uno no tiene muy claro para qué cojones sirve esa distinción; además, si tienes suerte, en ALGUNAS editoriales ves un resumen de la teoría (sólo en la ESO, a primaria que le follen)... en el libro de ejercicios.
Y los ejercicios, la mitad no tienen ni que ver con el inglés: son jueguecitos (en primaria hasta quinto o así hay mucho recortable y mucha pegatina), crucigramas (super útiles) e incluso actividades de recorta-pinta-pega. Porque en inglés tienen que darse manualidades. Por cojones.
Esto, por favor, que venga alguien y me lo explique, porque yo sigo sin pillarlo.

No os imagináis lo que me ha costado encontrar un libro de inglés por dentro para poder ilustrar el asunto.
Os explico: por lo general, esto que véis es PRÁCTICAMENTE una página ENTERA de un libro de texto de primaria (no puedo hablar por este dibujo en concreto porque es de un libro que no he visto, pero se parece bastante a los que he tenido que manejar yo); probablemente vendrán de UNA a CINCO palabras de vocabulario (al menos tres de ellas muy parecidas al español, de forma que el alumno sólo tendrá que aprender un par de ellas). No os molestéis en buscar apartado de teoría o cualquier otro tipo de explicaciones a lo largo de las treinta o cuarenta páginas que tendrá el libro. No aparecen por ninguna parte, limitándose a cosas tan monas como esta y a poner ejercicios (dos o tres, no muchos). De modo que si vais a estudiar con vuestros hijos, no podéis usar este libro para estudiar; tendréis que buscaros la vida por otro lado (pese a que YA habéis comprado un libro que se supone que está destinado a tal efecto)...


2) Los apuntes: Ante esto siempre podemos decir, "Bueno, es posible que no venga la teoría en el libro, pero al menos vendrá complementada por unos buenos apuntes de clase".
Perdonad que me descojone.
Os planteo el caso de otro alumno que he tenido, con el típico librito de mierda al que ya me he referido arriba (da igual la editorial; todas parecen copiar la fórmula, como si fuera EL Método): cuando empecé con él, lo típico; la madre me comenta que la está cagando pero bien en las frases (es decir, gramática) y que no sabe cómo meterle mano al asunto. Me comenta que ella se pone con él, pero que en el libro no ha visto nada a lo que agarrarse. Yo le digo que eso está siendo algo bastante frecuente.
Ella me dice que, entonces, echa mano a la libreta para ver qué le han explicado en clase y ve que lo que hay son ejercicios, pero NO hay ningún apartado de explicación que complemente la puta mierda que viene en el libro.
Me encojo de hombros por no estallar de furia allí en medio. Porque si el chiquillo suspende, seguramente el profesorado le echará la culpa a él y no al profesor que NO le ha impartido un mínimo conocimiento de lo que tiene que hacer.

3) El Método Robot: Partiendo de la base de que el crío medio es subnormal perdido, ahora lo que se estila es el método "drilling" o de repetición de algo hasta que salga. Un método que no sé quién cojones ha pensado que funciona, pero que si por mí fuera iría directo a la puta hoguera.
No me malinterpretéis, practicar las cosas con cierta rutina está bien; lo que critico aquí no es eso, sino el hecho de que en la enseñanza de idiomas no se está haciendo otra cosa. Y es aquí cuando la estamos cagando, pero bien cagada.
Os pongo más casos: un chaval que me envían, con una madre supercabreada diciendo que el crío no está aprendiendo nada en el instituto y que tiene la impresión de que en inglés está perdiendo el tiempo.
Me pongo a currar con él, pensando que ya me han enviado al chungo de la clase.
Resultó ser uno de mis mejores alumnos.
Lo que le pasaba es que estaba hasta el mismísimo cipote de que se pegasen SIETE años (desde quinto de primaria o así hasta la ESO) dando el presente simple y el continuo, una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Sin avanzar.
¿Por qué suspendía entonces? La razón era porque había dejado de prestar interés a la asignatura hacía años. Estaba aburrido. Desmotivado. Hasta los cojones de que le tratasen como si fuera idiota.

No hace novillos. Es que no quiere que le vuelvan a cantar la canción aquella de "Red, pink, purple, yellow, green and blue". La lleva oyendo desde que tenía cuatro años.

Este caso no es ninguna excepción: puedo datar casos concretos de profesores que, en institutos, se han dedicado a hacer ejercicios del libro día tras día, explicando lo justo.
Tenemos por tanto,

a= método robot;
tenemos b= libros de apenas sesenta páginas,

a+b= terminar el libro antes del tercer trimestre.

¿Solución al problema por parte de la docente?
No os la vais a creer.
O sí.
Empezar EL MISMO libro OTRA VEZ, desde el principio.
Sin cortarse un pelo, la colega.

Puedo hablaros, si queréis, de un nutrido grupo de alumnos de primaria que observan, año tras año, como sus temarios son EXACTAMENTE los mismos que el año anterior, variando quizás en alguna cosa, pero insistiendo en obviedades tan grandes como los números y los colores (materia que llevan recibiendo desde los cuatro años, y esto lo sé porque yo mismo he impartido clases a niños de esa edad en un colegio). Ante esa falta de respeto tan grande por el alumnado, ¿quién coño va a mostrar interés por una asignatura?

4) El rasero del contenido, o el concepto de alumno por debajo de los dieciocho como "gilipollas": Aparte de insultar al personal de una manera tan descarada, se pueden ver otros detalles igualmente flagrantes y directamente humillantes, consistentes en poner a cantar canciones de guardería a críos de trece años. Canciones que, lejos de mostrar un manejo del inglés REAL, se limitan a repetir las mismas palabras una y otra vez a lo largo de la canción, variando en alguna estrofa. Es decir, exactamente lo mismo que le pondrías a un crío de cinco o seis años, pero seis o siete años después.
Con sólo un año más, la gente de la generación anterior estaba escuchando a U2 en clase.

¿Y todo esto por qué? La defensa es la de igualitar el sistema educativo, creando una especie de "rasero" por el que medirse. Curiosamente, ese rasero va a ser siempre al que peor le va.
Por favor, señores docentes/pedagogos/legisladores académicos/políticos/soplagaitas de cualquier especie que se ajuste a esta categoría, dejen de hacer el subnormal, porque están demostrando una inteligencia menor que la que le atribuyen a un crío de preescolar: a ver si nos vamos enterando de que, el que no quiere aprender, NO va a aprender. Ya te puedes poner a enseñarle los colores con veinte años, que le va a dar igual. No hablamos de discriminación (libertoides y superguaish, meteos el puño por el culo, que os veo venir), sino de crear un NIVEL decente en las aulas. Si ese nivel se coloca a la altura del fondo del barril, lo que tendremos es que aquellos a los que le importa una mierda les va a seguir importando una mierda... y aquellos que tenían cierto interés se van a aburrir, como sucedió en el caso que he explicado arriba. Así no se crea un nivel, sino un rebaño.
A menos que eso sea lo que queráis, claro.

"El alumno debe ser guiado, tutelado y moldeado".
Ya, claro.

5) La "apertura" de miras del profesorado: En el post anterior respecto a esto, ya expliqué el concepto de objetividad y subjetividad a la hora de evaluar. Sin ánimo de comentar más sobre esto, añadiré que ahora lo que se lleva es evaluar ESTRICTAMENTE lo que hay en el libro, aunque lo que haya en el libro sea NADA.
Esto puede sonar muy bien, pero apesta a PIFIA.
¿Por qué?
Porque los libros están mostrando información muy fragmentada acerca de lo que es el inglés y su manejo.

Os pongo el caso del verbo "Have got" (tener), que puede negarse de dos maneras (reconocido oficialmente por libros de Gramática, como la de Sánchez Benedito, manual que lleva vigente desde principios de los ochenta hasta nuestros días): con la forma "haven't got" (usando have como auxiliar) o con la forma "don't have" (entendiendo have como un verbo más y añadiendo el auxiliar "got"). Recuerdo haber explicado eso en una de mis clases, cosa que mi alumno le comentó a su profesor para demostrarle un interés por la asignatura.
El profesor, al ver que eso no estaba en el libro, ni se lo pensó: dijo que esa forma NO existía.
Imaginaos qué risas nos echamos cuando vimos una frase negada con "don't have" en un libro de lectura al curso siguiente.

"La culpa es del Thomas Hardy ese, que no sabía escribir en inglés. Fijo que en realidad era un señor de aquí que se puso un pseudónimo para quedar bien"


Y tengo más casos; este me llegó hace unos días, con unas frases que supervisé a otro alumno. Estábamos trabajando sobre verbos modales (verbos especiales que funcionan como auxiliares). En uno de los casos nos aparece la frase: "¿Vamos a un restaurante?"
Id a cualquier libro de gramática. Podréis comprobar que TODA interrogación que se haga con este sentido (es decir, ofrecerse a hacer algo o sugerir algo), de usarse con un modal, se hará con shall.
Esa pregunta tenía un tachón rojo; en su lugar vi que ponía "Can" (verbo de habilidad, posibilidad o permiso, equivalente a nuestro "poder"), lo que quiere decir que se tachó una respuesta CORRECTA (pero usando un verbo que no aparecía en el libro) y en su lugar se puso una INCORRECTA (empleando un uso que no es que aparezca en el libro de mi alumno... es que no aparece por ninguna parte).
Cuando mi alumno preguntó al profesor acerca de esa corrección, el profesor se limitó a decir "Es que can es el verbo que estamos dando".
Y ya está. Fin de la aclaración.
A lo que digo yo: cojones, si ves que estás dando el verbo "poder", me parece muy bien; lo que no hagas es meter una pregunta que se debe hacer con otro verbo.

La misma lista de ejercicios, donde me encuentro la frase en español: "Pedro sabe trepar a los árboles, pero no habla chino".
En mi supervisión, usamos can para la primera parte de la frase ("can" como habilidad, equivaliendo aquí a "saber") y don't para la segunda (porque no se especifica si sabe o no hablar; simplemente se dice que no lo habla).
También corregida: según el profesor, la segunda va con can "porque se sobreentiende que no sabe hablarlo".

Hasta cierto punto, podríamos dar por válida la corrección... pero lo que NO tiene sentido es tildar de incorrecto lo que había puesto mi alumno. Ambas posibilidades son relativamente factibles.

A lo que digo yo entonces: ¿Ahora para hacer un ejercicio, aparte de controlar el idioma, también tenemos que tener telepatía para saber en qué coño está pensando el profesor cuando escribe una frase?


"Estoy en ello. Al parecer, en el próximo examen se obligará a usar Can como auxiliar de futuro..."
Gracias, Profesor Xavier. De no ser por sus poderes, nosotros no seríamos nada.

Mi respuesta ante este par de despropósitos (donde se corrigen cosas correctas para poner en su lugar cosas discutibles o que están directamente mal) fue decirle al crío las cosas muy claras: "Mira, tú memoriza esto para el examen de mañana, pero te digo que esto es incorrecto".

En el mismo colegio puedo hablar de la profesora que imparte inglés a la hermana de este alumno, que enseña (atentos) SU inglés. No el inglés standard, la RP pronunciation o el Método Celta de impartir clases, que son cosas aceptadas, respetables y totalmente lícitas.
No.
SU inglés. Porque ella es DIOS y está por encima del criterio de todo bicho viviente, de cualquier gramática y de cualquier nativo. No exagero en lo último: a día de hoy se que ha suspendido al menos a una nativa, dos bilingües (una de ellas, hija de una profesora de inglés nativa que lleva impartiendo clases en nuestro país más de veinte años, o sea que no es ninguna pardilla) e incluso a la hija de un compañero de departamento (que, nada más que por mitosis, algo se le debe haber pegado).
Pero como la señora imparte NIVEL, no aprueban más de tres en su clase.
Y nos tiene que parecer bien esto.

5) Cuando "aprender" en realidad es "memorizar": Una de mis mierdas favoritas y que tengo que ver más a menudo. Resulta que ahora el método molón consiste en no enseñar inglés. No si tenemos en cuenta la enseñanza de la asignatura como algo teórico con aplicación práctica: ahora el tema consiste en no impartir teoría y hacer actividades con una aplicación práctica de cero (porque no existen los términos negativos para expresar esto, que si no, ibais a flipar).
Esto consiste básicamente en coger las cancioncitas de soplapollas que he mencionado arriba y ponerlas como deberes. Sí, queridos Distópicos. Hay que memorizar canciones de guardería, que las preguntan como si fueran algo fundamental en el manejo de una segunda lengua (literalmente, me han llegado a informar de que las preguntan en clase como el que pregunta una parte del temario)
Para más inri, he llegado a ver algunos exámenes donde el contenido que hay que demostrar es lo bien que hemos memorizado frases como las que hemos visto arriba (las de los modales) o citas textuales de los tebeos que vienen en los libros.
Si alguien tiene los huevos de decirme qué utilidad tiene saber decir "Me voy a convertir en un tejado" en inglés (sacada de un libro de texto de Oxford, cuya temática son los superhéroes) os monto un pisito. Y si sois capaces de darme una explicación RACIONAL acerca de por la cual esto es más útil que enseñar a los críos a construir frases por sí mismo, hasta os pago la hipoteca.

No es de extrañar que acabemos teniendo diálogos así:
Turista: "Hello, how can I get to the bus station?"
("Hola, ¿cómo puedo llegar a la estación de autobuses?")
Chaval que ha cursado sus estudios de inglés en nuestras escuelas: "Let's save the animals!"
("¡Salvemos a los animales!")
Turista: "Aw, another weird Spanish! Fuck off!"
("¡Argh, otro español raro! ¡Anda y que te follen!")


6) El error de base o "No pasa nada si suspendes": Otra de las grandes gozadas de nuestro sistema educativo, donde el tema de repetir es mucho más laxo que antiguamente. ¿Qué conlleva esto? Pues que un chaval con errores de base en una asignatura, como el ejemplo de las tablas de multiplicar (aquí hablo también por las matemáticas, asignatura impartida por mi hermana) puede estar pasando de curso con taras académicas que se remontan a primaria. Yo mismo me he encontrado con estudiantes a los que he tenido que preparar prácticamente desde cero (estando ya en tercero y cuarto de ESO)  Imaginad la vergüenza que pasaban al principio conmigo cuando veía que no era capaz de hacer ni lo básico. Nadie en su centro educativo parecía haber detectado esos errores de base. Sencillamente le suspendían y, a la larga, acababa pasando de curso. 
Así se hace.

7) El factor "hostia hostia hostia que tenemos que ponernos al día" o "Mira lo que hace el vecino": Otro factor interesante, consistente en hacer cambios de improviso en el sistema educativo, generalmente con la "sana" intención de equipararnos a algún país que oficialmente mole más que nosotros, sin atender a que la sociedad o la cultura de ese país sea diametralmente opuesta a nuestra forma de pensar o de actuar. Partiendo de ideas tan geniales como esta, donde cualquier día intentaremos equipararnos al sistema educativo de las bacterias que encuentren sobre la superficie de Marte, nos dedicamos a modificar improvisadamente los objetivos de un año para otro, pidiendo de buenas a primeras que, si un alumno al que no se ha enseñado a hacer sus propias frases, ahora tiene que hacer redacciones completas como si fuera un bilingüe. Todo esto, claro está, ex nihilo y de un curso para otro. Sin formación previa y sin directrices específicas.
La prueba es que hasta el curso pasado no me había tocado preparar redacciones con ningún alumno y, de buenas a primeras, en todos los colegios y en todos los niveles que imparto (me refiero a primaria y ESO, porque Bachiller sí ha tenido costumbre de pedir redacciones desde siempre) se están dedicando a pedirlas.
Me pregunto qué clase de redacción te puede salir si te has pegado media vida dando los números, los colores, el presente simple y el presente continuo y te limitas a eso.

8) La motivación, esa extraña desconocida o "Yo es que estoy quemao": En estas lides se habla mucho, muchísimo de eso de motivar a los alumnos. A más de uno se le llena la boca con el tema.
Y yo me tengo que descojonar.
Aquí es cuando muchos me sueltan que yo veo las cosas muy bonitas desde fuera, que tengo que estar dentro para vivir lo que es la enseñanza, que si tal que si cual. Muchos que hablan desde SU experiencia, que parece ser la única que vale. No existe otro punto de vista diferente. Por tanto, si ellos dicen mierda, nosotros tenemos que decir amén.
Las excusas de siempre. Y como siempre, me las paso por el culo.



Ya hemos visto los factores que desmotivan a un alumno día tras día y curso tras curso en una clase. Ahora vamos a ir viendo más detalles acerca de la motivación.
Empecemos hablando de la motivación entre los profesores: no caigamos en la trampa de pensar que TODOS los profesores están quemados, o bien que aquellos que ejercen mala praxis en sus labores lo hacen debido a esa "quemazón"; esto es como todo, por un lado tenemos los que están más quemados, que paradójicamente suelen ser los que menos se quejan; y luego están los llorones, que vienen a ser los mismos que se suben al púlpito del conocimiento y que se autoprotegen diciendo que son unas víctimas de un mundo hostil que no les comprende. Esos mismos, queridos Distópicos, son lo que vienen ya cansados y quemados desde que están en prácticas. Yo mismo los he conocido: ex-compañeros de un montón de años, cuya falta de respeto hacia la carrera y la profesión dejan claro que no les debo ningún tipo de lealtad. No se la merecen.
Las cosas por su nombre.
Para mí son una VERGÜENZA.
Esos entrañables seres a los que veías sin ningún ánimo por impartir un par de clases a la semana, y que hablaban de su tarea como "la mierda esa". Como si les hubieran puesto un cepo entre las patas y les dieran descargas cada vez que iban a clase. Con esas ganas.
Tipejos que acuden al centro educativo con la máxima de "Yo vengo aquí pero paso de currar porque estoy harto; lo hago por la pasta y (con todos sus cojones, sueltan) ni siquiera eso me compensa".
Pues no, señores. La mierda esa es vuestro puto trabajo y si no os gusta tenéis dos opciones, a cual más digna: una, hacerlo del mejor modo posible, porque tenéis una RESPONSABILIDAD; dos, dedicaos a otra cosa. Y si queréis pasta, GANÁOSLA honradamente. Pero no vengáis a echar más mierda sobre el sistema educativo, que con la que ya hay tenemos de sobra.

Y no es poca.
Esa tubería azul de la derecha va directa hacia el cerebro de los genios que diseñan y aprueban nuestros constantes sistemas educativos (recordad que desde 1995 hemos tenido chorrocientas reformas y contrarreformas provenientes de ambos partidos políticos que, se llamarán de todo, pero están de acuerdo en empobrecer la educación año tras año. Curso tras curso. Y nosotros todavía pensando que unos son muy buenos y otros muy malos).
El resultado, ya lo estáis viendo.

Y si los críos andan desmotivados porque lo que se está impartiendo está hecho para subnormales, os las apañáis y os las componéis para motivarlos. Porque también forma parte de vuestro puto trabajo. Si no os gusta, ahí tenéis la puta puerta. Pedís una excedencia y dejáis de joder al prójimo. No es tan difícil de entender.

En fin, creo que si me extiendo más acabo escribiendo una Biblia, incluso para los estándares de este blog, que suele ser de los Menos Leídos de la Red... porque creo que el personal muere antes de poder terminar cualquier post.
Coñas aparte, tengo que decir como conclusión, que luego vemos nuestras noticias. Sí, esas noticias catastrofistas donde la especie hispánica es lo peor desde el disco aquel de los KISS donde se quitaron el maquillaje y grabaron una mierda tras otra. Esa clase de titulares donde se lloriquea y se patalea constantemente, diciendo que nuestro nivel educativo es de lo peor. Donde nuestros estudiantes tienen un conocimiento de inglés pésimo. Donde se nos dice que el aprendizaje de una segunda lengua es una cuenta pendiente para un chorrocientos por ciento de nuestra maltrecha sociedad.
Y si os fijáis, todo apunta hacia un único sitio.
Pensad en esto: si en una clase donde hay veinticinco alumnos, suspenden veintidós... ¿Os hacéis de quién puede ser la culpa?

Para la sociedad en que vivimos, para la opinión pública, para los docentes, para el sistema educativo y para los gañanes que recomiendan libros para cerebros de esponja como "aptos para la docencia", la culpa está clara: es de los críos, los vistan de uniforme o los vistan de civiles.

9 comentarios:

Isi G. dijo...

Como alumna de inglés lo digo: aburren hasta a las ovejas. Por eso terminas pasándote las clases de inglés por el arco del triunfo, porque no te enseñan nada real y repiten lo mismo desde que el mundo es mundo y la tierra gira. Normal que luego no sepamos ni zorra.

Un gran post :)

William dijo...

PLAS PLAS PLAS PLAS!

J.J.Hernández dijo...

Javi, yo siempre he sido un negado con los idiomas, y un día me dije "Voy a aprender japonés" y en un par de semanas aprendí mucho del habla y la escritura.
Soy de esos que han aprendido más viendo películas y videojuegos en inglés que en el instituto, soy de los que pasó del tema porque... en fin, pasé y punto.
Pero cada vez que veo Dora la exploradora me dan ganas de llenarle la mochila de piedras y tirarla a un río, porque no es ni muy diferente a lo que nos ponían en clase cuando nos ponían "una sesión de vídeo".
Una gran entrada. Saludos.

Gissel Escudero dijo...

Y pensar que la sobrinita de 4 años de mi ex novio sueco ya se comunicaba perfectamente conmigo en inglés... ¡Que no digan que los críos tienen que aprender a paso de tortuga! Y para los que nieguen la importancia del inglés, a mí me ha servido más que las matemáticas.

Rumbo a la Distopía dijo...

Joder, y yo creía que era de los pocos que veían las cosas de esta manera... gracias por el apoyo moral, chicos!

Laura Guerrero dijo...

Has recibido un premio Liebster de Palacio Onírico. Muchas gracias por tus post.
http://palacioonirico.blogspot.com.es/2012/06/los-premios-liebster-blog-de-palacio.html

Rumbo a la Distopía dijo...

Gracias por el premio, Laulau! Me alegra saber que las burradas que suelto son del agrado del personal :)

Ángeles Pavía dijo...

No hablo inglés, soy de la generación a la que enseñaron francés en clase, pero en esa lengua me defiendo bastante, sin enseñanzas adicionales. Era otra forma de estudiar muy diferente a la de hoy día.
Tengo dos hijos de quince años a los que les pago una academia particular de inglés para que aprendan bien el idioma, porque las clases del instituto sonde pena, de verdadera pena. Ellos lo dicen siempre. Se repite lo mismo año tras año.
Tienes mas razón que un santo en todo lo que dices.Coincido plenamente en todo lo que has dicho.
Conozco el medio educativo desde hace 30 años porque mi hermana es profesora y lleva todo ese tiempo quejándose de tener compañeros como los has descrito y currando lo indecible redactando textos y fichas porque tienen que acabar pasando de los libros si quiere que los chavales aprendan algo.
Yo misma he dado clase seis años en un instituto y he visto muchas veces esa actitud, y como bien dices, no solo en gente mayor que lleva muchos años, sino en gente recién llegada a la que solo cabe preguntarle que coño hacen allí con esa actitud.
Yo misma he tenido que rehacer todo el temario de mi asignatura si quería que mis alumnos salieran de mi clase con algo que no fuese aburrimiento soberano.
Lo dicho, más razón que un santo.

Rumbo a la Distopía dijo...

Ahora acabo de ver tu comentario, Ángeles! Sí, pelín tarde, lo siento... es que para cuando quise descubrir la herramienta que te informaba de los comentarios más recientes, ya había pasado un siglo.

Tengo que decir que tú al menos has contado con la suerte de que te han dejado rehacer tu temario, porque en muchos centros, éste viene dictado por el departamento y de ahí el profesor tiene de poca a ninguna libertad de acción. Con esto lo que tenemos es, aparte de alumnos aburridos y desmotivados, profesores con las manos atadas y que lo único que pueden (o les dejan) hacer es contemplar cómo pasa el curso sin más.

Aparte también tenemos un poco esa doble dejadez, sí: por un lado, la del profesor que ni se molesta en explicar un apartado teórico que no viene en el libro porque el espacio está destinado a poner dibujitos (algo más útil, donde va a parar)... y por otro, el propio sistema, que es capaz de poner el mismo temario repetido de años anteriores y que impone a las editoriales unos contenidos refritos una y otra vez. Y la de las editoriales, que hacen su agosto diseñando libros cuya funcionalidad asciende más o menos a cero.

Pero es más fácil echarle la culpa al estudiantado, como siempre :D