Creo que, a estas alturas de la vida, queridos Distópicos, no es ningún secreto mi particular desencanto con la raza humana en general. No hay más que ver las noticias... o la televisión, en general, ya puestos, para entenderlo. Otra cosa es que estéis o no de acuerdo, pero supongo que al menos sí comprendereis mi punto de vista (no es algo difícil, considerando que en ese aspecto no me considero una persona complicada, sino más bien simple).
Pero claro, las cosas pueden variar dependiendo de la óptica que empleemos. La vida es mierda pura si queremos ver mierda pura y no otra cosa, del mismo modo que, como hemos visto en posts anteriores, podemos encontrar fulanos que encuentran una obra de arte en lo que al resto de los mortales nos parece un mojón de aquí te espero. Hoy vamos a cambiar un poco la óptica y vamos a pasar a lo que podríamos llamar "automolamiento" (si sois malpensados) o directamente "un soplo de aire fresco", tal y como reza el título de este post.
Porque algunos habréis pensado que este blog parece nacido para cagarse en todo y no hacer nada por solucionarlo. Y teníais razón. Por eso conviene pasar a la acción de vez en cuando y trabajar con gente realmente estupenda.
La razón es el proyecto del que quiero hablaros hoy. Y no sólo porque participe yo en él como ilustrador (que también), pero poco; a decir verdad, uno no es más que una minúscula piececita entre los cuarenta integrantes, entre escritores e ilustradores, que hemos hecho girar los engranajes que hay dentro de nuestros cráneos. Y mi trabajo no habría sido nada de no haber sido dirigido por quién ha estado dirigido (su nombre, más abajo, os dejo en la intriga un ratito, si es que no habeis leído aún el nombre que aparece en la carátula, claro) y por Vanessa Benitez Jaime, que es la escritora del cuento que he tenido el orgullo de ilustrar, y con la que fue condenadamente fácil ponerme de acuerdo para plasmar la idea de lo que ella quería contar en su historia. Así da gusto hacer las cosas, lo digo en serio.
Os cuento un poco de qué va la historia y os pongo en situación acerca de los motivos por los cuales nos pusimos cuarenta personas a menear el culete a la vez: todos vosotros habréis oido hablar de Fukushima y del cipote que se ha armado allí con el terremoto, el tsunami y el escape en la central nuclear. Terrible, sin duda, pero no es el primero; quizás los más jóvenes no hayáis oído hablar de Chernobyl ni del accidente que tuvo lugar allí allá por 1986 (yo era un crío y quizás algunos de vosotros ni hubieseis nacido siquiera): una auténtica catástrofe medioambiental que perdura hoy en día a causa de las cantidades masivas de radiación que escaparon al aire libre.
Este proyecto nace precisamente a causa de eso: un tipo llamado Juande Garduño (al que conoceréis por novelas como Y Pese a Todo) se puso hará cosa de un mes, o mes y algo, en contacto con escritores e ilustradores (publicados o no) con la intención de preparar una antología benéfica de cuentos. Su objetivo: recaudar fondos para la asociación Matrioska-Fons Mellaria. Con el dinero obtenido con dicha antología, se cubrirían gastos de desplazamiento y gastos de visados de niños de entre 7 y 17 años de la zona que componen el programa de acogida. Recordad que la radiación tarda siglos en desaparecer, y si es posible que críos que viven por allí puedan pasar una temporadita en España, algo bueno que se habrá hecho.
Dejo por aquí un enlace, donde se puede encontrar la biografía de los responsables que hemos trabajado en esto, así como datos de interés para aquellos interesados en hacerse con un ejemplar del libro. También podreis encontrar información acerca de las diversas presentaciones oficiales de la antología. Todas estas noticias y muchas más podreis encontrarlas en el blog http://ilusionariaantologabenfica.blogspot.com/.
Según he podido cotillear, para recibir el libro, hay que hacer un ingreso de 15 euros en el número de cuenta 2024-0031-493300012444 de CAJASUR. Indicando: Ilusionaria-seguido tu nombre. La cuenta está a nombre de la asociación Matrioska Fons Mellaria. Cuando esté hecho el ingreso, por favor, envíanos en email con los datos de envío y el resguardo de la transferencia, y en cuanto salgan de imprenta se enviará el libro. Esta es la última información que me ha llegado acerca de cómo conseguir la antología, pero atentos al blog, por si hubiese algún cambio.
En fin, como habeis visto, no todo es rabia en Rumbo a la Distopía. Espero que algún día la raza humana sea consciente de que no podemos pasarnos la vida en plan hijoputa. Que cunda el ejemplo.

3 comentarios:
Es un proyecto estupendo :) Me alegro de estar en él.
Estas cosas me alegran el día :-)
Gracias, señoritas! Pero no echemos las campanas al vuelo, que los lectores habituales de este blog ya sabéis que aquí lo que se destila es crítica ácida, mala leche y escepticismo ante esa cosa rara que es la Humanidad, jajajajaa; probablemente, en próximos posts combatiremos el buen rollito de éste con algún contenido políticamente incorrecto, como ya estais acostumbrados :D
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